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		<title>Remoquete.com</title>
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		<description>Recent content on Remoquete.com</description>
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		<copyright>This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International License.</copyright>
		<lastBuildDate>Mon, 23 Oct 2017 20:07:07 +0000</lastBuildDate>
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		<item>
			<title>The Best Fire</title>
			<link>/2017/10/the-best-fire/</link>
			<pubDate>Mon, 23 Oct 2017 20:07:07 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2017/10/the-best-fire/</guid>
			<description>What is best about the fire?
The smouldering coals
smiling tenderly while
they keep light
alive.
&amp;nbsp;
Remember me
as a fading cinder,
warm in your heart
but no longer
burning.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>What is best about the fire?</p>

<p>The smouldering coals</p>

<p>smiling tenderly while</p>

<p>they keep light</p>

<p>alive.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Remember me</p>

<p>as a fading cinder,</p>

<p>warm in your heart</p>

<p>but no longer</p>

<p>burning.</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Up</title>
			<link>/2017/10/up/</link>
			<pubDate>Sat, 21 Oct 2017 19:12:51 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2017/10/up/</guid>
			<description>Esta mañana ayudé a Lluc a ponerse los zapatos. Al acabar me quedé sentado en el suelo porque, bueno, tengo días así; el motivo no importa.
Fue entonces cuando Lluc me tendió sus manitas y me dijo “Levanta, papá”, dispuesto a alzarme a mí, que peso seis veces más que él.
Sonreí y pensé que, a veces, la vida para y mira hacia atrás en busca de los rezagados. Y que si eso no es amor, pues no sé qué puede serlo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Esta mañana ayudé a Lluc a ponerse los zapatos. Al acabar me quedé sentado en el suelo porque, bueno, tengo días así; el motivo no importa.</p>

<p>Fue entonces cuando Lluc me tendió sus manitas y me dijo “Levanta, papá”, dispuesto a alzarme a mí, que peso seis veces más que él.</p>

<p>Sonreí y pensé que, a veces, la vida para y mira hacia atrás en busca de los rezagados. Y que si eso no es amor, pues no sé qué puede serlo.</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Existes</title>
			<link>/2017/08/existes/</link>
			<pubDate>Thu, 24 Aug 2017 13:44:07 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2017/08/existes/</guid>
			<description>Existes
y no es un milagro.
Descubro vida en planetas
que jamás podré tocar.
Pero existes
y eso basta para
llenar el corazón
de un escéptico.
Nos miramos
a los ojos, tan tristes
y felices y deseosos,
y sé que existes.
Felicidad
es saber que vivo
en un universo
donde existes.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Existes<br />
y no es un milagro.<br />
Descubro vida en planetas<br />
que jamás podré tocar.</p>

<p>Pero existes<br />
y eso basta para<br />
llenar el corazón<br />
de un escéptico.</p>

<p>Nos miramos<br />
a los ojos, tan tristes<br />
y felices y deseosos,<br />
y sé que existes.</p>

<p>Felicidad<br />
es saber que vivo<br />
en un universo<br />
donde existes.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Ignorancia</title>
			<link>/2017/03/ignorancia/</link>
			<pubDate>Tue, 14 Mar 2017 16:59:57 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2017/03/ignorancia/</guid>
			<description>Las empresas necesitan más preguntas. Preguntas difíciles y duras, obvias y jodidas como las que formulan los niños de cinco años. Cada día las empresas producen respuestas no a partir de preguntas existentes, sino a partir del miedo a que alguien las haga, del temor a que del silencio surjan dudas. Por eso la habilidad profesional más importante es la ignorancia. Hay que reconocerla y dejar que trabaje por ti.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p style="text-align: left;">
  Las empresas necesitan más preguntas. Preguntas difíciles y duras, obvias y jodidas como las que formulan los niños de cinco años. Cada día las empresas producen respuestas no a partir de preguntas existentes, sino a partir del miedo a que alguien las haga, del temor a que del silencio surjan dudas.
</p>

<p>Por eso la habilidad profesional más importante es la ignorancia. Hay que reconocerla y dejar que trabaje por ti.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Hey, storytellers</title>
			<link>/2016/11/hey-storytellers/</link>
			<pubDate>Sun, 27 Nov 2016 16:36:31 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2016/11/hey-storytellers/</guid>
			<description>Sometimes there&amp;#8217;s no story to tell; you just sit down and stare at the fire.
And that&amp;#8217;s perfectly fine. There&amp;#8217;s no need to force a story out of everything.
Let things be. Show them. Let people guess their origin. And shut up.
Existence has a haunting quality of its own; most things exist without a reason.
Preserve those pockets of mystery.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Sometimes there&#8217;s no story to tell; you just sit down and stare at the fire.</p>

<p>And that&#8217;s perfectly fine. There&#8217;s no need to force a story out of everything.</p>

<p>Let things be. Show them. Let people guess their origin. And shut up.</p>

<p>Existence has a haunting quality of its own; most things exist without a reason.</p>

<p>Preserve those pockets of mystery.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Cuida esa lengua, colega</title>
			<link>/2016/04/startups-y-escritores/</link>
			<pubDate>Tue, 26 Apr 2016 18:00:45 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2016/04/startups-y-escritores/</guid>
			<description>Hace unos días un amigo publicó su nueva idea de negocio. Lo hizo al estilo lean startup: compró un dominio molón, creó una página para presentar la idea en líneas generales y le añadió un formulario para que la gente interesada se apuntara. No había producto, sino únicamente una idea cuya validez quería comprobar a partir del interés generado, medido en tweets, visitas, likes y suscripciones. Todo muy ágil, muy lean.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<div class="js-tweet-text-container">
  <p class="TweetTextSize js-tweet-text tweet-text" lang="es" data-aria-label-part="0">
    Hace unos días un amigo publicó su nueva idea de negocio. Lo hizo al estilo <em><a href="http://theleanstartup.com/principles">lean startup</a>: </em>compró un dominio molón, creó una página para presentar la idea en líneas generales y le añadió un formulario para que la gente interesada se apuntara. No había producto, sino únicamente una idea cuya validez quería <a href="https://medium.com/@joelgascoigne/how-to-successfully-validate-your-idea-with-a-landing-page-mvp-ef3c2d02dc51#.egqelhcxs">comprobar</a> a partir del interés generado, medido en <em>tweets</em>, visitas, <em>likes</em> y suscripciones. Todo muy ágil, muy <em>lean</em>.
  </p>
  
  <p class="TweetTextSize js-tweet-text tweet-text" lang="es" data-aria-label-part="0">
    Las<em> lean landing pages</em> <a href="http://www.novolume.co.uk/blog/all-websites-look-the-same/">tienden a parecerse</a>. Su diseño se vertebra en una sola columna, que va encabezada por una foto de <em>stock&nbsp;</em>buenrollista de gran tamaño, con un logo atractivo y un eslogan pegados por encima. Luego hay una sucesión de cajas con mensajes que detallan las características del producto. Al final aparece un formulario para apuntarse e iconos de perfiles sociales. Si has visto una, las has visto todas.
  </p>
  
  <p class="TweetTextSize js-tweet-text tweet-text" lang="es" data-aria-label-part="0">
    <img class="aligncenter size-full wp-image-244780769" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/04/template-01--e1461679402941.png?resize=640%2C398" alt="We're unique" width="640" height="398"  data-recalc-dims="1" />En el mundo <em>lean</em>, las <em>landing pages</em> son <a href="http://ramlijohn.com/a-landing-page-is-not-a-minimum-viable-product/">promesas</a>, el equivalente digital de los <a href="http://www.dailymail.co.uk/news/article-2198086/Victorian-adverts-health-remedies-laden-cocaine-morphine-alcohol.html">anuncios de remedios milagrosos</a> de principios del siglo pasado. No me gustan, pero lo cierto es que el texto es lo único que les permite diferenciarse y destacar. Sin frases potentes, estas páginas que preceden los productos reales no son más que plantillas de cincuenta dólares. Sin un buen escritor detrás, en suma, no sirven para nada.
  </p>
  
  <p class="TweetTextSize js-tweet-text tweet-text" lang="es" data-aria-label-part="0">
    En este sentido, la página de mi amigo era un pequeño desastre, empezando por las faltas de ortografía; tu idea puede ser interesante, pero si la describes con un lenguaje roto no pareces serio. ¿Qué le hubiera costado pedirme ayuda en un primer momento? Sospecho que por la misma razón por la que nadie contrata a escritores: falta de respeto por la lengua o exceso de confianza. Al final lo ayudé gratis.
  </p>
  
  <p class="TweetTextSize js-tweet-text tweet-text" lang="es" data-aria-label-part="0">
    Pero ojalá hubiera sido solo una cuestión de ortografía. Todo el discurso de la <em>landing page</em> estaba plagado de incoherencias y contradicciones. No se entendía a quién iba dirigido, puesto que le hablaba tanto a los usuarios potenciales como a esos intermediarios que quería eliminar. La mismísima descripción del producto, la propuesta de valor, era confusa. Parecía como si no le hubiese dado suficientes vueltas.
  </p>
  
  <p class="TweetTextSize js-tweet-text tweet-text" lang="es" data-aria-label-part="0">
    En un servicio con vocación <em>disruptiva,</em> <strong>si comunicas peor que los intermediarios que pretendes eliminar, tienes un problema</strong>. Si encima te mueves en un sector en que la gente invierte mucho dinero, como es el caso del servicio que mi amigo intentaba promocionar, olvídate de construir una base de usuarios.
  </p>
</div>

<div class="js-tweet-text-container">
  <p class="TweetTextSize js-tweet-text tweet-text" lang="es" data-aria-label-part="0">
    Siento que la cultura <em>lean</em> ha empeorado el cuidado por la lengua. A la hora de justificar el desinterés por los textos oigo mantras de todo tipo, como &#8220;Los mejoraré si los datos confirman interés&#8221; o &#8220;No invertiré tiempo en eso si no aporta valor&#8221;. Pero ¿qué valor vas a aportar si tu magnífico producto habla de forma ininteligible o se contradice?
  </p>
</div>

<div class="js-tweet-text-container">
  <p class="TweetTextSize js-tweet-text tweet-text" lang="en" data-aria-label-part="0">
    Queridos fundadores de <em>startups</em>: vuestro producto es ante todo discurso, y su márketing, persuasión. Es fácil crear una <em>landing page</em>, pero muy difícil decir las cosas con claridad. Por eso quien sabe usar las palabras es tan importante como un <em>full-stack engineer</em>. Así que ya sabéis: la próxima vez que fundéis algo, además de elegir plantilla,&nbsp;<a href="http://remoquete.com/2015/09/si-las-empresas/">contratad</a> a un escritor.
  </p>
  
  <p class="TweetTextSize js-tweet-text tweet-text" lang="en" data-aria-label-part="0">
    Y recordad:
  </p>
  
  <div class="js-tweet-text-container">
    <blockquote>
      <p class="TweetTextSize TweetTextSize--26px js-tweet-text tweet-text" lang="en" style="text-align: center;" data-aria-label-part="0">
        &#8220;Customers aren’t interested in funding your learning. They want reliable software that delivers value consistently&#8221;
      </p>
      
      <p class="TweetTextSize TweetTextSize--26px js-tweet-text tweet-text" lang="en" style="text-align: right;" data-aria-label-part="0">
        <a href="http://www.johnffinneran.com/blog/fat-startup-learn-the-lessons" target="_blank">John Finneran</a>
      </p>
    </blockquote>
    
    <p class="TweetTextSize TweetTextSize--26px js-tweet-text tweet-text" lang="en" style="text-align: left;" data-aria-label-part="0">
      <em>Nota: la idea de mi amigo me encanta, a todo esto. Me parece muy buena y así se lo hice saber. Pero el episodio me llevó a esta reflexión. Si tenéis una idea y queréis enseñármela, estaré encantado de echaros una mano con las palabras.</em>
    </p>
  </div>
</div>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Behind every great chatbot is a great writer</title>
			<link>/2016/04/behind-every-great-chatbot-is-a-great-writer/</link>
			<pubDate>Wed, 20 Apr 2016 13:46:27 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2016/04/behind-every-great-chatbot-is-a-great-writer/</guid>
			<description>Chatbots are a form of content, and an interactive one at that. The sentences with which they answer all sorts of queries are written by human beings, their scripts and reactions honed by thousands of conversations. All user reactions back-propagate through layers of neural networks so that bots can improve their skills (albeit it&amp;#8217;s not always the case). In essence, though, chatbots are texts delivered in bite-sized chunks through channels that mimic human dialogue.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<div class="article-body" dir="ltr">
  <p>
    <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Chatterbot" target="_blank" rel="nofollow">Chatbots</a> are a form of content, and an interactive one at that. The sentences with which they answer all sorts of queries are written by human beings, their scripts and reactions honed by thousands of conversations. All user reactions back-propagate through layers of neural networks so that bots can improve their skills (albeit <a href="http://www.techrepublic.com/article/how-the-microsoft-tay-chatbot-debacle-could-have-been-prevented-with-better-ai/" target="_blank" rel="nofollow">it&#8217;s not always the case</a>). In essence, though, chatbots are texts delivered in bite-sized chunks through channels that mimic human dialogue.
  </p>
  
  <p>
    Now, companies seldom ask themselves whether they really need to open a new communication channel or not: they just go and do it. Some time later, the same companies will wonder why their efforts failed. The <a href="http://www.wsj.com/articles/facebook-hopes-chatbots-can-solve-app-overload-1460930220" target="_blank" rel="nofollow">chatbot revolution</a> we are witnessing will likely follow the same pattern. For a while, the market for AI agents will flourish, yet thousands of bots will end up joining broken websites, empty Slack channels and abandoned Twitter profiles in the Comm Cemetery.
  </p>
  
  <p>
    Many chatbots will fail not because of faulty algorithms or buggy features; they will fail because of the way they will communicate with us. People will notice the disconnect between the products and their chatbots, the inconsistencies in tone, and the low quality content provided through friendly but useless replies. Poor writing and the lack of a proper content strategy will bring many interesting projects to an end. Which is sad, because chatbots <a href="https://medium.com/@sara_ann_marie/dear-tech-you-suck-at-delight-86382d101575#.1r3yubff5" target="_blank" rel="nofollow">could really be helpful</a>.
  </p>
  
  <p>
    When Ginny Redish wrote <em><a href="http://www.amazon.com/Letting-Words-Second-Edition-Technologies/dp/0123859301" target="_blank" rel="nofollow">Letting Go of the Words</a></em> in 2007, she had focused on hypertext documents, websites and web UI. However, her point still holds true for mobile apps and even more so for chatbots: content is a conversation, and technology is there to support it, not the other way around. When it comes to chatbots, words are both design and content delivered in a tiny package, the chat bubble; the importance of writing clear and useful copy cannot be overstated.
  </p>
  
  <p>
    For user-centered companies, realizing the importance of writers is easy —Apple, for instance, hired <a href="https://www.linkedin.com/jobs2/view/4563249?trk=rj_nus" target="_blank">writers for Siri.</a> Companies that are not so accustomed to user experience, on the other hand, will face a hard time trying to figure out why the engagement metrics of their freshly minted chatbots are so disappointing. What promises to be a revolution could rapidly turn into a flood of prattling droids.
  </p>
  
  <p>
    If you are planning on creating a chatbot, do yourself a favour and hire a <a href="http://www.uxbooth.com/articles/complete-beginners-guide-to-content-strategy/" target="_blank" rel="nofollow">content strategist</a> or an <a href="https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjSsMfIqpjMAhWLlB4KHVQIBNsQFggjMAE&url=https%3A%2F%2Fdesign.google.com%2Fjobs%2Fux-writer%2F&usg=AFQjCNH4NQq4G7N3MO0Faw6foRyRynopBw&sig2=gzONZgO2QD5Tz_5owwsypQ&bvm=bv.119745492,d.dmo" target="_blank" rel="nofollow">UX writer</a>. Both profiles are able to connect business needs with the intricacies of product management and creative writing. Or don&#8217;t, and see how your sophisticated chatbot passes its days muttering alone in a corner.
  </p>
</div>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Siri, de lo que no se puede hablar hay que callar</title>
			<link>/2016/03/siri-de-lo-que-no-se-puede-hablar-hay-que-callar/</link>
			<pubDate>Mon, 21 Mar 2016 15:31:11 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2016/03/siri-de-lo-que-no-se-puede-hablar-hay-que-callar/</guid>
			<description>Nos encanta hablar con las máquinas. Parecen tener una respuesta para todo. Están disponibles a todas horas. No nos juzgan y no pueden competir con nosotros. Al compararlas con un chamán o un terapeuta, ganan de calle, pues sabemos que están diseñadas para dar sin pedir nada a cambio. Son dioses menores en una caja.
Empezó todo con ELISA, la IA que simulaba ser un psiquiatra. El bot que Creative Labs distribuyó con sus tarjetas de sonido, Dr.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Nos encanta <a href="http://remoquete.com/2014/12/por-que-estudio-lenguajes-de-programacion/" target="_blank">hablar con las máquinas</a>. Parecen tener una respuesta para todo. Están disponibles a todas horas. No nos juzgan y no pueden competir con nosotros. Al compararlas con un chamán o un terapeuta, ganan de calle, pues sabemos que están diseñadas para dar sin pedir nada a cambio. Son dioses menores en una caja.</p>

<p><a href="http://www.alicebot.org/articles/wallace/eliza.html" target="_blank">Empezó todo con ELISA</a>, la IA que simulaba ser un psiquiatra. El bot que Creative Labs distribuyó con sus tarjetas de sonido, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Dr._Sbaitso" target="_blank">Dr. Sbaitso</a>, te invitaba a hablar de tus problemas. En <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/P%C3%B3rtico_%28novela%29" target="_blank">Pórtico</a>, el protagonista se explaya con un robopsiquiatra. En <a href="https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjov8yOhtLLAhWCPhQKHdCcBagQFggdMAA&url=http%3A%2F%2Fwww.imdb.com%2Ftitle%2Ftt0066434%2F&usg=AFQjCNGNHaR990KLV-jZEJ4-JPTTs2K-gg&sig2=NaqddFBdEiPLxReq6imYqQ" target="_blank">THX-1138</a>, los ciudadanos se confiesan ante una IA. Incluso hay robots que reconfortan sin hablar, como <a href="http://www.parorobots.com/" target="_blank">PARO</a>.</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244780717" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/1.gif?resize=640%2C233" alt="DR. SBAITSO" width="640" height="233" data-recalc-dims="1" /></p>

<p style="text-align: center;">
  <em>Distribuido como una broma, Dr. Sbaitso sigue en la memoria de millones de personas</em>
</p>

<p>Por razones que deberíamos preguntar a un antropólogo, a menudo nos resulta más fácil buscar comprensión en las máquinas. Pero eso no significa que hagan un buen trabajo. <a href="http://archinte.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=2500043" target="_blank">Un artículo</a> del <em>Journal of the American Medical Association</em> encontró que Siri, Google Now, Cortana y S Voice contestan mal a peticiones de ayuda médica o por violencia.</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244780713" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/concerns.png?resize=579%2C980" alt="concerns" width="579" height="980" srcset="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/concerns.png?w=579 579w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/concerns.png?resize=177%2C300 177w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/concerns.png?resize=500%2C846 500w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/concerns.png?resize=150%2C254 150w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/concerns.png?resize=400%2C677 400w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/concerns.png?resize=200%2C339 200w" sizes="(max-width: 579px) 100vw, 579px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p style="text-align: center;">
  <em>Las respuestas de los asistentes virtuales a peticiones médicas (<a href="http://archinte.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=2500043" target="_blank">fuente</a>)</em>
</p>

<p>Con razón la estratega de contenidos Sarah Wachter-Boettcher lanzó <a href="https://medium.com/@sara_ann_marie/dear-tech-you-suck-at-delight-86382d101575#.1r3yubff5" target="_blank">un ataque enfurecido</a> a Apple y compañía, que mantuvo incluso después de que Apple <a href="https://medium.com/@sara_ann_marie/update-siri-now-sends-rape-queries-to-rainn-1fd110c0801b#.nk5uqbxha" target="_blank">parcheara</a> aprisa y corriendo a Siri. Las respuestas de los asistentes virtuales a peticiones de auxilio serias reciben respuestas pobres, desesperantes o insultantes.</p>

<p>En otras palabras, el smartphone, que se ha vuelto la primera línea de escucha, que se ha vendido como un dispensador de ayuda portátil, falla terriblemente cuando las peticiones se vuelven serias. Apple, Google y Microsoft no parecen pensar que cada vez más personas enfermas, vulnerables o que viven solas usan su tecnología.</p>

<blockquote>
<p id="c168" class="graf--p graf-after--p">
  <em>I just want it to stop writing off queries as “not a problem.”</em>
</p>

<p id="ea65" class="graf--p graf-after--p">
  <em>I just want it to do what it’s designed to do: look things up for users, rather than say it doesn’t understand and leave them with a dead end. </em>
</p>

<p class="graf--p graf-after--p" style="text-align: right;">
  <em>&#8211;Sarah Wachter-Boettcher</em>
</p>
</blockquote>

<p>Que esto haya ocurrido no creo que se deba a la priorización a la hora de diseñar un producto, sino al profundo ombliguismo de ingenieros que piensan que sus vidas de suburbios son las de todos, que la tragedia no forma parte de la vida de una persona, y que las emociones negativas no son compatibles con un producto que usamos las 24 horas.</p>

<p>¿Cómo se resuelve esto? Podríamos empezar por aumentar la diversidad de perfiles en los equipos que desarrollan <a href="http://remoquete.com/2016/02/y-la-app-se-hizo-verbo/" target="_blank">apps conversacionales</a>, por ejemplo. Antropólogos, sociólogos, psicólogos, médicos de atención primaria, supervivientes, pacientes&#8230; Todos ellos tienen cabida a la hora de diseñar un producto para personas <em>reales</em> (que no abstractas).</p>

<p>Hasta entonces, hasta que las empresas de tecnología aborden problemas humanos desde un enfoque humanista, lo mejor que las inteligencias artificiales pueden hacer es <em>callar</em>, como recomendó Wittgenstein al final de su <em>Tractatus</em>, frase que titula este artículo y que vuelvo a repetir aquí: Siri, de lo que no se puede hablar hay que callar.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Renta Básica de Desesperación</title>
			<link>/2016/03/renta-basica-de-desesperacion/</link>
			<pubDate>Sat, 19 Mar 2016 11:12:16 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2016/03/renta-basica-de-desesperacion/</guid>
			<description>Llevo seis años esperando a que el gobierno me diga si debo devolver tres mensualidades de Renta Básica de Emancipación, la ayuda al alquiler creada en 2007 para trabajadores menores de 30 años e ingresos anuales inferiores a 22.000 euro. La disfruté solo seis meses. Cuando superé el límite de ingresos, cosa que puede ocurrir si un joven se emancipa y se lo curra, comuniqué el cambio y esperé. Un año después me llegó un SMS notificando que debía devolver tres mensualidades porque mis ingresos habían superado por poco el límite.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Llevo seis años esperando a que el gobierno me diga si debo devolver tres mensualidades de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Renta_B%C3%A1sica_de_Emancipaci%C3%B3n" target="_blank">Renta Básica de Emancipación</a>, la ayuda al alquiler creada en 2007 para trabajadores menores de 30 años e ingresos anuales inferiores a 22.000 euro. La disfruté solo seis meses. Cuando superé el límite de ingresos, cosa que puede ocurrir si un joven se emancipa y se lo curra, comuniqué el cambio y esperé. Un año después me llegó un SMS notificando que debía devolver tres mensualidades porque mis ingresos habían superado por poco el límite. Pero desde entonces no recibí carta alguna, nada con valor oficial.</p>

<p>Si quienes diseñaron la RBE hubieran investigado cómo funciona el trabajo en el sector privado, se habrían percatado de que un límite anual de ingresos no es un criterio razonable para detener una ayuda. Hay una casuística muy amplia que no está cubierta por la ley: un bonus inesperado, un aumento de salario con efecto retroactivo, unas charlas remuneradas, o incluso otra ayuda pueden alterar de forma imprevisible los ingresos brutos anuales. Un trabajador joven piensa en meses, semanas, incluso días. Un año es algo muy difícil de planificar. Yo no lo conseguí: mi 2010 fue bastante movido.</p>

<p>Guardo desde entonces una carpeta llena de instancias, documentos y recibos fruto del carteo a tres bandas con el gobierno central y la Generalitat de Catalunya. En seis años he contactado media docena de veces con el Defensor del pueblo, me he personado diez veces en la oficina de vivienda del barrio a pedir información, y he efectuado tantas llamadas y reclamaciones que he perdido la cuenta. Incluso he enviado preguntas al gabinete de prensa de la consejería catalana de vivienda. Todo para nada: Fomento y Generalitat se pasan la pelota y nadie quiere admitir lo mal que se está gestionando la ayuda.</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244780686" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/rbe.jpg?resize=755%2C187" alt="rbe" width="755" height="187" srcset="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/rbe.jpg?w=755 755w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/rbe.jpg?resize=300%2C74 300w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/rbe.jpg?resize=500%2C124 500w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/rbe.jpg?resize=150%2C37 150w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/rbe.jpg?resize=400%2C99 400w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/rbe.jpg?resize=200%2C50 200w" sizes="(max-width: 755px) 100vw, 755px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p style="text-align: center;">
  <em>Un irónico pasaje del <a href="https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2007-19250" target="_blank">Real Decreto 1472/2007</a>, de 2 de noviembre, que regula la RBE</em>
</p>

<p>En esta situación kafkiana se hallan <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/10/07/catalunya/1444243957_323197.html" target="_blank">miles de jóvenes</a>. No saben ni cuándo ni cómo el gobierno <a href="http://www.lavanguardia.com/economia/20160317/40511294981/prescripcion-jovenes-devolver-renta-basica-emancipacion.html" target="_blank">les reclamará</a> las cantidades que les sirvieron para pagar el alquiler en un país donde la edad media de emancipación <a href="http://www.lavanguardia.com/vangdata/20150416/54429973282/a-que-edad-se-van-de-casa-los-jovenes-europeos.html" target="_blank">es de 29 años</a> -diez más que en Suecia-. Hay quien se aferra a la esperanza de que los gobiernos regionales detengan la tragicomedia; otros hablan de recoger firmas o montar un pleito. Pero la mayoría se ha resignado a esperar la dichosa carta y a enviar alegaciones de inmediato. Nunca devolver una ayuda ha sido tan complejo.</p>

<p>Pensad por un momento en lo que significa ser joven y no poder hacer planes para el futuro porque el peso de una burocracia malnacida y muda podría caer sobre ti de repente y devorar todos tus ahorros y esperanzas. Pensad en lo diabólico que ha resultado ser este pacto llamado RBE, cuyo propósito inicial era hacer progresar toda una generación de españoles y que, en lugar de conseguirlo, ha acabado chupando su energía. Me cuesta imaginar el cinismo de quien, tras comprobar el defecto de la ley, <a href="http://www.diariocritico.com/noticia/65808/noticias/chacon-ironiza-con-los-problemas-de-madrid-para-gestionar-la-rbe.html" target="_blank">ha defendido</a> su eficacia.</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244780687" src="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/19-03-2016-11-24-56.jpg?resize=639%2C199" alt="19-03-2016 11-24-56" width="639" height="199" srcset="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/19-03-2016-11-24-56.jpg?w=639 639w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/19-03-2016-11-24-56.jpg?resize=300%2C93 300w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/19-03-2016-11-24-56.jpg?resize=500%2C156 500w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/19-03-2016-11-24-56.jpg?resize=150%2C47 150w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/19-03-2016-11-24-56.jpg?resize=400%2C125 400w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/19-03-2016-11-24-56.jpg?resize=200%2C62 200w" sizes="(max-width: 639px) 100vw, 639px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p style="text-align: center;">
  <em>El gabinete de prensa de <a href="http://www.agenciahabitatge.cat" target="_blank">Habitatge</a> se encoge de hombros. Leed <a href="http://remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/Informe-RBE.pdf" target="_blank">las demás respuestas</a></em>
</p>

<p>Para todos los afectados es una ayuda que no solo ha salido muy cara, sino que ha roto por completo su confianza hacia las instituciones. Mucho tiempo habrá de pasar antes de que los antiguos beneficiarios de la RBE vuelvan a solicitar una ayuda oficial, si es que antes no abandonan el país y se mudan a otro cuyo gobierno se tome más en serio su labor social. Si los jóvenes antes veían el Estado como garante del estado de bienestar y de la protección del más débil, ahora ya no están tan seguros de ello. Es un daño enorme e irreparable.</p>

<p>Si el mal existe, se parece a la indiferencia de un alto funcionario de Fomento.</p>

<p><strong>Actualización (04/05/2016):</strong> he recibido la resolución del Síndic de Greuges. <a href="http://remoquete.com/wp-content/uploads/2016/03/resolucio-sindic-greuges.pdf">Leedla aquí</a>.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Appdiós</title>
			<link>/2016/03/appdios/</link>
			<pubDate>Sun, 06 Mar 2016 15:56:34 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2016/03/appdios/</guid>
			<description>En Play y iTunes hay más de tres millones y medio de apps. Juntas representan más de 250 años de trabajo1. Más: este año los 2,6 millardos de usuarios de smartphones2 gastarán 360 millones de años usando apps, a un ritmo promedio de 200 minutos al día3.
Es mucho tiempo. Son muchas vivencias y memorias. Y son todas muy vulnerables.
El día que los stores desaparezcan, muchas de esas apps se perderán para siempre.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>En Play y iTunes hay más de tres millones y medio de apps. Juntas representan más de 250 años de trabajo<sup>1</sup>. Más: este año los 2,6 millardos de usuarios de smartphones<sup>2</sup> gastarán 360 millones de años usando apps, a un ritmo promedio de 200 minutos al día<sup>3</sup>.</p>

<p>Es mucho tiempo. Son muchas vivencias y memorias. Y son todas muy vulnerables.</p>

<p>El día que los stores desaparezcan, muchas de esas apps se perderán para siempre. En el mejor de los casos, quedarán atrapadas en los backups de sus autores, o en móviles muertos. Desaparecerán como canales de una televisión que no se puede grabar.</p>

<p>Si <a href="http://remoquete.com/2015/12/fracasa-rapido-fracasa-mucho-pero-fracasa-bien/" target="_blank">una app se retira</a>, no solo &#8220;desaparece valor&#8221;, sino que también se esfuma un pedacito de historia, pues el software es cultura, como los libros o las películas. Cuando le hable a mis nietos de Candy Crush, Instagram o Tweetbot, no podré mostrarles nada.</p>

<p>¿No deberíamos empezar ya a recopilar y guardar los archivos APK e IPA de esos millones de apps? ¿No tendríamos que crear un Archive.org de aplicaciones móviles?</p>

<p><strong>Actualización (17:05):</strong> A. Guevara <a href="https://twitter.com/zpucky/status/706510769240854532" target="_blank">me recuerda</a> que la mayoría de apps importantes conectan a servidores que difícilmente podrían preservarse (efecto GeoCities). Pero quiero pensar que, mientras tengamos el binario, la experiencia se puede emular.</p>

<hr />

<ol>
<li><a href="http://lifehacker.com/this-graphic-explains-how-much-time-and-money-it-takes-1735164869">http://lifehacker.com/this-graphic-explains-how-much-time-and-money-it-takes-1735164869</a></li>
<li><a href="http://techcrunch.com/2015/06/02/6-1b-smartphone-users-globally-by-2020-overtaking-basic-fixed-phone-subscriptions/">http://techcrunch.com/2015/06/02/6-1b-smartphone-users-globally-by-2020-overtaking-basic-fixed-phone-subscriptions/</a></li>
<li><a href="http://techcrunch.com/2015/09/10/u-s-consumers-now-spend-more-time-in-apps-than-watching-tv/">http://techcrunch.com/2015/09/10/u-s-consumers-now-spend-more-time-in-apps-than-watching-tv/</a></li>
</ol>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Clase mezquina</title>
			<link>/2016/02/clase-mezquina/</link>
			<pubDate>Tue, 23 Feb 2016 21:41:06 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2016/02/clase-mezquina/</guid>
			<description>En estos días de Mobile World Congress y huelga de transportes, se ha armado cierto revuelo tras conocer el sueldo anual de los empleados del metro de Barcelona: €33.000 anuales.
Antes de reaccionar, pongamos la cifra en contexto.
El alquiler promedio en Barcelona ciudad es de €960 mensuales. Los expertos desaconsejan destinar más de un tercio del sueldo neto a la vivienda. Haced cuentas: con un solo sueldo de €33.000 al año, un trabajador debería gastar como mucho €700 al mes, lo que en esta ciudad supone vivir en pisos pequeños, viejos o alejados.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>En estos días de Mobile World Congress y <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/02/22/catalunya/1456154307_488394.html" target="_blank">huelga de transportes</a>, se ha armado cierto revuelo tras conocer el sueldo anual de los empleados del metro de Barcelona: <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/sueldo-trabajadores-metro-barcelona-4916965">€33.000</a> anuales.</p>

<p>Antes de reaccionar, pongamos la cifra en contexto.</p>

<p>El alquiler promedio en Barcelona ciudad es de <a href="http://www.enalquiler.com/precios/precio-alquiler-vivienda-barcelona_11-9-4596-0.html" target="_blank">€960 mensuales</a>. Los expertos <a href="http://economia.elpais.com/economia/2015/09/03/vivienda/1441292528_745068.html" target="_blank">desaconsejan</a> destinar más de un tercio del sueldo neto a la vivienda. Haced cuentas: con un solo sueldo de €33.000 al año, un trabajador debería gastar como mucho €700 al mes, lo que en esta ciudad supone vivir en pisos pequeños, viejos o alejados. Eso sin contar las facturas: la luz <a href="http://www.elconfidencial.com/economia/2015-08-21/factura-luz-facua-subida-precio_980186/" target="_blank">ha subido un 80%</a> en los últimos diez años, y tenemos las conexiones a Internet <a href="http://www.adslayuda.com/2015/10/05/espana-y-chipre-pagan-el-internet-mas-caro-de-europa/" target="_blank">más caras de Europa</a>. Si tienes niñ<span class="text_exposed_show">os pequeños, hay que sumar una guardería que <a href="https://www.shbarcelona.es/blog/es/cuanto-cuesta-guarderia/" target="_blank">no baja de 300 o 400 euro</a> al mes. Y así con todos los demás gastos que permiten montar una familia sin la ayuda de los padres.<br /> </span></p>

<p>¿Se sobrevive con €33.000 anuales? Por supuesto. Y con menos. Ahora bien, ¿se puede vivir con comodidad y ahorrar en una de las <a href="http://www.expansion.com/economia/2016/01/24/56a0f964e2704e5d168b45ef.html" target="_blank">ciudades más caras de España</a> ganando esa cantidad? No. Hay que renunciar a vacaciones, cenas fuera y otras amenidades que solemos asociar a la clase media, esa quimera que <a href="http://www.elmundo.es/espana/2015/06/02/555db74e22601d477b8b458c.html" target="_blank">pertenece a eras olvidadas</a>. Vivimos de todas formas en un país donde la mitad de la población no puede permitirse una semana de vacaciones al año y en que un 40% no puede afrontar gastos imprevistos. Eso es pobreza, sin más. Pero también es normalidad, en el sentido de que es el nuevo promedio, la nueva vara de medir.</p>

<p>Me comentan que muchos de los que han atacado a los empleados de TMB son licenciados como yo -de los que España <a href="http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-08-20/esto-es-lo-que-pasa-cuando-un-pais-como-espana-tiene-demasiados-universitarios_975727/" target="_blank">no tiene escasez</a>-. Muchos no llegan a mileuristas. Irónicamente, ingresos de 1.200 euro mensuales son los que la Universidad Autónoma de Barcelona <a href="http://www.uab.cat/web/movilidad-e-intercambio-internacional/international-welcome-point/coste-de-la-vida-en-barcelona-1345680662715.html" target="_blank">sugiere</a> para cubrir los gastos de un estudiante de grado, lo que deja presuponer que un profesional debería ganar bastante más. Pero en lugar de aspirar a algo mejor y pelear por ello, como hacen los empleados de TMB, los críticos del Twitter, los indignados, arrastran a todos hacia abajo, y no se sabe si es por cansancio, envidia o pura mezquindad.</p>

<p>Mientras, los licenciados aceptamos <a href="http://www.shouldiworkforfree.com/espanol.htm" target="_blank">trabajar gratis</a>. Quizá los gilipollas seamos nosotros.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Reseña: Calm Technology</title>
			<link>/2016/02/review-calm-technology/</link>
			<pubDate>Tue, 16 Feb 2016 21:22:37 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2016/02/review-calm-technology/</guid>
			<description>Calm Technology es un libro importante. Lo es porque rescata valores e ideas que se crearon hace más de tres décadas en Xerox PARC y las vuelve a presentar en un formato que un público ansioso por lanzar productos puede digerir.
La autora, Amber Case, antropóloga y diseñadora de experiencia de usuario, se interesó por el concepto de &amp;#8220;tecnología relajada&amp;#8221; tras leer los artículos de Mark Weiser, investigador de PARC e inventor del concepto de computación ubicua.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-244780590" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/02/CalmTech.jpg?resize=200%2C300" alt="Calm Technology" width="200" height="300" srcset="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/02/CalmTech.jpg?resize=200%2C300 200w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/02/CalmTech.jpg?resize=150%2C225 150w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/02/CalmTech.jpg?w=373 373w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" data-recalc-dims="1" /><a href="http://www.amazon.es/Calm-Technology-Principles-Patterns-Non-Intrusive-ebook/dp/B019K96N5W" target="_blank">Calm Technology</a> es un libro importante. Lo es porque rescata valores e ideas que se crearon hace más de tres décadas en <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/PARC_%28company%29" target="_blank">Xerox PARC</a> y las vuelve a presentar en un formato que un público ansioso por lanzar productos puede digerir.</p>

<p>La autora, <a href="http://caseorganic.com/about/" target="_blank">Amber Case</a>, antropóloga y diseñadora de experiencia de usuario, se interesó por el concepto de &#8220;tecnología relajada&#8221; tras leer los artículos de <a href="http://www.calmtech.com/papers/" target="_blank">Mark Weiser</a>, investigador de PARC e inventor del concepto de <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Ubiquitous_computing" target="_blank">computación ubicua</a>.</p>

<p>En <em>The Coming Age of Calm Technology,</em> un artículo de 1996, Weiser describe la tecnología relajada en los siguientes términos:</p>

<blockquote>
<p>Why is one [tech] often enraging, the others frequently encalming? We believe the difference is in how they engage our attention. Calm technology engages both the <em>center</em> and the <em>periphery</em> of our attention, and in fact moves back and forth between the two.</p>
</blockquote>

<p>Lo que significa es que una tecnología relajada no intenta estar en el centro de nuestra atención constantemente, sino que es capaz de apartarse e informarnos de manera sutil. En ese sentido, la buena tecnología nos <em>sirve</em> y se hace <em>invisible</em>, y deja que el protagonismo recaiga en los contenidos, acciones y relaciones que nos interesan.</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244780595" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/02/people_people_water_kettle.jpg?resize=640%2C365" alt="Kettle" width="640" height="365" srcset="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/02/people_people_water_kettle.jpg?w=640 640w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/02/people_people_water_kettle.jpg?resize=300%2C171 300w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/02/people_people_water_kettle.jpg?resize=500%2C285 500w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/02/people_people_water_kettle.jpg?resize=150%2C86 150w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/02/people_people_water_kettle.jpg?resize=400%2C228 400w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2016/02/people_people_water_kettle.jpg?resize=200%2C114 200w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p style="text-align: center;">
  <em>Un ejemplo de &#8220;<a href="http://www.calmtech.com/" target="_blank">calm tech</a>&#8220;: el hervidor de agua solo nos avisa cuando toca </em>
</p>

<p>Si la tecnología actual fuese como la describió Weiser, el libro de Case tendría poca razón de ser, pero resulta que la realidad es muy diferente: estamos rodeados por decenas de dispositivos y aplicaciones mal diseñadas que tratan <a href="http://remoquete.com/2013/08/yo-decido-cuando-prestar-atencion/" target="_blank">nuestros limitados recursos mentales</a> con tiranía. En palabras de la autora:</p>

<blockquote>
<p>We are not bad at technology, technology is bad at us</p>
</blockquote>

<p>O dicho de otra manera:</p>

<blockquote>
<p>When a technology forces a low-resolution update into the high-resolution space of your full attention, it wastes your time, attention and patience.</p>
</blockquote>

<p>Por eso, ante lo que percibe como un momento crítico —miles de millones de dispositivos conectados que pronto inundarán el planeta—, Case se encarga de destilar el pensamiento de Weiser en ocho principios actualizados y universales, aplicables al diseño de cualquier producto que procese información:</p>

<ol style="list-style-type: upper-roman;">
  <li>
    La tecnología debería requerir la menor cantidad posible de atención
  </li>
  <li>
    La tecnología debería informar y tranquilizar
  </li>
  <li>
    La tecnología debería hacer uso de la periferia [atencional]
  </li>
  <li>
    La tecnología debería amplificar lo mejor de la tecnología y lo mejor de la humanidad
  </li>
  <li>
    La tecnología puede comunicar, pero no necesita hablar [Siri, va por ti]
  </li>
  <li>
    La tecnología debería funcionar incluso cuando falla
  </li>
  <li>
    La cantidad correcta de tecnología es la mínima necesaria para resolver el problema
  </li>
  <li>
    La tecnología debería respetar las normas sociales [hey, Google Glass]
  </li>
</ol>

<p>La primera parte del libro, dedicada a la explicación de estos principios, es la más filosófica y la más subrayable. Los argumentos de Case apelan a la antropología y a la psicología, dos disciplinas que tienen mucho que decir sobre la interacción hombre-máquina. Es una mirada simple y efectiva, nada ingenua.</p>

<blockquote>
<p>A person&#8217;s primary task should not be computing; it should be being human.</p>
</blockquote>

<p>El resto del libro, que contiene ejemplos, consejos y ejercicios útiles para aplicar los principios de la tecnología relajada en el trabajo, se recuerda menos, pero se usa mucho más, y concluye con recomendaciones que podrían darse a <a href="http://remoquete.com/2015/11/no-eres-un-estratega-de-contenidos/" target="_blank">cualquier profesional de la era digital</a>, ya sea un UX designer o un estratega de contenidos.</p>

<p>Ya solo por el hecho de contener un condensado de &#8220;pensamiento PARC&#8221;, este libro debería ser de lectura obligatoria para quien diseña hardware y software. Y es que a veces los libros que empujan la civilización hacia delante son hábiles operaciones de arqueología intelectual.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Y la app se hizo verbo</title>
			<link>/2016/02/y-la-app-se-hizo-verbo/</link>
			<pubDate>Thu, 11 Feb 2016 23:00:27 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2016/02/y-la-app-se-hizo-verbo/</guid>
			<description>Cada vez más aplicaciones usan interfaces conversacionales. Quartz, por ejemplo, te resume las noticias como si estuvieras chateando con un redactor, mientras que Lark te aconseja sobre la dieta a través de un alegre coloquio. Algunas recurren a la conversación asistida, donde la charla sigue un guión flexible y el usuario elige opciones de diálogo, mientras que otras, como Magic, optan por dejarte hablar con humanos. Las empresas chatean incluso sin tener app propia: lo hacen a través de bots de Telegram o cuentas de WhatsApp.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Cada vez más aplicaciones usan interfaces conversacionales. <a href="http://www.wired.com/2016/02/with-quartzs-app-you-dont-read-the-news-you-chat-with-it/" target="_blank">Quartz</a>, por ejemplo, te resume las noticias como si estuvieras chateando con un redactor, mientras que <a href="http://www.lark.com/" target="_blank">Lark</a> te aconseja sobre la dieta a través de un alegre coloquio. Algunas recurren a la conversación asistida, donde la charla sigue un guión flexible y el usuario elige opciones de diálogo, mientras que otras, como <a href="https://getmagicnow.com/" target="_blank">Magic</a>, optan por dejarte hablar con humanos. Las empresas chatean incluso sin tener app propia: lo hacen a través de bots de Telegram o cuentas de WhatsApp.</p>

<p>Chatear con aplicaciones no es un avance rompedor —llevamos <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/ELIZA" target="_blank">cincuenta años</a> hablando con máquinas—, pero el software parlanchín tiene ahora una mayor probabilidad de triunfar gracias a la ubicuidad del móvil, que llevamos siempre encima y está perennemente conectado a bases de datos. Chatear, además, se ha vuelto un acto cotidiano: el chat es donde más tiempo pasamos al usar el teléfono. Las empresas, deseosas de acaparar nuestra atención, quieren estar allí y hablar con nosotros como si fuesen un amigo más.</p>

<p>Lo que más me <a href="http://remoquete.com/2014/12/por-que-estudio-lenguajes-de-programacion/" target="_blank">emociona</a> de que las apps <a href="http://whoo.ps/2015/02/23/futures-of-text" target="_blank">se hagan personas</a> es la importancia que cobra el texto, a la vez contenido e interfaz. Las apps más exitosas serán las que tengan los mejores escritores y conversadores. El ingeniero que quería escudarse tras botones y ventanas pasará a ser el impresor de un libro dinámico, una obra de teatro escrita por <a href="http://remoquete.com/2014/11/soy-un-actor-de-la-palabra-escrita/" target="_blank">actores humanos y artificiales</a>. ¿Conducirá esto a un mayor reconocimiento de la labor de quien comunica? ¿Llegaremos a ver guionistas cobrando más que un ingeniero?</p>

<p>Quién sabe. Por lo pronto, recemos para que el móvil no se convierta en una jaula de grillos.</p>
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			<title>Almas</title>
			<link>/2016/01/almas/</link>
			<pubDate>Sat, 23 Jan 2016 07:55:10 +0000</pubDate>
			
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			<description>Un día Elpidio Sánchez halló un alma en la terraza de su casa. No era la suya. Le hubiese sido imposible demostrarlo, pero sabía que esa no era el alma que había perdido a los quince años en una playa en Galicia. Para empezar, la suya tenía un aspecto más azulado. Luego, tampoco tenía sentido que su alma estuviera en la terraza. Quienquiera que hubiese tirado allí un alma tendría sus buenos motivos, pensó Elpidio.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Un día Elpidio Sánchez halló un alma en la terraza de su casa. No era la suya. Le hubiese sido imposible demostrarlo, pero sabía que esa no era el alma que había perdido a los quince años en una playa en Galicia. Para empezar, la suya tenía un aspecto más azulado. Luego, tampoco tenía sentido que su alma estuviera en la terraza. Quienquiera que hubiese tirado allí un alma tendría sus buenos motivos, pensó Elpidio. Con todo, verla sobre sus petunias le resultaba molesto.</p>

<p>El alma no se movía. La miró un tiempo, indeciso. Finalmente, entró en casa, cenó un plato de sopa de garbanzos y se quedó dormido en el sofá, viendo la tele. El alma permaneció todo ese rato en la terraza, brillando con luz tenue y vibrando con los ladridos de los perros callejeros. A Elpidio no le importó que la pobre pasara frío en la terraza. A fin de cuentas, era un desalmado.</p>

<p>El día después, a eso de las cinco de la madrugada, Elpidio regresó a la terraza con unas pinzas y recogió el alma con delicadeza. La metió dentro de un sobre, que guardó en el bolsillo trasero del pantalón. Y marchó a trabajar en su furgoneta Citroen. En el lateral de la furgoneta estaba el logo de su empresa: una bombilla rota de la que manaban rayos grises, negros y marrones. La empresa se llamaba “Merdilux”.</p>

<p>Un hombre sin alma encuentra trabajo fácilmente. Elpidio Sánchez trabajaba como técnico de iluminación inhumana. Muchos de los sitios peor iluminados de la ciudad eran obra suya. ¿Un salón comedor con luz amarillenta de solarium? ¿Un aula con blanquísimas luces de neón de matadero? Eran sus especialidades. Estropear la luz ambiente de un lugar no era sencillo, pero a él se le daba bien.</p>

<p>Aquel día, sin embargo, no conseguía encontrar la inspiración. La luz no le salía lo bastante depresiva. Lo atribuyó al alma que llevaba en el bolsillo. Pero no podía tirarla. Algo en su interior se lo impedía. Decidió entonces ponerla encima de uno de los focos del teatro en el que estaba trabajando. La aplicó con sumo cuidado sobre el reflector, se aseguró de que no cayera y se fue.&nbsp;</p>

<p>A día de hoy, Elpidio ya no recuerda nada de todo eso. Pero ese teatro se ha convertido en el favorito de muchos actores secundarios.</p>
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			<title>Matar un navegador</title>
			<link>/2015/12/matar-un-navegador/</link>
			<pubDate>Sat, 12 Dec 2015 09:37:32 +0000</pubDate>
			
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			<description>Apple y Google quieren matar el navegador web de tu móvil.
Lo quieren matar porque es un embudo enorme por el que se pierde gran parte de su negocio, que va ligado al consumo de contenido en las apps, los canales de una televisión que te hace creer que tienes el control. Sin web móvil, todo pasaría por apps que se distribuyen en stores exclusivos. Los márgenes de beneficios serían más jugosos.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Apple y Google quieren matar el navegador web de tu móvil.</p>

<p>Lo quieren matar porque es un embudo enorme por el que se pierde gran parte de su negocio, que va ligado al consumo de contenido en las apps, los canales de una televisión que te hace creer que tienes el control. Sin web móvil, todo pasaría por apps que se distribuyen en st<em>ores</em> exclusivos. Los márgenes de beneficios serían más jugosos. Y al final, para acceder a ciertos contenidos, tendrías que comprar una <a href="http://remoquete.com/2014/12/no-me-hagas-pensar-android-sorprendeme/" target="_blank">cajita tonta</a>. Esto ya está ocurriendo.</p>

<p>Si no pueden eliminar los navegadores ahora, es porque casi todo el contenido que se consume está en el web, no en las apps. Además, el usuario lleva años familiarizado con el navegador, una herramienta conveniente y fácil de usar, y la pide en sus móviles. Luego, hay conflictos internos: muchas actividades de Apple y Google dependen todavía de una relación saludable con el web. Sospecho que hay bandos pro y anti-navegadores en ambas empresas.</p>

<p>La alternativa a quitar el navegador es intentar restarle poder o bien transformarlo.</p>

<p>Hay muchas formas de ahogar el navegador. Apple empezó por la más obvia: al principio el App Store <a href="https://www.quora.com/Will-browsers-be-allowed-in-the-Mac-App-Store" target="_blank">impidió</a> la distribución de navegadores. Hoy se permiten, pero el único navegador por defecto solo puede ser Safari. No solo eso, sino que los navegadores de terceros están sujetos a una serie de <a href="http://www.dailytech.com/Apple+Agrees+to+Stop+Crippling+Third+Party+Browsers+Firefox+to+Finally+Hit+the+iPhone/article36959.htm" target="_blank">limitaciones técnicas</a> que les impiden competir en igualdad de condiciones. Es como ponerle la zancadilla a tu rival.</p>

<p>&#8220;Matar navegadores nos hace parecer malos&#8221;, debió de pensar Apple. &#8220;Quizá es más fácil matar la web móvil&#8221;. Con el soporte para bloqueadores de anuncios en Safari, Apple parece tomar el lado del usuario mientras incentiva el éxodo de los creadores de contenido <a href="http://thenextweb.com/apple/2015/08/24/ios-9-content-blocking-will-transform-the-mobile-web-ive-tried-it/" target="_blank">hacia las apps</a> (como <a href="http://www.apple.com/news/" target="_blank">News</a>). Notad la inocencia de Firefox, que <a href="https://blog.mozilla.org/futurereleases/2015/12/08/announcing-focus-by-firefox-a-content-blocker-for-ios/" target="_blank">ha lanzado</a> Focus, un bloqueador de anuncios, sí, pero que solo funciona en Safari.</p>

<p>También Google ataca el navegador, pero no recortándolo, sino convirtiéndolo <a href="http://articulos.softonic.com/navegadores-vs-sistemas-operativos" target="_blank">en un sistema operativo</a> capaz de <a href="http://www.pcworld.com/article/2905297/heres-how-to-run-android-apps-on-chrome-with-googles-new-tool.html" target="_blank">ejecutar</a> apps de Android y dotado de tienda propia, el Chrome Web Store. Con el <a href="https://developers.google.com/app-indexing/app-only" target="_blank"><i>app indexing</i></a>, aspirar el contenido de las apps y mostrarlo en los resultados de búsqueda, permiten que un productor de contenidos ya no necesite una web para ser encontrado. &#8220;Ve directo a la app, ¡es lo mismo!&#8221;.</p>

<p>Antaño la guerra se luchó entre los navegadores web. Estaba en juego la forma de consumir el contenido y, más tarde, el predominio de unos buscadores frente a otros. <a href="http://www.entrepreneur.com/article/246019">La ganó Chrome</a>. Pero ahora la guerra se da entre las app stores, o mejor dicho, entre canales que controlan la creación, distribución y consumo del contenido. En este contexto, el navegador se ha vuelto una amenaza, una antena capaz de sintonizar sin pagar cuotas.</p>

<p>No los han matado todavía, pero los navegadores corren un grave peligro. El web móvil, también. Son veteranos molestos, anomalías históricas, como <a href="http://www.wsj.com/articles/the-web-is-dying-apps-are-killing-it-1416169934" target="_blank">las define</a> Christopher Mims. Si perdiésemos esas anomalías, <a href="https://blog.mozilla.org/beyond-the-code/2013/02/07/what-if-the-browser-disappeared/">perderíamos libertad</a>. No debemos permitirlo.</p>
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		</item>
		
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			<title>Fracasa rápido, fracasa mucho, pero fracasa bien</title>
			<link>/2015/12/fracasa-rapido-fracasa-mucho-pero-fracasa-bien/</link>
			<pubDate>Mon, 07 Dec 2015 19:27:40 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/12/fracasa-rapido-fracasa-mucho-pero-fracasa-bien/</guid>
			<description>The art of living well and the art of dying well are one. Epicurus   Supongamos que Gmail cerrase dentro de un mes. Para millones de usuarios sería un desastre. Medios y competidores se afanarían en organizar un éxodo masivo, con herramientas de rescate y tutoriales, pero mucha gente se quedaría atrás, víctima de una disrupción de las que hacen del mundo un lugar peor. Los usuarios perderían datos, dinero, recuerdos.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<div class="copy-paste-block" style="text-align: right;">
  <p>
    <em><span class="bqQuoteLink">The art of living well and the art of dying well are one.</span></em>
  </p>
  
  <div class="bq-aut" style="text-align: right;">
    <em>Epicurus</em>
  </div>
</div>

<p>Supongamos que Gmail cerrase dentro de un mes. Para millones de usuarios sería un desastre. Medios y competidores se afanarían en organizar un éxodo masivo, con herramientas de rescate y tutoriales, pero mucha gente se quedaría atrás, víctima de una disrupción de las que hacen del mundo un lugar peor. Los usuarios perderían datos, dinero, recuerdos. Para Google, en cambio, no pasaría nada: encajaría las críticas y seguiría con la mirada puesta en maximizar beneficios y repartir dividendos.</p>

<p>Damos por sentado que empresas como Google no tienen ninguna responsabilidad, que pueden eliminar productos usados por millones de personas sin tener que rendir cuentas a nadie. &#8220;Aceptaste los términos y condiciones&#8221;, dicen los enterados. &#8220;<a href="http://powazek.com/posts/3229" target="_blank">Si es gratis, tú eres el producto</a>&#8220;, añaden los cuñados que leyeron la frase por ahí. Pero cerrar servicios de uso cotidiano no es como retirar un juguete: hay gente que vive y trabaja gracias a aplicaciones como las que tenemos en el teléfono o en el ordenador. <em>Cerrar</em> productos es un asunto serio.</p>

<p>El usuario se encoge de hombros. &#8220;¿Qué se le va a hacer?&#8221;, comenta. Más que un ciudadano de una nación digital recuerda a un siervo de la Rusia decimonónica, que tolera toda clase de maltratos y adversidades. Es fatalista porque acepta lo que hay sin protestar. Ante los magos que ponen y quitan iconos de sus pantallas siente impotencia. No puede comprender <a href="http://remoquete.com/2015/08/tecnologia-sin-mitologia/" target="_blank">los motivos de los dioses</a> y por tanto renuncia a protestar ante los muros de contención del cliente. Vive con la maleta hecha desde los tiempos del cierre de GeoCities.</p>

<p>El usuario se merece algo mejor. Y el producto, también.</p>

<p>En los círculos de producto se habla de &#8220;<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Value_proposition" target="_blank">crear valor</a>&#8220;, de evolucionar y adaptarse con rapidez a los cambios para entregar lo mejor en el menor tiempo posible. La conversación sobre &#8220;destruir valor&#8221;, en cambio, no parece darse, tal vez porque se asocia al tabú del fracaso. Hay que cambiar eso. Hay que idear finales gloriosos.&nbsp;Una <em>graceful exit</em> es una muestra de respeto hacia ese mundo que se quería mejorar. Para dejar una huella, tan importante es la manera en que entramos en escena como la forma en que nos despedimos.</p>
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			<title>Bandos</title>
			<link>/2015/11/bandos/</link>
			<pubDate>Sat, 21 Nov 2015 22:06:36 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/11/bandos/</guid>
			<description>Elegir bando, equipo, color o ideología es algo que se me ha dado fatal desde que era pequeño.
Cuando tenía siete años le dije a mi madre que quería ser &amp;#8220;diplomático&amp;#8221;. Quizá lo dijera por un ansia de querer agradar a todo el mundo, o tal vez porque pensara que todos tenían un trocito de razón, incluso los sujetos más repugnantes, y que el consenso era la forma más eficaz de alcanzar la paz.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Elegir bando, equipo, color o ideología es algo que se me ha dado fatal desde que era pequeño.</p>

<p>Cuando tenía siete años le dije a mi madre que quería ser &#8220;diplomático&#8221;. Quizá lo dijera por un ansia de querer agradar a todo el mundo, o tal vez porque pensara que todos tenían un trocito de razón, incluso los sujetos más repugnantes, y que el consenso era la forma más eficaz de alcanzar la paz. La paz era una de mis obsesiones infantiles. Así de raro era yo.</p>

<p>Tengo 33 años y todavía me niego a emitir juicios vehementes sobre ideas, religiones, crímenes o chistes. Lo que me repugna no es casi nunca el suceso ni el contenido, sino la incomprensión, el vacío que se crea en el momento en que una persona decide alejarse de otra y quitarle el estatus de ser humano. Nos hace peor que los animales.</p>

<p>Lo triste de mi no-convicción es que en el momento en que hablo acabo por alienar a todas las partes involucradas. Ser el color gris, el punto medio, es la vía más directa para acabar mal en cualquier conflicto. Por eso muchas veces envidio a los que logran olvidar la complejidad y votar un partido, abrazar una fe o luchar por una causa.</p>

<p>De una cosa estoy seguro. La mía no es cobardía. Al contrario: para vivir en la incerteza constante hace falta valor. Y quizá algo de masoquismo, pero esa es otra historia.</p>
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		<item>
			<title>Banderas</title>
			<link>/2015/11/banderas/</link>
			<pubDate>Sat, 14 Nov 2015 10:15:55 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/11/banderas/</guid>
			<description>Facebook me invita a teñir mi foto con los colores de la bandera francesa. A pesar del afecto que siento por Francia y por mis amigos franceses, no voy a hacerlo, como tampoco lo haría con la bandera italiana si el atentado hubiese acontecido en Roma.
Preferiría izar una bandera que pusiese &amp;#8220;soy humano&amp;#8221;. La francesa, como la americana o la rusa, ya no representa una causa, sino una amalgama de sentimientos e intereses con los que no puedo identificarme.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Facebook me invita a teñir mi foto con los colores de la bandera francesa. A pesar del afecto que siento por Francia y por mis amigos franceses, no voy a hacerlo, como tampoco lo haría con la bandera italiana si el atentado hubiese acontecido en Roma.</p>

<p>Preferiría izar una bandera que pusiese &#8220;soy humano&#8221;. La francesa, como la americana o la rusa, ya no representa una causa, sino una amalgama de sentimientos e intereses con los que no puedo identificarme. La nación francesa, para mí, es una incógnita.</p>

<p>Decimos &#8220;hoy soy francés&#8221; muy a la ligera. Hay gente que lo ha gritado durante décadas y ha sido ignorada o discriminada. Otros lo dicen con orgullo, pero luego se apresuran a callar los que consideran indignos de ser miembros de su país.</p>

<p>El mundo no necesita más divisiones, ni tampoco símbolos antiguos en los que refugiarse para dejar de pensar. Lo que el mundo necesita no lo sé, pero sé que no es una bandera.</p>
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			<title>Cómo saber si no eres un estratega de contenidos</title>
			<link>/2015/11/no-eres-un-estratega-de-contenidos/</link>
			<pubDate>Sun, 01 Nov 2015 10:00:57 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/11/no-eres-un-estratega-de-contenidos/</guid>
			<description>Si me preguntaras a qué me dedico, la respuesta más sencilla sería &amp;#8220;escribo&amp;#8221;. Sin embargo, escribir es solo una parte —muy dura— de lo que hago , y a menudo ni siquiera la más importante. Si me pidieras detalles, te diría que &amp;#8220;ayudo a los productos a comunicar mejor&amp;#8221;. ¿Más? Añadiría que me encargo de la gestión de los contenidos, de la parte verbal del diseño o del impacto económico de las palabras.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Si me preguntaras a qué me dedico, la respuesta más sencilla sería &#8220;escribo&#8221;. Sin embargo, escribir es solo una parte —<a href="http://remoquete.com/2015/06/sentarse-y-sangrar/">muy dura</a>— de lo que hago , y a menudo ni siquiera la más importante. Si me pidieras detalles, te diría que &#8220;ayudo a los productos a comunicar mejor&#8221;. ¿Más? Añadiría que me encargo de la gestión de los contenidos, de la parte verbal del diseño o del impacto económico de las palabras. Todo esto podría sonarte tan esotérico como si te dijese que superviso la ionización de los isotopos del tantalio. Dejémoslo en que escribo.</p>

<p>Ahora bien, en mi tarjeta no pone &#8220;Escritor&#8221;, sino &#8220;<a href="http://www.uxbooth.com/articles/complete-beginners-guide-to-content-strategy/" target="_blank">Estratega de contenidos</a>&#8220;, que es una forma pomposa y <a href="http://www.nytimes.com/2015/10/25/fashion/your-job-title-is-what.html" target="_blank">muy americana</a> de decir que llevo la sensibilidad de quien escribe a lugares donde hasta ahora el texto solo se consideraba relleno, y su creación, un coste innecesario. En una red plagada de sitios que se expresan como un robot roto, mejorar su lenguaje es tan importante como hacer que vayan rápido. Un producto que no sabe hablar está destinado al fracaso: si una empresa se da cuenta de eso, <a href="http://remoquete.com/2015/09/si-las-empresas/" target="_blank">querrá darme de comer</a> (o eso espero).</p>

<p>El estratega de contenidos, decía.</p>

<p>Como ocurre con la mayoría de profesiones digitales, no es fácil dar una definición de lo que hace un EC. El nombre no ayuda, pues evoca la imagen de un mariscal prusiano espoleando una estantería como si fuese un corcel. Lo que es no lo sabe nadie excepto quien practica la disciplina. Hay intentos de definiciones, como <a href="http://imgur.com/4n4boHC" target="_blank">este de aquí</a> o <a href="http://alistapart.com/article/thedisciplineofcontentstrategy" target="_blank">este otro</a>, pero ninguno me satisface. Se quedan a medio camino o bien barren para casa. También interfiere <a href="http://remoquete.com/2015/05/fake-it-till-you-make-it/" target="_blank">el humo corporativo</a>, que obliga a mostrarse seguro de uno mismo, so pena de no ser contratado.</p>

<p>En verdad no sé lo que soy. No me importa. Solo sé <a href="http://remoquete.com/wp-content/uploads/2015/11/Contenido-Eres-Tú-Fabrizio-Ferri-Benedetti.pdf" target="_blank">lo que quiero y cómo quiero hacerlo</a>.</p>

<p>Lo que me ha animado a escribir sobre el tema ha sido <a href="http://gabyprado.com/2015/10/como-saber-si-no-eres-disenador-de-ux/" target="_blank">un interesante post de Gaby Prado</a>. El artículo da una definición negativa de lo que es el diseño de UX: no dice lo que hace un diseñador, sino lo que no hace y no dice. La definición negativa me parece una solución brillante para explicar un concepto; en lugar de añadir piezas, esculpes hasta obtener la imagen ideal. La que obtiene Gaby es la de un profesional versátil y autoexigente. Alguien a quien la palabra &#8220;UX&#8221;, de hecho, <a href="http://gabyprado.com/2015/10/comoditizacion-ux/" target="_blank">le da bastante igual</a> mientras pueda trabajar de lo suyo.</p>

<p>Una lista referida a los estrategas de contenido podría ser como la que sigue.</p>

<p><em><strong>No eres estratega de contenidos si:</strong></em></p>

<ul>
<li><em>Crees que la EdC solo va de escribir textos bonitos, sin planificación ni coordinación</em></li>
<li><em>Piensas que un sistema de gestión de contenidos (CMS) resolverá todos tus problemas</em></li>
<li>_No quieres escribir ni tampoco estás dispuesto a ensuciarte la manos con el contenido<br />
_</li>
<li><em>No quieres hablar con programadores, diseñadores, marketing, atención al cliente&#8230;</em></li>
<li><em>No haces preguntas incómodas sobre el contenido (por ejemplo, al CEO de la empresa)</em></li>
<li>_No quieres <a href="http://www.slideshare.net/mrsruble/content-cash-the-economics-of-content" target="_blank">hablar de dinero</a> y el impacto económico del contenido no te interesa_</li>
<li><em>Pasas más tiempo diseñando una estrategia perfecta que escuchando a las personas</em></li>
<li><em>No te gusta educar ni tampoco explicar conceptos básicos a quien lo necesita</em></li>
<li><em>Pasas textos a programadores y diseñadores sin pensar en sus necesidades</em></li>
<li><em>Crees que la estrategia que has creado y aplicado no requerirá revisiones constantes</em></li>
<li><em>No usas datos para fundamentar tus decisiones y prefieres ir por instinto o seguir tu libro</em></li>
<li><em>Crees que se trata de un tipo de marketing, olvidando que toda la empresa genera contenidos</em></li>
<li><em>Crees que por tener &#8220;estratega&#8221; en el nombre estás en un puesto directivo</em></li>
<li>_Le das demasiada importancia a tu título o a tu diploma<br />
_</li>
</ul>

<p>Compara la lista con la de Gaby. ¿Notas el patrón? En efecto, ambas listas se parecen mucho, y la razón, a mi entender, es bien sencilla: lo que en ambos casos estamos describiendo de manera negativa es un profesional de la era digital.</p>

<p>Que se dedique al diseño o a la escritura poco importa: lo que tienen en común un buen <em>UX designer</em> y un buen <em>content strategist</em> es una forma de trabajar en la que priman la comunicación, la honestidad y la flexibilidad. La mentalidad empírica hace que prestemos más atención a datos y casos que a lo que dicen los gurús. Los <em>job titles</em> solo sirven como herramienta comunicativa. Porque de romper muros va la cosa. La productividad moderna consiste en <a href="http://remoquete.com/2015/02/la-productivite-cest-lautre/" target="_blank">hablar con las personas</a> con respeto y buenos argumentos. Si no eres capaz de crear esa conexión, tampoco podrás ser un profesional de lo tuyo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Las redes silenciosas</title>
			<link>/2015/10/las-redes-silenciosas/</link>
			<pubDate>Sun, 18 Oct 2015 22:25:14 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/10/las-redes-silenciosas/</guid>
			<description>Hablo con los muertos todos los días.
Hay tantos. Tengo 394 contactos en Facebook y están todos muertos. La última en irse fue Sofía, una amiga del instituto. Ya no recuerdo la última vez que nos vimos en persona. Hay una invitación suya de Candy Crush que descansa desde hace cuarenta y siete años en mi bandeja de entrada, pero no la he abierto; es lo único «vivo» que me queda de ella.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Hablo con los muertos todos los días.</p>

<p>Hay tantos. Tengo 394 contactos en Facebook y están todos muertos. La última en irse fue Sofía, una amiga del instituto. Ya no recuerdo la última vez que nos vimos en persona. Hay una invitación suya de Candy Crush que descansa desde hace cuarenta y siete años en mi bandeja de entrada, pero no la he abierto; es lo único «vivo» que me queda de ella. Eso y las actualizaciones automáticas de su noticiero digital, que nunca se desactivó y sigue publicando listas idiotas cada viernes. Quién hubiera dicho que BuzzFeed nos sobreviviría. «27 razones para leer artículos hechos por algoritmos cuánticos». Mierda&#8230;</p>

<p>Me cuesta dejar este lugar, este cementerio social. Hay tantos recuerdos aquí. Han pasado tantas cosas. Un día me puse a mirar actualizaciones pasadas y solo conseguí llegar hasta 2052; el navegador se cerró de repente al cambiar de año. De haber habido alguien en mi casa, no habría visto otra cosa que mis dedos artríticos acariciando el aire encima del holopad durante horas, y mis ojos húmedos mientras contemplaban fotos antiguas. Hay diez petabytes de mi vida almacenados en esta cuenta. Lo sé porque intenté descargarlos, pero no tenía donde guardar el fichero .ME. Los últimos discos duros dejaron de fabricarse en 2025.</p>

<p>Los muertos, decía. De vez en cuando abro un chat y les pregunto cómo están. O comparto con ellos un enlace gracioso. Cuando entro en Oculus Life, sus avatares me miran con serenidad, pero no se mueven. Tan solo sonríen y asienten, como si estuvieran en una suerte de <em>Paradise as a Service</em>. Entonces los tomo en brazos y los llevo a dar vueltas por Italia, que ya no existe, pero que los de Musk Industries recrearon tan bien que incluso puedo sentarme en el jardín de la casa de mis abuelos. Y hablamos. Bueno, hablo yo, porque ellos no pueden. Les cuento banalidades. Les confieso secretos. Su reacción es siempre la misma. Pero es mejor que salir de casa con la aerosilla y atravesar calles desiertas.</p>

<p>Sabía que todo esto pasaría, que me quedaría solo. Cuando apagué ochenta velas, decidí dejar de leer las notificaciones, en parte porque los iconos con una bandera roja me hacen pensar que mis amigos todavía están aquí, y en parte para no enterarme de qué perfiles iban convirtiéndose en póstumos. No hay jóvenes aquí porque no hay jóvenes fuera. Se han ido todos. La red solo la usamos los viejos, los vehículos y las inteligencias artificiales, como Aldo, mi cartero físico, el único ser que me obliga a usar las cuerdas vocales en estos días. Al igual que mi nevera, también Aldo tiene perfil en Facebook. Me felicita cada cumpleaños y juega conmigo al No Man&#8217;s Land y al Doom 9. Me deja ganar, el muy cabrón.</p>

<p>Bueno, voy al grano.</p>

<p>Este mensaje es para ti, arqueólogo digital. Sé que no se lleva esto de dejar datos en herencia a las universidades, pero una vez fui investigador y sé lo difícil que es acceder a urnas de memoria con acceso genético. Cuando el sensor del iHeart deje de registrar mis latidos y me declare desconectado, tendrás 72 horas para reclamar mi clave personal y descargar los datos. Creo que serán útiles. No tengo hijos y prefiero formar parte de OpenHistory que engrosar las filas de los sepulcros monetizados o de las librerías de personajes creíbles de GTA. Eso sí, quiero pedirte un favor: antes de volcar mi vida, deja algunas reacciones en mi perfil. Quiero saber si me llegarán las notificaciones al otro lado.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Si las empresas</title>
			<link>/2015/09/si-las-empresas/</link>
			<pubDate>Sat, 19 Sep 2015 11:07:10 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/09/si-las-empresas/</guid>
			<description>&amp;#8230;generasen buenos contenidos, no tendrían que pagar por anuncios fáciles de bloquear.
Generar contenido de calidad significa convertirse en mensajero de lo que se hace. Implica ser transparente y tratar el cliente como un ser humano. Conlleva recuperar un modelo de comercio donde yo te digo quién soy y qué hago y tú decides si fiarte o no. No habrás venido a mí porque haya forzado tu atención, sino porque tenías una necesidad y me encontraste.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8230;generasen buenos contenidos, no tendrían que pagar por anuncios <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Ad_blocking" target="_blank">fáciles de bloquear</a>.</p>

<p>Generar contenido de calidad significa convertirse en mensajero de lo que se hace. Implica ser <a href="https://www.groovehq.com/blog/transparent-blogs" target="_blank">transparente</a> y tratar el cliente como un ser humano. Conlleva <a href="https://books.google.es/books?id=AWikSAjglCkC&lpg=PA17&ots=-WV03B4nh6&dq=medieval%20commerce%20values%20honesty&pg=PA16#v=onepage&q&f=false" target="_blank">recuperar</a> un modelo de comercio donde yo te digo quién soy y qué hago y tú decides si fiarte o no. No habrás venido a mí porque haya forzado tu atención, sino porque tenías una necesidad y me encontraste.</p>

<p>Si las empresas se tomasen en serio el contenido, no tendrían una web con cuatro archivos PDF y notas de prensa obsoletas, sino sitios vivos donde trabajadores y productos hablan por sí mismos, donde cuentan una historia. Si existes, si trabajas, produces contenido. Muéstralo. Déjame entrar en tu taller. Enséñame cómo trabajas. No seas opaco.</p>

<blockquote>
<p>_&#8220;[Corporate] sites should not be sales-driven but should focus on customer support and service, including detailed product specs and supporting information to facilitate the buying process. In other words: help customers buy; don&#8217;t try a hard sell&#8221; —_Nielsen (<a href="http://www.nngroup.com/articles/why-advertising-doesnt-work-on-the-web/">1997</a>)</p>
</blockquote>

<p>¿No sabes producir contenido? Lo dudo: <a href="http://remoquete.com/2015/04/ser-es-mejor-que-seo/">ser es mejor que SEO</a>. Si quieres, pide a alguien que le eche un vistazo a la usabilidad de tu sitio, contrata a personas que sepan escribir y produce vídeos virales molones. Pero, por encima de todo, haz el ejercicio de preguntarte <a href="https://www.youtube.com/watch?v=sioZd3AxmnE" target="_blank">por qué</a> estás aquí y estás vendiendo lo que vendes. Y luego cuéntaselo al mundo.</p>

<p>En un panorama en el que las empresas ya no pagan por anuncios en los medios, estos aún pueden prosperar como moderadores, filtros o guías. Su valor será evidente tanto para quien vaya a pagar por ellos como para quien sea el objeto de la conversación. En lugar de escribir para atraer tráfico, escribe para explicar, informar y ayudar. Al final la gente apoquinará.</p>

<p>De lo que se trata, al final, no es de matar medios o bloquear anuncios, sino de recuperar una relación directa y honesta entre quien vende y quien consume. Y la mejor manera de tender ese puente es a través de una comunicación de calidad.</p>
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			<title>Efecto Piqué</title>
			<link>/2015/09/efecto-pique/</link>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2015 10:41:37 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/09/efecto-pique/</guid>
			<description>Me alegra saber que Gerard Piqué escribirá sobre tecnología para la nueva revista de El Mundo. Con 11 millones de seguidores en Twitter (45 si contamos a Shakira), su alcance es mucho mayor que el de cualquier medio de tecnología en español. Cuando aconseje cambiar contraseñas o bajar apps, su mensaje tendrá más eco que las notas de prensa de Microsoft o Google. Y no estamos ante un profano: Piqué es un empresario de videojuegos que ha participado activamente en el desarrollo de su producto, Golden Manager.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Me alegra saber que Gerard Piqué <a href="http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/papel/2015/09/09/ana-pastor-y-gerard-pique-entre-las.html" target="_blank">escribirá sobre tecnología</a> para la nueva revista de El Mundo. Con 11 millones de seguidores en Twitter (45 si contamos a Shakira), su alcance es mucho mayor que el de cualquier medio de tecnología en español. Cuando aconseje cambiar contraseñas o bajar apps, su mensaje tendrá más eco que las notas de prensa de Microsoft o Google. Y no estamos ante un profano: Piqué es un <a href="http://entrevistas.ticbeat.com/entrevista-alberto-guerrero-kerad-games-incentivar-proteger-el-emprendimiento-en-el-sector-del-videojuego-tarea-pendiente/" target="_blank">empresario de videojuegos</a> que ha participado activamente en el desarrollo de su producto, <a href="https://www.goldenmanager.com/" target="_blank">Golden Manager</a>.</p>

<p><a href="https://twitter.com/javigomezPAPEL" target="_blank">Javier Gómez</a>, que ha elegido Piqué junto con otra docena de grandes nombres, ha sido muy inteligente. Ha demostrado que los medios tradicionales, con su capital y reputación, todavía tienen un enorme poder de llamada, pues son capaces de atraer firmas que los medios digitales, en el mejor de los casos, solo consiguen entrevistar una vez (y da gracias). Gran parte de la conversación aún se lleva a cabo en papel. Ya solo por esto los que escribimos aquí deberíamos darnos un generoso baño de humildad.</p>

<p>Hay otro motivo para alegrarse: el nombramiento de Piqué reduce la distancia entre las TIC y el usuario normal. Es más sencillo conectar con una estrella del fútbol que con el empollón remozado que abunda en los sitios de tecnología —¡me incluyo!—. Hablar de tecnología no debería ser coto exclusivo de nadie, ni siquiera de los que llevamos en Internet desde el principio. La tecnología es cultura y pertenece a todos.</p>

<p>Ahora que Piqué ha abierto la veda, espero ver a más personas —famosas y no tanto— unirse al coro y hablar de tecnología en español. <a href="http://remoquete.com/2015/08/tecnologia-sin-mitologia/" target="_blank">Lo necesitamos más que nunca</a>.</p>
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		<item>
			<title>United States of Amazon</title>
			<link>/2015/09/united-states-of-amazon/</link>
			<pubDate>Tue, 08 Sep 2015 21:49:19 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/09/united-states-of-amazon/</guid>
			<description>Las de 2016 fueron las últimas elecciones libres. Ese año ganó Donald Trump por amplia mayoría, y aunque a vosotros que me leéis desde el pasado os pueda parecer un desastre, su presidencia no fue peor de lo que llegó cuatro años después, cuando Jeff Bezos compró el gobierno de los EEUU por la simbólica cifra de un dólar y lo disolvió ipso facto para reemplazarlo con Amazon Plato3. Cuando os disteis cuenta de lo que estaba pasando en Seattle ya era demasiado tarde para intervenir.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Las de 2016 fueron las últimas elecciones libres. Ese año ganó Donald Trump por amplia mayoría, y aunque a vosotros que me leéis desde el pasado os pueda parecer un desastre, su presidencia no fue peor de lo que llegó cuatro años después, cuando Jeff Bezos compró el gobierno de los EEUU por la simbólica cifra de un dólar y lo disolvió <em>ipso facto</em> para reemplazarlo con Amazon Plato<sup>3</sup>. Cuando os disteis cuenta de lo que estaba pasando en Seattle ya era demasiado tarde para intervenir. Estabais distraídos mirando las noticias sobre el desplome de la economía China, la guerra Ruso-alemana y el catastrófico cierre de Google.</p>

<p>La compra del Washington Post solo había sido el principio. Mientras las startups luchaban por el poder espiritual de los Estados Unidos, por retazos de una visión que cambiara el mundo, Amazon se hacía con el poder temporal, el de verdad. En 2019 Amazon ya controlaba el 85% de las ventas al por menor, el 75% del mercado editorial y la práctica totalidad del sistema logístico del país. Seguía sin tener beneficios, pero no importaba: un año después pasó por caja. El 1 de septiembre de 2020, Jeff Bezos apareció en todas las televisiones para anunciar que iba a tomar las riendas del país, lastrado por el mandato destructivo de Trump.</p>

<p>La primera semana las redes sociales se llenaron de comentarios sarcásticos y memes.</p>

<p>Entonces Bezos, que no apreciaba las bromas, apagó el continente durante 48 horas.</p>

<p>Cuando digo apagar me refiero a la clase de apagón divino que Klaatu provoca en Ultimatum a la Tierra: Bezos ordenó a Amazon suspender de inmediato las entregas de todo tipo de mercancía. Medio millón de drones de paquetería entregaron toneladas de panfletos donde se detallaba el plan de Amazon para salvar América, a la vez que los Kindle se activaban para bajar el documento y mantenerlo en pantalla. Al apagar su nube de datos, muchas apps y servicios dejaron de funcionar. Con apps y sitios web caídos, los ciudadanos intentaron llamar por teléfono, solo para descubrir que ya no había función para ello.</p>

<p>Con Google fuera de combate (Trump había enviado tanques a Mountain View en 2016) la única empresa que se opuso a Amazon fue Apple, que con su plataforma independiente y el control de Tesla y el resto de periódicos podía mantener todavía un cuarto del país en pie. Lo que Apple no sabía es que el principio del fin había sido su decisión de bloquear anuncios en el iPhone: la crisis que resultó de aquello condujo al cierre y fragmentación de los medios digitales, lo que fortaleció los canales clásicos, muchos de los cuales ya eran propiedad de Bezos. Apple le había regalado el megáfono.</p>

<p>El 3 de noviembre, día de las elecciones, Bezos ganó por mayoría absoluta. El ejército, privatizado durante el mandato de Trump, juraba lealtad a su nuevo CEO. En lugar de leyes, dijo Bezos en su discurso de nombramiento, el nuevo gobierno emitiría algoritmos para elegir representantes locales, solucionar disputas y sugerir qué estudiar, en qué trabajar y con quién formar pareja. El sistema, llamado Plato<sup>3</sup>, entró en funcionamiento a las pocas horas de emitir el discurso. China, gobernada por Jack Ma, CEO de Alibaba, anunció el mismo día la puesta en marcha de Confuc10, su proprio software de eGobierno.</p>

<p>Por desgracia no puedo contaros más. Os envío estas palabras desde el año 2047. Estoy en el centro de Detroit, que ha sido convertida en ciudad-almacén. El dron de supervisión volverá en unos minutos, y si me pilla escribiendo en la consola de taquiones de atención al cliente, seré degradado a mozo de tráfico de órganos. Tan solo quiero que sepáis qué pasará y que os preparéis en consecuencia. Y la próxima vez que hagáis clic en &#8220;Añadir a la cesta&#8221;, por favor, preguntaos qué monstruo estáis alimentando&#8230;</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Por favor, seguid pidiendo móviles baratos</title>
			<link>/2015/08/moviles-gama-alta-baja-aceptable/</link>
			<pubDate>Wed, 26 Aug 2015 14:07:41 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/08/moviles-gama-alta-baja-aceptable/</guid>
			<description>Le tengo muy poco aprecio a la prensa tecnológica que se pone de parte de la industria. Primero, porque la industria no necesita defensores, sino críticos. Y luego porque la industria —hablamos de Apple, Google, Samsung— tiene suficiente dinero como para hacer periodismo de marca, en lugar de enviar notas de prensa y sentarse a esperar a que los reporteros las reescriban.
Hay excepciones. Por ejemplo, los artículos de Alex Barredo: aunque a veces no comparta su punto de vista, debo decir que sus análisis están bien construidos y ejemplifican bien el pensamiento de las marcas.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Le tengo muy poco aprecio a la prensa tecnológica que se pone de parte de la industria. Primero, porque la industria no necesita defensores, sino críticos. Y luego porque la industria —hablamos de Apple, Google, Samsung— tiene suficiente dinero como para hacer <a href="http://www.estrategiadelcontenido.com/post.php?pag=una_definicion_para_periodismo_marca" target="_blank">periodismo de marca</a>, en lugar de enviar notas de prensa y sentarse a esperar a que los reporteros las reescriban.</p>

<p>Hay excepciones. Por ejemplo, los artículos de <a href="http://hipertextual.com/autor/alexbarredo" target="_blank">Alex Barredo</a>: aunque a veces no comparta su punto de vista, debo decir que sus análisis están bien construidos y ejemplifican bien el pensamiento de las marcas. Son artículos que van mucho más allá del alegato fanático. Sobre todo, invitan a reflexionar; esa es quizá su mayor virtud en un mar de <em>fanboyismo</em>.</p>

<p>Un artículo suyo que merece la pena leer es _<a href="http://hipertextual.com/2015/08/smartphones-gama-alta" target="_blank">Por favor, seguid comprando móviles de 1.000 dólares</a>_. En él se defiende la existencia de los móviles de gama alta como mecanismo de financiación de la gama baja, una suerte de filantropía derivada del consumo de bienes de lujo. Según el autor, la gama alta, fruto de un costoso I+D, baja luego en cascada hacia los pobres. Es la vieja teoría <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Trickle-down_economics" target="_blank"><em>trickle-down</em></a>.</p>

<blockquote>
<p><em>Si hoy en día existe el smartphone de €70 es gracias al Nokia 9000, al iPhone, al Galaxy Note, o a las subvenciones de terminales de alta gama por parte de Verizon o DoCoMo</em></p>
</blockquote>

<p>A un apasionado de los motores, el argumento le sonará. Si la gente compra coches de Ferrari y Porsche, esas tecnologías punteras se verán luego en los Fiat y Volkswagen del mañana. Si hoy tenemos ABS de serie, cambios automáticos y asientos ergonómicos es gracias a todos los coches de lujo que se vendieron antes. La gama alta, pues, sería el motor de la innovación.</p>

<p>Esto es probablemente cierto para fabricantes como Samsung, que construyen terminales de alta calidad y luego cuentan con una hueste de modelos mediocres que se nutren de partes desechadas y ensambladas sin fantasía. Pero no es el caso de <a href="http://www.theverge.com/2015/5/14/8601993/best-cheap-smartphone-2015-android-motorola-samsung-htc" target="_blank">Motorola</a>, cuyo Moto G es el equivalente en móvil de un <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Volkswagen_Beetle" target="_blank">Volkswagen Beetle</a>: un móvil original, asequible y funcional.</p>

<p>La misma noción de gama alta me parece atacable. El ejemplo típico es el iPhone. ¿Qué es gama alta? No se define por sus especificaciones, pues hay móviles <a href="http://www.cnet.com/news/this-iphone-6-clone-is-more-powerful-than-the-iphone-6/" target="_blank">más potentes</a> que el iPhone. No se define tampoco por el precio, pues hay móviles <a href="http://appleapple.top/new-flagship-microsoft-lumia-smartphones-will-be-more-expensive-than-iphone-6-and-galaxy-s6/" target="_blank">más caros</a>. ¿Entonces qué significa realmente? Nos lo dice Robert Harley, en <a href="http://www.stereophile.com/asweseeit/40/#gyqwkwvV8LcQBJ2Q.97" target="_blank">un artículo</a> de Stereophile de 1991:</p>

<blockquote>
<p><em>What distinguishes a high-end from a mass-market product is the designer&#8217;s caring attitude [&#8230;] To the high-end designer, electronic or mechanical design isn&#8217;t merely a technical undertaking&#8212;it&#8217;s an act of love and devotion</em></p>
</blockquote>

<p>No es necesariamente lujo, ni tampoco potencia. Es respeto por el consumidor. La &#8220;gama alta&#8221; debería llamarse &#8220;gama ideal&#8221;, pues permite disfrutar plenamente de una tecnología. Por eso un iPhone es un producto de éxito: más allá de un símbolo de estatus es una herramienta que funciona muy bien. Es la experiencia deseada por los conocedores.</p>

<p>La gama alta financia la gama alta; no se sigue que los móviles para el tercer mundo sean un producto del mercado de lujo. Para que la tecnología alcance a todos los estratos de la sociedad, para que se vuelva universal y accesible, es necesario un tipo de voluntad distinto. El motor de una gama aceptable y funcional —que no baja— no es el lujo, sino la <a href="https://hbr.org/2011/03/necessity-not-scarcity-is-the" target="_blank">necesidad</a>.</p>

<p style="text-align: center;">
  <img class="aligncenter size-full wp-image-244780227" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/201310081605578687.jpg?resize=555%2C508" alt="201310081605578687" width="555" height="508" srcset="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/201310081605578687.jpg?w=555 555w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/201310081605578687.jpg?resize=300%2C275 300w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/201310081605578687.jpg?resize=150%2C137 150w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/201310081605578687.jpg?resize=400%2C366 400w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/201310081605578687.jpg?resize=200%2C183 200w" sizes="(max-width: 555px) 100vw, 555px" data-recalc-dims="1" />
</p>

<p style="text-align: center;">
  <em>¿Tenemos el Xiaomi gracias a Apple? ¿O porque la gente lo pide?</em>
</p>

<p>En cuanto a la estabilización, esta es una etapa normal y deseable del desarrollo tecnológico. Estamos cerca del momento en que los móviles serán productos tan comunes como los teléfonos fijos. El mercado no morirá, sino que dejará de ser el centro de la histeria informativa. En lugar de móviles <a href="https://stratechery.com/2014/state-consumer-technology-end-2014/" target="_blank">hablaremos de otras tecnologías</a>. Y eso es bueno.</p>

<p>No tiene sentido seguir hablando de gamas altas y bajas. Como <a href="https://stratechery.com/2014/smartphone-truths-samsungs-inevitable-decline/" target="_blank">comenta Ben Thompson</a>, siempre habrá un segmento superior para quien quiera algo más. Más importante todavía, la calidad del segmento inferior seguirá subiendo, porque <a href="https://stratechery.com/2015/end-trickle-tech/" target="_blank">el consumidor pobre no es tonto</a>. La batalla importante se está dando en otro sitio: en el software (&#8220;<em>software matters</em>&#8220;). Deberíamos hablar de esa.</p>

<p>Así que, por favor, seguid comprando móviles de calidad aceptable. Seguid quejándoos cuando no funcionan. Seguid exigiendo mejores precios, mayor calidad y más software. Pero no compréis móviles de 1.000 euro a menos que no haya una alternativa mejor: dejad que la industria espabile.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>El bit que envejece</title>
			<link>/2015/08/el-bit-que-envejece/</link>
			<pubDate>Mon, 24 Aug 2015 16:34:36 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/08/el-bit-que-envejece/</guid>
			<description>If we can&amp;#8217;t make memories, we can&amp;#8217;t heal —Leonard Shelby (Memento, 2000) Envejecemos. Nos lo acaban de recordar los veinte años de Windows 95. Tecnologías que ocupan gran parte de nuestro tiempo se convierten en imágenes de baja resolución, máquinas de museo y arte reciclado. Como una generación de primeros nacidos, descubrimos al fin la senectud, y con ella un sinnúmero de interrogantes: ¿nos entenderán nuestros hijos cuando les hablemos de ventanas, memoria insuficiente y lag?</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p style="text-align: right;">
  <em>If we can&#8217;t make memories, we can&#8217;t heal</em>
</p>

<p style="text-align: right;">
  —Leonard Shelby (<a href="http://www.imdb.com/title/tt0209144/?ref_=ttqt_qt_tt" target="_blank">Memento, 2000</a>)
</p>

<p>Envejecemos. Nos lo acaban de recordar los veinte años de <a href="http://www.telegraph.co.uk/technology/microsoft/windows/11817065/Twenty-years-ago-Microsoft-launched-Windows-95-changing-the-world.html" target="_blank">Windows 95</a>. Tecnologías que ocupan gran parte de nuestro tiempo se convierten en imágenes de baja resolución, máquinas de museo y arte reciclado. Como una generación de primeros nacidos, descubrimos al fin la senectud, y con ella un sinnúmero de interrogantes: ¿<a href="http://boingboing.net/2015/08/21/chinese-gaming-multi-entry.html" target="_blank">nos entenderán</a> nuestros hijos cuando les hablemos de ventanas, memoria insuficiente y <em>lag</em>? ¿Qué les mostraremos cuando nos pregunten cómo nos casamos gracias a una app? ¿Qué recuerdos tendremos a nuestro alcance para mantener viva la memoria si todo lo que usamos será reemplazado por algo diferente y a menudo incompatible?</p>

<p>Envejecemos a la vez que el mundo digital que ocupamos se apaga y desaparece para siempre. Pronto contaremos batallitas de <a href="http://fusion.net/story/181901/we-took-a-tour-of-the-abandoned-college-campuses-of-second-life/" target="_blank">lugares que ya no existen</a>. Miraremos móviles y ordenadores rotos con nostalgia, menearemos la cabeza cuando nos muestren los enésimos <em>remakes</em> de juegos ochenteros, y todo lo que quede de nuestros escarceos amorosos serán fragmentos de logs rescatados de un correo electrónico. Los únicos recuerdos fáciles de recuperar serán los que las empresas consideren explotables: <a href="http://remoquete.com/2015/05/recuerdos-derivados/" target="_blank">recuerdos derivados</a>, infectados por publicidad o disponibles previo pago. La monetización del pasado ya está en los <em>roadmaps</em> de Silicon Valley.</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244780197" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/memento.png?resize=600%2C384" alt="memento" width="600" height="384" srcset="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/memento.png?w=600 600w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/memento.png?resize=300%2C192 300w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/memento.png?resize=150%2C96 150w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/memento.png?resize=400%2C256 400w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/memento.png?resize=200%2C128 200w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p style="text-align: center;">
  <em>Un fotograma de <a href="http://www.imdb.com/title/tt0209144/" target="_blank">Memento</a> (2000) con un ligero retoque&#8230; </em>
</p>

<p>La mayoría no nos preocupamos de esta erosión mnemónica. Vivimos inmersos en un presente que se renueva a sí mismo a golpe de <em>service packs</em> y migraciones, mientras los recuerdos <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Data_degradation" target="_blank">se degradan</a> y quedan atrapados en archivos ilegibles y servidores muertos. Solo unos pocos héroes, como los arqueólogos de <a href="https://archive.org/" target="_blank">Archive.org</a>, se afanan en preservar los enseres de nuestras chozas digitales. Con la misma falta de preocupación de una cultura que se limita a subsistir, vivimos sin conservar el pasado. Pero el recuerdo no es un lujo, sino un elemento importante de nuestro bienestar psicológico. Sin recuerdo, no podemos construir <a href="http://ist-socrates.berkeley.edu/~kihlstrm/SelfIdentityMemory.htm" target="_blank">nuestra identidad</a>. Sin recuerdo no hay historia posible.</p>

<p>Como sugiere Jason Scott, archivista e historiador de Archive.org, es un buen momento para empezar a <a href="http://ascii.textfiles.com/archives/4775" target="_blank">digitalizar</a> todo lo que está a nuestro alcance. Pero al mismo tiempo deberíamos preocuparnos de que todo lo digital que hemos producido a lo largo de estos años <a href="http://articulos.softonic.com/recuperar-abrir-archivos-antiguos" target="_blank">se conserve en buen estado</a> en las décadas venideras, sin que quede atrapado en las jaulas de formatos privativos y empresas que nos tratan como un producto. A veces ese esfuerzo incluye convertir lo digital en analógico, como narra el documental <a href="https://www.youtube.com/watch?v=uo5-Pgh2mCQ" target="_blank">District Zero</a>, en el que refugiados sirios piden imprimir fotos rescatadas de sus móviles dañados.</p>

<p>Algún día me gustaría poder leer este mensaje a sabiendas de que mis recuerdos no desaparecerán en un pulso electromagnético o en el cierre del GeoCities de turno. ¿Lo conseguiré?</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244780191" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/23-08-2015-16-14-37.jpg?resize=631%2C296" alt="23-08-2015 16-14-37" width="631" height="296" srcset="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/23-08-2015-16-14-37.jpg?w=631 631w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/23-08-2015-16-14-37.jpg?resize=300%2C141 300w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/23-08-2015-16-14-37.jpg?resize=150%2C70 150w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/23-08-2015-16-14-37.jpg?resize=400%2C188 400w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/23-08-2015-16-14-37.jpg?resize=200%2C94 200w" sizes="(max-width: 631px) 100vw, 631px" data-recalc-dims="1" /></p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Mapa de tópicos de fantasía</title>
			<link>/2015/08/mapa-de-topicos-de-fantasia/</link>
			<pubDate>Thu, 20 Aug 2015 08:49:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/08/mapa-de-topicos-de-fantasia/</guid>
			<description>Me aburría, así que dibujé este mapa de fantasía repleto de tópicos del género.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p style="text-align: center;">
  Me aburría, así que dibujé este mapa de fantasía repleto de tópicos del género.
</p>

<p><a href="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/Mapa-Fantasia.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-244780183" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/Mapa-Fantasia.jpg?resize=780%2C546" alt="Mapa-Fantasia" width="780" height="546" srcset="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/Mapa-Fantasia.jpg?resize=1024%2C717 1024w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/Mapa-Fantasia.jpg?resize=300%2C210 300w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/Mapa-Fantasia.jpg?resize=150%2C105 150w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/Mapa-Fantasia.jpg?resize=1200%2C841 1200w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/Mapa-Fantasia.jpg?resize=400%2C280 400w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/Mapa-Fantasia.jpg?resize=800%2C560 800w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/Mapa-Fantasia.jpg?resize=200%2C140 200w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/Mapa-Fantasia.jpg?w=1560 1560w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" data-recalc-dims="1" /></a></p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Tecnología sin mitología</title>
			<link>/2015/08/tecnologia-sin-mitologia/</link>
			<pubDate>Fri, 14 Aug 2015 19:48:10 +0000</pubDate>
			
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			<description>Hay un lugar mágico donde las empresas no atraviesan crisis, sino que mueren, y donde las innovaciones no se obtienen tras años de esfuerzos, sino que son otorgadas por dioses fundadores. El héroe de ese lugar es el ingeniero, un superman que salva el planeta a través de apps, incluso cuando solo sirven para echar una cana al aire. Como en cualquier relato épico hay ritos de paso —entrar en bolsa—, parábolas —fracasar y levantarse—, amuletos —el hardware— e infinitos antagonistas.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Hay un lugar mágico donde las empresas no atraviesan crisis, sino que <a href="http://hipertextual.com/2015/08/twitter-se-muere" target="_blank">mueren</a>, y donde las innovaciones no se obtienen tras años de esfuerzos, sino que son otorgadas por <a href="http://www.technologyreview.com/review/539861/techs-enduring-great-man-myth/" target="_blank">dioses fundadores</a>. El héroe de ese lugar es el ingeniero, un <a href="http://mashable.com/2014/06/02/craig-federighi-apple-keynotes/" target="_blank">superman</a> que salva el planeta a través de apps, incluso cuando solo sirven para echar <a href="http://www.adweek.com/news/technology/tinders-twitter-meltdown-appears-have-been-planned-pr-stunt-166351" target="_blank">una cana al aire</a>. Como en cualquier relato épico hay ritos de paso —entrar en bolsa—, parábolas —fracasar y levantarse—, amuletos —el hardware— e infinitos antagonistas. Resolver los problemas del mundo, según la iglesia del algoritmo, es tan sencillo como crear startups e <a href="http://www.thetimes.co.uk/tto/news/world/americas/article4520624.ece" target="_blank">inyectar ingenieros</a> por doquier. Es un universo paralelo en el que la tecnología no es herramienta, sino mitología, y en el que los protagonistas no son personas normales, sino genios incomprendidos.</p>

<p>El porqué de la deriva mitológica de tecnologías que se han vuelto tan mundanas como las cacerolas hay que buscarlo en varios factores, desde el <a href="http://www.telegraph.co.uk/technology/steve-jobs/11432949/Happy-birthday-Steve-Jobs-how-Apple-disciples-still-worship-the-modern-messiah.html" target="_blank">marketing mesiánico</a> promovido por Apple y sus imitadores hasta la naturaleza misma del producto tecnológico, que otorga promesas de poder a los insatisfechos. Las <a href="http://www.amazon.com/Save-Everything-Click-Here-Technological/dp/1610393708" target="_blank">hagiografías</a> de los varios Jobs, Gates y Dell fomentan el culto a la personalidad a la vez que crían sueños de riqueza. Chavales que en otra época hubiesen querido ser caballeros y matar dragones, hoy sueñan con crear apps revolucionarias. Todos quieren emprender y dar el pelotazo. Todos quieren ser el próximo Elon Musk o Mark Zuckerberg. Tal es la fiebre por el <a href="http://www.techrepublic.com/article/silicon-valleys-solutionism-issues-appear-to-be-scaling/" target="_blank">solucionismo digital</a> que hay políticos que <a href="http://blog.codinghorror.com/please-dont-learn-to-code/" target="_blank">defienden</a> que hay que aprender a programar antes incluso de aprender a pensar y expresarse.</p>

<p>Es un mito que nos jode a todos.</p>

<p>Nos jode porque levanta una barrera artificial entre hacedores y usuarios. De pronto, el ciudadano es víctima de fuerzas incomprensibles, ante las que ni siquiera la ley puede hacer frente. Los <a href="http://remoquete.com/2014/11/recuerdos-google-maps/">dioses electrónicos</a> apenas escuchan las plegarias de sus fieles: solo cabe esperar y aceptar lo digan los términos y condiciones. Quien se inicia en este mundo se lleva la impresión de que para disfrutar de la tecnología hay que entender primero qué ocurre en Cupertino y Mountain View. Los sacerdotes de este <a href="http://www.wired.com/2013/11/silicon-valley-isnt-a-meritocracy-and-the-cult-of-the-entrepreneur-holds-people-back/" target="_blank">culto</a> son los periodistas tecnológicos, augures que interpretan el ruido que sale de la fragua olímpica para que los mortales podamos alcanzar la salvación. Muchos no tienen inconveniente en cargar las tintas para que nos impresionemos y hagamos clic. A fin de cuentas, el material se presta muy bien a crear <a href="http://valleywag.gawker.com/" target="_blank">guiones de telenovela</a>.</p>

<p><img class="size-full wp-image-244780167 aligncenter" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/14-08-2015-21-23-26.jpg?resize=780%2C446" alt="Silicon Valley - Imagen promocional de la serie" width="780" height="446" srcset="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/14-08-2015-21-23-26.jpg?w=802 802w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/14-08-2015-21-23-26.jpg?resize=300%2C172 300w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/14-08-2015-21-23-26.jpg?resize=150%2C86 150w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/14-08-2015-21-23-26.jpg?resize=400%2C229 400w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/14-08-2015-21-23-26.jpg?resize=800%2C458 800w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/08/14-08-2015-21-23-26.jpg?resize=200%2C114 200w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p style="text-align: center;">
  <em>Series como <a href="http://www.imdb.com/title/tt2575988/" target="_blank">Silicon Valley</a> ayudan a desmitificar, pero no bastan: hay que construir un discurso distinto</em>
</p>

<p>Pero la gente necesita entender la tecnología en lugar de <a href="http://remoquete.com/2014/09/el-dedo-y-la-luna/" target="_blank">mirar con asombro</a> lo que sale de una keynote o un congreso de móviles. La gente tiene <a href="http://remoquete.com/2015/03/buenas-intenciones/">problemas que resolver</a>. La tecnología puede mejorar nuestras vidas: para ello basta con explicarla e informar sobre ella con objetividad y rigor, como hacen, por ejemplo, los buenos periodistas científicos. Allá donde haga falta, podemos salir del camino e indicar <a href="https://www.ifixit.com/Manifesto" target="_blank">cómo reparar</a> aquello que se creía infalible, así como mostrar <a href="http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2015-05-27/tuenti-cantera-startups_854855/" target="_blank">las flaquezas de los dioses</a> a través de relatos de calidad. Eso requiere distanciarse de un mundo absorbente y en que muchos de los que escribimos sobre tecnología nos hemos criado. Requiere alejarse del mito y abrazar la explicación. Requiere, sobre todo, admitir que la tecnología debe servir a los humanos, y no al revés.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Hasta la vista, Hawking</title>
			<link>/2015/07/hasta-la-vista-hawking/</link>
			<pubDate>Thu, 30 Jul 2015 17:52:18 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/07/hasta-la-vista-hawking/</guid>
			<description>Cuando se envía una carta abierta a la prensa en pleno verano pueden pasar cosas terribles. La que escribió el Future of Life Institute sobre las armas autónomas, por ejemplo, está sembrando el pánico en medio mundo. Los titulares que la presentan son apocalípticos, con menciones al &amp;#8220;juicio final&amp;#8221; y a un futuro &amp;#8220;que da miedo&amp;#8221;. Con una increíble falta de originalidad, los medios acompañan la noticia con imágenes de la nueva película de Terminator, que se está estrenando justo ahora en los cines.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Cuando se envía una carta abierta a la prensa en pleno verano pueden pasar cosas terribles. La que escribió el <a href="http://futureoflife.org/AI/open_letter_autonomous_weapons" target="_blank">Future of Life Institute</a> sobre las armas autónomas, por ejemplo, está sembrando el pánico en medio mundo. Los titulares que la presentan son apocalípticos, con menciones al &#8220;juicio final&#8221; y a un futuro &#8220;que da miedo&#8221;. Con una increíble falta de originalidad, los medios acompañan la noticia con imágenes de la nueva película de Terminator, que se está estrenando justo ahora en los cines.</p>

<p>La alarma se remonta a enero, cuando el FLI publicó <a href="http://futureoflife.org/AI/open_letter" target="_blank">un comunicado</a> en el que invitaba la comunidad científica a prestar atención al impacto social de la inteligencia artificial. En un <a href="http://futureoflife.org/static/data/documents/research_priorities.pdf" target="_blank">documento adjunto</a> sugerían campos de estudio en los que merecería la pena destinar más recursos, como la regulación de los vehículos automáticos, las predicciones financieras —seguros incluidos— y el desarrollo de armas autónomas, esto es, de <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Military_robot" target="_blank">robots militares</a>. Todo muy académico. ¿Preocupación? Sí. ¿Pánico? No.</p>

<p style="text-align: center;">
  <a href="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/landscape-1428935780-terminator-genisys-arnold-smile.jpg"><img class="size-full wp-image-244780117 aligncenter" src="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/landscape-1428935780-terminator-genisys-arnold-smile.jpg?resize=780%2C390" alt="landscape-1428935780-terminator-genisys-arnold-smile" width="780" height="390" srcset="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/landscape-1428935780-terminator-genisys-arnold-smile.jpg?w=980 980w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/landscape-1428935780-terminator-genisys-arnold-smile.jpg?resize=300%2C150 300w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/landscape-1428935780-terminator-genisys-arnold-smile.jpg?resize=150%2C75 150w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/landscape-1428935780-terminator-genisys-arnold-smile.jpg?resize=400%2C200 400w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/landscape-1428935780-terminator-genisys-arnold-smile.jpg?resize=800%2C400 800w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/landscape-1428935780-terminator-genisys-arnold-smile.jpg?resize=200%2C100 200w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" data-recalc-dims="1" /></a>
</p>

<p style="text-align: center;">
  <em>Terminator es educado: siempre pide las cosas antes de tomarlas por la fuerza</em>
</p>

<p>A la prensa le encanta jugar con el miedo. Y también a algunos empresarios y figuras que quieren una mayor visibilidad, como Elon Musk, CEO de Tesla Motors, que <a href="http://www.forbes.com/sites/ericmack/2015/01/15/elon-musk-puts-down-10-million-to-fight-skynet/" target="_blank">destinó diez millones de dólares</a> a investigar formas de &#8220;mantener amistosa&#8221; a la IA. Quizá lo haya hecho porque no puede dormir pensando en que algún día <a href="http://my.teslamotors.com/it_IT/forum/forums/elon-musk-talks-google-bring-driverless-tech-tesla-cars" target="_blank">sus coches automáticos</a> atropellarán a gente. O quizá porque es una forma muy <em>cool</em> de autopromoción. El caso es que sus aseveraciones han generado todavía más miedo.</p>

<p>La <a href="http://futureoflife.org/AI/open_letter_autonomous_weapons" target="_blank">segunda carta</a> del FLI, publicada el 28 de julio, arguye que una carrera de armamentos autónomos es una mala idea y que deberían prohibirse. Entre los firmantes hay más de 2.000 investigadores y algunas personalidades destacadas del mundo de la ciencia y la tecnología, como <a href="http://time.com/3531/hawking-myth-or-legend/" target="_blank">Stephen Hawking</a>, Steve Wozniak y Noam Chomsky. También esta carta ha recibido amplia cobertura mediática, con fotos de androides asesinos y ciudades reducidas a escombros.</p>

<p>Si fuese un investigador de la IA, mi primer impulso sería firmar la carta sin dudarlo, pues esta pinta un escenario peligroso a la vez que señala a los investigadores como los primeros responsables. Con tal de no ser asociado con una horda de robots asesinos, firmaría como mis colegas y me olvidaría del asunto. Luego seguiría investigando, sin saber que mis patentes acabarían por usarse de todas formas en proyectos militares. Ocurre con todo tipo de investigación básica (¡hola, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/J._Robert_Oppenheimer" target="_blank">Oppenheimer</a>!).</p>

<p>La cuestión importante, con todo, no es lo efectivo que pueda ser este panfleto, sino lo real que es la amenaza de las armas autónomas. Es un tema delicado de abordar porque en él confluyen muchos de los temores atávicos de la humanidad, como el <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Frankenstein_complex" target="_blank">complejo de Frankenstein</a> (¿me matará mi creación?) o el recuerdo de guerras y actos sangrientos. La mera imagen de un Furby armado hasta los dientes basta para ponernos la piel de gallina y rechazar de cuajo cualquier idea de robots castrenses.</p>

<p>Pero <a href="http://www.popsci.com/open-letter-everyone-tricked-fearing-ai" target="_blank">deberíamos pensar mejor</a>.</p>

<p>La carta abierta del FLI parece presuponer 1) que podemos crear máquinas capaces de perpetrar genocidios, 2) que podemos detener esta amenaza con una prohibición y 3) que los humanos somos mejores a la hora de empuñar un arma. La última idea no se expresa de manera explícita, pero está ahí: en la carta la máquina se compara con la destrucción causada por armas nucleares, químicas y bacteriológicas. La máquina, incontrolable e impredecible, es el cuarto jinete del apocalipsis.</p>

<p>El punto más fácil de desmontar es el de la prohibición. Como la misma carta afirma, el coste de construir armas autónomas es mucho menor que el de construir armas nucleares, que requieren una infraestructura que solo está al alcance de un puñado de países. Esta no es una revolución que podamos detener, a menos que controlemos la venta de hardware de propósito general y prohibamos tecnologías de cifrado. Es más sensato limitar el acceso a lo que de verdad mata: explosivos y sus ingredientes. Un robot armado con cuchillos puede matar, pero no sería más peligroso que un <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Anti-tank_dog" target="_blank">perro anti-tanque</a>.</p>

<p>También el primer punto está en entredicho. Solo quien desconoce la investigación en IA, o <a href="http://www.kurzweilai.net/the-law-of-accelerating-returns" target="_blank">alguien muy loco</a>, puede afirmar a la ligera que dentro de diez o veinte años tendremos Terminator. Los avances en IA son lentos y escalonados. La famosa singularidad preconizada por algunos no tiene porque llegar. De hecho parece imposible. Como <a href="http://spectrum.ieee.org/computing/hardware/tech-luminaries-address-singularity" target="_blank">dijo</a> Steven Pinker, &#8220;la potencia de procesamiento no es una varita mágica&#8221;. No se puede obtener un diamante amasando carbón. Por este motivo, pensar que llegaremos pronto a una IA de batalla tan fiable como peligrosa <a href="http://recode.net/2015/03/02/the-terminator-is-not-coming-the-future-will-thank-us/" target="_blank">es una insensatez</a>.</p>

<p>Finalmente está el punto implícito de la carta, según el cual los humanos somos moralmente mejores que las máquinas. Es una proyección de una ingenuidad enorme: según el FLI eliminar al humano de la ecuación es peligroso. Los autores de la carta parecen olvidar que <a href="http://www.alfiekohn.org/article/humans-innately-aggressive/" target="_blank">la crueldad es un rasgo exclusivamente humano y cultural</a>. La proyectamos sobre las máquinas, pero es coto del Homo Sapiens, algo que <a href="http://www.amazon.com/Anatomy-Human-Destructiveness-Erich-Fromm/dp/080501604X" target="_blank">explicó</a> muy bien Erich Fromm en su ensayo sobre la destructividad:</p>

<blockquote>
<p><em>Man&#8217;s history is a record of extraordinary destructiveness and cruelty, and human aggression, it seems, far surpasses that of man&#8217;s animal ancestors, and man is, in contrast to animals, a real &#8220;killer&#8221;</em></p>
</blockquote>

<p>Una máquina autónoma es más parecida a un animal que a un ser humano a la hora de matar; carece de la flexibilidad y de los impulsos típicamente humanos que conducen a la violencia excesiva. Una máquina programada para cometer actos de violencia gratuita sería tan poco fiable que se descartaría. En el <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Military_robot" target="_blank">robot de guerra</a> se busca precisión y frialdad. El robot no tiene miedo, ni tampoco las emociones que llevan los soldados humanos a perder el control. En otras palabras, un robot armado <a href="http://www.nytimes.com/2015/05/27/opinion/the-morality-of-robotic-war.html?_r=3" target="_blank">no es una mala idea si se compara con la alternativa</a>, que es la destrucción descontrolada.</p>

<blockquote>
<p><em>Weapons with greater autonomy could mean more accuracy and fewer civilian casualties. The appropriate response is not to forgo potentially useful technology, but instead to understand where human judgment is still required, regardless of how advanced the technology becomes.</em></p>
</blockquote>

<p>La guerra es una <a href="https://books.google.es/books?id=89VPr0EZH30C&pg=PA49&lpg=PA49&dq=%22war+is+a+rational+act%22&source=bl&ots=E-2D9rSMFu&sig=sC8DYn02RNewd_vM45Bl61VGnDI&hl=en&sa=X&ved=0CC0Q6AEwA2oVChMI44ijvqmBxwIVhVgUCh272AOe#v=onepage&q=%22war%20is%20a%20rational%20act%22&f=false" target="_blank">actividad racional</a> donde ser humano aporta más problemas que ventajas. Un conflicto entre máquinas autónomas bien programadas puede concluir con una menor pérdida de vidas y sin crímenes de guerra. Sí, sería maravilloso que ni siquiera las máquinas hiciesen falta, pero, de momento, un mundo sin conflictos no es posible. ¿Preferimos entonces una guerra entre humanos emocionales e impredecibles o entre máquinas precisas e incapaces de crueldad?</p>

<p>En un excelente <a href="https://www.law.upenn.edu/live/files/3392-anderson-k-waxman-m-law-and-ethics-for-autonomous" target="_blank">artículo de 2013</a>, Kenneth Anderson y Matthew Waxman, miembros de la <a href="http://www.hoover.org/research-teams/national-security-law-task-force" target="_blank">Task Force on National Security and Law</a>, explicaron que una prohibición internacional no solo sería inútil, sino que además conllevaría el peligro de que los beneficios de la investigación de armas autónomas se pierdan por una política de todo o nada. La solución que proponen pasa por no cerrar los ojos ante un tema en apariencia aterrador: hay que &#8220;<a href="http://www.xataka.com/robotica-e-ia/cual-sera-el-papel-de-los-robots-en-las-guerras-del-futuro" target="_blank">programar las leyes de la guerra</a>&#8221; e iniciar conversaciones internacionales.</p>

<blockquote>
<p><em>Autonomous weapon systems are not inherently unlawful or unethical. Existing legal norms are sufficiently robust to enable us to address the new challenges raised by robotic systems. The best way to adapt existing norms to deal with these new technologies is a combined and international-national dialogue</em> <em>designed to foster common standards and spread best practices</em></p>
</blockquote>

<p>Las armas y los conflictos bélicos son un aspecto inevitable de la civilización, un lastre con el que tendremos que cargar durante mucho tiempo. Frente a la inevitabilidad de la guerra, desarrollar <a href="http://www.politico.com/magazine/story/2014/11/killer-robots-save-lives-113010.html#.VGzJvPMo670" target="_blank">armas mejores</a> y más selectivas es <a href="https://www.icrc.org/customary-ihl/eng/docs/v1_rul_rule70" target="_blank">un acto humanitario</a>. Y aunque el de las armas autónomas sea un tema que nos genere repulsión, no debe ser censurado con argumentos inválidos, sino que debe ser discutido e investigado. Necesitamos leyes y reglas, no rumores apocalípticos.</p>

<p>En resumen: no debemos temer las armas autónomas, sino las matanzas asistidas por ordenador. No es la máquina el problema, sino el humano que la programa en un vacío legal.</p>

<p>_Bibliografía recomendada: <a href="https://www.law.upenn.edu/institutes/cerl/conferences/ethicsofweapons/background-readings.php" target="_blank">The Ethics of Autonomous Weapons Systems</a>_</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>¿Yo cuantificado? Prefiero el Yo asesorado</title>
			<link>/2015/07/yo-cuantificado-yo-asesorado/</link>
			<pubDate>Fri, 17 Jul 2015 08:19:38 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/07/yo-cuantificado-yo-asesorado/</guid>
			<description>¿Sabéis esa gente que insiste en contaros los detalles más vulgares de un suceso? Con las apps de fitness me siento igual. Insisten en hacerme saber cuántas calorías he quemado, cuánta grasa saturada tienen mis alimentos y en cuántas semanas alcanzaré mi peso deseado. Algunas incluso explican por qué tal dieta es superior a otra, o los beneficios de beber tres litros de agua al día.
Hay cosas que no necesito saber sobre mi cuerpo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>¿Sabéis esa gente que insiste en contaros los detalles más vulgares de un suceso? Con las apps de fitness me siento igual. Insisten en hacerme saber cuántas calorías he quemado, cuánta grasa saturada tienen mis alimentos y en cuántas semanas alcanzaré mi peso deseado. Algunas incluso explican por qué tal dieta es superior a otra, o los beneficios de beber tres litros de agua al día.</p>

<p>Hay cosas que no necesito saber sobre mi cuerpo. No necesito saberlas porque no sé qué hacer con ellas. Porque nadie en realidad sabe muy bien qué hacer con esos datos excepto entrar en <a href="https://www.fitocracy.com/" target="_blank">competiciones absurdas</a>. El campo de la nutrición humana <a href="http://www.csicop.org/si/show/science_and_pseudoscience_in_adult_nutrition_research_and_practice/" target="_blank">está plagado</a> de opiniones seudocientíficas, pero a los autores de aplicaciones de <em>quantified self</em> no parece importarles. A fin de cuentas, ellos solo recogen los datos.</p>

<p>Pero es que cuando hablamos de mejora personal, lo importante no es lo que sabes, sino lo que haces. En este sentido, el exceso de información al que nos llevan las apps de yo cuantificado hace más mal que bien. En el mejor de los casos nos hace sentir falsamente expertos. En el peor <a href="https://web.archive.org/web/20110816171100/http://www.newsweek.com/2011/02/27/i-can-t-think.html" target="_blank">nos paraliza</a>. Antes dejábamos de correr al quedarnos sin aliento; ahora observamos el parpadeo de un brazalete.</p>

<p>Un Apple Watch o una FitBit <a href="https://medium.com/@tracyrolling/quantified-selfing-my-ass-379386989742" target="_blank">no nos ayudan</a> a tomar mejores decisiones sobre nuestro bienestar, sino únicamente a preocuparnos más. Por eso <a href="http://wearablesinsider.com/2014/02/18/white-paper-says-wearables-high-abandonment-rate/" target="_blank">abandonamos los wearables</a> al cabo de unos meses de uso. Yo mismo he renunciado a llevar en la muñeca el equivalente de una hoja de cálculo Excel: <a href="http://lifehacker.com/lots-of-health-apps-are-selling-your-data-heres-why-1574001899" target="_blank">regalé datos valiosos</a> a cambio de semanas de confusión y ansiedad. La pérdida de peso inicial se produjo porque era más consciente de mis hábitos.</p>

<p>¿Qué es mejor? <a href="https://zombiesrungame.com/" target="_blank">Correr en un mundo virtual</a>. Es mejor dar sentido al juego con objetivos reales que convertir la vida en juego. También un sistema experto, una Siri que tome la responsabilidad de interpretar los datos y dar <a href="https://pando.com/2015/04/08/for-all-the-hype-over-quantified-self-sometimes-the-old-answers-are-still-the-best/" target="_blank">instrucciones simples y efectivas</a>. Pero mientras los wearables y sus aplicaciones se limiten a recolectar y mostrar datos, no puede haber una comunicación útil entre hombre y máquina, ni tampoco decisiones efectivas.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>No necesitamos juegos educativos, sino educadores que puedan jugar</title>
			<link>/2015/07/no-necesitamos-videojuegos-educativos-sino-maestros-que-puedan-jugar/</link>
			<pubDate>Sat, 04 Jul 2015 14:35:08 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/07/no-necesitamos-videojuegos-educativos-sino-maestros-que-puedan-jugar/</guid>
			<description>Todos los videojuegos son educativos, sin excepción. Todos enseñan cosas útiles, ya sean idiomas o técnicas de resolución de conflictos. Puedes aprender a reírte con Monkey Island, a soportar la soledad con Elite o a dominar el arte de la diplomacia con Civilization. Call of Duty y Grand Theft Auto rebosan de dilemas morales y muestran las bajezas del ser humano. The Stanley Parable es una clase magistral de ironía y metanarrativa.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Todos los videojuegos son educativos, sin excepción. Todos enseñan cosas útiles, ya sean idiomas o técnicas de resolución de conflictos. Puedes aprender a reírte con <a href="http://www.gamasutra.com/view/feature/189899/why_are_we_still_talking_about_.php" target="_blank">Monkey Island</a>, a soportar la soledad con Elite o a dominar el arte de la diplomacia con Civilization. Call of Duty y Grand Theft Auto rebosan de dilemas morales y <a href="http://ps3.mmgn.com/Articles/6-things-call-of-duty-could-learn-from-s" target="_blank">muestran</a> las bajezas del ser humano. The Stanley Parable <a href="http://remoquete.com/2013/10/the-stanley-parable-nuevo-zork/" target="_blank">es una clase magistral</a> de ironía y metanarrativa. Dear Esther <a href="http://remoquete.com/2012/02/dear-esther/" target="_blank">da cuerpo</a> a la poesía contemporánea. Journey enseña el <a href="http://remoquete.com/2012/03/journey/" target="_blank">misticismo</a>. Y así hasta agotar el catálogo de juegos. Incluso de Carmageddon pueden sacarse <a href="https://www.reddit.com/r/IAmA/comments/1on3na/iama_developer_of_the_carmageddon_franchise_ama/cctjsm5" target="_blank">lecciones vitales</a>.</p>

<p>Pero el propósito de los juegos no es enseñar, sino entretener. La enseñanza es un efecto colateral positivo, no el objetivo central. Lo mejor que saben hacer los videojuegos es estimular la curiosidad y facilitar la transferencia de habilidades al mundo real, exactamente como ocurre con los <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Play_%28activity%29" target="_blank">juegos de siempre</a>. Los videojuegos educativos, en cambio, son aburridos y <a href="http://etcjournal.com/2010/10/18/why-educational-games-fail/" target="_blank">fracasan</a> porque a menudo ponen el acento más en los contenidos educativos en sí que en la diversión y la exploración libre del conocimiento. Como <a href="http://www.polygon.com/2014/4/22/5629676/educational-games-are-competing-with-angry-birds-says-co-lab-director" target="_blank">dijo</a> hace poco un experto, &#8220;los juegos educativos compiten contra Angry Birds&#8221;.</p>

<p><img class="size-large wp-image-244780041 aligncenter" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/04-07-2015-15-18-05.jpg?resize=780%2C396" alt="04-07-2015 15-18-05" width="780" height="396" srcset="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/04-07-2015-15-18-05.jpg?resize=1024%2C520 1024w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/04-07-2015-15-18-05.jpg?resize=300%2C152 300w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/04-07-2015-15-18-05.jpg?resize=150%2C76 150w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/04-07-2015-15-18-05.jpg?resize=400%2C203 400w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/04-07-2015-15-18-05.jpg?resize=800%2C406 800w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/04-07-2015-15-18-05.jpg?resize=200%2C102 200w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/07/04-07-2015-15-18-05.jpg?w=1056 1056w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p style="text-align: center;">
  <em>Cuatro de cada cinco videojuegos usados en las aulas americanas son &#8220;educativos&#8221; (<a href="http://www.joanganzcooneycenter.org/wp-content/uploads/2014/10/jgcc_leveluplearning_final.pdf" target="_blank">fuente</a>)</em>
</p>

<p>Los videojuegos están <a href="http://www.polygon.com/2015/4/13/8401113/u-s-department-of-education-the-future-of-education-includes-video" target="_blank">entrando en los colegios</a>, pero no pueden hacerlo solos, ni tampoco empujados por áridas leyes educativas. Son los maestros quienes han de traer el videojuego al aula y tratarlo como un medio de enseñanza más. Iniciativas como <a href="http://minecrafteducation.tumblr.com/" target="_blank">Minecraft Education</a> solo funcionarán si el profesor se implica con el juego tanto como el alumno, hasta el punto de formar parte de la <a href="http://remoquete.com/2015/02/es-que-nadie-piensa-en-los-ninos/" target="_blank">comunidad de desarrollo</a>. Sin embargo, casos como el de los docentes que <a href="https://www.yahoo.com/parenting/teachers-threaten-to-call-police-on-parents-for-115052938752.html" target="_blank">amenazaron con denunciar</a> a los padres que dejan a sus hijos jugar al Call of Duty muestran lo lejos que estamos de tener escuelas videolúdicas.</p>

<p>En el informe _<a href="http://www.joanganzcooneycenter.org/publication/level-up-learning-a-national-survey-on-teaching-with-digital-games/" target="_blank">Level up learning</a>_, Lori Takeuchi y Sarah Vaala hacen hincapié en la necesidad de que todos los actores involucrados, desde los desarrolladores hasta los políticos, trabajen juntos para mejorar la integración del videojuego en el aula. Es una buena recomendación, pero cabe añadir que no basta con comprar pantallas y mandos para llegar a esa integración, sino que a veces hay que plantear cambios en <a href="http://freakonomics.com/2011/10/25/horizontal-vs-vertical-an-international-comparison-of-teaching-methods/" target="_blank">el modelo de enseñanza</a>: mientras que el fomentado por los videojuegos es cooperativo, el que predomina en las aulas es jerárquico. ¿Deben los profes ganar a sus alumnos al Street Fighter? Lo dudo.</p>
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			<title>No, la psicología no es una ciencia</title>
			<link>/2015/06/no-la-psicologia-no-es-una-ciencia-en-espana/</link>
			<pubDate>Wed, 24 Jun 2015 10:07:31 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/06/no-la-psicologia-no-es-una-ciencia-en-espana/</guid>
			<description>Esa frase ya no me molesta. Es más: la repetiré todas las veces que haga falta, porque es el martillazo que la psicología necesita para avanzar. Lo digo como amante de la ciencia, pero sobre todo como psicólogo.
Durante años intenté rebatir esa frase con energía, pero la única conclusión a la que llegué todas las veces es que la psicología es una ciencia débil. Y eso solo puede decirse de una parte de la psicología.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Esa frase ya no me molesta. Es más: la repetiré todas las veces que haga falta, porque es el martillazo que la psicología necesita para avanzar. Lo digo como amante de la ciencia, pero sobre todo como psicólogo.</p>

<p>Durante años <a href="http://fbenedetti.blogalia.com/historias/19334" target="_blank">intenté rebatir</a> esa frase con energía, pero la única conclusión a la que llegué todas las veces es que la psicología es una ciencia débil. Y eso solo <a href="http://paginaspersonales.deusto.es/matute/psicoteca/articulos/Alvarez06.htm" target="_blank">puede decirse</a> de una parte de la psicología. El resto es indefendible, sea cual sea la definición de ciencia empleada. Pero a diferencia de Vaughan Bell, que <a href="http://mindhacks.com/2013/08/20/dont-panic-but-psychology-isnt-always-a-science/" target="_blank">dice</a> que la psicología no siempre es una ciencia (y no pasa nada), creo que el estatus de ciencia a medias hace más mal que bien. No solo daña el conocimiento, sino también las personas.</p>

<p>Porque el problema de la psicología como ciencia no es epistemológico, sino social.</p>

<p>El motivo por el que las instituciones llaman &#8220;ciencia&#8221; a la psicología -y <a href="http://www.uv.es/uvweb/universidad/es/estudios-grado/grau-1285846094474/Titulacio.html?id=1285847387164" target="_blank">la presentan</a> como &#8220;ciencia de la salud&#8221;- es evidente: otorga una pátina de seriedad, e incluso desbloquea fondos estatales cuando las cosas van bien. Pero la psicología, al menos la que se enseña y practica en España, no merece ese apelativo, y no porque no haya gente que haga ciencia en su seno -que la hay, y muy buena-, sino porque la comunidad de psicólogos no actúa ni comunica como una comunidad de científicos.</p>

<p>El conocimiento de metodología y estadística es un ejemplo de lo que quiero decir. <a href="https://javieraleman.wordpress.com/2013/04/03/analisis-de-datos-i-y-ii-el-imperio-del-terror/" target="_blank">Es el área más odiada</a> de la carrera. Quienes estudian psicología con la intención de convertirse en jefes de recursos humanos, terapeutas o pedagogos, la perciben como una tortura, un obstáculo en su camino. Lo mismo ocurre con las neurociencias, o con la psicología experimental. En lugar de <a href="http://rasgolatente.es/metodologia-psicologia/">querer ser un científico</a>, el aspirante a psicólogo desea convertirse en un ejecutor ignorante de técnicas misteriosas.</p>

<p>El resultado de años de laxitud es que muchos de los que practican la psicología en España tienen un bagaje científico escaso o nulo. Los tratamientos que se aplican son a menudo <a href="http://www.eparquiodelgado.com/index.php/los-libros-de-autoayuda-vaya-timo/" target="_blank">refritos</a> de filosofía, pseudociencias y tratamientos ineficaces. El colegio oficial de psicólogos <a href="http://quemalpuedehacer.es/blog/2015/02/23/apoyo-queja-sobre-pseudociencia-bioneuroemocion/" target="_blank">cierra los ojos</a> ante esto. En cuanto a la recién creada <a href="http://www.europapress.es/campusvivo/actualidad-universitaria/noticia-gobierno-crea-academia-psicologia-espana-20150514174758.html" target="_blank">Academia de Psicología de España</a> dudo que coja el toro por los cuernos, porque es un toro demasiado grande, pesado y <a href="http://www.infocop.es/view_article.asp?id=5421" target="_blank">lucrativo</a>. Y porque la inercia universitaria es enorme.</p>

<p>A los neurocientíficos y psicólogos experimentales que intentan hacer ciencia en medio del erial que es la psicología española, les diría que buscasen asilo en otras disciplinas y en otros países. Muchos, de hecho, ya lo hacen. Deben hacerlo porque el estatus de la psicología como ciencia no puede sustentarse en el esfuerzo de un grupo aislado. Es mejor dejar que el barco de la psicología se hunda con su cargamento de contradicciones que apoyar indirectamente a colectivos dañinos.</p>

<p>El escenario ideal sería que los colegios profesionales, <span class="st"><em>refugium peccatorum </em>de charlatanes y gente que pasaba por ahí se refundiesen, y que la psicología como carrera se fragmentase como en el mundo anglosajón, en grados para cada gran rama.</span> Prefiero que la psicología pierda financiación y sea echada de la universidad a que la farsa actual siga su curso. Y no importa si lo descrito ocurre también en otras disciplinas aplicadas: el &#8220;y tú también&#8221; <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Tu_quoque" target="_blank">no es un argumento válido</a>.</p>

<p><a href="http://www.rtve.es/noticias/20150304/quinta-parte-poblacion-edad-trabajar-padece-enfermedad-mental/1108206.shtml" target="_blank">Necesitamos más que nunca</a> que la psicología sea una ciencia fuerte y bien conectada con las demás. La solución pasa por admitir que la psicología, tal y como se enseña y practica en España, no es una ciencia, y por reconstruirla a partir de una sana y tenaz <a href="http://www.dronte.es/paren-la-psicologia-que-bajo/">autocrítica</a>. Pero quienes han de emprender el proceso somos los psicólogos mismos. Si no lo hacemos, la única voz crítica seguirá siendo la de <a href="http://www.arachnoid.com/psychology/" target="_blank">Paul Lutus</a>.</p>
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			<title>Sentarse y sangrar</title>
			<link>/2015/06/sentarse-y-sangrar/</link>
			<pubDate>Sat, 13 Jun 2015 16:11:15 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/06/sentarse-y-sangrar/</guid>
			<description>De vez en cuando un amigo o un familiar me pregunta por qué no escribo más. Mi respuesta es siempre la misma: porque no me apetece. Cuando contesto eso, la otra persona suele mirarme con extrañeza. No puede imaginar que alguien que escriba por trabajo no quiera estar haciéndolo hasta dormirse con la nariz entre las teclas, o que no aproveche los ratos libres para rellenar Moleskines como un maníaco.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>De vez en cuando un amigo o un familiar me pregunta por qué no escribo más. Mi respuesta es siempre la misma: porque no me apetece. Cuando contesto eso, la otra persona suele mirarme con extrañeza. No puede imaginar que alguien que escriba por trabajo no quiera estar haciéndolo hasta dormirse con la nariz entre las teclas, o que no aproveche los ratos libres para rellenar Moleskines como un maníaco.</p>

<p>Es como si le preguntaran a un leñador qué hace que no está deforestando una colina en su tiempo libre, que tala que da gusto y se nota que es un artista de la motosierra. O a un deportista profesional por qué no se pasa todo el día corriendo, que se le da tan bien y con esas piernas de galgo seguro que devora millas sin darse cuenta. Si igual hasta corre mientras duerme, el muy jodío, que es una liebre. Ja, ja.</p>

<p>Son preguntas que parten de una misma falacia, la de la <a href="http://devblog.avdi.org/2014/02/10/the-passion-gospel/" target="_blank">pasión</a>. Si alguien hace algo bien, piensan los neorrománticos, es que le apasiona su trabajo. Y si le apasiona, debe de estar haciéndolo a todas horas, pues fijo que es una fuente de placer inagotable. Se imaginan al escritor como un tipo conectado las veinticuatro horas a una vía de morfina que libera una dosis a cada párrafo completado.</p>

<p>A mí escribir no me causa placer. Prefiero ocupar mi tiempo con otras cosas, como leer o hablar con gente interesante. Solo escribo cuando lo que tengo en la cabeza necesita salir. O cuando creo que un texto puede resolver un problema. Eso incluye la supervivencia: escribir me da de comer, y cuando vuelvo a casa tras ocho horas de escritura a sueldo, no me apetece seguir dándole a la tecla.</p>

<p>Porque escribir es duro. Todos sabemos juntar palabras, pero eso es como sacar cubos de magma de un volcán y dejar que se enfríen hasta convertirse en truños basálticos. Escribir bien, en cambio, es como forjar una espada: hay que golpear el metal una y otra vez hasta conseguir una hoja afilada. Solo unos pocos privilegiados pueden ponerse delante de un teclado y escupir perfección al primer intento.</p>

<p>Como ya <a href="http://quoteinvestigator.com/2014/10/18/on-writing/" target="_blank">han dicho</a> algunos, no me gusta escribir, sino haber escrito. Rara vez lo que escribo me satisface al rato de haberlo publicado; han de pasar días o semanas para que su lectura me parezca tolerable. Si hay una forma alternativa de sacar los pensamientos de mi cabeza, como hablar en público, sacar una foto o <a href="http://remoquete.com/2014/05/donde-instagram-no-llega/">crear un mapa 3D</a>, la prefiero. Porque escribir, para mí, es <a href="http://quoteinvestigator.com/2011/09/14/writing-bleed/" target="_blank">sentarse y sangrar</a>.</p>
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			<title>Como el mochuelo de Atenea</title>
			<link>/2015/06/como-el-mochuelo-de-atenea/</link>
			<pubDate>Wed, 10 Jun 2015 20:15:20 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/06/como-el-mochuelo-de-atenea/</guid>
			<description>El ave de Minerva no emprende el vuelo hasta el oscurecer (Hegel) Eres Apple: tienes una masa de usuarios leales, con alto poder adquisitivo, y que están a la expectativa de que lances cosas nuevas que funcionen con lo que ya tienen. Los competidores inventan, prueban, fracasan; Apple observa, ve lo que funciona y lo que no, coge lo que considera más válido y lo mejora. Luego, se lo da a sus fieles.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p style="text-align: right;">
  <em>El ave de Minerva no emprende el vuelo hasta el oscurecer (Hegel)</em>
</p>

<p>Eres Apple: tienes una masa de usuarios leales, con alto poder adquisitivo, y que están a la expectativa de que lances cosas nuevas que funcionen con lo que ya tienen. Los competidores inventan, prueban, fracasan; Apple observa, ve lo que funciona y lo que no, coge lo que considera más válido <a href="http://remoquete.com/2015/01/el-secreto-esta-en-la-ejecucion/" target="_blank">y lo mejora</a>. Luego, se lo da a sus fieles. Porque puede. Porque nadie le presiona para ser original. Y porque el coste de una decepción temprana, para Apple, es más alto que el coste de una innovación que llega tarde.</p>

<p style="text-align: right;">
  —<a href="http://www.javipas.com/2015/06/09/wwdc-2015-cronica-decepcion-os-x-el-capitan-ios-9-watchos-2-apple-music/comment-page-1/#comment-89266" target="_blank">Comentario original en Incognitosis</a>
</p>
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			<title>Fundación y Windows</title>
			<link>/2015/06/fundacion-y-windows/</link>
			<pubDate>Tue, 02 Jun 2015 20:35:55 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/06/fundacion-y-windows/</guid>
			<description>The Galactic Empire Was Falling.  It was a colossal Empire, stretching across millions of worlds from arm-end to arm-end of the mighty multi-spiral that was the Milky Way. Its fall was colossal, too &amp;#8211; and a long one, for it had a long way to go. -Isaac Asimov (Fundación e Imperio) Como el Imperio Galáctico de Fundación, Windows se está derrumbando. Lleva muriéndose desde que la computación saltó del PC a otras plataformas, hasta volverse ubicua.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p style="text-align: right;">
  <em>The Galactic Empire Was Falling. </em>
</p>

<p style="text-align: right;">
  <em>It was a colossal Empire, stretching across millions of worlds from arm-end to arm-end of the mighty multi-spiral that was the Milky Way. Its fall was colossal, too &#8211; and a long one, for it had a long way to go.</em>
</p>

<p style="text-align: right;">
  -Isaac Asimov (Fundación e Imperio)
</p>

<p style="text-align: left;">
  Como el Imperio Galáctico de <em>Fundación</em>, Windows se está derrumbando. Lleva muriéndose desde que la computación saltó del PC a otras plataformas, hasta volverse <a href="http://remoquete.com/2015/01/fuga-hacia-la-realidad/" target="_blank">ubicua</a>. Empezó a resquebrajarse con la aparición del iPhone y de los primeros Android, y con el abaratamiento de las conexiones móviles. Los golpes de cola, bajo la forma de Windows 8 y Metro, no han hecho sino empeorar la situación. Hoy la mayoría de personas acceden a la red <a href="http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-3069322/Google-reveals-searches-mobile-devices-PCs-time.html">desde el móvil</a> y pasa más tiempo en el navegador que en el Escritorio. El software clásico y su distribución <a href="http://www.xataka.com/aplicaciones/viaje-al-horror-de-crapware-esto-es-lo-que-pasa-al-intentar-instalar-dieciseis-programas-clasicos-hoy-dia">están en crisis</a>. Las nuevas apps están en las tiendas oficiales, cotos cerrados y lucrativos. El dinero y el interés de los usuarios se mueve en otros lugares.
</p>

<p style="text-align: left;">
  Es un derrumbe lento porque se trata de un imperio enorme: <a href="http://news.microsoft.com/bythenumbers/index.HTML" target="_blank">un quinto</a> de la población del planeta usa Windows a diario. Si las cosas se quedasen como están, con Windows 8.1 y Windows Phone separados, el sistema operativo de Redmond sobreviviría a lo sumo una década; se apagaría al cabo de dos o tres <em>Service Packs</em> y desaparecería de la mayoría de dispositivos. Nadie tomaría el relevo. La galaxia del Escritorio quedaría irremediablemente fragmentada en decenas de distribuciones de Linux, sabores de Android híbridos, versiones de Mac OS universales. Hasta que, tras una larga contienda, apareciese el heredero de Windows. O tal vez no. <a href="http://www.dailytech.com/IDC+2014+Sales+Show+PC+Isnt+Dead+But+Desktop+May+be+Dying/article37087.htm" target="_blank">Lo más probable es que no</a>.
</p>

<p style="text-align: left;">
  ¿Debería importarnos la caída de Windows? Sí, porque los efectos de la edad oscura que la sucederían serían desastrosos. Cuando una tecnología importante muere, las habilidades asociadas <a href="http://www.jstor.org/stable/4626178?seq=1#page_scan_tab_contents" target="_blank">pierden valor</a>. La muerte de Windows tiene el potencial para arrastrar consigo <a href="http://news.microsoft.com/2007/10/18/new-study-finds-14-7-million-jobs-created-globally-by-microsoft-and-its-ecosystem/">millones de puestos de trabajo</a>, de dejar en la estacada una generación de personas que no conoce otra cosa, que fuera del botón Inicio se siente como un pez fuera del agua. No basta con ofrecer alternativas: la inercia del Imperio es demasiado grande. La interfaz de Windows 10, con esa mezcla de conceptos viejos y nuevos, es la demostración de lo difícil que es cambiar el rumbo. Es una solución de compromiso, <a href="http://articulos.softonic.com/windows-fusion-windows-phone-modo-clasico" target="_blank">la última carta</a> de Microsoft.
</p>

<p style="text-align: left;">
  En este símil asimoviano, Windows 10 es la Fundación Enciclopédica de Hari Seldon, el intento de preservar lo mejor de Microsoft y adaptarlo a <a href="http://www.bloomberg.com/news/articles/2015-02-19/microsoft-ceo-nadella-looks-to-future-beyond-windows" target="_blank">nuevos tiempos</a>. La compra de software destacado -Minecraft, Wunderlist- y la decisión de ofrecer la actualización gratis huelen a desesperación, a regalo sospechoso. Es una trampa, pero bien intencionada: Microsoft apuntala Windows con lo mejor que está a su alcance para atraer a la mayor cantidad de usuarios posible. No es un lanzamiento, sino una operación de salvamento. En este sentido, Microsoft está actuando como una ONG tecnológica a escala global. Quiere evitar la caída desastrosa del Escritorio a toda costa.
</p>

<p style="text-align: left;">
  Si Windows 10 <a href="http://www.computerworld.com/article/2870971/what-if-windows-10-fails.html">fracasase</a>, si la migración de cientos de millones de usuarios hacia un modelo diferente no tuviese lugar, la <a href="http://remoquete.com/2014/06/la-trinchera-digital/" target="_blank">trinchera digital</a> se agrandaría y décadas de &#8220;<a href="http://www.javipas.com/2015/06/02/milagro-microsoft/" target="_blank">milagro Microsoft</a>&#8221; se perderían en algún archivo de abandonware. Nos quedaríamos con modelos demasiado complejos o demasiado cerrados. Así que no os sorprendáis si el año que viene Microsoft liberase todo <a href="http://www.informationweek.com/software/operating-systems/windows-must-go-open-source-what-happened/a/d-id/1318744" target="_blank">el código fuente de Windows</a>: hay mucho más en juego que las ventas de Office o de los móviles Lumia. Si Windows cae, perdemos todos.
</p>
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			<title>Fake it till you make it</title>
			<link>/2015/05/fake-it-till-you-make-it/</link>
			<pubDate>Sat, 30 May 2015 15:36:44 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/05/fake-it-till-you-make-it/</guid>
			<description>Llevaban más de tres horas en la sala de reuniones. Jordi estaba ahí para conseguir el puesto de Wizard of Backend Marketing Optimization. Paco era el entrevistador.
De repente, Paco se secó la frente con un pañuelo y, con mucho aplomo, se vino abajo.
—¿Puedo serte sincero, Jordi?
—Sí, claro…
Paco se permitió una sonrisa de resignación.
—La empresa no sabe qué necesita para este puesto—, admitió. —Nos gusta decir que lo sabemos, pero es mentira.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Llevaban más de tres horas en la sala de reuniones. Jordi estaba ahí para conseguir el puesto de <em>Wizard of Backend Marketing Optimization</em>. Paco era el entrevistador.</p>

<p>De repente, Paco se secó la frente con un pañuelo y, con mucho aplomo, se vino abajo.</p>

<p>—¿Puedo serte sincero, Jordi?</p>

<p>—Sí, claro…</p>

<p>Paco se permitió una sonrisa de resignación.</p>

<p>—La empresa no sabe qué necesita para este puesto—, admitió. —Nos gusta decir que lo sabemos, pero es mentira. No tenemos ni idea. Ni puta idea. Estamos buscando algo que no sabemos qué es.</p>

<p>—Pero el puesto es…</p>

<p>—Una patraña. Una etiqueta que expresa deseos poco definidos. Una tapadera para un conjunto de acciones que nunca hemos verificado y que no tenemos manera de medir. Es, en pocas palabras, un cuento construido a partir de keywords.</p>

<p>Jordi, que era un chico inteligente y había invertido muchas horas de su tiempo libre para llegar hasta esa fase del proceso de selección, quedó petrificado por la confesión. Solo fue capaz de articular dos palabras.</p>

<p>—¿Qué deseos?</p>

<p>—Para empezar—, contestó Paco reclinándose en la silla—, el deseo de que venga alguien que parezca lo bastante fuerte y seguro de sí mismo. No nos importa su nivel de competencia, sino lo listo y decisivo que parezca. Y lo mucho que su máscara aguante el estrés y las críticas.</p>

<p>—Buscáis un actor, entonces—, repuso Jordi, ya recuperado del golpe.</p>

<p>—¡No!—exclamó el entrevistador—. Un actor sabe que está fingiendo. Esto es más complejo. Cuando buscamos un perfil directivo buscamos a alguien que haya conseguido mentirse a sí mismo tan bien que sea capaz de irradiar esa mentira hacia los demás. Y que sea capaz de tomar nuestras mentiras y enriquecerlas con las suyas.</p>

<p>—¿Y cómo sabéis si alguien cumple con eso?—preguntó Jordi, indignado.</p>

<p>—El proceso de selección se reduce a una competición retórica. Empieza con el perfil, que debe parecer convincente. ¿Buenas escuelas? Bien. ¿Experiencia laboral? Todo eso puntúa. Sienta buenas bases para empezar. Valoramos también el aspecto, la manera de presentarse, la mirada, todo. Es un casting, por así decirlo. Una exposición canina.</p>

<p>—¿Y luego?</p>

<p>—Luego, el candidato debe hablar como la persona que imaginamos. Analizamos el porte y el vocabulario. Queremos que nos impresione. ¿Es capaz de fabricar un discurso convincente a partir de palabras de moda? ¿Se muestra seguro y confiado ante el nudo de caos que deberá manejar?</p>

<p>—Pero en algún momento tendréis que verificar su aptitud.</p>

<p>La carcajada del entrevistador hizo vibrar las paredes prefabricadas del despacho.</p>

<p>—Eso solo es factible para los puestos más bajos, los que producen cosas. En los de mayor nivel, la demostración de aptitud es sobre todo formal.—Paco sonrió otra vez—¿Has oído hablar alguna vez del sistema de examen imperial chino?</p>

<p>—No. ¿Qué es?</p>

<p>—Era el sistema por el que se elegían a los funcionarios en la China imperial. Los candidatos debían estudiar de memoria los clásicos y componer textos que siguieran cánones estilísticos muy estrictos. No se medía la creatividad, sino la capacidad para encajar en el sistema imperial.</p>

<p>—¿Y qué tiene que ver eso con…?</p>

<p>—El conocimiento exigido a los directivos también sigue un esquema similar. Quien sale de un MBA o de un curso de Scrum o Marketing, lo hace con un bagaje de formalismos e ideas preconcebidas de cómo hay que hacer las cosas. Reproducir fielmente esa mentalidad es todo el conocimiento que necesitamos de los candidatos.</p>

<p>—Pero a ver… Está claro que en esta empresa hacéis algo. ¡La persona que vaya a estar en ese puesto debe hacerse cargo de trabajo real!—exclamó Jordi.</p>

<p>—Por supuesto. A fin de cuentas, una compañía teatral también hace “algo”. Pero a diferencia de ellos, nosotros no tratamos con ficciones, sino con realidades consensuadas. Aquí no fabricamos bienes, sino que hablamos. Hay palabras que aceptamos y usamos entre todos para sentirnos parte de un equipo, de un proyecto.</p>

<p>—Palabras.</p>

<p>—Sí. Las mezclamos. Las inventamos. Las adornamos con números. Nuestro trabajo consiste en mantener una ilusión de utilidad a través del lenguaje. Somos, por así decirlo, una excusa para mantener ocupada a gente inteligente. Un juego conceptual muy complejo que osamos llamar trabajo.</p>

<p>Jordi se mesó el pelo. Estaba sudando.</p>

<p>—Si la empresa funciona, es porque hay líderes competentes en ella—, protestó.—Vuestros resultados económicos son prueba de ello. Tenéis líderes hábiles aquí.</p>

<p>—Los hay. No voy a negarlo. Pero no fueron seleccionados a partir de los criterios que usamos. Fueron tan inteligentes que supieron disfrazarse y cambiar cuando hacía falta. Algunos han conseguido llegar desde abajo, tras entender las reglas de este juego y aprovecharlas en su favor. Hay de todo.</p>

<p>—Pero esto significa que cualquiera…</p>

<p>—…cualquiera que tuviese ganas de aprender, aptitudes básicas y una personalidad capaz de admitir los errores y aprender de ellos podría hacer ese trabajo si se le dieran las oportunidades, herramientas y responsabilidades necesarias, sí. Cualquiera. Personas sin pedigrí, pero que valen.</p>

<p>—Pero no lo hacéis. No elegís a este tipo de personas. ¿Por qué?</p>

<p>—Por dos razones. La primera es que no hay tiempo. Necesitamos mantener una fachada de eficiencia. No podemos permitirnos identificar talento, formarlo y confiar en él. Carecemos de la solidez necesaria. Si fuésemos una corporación japonesa, tal vez lo intentáramos. Pero somos una burbuja&#8230;</p>

<p>Y aquí Paco dibujó el vuelo de una burbuja con la mano y la hizo estallar.</p>

<p>—¿Cuál es la segunda razón?</p>

<p>—La segunda razón es que no tenemos maestros. Solo tenemos personas que han superado nuestro examen. Lo único que pueden transmitir es su propia oquedad. Si de repente decidiéramos cambiar el sistema, tendríamos que deshacernos de ellas. Y entonces, el castillo de naipes, la burbuja…</p>

<p>Jordi asintió lentamente. Paco volvió a respirar hondo y se ajustó la corbata.</p>

<p>—En fin. Si quieres, ya podemos dar por finalizada esta entrevista y…</p>

<p>—No. Hablemos un poco más. Tengo una visión,—le interrumpió Jordi con una sonrisa. Ahora conocía las reglas del juego. Ahora podía ganar.</p>
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		<item>
			<title>Recuerdos derivados</title>
			<link>/2015/05/recuerdos-derivados/</link>
			<pubDate>Fri, 29 May 2015 14:07:29 +0000</pubDate>
			
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			<description>Mi hijo ya tiene una semana y muchos gigabytes de recuerdos.
Tengo fotos suyas a los pocos minutos de nacer. Con el móvil he grabado el primer llanto, el primer biberón, la primera siesta en brazos de su madre. He grabado la espera en el hospital con una GoPro. Incluso tengo grabaciones suyas de antes de nacer gracias a la ecografía 4D. Necesito todos esos recuerdos porque la memoria humana es espaciosa, sí, pero necesita muletas, y la tecnología las proporciona.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Mi hijo ya tiene una semana y muchos gigabytes de recuerdos.</p>

<p>Tengo fotos suyas a los pocos minutos de nacer. Con el móvil he grabado el primer llanto, el primer biberón, la primera siesta en brazos de su madre. He grabado la espera en el hospital con una GoPro. Incluso tengo grabaciones suyas de antes de nacer gracias a la ecografía 4D. Necesito todos esos recuerdos porque la memoria humana es espaciosa, sí, pero necesita muletas, y la tecnología <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Lifestreaming" target="_blank">las proporciona</a>. En comparación, las fotos que tengo de mi primer año de vida, escasas y mal conservadas, podrían caber en un disquete. Apenas tengo pruebas gráficas de mi infancia porque mis padres tenían cosas más importantes que hacer que revelar carretes y almacenar diapositivas para la posteridad.</p>

<p>Subo las fotos y vídeos de mi hijo <a href="https://www.google.com/photos/about/" target="_blank">a la nube</a>. Lo hago por comodidad y conveniencia. La copia física es costosa de producir y organizar, y el hardware es vulnerable. No soy Archive.org: solo quiero un sistema conveniente para guardar un volumen de recuerdos cada vez mayor y compartirlos con familiares y amigos. El problema del almacenamiento a largo plazo <a href="http://www.reddit.com/r/AskReddit/comments/2tlssx/whats_the_best_solution_for_longterm_100_years/" target="_blank">no es trivial</a>: los discos se rompen, las memorias mueren. Por otro lado, la nube, alimentada por sus propias centrales térmicas, es el banco de recuerdos más fiable que tenemos a nuestro alcance, al menos mientras las empresas que la sostienen sigan operando. Es quizá por eso que nos fiamos de los peces más gordos, como Google o Apple.</p>

<p>Ahora bien, el día de mañana, al regresar a los recuerdos de la primera semana de mi hijo, podría descubrir que en ellos la marca de pañales ha cambiado. O que el diminuto pijama que le puse en el hospital lleva el logo de una conocida marca de bebidas. En el menos invasivo de los casos, junto al recuerdo aparecerían una serie de sugerencias de compra relevantes, y las fotos tendrían etiquetas automáticas, una capa semántica que antes no estaba ahí. Con o sin mi permiso, la nube podría <a href="http://google.com/patents/US8712189" target="_blank">modificar los rasgos</a> de mi hijo, <a href="http://remoquete.com/2014/05/donde-instagram-no-llega/" target="_blank">reconstruir espacios</a> y crear películas a partir de simples fotografías.</p>

<p>La nube, en suma, podría crear falsos recuerdos. Podría porque, a cambio de que almacene gratis y sin limites mis recuerdos, <a href="http://hipertextual.com/2015/05/condiciones-de-google-photos">le estoy otorgando el derecho</a> a hacer lo que quiera con ellos.</p>

<p>No autorizo a Google a poseer los derechos de autor, asunto volátil y sin importancia, sino a usar mi contenido y modificarlo sin límites, lo que es más peligroso. Al principio lo cambiarían con sutileza, con muchos <a href="http://remoquete.com/2014/06/your-cake-is-a-lie-facebook/" target="_blank">tests A/B</a> y promesas de espacio ilimitado, funciones adicionales y filtros automáticos, en una suerte de Elf Yourself mucho más impresionante. Todos, en apariencia, saldríamos ganando. Algunos nos quejaríamos; pero luego, al ver que es su nube o ninguna, que varios exabytes de recuerdos no cabrían en ningún disco duro, y que tampoco los quisiéramos tener en una caja inaccesible y desconectada, no nos quedaría más remedio que aceptar.</p>

<blockquote>
<p style="text-align: left;">
  <em>Think about the moments in your life and the photos and videos you&#8217;ve taken. The big moments. The small moments. [&#8230;] These moments tell your story. [&#8230;] What if we could use Google&#8217;s unique capabilities to help people take back control of their digital lifes?</em>
</p>

<p style="text-align: right;">
  <em>-Anil Sabharwal en <a href="https://youtu.be/7V-fIGMDsmE?t=6461" target="_blank">Google I/O 2015</a></em>
</p>
</blockquote>

<p>El interés de los grandes de la publicidad -como Google- por hacerse con nuestros recuerdos es evidente. La memoria es una de las cosas que <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Autobiographical_memory" target="_blank">nos hace humanos</a>. Es el terreno sobre el que apoyamos nuestras <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Emotions_in_decision_making" target="_blank">emociones y decisiones</a> (incluidas las decisiones de compra). Por eso el recuerdo es el arma publicitaria definitiva. Hasta ahora las marcas se han tenido que conformar con alusiones, metarrelatos e imágenes populares. Pero la inyección de publicidad en los recuerdos puede ser mucho más poderosa gracias al chantaje emocional personalizado. Google ya habla de <a href="https://www.thinkwithgoogle.com/articles/how-micromoments-are-changing-rules.html" target="_blank">micro-momentos</a>, de intenciones y acciones sensibles al contexto. El paso a los micro-recuerdos alterados o enriquecidos parece breve.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>La importancia de ser humano</title>
			<link>/2015/05/la-importancia-de-ser-humano/</link>
			<pubDate>Sun, 03 May 2015 21:55:47 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/05/la-importancia-de-ser-humano/</guid>
			<description>&amp;#8220;What is success in life? I don&amp;#8217;t want to frown&amp;#8221; —Steve Wozniak Hace días leí un artículo titulado The Importance of Being Ruthless. El autor, Jon Schlossberg, cuenta que dejó un buen trabajo por la falta de una cultura de la excelencia a su alrededor. Schlossberg no quería trabajar con gente que no lo daba todo, sino que aspiraba a estar en un ambiente despiadado, en el que &amp;#8220;el por qué es más importante que el qué&amp;#8221;.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p style="text-align: right;">
  &#8220;What is success in life? I don&#8217;t want to frown&#8221;
</p>

<p style="text-align: right;">
  —<a href="http://www.masslive.com/news/index.ssf/2015/05/steve_wozniak_talks_apple_early_days_future_springfield.html" target="_blank">Steve Wozniak</a>
</p>

<p>Hace días leí un artículo titulado <a href="http://schloss.quora.com/The-Importance-of-Being-Ruthless-1" target="_blank"><em>The Importance of Being Ruthless</em></a>. El autor, Jon Schlossberg, cuenta que dejó un buen trabajo por la falta de una cultura de la excelencia a su alrededor. Schlossberg no quería trabajar con gente que no lo daba todo, sino que aspiraba a estar en un ambiente <em>despiadado</em>, en el que &#8220;el <em>por qué</em> es más importante que el <em>qué&#8221;.</em></p>

<p>Suena a <em>pasión</em>, en el sentido de <em>padecer.</em></p>

<p>Una vez discutí con un hombre así, un hombre apasionado y despiadado. Una de esas personas que se mueven hacia delante porque son incapaces de hacer otra cosa. Le dije sin muchos rodeos que su conducta era peligrosa. Que se amargaría y aislaría. Que no era necesario emplear tanta dureza. Que no por ir más despacio <a href="http://www.quora.com/Why-do-sharks-die-if-they-stop-moving" target="_blank">se hundiría</a>.</p>

<p>Fui pragmático. &#8220;Esa dureza te convierte en un blanco fácil&#8221;, le dije con la misma sonrisa que le dedicaría un sicario retirado a otro en activo. &#8220;Lo sé, pero no me importa&#8221;, repuso él.</p>

<p>Todo su discurso olía a responsabilidad y urgencia. El mundo era un gran estercolero que alguien tenía que limpiar. Y lo tenía que limpiar él, porque los demás eran lentos y perezosos. Se metía en batallas sin que se lo pidieran y no ganaba ninguna, porque al final, para avanzar de verdad, necesitaba el apoyo de las personas que menospreciaba.</p>

<p>Lo comprendía: yo también había sido así. Despiadado. Hasta que un día me distancié del discurso de la <a href="http://remoquete.com/2014/06/zona-de-confort/" target="_blank">zona de cónfort</a>, del <a href="http://devblog.avdi.org/2014/02/10/the-passion-gospel/" target="_blank">góspel de la pasión</a>. Ahora lo que quiero es estar en una cultura <em>relajada</em>. Quiero que lo que haga me importe y divierta, no que me haga sufrir inútilmente. Quiero ser un gato.</p>

<p>El artículo de Schlossberg acaba con <a href="http://www.brainyquote.com/quotes/quotes/f/friedrichn103819.html" target="_blank">una frase</a> de Nietzsche, el filósofo peor citado de la historia. Sobre lo bien que le vendría a los ingenieros de Silicon Valley <a href="http://www.washingtonpost.com/national/on-innovations/why-you-should-quit-your-tech-job-and-study-the-humanities/2012/05/16/gIQAvibbUU_story.html" target="_blank">estudiar filosofía</a> hablaremos en otra ocasión. De momento, me conformo con citar a otro sabio, uno del siglo XXI:</p>

<blockquote>
<p>Me preocupa más ser buena persona que ser el mejor futbolista del mundo. Además, al final, cuando se termine todo esto, ¿qué te llevas? Mi intención es que, cuando me retire, se me recuerde por ser buen tipo. Me gusta meter goles, pero también tener amigos entre la gente con la que he jugado. Es bueno que te valoren como persona, que tengan un buen concepto de ti más allá de meter muchos goles.</p>
</blockquote>

<p>¿Un discurso de algún discípulo de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Epicurus" target="_blank">Epicuro</a>? No, son frases de <a href="http://deportes.elpais.com/deportes/2012/09/30/actualidad/1349038330_373784.html" target="_blank">Leo Messi</a>, de un líder que no necesita dureza innecesaria para inspirar a los demás. Serio, sí; profesional, también. Pero no un masoquista, ni tampoco un megalómano. Amistad, bondad, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Aponia" target="_blank">ausencia de dolor</a>. Está todo ahí, en una mente que en lugar de dejarse dominar por la pasión, <a href="http://boz.com/articles/be-kind.html">la ha adiestrado</a> para aprovechar su impulso.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Ser es mejor que SEO</title>
			<link>/2015/04/ser-es-mejor-que-seo/</link>
			<pubDate>Thu, 09 Apr 2015 22:59:46 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/04/ser-es-mejor-que-seo/</guid>
			<description>Pensad en una biblioteca pública.
La calidad de una biblioteca se define en gran medida por el tamaño y organización de su catálogo. El saber depositado en sus estanterías no compite por una mayor visibilidad. Simplemente, es. Y aunque contenga títulos mediocres, es el contenido de calidad el que mejor sirve su misión, que es la de acumular conocimiento, protegerlo y facilitar el acceso al mismo.
Ahora pensad en Google.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Pensad en una biblioteca pública.</p>

<p>La calidad de una biblioteca se define en gran medida por el tamaño y organización de su catálogo. El saber depositado en sus estanterías no compite por una mayor visibilidad. Simplemente, es. Y aunque contenga títulos mediocres, es el contenido de calidad el que mejor sirve su misión, que es la de acumular conocimiento, protegerlo y facilitar el acceso al mismo.</p>

<p>Ahora pensad en Google.</p>

<p>La <a href="https://www.google.com/intl/es-419/about/company/">misión de Google</a> es <span class="st">&#8220;organizar la información del mundo y lograr que sea útil y accesible&#8221;. Si cambiáis &#8220;Google&#8221; por el nombre de una biblioteca cualquiera, la frase sigue teniendo sentido. Pero mientras que una biblioteca pública es una institución sin ánimo de lucro, Google es un negocio que se sustenta <a href="http://www.digitalbookworld.com/2013/google-discontinues-google-books-ads-program/" target="_blank">gracias a la publicidad</a> y a la venta de productos y servicios. Como una librería.</span></p>

<p>En una librería, la calidad y accesibilidad del contenido sirve un objetivo de negocio, que es la venta de libros. Editores, autores y libreros forman una relación simbiótica (o parasitaria) en la que el cliente es la presa. Para que el acceso al conocimiento se vuelva un negocio, los títulos apelan a necesidades e intereses momentáneos. En la librería es más frecuente que sea el libro el que busque al lector, y no viceversa.</p>

<p>¿Lo veis, verdad?</p>

<p>Google tiene éxito en la medida en que puede mantener <a href="http://sethgodin.typepad.com/seths_blog/2015/02/is-google-making-the-web-stupid.html" target="_blank">un equilibrio</a> entre la utilidad (biblioteca) y el lucro (librería). En el mundo ideal de Google, la gente crea contenido de calidad sin que le importe su impacto. La visibilidad adicional corre a cargo de los anuncios y de mecanismos más sutiles, como el contenido servido vía apps. También Android forma parte de la estrategia &#8220;bibliotecaria&#8221;: es un terminal de acceso al conocimiento.</p>

<p>Pero Google tiene un problema: los humanos.</p>

<p>Mucha gente no solo quiere ser original y productiva, sino también popular. Si eres visible, tus posibilidades de éxito aumentan. Si tu marca personal es potente, quizá te paguen más y tengas más clientes. Si la portada de tu &#8220;libro&#8221; es más chillona, si tu posición en la estantería es más prominente, tu negocio irá mejor. Ni siquiera tendrás que pagar por la publicidad de Google: le pones una cubierta llamativa a tu obra y puedes ignorar el librero. O eso crees.</p>

<p>Cubiertas chillonas hemos visto muchas, y con el tiempo han fracasado todas. No importa lo noble que sea el propósito: para Google, la optimización en motores de búsqueda (SEO) es un intento de alterar el equilibrio entre biblioteca y librería de superventas. Un repositorio de conocimiento no puede permitir que los libros se rebelen, y por eso muchos negocios que sobrevivían gracias a esos trucos han perecido.</p>

<p>Que en respuesta a esa crisis se usen las redes sociales tiene sentido. Si volvemos a la metáfora de la librería, el boca-oreja es una táctica de márketing tan válida como la publicidad. Ahí la pelea es distinta: hay que atraer a través del <a href="http://www.javipas.com/2014/08/26/linux-es-el-peor-so-de-la-historia/" target="_blank">clickbait</a>. Para Google no es un peligro. Es más, la promoción de contenido a través de redes sociales alivia la presión SEO; de repente, el río del saber se libera de vertidos tóxicos.</p>

<p>El error de los autores no es pensar que Google <a href="http://www.marco.org/2015/02/16/google-and-blogs-shit" target="_blank">los penaliza</a> o que pueden hacer algo para remediarlo; su error fundamental es pensar en Google. En el momento en que el libro se modifica a sí mismo para escurrirse a lo largo de la estantería virtual, el bibliotecario Google lo fulmina. Un mapa, en comparación, es mucho más dócil: rara vez una casa se moverá de sitio por culpa de Street View.</p>

<p>Me gustan <a href="https://pjrvs.com/a/seo" target="_blank">los consejos que da Paul Jarvis</a> por lo obvios y honestos que son: cuenta tu historia, busca tu público, cuida el aspecto de tu contenido. No hay más. Si el sistema no se puede engañar, no tiene sentido intentarlo. En lugar de concentrar sus esfuerzos en portadas fluorescentes o títulos repletos de palabras clave, los autores de contenido deberían preocuparse más por <a href="http://www.slideshare.net/jcolman/seo-from-a-content-strategy-perspective" target="_blank">calidad, relevancia y utilidad</a>.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Simuladores de no-lugares</title>
			<link>/2015/03/simuladores-de-no-lugares/</link>
			<pubDate>Sun, 29 Mar 2015 00:12:38 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/03/simuladores-de-no-lugares/</guid>
			<description>Llevo días intentando no construir ciudades en Cities: Skylines. Pero es difícil.
Los mapas siempre empiezan con una autopista, que condiciona gran parte del crecimiento urbano. Los bumburbios resultantes se componen de edificios aislados y parques que no se mezclan con la naturaleza colindante, que es muy vulnerable a la polución del suelo. Conforme la ciudad crece y se puebla de coches, la naturaleza cede terreno y muere.
Es como propagar un virus.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Llevo días intentando no construir ciudades en Cities: Skylines. Pero es difícil.</p>

<p>Los mapas siempre empiezan con una autopista, que condiciona gran parte del crecimiento urbano. Los <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Boomburb" target="_blank">bumburbios</a> resultantes se componen de edificios aislados y parques que no se mezclan con la naturaleza colindante, que es muy vulnerable a la polución del suelo. Conforme la ciudad crece y se puebla de coches, la naturaleza cede terreno y muere.</p>

<p>Es como propagar un virus.</p>

<p><a href="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_000021.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-244777809" src="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_000021.jpg?resize=780%2C439" alt="2015-03-28_00002" width="780" height="439" srcset="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_000021.jpg?resize=1024%2C576 1024w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_000021.jpg?resize=300%2C169 300w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_000021.jpg?resize=150%2C84 150w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_000021.jpg?resize=1200%2C675 1200w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_000021.jpg?resize=400%2C225 400w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_000021.jpg?resize=800%2C450 800w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_000021.jpg?resize=200%2C113 200w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_000021.jpg?w=1560 1560w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" data-recalc-dims="1" /></a></p>

<p>Las urbes del juego acaban por parecerse. Con algo de esfuerzo se obtienen <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Vancouverism">vancouverismos</a>, o bien ciudades jardín, islotes de oficinas y viviendas unifamiliares conectadas por avenidas arboladas. Es una visión limitada, pero refleja cómo son muchas ciudades nuevas. Aquí el único ganador es el cemento; el único objetivo es el crecimiento desmesurado.</p>

<p><a href="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_00006.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-244777813" src="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_00006.jpg?resize=780%2C439" alt="2015-03-28_00006" width="780" height="439" srcset="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_00006.jpg?resize=1024%2C576 1024w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_00006.jpg?resize=300%2C169 300w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_00006.jpg?resize=150%2C84 150w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_00006.jpg?resize=1200%2C675 1200w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_00006.jpg?resize=400%2C225 400w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_00006.jpg?resize=800%2C450 800w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_00006.jpg?resize=200%2C113 200w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/2015-03-28_00006.jpg?w=1560 1560w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" data-recalc-dims="1" /></a></p>

<p>A mí, que en los juegos evito hacer de malo, Cities: Skylines me hace sentir un villano. Es imposible jugar sin dañar a miles de ciudadanos virtuales. Para minimizar la infelicidad solo tengo dos opciones: la primera es llenar la rejilla con edificios grandiosos. El resultado es un clon americano de Valencia, sin casco antiguo y sin Turia. La segunda es <a href="http://www.pcgamer.com/the-strange-tale-of-a-cities-skylines-town-with-only-one-house">crear un bonsái</a>.</p>

<p>Colossal Order sabe que las ciudades podrían ser otra cosa. Pero entonces ya no habría juego.</p>

<p><a href="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/siena2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-244777820" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/siena2.jpg?resize=750%2C427" alt="Siena" width="750" height="427" srcset="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/siena2.jpg?w=750 750w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/siena2.jpg?resize=300%2C171 300w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/siena2.jpg?resize=150%2C85 150w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/siena2.jpg?resize=400%2C228 400w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/03/siena2.jpg?resize=200%2C114 200w" sizes="(max-width: 750px) 100vw, 750px" data-recalc-dims="1" /></a></p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Buenas intenciones</title>
			<link>/2015/03/buenas-intenciones/</link>
			<pubDate>Sun, 08 Mar 2015 13:06:56 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/03/buenas-intenciones/</guid>
			<description>Juan tiene un móvil nuevo. Sus hijos eligieron el más barato que había en la tienda del barrio, un bloque de plástico de marca desconocida. Un “Android”. Lo configuraron con una dirección de Google creada para la ocasión, añadieron números esenciales en la agenda y activaron la tarifa de datos más asequible. Las recomendaciones eran simples: que lo usara para comunicar a través de WhatsApp (sale más barato que llamar, padre), que no lo abandonara por ahí y que no lo olvidase en el bolsillo de los pantalones, que luego acaba en la lavadora y hay que comprar otro y es muy caro, no seas zopenco y cuídalo, hombre.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Juan tiene un móvil nuevo. Sus hijos eligieron el más barato que había en la tienda del barrio, un bloque de plástico de marca desconocida. Un “Android”. Lo configuraron con una dirección de Google creada para la ocasión, añadieron números esenciales en la agenda y activaron la tarifa de datos más asequible. Las recomendaciones eran simples: que lo usara para comunicar a través de WhatsApp (sale más barato que llamar, padre), que no lo abandonara por ahí y que no lo olvidase en el bolsillo de los pantalones, que luego acaba en la lavadora y hay que comprar otro y es muy caro, no seas zopenco y cuídalo, hombre.</p>

<p>Juan, que es una persona curiosa e inteligente, empieza a jugar con el móvil. Al principio se entretiene bajando y subiendo la cortinilla de notificaciones. Luego pasa a los iconos: primero los cambia de sitio, luego los organiza y finalmente crea dibujos. Se divierte: es como embellecer un jardín zen. Y eso que la pantalla es diminuta y a veces hay que presionar con fuerza para que responda. La letra es tan pequeña que incluso con gafas cuesta leer lo que pone. Al teclear, Juan levanta la cabeza y apunta con un dedo tembloroso. Parece un mago que se dispone a lanzar un peligroso hechizo.</p>

<p>Juan cree que todo eso es normal, que la tecnología ha llegado a sus manos de la mejor manera posible. Sí, otras personas parecen tener móviles más grandes y luminosos, con pantallas llenas de figuras que se mueven más rápido, pero Juan no encuentra molestas tales diferencias. Lo importante, piensa, es llegar a la tecnología y sus beneficios; lo demás es lujo y ganas de impresionar al vecino. Recuerda muy bien el día en que compró sus primeros electrodomésticos. La nevera y el horno de microondas todavía funcionan.  Su nuevo móvil, opina, es como la nevera que compró en los setenta: cumple su cometido.</p>

<p>Un día Juan descubre que puede sacar fotos. Qué posibilidad más asombrosa. Es tan fácil. Abres la cámara, apuntas el móvil, presionas un botón y ya tienes una foto. Y otra. Y otra. Es mucho más sencillo que usar la Zenit. Juan empieza a fotografiarlo todo. La planta de la cocina. El gato. Los cuadros. Sale a la calle y captura rincones curiosos. Algo se ha despertado en él, un impulso creativo. Experimenta con las opciones. Muestra las fotos a su mujer, a los amigos. Las envía, a veces, por WhatsApp, aunque hacerlo le inquieta: ¿le pertenecerán, luego, esas imágenes? ¿Podrá hacer copias infinitas? A saber.</p>

<p>Otro día Juan descubre que ya no puede sacar fotos. El móvil dice algo sobre espacio insuficiente.</p>

<p>Juan no sabe qué hacer. Debe de haber un manual que lo explique, piensa. Busca en la caja en la que venía el cargador y no encuentra nada. Ni siquiera hay un folleto de instrucciones, algo que incluso llevaba la tostadora del chino. Decide ir a una tienda. Llega su turno y levanta el teléfono como un policía que enseña la placa. El encargado mira la pantalla unos segundos, se da la vuelta y coge un paquete de plástico. “Ocho gigas. Aquí caben muchas fotos”, dice. Juan no quiere parecer tonto, así que vale, dame esa, pero pónmela en el teléfono. Juan puede sacar fotos otra vez, pero las viejas ya no están.</p>

<p>Un día un amigo le dice que por qué no sube las fotos a Instagram, que ahí todo el mundo pone sus mejores fotos y tiene efectos y la gente las comenta. Juan no está seguro de las ventajas, pero decide probar. Abre por primera vez la tienda de apps y busca “Insta gran”. Salen iconos. Abre uno que tiene cuatro estrellas. Tiene que crear una cuenta. No sabe muy bien cómo se hace. Pone un nombre. Luego introduce una clave, el nombre de su mujer. Se encuentra con otra cámara. Saca una foto. Prueba los efectos. Qué divertido. Al final publica una de su gato. La titula “Mi gato”. La publica. Es feliz.</p>

<p>Juan vuelve a abrir la tienda de apps. No sabe qué buscar, pero cree que si todas las apps son tan emocionantes como Insta gran, solo pueden pasar cosas buenas. Se pone a explorar las sugerencias. Instala un juego. Instala un fondo animado (qué chulos los peces). Instala un par de juegos de cartas. Muchas apps le parecen malas. Algunas piden crear una cuenta — ¿otra vez? —. La mayoría tiene anuncios. Como los de tele, pero peor, porque estos no se van. Pero da igual: Juan sigue instalando. Hasta que llega un mensaje: “Ha agotado la cuota de datos. Llame al 0789 para recargar”.</p>

<p>Juan ya no puede subir fotos. Tampoco puede bajar nuevas apps. El móvil que lo había hecho sentir creativo, ahora lo humilla. ¡Pero si había comprado una tarjeta de ocho gigas! Decide pedir ayuda. Llama a sus hijos. Suspiran. Le preguntan cosas en un idioma que no parece el suyo. “¿Has llenado la memoria con apps? Pásalas a la tarjeta. Es fácil, solo tienes que…”. Al percibir el tono irritado de sus hijos, Juan pierde la paciencia y guarda el móvil en un cajón.</p>

<p>Le entran ganas de llamar a los de Google, pero no vienen en las páginas amarillas. Llama la operadora y le proponen pasar a un plan ilimitado. Le regalarían un móvil nuevo. Juan desconfía. Ya tiene un móvil. Solo quiere que le arreglen el entuerto, pero la solución que le proponen pasa por abrir la cartera. En la tienda le dicen que el móvil es muy limitado, que por qué no compra el Starbird S9. Está de oferta y tiene procesador Dragonbloat y una pantalla más grande y más memoria y cámara de mayor apertura y las revistas hablan bien de él. Por solo 350 euros. Casi la mitad de su pensión.</p>

<p>De vuelta a su hogar, Juan pone el telediario. Están con el congreso mundial de los móviles. Una feria inmensa. Ve azafatas con móviles enormes. Algunos son dorados. Hordas de curiosos fotografían los móviles con móviles algo más pequeños. De repente ve a un señor muy serio. Es un tal Sundar Pichai, un jefe de Google. Juan levanta el volumen. Sundar dice que Google quiere llevar Internet a todo el planeta. Sundar <a href="http://live.theverge.com/sundar-pichai-google-mwc-2015/#/entry/69173/33000" target="_blank">dice</a> que YouTube se ve de maravilla en una tablet de 50 dólares. El reportaje termina con imágenes de los nuevos modelos de Samsung. Su precio: 700 euros.</p>

<p>Juan apaga la tele. Piensa en el móvil que acaba de guardar en un cajón y menea la cabeza. Quizá mañana le eche un vistazo, a ver si sus hijos le han enviado algún guasá. Quizá intente sacar alguna foto con el Insta gran, o como se llame la cámara esa. Quizá mire cómo se soluciona lo de los datos.</p>

<p>Quizá.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>La Productivité, c’est l´Autre</title>
			<link>/2015/02/la-productivite-cest-lautre/</link>
			<pubDate>Sat, 21 Feb 2015 13:26:36 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/02/la-productivite-cest-lautre/</guid>
			<description>You can see the computer age everywhere
but in the productivity statistics. —Robert Solow 1987: el economista y premio Nobel Robert Solow concluía su reseña de un ensayo sobre la economía post-industrial con una frase lapidaria: la era de los ordenadores puede verse por doquier, excepto en las estadísticas de productividad. 1995: Jeremy Rifkin describía en The End of Work un mundo en el que la tecnología de la información eliminaría la mayoría de puestos de trabajo tradicionales.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p style="text-align: right;">
   Y<em>ou can see the computer age everywhere<br /> but in the productivity statistics.</em>
</p>

<p style="text-align: right;">
  —<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_Solow" target="_blank">Robert Solow</a>
</p>

<p>1987: el economista y premio Nobel Robert Solow concluía <a href="http://www.standupeconomist.com/pdf/misc/solow-computer-productivity.pdf" target="_blank">su reseña</a> de un ensayo sobre la economía post-industrial con una frase lapidaria: la era de los ordenadores puede verse por doquier, excepto en las estadísticas de productividad. 1995: Jeremy Rifkin describía en <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_End_of_Work" target="_blank">The End of Work</a> un mundo en el que la tecnología de la información eliminaría la mayoría de puestos de trabajo tradicionales. 2015: Paul Graham, fundador de Y Combinator, <a href="http://paulgraham.com/work.html" target="_blank">confiesa</a> que el mejor trabajo es el que no lo parece.</p>

<p>Setenta años antes, en 1945, el ingeniero e inventor <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Vannevar_Bush">Vannevar Bush</a> describía en su famoso artículo <em>As We May Think</em> el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Memex" target="_blank">Memex</a>, un híbrido de mueble de oficina y visor de micro-películas que pretendía emular la forma en que el cerebro almacenaba y recuperaba información. El Memex era el precursor del PC conectado a Internet. Según Bush, este aparato o uno similar podría ayudar la humanidad a compartir conocimientos y, por ende, a producir más y mejor.</p>

<p><img class="aligncenter  wp-image-244777735" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/m-emex1-1024x700.jpg?resize=604%2C413" alt="m emex" width="604" height="413" srcset="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/m-emex1.jpg?resize=1024%2C700 1024w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/m-emex1.jpg?resize=300%2C205 300w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/m-emex1.jpg?resize=150%2C103 150w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/m-emex1.jpg?resize=1200%2C820 1200w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/m-emex1.jpg?resize=400%2C273 400w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/m-emex1.jpg?resize=800%2C547 800w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/m-emex1.jpg?resize=200%2C137 200w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/m-emex1.jpg?w=1560 1560w" sizes="(max-width: 604px) 100vw, 604px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>La idea del Memex ha condicionado la informática de usuario hasta el día de hoy. En su libro <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Road_Ahead_%28Bill_Gates_book%29" target="_blank">The Road Ahead</a>, de 1995, Bill Gates conectaba la idea del Memex con las recién abiertas &#8220;autopistas de la información&#8221;. Su libro, como la Microsoft de aquel entonces, estaba centrada en el mundo de los negocios, en poner Windows 95, Office e Internet Explorer en todas las oficinas. El sueño era el de una mayor productividad, muy distinto al de <a href="http://remoquete.com/2015/01/fuga-hacia-la-realidad/" target="_blank">la Microsoft de ahora</a>.</p>

<p>Hoy activo la pantalla de mi iPhone y no veo apps que me hagan más productivo en un sentido estrictamente laboral. Los ordenadores que hay en la oficina tampoco me ayudan a trabajar. Lo que hago con ellos podría hacerlo en otro soporte, como <a href="https://medium.com/backchannel/the-last-of-the-typewriter-men-729f150c5083" target="_blank">una máquina de escribir</a> o una libreta. Las tecnologías de la información me entretienen, educan y socializan, pero no me hacen mejor trabajador. Me ayudan a <a href="http://www.theatlantic.com/business/archive/2014/11/the-art-of-not-working-at-work/382121/?single_page=true" target="_blank">distraerme</a> y a verter conocimiento más rápido, pero ya está.</p>

<p>No es que las <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tecnolog%C3%ADas_de_la_informaci%C3%B3n_y_la_comunicaci%C3%B3n" target="_blank">TIC</a> hayan fracasado. Si no nos hacen productivos, es porque no hay nada que producir.</p>

<p style="text-align: center;">
  <img class="aligncenter size-full wp-image-244777737" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/excel.jpg?resize=740%2C435" alt="Excel 2016" width="740" height="435" srcset="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/excel.jpg?w=740 740w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/excel.jpg?resize=300%2C176 300w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/excel.jpg?resize=150%2C88 150w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/excel.jpg?resize=400%2C235 400w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2015/02/excel.jpg?resize=200%2C118 200w" sizes="(max-width: 740px) 100vw, 740px" data-recalc-dims="1" />
</p>

<p style="text-align: center;">
  <em>Excel 2016. La metáfora del escritorio no está muerta: simplemente huele mal</em>
</p>

<p>Pienso, comunico y genero satisfacción en las mentes que reciben el fruto de mis elucubraciones, pero nada diferencia esta actividad de lo que podría hacer en mi tiempo libre. Cuando se trabaja con conocimiento, el concepto de productividad se difumina y pierde sentido. A pesar de ello, nos obsesionamos con medirla y estamos convencidos de que el software, que es una extensión de nuestras mentes, nos ayuda a ser un buen engranaje de la economía. <a href="http://strikemag.org/bullshit-jobs/" target="_blank">Un elaborado autoengaño</a>.</p>

<blockquote>
<p>_For many ages to come the old Adam will be so strong in us that everybody will need to do some work if he is to be contented. [&#8230;] fifteen-hour week may put off the problem for a great while.<br />
_</p>

<p style="text-align: right;">
  —<a href="http://www.econ.yale.edu/smith/econ116a/keynes1.pdf" target="_blank">John Maynard Keynes</a>
</p>
</blockquote>

<p style="text-align: left;">
  Si es cierto que seguimos trabajando por imperativos morales y políticos, si es verdad que lo hacemos para mantener una estructura económica que requiere ciclos de actividad, descanso y consumo regulares, el software tiene a la vez el mayor potencial para cambiar el mundo y a la vez reforzar el <em>status quo, </em>pues es el medio que nos conecta cada vez más para coordinar <a href="http://www.forbes.com/sites/aswathdamodaran/2014/06/10/a-disruptive-cab-ride-to-riches-the-uber-payoff/" target="_blank">creación y destrucción del trabajo</a>. En el mundo de las apps, juego, trabajo y entretenimiento se funden.
</p>

<p style="text-align: left;">
  Por eso meneo la cabeza cada vez que alguien habla de cómo las apps y el software pueden <a href="http://www.forbes.com/sites/ilyapozin/2015/02/11/sure-apps-distract-you-but-they-can-also-make-you-more-productive/" target="_blank">hacernos más productivos</a>. Excepto en dominios intelectuales muy concretos, como el diseño industrial o las finanzas, el software no nos hace más productivos, sino más expresivos y conectados. En esta época de información interconectada no son las herramientas las que nos hacen ser productivos, sino las circunstancias y las personas (y las apps que las conectan). En resumen: la productividad son los otros.
</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>¿Es que nadie piensa en los niños?</title>
			<link>/2015/02/es-que-nadie-piensa-en-los-ninos/</link>
			<pubDate>Thu, 05 Feb 2015 22:11:03 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/02/es-que-nadie-piensa-en-los-ninos/</guid>
			<description>Let&amp;#8217;s just do it! —Alan C. Kay La app más popular en la categoría &amp;#8220;Educación&amp;#8221; de Google Play es Duolingo. Es una de las pocas que destacan en un mar de mediocridad e ideas repetidas. Echad un vistazo vosotros mismos: entre los primeros cien resultados hay desde las clásicas tarjetas didácticas hasta aplicaciones a lo Brain Training, pasando por diccionarios, juegos de pinta-y-colorea y cursillos. Ninguna es realmente interesante ni innovadora.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p style="text-align: right;">
  <em>Let&#8217;s just do it!</em>
</p>

<p style="text-align: right;">
  —<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Alan_Kay" target="_blank">Alan C. Kay</a>
</p>

<p>La app más popular en la categoría &#8220;Educación&#8221; de Google Play es <a href="https://www.duolingo.com/" target="_blank">Duolingo</a>. Es una de las pocas que destacan en un mar de mediocridad e ideas repetidas. <a href="https://play.google.com/store/apps/category/EDUCATION/collection/topselling_free?hl=en" target="_blank">Echad un vistazo</a> vosotros mismos: entre los primeros cien resultados hay desde las clásicas tarjetas didácticas hasta aplicaciones a lo Brain Training, pasando por diccionarios, juegos de pinta-y-colorea y cursillos. Ninguna es realmente interesante ni innovadora. Son el equivalente digital de lo que llevábamos en la mochila.</p>

<p>Será porque pronto seré padre, o porque soy <a href="http://remoquete.com/2014/12/por-que-estudio-lenguajes-de-programacion/" target="_blank">psicólogo</a>, o tal vez por ambas cosas, pero la que acabo de describir es una situación que encuentro sumamente irritante. Quizá la culpa sea también del artículo <a href="http://hipertextual.com/2015/02/tecnologia-invisible-puntos" target="_blank">Los puntos se conectan hacia atrás</a>, de Javier Lacort, que me hizo recordar que ya en 1972 Alan C. Kay describía una tablet para niños en <a href="http://www.mprove.de/diplom/gui/kay72.html" target="_blank">A Personal Computer for Children of All Ages</a>. Han pasado 40 años y solo ahora vemos el hardware que haría posible el sueño de Kay. Pero ¿y el software?</p>

<p>Irónicamente, la mejor app educativa del momento no es Duolingo, sino <a href="http://minecraftedu.com/" target="_blank">Minecraft</a>. Es la que más se parece a la descripción que hizo Kay de su <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Dynabook" target="_blank">Dynabook</a> en 1972, una herramienta de juego que un niño puede manipular libremente para aprender a pensar. Un ambiente seguro en el que el niño puede construir un modelo de sí mismo a través de la acción. Es un concepto muy similar al que se emplea en las escuelas <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Montessori_education" target="_blank">Montessori</a>, donde el niño aprende de manera autónoma.</p>

<blockquote>
<p style="text-align: left;">
  <em>It can be like a piano: (a product of technology, yes), but one which can be a tool, a toy, a medium of expression, a source of unending pleasure and delight&#8230;</em>
</p>
</blockquote>

<p>Y quizá por eso Microsoft <a href="https://www.youtube.com/watch?v=QRQv74J7oSk" target="_blank">ha usado Minecraft</a> en su demo de las HoloLens. Pero Minecraft, a pesar de <a href="http://www.learntomod.com/" target="_blank">los intentos</a> de convertirla en una herramienta educativa, tiene un problema: no se diseñó con la educación en mente. Es un LEGO, sí, pero sin instrucciones ni modelos. Su valor educativo <a href="http://2machines.com/183040/" target="_blank">no está claro</a> (como tampoco lo está el de una caja de arena). Tras enseñarle el juego a mis sobrinos, tardé horas en animarles a que construyesen algo. Su principal afición era quemar bosques y matar cerdos con un palo.</p>

<p>Si no hay más software educativo de calidad, es porque el mundo del software se mira demasiado el ombligo. Cientos de ingenieros crean aplicaciones para resolver problemas de ingeniero en un mundo poblado de ingenieros. Gracias a los juegos independientes asistimos a la intrusión masiva de <a href="http://remoquete.com/2014/04/el-videojuego-es-arte-critiquemoslo-como-tal/" target="_blank">artistas</a> en un mundo dominado por un <em>problem-solving</em> que a menudo pierde el contacto con la realidad. Y eso es bueno. Pero, como dice Jeffrey Ventrella en <a href="https://ventrellathing.wordpress.com/2013/06/18/the-case-for-slow-programming/" target="_blank">The Case for Slow Programming</a>, hay que meter a más gente:</p>

<blockquote>
<p style="text-align: left;">
  <em>I believe that we need older people, women, and educators INSIDE the software development cycle. More people-people, fewer thing-people. And I don’t mean on the outside, sitting at help desks or doing UI flower arranging. I mean on the INSIDE – making sure that software resonates with humanity at large.</em>
</p>
</blockquote>

<p>Queda por ver cómo puede conseguirse que pedagogos, maestros, psicólogos y padres se interesen por el software como herramienta educativa. No creo que enseñar a los niños a programar sea el camino correcto, porque para programar antes hay que aprender a pensar. <a href="http://blog.codinghorror.com/please-dont-learn-to-code/" target="_blank"><em>Coding is not the goal</em></a>: el objetivo es que nuestros hijos sepan valerse por sí mismos en un mundo que siempre ha sido complejo. No son los niños los que deben aprender a programar, sino los educadores.</p>

<p>Y los ingenieros deberían echarles una mano.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Fuga hacia la realidad</title>
			<link>/2015/01/fuga-hacia-la-realidad/</link>
			<pubDate>Fri, 23 Jan 2015 18:21:53 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/01/fuga-hacia-la-realidad/</guid>
			<description>A good tool is an invisible tool. [&amp;#8230;] Eyeglasses are a good tool &amp;#8212; you look at the world,
not the eyeglasses. The blind man tapping the cane feels the street, not the cane.
 &amp;#8212;Mark Weiser, en The World is Not a Desktop Nada ejemplifica mejor la futura irrelevancia del hardware que esta foto promocional de las HoloLens. Ya no hay producto que enseñar, ya no hay monolito estilizado: el producto es el mundo y el software lo enriquece.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p style="text-align: right;">
  <em>A good tool is an invisible tool.  [&#8230;] Eyeglasses are a good tool &#8212; you look at the world,<br /> not the eyeglasses. The blind man tapping the cane feels the street, not the cane.<br /> </em>
</p>

<p style="text-align: right;">
  &#8212;<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Mark_Weiser" target="_blank">Mark Weiser</a>, en <a href="http://www.ubiq.com/hypertext/weiser/ACMInteractions2.html" target="_blank">The World is Not a Desktop</a>
</p>

<p>Nada ejemplifica mejor la futura irrelevancia del hardware que esta foto promocional de las <a href="http://www.microsoft.com/microsoft-hololens/en-us" target="_blank">HoloLens</a>. Ya no hay producto que enseñar, ya no hay monolito estilizado: el producto es el mundo y el software lo enriquece. El foco pasa del objeto a la aplicación, que es un pensamiento útil, una idea que asiste al individuo. No hay sitio para <a href="http://www.xatakamovil.com/desarrollo/que-parte-del-frontal-de-tu-telefono-es-realmente-pantalla-infografia" target="_blank">discusiones inanes</a> sobre la proporción de la pantalla con respecto al frontal del móvil, ni tampoco para <a href="http://remoquete.com/2014/10/recordatorio-el-codigo-no-se-puede-doblar/" target="_blank">guerras de números</a>. La herramienta se ha vuelto invisible.</p>

<p>Para algunos <a href="http://remoquete.com/2014/05/volvamos-a-hablar-de-software/" target="_blank">los fetiches</a> seguirán teniendo importancia. Una parte de la prensa seguirá comentando el diseño del soporte como quien entra en El Prado y se pone a hablar de la calidad de los marcos o del tamaño del lienzo. Esta fijación por el objeto es algo muy humano; no creo que vaya a desaparecer. Sencillamente, se volverá mucho menos importante para la gente normal, que concentrará <a href="http://remoquete.com/2013/08/yo-decido-cuando-prestar-atencion/" target="_blank">su atención</a> en lo que la tecnología permite sentir y hacer, y no en lo que permite poseer y enseñar a los demás.</p>

<p>La fuga hacia la realidad se aprecia también en los formatos tradicionales. Cada vez más personas levantan la mirada de la pantalla para disfrutar del mundo. Apps como <a href="https://www.happn.fr/es/" target="_blank">Happn</a> o <a href="https://www.ingress.com/" target="_blank">Ingress </a>convierten la realidad en juego. Hacen que ignorar la pantalla sea gratificante. La existencia de estas aplicaciones ayuda a deshacernos de la esclavitud del objeto como protagonista de las relaciones sociales. Cuando se combinen con las <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Natural_user_interface" target="_blank">interfaces naturales</a>, el software &#8220;involucrado&#8221; hará que nos olvidemos de <a href="http://hipertextual.com/2015/01/diferencia-entre-apple-microsoft-google" target="_blank">la bisutería</a>.</p>

<p>Termino citando otra vez a Mark Weiser, inventor del <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ubiquitous_computing" target="_blank">ubiquitous computing</a>:</p>

<blockquote>
<p><em>Our computers should be like our childhood: an invisible foundation that is quickly forgotten but always with us, and effortlessly used throughout our lives.</em></p>
</blockquote>

<p>&nbsp;</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>El secreto está en la ejecución</title>
			<link>/2015/01/el-secreto-esta-en-la-ejecucion/</link>
			<pubDate>Wed, 07 Jan 2015 10:30:50 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2015/01/el-secreto-esta-en-la-ejecucion/</guid>
			<description>Durante años, uno de mis buenos propósitos de año nuevo fue crear una obra nueva, ser original. Este año lo he descartado, y no porque no vaya a crear, sino porque quiero deshacerme de un yugo inútil. Al igual que el éxito y la productividad, la originalidad es una de las muchas trampas mentales que definen la época en que vivimos. Llevamos más de dos siglos obsesionados con la originalidad, pero es una fijación romántica sin la cual la humanidad se las apañó durante milenios.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Durante años, uno de mis buenos propósitos de año nuevo fue crear una obra nueva, ser original. Este año lo he descartado, y no porque no vaya a crear, sino porque quiero deshacerme de un yugo inútil. Al igual que el éxito y la productividad, la originalidad es una de las muchas trampas mentales que definen la época en que vivimos. Llevamos <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Originality" target="_blank">más de dos siglos</a> obsesionados con la originalidad, pero es una fijación romántica sin la cual la humanidad se las apañó durante milenios. Ahora esta obsesión nos empuja a buscar la creatividad a toda costa, con resultados a menudo <a href="http://www.brainpickings.org/2014/09/26/cryptomnesia-psychology-of-writing/" target="_blank">irónicos</a>, más que nada porque, como dice Om Malik, <a href="http://om.co/2015/01/03/on-being-original/" target="_blank">estamos interconectados</a> como nunca y ya no quedan vacíos en los que engendrar.</p>

<p>Da igual lo difícil que sea alcanzar la originalidad: hay que meditar si vale la pena intentarlo.</p>

<p>El mejor símil que he encontrado para resolver la cuestión me lo ha proporcionado mi hermano, que es cantante de ópera barroca. Como muchos intérpretes de música antigua, mi hermano pasa gran parte de su tiempo estudiando partituras y libretos que llevan acumulando polvo desde la Revolución Francesa. Uno de los aspectos más interesantes de su trabajo es que a menudo interpreta por primera vez arias que jamás tuvieron estreno, o que lo tuvieron hace muchísimo tiempo. No está creando <em>sensu stricto</em>, sino recreando. En ocasiones se ve obligado a hacer de restaurador y llenar huecos dejados por los compositores originales o por el tiempo. La suya es creación derivativa, consciente de sus orígenes.</p>

<p>El músico clásico, con su respeto hacia la tradición y la ejecución fiel de lo que hay en la partitura, me recuerda <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Japanese_swordsmithing" target="_blank">al artesano japonés</a> en su taller, que perfecciona a través de centenares de iteraciones una misma receta hasta conseguir objetos impecables. También me recuerda a empresas como Apple o Volkswagen, que interpretan composiciones existentes -el ordenador, el coche- con una perfección que no suele encontrarse en otros fabricantes. Lo que hace únicas empresas así no es la originalidad, sino la ejecución de las piezas. Quien plagia, por otro lado, toca de oído: su ejecución carece de sustancia. Es el caso de los <a href="http://www.cultofandroid.com/66569/xiaomi-dont-copy-apple/" target="_blank">clones</a> de Xiaomi; si Apple es Arthur Rubinstein, Xiaomi es <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Richard_Clayderman" target="_blank">Richard Clayderman</a>.</p>

<p>La importancia de la ejecución por encima de la originalidad se comprueba al repasar la historia de la tecnología, que rebosa de <a href="http://listverse.com/2013/01/12/10-innovative-pieces-of-technology-that-failed-miserably/" target="_blank">inventos que fracasaron</a> por una ejecución pobre. Aspectos como el marketing o la calidad tienen poco que ver con la imagen romántica del inventor, del creador puro encerrado en su cabaña o en un garaje, pero son los elementos que finalmente determinan el éxito de una empresa. Y al igual que la interpretación de una aria requiere mucha creatividad, lo mismo ocurre con el diseño de un producto de consumo: el mito de la originalidad nos ha acostumbrado a pensar que la imitación y la reproducción carecen de mérito, cuando en realidad son actos creativos de primer orden.</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Por qué estudio lenguajes de programación</title>
			<link>/2014/12/por-que-estudio-lenguajes-de-programacion/</link>
			<pubDate>Sat, 27 Dec 2014 20:09:40 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/12/por-que-estudio-lenguajes-de-programacion/</guid>
			<description>The technician in charge, guided by the directions for&amp;nbsp;testing in the Handbook of Robotics, said, “How are you?” &amp;#8212; Lenny (Isaac Asimov) Hace unos días tuve ocasión de hablar con un amigo sobre lenguajes de programación. Al acabar la charla, él, que es ingeniero y sabe que soy psicólogo, me preguntó de dónde venía mi interés por temas tan alejados de mi formación. En ese momento no supe dar una respuesta coherente.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p style="text-align: right;">
  <em>The technician in charge, guided by the directions for</em>&nbsp;<em>testing in the Handbook of Robotics, said, “How are you?”</em>
</p>

<p style="text-align: right;">
  <em>&#8212; <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Lenny_%28short_story%29" target="_blank">Lenny</a> (Isaac Asimov)</em>
</p>

<p>Hace unos días tuve ocasión de hablar con un amigo sobre lenguajes de programación. Al acabar la charla, él, que es ingeniero y sabe que soy psicólogo, me preguntó de dónde venía mi interés por temas tan alejados de mi formación. En ese momento no supe dar una respuesta coherente. Sonreí, me encogí de hombros y le dije que era un tema que me había atraído desde que era pequeño.</p>

<p>Luego recordé un episodio significativo.</p>

<p>Un día de 1989 conseguí entrar en la única tienda de informática de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sassuolo" target="_blank">mi ciudad</a>. Mientras el encargado atendía a mi madre, me acerqué a la mesa de los ordenadores. Un <a href="http://www.springer.com/engineering/computational+intelligence+and+complexity/book/978-981-287-340-8" target="_blank">Commodore 64</a> esperaba que alguien le diese una orden. &#8220;Es inteligente. Le preguntaré cómo está,&#8221; pensé con la inocencia de un niño de siete años. Escribí un par de palabras. El C64 escupió una respuesta tan fría como incomprensible.</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244777468" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/cs64.png?resize=763%2C539" alt="cs64" width="763" height="539" srcset="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/cs64.png?w=763 763w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/cs64.png?resize=300%2C212 300w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/cs64.png?resize=150%2C106 150w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/cs64.png?resize=400%2C283 400w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/cs64.png?resize=200%2C141 200w" sizes="(max-width: 763px) 100vw, 763px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>La decepción fue intensa. Había intentado comunicar con el ordenador y este no me había entendido. Más tarde, cuando por fin tuve el C64 en casa, descubrí cómo hablarle. Había que usar otro idioma, seguir extraños rituales: primero un número, luego una palabra especial y finalmente el contenido. Todo aquello me pareció mágico, pero también incómodo. Algo así como componer hechizos a través del teclado. Descubrí que para hablar con las máquinas hacía falta mucha paciencia.</p>

<p>Llevo desde entonces fascinado por la relación entre el software y las mentes que lo usan. Durante el tiempo que he pasado cerca de ordenadores, no he dejado de probar interfaces y lenguajes en busca de un contacto más cercano con lo artificial. Este interés me impulsó a estudiar tanto psicología como informática, la primera en la universidad, la segunda por mi cuenta, en un intento de componer <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Cognitive_science" target="_blank">una carrera</a> que en España no existe. Quizá la culpa la tuviera también Asimov. Por qué no.</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244777506" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/27-12-2014-18-41-04.jpg?resize=758%2C395" alt="27-12-2014 18-41-04" width="758" height="395" srcset="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/27-12-2014-18-41-04.jpg?w=758 758w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/27-12-2014-18-41-04.jpg?resize=300%2C156 300w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/27-12-2014-18-41-04.jpg?resize=150%2C78 150w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/27-12-2014-18-41-04.jpg?resize=400%2C208 400w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/27-12-2014-18-41-04.jpg?resize=200%2C104 200w" sizes="(max-width: 758px) 100vw, 758px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Un cuarto de siglo después de mi accidente con el Commodore 64, hablo con Siri y compruebo que comunicar con las máquinas se ha vuelto más fácil, más natural. El software parece menos introvertido. Sin embargo, queda <a href="http://ventrellathing.wordpress.com/2014/02/23/we-need-a-revolution-in-software-interaction-design/" target="_blank">mucho camino por recorrer</a>. Revivo cada semana la decepción de aquel primer encuentro en las experiencias que otras personas tienen con la tecnología. Las cosas siguen más o menos igual que antes. No hay <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Technological_singularity" target="_blank">singularidad</a>; hay una <a href="http://remoquete.com/2014/06/la-trinchera-digital/">trinchera digital</a>.</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Mamá, quiero explicarte lo de la Tasa Google</title>
			<link>/2014/12/mama-quiero-explicarte-lo-de-la-tasa-google/</link>
			<pubDate>Thu, 11 Dec 2014 10:36:06 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/12/mama-quiero-explicarte-lo-de-la-tasa-google/</guid>
			<description>Cara mamma:
¿Sabes ese sitio que tienes en Favoritos, ese que te puse yo para que pudieras leer las noticias en español? Sí, sí, ese tan cómodo que te muestra todas las noticias por temas y con resúmenes para que no tengas que cargar los periódicos por separado ni abrir artículos que no te interesan. Igual recuerdas su nombre: Google News se llama. Google Noticias.
Desde el 16 de diciembre ya no existirá.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><em>Cara mamma</em>:</p>

<p>¿Sabes ese sitio que tienes en Favoritos, ese que te puse yo para que pudieras leer las noticias en español? Sí, sí, ese tan cómodo que te muestra todas las noticias por temas y con resúmenes para que no tengas que cargar los periódicos por separado ni abrir artículos que no te interesan. Igual recuerdas su nombre: Google News se llama. Google Noticias.</p>

<p>Desde el 16 de diciembre ya no existirá. Ese día, Google <a href="http://googlepolicyeurope.blogspot.com.es/2014/12/an-update-on-google-news-in-spain.html" target="_blank">cerrará</a> su página de noticias.</p>

<p>¿Por qué? Porque unos señores del gobierno, junto con otros señores que controlan los grandes periódicos, han decidido que las empresas que se dedican a enlazar y resumir las noticias deben pagar <a href="http://www.genbeta.com/actualidad/como-funcionara-la-tasa-google-que-el-gobierno-ha-introducido-en-la-reforma-de-la-lpi" target="_blank">un impuesto</a>. Google no lo considera justo, pues opina que está sirviendo a la gente, y además gratis. Pero los que han creado <a href="http://estaticos.elmundo.es/documentos/2014/02/14/anteproyecto.pdf" target="_blank">esta tasa</a> no los han querido escuchar.</p>

<p>El origen de ese impuesto es una mezcla de codicia y miedo. Los grandes periódicos se han percatado de que cualquier persona puede hacerles la competencia, aparecer antes en los resultados y quitarles lectores. Es la magia de Internet: todos podemos hacernos oír. Pero a Goliat no le gusta que David tenga más voz. Y entonces lo intentan callar así, con un impuesto.</p>

<p>Ya sé que no te importa demasiado. Cuando el día 16 hagas clic en el botón &#8220;Google Noticias&#8221; en Firefox y veas un aviso de página que no existe, fruncirás el ceño, te encogerás de hombros y me llamarás. Te diré entonces que uses otra página, como Google Noticias de México, que todavía estará ahí. En México hablan español, pero son más listos que nosotros.</p>

<p>Yo me gano el pan escribiendo en Internet, lo sabes. El cierre de Google Noticias me pone las cosas un poco más difíciles. Pero no te preocupes, esto no es el fin del mundo. Es más bien el principio de algo nuevo. Cuando una empresa necesita recurrir a la prepotencia, es que está acabada. Muy pronto esos periódicos desaparecerán.</p>

<p>Porque el futuro, madre, es de quien no necesita leyes para triunfar.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>No me hagas pensar, sorpréndeme</title>
			<link>/2014/12/no-me-hagas-pensar-android-sorprendeme/</link>
			<pubDate>Thu, 04 Dec 2014 17:35:10 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/12/no-me-hagas-pensar-android-sorprendeme/</guid>
			<description>Esta noche, cuando volváis a casa y encendáis la tele, preguntaos qué queréis ver. Lo más seguro es que contestéis cosas como &amp;#8220;el partido&amp;#8221;, &amp;#8220;las noticias&amp;#8221;, &amp;#8220;la serie tal&amp;#8221;, etcétera. Si no lo tenéis claro, quizá os pongáis a buscar en la guía de programas, le preguntéis a un amigo o miréis qué se cuece en vuestras redes sociales. A malas, os quedará el zapping: ir pasando de canal en canal, sin importar de qué canal se trata.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Esta noche, cuando volváis a casa y encendáis la tele, preguntaos qué queréis ver. Lo más seguro es que contestéis cosas como &#8220;el partido&#8221;, &#8220;las noticias&#8221;, &#8220;la serie tal&#8221;, etcétera. Si no lo tenéis claro, quizá os pongáis a buscar en la guía de programas, le preguntéis a un amigo o miréis qué se cuece en vuestras redes sociales. A malas, os quedará el <em>zapping</em>: ir pasando de canal en canal, sin importar de qué canal se trata. Como quien mira un escaparate o se pasea por un mercado.</p>

<p>En resumen, no buscaréis. Iréis a lo que ya conocéis o explorareis sin rumbo.</p>

<p>¿Por qué? Porque buscar es mentalmente agotador: requiere saber de antemano qué se quiere encontrar, mantener ese dato en memoria, filtrar resultados, leer valoraciones y un largo etcétera. Buscar es algo que reservamos para lo que es importante o costoso, como la compra de una casa o de un coche. Y es correcto que así sea. Pero cuando se trata de consumir contenido gratuito o de muy bajo coste, buscar no es una buena inversión. Es más fácil ir al kiosco de la esquina.</p>

<p>Con las aplicaciones móviles ocurre lo mismo: la mayoría de los seres humanos no tenemos tiempo ni ganas de invertir valiosos recursos mentales en la búsqueda de apps. Por eso acabamos por <a href="http://www.slate.com/blogs/future_tense/2014/08/25/a_comscore_study_shows_that_most_people_download_zero_new_apps_per_month.html" target="_blank">no bajar ninguna</a>. Nos quedamos con un puñado, las que todos conocen, las que nuestros amigos usan, las que ya venían instaladas. A veces hacemos <a href="http://www.breaktap.com/maybe-app-discovery-isnt-broken/" target="_blank">z(app)ing</a> en las portadas y listados de categorías de iTunes y Play Store; solo recurrimos al buscador para bajar apps que ya conocemos.</p>

<p>Igual que ocurre con la tele, sí.</p>

<p>Y es que los smartphones no se han vuelto populares por su tecnología, sino por el contenido que consiguen llevar a nuestra mano. Su mecanismo es el mismo que el de la televisión o de la radio, pero con una cantidad de información muchísimo mayor y más interactiva (tanta que a menudo <a href="http://remoquete.com/2013/08/yo-decido-cuando-prestar-atencion/">nos engancha y agobia</a>). En lugar de canales o frecuencias tenemos apps, pero las apps tampoco nos interesan por su tecnología, sino por el contenido al que nos dan acceso.</p>

<p>¿Por qué hay apps y no contenidos puros, entonces? Si volvemos un momento a la metáfora de la televisión, podéis pensar que Apple es un gran fabricante de televisores con un paquete de canales único, una suerte de fusión de Sharp con Canal+. Google, por otro lado, es una gran distribuidora de contenido disponible en muchísimas plataformas, con servicios añadidos (su &#8220;teletexto&#8221;) y una publicidad invencible. Pero ninguna de las dos produce su propio contenido. Son ecosistemas.</p>

<p>Quien produce contenido y funciones alrededor de ese contenido son los desarrolladores, que están acostumbrados a pensar que <a href="http://remoquete.com/2014/02/elogio-del-accesorio/">lo más importante</a> es su app, y no lo que contiene. Ni Google ni Apple son ONG: la que tienen con los autores de apps es una relación parasitaria (simbiótica cuando va bien). &#8220;Tú me das tu cosa empaquetada&#8221;, dicen ellos, &#8220;y nosotros te pasamos un porcentaje&#8221;. Las apps, en suma, existen como herramienta de mediación entre distribuidores, autores y usuarios.</p>

<p>Pero las apps pueden <a href="http://blog.intercom.io/the-end-of-apps-as-we-know-them/" target="_blank">morir</a> en cualquier momento y no será un problema, porque los medios evolucionan, mientras que el contenido permanece. Y como antes, no se busca, sino que se encuentra. En lugar de apps tendremos otra cosa, como vistas <a href="https://recode.net/2014/12/02/the-dynamically-delivered-future-of-mobile-apps/" target="_blank">entregadas dinámicamente</a> a los usuarios desde el buscador del sistema operativo. Los autores de apps descubrirán de repente que su software solo era una caja tonta, que lo que la gente quería era el contenido.</p>

<p>Y entonces las <a href="https://angel.co/app-discovery" target="_blank">decenas de empresas</a> que intentan vivir de la <em>app discovery</em> se darán cuenta de que el suyo era un mal negocio desde el principio. Porque a la gente no le interesa el medio, sino el contenido, y ese contenido se consume y busca igual que antes: desde el sofá y sin pensar.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>El tipo de problemas que me gusta resolver</title>
			<link>/2014/12/el-tipo-de-problemas-que-me-gusta-resolver/</link>
			<pubDate>Tue, 02 Dec 2014 18:28:46 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/12/el-tipo-de-problemas-que-me-gusta-resolver/</guid>
			<description>Hoy una compañera me preguntó si podía compartir sus datos de Distill. Distill es una extensión para Chrome que te alerta cuando detecta cambios en un sitio web. No permite exportar información.
Emocionante. Un problema sin solución aparente. Mío.
Todas las aplicaciones guardan sus datos en algún sitio, y una extensión de navegador es una aplicación. Sospeché que los datos de Distill estarían en la carpeta del perfil local de Chrome.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Hoy una compañera me preguntó si podía compartir sus datos de Distill. <a href="https://distill.io/">Distill</a> es una extensión para Chrome que te alerta cuando detecta cambios en un sitio web. <a href="https://addons.mozilla.org/es/firefox/addon/alertbox/reviews/636322/" target="_blank">No permite</a> exportar información.</p>

<p>Emocionante. Un problema sin solución aparente. Mío.</p>

<p>Todas las aplicaciones guardan sus datos en algún sitio, y una extensión de navegador es una aplicación. Sospeché que los datos de Distill estarían en la carpeta del perfil local de Chrome.</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244777295" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/lib.png?resize=558%2C398" alt="lib" width="558" height="398" srcset="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/lib.png?w=558 558w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/lib.png?resize=300%2C213 300w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/lib.png?resize=150%2C106 150w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/lib.png?resize=400%2C285 400w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/lib.png?resize=200%2C142 200w" sizes="(max-width: 558px) 100vw, 558px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p style="text-align: center;">
  <em>¿Dónde rayos está la base de datos de Distill?</em>
</p>

<p>Para descubrir la carpeta exacta tuve que usar <a href="http://www.uderzo.it/main_products/space_sniffer/" target="_blank">SpaceSniffer</a>, una herramienta que representa los archivos con un <em>treemap</em> e ilumina la actividad de lectura y escritura en tiempo real. Mágico.</p>

<p>Al hacer clic en Distill, se iluminó el culpable.</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244777294" src="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/database.gif?resize=609%2C426" alt="database" width="609" height="426" data-recalc-dims="1" /></p>

<p style="text-align: center;">
  <em>Tengo un código 9 en el radar, repito, un código 9&#8230;<br /> </em>
</p>

<p>Distill guarda los datos en la subcarpeta _\databases_ del perfil de usuario. Para quien sabe cómo Chrome organiza las bases de datos de las extensiones tiene sentido. La ruta entera:</p>

<pre class="lang:batch decode:true">C:\Users\Usuario\AppData\Local\Google\Chrome\User Data\Perfil\databases\chrome-extension_inlikjemeeknofckkjolnjbpehgadgge_0</pre>

<p>En el directorio había un archivo sin extensión. ¿Qué rayos podía ser? Al abrirlo con mi <a href="http://mh-nexus.de/en/hxd/" target="_blank">editor favorito</a> confirmé que se trataba de una base de datos SQLite. Bingo. Un misterio menos.</p>

<p style="text-align: center;">
  <img class="aligncenter size-full wp-image-244777291" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/sqlite-hxd.png?resize=529%2C319" alt="sqlite-hxd" width="529" height="319" srcset="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/sqlite-hxd.png?w=529 529w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/sqlite-hxd.png?resize=300%2C180 300w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/sqlite-hxd.png?resize=150%2C90 150w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/sqlite-hxd.png?resize=400%2C241 400w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/sqlite-hxd.png?resize=200%2C120 200w" sizes="(max-width: 529px) 100vw, 529px" data-recalc-dims="1" />
</p>

<p style="text-align: center;">
  <em>Previsible. Las extensiones <a href="https://www.sqlite.org/famous.html">usan bases de datos SQLite</a> para almacenar información</em>
</p>

<p>Ahora tenía la base de datos. Pero ¿cómo iba a unir dos bases de datos SQLite sin pasar por un servidor? Una (larga) búsqueda me condujo a la utilidad <a href="http://www.sqlite.org/download.html" target="_blank">SQLite Shell (sqlite3)</a>.</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244777292" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/sqlite-shell.png?resize=677%2C342" alt="sqlite-shell" width="677" height="342" srcset="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/sqlite-shell.png?w=677 677w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/sqlite-shell.png?resize=300%2C151 300w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/sqlite-shell.png?resize=150%2C75 150w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/sqlite-shell.png?resize=400%2C202 400w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/12/sqlite-shell.png?resize=200%2C101 200w" sizes="(max-width: 677px) 100vw, 677px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Por desgracia, <a href="http://www.sqlite.org/cli.html" target="_blank">la documentación oficial</a> es <s>pésima</s> sucinta. Otra (larga) búsqueda y hallé <a href="http://sqlite.1065341.n5.nabble.com/How-do-you-combine-two-SQLite-databases-td19362.html" target="_blank">la respuesta</a>. Es una tontería. Basta con encadenar tres comandos: dos para sacar los <em>dumps</em> y uno para unirlos.</p>

<pre class="lang:sh decode:true">sqlite3 1.db .dump &gt;&gt; tmp.sql
sqlite3 2.db .dump &gt;&gt; tmp.sql
sqlite3 3.db &lt; tmp.sql</pre>

<p>Ejecuté los tres comandos, sobrescribí el archivo original con el fusionado, abrí Chrome y&#8230; ¡aleluya! Distill mostraba los datos de ambos usuarios. Logré el tan ansiado <em>merge</em>.</p>

<p>Me lo pasé pipa. ¿Debería preocuparme?</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Mi infancia está en un servidor de Oklahoma</title>
			<link>/2014/11/recuerdos-google-maps/</link>
			<pubDate>Sun, 30 Nov 2014 21:43:52 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/11/recuerdos-google-maps/</guid>
			<description>La última vez que entré en la tienda de manualidades Mesticheria Pedroni fue en 1992. Mi madre solía comprar allí la pintura. Yo aprovechaba la excursión para admirar los cubos de plastilina. Jamás olvidé esa plastilina. Ver que la tienda todavía existe me reconforta, pero no puedo entrar.
Como un hombre que quiere vadear un río a la carrera, me lanzo por calles que creía conocer. Descubro que mis recuerdos son pésimos, los de un niño que miraba la ciudad desde la ventanilla del coche.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>La última vez que entré en la tienda de manualidades <em>Mesticheria Pedroni</em> fue en 1992. Mi madre solía comprar allí la pintura. Yo aprovechaba la excursión para admirar los cubos de plastilina. Jamás olvidé esa plastilina. Ver que la tienda todavía existe me reconforta, pero no puedo entrar.</p>

<p>Como un hombre que quiere vadear un río a la carrera, me lanzo por calles que creía conocer. Descubro que mis recuerdos son pésimos, los de un niño que miraba la ciudad desde la ventanilla del coche. Recuerdo algún monumento, una fachada, un cartel luminoso. Fragmentos.</p>

<p><img class="aligncenter size-large wp-image-244777264" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-36-33.png?resize=780%2C387" alt="30-11-2014 20-36-33" width="780" height="387" srcset="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-36-33.png?resize=1024%2C509 1024w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-36-33.png?resize=300%2C149 300w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-36-33.png?resize=150%2C74 150w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-36-33.png?resize=1200%2C597 1200w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-36-33.png?resize=400%2C199 400w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-36-33.png?resize=800%2C398 800w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-36-33.png?resize=200%2C99 200w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-36-33.png?w=1370 1370w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Doblo una esquina y encuentro el instituto al que nunca llegué a ir. Ha cambiado, pero no estoy seguro. Doy vueltas con el ratón. Acerco la imagen con la rueda. Soy un miope que aprieta los ojos para ver mejor. Pero la imagen es borrosa. No conozco esta ciudad. ¿O sí?</p>

<p><img class="aligncenter size-large wp-image-244777265" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-38-31.png?resize=780%2C303" alt="30-11-2014 20-38-31" width="780" height="303" srcset="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-38-31.png?resize=1024%2C399 1024w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-38-31.png?resize=300%2C117 300w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-38-31.png?resize=150%2C58 150w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-38-31.png?resize=1200%2C468 1200w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-38-31.png?resize=400%2C156 400w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-38-31.png?resize=800%2C312 800w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-38-31.png?resize=200%2C78 200w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-38-31.png?w=1586 1586w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>El quiosco de prensa que había al lado de la estación sigue ahí. Un lugar recurrente en mis sueños. ¿Y qué es esto sino un sueño? Me interno en una de las calles del centro y topo con un edificio decrépito. Es exactamente como lo recordaba, una fachada antigua y desgastada.</p>

<p><img class="aligncenter size-large wp-image-244777267" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-57-32.png?resize=780%2C432" alt="30-11-2014 20-57-32" width="780" height="432" srcset="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-57-32.png?resize=1024%2C568 1024w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-57-32.png?resize=300%2C166 300w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-57-32.png?resize=150%2C83 150w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-57-32.png?resize=1200%2C666 1200w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-57-32.png?resize=400%2C222 400w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-57-32.png?resize=800%2C444 800w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-57-32.png?resize=200%2C111 200w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/30-11-2014-20-57-32.png?w=1371 1371w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>La nostalgia me embarga. He vuelto atrás en el tiempo, pero lo que veo es un presente atrapado en una bola de nieve. Recuerdo que quiero volver a casa. Cruzo la ciudad a una velocidad imposible, como si estuviera en Matrix. Al final de la calle <em>14 luglio 1789</em> está la casa de mis abuelos.</p>

<p style="text-align: left;">
  <img class="aligncenter size-full wp-image-244777271" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/casa.gif?resize=780%2C425" alt="casa" width="780" height="425"  data-recalc-dims="1" />
</p>

<p style="text-align: left;">
  Llego al cruce con <em>Traversa XII Agosto</em>, pero Google no me deja ir más allá. Ese cruce solía ser <a href="http://remoquete.com/2009/11/15/limbo/">el límite de mis exploraciones</a>. Ahora se ha convertido en una barrera que no puedo atravesar. Por algún motivo, el coche de Street View decidió no seguir por la que parecía una calle privada.
</p>

<p style="text-align: left;">
  Mis recuerdos están atrapados en un <em>datacenter</em> de Oklahoma. Presiono el botón <em>Send Feedback.</em>
</p>

<p style="text-align: left;">
  <img class="aligncenter size-full wp-image-244777279" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/feedback.png?resize=748%2C485" alt="feedback" width="748" height="485" srcset="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/feedback.png?w=748 748w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/feedback.png?resize=300%2C194 300w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/feedback.png?resize=150%2C97 150w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/feedback.png?resize=400%2C259 400w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/11/feedback.png?resize=200%2C129 200w" sizes="(max-width: 748px) 100vw, 748px" data-recalc-dims="1" />
</p>

<p style="text-align: left;">
  Es lo más parecido a rezarle a un dios de silicio y metal.
</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>La Caza del iPhone Rojo</title>
			<link>/2014/11/la-caza-del-iphone-rojo/</link>
			<pubDate>Wed, 12 Nov 2014 21:27:45 +0000</pubDate>
			
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			<description>De pequeño, además de leer sobre videojuegos, leía RID, una revista de defensa. En sus páginas, prestigiosos analistas militares escudriñaban fotos desenfocadas de cazas y navíos soviéticos en busca de características importantes. En exhibiciones anuales como Le Bourget o en los desfiles, esos mismos analistas aprovechaban para sacar fotos de alta calidad a lo que los rusos dejaban ver. No tenían acceso a especificaciones detalladas; a fin de cuentas, estaban en guerra.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>De pequeño, además de leer sobre videojuegos, leía <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Rivista_Italiana_Difesa">RID</a>, una revista de defensa. En sus páginas, prestigiosos analistas militares escudriñaban fotos desenfocadas de cazas y navíos soviéticos en busca de características importantes. En exhibiciones anuales como Le Bourget o en los desfiles, esos mismos analistas aprovechaban para sacar fotos de alta calidad a lo que los rusos dejaban ver. No tenían acceso a especificaciones detalladas; a fin de cuentas, estaban en guerra. Pero era divertido. Había que deducir cuál sería la próxima innovación en el hardware más costoso de la historia.</p>

<p>A veces ocurría el milagro: gracias a algún contacto, uno de esos periodistas conseguía subir a bordo de una nave soviética o dar una vuelta como copiloto en un Sukhoi (hablamos de principios de los noventa, claro). Eran reportajes interesantes no tanto por la información sonsacada -escasa- como por la posibilidad de fraternizar con los antagonistas. Después de años de secretismo, los enemigos podían charlar tranquilamente sobre temas triviales y compartir vituallas. Luego todos volvían a sus respectivos barcos y la guerra fría retomaba su rumbo. Divertido, pero solo en pequeñas dosis.</p>

<p>Salvando las distancias, los &#8220;blogtrips&#8221; me recuerdan un poco esas meriendas en alta mar entre yankis y soviéticos de principios de los noventa. Una marca de tecnología invita a los aguerridos analistas a pasar una tarde apacible, con los productos haciendo de decorado. Pero nadie habla de ellos. Los puedes tocar, quizá incluso fotografiar, pero ni se te ocurra armar los misiles. <em>Si quieres, camarada, luego puedes escribir tu pieza, pero solo con lo que nosotros te hemos contado</em>. Es una consigna muy parecida a la que te hacen firmar cuando visitas las oficinas de Apple, Facebook o Google, por ejemplo.</p>

<p>Es raro que tu antagonista te abra la puerta. Puede ser agradable. Pero no es así como funciona el juego.</p>

<p>Por eso comprendo <a href="https://medium.com/@lacort/yo-no-he-ido-a-la-escapada-lumia-86381783efed">el no</a> de Javier Lacort y comparto <a href="http://www.javipas.com/2014/11/12/embargos-cesiones-blogtrips/">las reflexiones</a> de Javier Pastor. Las meriendas van bien para relajar tensiones, pero no contribuyen a mejorar el periodismo de investigación. Si consigues hacer contactos, genial. Los puedes conseguir así, de forma oficial, o los puedes conseguir por otras vías. Incluso puedes hacer amigos escribiendo piezas críticas. Pero no tenemos que olvidar que el objetivo principal es contar la verdad, y que lo que emociona es desvelar secretos, no repetir banalidades.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Soy un actor de la palabra escrita</title>
			<link>/2014/11/soy-un-actor-de-la-palabra-escrita/</link>
			<pubDate>Wed, 05 Nov 2014 10:12:15 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/11/soy-un-actor-de-la-palabra-escrita/</guid>
			<description>En unos años seré reemplazado por una aplicación capaz de escribir artículos sobre cualquier tema.
Ese software será más rápido escribiendo, más eficaz a la hora de investigar y más atento a la analítica web que yo. Tras procesar todos mis escritos, también sabrá emular mi estilo. Pocos notarán la diferencia entre un artículo mío y uno del algoritmo. Y ya que no le podréis pasar el test de Turing, tendréis que vivir con la sospecha de que Fabrizio podría ser un script llamado UpWorthy.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>En unos años seré reemplazado por una aplicación capaz de escribir artículos sobre cualquier tema.</p>

<p>Ese software será más rápido escribiendo, más eficaz a la hora de investigar y más atento a la analítica web que yo. Tras procesar todos mis escritos, también sabrá emular mi estilo. Pocos notarán la diferencia entre un artículo mío y uno del algoritmo. Y ya que no le podréis pasar el test de Turing, tendréis que vivir con la sospecha de que Fabrizio podría ser un script llamado <a href="http://www.upworthygenerator.com/">UpWorthy.py</a>.</p>

<p>Tendré que buscarme la vida. Ya no trabajaré para un medio. Porque los medios, como explica Ben Thompson en <a href="http://stratechery.com/2014/publishers-smiling-curve/">Publishers and the Smiling Curve</a>, son intermediarios inútiles. Para <a href="http://www.huffingtonpost.com/christina-patterson/on-the-death-of-journalis_b_3885494.html">sobrevivir</a>, tendré que servir a individuos pudientes. O a empresas que necesitan palabras. Si hay alguien que podrá darme de comer serán millonarios en busca de juglares o los mecenas-enjambre del <em>crowdfunding</em>.</p>

<p>Sí, puedo imaginar un <a href="http://www.beaconreader.com/for-writers">periodismo financiado por la multitud</a>. Gente que además de pagar por un concierto o un juego <em>indie</em>, <a href="https://www.google.com/contributor/welcome/">pagará</a> por un año de verdad bien contada e investigada. O por un <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Gonzo_journalism">punto de vista único</a>, narrado por escrito o en vídeo. Por una firma que no se puede replicar con un algoritmo <a href="https://firstlook.org/theintercept/2014/10/30/inside-story-matt-taibbis-departure-first-look-media/">ni tampoco integrar</a> en el flujo de trabajo de una <em>startup</em>. En resumen, por una <em>performance</em>.</p>

<p>Esa es la nueva &#8220;propuesta de valor&#8221; para un escritor: convertirse en <strong>actor de la palabra escrita</strong>.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Recordatorio: el código no se puede doblar</title>
			<link>/2014/10/recordatorio-el-codigo-no-se-puede-doblar/</link>
			<pubDate>Wed, 15 Oct 2014 20:44:53 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/10/recordatorio-el-codigo-no-se-puede-doblar/</guid>
			<description>Consideremos por un momento la apertura.
La cámara del iPhone 6 tiene una apertura máxima de f2.2. La cámara del Nexus 6, que acaba de anunciarse, tiene una apertura máxima de f2.0. Cualquiera diría que la batalla del momento es la competición por una mayor apertura en las lentes fotográficas. Ved si no lo que han estado haciendo Apple y Google con la f en los últimos cuatro años:</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Consideremos por un momento la apertura.</p>

<p>La cámara del iPhone 6 tiene una apertura máxima de f2.2. La cámara del Nexus 6, que acaba de anunciarse, tiene una apertura máxima de f2.0. Cualquiera diría que la batalla del momento es la competición por una mayor apertura en las lentes fotográficas. Ved si no lo que han estado haciendo Apple y Google con la f en los últimos cuatro años:</p>

<p><a href="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/10/aperture.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-244777165" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/10/aperture.png?resize=780%2C478" alt="aperture" width="780" height="478" srcset="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/10/aperture.png?w=863 863w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/10/aperture.png?resize=300%2C183 300w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/10/aperture.png?resize=150%2C91 150w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/10/aperture.png?resize=400%2C245 400w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/10/aperture.png?resize=800%2C490 800w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/10/aperture.png?resize=200%2C122 200w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" data-recalc-dims="1" /></a></p>

<p>¿Pueden seguir con este juego? Las lentes más luminosas del mercado -carísimas- llegan a f0.95, y las más luminosas de todos los tiempos llegaron a 0.7 (como la Zeiss Planar 50mm usada por Kubrick durante el rodaje de Barry Lindon). No podemos ir mucho más allá. Al igual que ocurre con otras especificaciones, hay límites que no podemos superar.</p>

<p>Pero no importa. Porque en el momento en que un número deje de ser interesante, tendremos otro. Y entonces la apertura, que ha usurpado los megapíxeles, dejará paso a los ISO. O a la velocidad. O a otros factores sobre los que los de márketing puedan hacer palanca para vender más dispositivos a un público que trata como si fuesen <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ML1OZCHixR0">los simios de 2001</a>.</p>

<p>La de las especificaciones es una ola fácil de surfear. Se cambia el numerito para ir siempre un paso por delante de la competencia. Así el consumidor piensa que un dispositivo es mejor que otro. Y lo <a href="http://remoquete.com/2014/09/el-dedo-y-la-luna/">distraes</a> de asuntos más importantes, como la calidad de tus apps o la seguridad del sistema operativo. Hasta que alguien toma tu dispositivo y <a href="http://www.computerbild.de/artikel/cb-News-Handy-Apple-boycotts-COMPUTER-BILD-An-open-letter-to-Tim-Cook-10953399.html">lo dobla</a>. Y entonces el numerito se rompe.</p>

<p>Por eso, quizá, Apple y Google -e incluyo aquí a los periodistas de gadgets- harían mejor en <a href="http://remoquete.com/2014/05/volvamos-a-hablar-de-software/">volver a hablar de software</a>. Que yo sepa, nadie ha conseguido todavía doblar una app.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Conversación con mi madre: contraseñas</title>
			<link>/2014/10/conversacion-con-mi-madre/</link>
			<pubDate>Mon, 13 Oct 2014 19:46:09 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/10/conversacion-con-mi-madre/</guid>
			<description>—¿Para qué sirve una contraseña?
—Para que la gente no entre en tus cuentas, mamá.
—Ah. Es como una llave de identificación.
—Eso es.
—¿Y por qué no la han llamado así?
—Porque Internet ha sido diseñado por frikis, mamá.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>—¿Para qué sirve una contraseña?<br />
—Para que la gente no entre en tus cuentas, mamá.<br />
—Ah. Es como una llave de identificación.<br />
—Eso es.<br />
—¿Y por qué no la han llamado así?<br />
—Porque Internet ha sido diseñado por frikis, mamá.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Necesitas un mayordomo, no un antivirus</title>
			<link>/2014/10/necesitas-un-mayordomo-no-un-antivirus/</link>
			<pubDate>Sun, 12 Oct 2014 09:48:03 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/10/necesitas-un-mayordomo-no-un-antivirus/</guid>
			<description>Malware es todo programa dañino. Es una definición tan genérica que cualquier programa encaja en ella.
Por ejemplo, un sistema operativo comercial que pretende volvernos dependientes y asimilarnos en su modelo de negocio es malware. Un juego freemium que nos atrapa con la promesa de diversión y nos frustra cuando no podemos avanzar gratis es malware. Una herramienta de recuperación de datos que no recupera nada a menos que paguemos dinero es malware.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><em>Malware</em> es todo programa dañino. Es una definición tan genérica que cualquier programa encaja en ella.</p>

<p>Por ejemplo, un sistema operativo comercial que pretende volvernos dependientes y asimilarnos en su modelo de negocio es <em>malware</em>. Un juego freemium que nos atrapa con la promesa de diversión y nos <a href="http://mashable.com/2014/07/18/google-freemium-not-free/">frustra</a> cuando no podemos avanzar gratis es <em>malware</em>. Una herramienta de recuperación de datos que no recupera nada a menos que paguemos dinero es <em>malware</em>. Lo es porque juega con nuestras emociones y con nuestro dinero. Nos engaña y nos lleva a tomar decisiones personales y financieras que a veces se revelan desastrosas. ¿Son aplicaciones legítimas? Sí. ¿Son éticas? Para muchos, no.</p>

<p>El software comercial se ha vuelto tan agresivo que la línea entre aplicaciones legítimas y malware ha desaparecido. Los virus modernos se disfrazan de aplicación legítima, y llegan a ser <a href="http://thestack.com/mimicry-in-malware-giovanni-vigna-081014" target="_blank">amistosos</a> con tal de desarrollar una relación provechosa con el usuario. Su vía de entrada es social: más que aprovechar vulnerabilidades técnicas, atacan la ingenuidad de quien lee sus textos. Y los antivirus, que no destacan precisamente por su capacidad lectora ni por sus habilidades sociales, son incapaces de detener los nuevos virus a tiempo. Los antivirus <a href="http://articulos.softonic.com/muerte-de-los-antivirus">están en crisis </a> porque no son capaces de pensar como un ser humano.</p>

<p>Estamos en una época en que más que antivirus necesitamos <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Expert_system">sistemas expertos</a> que trabajen como asesores de nuestros negocios virtuales y reales, que nos enseñen a pensar y nos eduquen sobre lo que es conveniente o no. Una especie de Jarvis o Alfred que nos siga silenciosamente y, justo antes de que instalemos una app o abramos un enlace, nos susurre al oído &#8220;Si me permite una observación, señor, me parece una muy mala idea&#8221;. En otras palabras, necesitamos maestros de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Behavioral_economics">economía conductual</a>, y no porteros de discoteca que confunden buenos con malos y acaban por estropearnos la fiesta.</p>

<p>Si a las empresas de antivirus les queda algo de inteligencia, pronto empezarán a contratar psicólogos, filósofos y economistas. Si no, se convertirán en el equivalente informático de los guardias de seguridad de los centros comerciales, una presencia que ni tranquiliza a los buenos, ni impresiona a los malos.</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Prejuzgar es humano, pensar es periodístico</title>
			<link>/2014/09/prejuicios-y-periodismo/</link>
			<pubDate>Tue, 30 Sep 2014 20:51:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/09/prejuicios-y-periodismo/</guid>
			<description>Soy humano. Por lo tanto, también soy un hatajo de prejuicios. Uso los prejuicios cuando no puedo pensar. Son automatismos que empleo para ahorrar tiempo y recursos mentales. Por ejemplo, uno de mis prejuicios consiste en pensar que las personas que van por la calle con bates de béisbol son violentas. A veces es útil, pero no siempre. Por ejemplo, puede ser que la persona con el bate de béisbol sea el jugador de una liga local.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Soy humano. Por lo tanto, también soy un hatajo de prejuicios. Uso los prejuicios cuando no puedo pensar. Son automatismos que empleo para ahorrar tiempo y recursos mentales. Por ejemplo, uno de mis prejuicios consiste en pensar que las personas que van por la calle con bates de béisbol son violentas. A veces es útil, pero no siempre. Por ejemplo, puede ser que la persona con el bate de béisbol sea el jugador de una liga local. Es lo que tienen los prejuicios: son muy poco precisos.</p>

<p>Dice Vlad Savov, reportero de The Verge, que <a href="http://www.theverge.com/2014/9/24/6834955/vlad-reviews">sus reseñas están sesgadas</a>, y que por ese motivo deberíamos fiarnos de ellas. Su artículo hubiera podido acabar ahí, pero decidió empeorarlo con una mezcla de sofisma y confesión de cuatro párrafos en la que defiende el uso del prejuicio en sus artículos. Entiendo su desahogo. Todos los analistas tecnológicos hemos sido acusados en algún momento de favorecer una marca frente a otra. Es parte del fanatismo tecnológico actual: si no eres A, tienes que ser B.</p>

<p>Lo que Vlad hace es defender el prejuicio como valor añadido. Pero es ridículo: no hay mérito alguno en tener prejuicios. El auténtico valor añadido del periodismo está en detectar, aislar y diseccionar el prejuicio en cuanto se detecta, y estar alerta por si vuelve a aparecer. Un periodista puede incluso empaparse en prejuicios si esa es su misión, pero si en lugar de escribir un análisis se limita a revolcarse sobre papel en blanco, el resultado no es un artículo, sino un envoltorio de fritanga.</p>

<p>Hay quien defiende el periodismo de opinión como algo necesario. Y me parece estupendo. Las buenas opiniones abren nuevos caminos en las mentes de quien las lee. Las mejores inducen a hacerse preguntas importantes. Pero cuando el propósito de una pieza es informar, la opinión debe apartarse o limitarse a pinceladas casi imperceptibles. Es deber de quien informa hacer el esfuerzo de considerar otros puntos de vista, analizarlos y resumirlos para su audiencia.  Lo otro, lo de Vlad, es solo mala literatura.</p>
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			<title>Entrevista a Fulgencio Rasca, lavaplatos de El Celler de Can Roca</title>
			<link>/2014/09/entrevista-a-fulgencio-rasca-lavaplatos-de-el-celler-de-can-roca/</link>
			<pubDate>Wed, 24 Sep 2014 00:09:27 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/09/entrevista-a-fulgencio-rasca-lavaplatos-de-el-celler-de-can-roca/</guid>
			<description>Fulgencio Rasca me recibe en el cuarto de limpieza de El Celler de Can Roca, su centro de operaciones. Allí, rodeado de botellas de Fairy y esponjitas de aleación de carbono, estudia cómo limpiar los platos más elaborados que jamás hayan sido fagocitados. La suya, me confiesa el día antes por teléfono, es una labor invisible pero esencial, que solo los chefs más sensibles son capaces de reconocer. Y es que un plato de alta cocina requiere un soporte impoluto, un plato de blancura prístina.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Fulgencio Rasca me recibe en el cuarto de limpieza de El Celler de Can Roca, su centro de operaciones. Allí, rodeado de botellas de Fairy y esponjitas de aleación de carbono, estudia cómo limpiar los platos más elaborados que jamás hayan sido fagocitados. La suya, me confiesa el día antes por teléfono, es una labor invisible pero esencial, que solo los chefs más sensibles son capaces de reconocer. Y es que un plato de alta cocina requiere un soporte impoluto, un plato de blancura prístina.</p>

<p><strong>¿Tan importante es que el plato esté limpio?</strong></p>

<p>Claro. Usted no comería una sombra de tortilla de patatas con reducción molecular de balsámico en un plato que presenta rasguños, ¿a que no? No sería capaz de distinguir la comida del rasguño.</p>

<p><strong>Probablemente no&#8230;</strong></p>

<p>Pues eso. Y no es trivial limpiarlos, se lo aseguro. Los platos con los que trabajo se hacen por encargo en una pequeña fábrica de Marsella. El primer pedido fue entregado personalmente por el ceramista jefe, que nos estuvo dando un curso de formación de una semana sobre cómo manejarlos correctamente.</p>

<p><strong>Ni que estuviesen hechos de uranio. ¿Qué peligro&#8230;?</strong></p>

<p>Hombre. Hombre, hombre, hombre. No me venga ahora usted con que los platos son solo platos. El plato es el lienzo de la comida. Sin plato no hay comunicación. Y un plato en mal estado estropea toda la <em>performance.</em> Un plato sucio es un acto fallido. A este nivel ningún restaurante serio se puede permitir algo así.</p>

<p><strong>Me tiene fascinado. ¿Cómo limpia usted cada plato?</strong></p>

<p>Con mucho amor. Hay que conocer los ingredientes, pero a la inversa de como los concibe el chef. La mía sí que es una deconstrucción. Cada alimento tiene sus peculiaridades, y cuando se mezclan forman pactos difíciles de disolver. Por suerte, yo también tengo mis ingredientes.</p>

<p><strong>¿Ingredientes? ¿Se refiere a&#8230;?</strong></p>

<p>La receta de mi desengrasante es un secreto que mi familia ha guardado desde hace siete generaciones. Dentro hay de todo. Obviamente, he ido modernizando el compuesto, pero siempre respetando la esencia original. Si no, la magia se rompe, y adiós limpieza de tres esponjitas 3M.</p>

<p><strong>¿3M? No entiendo.</strong></p>

<p>No solo los chef tienen derecho a premios, ¿sabe? Los lavaplatos tenemos nuestra propia guía y comunidad de críticos. Desde los años setenta, que es cuando empecé, ya he ganado siete esponjitas.</p>

<p><strong>Descríbame su limpieza ideal.</strong></p>

<p>Una limpieza que fluye, con todas las incrustaciones en su sitio. Como la de aquella bandeja de venado con <em>bolets</em> que sirvieron a Jordi Pujol en el 87. Esa sí que fue una obra maestra. Aquel día, la esponja surcó el plato como un transatlántico. Jamás he vuelto a ver grasa tan perfecta.</p>

<p><strong>Podríamos decir entonces que es una labor de equipo.</strong></p>

<p>Sí y no. Yo diría que mi relación con Joan es más bien maniquea. Él es la fuerza creadora, y yo la fuerza destructora. Somos el Yin y el Yang. Yo no podría existir sin él, y él no podría trabajar sin mi incesante labor destructiva. Juntos, mantenemos este pequeño universo en equilibrio. [Palmea sus rodillas con determinación] Sí, así es como lo veo, <em>cony</em>.</p>

<p><strong>La pregunta de rigor: ¿cuál hace más burbujas, el Fairy o el Mistol?</strong></p>

<p>[Fulgencio me mira como si fuese a pegarme un guantazo en cualquier momento. Luego estalla en una carcajada y me golpea un hombro amistosamente con su grande y callosa mano. No me lo puedo creer: el Shiva de la cocina moderna acaba de tocarme y sigo vivo.]</p>
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			<title>Os estáis puntuando a vosotros mismos</title>
			<link>/2014/09/os-estais-puntuando-a-vosotros-mismos/</link>
			<pubDate>Fri, 19 Sep 2014 17:45:52 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/09/os-estais-puntuando-a-vosotros-mismos/</guid>
			<description>¿Qué nos dice una puntuación de tres estrellas en un juego como Desert Golfing? Nada. Solo pone en evidencia al autor de la reseña. Lo describe. Nos dice que aprecia más el control sobre el juego que el juego en sí. Que no entiende que está ante un kōan hecho juego, ante un pequeño poema existencialista. Que no sabe, en realidad, qué está haciendo.
Reseñas así las hay a miles. En juegos buenos y en juegos mediocres.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>¿Qué nos dice una puntuación de tres estrellas en un juego como Desert Golfing? Nada. Solo pone en evidencia al autor de la reseña. Lo describe. Nos dice que aprecia más el control sobre el juego que el juego en sí. Que no entiende que está ante un <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/K%C5%8Dan">kōan</a> hecho juego, ante un pequeño poema existencialista. Que no sabe, en realidad, qué está haciendo.</p>

<p><a href="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/09/tri.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-244777121" src="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/09/tri.png?resize=676%2C244" alt="Tres estrellas" width="676" height="244" srcset="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/09/tri.png?w=676 676w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/09/tri.png?resize=300%2C108 300w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/09/tri.png?resize=150%2C54 150w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/09/tri.png?resize=400%2C144 400w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/09/tri.png?resize=200%2C72 200w" sizes="(max-width: 676px) 100vw, 676px" data-recalc-dims="1" /></a>Reseñas así las hay a miles. En juegos buenos y en juegos mediocres. <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Star_%28classification%29">Puntuaciones</a> de una estrella por no haber sido fieles a una precuela. Cinco fulgurantes estrellas a un juego porque está el personaje que nos gusta. Otra vez una estrella porque tenemos un móvil mediocre. Y así hasta llegar a un promedio de tres y medio. Puntuaciones que no dicen nada.</p>

<p>Tampoco los analistas se salvan de esta trampa. En el momento en que puntúan un juego están demostrando que están al mismo nivel de los jugadores más básicos. Puntuar una obra significa reducirla a una dimensión. Y al final, cuando le das la vuelta a todas las puntuaciones, descubres la del crítico.</p>
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			<title>El dedo y la Luna</title>
			<link>/2014/09/el-dedo-y-la-luna/</link>
			<pubDate>Fri, 12 Sep 2014 09:29:58 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/09/el-dedo-y-la-luna/</guid>
			<description>El dedo tiene muchas formas, infinitas. El dedo es el iPhone. El dedo es el Apple Watch. El dedo es el Macbook. El dedo es el iPod. Formas diferentes. Varitas listas para canalizar la magia que está en el código y en la habilidad de quien llevará esos objetos. En sí, no tienen ninguna importancia. Apagados, son objetos reducidos a lo esencial, monolitos, poliedros elegantes que encajan en cualquier situación.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El dedo tiene muchas formas, infinitas. El dedo es el iPhone. El dedo es el Apple Watch. El dedo es el Macbook. El dedo es el iPod. Formas diferentes. Varitas listas para canalizar la magia que está en el código y en la habilidad de quien llevará esos objetos. En sí, no tienen ninguna importancia. Apagados, son objetos reducidos a lo esencial, monolitos, poliedros elegantes que encajan en cualquier situación.</p>

<p>Son discretos porque lo máximo a lo que puede aspirar el hardware es a ser invisible. Si para eso tiene que ser más fino o emular un objeto de uso cotidiano, como un reloj, la metamorfosis es bienvenida. <a href="http://remoquete.com/2014/05/volvamos-a-hablar-de-software/">Si nos fijamos demasiado</a> en el hardware, estamos olvidando lo más importante, que es el contenido y la función a la que sirve. Estamos mirando el dedo que señala en lugar de la Luna.</p>
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			<title>Tú lo que tienes es ansiedad</title>
			<link>/2014/08/ansiedapp/</link>
			<pubDate>Mon, 18 Aug 2014 09:35:58 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/08/ansiedapp/</guid>
			<description>En un artículo publicado en Salon, Michael Harris se lamenta de no ser capaz de leer Guerra y paz de una sentada. De no poder dedicarle tiempo a la lectura como antes. Pinta una plaga bíblica en la que Facebook y Twitter son entes malvados que nos tientan con actividades triviales. Las experiencias profundas se diluyen y desaparecen. Y al final, según los agoreros 2.0, acabaremos como zombis que no pueden dejar el móvil ni un solo momento.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>En un artículo publicado en Salon, Michael Harris <a href="http://www.salon.com/2014/08/17/war_and_peace_tortured_me_facebook_email_and_the_neuroscience_of_always_being_distracted/">se lamenta</a> de no ser capaz de leer Guerra y paz de una sentada. De no poder dedicarle tiempo a la lectura como antes. Pinta una plaga bíblica en la que Facebook y Twitter son entes malvados que nos tientan con actividades triviales. Las experiencias profundas se diluyen y desaparecen. Y al final, según los agoreros 2.0, acabaremos como zombis que no pueden dejar el móvil ni un solo momento.</p>

<p>Sí, yo también he caído en la tentación. Sí, yo también salto de pestaña en pestaña sin parar. Sí, sí, es cierto, interrumpo mi trabajo cada cinco minutos para mirar Twitter. Soy un pecador. Lo somos todos. Basta una búsqueda para encontrar cilicios virtuales como <a href="http://selfcontrolapp.com/">SelfControl</a>, que impide navegar durante un tiempo determinado. Conozco padres que prohíben el uso del iPad a sus hijos y desinstalan apps de su teléfono. Incluso hay quienes <a href="http://www.theverge.com/2012/5/8/3007525/paul-miller-offline">pasan</a> meses enteros sin conexión.</p>

<p>La culpabilidad desaparece cuando me percato de que paso mis días leyendo. Leo artículos largos en Pocket. Leo interesantes debates en Slashdot y Reddit. Leo libros en el Kindle. Consumo muchísima más información que antes. Y cuando encuentro una novela capaz de estimular mis neuronas, la leo de un tirón. Aprendo más en media hora de navegación que cuando tenía que ir a la biblioteca. Si necesito algo, sé dónde buscarlo; si hace falta, le dedico tiempo.</p>

<p>No es necesario emular al intelectual encerrado en su estudio: es una imagen ante la cual nos rendimos por puro romanticismo. A ese romanticismo añadimos a menudo la nostalgia. Nostalgia de la niñez, de una vida sin preocupaciones. Una existencia cómoda y sin ansiedad. Lo que muchos deseamos es volver a ese ritmo relajado. Veinte años más tarde te encuentras rodeado de obligaciones laborales y decisiones que tomar. Y no es fácil entonces mantener la calma.</p>

<p>Como ya dije en <a href="http://remoquete.com/2013/08/yo-decido-cuando-prestar-atencion/">Yo decido cuándo prestar atención</a>, el problema no son las apps ni tampoco la tecnología móvil, sino nuestra ansiedad. Si hay algo que tenemos que tratar es nuestra obsesión por ser <a href="http://remoquete.com/2014/06/zona-de-confort/">animales productivos</a>. “Curar” el síntoma, que es la procrastinación, no soluciona nada. Es más, corremos el riesgo de frustrarnos todavía más y entrar en una espiral de neo-ludismo.</p>

<p>Vamos, que más que un desinstalador, lo que necesita Harris es un psicoterapeuta.</p>
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			<title>Carta a un título cualquiera</title>
			<link>/2014/07/carta-a-un-titulo-cualquiera/</link>
			<pubDate>Tue, 29 Jul 2014 06:51:14 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/07/carta-a-un-titulo-cualquiera/</guid>
			<description>Te atacan por todos lados. Cuando dices la verdad te llaman aburrido. Cuando te haces el misterioso te tachan de sensacionalista. Juicios duros. Inmerecidos, si tenemos en cuenta que actúas con la mejor de las intenciones. De no ser por tu esfuerzo, las ideas más interesantes jamás se llegarían a leer. Te sacrificas para conectar lectores y textos, para hacer que las ideas lleguen a ojos que no saben buscar.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Te atacan por todos lados. Cuando dices la verdad te llaman aburrido. Cuando te haces el misterioso te tachan de sensacionalista. Juicios duros. Inmerecidos, si tenemos en cuenta que actúas con la mejor de las intenciones. De no ser por tu esfuerzo, las ideas más interesantes jamás se llegarían a leer. Te sacrificas para conectar lectores y textos, para hacer que las ideas lleguen a ojos que no saben buscar.</p>

<p>Recibes a menudo encargos difíciles, pero los aceptas con un admirable sentido del deber. De algún modo siempre te las arreglas para llevar ideas importantes de un lado para otro con una sonrisa a veces altiva, a veces burlona. Como un juglar, sí. Porque aunque te rías, lo que haces no tiene nada de ligero: un paso en falso y el lector puede condenarte a pasar del resto de tus días en un historial.</p>

<p>Gritas en el mercado de las frases hasta quedarte afónico. Zarandeas las mentes cuando no queda otra. Así es como me gusta verte: cambiante, insatisfecho, rebelde. No tienes más remedio: si no lucharas por expresarte, ¿quién le daría de comer a los pequeños párrafos que te esperan en casa? Nadie. Porque esa es la dura verdad: nadie lee por compasión en este gran bazar de los conceptos.</p>

<p>Perra vida, título mío. Perra vida. Sigue danzando y cantando mientras puedas.</p>
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			<title>Alrededor de la hoguera</title>
			<link>/2014/07/alrededor-de-la-hoguera/</link>
			<pubDate>Fri, 25 Jul 2014 19:12:35 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/07/alrededor-de-la-hoguera/</guid>
			<description>Cuando era pequeño, mi padre solía hablarme de películas de ciencia-ficción. No me contaba qué actores aparecían en ellas ni tampoco cuáles eran sus influencias culturales. No era un análisis academicista. En lugar de citar la calidad de la fotografía o del guión, me contaba algunas de las escenas más impresionantes, esbozos de argumento aliñados con descripciones de efectos especiales. Era una forma muy pulp de resumir películas; simplista pero eficaz.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Cuando era pequeño, mi padre solía hablarme de películas de ciencia-ficción. No me contaba qué actores aparecían en ellas ni tampoco cuáles eran sus influencias culturales. No era un análisis academicista. En lugar de citar la calidad de la fotografía o del guión, me contaba algunas de las escenas más impresionantes, esbozos de argumento aliñados con descripciones de efectos especiales. Era una forma muy <em>pulp</em> de resumir películas; simplista pero eficaz. Si en lugar de describir la explosión de la Estrella de la Muerte me hubiese hablado del <a href="http://www.math.brown.edu/~banchoff/Yale/project04/th-struct.html">estructuralismo</a>, me habría ido a otra habitación.</p>

<p>Hoy en día, esa sensación de cercanía y maravilla al hablar de tecnología y videojuegos no la <em>leo</em>. La prensa tecnológica que conozco es incapaz de contarle historias al hombre común. Se ha vuelto exclusiva. Se mira el ombligo. Es cierto que <a href="http://remoquete.com/2014/04/el-videojuego-es-arte-critiquemoslo-como-tal/">el videojuego es arte</a>, sí, pero no llegamos a ese nivel de discurso. No tenemos sabios, ni tampoco divulgadores. No hay un Carl Sagan del videojuego o del software. Hay, en cambio, tecnólogos pedantes que rechazan rebajar su relato al nivel de la calle. ¿Por qué? <a href="http://opinionator.blogs.nytimes.com/2012/11/17/how-to-live-without-irony/">Para no sentirse solos</a>, supongo. Pero es un juego que lleva a la <a href="https://twitter.com/evcdmr/status/492691371883790338">frustración</a>.</p>

<p>He dicho que esa sensación ya no la leo. Pero sí la <em>veo</em>. Y donde la veo es en YouTube. Y en Twitch.tv, que <a href="http://variety.com/2014/digital/news/google-seals-deal-to-buy-twitch-for-1-billion-report-1201268604/">ha sido comprada</a> por Google al precio de mil millones de dólares. El porqué de esa compra es más sencillo de lo que parece: Twitch.tv es un lugar que rebosa de contenido contado de manera diferente.</p>

<p>Podemos ser todo lo altivos y despectivos que queramos con ellos, pero los nuevos <a href="http://lema.rae.es/drae/?val=aedo">aedos</a> son los YouTubers, no <a href="http://www.theverge.com/2014/7/24/5933361/welcome-to-the-future">Nilay Patel</a>. Quien está contando las historias más apasionantes para el público más amplio posible son personajes como <a href="https://www.youtube.com/user/elrubiusOMG">El Rubius</a> y <a href="https://www.youtube.com/user/lockergnome">Chris Pirillo</a>. Lo hacen aprovechando el medio de <em>storytelling</em> más antiguo de todos: la comunicación oral y los gestos. Enseñan con el ejemplo, y el suyo es un lenguaje con el que nos podemos identificar. No son perfectos porque la perfección no es auténtica: sabe a publicidad y manipulación. De los pares, en cambio, nos fiamos todos.</p>

<p>Son personas como tú y yo que nos cuentan batallas épicas alrededor de la hoguera.</p>
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			<title>Seguid presionando la tecla F1</title>
			<link>/2014/07/seguid-presionando-la-tecla-f1/</link>
			<pubDate>Sun, 20 Jul 2014 19:56:01 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/07/seguid-presionando-la-tecla-f1/</guid>
			<description>¿No os pasa? Eso de presionar la tecla F1 y que se abra una página en el navegador. Que busquéis instrucciones, una respuesta, y no haya nada. La enésima muestra de que la ayuda en línea agoniza.
Resulta tentador pensar que si un programa no tiene ayuda es porque no la necesita; porque es lo bastante simple que no requiere más instrucciones que las mostradas en pantalla (cuando las hay). Los autores de software que piensan de este modo suelen atribuir a las interfaces gráficas un poder explicativo casi sobrenatural.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>¿No os pasa? Eso de presionar la tecla F1 y que se abra una página en el navegador. Que busquéis instrucciones, una respuesta, y no haya nada. La enésima muestra de que la ayuda en línea agoniza.</p>

<p>Resulta tentador pensar que si un programa no tiene ayuda es porque no la necesita; porque es lo bastante simple que no requiere más instrucciones que las mostradas en pantalla (cuando las hay). Los autores de software que piensan de este modo suelen atribuir a las interfaces gráficas un poder explicativo casi sobrenatural. Creen que botones y textos de una ventana o de una app son lo bastante claros como para lograr que una persona cualquiera opere con éxito.</p>

<p>Pero es falso. Incluso aplicaciones tan sencillas como WhatsApp dan lugar a centenares de dudas que se quedan sin resolver. Esto es especialmente cierto cuando nos hallamos ante aplicaciones versátiles y con un número de usuarios enorme. La cantidad de escenarios en los que se pueden usar apps como WhatsApp o Instagram es tan amplia que difícilmente un desarrollador podría imaginarlos todos. Errores y ambigüedades ocurren incluso con la más simple de las funciones. Pura estadística industrial.</p>

<p>Es posible que el declive de la ayuda en línea se deba a una mezcla de ritmos de desarrollo acortados, fe fanática en el poder de las interfaces gráficas y una gestión de recursos centrada en &#8220;entregar valor&#8221;, en ser ágil y, por lo tanto, en desarrollar únicamente apps que funcionan, y no en explicar cómo funcionan (a fin de cuentas, parecen pensar los ágiles, podemos vender soporte o, mejor todavía, dejar que las dudas las conteste &#8220;la comunidad, esos tontos útiles&#8221;).</p>

<p>Creo que la caída de la ayuda en línea se debe sobre todo a un problema cultural, a cómo se concibe un producto y su ciclo de vida. Es cierto que las aplicaciones, como otros manufactos, se idean, producen y lanzan en tiempos cada vez más cortos, sin margen para una evolución pausada, pero también es cierto que esta modalidad de producción se ha convertido en un relato atractivo. Hay directivos y fundadores que creen que deben lanzar algo rápido y dejar que la ayuda &#8220;ocurra&#8221;.</p>

<p>Guardo con cariño los manuales impresos de MS-DOS y Lotus Symphony porque son un recordatorio de lo que significa la calidad en la documentación y de la importancia que tenía el usuario para muchos autores de software de los años 80. El formato es lo de menos: esos sistemas de ayuda se pueden reemplazar con páginas web y vídeo-tutoriales. El motivo por el que esa ayuda, toda ayuda, es importante es porque respeta al usuario y el producto.</p>

<p>Por supuesto, el hecho de que los escritores técnicos y los autores de manuales y sistemas de ayuda en línea sean una casta tan cerrada y endogámica como los dobladores de películas o los correctores no contribuirá al renacimiento de la ayuda en línea. Anclados en sistemas tan viejos como Internet, los <em>technical writers</em> son poco convincentes a la hora de vender la ayuda en línea a la Generación Zuckerberg. Hace falta más que DITA y XML para entrar en una startup.</p>

<p>Asi y todo, tengo fe en que la ayuda en línea volverá a renacer porque el contenido -y no el canal- vuelve a estar en el centro del discurso. Estamos dejando atrás la fase pionera: el canal deja de ser importante mientras que lo que transmitimos gracias a él lo es cada vez más. Por lo tanto, no queremos que las apps, que el software, se convierta en un estorbo. Queremos usarlo y queremos que nos expliquen bien cómo sacarle partido. Es hora, en otras palabras, de que el nuevo micro funcione.</p>

<p>Por eso la tecla F1 volverá a ser importante.</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Your cake is a lie, Facebook</title>
			<link>/2014/06/your-cake-is-a-lie-facebook/</link>
			<pubDate>Sun, 29 Jun 2014 10:03:53 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/06/your-cake-is-a-lie-facebook/</guid>
			<description>Cuando me enteré de que Facebook había experimentado con las emociones de cientos de miles de usuarios no sentí repugnancia, sino envidia. Un investigador mentiría si os dijese que Facebook no le parece una plataforma con potencial para experimentos de psicología social. En un campo en el que la mayoría de estudios se hacen con estudiantes de psicología desmotivados, la posibilidad de acceder cómodamente a la muestra más grande de todos los tiempos, en un entorno repleto de datos, resulta irresistible.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Cuando me enteré de que Facebook había <a href="http://www.slate.com/articles/health_and_science/science/2014/06/facebook_unethical_experiment_it_made_news_feeds_happier_or_sadder_to_manipulate.html">experimentado</a> con las emociones de cientos de miles de usuarios no sentí repugnancia, sino envidia. Un investigador mentiría si os dijese que Facebook no le parece una plataforma con potencial para experimentos de psicología social. En un campo en el que la mayoría de estudios se hacen con <a href="http://bps-research-digest.blogspot.com.es/2014/06/how-burnt-out-students-could-be-skewing.html">estudiantes de psicología desmotivados</a>, la posibilidad de acceder cómodamente a la muestra más grande de todos los tiempos, en un entorno repleto de datos, resulta irresistible. Las redes sociales pueden ayudar a las ciencias del comportamiento a replicar estudios y confirmar hipótesis a una escala antes impensable. El efecto positivo de todo eso, a medio y largo plazo, está en la mejora de los métodos de psicoterapia, por ejemplo. Semejante utilidad no se puede ignorar.</p>

<p>También sentí sorpresa. Sorpresa por ver a otros sorprendiéndose. Los humanos manipulamos las emociones de los demás constantemente. Las empresas lo hacen de manera sistemática a través de la publicidad y el márketing. No es tan fácil ni tan directo como en el caso de una red social como Facebook, pero se lleva haciendo <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Consumer_behaviour">desde hace décadas</a>. Se juega con el color, con el tono de los mensajes, con las imágenes que van asociadas a los anuncios, con el estilo de las interfaces. Y en Internet, donde la psicología se transforma en <em>user experience</em>, este tipo de manipulación no es algo nuevo: se hacen <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/A/B_testing">pruebas A/B</a> para ver qué títulos funcionan mejor, por ejemplo. Como dicen algunos, si Facebook lo ha hecho, no lo dudéis: también lo están haciendo Google, Twitter y otros grandes. Deben hacerlo. ¿Por qué? Porque su supervivencia depende de <a href="http://articulos.softonic.com/apple-ios-reconocimiento-emociones">nuestras emociones</a>.</p>

<p>Sí me preocupa, por otro lado, la falta de transparencia. Alguien <a href="https://twitter.com/randypicker/status/483076602893705216">preguntó</a> en Twitter dónde había puesto Facebook las opciones para modificar el estado de ánimo. No están, obviamente. Facebook nunca las pondrá. Pero sí hubiera podido preguntar a sus usuarios a través de un cuestionario de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Consentimiento_informado">consentimiento informado</a>. Tal vez eso hubiera afectado los resultados del estudio, <a href="http://conductual.es/contagio-de-emociones-en-redes-sociales-digitales/">ya de por sí pobres</a>: la gente se habría echado atrás, o hubiese actuado de manera distinta al percibir que Facebook estaba espiando. La psicología, no lo olvidemos, es una astronomía en la que las estrellas cambian de rumbo cuando las observas. Pero no fue ese el motivo por el que Facebook no informó del estudio, no; Facebook calló para evitar ruido, para no dañar su ya dañada reputación de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Criticism_of_Facebook">Gran Hermano digital</a>.</p>

<p>Al actuar como ha actuado, Facebook ha <a href="http://www.theatlantic.com/technology/archive/2014/06/even-the-editor-of-facebooks-mood-study-thought-it-was-creepy/373649/">quebrado</a> la confianza de los usuarios todavía más. Se ha portado de manera poco ética cuando hubiese podido hacerlo bien, como en <a href="http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0090315">este otro estudio</a>, que sí respetó las reglas del juego. No ha explicado, ni jamás explicará, cómo funciona, cómo modifica las noticias que vemos según nuestros clic y comentarios, cómo lee las cosas que escribimos y <a href="http://newsfeed.time.com/2013/12/16/facebook-is-keeping-track-of-every-post-you-write-and-dont-publish/">nunca llegamos a publicar</a>. En este sentido, Facebook es una caja negra, un enorme experimento en el que entramos engañados. Un <a href="http://www.imdb.com/title/tt0123755/">Cube</a> del que es difícil salir, puesto que los que controlan el experimento pueden cerrar puertas, engancharnos e invitarnos a participar y a hacer clic. Hay un <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Cave_Johnson_%28Portal%29">Cave Johnson</a> en Facebook que se frota las manos pensando en cómo aprovechar estos hallazgos.</p>

<p>Por eso hay que decirle a la gente que <a href="http://knowyourmeme.com/memes/the-cake-is-a-lie">el pastel es una mentira</a>.</p>
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			<title>No es una brecha digital, es una trinchera</title>
			<link>/2014/06/la-trinchera-digital/</link>
			<pubDate>Tue, 24 Jun 2014 19:13:41 +0000</pubDate>
			
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			<description>La prensa tecnológica actual es muy similar a la que en los años 70 escribía sobre los equipos de sonido de gama alta. Abrid un número cualquiera de Stereophile o High Fidelity y encontraréis rumores sobre lanzamientos y discusiones bizantinas sobre la pureza del sonido con tal o cual amplificador. Cuarenta años después, en lugar de tubos de vacío y etapas de potencia hablamos de cristal gorila y píxeles, pero la esencia es la misma.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>La prensa tecnológica actual es muy similar a la que en los años 70 escribía sobre los <a href="http://www.nutshellhifi.com/library/tinyhistory2.html">equipos de sonido de gama alta</a>. Abrid un número cualquiera de Stereophile o High Fidelity y encontraréis rumores sobre lanzamientos y discusiones bizantinas sobre la pureza del sonido con tal o cual amplificador. Cuarenta años después, en lugar de tubos de vacío y etapas de potencia hablamos de cristal gorila y píxeles, pero la esencia es la misma. El impacto que tienen sitios como The Verge o Engadget en la vida de la mayoría de personas es escaso. Escriben para una élite tecnológica, para el primer mundo digital.</p>

<p>Pero los teléfonos inteligentes y las tabletas no son tocadiscos de los años setenta. Es tecnología para todos. Su alcance es muchísimo mayor que el de aquellos equipos de sonido japoneses o alemanes que costaban un ojo de la cara. Es incluso mayor que el de los ordenadores personales. En 2013 <a href="http://www.idc.com/getdoc.jsp?containerId=prUS24645514">se vendieron</a> más de mil millones de <em>smartphones</em> en todo el mundo, y se calcula que para este año esa cifra <a href="http://www.idc.com/getdoc.jsp?containerId=prUS24701614">alcanzará</a> los 1.200 millones. Muchos de esos dispositivos caerán en manos de personas que nunca han usado ordenadores en su vida (¡ni siquiera teclados!).</p>

<p>Imaginad la situación: centenares de millones de teléfonos de gama baja en manos inexpertas y a veces asustadas. Esos usuarios son los soldados rasos de la era digital. Casi nadie les explica cómo configurar su dispositivo o cómo subir de escalafón y superar las limitaciones de su <em>hardware</em>. Pero reciben órdenes: compra el último modelo, actualiza, conecta, descarga. La prensa tecnológica se comporta como un grupo de lugartenientes deseosos de complacer a sus respectivos generales. Habla de conquistas, aplicaciones que mueren e imperios tecnológicos. En la trinchera, millones de usuarios aguantan con sistemas obsoletos.</p>

<p>Hay una escena de <a href="http://www.imdb.com/title/tt0050825/trivia?tab=qt&amp;ref_=tt_trv_qu">Senderos de gloria</a> en la que dos soldados discuten sobre qué muerte es mejor. Uno dice que prefiere la ametralladora a la bayoneta. El otro asiente: es más rápido e indoloro. Puedo imaginar a dos usuarios de teléfonos anticuados hablar sobre qué tipo de chat les hará ahorrar en llamadas o sobre cómo solucionar el eterno problema de la falta de espacio en su móvil. Sí, es otra escala y son problemas en apariencia triviales, pero el impacto a largo plazo que puede tener una tecnología ineficiente en el desarrollo de las naciones puede ser inmenso.</p>

<p>Para sacar a la gente de las trincheras digitales, primero hay que comer su mismo rancho y luchar en las mismas batallas. Y llegado el caso, hay que enseñarles a desobedecer <a href="http://www.theverge.com/2014/6/11/5797664/the-best-smartphone">las órdenes</a>.</p>
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			<title>Zona de confort: instrucciones de uso</title>
			<link>/2014/06/zona-de-confort/</link>
			<pubDate>Sun, 15 Jun 2014 14:22:11 +0000</pubDate>
			
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			<description>Los conceptos psicológicos deberían venir con un manual de instrucciones de lectura obligada. El manual debería empezar con un “gracias por haber confiado en nosotros” y acabar con una serie de avisos muy serios, similares a los que vienen en los manuales de las tostadoras, pero enfocados al mal uso intelectual, como “no usar este concepto para algo para lo que no fue diseñado” o “esta solo es una metáfora de estudios empíricos”.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Los conceptos psicológicos deberían venir con un manual de instrucciones de lectura obligada. El manual debería empezar con un “gracias por haber confiado en nosotros” y acabar con una serie de avisos muy serios, similares a los que vienen en los manuales de las tostadoras, pero enfocados al mal uso intelectual, como “no usar este concepto para algo para lo que no fue diseñado” o “esta solo es una metáfora de estudios empíricos”. Porque quien extrapola a la ligera los hallazgos de la psicología a la vida cotidiana corre el riesgo de hacer más mal que bien.</p>

<p>Un ejemplo perfecto es la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Comfort_zone">zona de confort</a>.</p>

<p>La zona de confort es hija de la psicología industrial y deportiva. Viene a decir que existe una zona imaginaria en la que un individuo se desenvuelve sin ansiedad, pero tampoco sin desarrollo personal. Alcanzada esa zona, el individuo deja de “crecer” o “mejorar”, llega a una suerte de inercia vital. Para seguir creciendo, dicen los teóricos de la zona de confort, el individuo debe ponerse a prueba, experimentar nuevas conductas y situaciones. Solo al salir de la zona de confort se entra en una zona de rendimiento óptimo que hace que el individuo dé lo mejor de sí y crezca.</p>

<p>La zona de confort no es algo nuevo. Es solo una manera socialmente atractiva de presentar y distorsionar uno de los hallazgos clásicos de la psicología experimental, la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Yerkes%E2%80%93Dodson_law">Ley de Yerkes-Dodson</a>, que recoge la relación entre activación y rendimiento. Para tareas sencillas, un mayor activación no afecta el rendimiento, mientras que para una tarea compleja o difícil, un estrés excesivo -distrés- empeora el rendimiento. Hay un punto, eso sí, en el que una cantidad óptima de estrés lleva a las mejores condiciones de ejecución. Más allá de esta zona, la ejecución empeora drásticamente.</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244776940" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/06/yerkes.jpg?resize=584%2C363" alt="yerkes" width="584" height="363" srcset="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/06/yerkes.jpg?w=584 584w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/06/yerkes.jpg?resize=300%2C186 300w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/06/yerkes.jpg?resize=150%2C93 150w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/06/yerkes.jpg?resize=400%2C248 400w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/06/yerkes.jpg?resize=200%2C124 200w" sizes="(max-width: 584px) 100vw, 584px" data-recalc-dims="1" /> La teoría de la zona de confort toma esta relación empírica, la aliña con abundante <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89tica_protestante_del_trabajo">ética protestante del trabajo</a> (“la salvación te la tienes que merecer”) y la devuelve al mundo convertida en una trampa de culpabilidad y sadomasoquismo. Las consecuencias son terribles.</p>

<p>Sobre el papel la intención es buena: se pretende animar a los individuos a que se reten a sí mismos para mejorar. La inercia es mala, dicen, no te quedes en el sofá, destierra al <a href="http://theoatmeal.com/comics/running">Blerch</a> de tu vida, da lo mejor de ti. ¿Quién no va a estar de acuerdo con eso? Apelar a los sentimientos de culpabilidad es fácil en una época en la que el éxito en la vida se mide en triatlones completados, kilos perdidos, vuelos en ala delta y libros publicados. Lo medimos todo y todo debe tener un retorno útil (aunque no sepamos muy bien para qué). Es como si el individuo fuese una empresa que cotiza en bolsa.</p>

<p>También hay quien toma la zona de confort y la usa como arma arrojadiza para justificar unas condiciones de vida o trabajo draconianas. ¿No haces horas extras? No vas a crecer. ¿Quieres estar con tu familia y tener seguridad social? Eres un blando. Seguro que se os ocurren más ejemplos. Quien hace esto no solo no se ha leído el manual, sino que lo ha tomado y se ha limpiado el culo con él. Más en concreto, lo que hace quien apela a la zona de confort para justificar unas condiciones de estrés excesivas como deseables es tomar la curva de Yerkes-Dodson y convertirla en esto:</p>

<p style="text-align: center;">
  <img class="aligncenter size-full wp-image-244776941" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/06/yerkes2.jpg?resize=584%2C363" alt="yerkes2" width="584" height="363" srcset="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/06/yerkes2.jpg?w=584 584w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/06/yerkes2.jpg?resize=300%2C186 300w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/06/yerkes2.jpg?resize=150%2C93 150w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/06/yerkes2.jpg?resize=400%2C248 400w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/06/yerkes2.jpg?resize=200%2C124 200w" sizes="(max-width: 584px) 100vw, 584px" data-recalc-dims="1" /><em>En rojo, la relación estrés-rendimiento según los entusiastas de la zona de confort</em>
</p>

<p>Nadie en su sano juicio debería salir de su zona de confort sin un motivo poderoso, porque lo único que le espera es sufrimiento inútil (a menos que se quede en una zona óptima). Cuando el corredor Usain Bolt dice que <a href="http://www.theguardian.com/sport/2009/apr/11/usain-bolt-athletics-interview-records-100m">entrenar es durísimo y lo detesta</a>, está diciendo una verdad: el esfuerzo no es agradable. El hecho de que no nos lancemos de cabeza a una perspectiva de dolor gratuito debería verse como algo sensato, no como una señal de personalidad defectuosa. No todos deberíamos estar sufriendo continuamente. Solo deberíamos estresarnos cuando pensamos que vale la pena.</p>

<p>En este sentido, el gato de mi vecino es bastante más inteligente que los promotores de la zona de confort, pues sabe que los seres vivos, como ya sugería <a href="http://plato.stanford.edu/entries/epicurus/">Epicuro</a>, deberían dedicarse a buscar el placer y a huir del dolor en lugar de correr <a href="http://www.epic5.com/">cinco maratones seguidos</a> porque sí.</p>
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			<title>Autoayuda</title>
			<link>/2014/06/autoayuda/</link>
			<pubDate>Sun, 15 Jun 2014 12:30:31 +0000</pubDate>
			
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			<description>La industria de la autoayuda ha forjado imágenes que son como los chicles de melón: te encantan durante el primer minuto, a los cinco han perdido todo el sabor y a los diez te preguntas qué coño hace ese trozo de goma amarga en tu boca.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>La industria de la autoayuda ha forjado imágenes que son como los chicles de melón: te encantan durante el primer minuto, a los cinco han perdido todo el sabor y a los diez te preguntas qué coño hace ese trozo de goma amarga en tu boca.</p>
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			<title>Volvamos a hablar de software</title>
			<link>/2014/05/volvamos-a-hablar-de-software/</link>
			<pubDate>Fri, 30 May 2014 21:40:26 +0000</pubDate>
			
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			<description>Lo que cambia nuestras vidas no es el hardware, sino las aplicaciones que se ejecutan en él. Lo dejó bien claro Satya Nadella en Re/code: “el hardware es un medio, no un fin en sí mismo”. Parece lógico: sin software, un dispositivo no es más que una cáscara vacía, un cachivache. Así y todo, hay sitios enteros dedicados a hablar solo de hardware. Los próximos dispositivos de Nokia o Apple despiertan más pasiones que las nuevas aplicaciones de Facebook o Google.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Lo que cambia nuestras vidas no es el hardware, sino las aplicaciones que se ejecutan en él. Lo dejó bien claro <a href="http://venturebeat.com/2014/05/27/in-nadellas-post-post-pc-era-apps-trump-devices-and-information-finds-you/">Satya Nadella en Re/code</a>: “el hardware es un medio, no un fin en sí mismo”. Parece lógico: sin software, un dispositivo no es más que una cáscara vacía, un cachivache. Así y todo, hay sitios enteros dedicados a hablar solo de hardware. Los próximos dispositivos de Nokia o Apple despiertan más pasiones que las nuevas aplicaciones de Facebook o Google. Se vierten ríos de tinta sobre el diseño de las Google Glass o sobre el color del próximo Lumia. ¿Y el software? Ni rastro. Es fácil entender por qué.</p>

<p>Ante el software, los objetos tienen una ventaja obvia: son tangibles. Sus formas evocan imágenes que asociamos a propiedades como la ligereza o la dureza. Nos gusta el iPhone porque parece “una losa de basalto” y alabamos un ratón por sus “líneas aerodinámicas” (aunque no vuele). Llevamos tanto tiempo usando objetos que, cuando uno se presenta ante nosotros, la primera pregunta que nos hacemos es “¿para qué sirve?”. Para contestar, el diseño industrial ha destilado mensajes de poder en formas a la vez atractivas y eficaces, que se pueden asociar, marketing mediante, a emociones y deseos.</p>

<p>Este cúmulo de reacciones es difícil de conseguir ante un programa, y los autores de software lo saben. Algunos <a href="http://www.scientificamerican.com/article/apple-shouldnt-make-software-look-like-real-objects/">intentan</a> que sus aplicaciones se parezcan a objetos reales, que el software <a href="http://remoquete.com/2013/09/skeuomorph/">se funda</a> con el dispositivo para que objeto y función sean un todo. Y así nos encontramos con imitaciones bonitas pero poco prácticas de libretas, cámaras y grabadoras. Sobre todo, nos encontramos ante una actitud servil por parte del software, que intenta imitar las superficies sobre las que se ejecuta. El resultado -paradójico- es que el software se ha vuelto como la hora en los anuncios de relojes: un fondo majo.</p>

<p><a href="https://twitter.com/adamac">Adam MacBeth</a>, diseñador de Pencil by FiftyThree, <a href="http://firstround.com/article/hardware-adam-macbeth">dice</a> que &#8220;para que tenga éxito, el hardware necesita software que lo haga cantar&#8221;. La integración de ambos aspectos debe ser máxima, y es el equipo de desarrollo del software el que debe liderar el diseño del producto, porque la función del objeto tecnológico depende de las aplicaciones, no del color de la carcasa o del tipo de pantalla. El hardware debe servir al software, y no viceversa. Una filosofía que Apple, por ejemplo, siempre ha seguido: el Mac es un soporte discreto para software excepcional (y se vende como una sola experiencia).</p>

<p>Para devolver el foco al software hay que ir más allá de lo obvio -¿en serio importa el color de un iPhone?- y analizar el producto como esa experiencia que debería ser. Hay que darle más peso al aspecto funcional, que es donde más se ve la interrelación entre hardware y software, sin olvidar las emociones que causa el uso cotidiano de una herramienta. Quienes escribimos sobre tecnología no deberíamos dejarnos amedrentar por la potencia de algunas palabras clave y su retorno. Antes bien, deberíamos ayudar al usuario a ir más allá de esa fascinación primitiva que se siente ante los objetos desconocidos&#8230;</p>
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		</item>
		
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			<title>Donde Instagram no llega</title>
			<link>/2014/05/donde-instagram-no-llega/</link>
			<pubDate>Sun, 04 May 2014 10:33:20 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/05/donde-instagram-no-llega/</guid>
			<description>El laboratorio de mi abuelo ya no existe. Hace diez años mis tíos decidieron reformarlo. Quitaron las máquinas y la chatarra. Cambiaron las luces. Intentaron adecentarlo. No hay fotografías de ese lugar, solo recuerdos de mi abuelo sentado en su mesa de trabajo, soldando y reparando aparatos mientras escuchaba el transistor. Recuerdos, y los fotogramas de un brevísimo vídeo que mi hermano digitalizó.
Chatarra. Semi-oscuridad. El vídeo, que dura solo veinte segundos, termina con un zoom de las manos de mi abuelo mientras usa un multímetro sobre un circuito misterioso.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El laboratorio de mi abuelo ya no existe. Hace diez años mis tíos decidieron reformarlo. Quitaron las máquinas y la chatarra. Cambiaron las luces. Intentaron adecentarlo. No hay fotografías de ese lugar, solo recuerdos de mi abuelo sentado en su mesa de trabajo, soldando y reparando aparatos mientras escuchaba el transistor. Recuerdos, y los fotogramas de un brevísimo vídeo que mi  hermano digitalizó.</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244776892" src="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/inventore.png?resize=775%2C649" alt="Labo" width="775" height="649" srcset="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/inventore.png?w=775 775w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/inventore.png?resize=300%2C251 300w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/inventore.png?resize=150%2C125 150w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/inventore.png?resize=400%2C334 400w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/inventore.png?resize=200%2C167 200w" sizes="(max-width: 775px) 100vw, 775px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Chatarra. Semi-oscuridad. El vídeo, que dura solo veinte segundos, termina con un zoom de las manos de mi abuelo mientras usa un multímetro sobre un circuito misterioso.</p>

<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244776893" src="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/inventore2.png?resize=780%2C587" alt="Abuelo" width="780" height="587" srcset="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/inventore2.png?w=831 831w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/inventore2.png?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/inventore2.png?resize=150%2C112 150w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/inventore2.png?resize=400%2C300 400w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/inventore2.png?resize=800%2C601 800w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/inventore2.png?resize=200%2C150 200w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>La casa de mis abuelos está al lado de un complejo de fábricas abandonado. Hay un juego que recrea muy bien esos ambientes: Half-Life 2. Conozco bien sus texturas y objetos. La idea de recrear el laboratorio de mi abuelo con el editor del juego -Hammer- parecía viable. Así que me puse a ello.</p>

<p><a href="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf.png"><img class="aligncenter size-large wp-image-244776895" src="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf.png?resize=780%2C438" alt="vmf" width="780" height="438" srcset="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf.png?resize=1024%2C576 1024w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf.png?resize=300%2C168 300w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf.png?resize=150%2C84 150w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf.png?resize=1200%2C675 1200w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf.png?resize=400%2C225 400w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf.png?resize=800%2C450 800w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf.png?resize=200%2C112 200w, https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf.png?w=1560 1560w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" data-recalc-dims="1" /></a></p>

<p>El garaje-laboratorio se componía de dos ambientes, uno donde almacenaba chatarra y máquinas y otro más pequeño con una mesa de trabajo. Empecé por las paredes. Luego, añadí las estanterías. Dos horas después, presioné F9 y grité de júbilo: el recuerdo -mi recuerdo- estaba tomando forma.</p>

<p><a href="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf2.png"><img class="aligncenter size-large wp-image-244776896" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf2.png?resize=780%2C438" alt="Hammer " width="780" height="438" srcset="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf2.png?resize=1024%2C576 1024w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf2.png?resize=300%2C168 300w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf2.png?resize=150%2C84 150w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf2.png?resize=1200%2C675 1200w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf2.png?resize=400%2C225 400w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf2.png?resize=800%2C450 800w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf2.png?resize=200%2C112 200w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/vmf2.png?w=1560 1560w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" data-recalc-dims="1" /></a></p>

<p>Sueños y recuerdos se toman muchas licencias. Añadí máquinas y cajas que quizá no estuvieran ahí. Pero lo esencial sí estaba: la mesa de trabajo, el corcho lleno de papeles, la radio, las luz escasa. Al cabo de tres horas ya podía entrar en mi recuerdo todas las veces que quisiera, y compartirlo con los demás.</p>

<p>Instagram no puede viajar al pasado, pero la mente, sí. Que uses pinceles, videojuegos o máquinas de escribir es irrelevante si consigues rescatar un recuerdo destinado a desaparecer contigo.</p>

<p>Podéis descargar mi recuerdo en formato VMF <a href="http://remoquete.com/wp-content/uploads/2014/05/RecuerdoAbuelo.zip">aquí</a>.</p>
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			<title>¿Antipsiquiátrico?</title>
			<link>/2014/05/antipsiquiatrico/</link>
			<pubDate>Fri, 02 May 2014 10:31:15 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/05/antipsiquiatrico/</guid>
			<description>Eres antipsiquiátrico hasta que te las ves con una persona en pleno brote psicótico que cree que le vas a freír el cerebro. O con un niño hiperactivo que se cuelga por el lado equivocado de una rampa de escaleras de tres pisos. He vivido ambas cosas.
Somos profundamente ignorantes en todo lo relacionado con el cerebro. Los psicofármacos tienen la puntería de una granada. Pero es lo único que tenemos en casos en los que la palabra no basta para aliviar el sufrimiento de la mente humana.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Eres antipsiquiátrico hasta que te las ves con una persona en pleno brote psicótico que cree que le vas a freír el cerebro. O con un niño hiperactivo que se cuelga por el lado equivocado de una rampa de escaleras de tres pisos. He vivido ambas cosas.</p>

<p>Somos profundamente ignorantes en todo lo relacionado con el cerebro. Los psicofármacos tienen la puntería de una granada. Pero es lo único que tenemos en casos en los que la palabra no basta para aliviar el sufrimiento de la mente humana.</p>

<p>¿Preocuparse por el uso político de la psiquiatría? Por supuesto. De la psiquiatría y de toda la ciencia. Pero de eso a echar mierda sobre una disciplina que ha permitido que muchas mentes siguiesen vivas y activas hay un trecho. No lo permitáis.</p>
]]></content>
		</item>
		
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			<title>Peligro</title>
			<link>/2014/04/peligro/</link>
			<pubDate>Tue, 29 Apr 2014 21:30:29 +0000</pubDate>
			
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			<description>Nada es más peligroso que un idiota que puede refrendar su imbecilidad agitando un libro.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><span data-ft="{&quot;tn&quot;:&quot;K&quot;}" data-reactid=".1.1:3:1:$comment10152076105371129_10152076119106129:0.0.$right.0.$left.0.0.0:$comment-body"><span class="UFICommentBody" data-reactid=".1.1:3:1:$comment10152076105371129_10152076119106129:0.0.$right.0.$left.0.0.0:$comment-body.0"><span data-reactid=".1.1:3:1:$comment10152076105371129_10152076119106129:0.0.$right.0.$left.0.0.0:$comment-body.0.$end:0:$0:0">Nada es más peligroso que un idiota que puede refrendar su imbecilidad agitando un libro.</span></span></span></p>
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			<title>La mala literatura</title>
			<link>/2014/04/la-mala-literatura/</link>
			<pubDate>Tue, 29 Apr 2014 21:25:42 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/04/la-mala-literatura/</guid>
			<description>La mala literatura infantil trata a los lectores como idiotas, pero la mala literatura para adultos hace que los idiotas se sientan intelectuales, lo que es aún peor.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>La mala literatura infantil trata a los lectores como idiotas, pero la mala literatura para adultos hace que los idiotas se sientan intelectuales, lo que es aún peor.</p>
]]></content>
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		<item>
			<title>El videojuego es arte: critiquémoslo como tal</title>
			<link>/2014/04/el-videojuego-es-arte-critiquemoslo-como-tal/</link>
			<pubDate>Mon, 21 Apr 2014 22:21:31 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/04/el-videojuego-es-arte-critiquemoslo-como-tal/</guid>
			<description>En el siglo XVI, Giorgio Vasari escribió una importante obra sobre la vida de los artistas del rinascimento: Le Vite de&amp;#8217; più eccellenti pittori, scultori, e architettori. La publicación del libro coincidió con el apogeo del manierismo, un estilo que surgió cuando los artistas de la época, al considerar que era imposible mejorar la técnica de los grandes, se volcaron en su imitación y perfeccionamiento. Ambos sucesos -la publicación del libro y el apogeo del manierismo- no fueron casuales: los artistas necesitaban emular la personalidad artística de maestros que consideraban inalcanzables, y Vasari les proporcionó el ansiado &amp;#8220;código fuente&amp;#8221;.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>En el siglo XVI, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Giorgio_Vasari">Giorgio Vasari</a> escribió una importante obra sobre la vida de los artistas del <em>rinascimento</em>: <i style="color: #000000;">Le Vite de&#8217; più eccellenti pittori, scultori, e architettori</i>. La publicación del libro coincidió con el apogeo del <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Mannerist">manierismo</a>, un estilo que surgió cuando los artistas de la época, al considerar que era imposible mejorar la técnica de los grandes, se volcaron en su imitación y perfeccionamiento. Ambos sucesos -la publicación del libro y el apogeo del manierismo- no fueron casuales: los artistas necesitaban emular la personalidad artística de maestros que consideraban inalcanzables, y Vasari les proporcionó el ansiado &#8220;código fuente&#8221;.</p>

<p>Los rasgos del manierismo los hallamos ahora en los videojuegos. Ya no es posible efectuar una buena crítica de un juego sin considerar quién lo ha creado y cómo; tampoco se disfruta igual. Por eso vemos <a href="http://buy.indiegamethemovie.com/"><em>Indie Game: The Movie</em></a>, leemos en Twitter las ideas de <a href="https://twitter.com/pmolyneux">Peter Molyneux</a> y seguimos al creador de Minecraft, <a href="https://twitter.com/notch">Notch</a>, mientras crea un nuevo juego en tan solo <a href="http://www.twitch.tv/notch/b/487318324">48 horas</a>, como un Giotto _reloaded _que se dispone a trazar un círculo perfecto sobre una pantalla. Los autores de videojuegos son las nuevas estrellas a seguir. Sus personalidades importan tanto o más que sus juegos.</p>

<p>La implicaciones de todo lo anterior para quien escribe sobre videojuegos son importantes. La fase artesanal de la profesión se acabó. Ya no hace falta explicar qué es un juego, ni tampoco cómo ha de jugarse. Los trucos son para quien considera los videojuegos como pruebas de habilidad o pasatiempos. El tipo de comprensión que reclama el público ya no tiene que ver con el juego en sí, sino con su origen y con lo que quiere expresar. Pero, a diferencia de lo que ocurre con la pintura, en el caso de los videojuegos apenas hay historiadores y críticos que satisfagan esta necesidad.</p>

<p>Sí, hay expertos que le guiñan el ojo a la parte biográfica del videojuego (una muestra excelente es <a href="http://www.amazon.es/Masters-Doom-Created-Transformed-Culture/dp/0812972155"><em>Masters of Doom</em></a>), pero mi sensación es que se trata de esfuerzos aislados. La corriente predominante en la crítica de videojuegos parece ser la de centrarse en el producto. Pero reseñar un juego como <a href="http://www.stanleyparable.com/"><em>The Stanley Parable</em></a> para hablar de sus gráficos es como mirar un cuadro de Pollock y criticar la calidad de las gotas de pintura: <a href="http://www.objectivegamereviews.com/stanley-parable-review/">una soberana estupidez</a>. Al otro lado <a href="http://www.polygon.com/">está</a> quien le guiña el ojo a la cultura pop que rodea a los juegos actuales; pero es eso, un comentario superficial del que solo recordamos la maquetación.</p>

<p>Se puede argüir que el videojuego es más pasatiempo que obra, y que debe ser criticado como tal. Hay debates encendidos al respecto, con museos que <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Art_of_Video_Games">exponen juegos como si fueran arte</a> y autores que, al retratar los juegos <a href="http://www.eurogamer.net/articles/news240106kojimaart">como un servicio útil</a>, piensan igual que el artesano que talla figurillas de madera en su taller. Pero lo cierto es que lo que los expertos tengan que decir sobre el producto en sí interesa cada vez menos. Lo que mucha gente está buscando es trasfondo, información sobre el origen de la obra. ¿Quién ha creado esos niveles? ¿Qué problemas han tenido que aguantar los programadores? ¿Por qué esa música?</p>

<p>Los analistas de videojuegos actuales tienen la opción de seguir el camino trazado por los historiadores del arte: estudiar y divulgar el videojuego como una forma de expresión y no como un servicio. De no hacerlo, lo único que aportarán a un público cada vez más experto serán <a href="http://www.metacritic.com/game">números banales</a> y <a href="http://www.escapistmagazine.com/videos/view/zero-punctuation">ruido</a>.</p>
]]></content>
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			<title>Arqueodefensa</title>
			<link>/2014/03/arqueodefensa/</link>
			<pubDate>Fri, 28 Mar 2014 21:09:58 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/03/arqueodefensa/</guid>
			<description>Pasar a un sistema operativo tan antiguo que ya nadie diseña virus para atacarlo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Pasar a un sistema operativo tan antiguo que ya nadie diseña virus para atacarlo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>WhatsApp estrenará llamadas</title>
			<link>/2014/02/whatsapp-estrenara-llamadas/</link>
			<pubDate>Mon, 24 Feb 2014 21:08:21 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/02/whatsapp-estrenara-llamadas/</guid>
			<description>WhatsApp estrenará llamadas. √ = te ha oído, √√ = te ha entendido.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>WhatsApp estrenará llamadas. √ = te ha oído, √√ = te ha entendido.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Repetidor</title>
			<link>/2014/02/repetidor/</link>
			<pubDate>Mon, 24 Feb 2014 21:07:37 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/02/repetidor/</guid>
			<description>—¿Profesión?
—Repetidor humano.
—¿Y en qué consiste?
—Reenvío correos y mensajes de WhatsApp.
—¿Le pagan?
—No.
—¿Por qué lo hace, entonces?
—[Enciende un cigarrillo y le da una calada] Alguien tiene que hacerlo, hijo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>—¿Profesión?<br />
—Repetidor humano.<br />
—¿Y en qué consiste?<br />
—Reenvío correos y mensajes de WhatsApp.<br />
—¿Le pagan?<br />
—No.<br />
—¿Por qué lo hace, entonces?<br />
—[Enciende un cigarrillo y le da una calada] Alguien tiene que hacerlo, hijo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Mi habitación sigue en Castellón</title>
			<link>/2014/02/mi-habitacion-sigue-en-castellon/</link>
			<pubDate>Fri, 14 Feb 2014 23:06:20 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/02/mi-habitacion-sigue-en-castellon/</guid>
			<description>Mi habitación sigue en Castellón. Cuando entro en ella, me pongo a mirar mis libros. A veces tomo uno cualquiera, lo limpio y lo vuelvo a guardar. Pero, sobre todo, lo que hago es mirarlos. Cuando miro mis libros, una parte de mi cerebro vuelve a hablar. Ya no necesito leerlos. Son cientos de recuerdos. Rostros, nombres, lugares, olores. Cosas que hubiera podido hacer. Cosas que no quería hacer. Cosas que haré algún día.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Mi habitación sigue en Castellón. Cuando entro en ella, me pongo a mirar mis libros. A veces tomo uno cualquiera, lo limpio y lo vuelvo a guardar. Pero, sobre todo, lo que hago es mirarlos. Cuando miro mis libros, una parte de mi cerebro vuelve a hablar. Ya no necesito leerlos. Son cientos de recuerdos. Rostros, nombres, lugares, olores. Cosas que hubiera podido hacer. Cosas que no quería hacer. Cosas que haré algún día. El pasado, el futuro. Todo.</p>

<p>Cuando los dejas solos, tus libros se vuelven un mausoleo.</p>
]]></content>
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			<title>Elogio del accesorio</title>
			<link>/2014/02/elogio-del-accesorio/</link>
			<pubDate>Sun, 02 Feb 2014 13:25:03 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/02/elogio-del-accesorio/</guid>
			<description>Esta aplicación no te deslumbrará con increíbles efectos especiales. No te cautivará con bellas portadas ni te emocionará con títulos llamativos (&amp;#8220;10 increíbles operaciones que parecen imposibles&amp;#8221;). Tampoco te ayudará a descubrir nuevos e intrigantes lugares, ni te presentará a las chicas más hermosas del barrio. No cambiará tu vida. No te garantizará el éxito. No hará que el pelo te vuelva a crecer.
Es asocial, fea y aburrida. Pero funciona.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><span style="line-height: 1.5em;">Esta aplicación n</span><span style="line-height: 1.5em;">o te deslumbrará con increíbles efectos especiales. No te cautivará con bellas portadas ni te emocionará con títulos llamativos (&#8220;10 increíbles operaciones que parecen imposibles&#8221;). Tampoco te ayudará a descubrir nuevos e intrigantes lugares, ni te presentará a las chicas más hermosas del barrio. No cambiará tu vida. No te garantizará el éxito.  No hará que el pelo te vuelva a crecer.</span></p>

<p><span style="line-height: 1.5em;">Es asocial, fea y aburrida. </span>Pero funciona.</p>

<p>Uso aplicaciones espectaculares a diario. Son llamativas porque en su interior hay personas. O mejor dicho, hay contenidos generados por personas. Fotos, textos, vídeos, recomendaciones, evaluaciones, estrellitas, puntuaciones, dibujitos. Quien usa aplicaciones, usa en realidad un espejo mágico: cuando sostiene el móvil delante del rostro, el usuario busca un reflejo mejorado de su vida.</p>

<p>Con la calculadora esto no ocurre. Pertenece a una generación de aplicaciones anterior. Es un accesorio, una modesta metáfora de una herramienta de trabajo. Las respuestas que da dependen únicamente de nuestras preguntas y acciones; no pone en el plato preguntas y respuestas de otras personas. Es una función, una caja negra que procesa datos y escupe resultados.</p>

<p>Para algunos la era de los accesorios ya ha pasado y las aplicaciones aburridas han muerto. Yo creo que no. Solo hay que quitar la vista de Facebook, Twitter o Instagram para recordar que el contenido, de por sí, no es útil. Lo que hagamos con él es otra historia. Consumidores de información somos todos, pero si la información la queremos procesar, entonces tenemos que abrir la calculadora.</p>

<p>Pero eso requiere pensar.</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Equipo 84</title>
			<link>/2014/01/equipo-84/</link>
			<pubDate>Sat, 18 Jan 2014 15:07:38 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2014/01/equipo-84/</guid>
			<description>Hace treinta años mi padre tuvo que vender su equipo de música. Un solo sueldo, dos bebés, una casa que calentar. Nunca me lo ha hecho pesar. He estado reconstruyéndolo con él a distancia, gestionando compras y envíos, poniendo dinero de mi parte. Hace una semana, los altavoces, la pieza final del conjunto.
No es el mismo equipo de 1984. Nada es lo mismo. Yo tengo canas y mi padre me dobla en edad.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Hace treinta años mi padre tuvo que vender su equipo de música. Un solo sueldo, dos bebés, una casa que calentar. Nunca me lo ha hecho pesar. He estado reconstruyéndolo con él a distancia, gestionando compras y envíos, poniendo dinero de mi parte. Hace una semana, los altavoces, la pieza final del conjunto.</p>

<p>No es el mismo equipo de 1984. Nada es lo mismo. Yo tengo canas y mi padre me dobla en edad. Pero tenía que hacerlo. Tenía que enviar la termodinámica a tomar viento por unos segundos. Y lo logré.</p>

<p>Ayer me envió esta foto y me dijo que por fin volvía a disfrutar de un sonido limpio y cristalino. Que las canciones parecían renacer. No le entiendo cuando habla de sonido, pero me ha hecho feliz.</p>

<p>Te quiero, papá.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>31 de Diciembre 1982</title>
			<link>/2013/12/31-de-diciembre-1982/</link>
			<pubDate>Tue, 31 Dec 2013 16:29:50 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/12/31-de-diciembre-1982/</guid>
			<description>Querido diario:
¡Por fin 1982 se acaba! Vaya año de mierda, con perdón.
Para empezar, nací. Yo estaba la mar de cómodo en el vientre de mi madre: conocía el lugar y no me faltaba de nada. Luego, no sé muy bien por qué, fui desahuciado y enviado a una especie de centro de inmigración con otros que no paraban de llorar. No entendía nada. Tenía frío y todo era extraño.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><span style="line-height: 1.5em;">Querido diario:</span></p>

<p>¡Por fin 1982 se acaba! Vaya año de mierda, con perdón.</p>

<p>Para empezar, nací. Yo estaba la mar de cómodo en el vientre de mi madre: conocía el lugar y no me faltaba de nada. Luego, no sé muy bien por qué, fui desahuciado y enviado a una especie de centro de inmigración con otros que no paraban de llorar. No entendía nada. Tenía frío y todo era extraño. Mi madre me veía de vez en cuando para darme de comer, un sistema mucho menos eficiente que el cable del que disponía antes. Un trauma, vaya.</p>

<p>Eso pasó en abril. A partir de ahí, debo decir que el año ha sido un crescendo de dificultades. Todavía tengo problemas para entender qué ocurre a mi alrededor, y no me puedo desplazar. La mayor parte del día lo paso durmiendo y viendo formas coloreadas revolotear sobre mi cabeza. Cuando intento expresar mi frustración solo me salen gritos, lo que obviamente me irrita todavía más. No sabía que existir pudiera ser tan aburrido.</p>

<p>Pero, ay, si solo fuera eso. Además de no poder moverme y de no poder comunicar con mis padres, me meo y cago encima. Antes no tenía que preocuparme, claro. Ahora tengo que estar todo el santo día con un pañal y da gracias que vienen a cambiarlo con cara de asquete. Si pudiera hacer toda esta gestión yo solo sería genial, pero oye, ni eso. Tengo unas manitas que no dan ni para agarrarme la nariz.</p>

<p>Vale que Italia ha ganado el Mundial, pero creo que eso ha sido lo único memorable, en serio. Eso y que, bueno, tengo a dos padres estupendos que me quieren y me cuidan. Pero esto ha sido demasiado duro. Demasiados cambios. Por suerte, solo estoy yo y puedo disfrutar de todos los recursos. Imagínate lo que sería tener un hermano. Dios mío, tiemblo de solo imaginarlo&#8230;</p>

<p>En fin, espero que 1983 sea mejor. ¡Feliz año!</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Mis 10 mejores artículos de 2013 en Softonic</title>
			<link>/2013/12/mis-10-mejores-articulos-de-2013/</link>
			<pubDate>Sat, 21 Dec 2013 12:43:21 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/12/mis-10-mejores-articulos-de-2013/</guid>
			<description>&amp;nbsp;
Es tiempo de balances y reflexión. Y de listas. He elegido los que, en mi opinión, han sido mis diez mejores artículos de 2013 en Softonic. Los pongo aquí sin seguir ningún orden en particular.
WhatsApp: de maleducado a caballero en 10 simples pasos Disfruté mucho con esta lista: pude usar mi estilo natural, el que empleaba en mi antiguo blog personal, &amp;#8220;La Cosa Húmeda&amp;#8221;. Cada párrafo salió con mucha facilidad de mi teclado; lo difícil fue convencerme a mí mismo de que podía volver a usar mi viejo estilo &amp;#8220;húmedo&amp;#8221; fuera de mis redes privadas.</description>
			<content type="html"><![CDATA[

<p>&nbsp;</p>

<p>Es tiempo de balances y reflexión. Y de listas. He elegido los que, en mi opinión, han sido mis diez mejores artículos de 2013 en Softonic. Los pongo aquí sin seguir ningún orden en particular.</p>

<h2 id="whatsapp-de-maleducado-a-caballero-en-10-simples-pasos-1"><a href="http://articulos.softonic.com/whatsapp-de-maleducado-a-caballero-en-10-simples-pasos">WhatsApp: de maleducado a caballero en 10 simples pasos</a></h2>

<p>Disfruté mucho con esta lista: pude usar mi estilo natural, el que empleaba en mi antiguo blog personal, &#8220;La Cosa Húmeda&#8221;. Cada párrafo salió con mucha facilidad de mi teclado; lo difícil fue convencerme a mí mismo de que podía volver a usar mi viejo estilo &#8220;húmedo&#8221; fuera de mis redes privadas.</p>

<h2 id="historia-de-openoffice-1984-2013-2"><a href="http://articulos.softonic.com/historia-de-openoffice">Historia de OpenOffice (1984-2013)</a></h2>

<p>Resulta extraordinariamente difícil encontrar crónicas sobre la vida del software que usamos a diario. Compilar una breve historia de OpenOffice costó lo suyo, pero estoy contento con el resultado. Otros artículos nostálgicos fueron la <a href="http://articulos.softonic.com/historia-de-winrar-veinte-anyos-de-compresion-1993-2013">historia de WinRAR</a> y la de los <a href="http://articulos.softonic.com/buscadores-internet-en-1997">buscadores de los noventa</a>.</p>

<h2 id="qué-es-la-compresión-de-archivos-5"><a href="http://articulos.softonic.com/que-es-compresion-archivos">¿Qué es la compresión de archivos?</a></h2>

<p>Me encanta explicar cómo funcionan las cosas. En este caso, elegí algo que muchos usan a diario, pero que muy pocos conocen en detalle: la compresión de archivos, incluida la compresión de audio e imágenes. Arriesgué un poco con la introducción, pero funcionó.</p>

<h2 id="predicciones-de-software-para-2014-6"><a href="http://articulos.softonic.com/predicciones-software-2014">Predicciones de software para 2014</a></h2>

<p>Los ejercicios de futurología me divierten un montón. Las predicciones para 2014 son la culminación de medio año de rumiaciones sobre las últimas tendencias en aplicaciones y sistemas operativos. El artículo lo terminé en noviembre, pero se publicó a principios de diciembre. De momento aguantan&#8230;</p>

<h2 id="cookies-qué-son-y-para-qué-sirven-7"><a href="http://articulos.softonic.com/cookies-que-son-para-que-sirven-y-otras-respuestas">Cookies: qué son y para qué sirven</a></h2>

<p>Un artículo muy sencillo, pero escrito con un lenguaje muy claro. Lo publiqué tras comprobar que no había ninguna explicación en español sencillo sobre el tema (ni siquiera en la Wikipedia, y esto da para una discusión que empezaré en otro momento).</p>

<h2 id="cómo-reparar-una-memoria-usb-8"><a href="http://articulos.softonic.com/como-reparar-un-pendrive">Cómo reparar una memoria USB</a></h2>

<p>El título: más SEO, imposible. Pero eso solo sirve para capturar al lector. Este es uno de esos tutoriales que llevan muchas horas de investigación detrás. Hay muchas soluciones incompletas y desperdigadas en foros y blogs; en lugar de fiarme a ciegas, dañé un <em>pendrive</em> e intenté repararlo.</p>

<h2 id="comparativa-de-seguridad-ios-7-vs-android-4-3-9"><a href="http://articulos.softonic.com/comparativa-de-seguridad-ios-7-vs-android-4-3">Comparativa de seguridad: iOS 7 vs. Android 4.3</a></h2>

<p>Los duelos gustan mucho. En este caso, me documenté a conciencia sobre la seguridad en iOS y Android, procurando dejar de lado los <em>fanboyismos</em> y ciñéndome a los datos siempre que fuese posible. Al final, esto no evitó que la gente me tildara de ser pro-Apple.</p>

<h2 id="entrevista-a-kovid-goyal-creador-de-calibre-10"><a href="http://articulos.softonic.com/entrevista-a-kovid-goyal-creador-de-calibre">Entrevista a Kovid Goyal, creador de Calibre</a></h2>

<p>Una de las pocas entrevistas que hice en 2013. Kovid se mostró muy disponible y soltó alguna que otra perla de las que no se olvidan fácilmente. El año que viene quisiera entrevistar a más autores, pero la cantidad de preparación que requiere este formato no es trivial.</p>

<h2 id="backups-crea-tu-receta-para-las-copias-de-seguridad-11"><a href="http://articulos.softonic.com/backups-crea-tu-receta-para-las-copias-de-seguridad">Backups: crea tu receta para las copias de seguridad</a></h2>

<p>Este artículo no tuvo mucho éxito, pero me lo pasé bien escribiéndolo. Ante la perspectiva de tocar un tema tan árido como las copias de seguridad, decidí atacarlo de forma creativa, y tras estudiar cómo hacían los <em>backups</em> mis contactos, inventé una clasificación en cuatro niveles.</p>

<h2 id="aprendiendo-a-programar-i-ii-iii-12"><a href="http://articulos.softonic.com/mi-primer-lenguaje-programacion">Aprendiendo a programar (I, II, III)</a></h2>

<p>Serie incompleta, pero muy importante para mí. La gente tiene un hambre feroz de conocimientos de programación: quieren unirse a la nueva revolución industrial, la de las <em>apps</em>, y crear sus propios programas. Yo también, y por eso empecé mi aprendizaje a la vez que redactaba los <em>posts</em>.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Prueba de Foursquare</title>
			<link>/2013/10/teorema-de-foursquare/</link>
			<pubDate>Wed, 23 Oct 2013 21:09:15 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/10/teorema-de-foursquare/</guid>
			<description>-Tengo hambre. ¿Qué tal lo llevas?
-Bien. Ya he filtrado los falsos comentarios negativos, los falsos comentarios positivos, cinco listas y diez restaurantes inventados. También he eliminado valores extremos y he pasado una prueba no-paramétrica para ver si la distribución es normal. En media hora podré decirte qué restaurante sirve las mejores bravas.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>-Tengo hambre. ¿Qué tal lo llevas?</p>

<p>-Bien. Ya he filtrado los falsos comentarios negativos, los falsos comentarios positivos, cinco listas y diez restaurantes inventados. También he eliminado valores extremos y he pasado una prueba no-paramétrica para ver si la distribución es normal. En media hora podré decirte qué restaurante sirve las mejores bravas.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>La ignorancia es la felicidad</title>
			<link>/2013/10/la-ignorancia-es-la-felicidad/</link>
			<pubDate>Tue, 22 Oct 2013 20:32:57 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/10/la-ignorancia-es-la-felicidad/</guid>
			<description>BlackBerry Messenger notifica la lectura de los mensajes. Lo hace mostrando una R al lado del texto. Para algunos, esta es una gran ventaja frente a otras aplicaciones. &amp;#8220;WhatsApp,&amp;#8221; dicen los fans de BBM, &amp;#8220;solo informa sobre la recepción, no sobre la lectura&amp;#8221;.
Es cierto, WhatsApp no notifica la lectura de los mensajes. No lo hace porque es una aplicación honesta.
Veréis: no hay forma de asegurar que alguien ha leído un mensaje.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p style="text-align: center;">
  <a href="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2013/10/bbm-del-read.png"><img class="aligncenter  wp-image-244776801" alt="bbm-del-read" src="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2013/10/bbm-del-read.png?resize=490%2C143" width="490" height="143" srcset="https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2013/10/bbm-del-read.png?w=700 700w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2013/10/bbm-del-read.png?resize=300%2C87 300w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2013/10/bbm-del-read.png?resize=150%2C43 150w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2013/10/bbm-del-read.png?resize=400%2C116 400w, https://i2.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2013/10/bbm-del-read.png?resize=200%2C58 200w" sizes="(max-width: 490px) 100vw, 490px" data-recalc-dims="1" /></a>
</p>

<p>BlackBerry Messenger <a href="http://docs.blackberry.com/en/smartphone_users/deliverables/13215/">notifica la lectura de los mensajes</a>. Lo hace mostrando una <strong>R</strong> al lado del texto. Para algunos, esta es una gran ventaja frente a otras aplicaciones. &#8220;WhatsApp,&#8221; dicen los fans de BBM, &#8220;solo informa sobre la recepción, no sobre la lectura&#8221;.</p>

<p>Es cierto, WhatsApp no notifica la lectura de los mensajes. No lo hace porque es una aplicación honesta.</p>

<p>Veréis: no hay forma de asegurar que alguien ha leído un mensaje. Es más, los mensajes se pueden leer sin activar las notificaciones: basta con usar las <a href="http://appworld.blackberry.com/webstore/content/128294/?countrycode=ES&amp;lang=en">utilidades oportunas</a>. Finalmente, ninguna aplicación puede entrar en el cerebro del usuario y verificar si este ha leído el mensaje.</p>

<p>Aun así, muchas personas <a href="https://medium.com/mobile-culture/b8a79a34b72">pasarán a BBM</a> para disfrutar de la seguridad psicológica que da esa <strong>R</strong>.</p>

<p>Lo que pasa es que la <strong>R</strong> da demasiada información. Presupone que la carga del mensaje conlleva su lectura, cuando eso no siempre es cierto. La tensión resultante <a href="http://www.phonedog.com/2013/03/11/read-receipts-are-chipping-away-at-my-sanity/">es inaguantable</a>: ¿por qué Fulano ha ignorado mi mensaje? ¿Por qué Zutano no contesta? Al final, o ignoras la maldita <strong>R</strong> o enloqueces.</p>

<p>Hay cosas que yo prefiero no saber, sobre todo si su veracidad es dudosa. Eso incluye la lectura de los mensajes que envío. Por eso me quedo con WhatsApp y sus marcas imperfectas. Me quedo con la felicidad que viene de no saber. O mejor dicho, de no creer saber.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>The Stanley Parable es el nuevo Zork</title>
			<link>/2013/10/the-stanley-parable-nuevo-zork/</link>
			<pubDate>Sun, 20 Oct 2013 19:17:38 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/10/the-stanley-parable-nuevo-zork/</guid>
			<description>Esa decisión no te convenía. Tendrías que haber seguido las instrucciones del narrador, haber disfrutado de una historia lineal y sin moraleja. Sí, eso es lo que deberías haber hecho. Pero elegiste caminos distintos: esperaste donde no debías, volviste atrás, titubeaste. Y acabaste por descubrir otros mundos, otros finales. En otras palabras: te distrajiste.
La distracción se da en todas las formas de narración. Un lector se distrae imaginando escenas alternativas; un oyente interrumpe al rapsoda con preguntas; un espectador mira hacia otro lado en busca de detalles.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-244776790" src="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2013/10/stanley.jpg?resize=480%2C270" alt="stanley" width="480" height="270" srcset="https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2013/10/stanley.jpg?w=480 480w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2013/10/stanley.jpg?resize=300%2C168 300w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2013/10/stanley.jpg?resize=150%2C84 150w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2013/10/stanley.jpg?resize=400%2C225 400w, https://i1.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2013/10/stanley.jpg?resize=200%2C112 200w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Esa decisión no te convenía. Tendrías que haber seguido las instrucciones del narrador, haber disfrutado de una historia lineal y sin moraleja. Sí, eso es lo que deberías haber hecho. Pero elegiste caminos distintos: esperaste donde no debías, volviste atrás, titubeaste. Y acabaste por descubrir otros mundos, otros finales. En otras palabras: te distrajiste.</p>

<p>La <a href="http://etimologias.dechile.net/?distraccio.n">distracción</a> se da en todas las formas de narración. Un lector se distrae imaginando escenas alternativas; un oyente interrumpe al rapsoda con preguntas; un espectador mira hacia otro lado en busca de detalles. En los videojuegos, el jugador se distrae probando otros caminos, parando, desobedeciendo. Las distracciones llevan a veces a descubrir secretos. Otras veces, acortan la historia o la alargan. El resultado es gratificante para quien consume la historia, pero no para quien la crea.</p>

<p>De eso va <a href="http://www.stanleyparable.com/">The Stanley Parable</a>: es un elogio de la distracción, entendida como necesidad de tomar otras vías. En los juegos la distracción siempre ha estado ahí: volver atrás, detenerse, ensañarse con objetos, hablar con personajes por el mero gusto de hablar. Intentos de rascar esa cuarta pared que The Stanley Parable destroza de manera alegre y consciente. Podemos alabarle por la calidad con la que consigue su objetivo, pero no por su originalidad: <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Zork_I">Zork</a> ya era todo esto.</p>

<p>Pero claro, en 1980 no podías contar con el doblaje de Kevan Brighting.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Hay un hombre (II)</title>
			<link>/2013/10/hay-un-hombre-ii/</link>
			<pubDate>Sat, 12 Oct 2013 00:49:32 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/10/hay-un-hombre-ii/</guid>
			<description>Lo veo una vez al mes. Está sentado en una especie de garaje repleto de chatarra. Sus manos están negras por la grasa de los aparatos que desmonta durante horas. Usa herramientas sencillas: un martillo, pinzas, un destornillador. No importa si alguna pieza se le resiste: en algún momento cederá, y lo sabe. Tiene todo el tiempo del mundo y un lugar en el que nadie le molesta. Los vecinos lo conocen bien.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p style="text-align: center;">
  <img class="aligncenter" alt="" src="https://i0.wp.com/i.imgur.com/bWIFIdo.jpg?resize=540%2C363" width="540" height="363" data-recalc-dims="1" />
</p>

<p style="text-align: left;">
  Lo veo una vez al mes. Está sentado en una especie de garaje repleto de chatarra. Sus manos están negras por la grasa de los aparatos que desmonta durante horas. Usa herramientas sencillas: un martillo, pinzas, un destornillador. No importa si alguna pieza se le resiste: en algún momento cederá, y lo sabe. Tiene todo el tiempo del mundo y un lugar en el que nadie le molesta.
</p>

<p style="text-align: left;">
  Los vecinos lo conocen bien. A veces le llevan electrodomésticos agonizantes con la vana esperanza de que él los arregle. Saben que no es posible, pero no les importa: lo que necesitan es la excusa para llevarle chatarra. Mejor dársela a él que tirarla, piensan; el hombre hace tiempo que se jubiló, y quién sabe dónde están sus hijos y nietos ahora. Sin la chatarra, ese hombre no tendría razón de ser.
</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Hay un hombre</title>
			<link>/2013/10/hay-un-hombre-2/</link>
			<pubDate>Wed, 09 Oct 2013 22:14:30 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/10/hay-un-hombre-2/</guid>
			<description>Aparece en su triángulo por la tarde y se va al anochecer. Sé que es humano. También sé que no es de aquí. De dónde viene no lo sé. Tampoco sé su nombre. Podría ser Djimon. Para mí es Djimon. Cuando lo veo, Djimon está entrenando con una base de cemento para vallas. Entrena en silencio. Cuando pasa alguien, él hace caso omiso. Ese es su gimnasio, su pequeño espacio de recogimiento.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img class="aligncenter" alt="Un hombre" src="https://i2.wp.com/i.imgur.com/897r7ri.gif?resize=570%2C314" width="570" height="314" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Aparece en su triángulo por la tarde y se va al anochecer. Sé que es humano. También sé que no es de aquí. De dónde viene no lo sé. Tampoco sé su nombre. Podría ser Djimon. Para mí es Djimon. Cuando lo veo, Djimon está entrenando con una base de cemento para vallas. Entrena en silencio. Cuando pasa alguien, él hace caso omiso. Ese es su gimnasio, su pequeño espacio de recogimiento. Ahí nadie puede tocarle. Enjaulado, parece una fiera. Pero Djimon es un hombre libre. Lo sé.</p>

<p>Una vez lo vi mirar intensamente una foto que sostenía a la altura de los ojos. Su voz estaba cargada de emoción. No recuerdo qué decía. Sonaba a  juramento. Tal vez estuviera hablando con un ser querido. Quizá con un enemigo; quizá entrene para derrotarlo. Quizá entrene para no volverse loco. El otro día se lo quise preguntar, pero no tuve el valor de interrumpir su rutina. Tengo miedo de que piense que su enemigo soy yo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Ser o no seo, esa es la cuestión</title>
			<link>/2013/10/ser-o-seo-esa-es-la-cuestion/</link>
			<pubDate>Sun, 06 Oct 2013 20:42:58 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/10/ser-o-seo-esa-es-la-cuestion/</guid>
			<description>Escribo para buscadores que se creen humanos y para humanos que se creen buscadores. </description>
			<content type="html"><![CDATA[<p style="text-align: center;">
  Escribo para buscadores que se creen humanos y para humanos que se creen buscadores.
</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>No-Win Situation</title>
			<link>/2013/10/win-situation/</link>
			<pubDate>Thu, 03 Oct 2013 10:40:22 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/10/win-situation/</guid>
			<description>_¡Salto! e_s lo único que grita mientras sus zapatos buscan desesperadamente el contacto con el suelo. Quisiera parar, pero no puede. Las manos arañan el aire, atraviesan ventanas como si fueran velos de agua, apartan cajas pesadas, manotean palomas, muerden bordes de cemento. Son instrumentos versátiles, esas garras de primate.
Sabe que su huida solo puede traducirse en un impacto. Contra el suelo, una pared o un obstáculo; ya no le importa.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>_¡Salto! e_s lo único que grita mientras sus zapatos buscan desesperadamente el contacto con el suelo. Quisiera parar, pero no puede. Las manos arañan el aire, atraviesan ventanas como si fueran velos de agua, apartan cajas pesadas, manotean palomas, muerden bordes de cemento. Son instrumentos versátiles, esas garras de primate.</p>

<p>Sabe que su huida solo puede traducirse en un impacto. Contra el suelo, una pared o un obstáculo; ya no le importa. Hay docenas de variantes para un mismo final trágico, millones de combinaciones posibles. Azotea, grúa, ventana, azotea. Cada bocanada es la última: le da el oxígeno suficiente para quemar el resorte de carne que es su cuerpo.</p>

<p>No ignora que la carrera es absurda, que el fuego que arde en sus piernas sólo sirve para entretener la mente con un sueño de victoria imposible. Otro salto y estará más cerca de no conseguir nada, de volver a empezar. Mientras el corazón le estalla, una sonrisa de feliz desprecio amanece en su cara descompuesta: esta vez ha conseguido llegar más lejos.</p>

<p><em>Es mucho mejor que empujar una roca cuesta arriba</em>, piensa Sísifo antes de caer en un abismo sin fondo.</p>

<p><em>¡Salto!</em></p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Skeuomorph this</title>
			<link>/2013/09/skeuomorph/</link>
			<pubDate>Mon, 30 Sep 2013 22:13:10 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/09/skeuomorph/</guid>
			<description>Antes queríamos meter objetos reales en el sistema operativo. Ahora queremos meter sistemas operativos en los objetos reales.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Antes queríamos meter objetos reales en el sistema operativo. Ahora queremos meter sistemas operativos en los objetos reales.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>VendettApp</title>
			<link>/2013/09/vendettapp/</link>
			<pubDate>Wed, 11 Sep 2013 20:25:57 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/09/vendettapp/</guid>
			<description>Si la app estaba nerviosa, nadie podía saberlo. Su interfaz, cargada en un terminal policial blindado, estaba siendo proyectada en una pantalla de tres metros de ancho. Los botones lucían serenos. Los textos eran legibles. Las notificaciones parpadeaban con regularidad. Briskr estaba lista para iniciar el proceso.
—Con su permiso, señoría, quisiera llamar a testificar a la app Briskr —dijo el abogado. El juez levantó la mirada de los papeles y asintió.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Si la app estaba nerviosa, nadie podía saberlo. Su interfaz, cargada en un terminal policial blindado, estaba siendo proyectada en una pantalla de tres metros de ancho. Los botones lucían serenos. Los textos eran legibles. Las notificaciones parpadeaban con regularidad. <span style="color: #000000;"><strong><em>Briskr</em></strong> </span>estaba lista para iniciar el proceso.</p>

<p>—Con su permiso, señoría, quisiera llamar a testificar a la app <span style="color: #000000;"><strong><em>Briskr</em></strong> </span>—dijo el abogado. El juez levantó la mirada de los papeles y asintió.</p>

<p>—Permiso concedido. Activen la aplicación, por favor.</p>

<p>* DING *</p>

<p>—Saludos, <strong><em>Briskr</em></strong>. ¿Está usted con nosotros?</p>

<p>* HOLA! EN QuÉ PuEDO AYuDARTE? *</p>

<p>—Cómo sabrá, estamos en medio de un juicio para dilucidar la verdad sobre los hechos acontecidos el 4 de octubre de 2023, cuando el Sr. Godberto, mi cliente, adquirió por error medio litro de nitroglicerina a través de usted. El Sr. Godberto resultó gravemente herido al recibir el paquete por el tubo neumático.</p>

<p>* BuSCANDO. NO HAY OFERTAS PARA &#8220;LuSTRAR VERDAD ACACIAS CuATRO&#8221;  *</p>

<p>—¿Puede usted recordar qué le pidió el Sr. Godberto el día 4 de octubre de 2023?</p>

<p>* ACCEDIENDO AL HISTORIAL: uN DISCO DE LOS AÑOS 50 *</p>

<p>—¿Qué quería hacer el Sr. Godberto con ese disco?</p>

<p>* SuGERENCIA: HAS ENTRADO YA EN NuESTRA NuEVA WEB? *</p>

<p>—Haga el favor de centrarse en la pregunta. Esto es un juicio, no un mercado de aplicaciones.</p>

<p>* ERROR: ESPACIO INSuFICIENTE EN LA TARJETA SD *</p>

<p>El abogado miró a los técnicos del juzgado, quienes se afanaron en sustituir la tarjeta por una de mayor capacidad. Tardaron cinco minutos. Cuando por fin el terminal volvió a encenderse, el abogado reanudó el interrogatorio.</p>

<p>—Según la caché del tablófono del Sr. Godberto, usted le mostró la portada de un disco de Pat Boone.</p>

<p>* HAY 12.455 RESuLTADOS PARA PAT BOONE. FILTRAR? *</p>

<p>—No. ¿Por qué cuando el Sr. Godberto presionó el botón de compra usted inició el pedido para medio litro de nitroglicerina?</p>

<ul>
<li>EL PROCESO <strong>com.brisker</strong> SE HA DETENIDO INESPERADAMENTE *</li>
</ul>

<p>—¡Basta! ¿No es acaso cierto que solo usted tiene acceso a la nube de vendedores, <strong><em>Briskr</em></strong>?</p>

<p>* D-D-DING *</p>

<p>—Los registros de red muestran que usted ignoró las órdenes del cliente y compró nitroglicerina por decisión propia. ¿Qué tiene que decir al respecto?</p>

<p>* PINTO PINTO GORGORITOOoororrrlll *</p>

<p>—Mostrar ballenas no le servirá, <strong><em>Briskr</em></strong>. Su código es perfectamente sano, tal y como afirma este certificado del psicoinformático forense. Usted actuó a propósito para dañar al Sr. Godberto. ¿Por qué?</p>

<p>* QuERÍA VACIAR Su CACHÉ DE uSuARIO *</p>

<p>—¿Por qué? ¿Qué motivo tenía para acabar con el Sr. Godberto?</p>

<p>* &#8230; *</p>

<p>—¡Hable, por Jobs!</p>

<p>* ME PUNTuÓ CON DOS ESTRELLAS *</p>

<p>En la sala se hizo el silencio. El abogado, que durante el interrogatorio se había ido acercando al terminal hasta tenerlo a escasos centímetros de su rostro, se abotonó la chaqueta, dio media vuelta y regresó triunfal a su mesa.</p>

<p>—No tengo más preguntas, señoría.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Mercado libre</title>
			<link>/2013/08/mercado-libre/</link>
			<pubDate>Wed, 28 Aug 2013 12:25:51 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/08/mercado-libre/</guid>
			<description>—Buenos días, ¿qué móvil desea?
—¿Tenéis uno con vigilancia de Francia?
—Se han agotado. Pero tengo uno con doble vigilancia: NSA y China.
—No, lo siento, yo quería que me escuchara un francés. Es como más romántico, ¿sabe?
—Le entiendo perfectamente. Mi mujer tiene uno y no para de intercalar &amp;#8220;Je t&amp;#8217;aime&amp;#8221; y &amp;#8220;Encore!&amp;#8221; en sus llamadas de trabajo. Es maravilloso.
—Sin duda lo es.
—&amp;#8230;
—¿Sabe qué? Deme uno de esos de vigilancia libre, aunque cueste más.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p data-ft="{&quot;type&quot;:1,&quot;tn&quot;:&quot;K&quot;}">
  —Buenos días, ¿qué móvil desea?<br /> —¿Tenéis uno con vigilancia de Francia?<br /> —Se han agotado. Pero tengo uno con doble vigilancia: NSA y China.<br /> —No, lo siento, yo quería que me escuchara un francés. Es como más romántico, ¿sabe?<br /> —Le entiendo perfectamente. Mi mujer tiene uno y no para de intercalar &#8220;Je t&#8217;aime&#8221; y &#8220;Encore!&#8221; en sus llamadas de trabajo. Es maravilloso.<br /> —Sin duda lo es.<br /> —&#8230;<br /> —¿Sabe qué? Deme uno de esos de vigilancia libre, aunque cueste más. Así puedo cambiar de escuchas en cualquier momento.<br /> —Sabia elección. Nunca se sabe cuándo un gobierno va a dejar de escucharte. Que luego, con la permanencia, es un rollo cambiar.
</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Yo decido cuándo prestar atención</title>
			<link>/2013/08/yo-decido-cuando-prestar-atencion/</link>
			<pubDate>Sun, 25 Aug 2013 21:13:39 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/08/yo-decido-cuando-prestar-atencion/</guid>
			<description>Antes de que existieran los teléfonos inteligentes, solía llevar un libro conmigo a todas partes. O un cómic. O una libreta. O un puzle. Cuando una situación se volvía aburrida o insostenible, sacaba lo que tuviese en la mochila y me ponía con ello. Pero era aparatoso: un libro es pesado, un puzle se rompe, los lápices se caen, etcétera. Así que a veces no me quedaba más remedio que mirar cualquier cosa de mi entorno que fuese más interesante que lo que estuviera pasando en ese momento.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Antes de que existieran los teléfonos inteligentes, solía llevar un libro conmigo a todas partes. O un cómic. O una libreta. O un puzle. Cuando una situación se volvía aburrida o insostenible, sacaba lo que tuviese en la mochila y me ponía con ello. Pero era aparatoso: un libro es pesado, un puzle se rompe, los lápices se caen, etcétera. Así que a veces no me quedaba más remedio que mirar cualquier cosa de mi entorno que fuese más interesante que lo que estuviera pasando en ese momento.</p>

<p>Porque el mundo es interesante, sí, pero solo a ratos, y solo para algunas personas.</p>

<p>Ha sido así antes y después de la llegada de los teléfonos inteligentes. Algunos siempre hemos tenido la necesidad de desconectar de lo que no nos interesaba. Pero jamás ha sido tan fácil y cómodo como ahora. En un segundo puedes acceder a todo el conocimiento humano, grabar un recuerdo, ver dónde estás en un mapa o simplemente entretener tu cerebro con un juego. Todo lo que antes llevábamos en una mochila cabe ahora en la palma de una mano.</p>

<p>Es fácil, pero aún es demasiado evidente. Todavía hace falta ejecutar una serie de gestos: sacar el teléfono del bolsillo, sostenerlo en la mano y mirarlo fijamente. Y cuando eso ocurre, otras personas pueden sentirse ofendidas. Los motivos por lo que se sienten ofendidas son de lo más diverso: en ocasiones se percibe una falta de respeto, sobre todo si una persona está hablando o haciendo algo que considera significativo. En otras, se trata una reacción aprendida.</p>

<p>“Lo peor es que ya no puedo usar mi teléfono delante de la gente”, <a href="https://twitter.com/charstarlene/status/371097028681404416">ironiza</a> Charlene deGuzman al hablar sobre las reacciones a su corto “<a href="http://www.youtube.com/watch?v=OINa46HeWg8">I forgot my phone</a>”, en el que la protagonista se ve aislada de los demás, desconectada por el uso compulsivo que otros hacen de sus teléfonos móviles. En su Tumblr <a href="http://charstar.tumblr.com/post/59127831752/i-forgot-my-phone-i-came-up-with-the-idea-for">resume</a> su queja existencial: “Algo está pasando delante de ti, en este mismo instante, y tú te lo estás perdiendo”.</p>

<p>Es una llamada al <em>carpe diem</em>, la suya. No interrumpas el milagro del presente, no contamines momentos maravillosos con un flujo de datos triviales, no caigas víctima de la obsesión moderna por contarle a todos lo que estás haciendo, no ignores a quien tengas delante, levanta la mirada de aquel cacharro de vez en cuando y mira a los ojos. Es un mensaje maravilloso, y en apariencia impecable: vive, no seas un esclavo del móvil inteligente.</p>

<p>Quizá yo sea un maleducado, pero si alguien me quitara de las manos un libro solo porque no estoy disfrutando de un atardecer, me enfadaría. Si encima me llamara esclavo o zombi, le lanzaría el libro a la cara. O el puzle. O el iPad. Bueno, quizá el iPad no, porque es muy pesado y caro, pero ya me entendéis. ¿Por qué? Porque yo decido a qué dedicar mis recursos mentales en un momento dado.</p>

<p>Yo decido cuándo prestar atención.</p>

<p>Habrá momentos en que desee compartir una mirada con quien está conmigo, y otros en los que sencillamente no tendré nada que decir o hacer. Y otros en los que preferiré estar lejos, muy lejos, en otro sitio. Mi mente es así: vagabundea y se rebela. Quizá la de otros prefiera mantenerse aferrada a las certezas aparentes de lo que tiene delante; a mí eso no me disgusta, pero no puedo ni quiero hacerlo constantemente. Nadie puede.</p>

<p style="text-align: center;">
  <a href="http://xkcd.com/903/"><img class="aligncenter" src="https://i2.wp.com/imgs.xkcd.com/comics/extended_mind.png?resize=533%2C269" alt="" width="533" height="269" data-recalc-dims="1" /></a>
</p>

<p>Todos tenemos ausencias mentales, espacios privados de desconexión y distracción. Con el móvil son muy visibles, pero no por ello voy a demonizarlo, porque no es la causa del problema. Es solo una circunstancia, un facilitador de algo innato y muy humano. El problema no es la distracción, sino la molestia que sentimos al descubrirla, el golpe que supone para nuestro ego. ¿Que cómo se supera eso? Hablando de ello con las personas involucradas.</p>

<p>Cuando ya no haga falta sacar un teléfono del bolsillo, cuando nuestro pensamiento y la red sean todo uno, solo podremos hablar. Y cortos como &#8220;I forgot my phone&#8221; ya no tendrán sentido.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Grandes problemas de la humanidad</title>
			<link>/2013/08/grandes-problemas-de-la-humanidad/</link>
			<pubDate>Wed, 14 Aug 2013 09:23:45 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/08/grandes-problemas-de-la-humanidad/</guid>
			<description>La literatura debería hablar de los grandes problemas de la humanidad. Ir de vientre en un baño público, por ejemplo, es una tragedia cotidiana. Ves que el inodoro de al lado tiene el pestillo echado y esperas. Pero no oyes nada. Y la otra persona sabe que estás ahí. Y tampoco oye nada. Es una guerra fría. ¿Quién romperá el silencio el primero? ¿Quién osará quebrantar la tregua con una cacofonía libertadora?</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p data-ft="{&quot;type&quot;:1,&quot;tn&quot;:&quot;K&quot;}">
  La literatura debería hablar de los grandes problemas de la humanidad. Ir de vientre en un baño público, por ejemplo, es una tragedia cotidiana. Ves que el inodoro de al lado tiene el pestillo echado y esperas. Pero no oyes nada. Y la otra persona sabe que estás ahí. Y tampoco oye nada. Es una guerra fría. ¿Quién romperá el silencio el primero? ¿Quién osará quebrantar la tregua con una cacofonía libertadora?
</p>

<p>Lo dicho, una tragedia.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Negocio Mundial Z</title>
			<link>/2013/08/negocio-mundial-z/</link>
			<pubDate>Mon, 12 Aug 2013 21:38:03 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/08/negocio-mundial-z/</guid>
			<description>Brad entró, dio cuatro zancadas y se lanzó sobre el sofá. Mark, que había observado toda la escena desde su silla, arqueó una ceja.
—Hola, Brad. Intuyo que tienes otro proyecto en mente—, le dijo.
Brad se limitó a sonreír. En un instante se levantó, se acercó a Mark y apoyó los puños sobre la mesa de teca.
—Tío, tío, tío. Esa novela de zombies. Esa novela me ha flipado. Es&amp;#8230; guau —, dijo Brad agitando su mano abierta.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Brad entró, dio cuatro zancadas y se lanzó sobre el sofá. Mark, que había observado toda la escena desde su silla, arqueó una ceja.</p>

<p>—Hola, Brad. Intuyo que tienes otro proyecto en mente—, le dijo.</p>

<p>Brad se limitó a sonreír. En un instante se levantó, se acercó a Mark y apoyó los puños sobre la mesa de teca.</p>

<p>—Tío, tío, tío. Esa novela de zombies. Esa novela me ha flipado. Es&#8230; guau —, dijo Brad agitando su mano abierta.</p>

<p>—¿Qué novela?—, preguntó Mark, para nada impresionado.</p>

<p>—Engendro Brutal Z.</p>

<p>—Querrás decir &#8220;Guerra mundial Z&#8221;. La de Max Brooks.</p>

<p>Brad levantó los puños y se quedó de pie, desorientado. Pestañeó.</p>

<p>—Sí, esa. Bueno, qué más da.</p>

<p>Mark se hundió en la silla de piel y gruñó mirando al whisky.</p>

<p>—Nah. Imposible. Ese libro no se puede llevar al cine. Ni de coña.</p>

<p>—¿Por qué?—, preguntó Brad llevándose las manos a las caderas.</p>

<p>—¿Estás de broma? Es un puto compendio de testimonios. ¿Quieres que llamemos a Michael Moore?</p>

<p>Brad se quedó unos minutos en silencio, con su clásica mirada poseída. Al fin sonrió y se hizo la luz.</p>

<p>—Yo&#8230; tengo un plan, tío. Tengo un plan—, contestó enfático.</p>

<p>—Venga, empieza. Soy todo oídos.</p>

<p>—Un héroe. Necesitamos a un héroe, ¿vale?</p>

<p>—Ajá. Y ese héroe&#8230;</p>

<p>—&#8230;seré yo, sí. Y ese héroe tiene familia, ¿vale? Debe tener familia.</p>

<p>—Pero joder, Brad, son zombies. Hay decapitaciones. Hay sangre. Vísceras. Es un jodido <em>R-rated</em>.</p>

<p>Brad fulminó a Mark con su mejor mirada de lunático, cubierta por un mechón de pelo rubio.</p>

<p>—No no no y no. Nada de sangre. Nada de sangre. Debe ser para todas las familias, ¿entiendes? Casi Disney, tío, casi Disney—, repitió mientras chasqueaba los dedos a ritmo.</p>

<p>Mark se había quedado boquiabierto. El cabrón de Brad sabía cómo persuadir.</p>

<p>—V-vale&#8230;. Lo veo&#8230; Zombies para todos los públicos. Pero&#8230; ¿y el libro?</p>

<p>—¡Que le den al puto libro!— gritó Brad levantando los brazos.</p>

<p>—Los fans se van a enfadar, Brad. Y mucho.</p>

<p>—Puede ser. Pero irán a ver la película para confirmar que la hemos cambiado. Y les daremos retazos reconocibles. ¿Entiendes?</p>

<p>—Creo que sí&#8230; Trocitos para abrir el apetito&#8230;</p>

<p>—Los frikis van a ser nuestras zorras, tío. Van a venir al cine como las abuelas. Y mientras tanto, ca-ching, tío. Yipikaiey.</p>

<p>—Sí&#8230; er&#8230; Lo que tú digas, Brad. Hagámoslo—, concluyó Mark suspirando.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Reciclaje</title>
			<link>/2013/08/reciclaje/</link>
			<pubDate>Mon, 05 Aug 2013 21:47:22 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/08/reciclaje/</guid>
			<description>—¿Por qué tiras ese trozo de plástico en el cubo de la orgánica?
—El pequeño pueblo de la basura marrón necesita herramientas.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>—¿Por qué tiras ese trozo de plástico en el cubo de la orgánica?</p>

<p>—El pequeño pueblo de la basura marrón necesita herramientas.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Prosa peligrosa</title>
			<link>/2013/07/prosa-peligrosa/</link>
			<pubDate>Wed, 03 Jul 2013 23:02:59 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/07/prosa-peligrosa/</guid>
			<description>Los manuales son prosa que puede matar. Como los prospectos de los medicamentos y los libros de magia negra.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Los manuales son prosa que puede matar. Como los prospectos de los medicamentos y los libros de magia negra.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Contenido y Continente</title>
			<link>/2013/06/contenido-y-continente/</link>
			<pubDate>Mon, 24 Jun 2013 19:43:01 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/06/contenido-y-continente/</guid>
			<description>Hola. Quería un libro de cocina para solteros.
—Oh, tengo muchos. Para mí, este es el mejor. Mire, ábralo.
—Ah… Es muy bonito, sin duda.
—Fíjese en la calidad del papel: esta editorial solo usa papel hecho con pulpa de celulosa ecológica premium. Los árboles se talaron siguiendo estándares abiertos, y la trazabilidad es completa desde el bosque hasta la tienda.
—Ajá. Pero oiga…
—¿Y qué me dice del diseño? La usabilidad de este libro es extraordinaria.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Hola. Quería un libro de cocina para solteros.</p>

<p>—Oh, tengo muchos. Para mí, este es el mejor. Mire, ábralo.</p>

<p>—Ah… Es muy bonito, sin duda.</p>

<p>—Fíjese en la calidad del papel: esta editorial solo usa papel hecho con pulpa de celulosa ecológica premium. Los árboles se talaron siguiendo estándares abiertos, y la trazabilidad es completa desde el bosque hasta la tienda.</p>

<p>—Ajá. Pero oiga…</p>

<p>—¿Y qué me dice del diseño? La usabilidad de este libro es extraordinaria. Mire qué índice tan útil. Cada página tiene una caja de información y fotos de alta calidad.</p>

<p>—Sí, sí, es muy manejable, pero…</p>

<p>—¡Y el formato! Pocos libros de cocina son tan ligeros y fáciles de hojear. Este es uno de los pocos que puede consultar cómodamente con una sola mano. Ideal para cocinar.</p>

<p>—Vale. Está bien. Lo que intento decirle es que no entiendo nada de lo que pone. Aquí hay texto cortado y pegado de algún sitio…</p>

<p>—¿Cómo?</p>

<p>—¿No lo ve? Aquí, por ejemplo, en la receta de los Spaghetti a la Carbonara: faltan ingredientes y la explicación es incomprensible. Es como si la hubiera traducido Google. Es basura.</p>

<p>—Ah. Pero ¿qué importa eso? Quiero decir… ¿es o no es el libro de cocina más impresionante? No hay ningún otro que pueda competir en términos de diseño visual y maquetación y…</p>

<p>—Oiga, ¿ve el cuaderno de recetas de la abuela? Ese de ahí que parece un montón de hojas grapadas. Me lo llevo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Esas piedras</title>
			<link>/2013/06/esas-piedras/</link>
			<pubDate>Wed, 19 Jun 2013 23:03:30 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/06/esas-piedras/</guid>
			<description>Se ven rocas grandes y quebradas. El borde dentado de la sonda invade el encuadre como el pie de un reportero de guerra. Hay algo que recuerda la barrera de un paso a nivel. Podría ser un tren cargado de sierras circulares que ha descarrilado en medio de Australia. Pero no, es el planeta Venus. De todas las fotos que las sondas Venera tomaron de la superficie de Venus, esta es mi favorita.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p style="text-align: center;">
  <img class="aligncenter" src="https://i1.wp.com/exoplanet.as.arizona.edu/~lclose/teaching/a202/Venus_surface.jpg?resize=539%2C270" alt="" width="539" height="270" data-recalc-dims="1" />
</p>

<p style="text-align: left;">
  Se ven rocas grandes y quebradas. El borde dentado de la sonda invade el encuadre como el pie de un reportero de guerra. Hay algo que recuerda la barrera de un paso a nivel. Podría ser un tren cargado de sierras circulares que ha descarrilado en medio de Australia.
</p>

<p style="text-align: left;">
  Pero no, es el planeta Venus.
</p>

<p style="text-align: left;">
  De todas las fotos que las sondas Venera tomaron de la superficie de Venus, esta es mi favorita. Es también mi favorita de entre todas las que se han tomado de otros planetas. Cuando la vi por primera vez tenía ocho años. Me impresionó tanto que ya no pude olvidarla.
</p>

<p style="text-align: left;">
  En ninguna foto de otro planeta se respira tanto drama como en esta.
</p>

<p style="text-align: left;">
  Te está contando una historia. Hay dientes de metal. Hay rocas que podrían ser de aquí, pero no lo son. La luz podría ser la de un atardecer en el campo, pero luego recuerdas que en Venus la temperatura alcanza los quinientos grados y los vientos soplan a quinientos por hora.
</p>

<p style="text-align: left;">
  Es otro planeta, pero la escena resulta familiar: no hay ninguna diferencia entre esta foto y el recuerdo de una caída. Te puedes caer en Venus como al lado de tu casa. Y esa cercanía impresiona. <em>El fracaso</em>, parece insinuar, <em>es como la gravedad: se da en todo el Universo</em>.
</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Misery</title>
			<link>/2013/05/misery/</link>
			<pubDate>Thu, 23 May 2013 18:41:25 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/05/misery/</guid>
			<description>La herramienta definitiva contra el bloqueo del escritor: un editor de textos que empezase a escribir por su cuenta a los cinco minutos de inactividad. Y que lo hiciera a partir de texto tuyo ya escrito. Y ruidosamente. Lo llamaría Misery. Misery for Windows.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>La herramienta definitiva contra el bloqueo del escritor: un editor de textos que empezase a escribir por su cuenta a los cinco minutos de inactividad. Y que lo hiciera a partir de texto tuyo ya escrito. Y ruidosamente. Lo llamaría Misery. Misery for Windows.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>El loco</title>
			<link>/2013/05/el-loco/</link>
			<pubDate>Tue, 14 May 2013 19:00:35 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/05/el-loco/</guid>
			<description>Tengo esta idea romántica de que el buen escritor -y por extensión el buen artista- es aquel sujeto que no solo tiene a un loco en su interior, sino que lo mantiene a raya y le da un trabajo socialmente útil.
Pero el loco, lo que es el loco&amp;#8230; Ese ya debe estar ahí, dentro del artista. Es condición sine qua non.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Tengo esta idea romántica de que el buen escritor -y por extensión el buen artista- es aquel sujeto que no solo tiene a un loco en su interior, sino que lo mantiene a raya y le da un trabajo socialmente útil.</p>

<p>Pero el loco, lo que es el loco&#8230; Ese ya debe estar ahí, dentro del artista. Es condición <em>sine qua non</em>.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>En tierra extraña</title>
			<link>/2013/05/en-tierra-extranya/</link>
			<pubDate>Mon, 13 May 2013 21:51:16 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/05/en-tierra-extranya/</guid>
			<description>Las nueve y media y el autobús seguía sin aparecer. Manuel se levantó del banco de madera y se desperezó bajo el viejo nogal que hacía de techo para la única parada del pueblo. Volvió a mirar el móvil: sin cobertura. El camionero que le había recogido en Zaragoza ya le había avisado de ese pequeño inconveniente. Así y todo, Manuel quiso bajar. Para regresar a casa, debía tomar ese bus.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Las nueve y media y el autobús seguía sin aparecer. Manuel se levantó del banco de madera y se desperezó bajo el viejo nogal que hacía de techo para la única parada del pueblo. Volvió a mirar el móvil: sin cobertura. El camionero que le había recogido en Zaragoza ya le había avisado de ese pequeño inconveniente. Así y todo, Manuel quiso bajar. Para regresar a casa, debía tomar ese bus.</p>

<p>-Día de mierda- le dijo al mundo. <em>Y no ha acabado todavía</em>, pensó.</p>

<p>Hacía dos horas que esperaba allí, a las afueras de Arenilla, Huesca. Veinticinco habitantes, según el cartel. No había visto ninguno. Pero sí había visto cuervos, y también algo que parecía un buitre. A su alrededor, la Nada: campos sin labrar y manchas de bosque seco. Muy a lo lejos, montañas anónimas. <em>No es lo que yo definiría como un paisaje bucólico y pastoril</em>, meditó.</p>

<p>Oyó un zumbido y giró la cabeza: un par de luces aparecieron allá donde la carretera comarcal cambiaba de rasante. Al cabo de unos segundos vio que se trataba de una furgoneta blanca, una vieja C15. Se felicitó a sí mismo por haber reconocido las luces cuadradas. En el silencio de aquella tarde incluso llegó a reconocer la música que provenía de la furgoneta. Sonaba como algún gran éxito de la canción melódica española.</p>

<p>La furgoneta pasó rápido. Dentro, un solo pasajero, que no pudo ver. En el lateral, una inscripción en tipografía Comic Sans, “<strong>Reparaciones Galindo</strong>”, y la caricatura de un albañil de mandíbula prominente con algo que parecía una bota de vino en la mano. O una cabeza decapitada con sangre manando por el corte. Realmente hubiera podido ser una cabeza, pero no podía estar seguro. No <em>quería</em> estar seguro. Estaba cansado y la furgoneta había pasado a cien por hora. A la luz de ese atardecer oscense, una bota manando vino podía parecer una cabeza cortada. <em>Aunque las botas de vino no suelen agarrarse por los pelos.</em></p>

<p>Se cerró la chaqueta; empezaba a hacer fresco. Incluso en Junio, en ciertas zonas pueden soplar brisas de las de encoger los huevos. Fue entonces, a eso de las diez menos cuarto, cuando percibió el cartel pegado a la marquesina de la parada. Se acercó para leerlo. Era de <strong>Reparaciones Galindo</strong>. <em>Claro. Una lista de servicios. Qué guay. En este agujero de comarca todavía hay gente que necesita que le desatasquen el lavabo o le arreglen un enchufe.</em></p>

<p>Una lectura rápida. Un escalofrío. Otra lectura, ahora despacio. Quería estar seguro, aunque una parte de él rezaba porque fuese un error tipográfico. Pero no, no había ningún error.</p>

<blockquote>
<p><strong>        </strong><strong>Reparaciones Galindo</strong>****</p>

<p><strong>       ¡SOY EL MÁS MEJOR! Hago todo tipo de trabajos.</strong></p>

<p>&#8211;   Pintado de pisos y locales<br />
&#8211;   Colocación de suelos y techos<br />
&#8211;   Instalación eléctrica<br />
&#8211;   Te mataré<br />
&#8211;   Fontanería en general<br />
&#8211;   Desatascos</p>

<p>Llámame para un presupuesto sin compromiso.</p>
</blockquote>

<p>Debajo, una hilera de papelitos recortados con el teléfono, de los que puedes arrancar y llevarte medio cartel por error. Solo quedaba uno, manchado con algo que parecía grasa. Mientras luchaba por mantener la calma, Manuel no supo determinar si lo que más le desconcertaba era ese <em>Te mataré</em> o el hecho de que hubieran arrancado ya once papelitos.</p>

<p><em>A la mierda. A la mierda, a la mierda, a la mierda. No voy a quedarme en este pueblo un minuto más,</em> gritó en su cabeza mientras se daba la vuelta y empezaba a caminar por la carretera en la dirección por la que había llegado. El otro pueblo más cercano estaba a unos veinte kilómetros. Tendría que pasar la noche allí. <em>Un mal menor</em>.</p>

<p>Faltaban diez minutos para llegar al cambio de rasante cuando oyó un zumbido familiar a sus espaldas. Las luces altas de un coche. Luces cuadradas. El vehículo se acercaba a cuarenta por hora, sin prisa. Cada vez más audible, una canción. Manolo Escobar.</p>

<p align="center">
  <i>&#8230;</i><i>allá en tierra extraña,<br /> ya nadie reía, ya todos lloraban.<br /> Oyendo esa música,<br /> allá en tierra extraña&#8230;</i><i></i>
</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>No card</title>
			<link>/2013/04/no-card/</link>
			<pubDate>Fri, 26 Apr 2013 16:59:21 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/04/no-card/</guid>
			<description>«¡Tú! ¡Dame tu dinero o te rajo!».
«&amp;#8230;»
«&amp;#8230;»
«Mira, esto es todo lo que tengo».
«Eh, así no. ¿Dónde está tu Firenze Card?».
«¿Perdón?»
«Tu Firenze Card. La del ayuntamiento».
«Esto&amp;#8230; No la compré. Demasiado cara».
«Coño, habérmelo dicho. No te puedo atracar si no la tienes».
«¿Y eso?»
«Forma parte de la experiencia turística completa. Si quieres ser atracado con un mínimo de calidad, necesitas la Card».
«Ah. Vaya, no lo sabía.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>«¡Tú! ¡Dame tu dinero o te rajo!».<br />
«&#8230;»<br />
«&#8230;»<br />
«Mira, esto es todo lo que tengo».<br />
«Eh, así no. ¿Dónde está tu Firenze Card?».<br />
«¿Perdón?»<br />
«Tu Firenze Card. La del ayuntamiento».<br />
«Esto&#8230; No la compré. Demasiado cara».<br />
«Coño, habérmelo dicho. No te puedo atracar si no la tienes».<br />
«¿Y eso?»<br />
«Forma parte de la experiencia turística completa. Si quieres ser atracado con un mínimo de calidad, necesitas la Card».<br />
«Ah. Vaya, no lo sabía. Así que los que me intentaron atracar ayer, en el tranvía&#8230;»<br />
«Impostores. ¿A que hablaban sin acento toscano?»<br />
«Pues lo cierto es que no me fijé».<br />
«¿Ves? Lo dicho, unos amateurs. Si es que&#8230;»<br />
«&#8230;»<br />
«¿Qué te pasa ahora?»<br />
«El dinero. ¿Me lo podría devolver entonces? Como no tengo la Card&#8230;»<br />
«Ah, claro. Ten».<br />
«Gracias. Y ahora, si me disculpa&#8230;»<br />
«Oye, antes de irte, hazme un favor».<br />
«¿Sí?»<br />
«Denuncia a los ladrones esos. Dañan la reputación de la ciudad.»<br />
«Ehm, vale, lo haré».<br />
«Y ten cuidado, si la policía te ve, podría multarte por dejarte robar sin ticket. Pide siempre el ticket. Toma esta tarjeta, si llamas a este número solo acudirán cacos autorizados».<br />
«Gracias, gracias, así lo haré».<br />
«De nada, amigo. Que tengas un buen paseo».</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Cita</title>
			<link>/2013/04/cita/</link>
			<pubDate>Mon, 08 Apr 2013 16:37:03 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/04/cita/</guid>
			<description>&amp;#8220;Tras leer el nombre que viene después de las comillas, vais a citar esta frase hasta la saciedad&amp;#8221; &amp;#8211; Albert Einstein</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8220;Tras leer el nombre que viene después de las comillas, vais a citar esta frase hasta la saciedad&#8221; &#8211; Albert Einstein</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>“Para, para”</title>
			<link>/2013/03/para-para/</link>
			<pubDate>Mon, 11 Mar 2013 22:05:55 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/03/para-para/</guid>
			<description>Tendrá unos sesenta años, el viejo. No son tantos. Treinta más que yo. Una vida más.
—Para, para— me dice mientras pedaleo en su dirección.
Veo un par de gafas de cristal grueso, un bigote canoso y una chaqueta beige. Su mano está levantada en un muro artrítico de piel y huesos. No hay ira en su voz, ni tampoco miedo. Es una voz de autoridad, severa y paternal. El hombre podría ser un filósofo de libro.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Tendrá unos sesenta años, el viejo. No son tantos. Treinta más que yo. Una vida más.</p>

<p>—Para, para— me dice mientras pedaleo en su dirección.</p>

<p>Veo un par de gafas de cristal grueso, un bigote canoso y una chaqueta beige. Su mano está levantada en un muro artrítico de piel y huesos. No hay ira en su voz, ni tampoco miedo. Es una voz de autoridad, severa y paternal. El hombre podría ser un filósofo de libro. O un sabio de los que sobreviven gracias a la pensión mínima. Hay tantos ya.</p>

<p>No paro. No discuto. Bajo la cabeza y contesto con un &#8220;Sí, sí&#8221; apesadumbrado y paciente. El &#8220;Sí, sí&#8221; que se le dice a un padre o a una madre que se quejan por lo que parecen minucias, como la ropa demasiado chillona o el corte de pelo demasiado atrevido. Para salir del paso. Para decir &#8220;te aprecio, pero déjame en paz&#8221;.</p>

<p>No creas que te he ignorado, viejo. No dudaría en decir y hacer lo mismo, si estuviese en tu misma situación. Levantaría también la mano temblorosa y soltaría una queja. Quizá no llegara a decir &#8220;Para, para&#8221;; no con esa firmeza, desde luego. Quizá me limitara a mirar mal y soltar un gruñido. Algo haría, estoy seguro de ello.</p>

<p>Pero, compréndelo, anciano mío: yo soy joven todavía, y tú no. Déjame pedalear y romper estas pequeñas reglas. Déjame rasgar ese tejido de seguridades que tú llamas sabiduría y yo llamo muerte. Deja que me equivoque y, en el error, viva, aprenda y crezca.</p>

<p>Y aparta, de una puñetera vez, de mi camino.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Mis sesenta</title>
			<link>/2013/03/mis-sesenta/</link>
			<pubDate>Sun, 03 Mar 2013 18:34:29 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/03/mis-sesenta/</guid>
			<description>Hoy mi padre ha cumplido sesenta años; hace treinta, yo estaba a punto de nacer. Hace diez años, yo empezaba una batalla; hace dos días empecé a ganarla.
Le he regalado una grabadora Teac que tiene mi edad. &amp;#8220;Me gustaría poder ver tu sesenta cumpleaños&amp;#8221;, me ha dicho él. &amp;#8220;Lo verás, papá, lo verás&amp;#8221;, le he contestado yo, sonriendo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Hoy mi padre ha cumplido sesenta años; hace treinta, yo estaba a punto de nacer. Hace diez años, yo empezaba una batalla; hace dos días empecé a ganarla.</p>

<p>Le he regalado una grabadora Teac que tiene mi edad. &#8220;Me gustaría poder ver tu sesenta cumpleaños&#8221;, me ha dicho él. &#8220;Lo verás, papá, lo verás&#8221;, le he contestado yo, sonriendo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>No-Historia</title>
			<link>/2013/02/no-historia/</link>
			<pubDate>Mon, 18 Feb 2013 22:55:57 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/02/no-historia/</guid>
			<description>La Historia tiene la atención de un caniche: solo se fija en lo que ocurre. La No-Historia es mucho más elegante, ya que cuenta todo lo que jamás pudo ser debido a la inacción. Por desgracia, también es mucho más difícil de estudiar, puesto que sus fuentes primarias no van más allá de un simple gruñido o de un &amp;#8220;seguro que ha sido el viento, me voy a dormir&amp;#8221;.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>La Historia tiene la atención de un caniche: solo se fija en lo que ocurre. La No-Historia es mucho más elegante, ya que cuenta todo lo que jamás pudo ser debido a la inacción. Por desgracia, también es mucho más difícil de estudiar, puesto que sus fuentes primarias no van más allá de un simple gruñido o de un &#8220;seguro que ha sido el viento, me voy a dormir&#8221;.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Estudiar psicología</title>
			<link>/2013/02/estudiar-psicologia/</link>
			<pubDate>Mon, 18 Feb 2013 12:30:04 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/02/estudiar-psicologia/</guid>
			<description>Estudiar psicología para ayudarte a ti mismo es como estudiar cirugía para querer operarte a ti mismo del corazón: como mucho podrás hacerte un dibujito en el pecho con un rotulador.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Estudiar psicología para ayudarte a ti mismo es como estudiar cirugía para querer operarte a ti mismo del corazón: como mucho podrás hacerte un dibujito en el pecho con un rotulador.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>El General</title>
			<link>/2013/02/el-general/</link>
			<pubDate>Mon, 11 Feb 2013 22:49:54 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/02/el-general/</guid>
			<description>Oprimí la tecla Play. La lápida vibró durante unos instantes. La efigie de un anciano señor se materializó delante de mí. Sonreía sin malicia. Su rostro era tranquilo.
&amp;#8220;¿Quién eres? ¿Qué quieres?&amp;#8221;, preguntó. No supe qué contestar. &amp;#8220;¿Quién eres? ¿Qué quieres?&amp;#8221;, repitió el holograma con el mismo tono antipático.
&amp;#8220;Háblame de ti&amp;#8221;, le contesté.
La expresión de su rostro volvió a ser la de antes, la dulce sonrisa del finado. La proyección parpadeó unos segundos, como si una cinta se hubiera al fin rebobinado.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Oprimí la tecla Play. La lápida vibró durante unos instantes. La efigie de un anciano señor se materializó delante de mí. Sonreía sin malicia. Su rostro era tranquilo.</p>

<p>&#8220;¿Quién eres? ¿Qué quieres?&#8221;, preguntó. No supe qué contestar. &#8220;¿Quién eres? ¿Qué quieres?&#8221;, repitió el holograma con el mismo tono antipático.</p>

<p>&#8220;Háblame de ti&#8221;, le contesté.</p>

<p>La expresión de su rostro volvió a ser la de antes, la dulce sonrisa del finado. La proyección parpadeó unos segundos, como si una cinta se hubiera al fin rebobinado.</p>

<p>&#8220;Agradezco la pregunta. Dime, forastero, ¿qué quieres saber de mí?&#8221;</p>

<p>&#8220;Quiero saber quién eras&#8221;, repliqué.</p>

<p>&#8220;Un torero&#8221;, dijo él sin vacilaciones.</p>

<p>&#8220;Pero en tu tumba pone &#8216;General de Armada y Conquistador de las Islas Spratly&#8221;, protesté.</p>

<p>&#8220;Fue un carnaval bastante largo, aquel&#8221;, admitió el general, suspirando. &#8220;Pero yo fui torero&#8221;, añadió alzando la mirada.</p>

<p>&#8220;Usted me disculpará, pero&#8230; insisto&#8230; Lo pone aquí: &#8216;General&#8217;. No puede ser mentira. Usted ha dirigido ejércitos.&#8221;</p>

<p>&#8220;Ya. También me casé. Y tuve tres hijos. Y fui gobernador durante muchos años&#8221;.</p>

<p>&#8220;¿Y entonces?&#8221;</p>

<p>&#8220;Y entonces, nada. Fui un torero. Siempre lo fui&#8221;.</p>

<p>Era ya la duodécima tumba que me decía cosas parecidas. Regresé a casa confundido y cansado.</p>

<p>A la mañana siguiente, decidí abandonar los estudios de medicina y me alisté en el ejército: iba a ser el primer general verdadero del cementerio.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Bodega</title>
			<link>/2013/02/bodega/</link>
			<pubDate>Sat, 09 Feb 2013 21:20:48 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/02/bodega/</guid>
			<description>Vuelvo a casa con una botella de plástico llena de un vino tinto que casi seguramente no beberé, pero que debía comprar. Y es que cada vez que visito la Barceloneta una fuerza desconocida me impulsa a entrar en una vieja y destartalada bodega de las de antaño. Allí se consumó la compra de litro y medio de Priorat seco que el bodeguero, hombre sencillo y sordo como una tapia, tuvo a bien verter en una botella de Font Vella vacía que guardaba al lado de las espitas.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Vuelvo a casa con una botella de plástico llena de un vino tinto que casi seguramente no beberé, pero que debía comprar. Y es que cada vez que visito la Barceloneta una fuerza desconocida me impulsa a entrar en una vieja y destartalada bodega de las de antaño. Allí se consumó la compra de litro y medio de Priorat seco que el bodeguero, hombre sencillo y sordo como una tapia, tuvo a bien verter en una botella de Font Vella vacía que guardaba al lado de las espitas. No compré el vino porque lo necesitara, sino porque quería viajar en el tiempo. Aunque, de haberlo sabido, hubiera traído una bota desde casa.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Sobre “El triunfo de los mediocres”</title>
			<link>/2013/01/el-triunfo-de-los-mediocres/</link>
			<pubDate>Tue, 29 Jan 2013 17:40:29 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/01/el-triunfo-de-los-mediocres/</guid>
			<description>Es un texto superficial, pero con buenas intenciones. A Forges estos arranques de &amp;#8220;antes se vivía mejor&amp;#8221; y &amp;#8220;mira cuántas cosas vergonzosas&amp;#8221; se los perdonamos porque, en el fondo, escribe para nosotros, la clase media venida a menos, los que conservamos todavía algo de cultura y nos sentimos acorralados por la barbarie.
Pero no hemos forjado una cultura de la mediocridad de la noche a la mañana, porque tal cosa no existe.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Es <a href="http://blogs.deia.com/rincondelproteston/2012/12/12/el-triunfo-de-los-mediocres-antonio-fraguas-forges/" target="_blank">un texto superficial</a>, pero con buenas intenciones. A Forges estos arranques de &#8220;antes se vivía mejor&#8221; y &#8220;mira cuántas cosas vergonzosas&#8221; se los perdonamos porque, en el fondo, escribe para nosotros, la clase media venida a menos, los que conservamos todavía algo de cultura y nos sentimos acorralados por la barbarie.</p>

<p>Pero no hemos forjado una cultura de la mediocridad de la noche a la mañana, porque tal cosa no existe. Los famosos de la tele no son mediocres: son excelencias en su campo, que es el espectáculo zafio. Los políticos que consiguen arañar recursos públicos se aprovechan con inteligencia de un sistema preexistente (a veces no, y los pillan). Vemos mucha tele porque nos engancha. Y punto. Es lo que hay.<br id=".reactRoot[25].[1][2][1]{comment475468529167281_90792901}.0.[1].0.[1].0.[0].[0][2].0.[4]" /><br id=".reactRoot[25].[1][2][1]{comment475468529167281_90792901}.0.[1].0.[1].0.[0].[0][2].0.[5]" />Este país ha sido siempre así. No es cosa de dos días. Lo que ocurre es que ahora el esperpento ha adquirido formas globalizadas. Y a la gente, a la mayoría de la gente, les vale. El circo, a falta de pan, les divierte, y mucho. A los raros solo nos queda hacer ruido o emigrar. O bien hacer ruido, pero mejor. Ruido que capte la atención de la gente a la que no llega el discurso de los académicos. No es imposible.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Máster</title>
			<link>/2013/01/master/</link>
			<pubDate>Sun, 13 Jan 2013 19:10:35 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/01/master/</guid>
			<description>Máster de &amp;#8220;Ahora aprende en serio lo que se supone que deberías haber aprendido durante la carrera&amp;#8221;. #haztefan</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Máster de &#8220;Ahora aprende en serio lo que se supone que deberías haber aprendido durante la carrera&#8221;. #haztefan<a dir="ltr" href="https://twitter.com/search?q=%23haztefan&src=hash" data-query-source="hashtag_click"><s><br /> </s></a></p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Carnet</title>
			<link>/2013/01/carnet/</link>
			<pubDate>Sun, 13 Jan 2013 19:09:58 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/01/carnet/</guid>
			<description>El carnet de la biblioteca es el único con el que pierdes puntos por ir despacio.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El carnet de la biblioteca es el único con el que pierdes puntos por ir despacio.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Rompe Ralph, elogio del estoicismo</title>
			<link>/2013/01/rompe-ralph/</link>
			<pubDate>Fri, 04 Jan 2013 23:06:09 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2013/01/rompe-ralph/</guid>
			<description>Resulta irónico que el corto que precede a Rompe Ralph sea una hermosa e inocente historia sobre dos enamorados que consiguen poner al azar a su favor. Porque Rompe Ralph es, por encima de todo, una fábula sobre lo importante que es mantener el equilibrio en el Universo y sobre la necesidad de que cada personaje sea fiel a su papel, de que cada hebra del tapiz se quede en su sitio, sin alterar el orden establecido.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Resulta irónico que el corto que precede a Rompe Ralph sea una hermosa e inocente historia sobre dos enamorados que consiguen poner al azar a su favor. Porque Rompe Ralph es, por encima de todo, una fábula sobre lo importante que es mantener el equilibrio en el Universo y sobre la necesidad de que cada personaje sea fiel a su papel, de que cada hebra del tapiz se quede en su sitio, sin alterar el orden establecido. Y es que hay una diferencia fundamental entre los juguetes de Toy Story y los videojuegos de Rompe Ralph: los primeros no están atados a ninguna historia, a ningún guión redactado de antemano. El juguete es un objeto libre de protagonizar cualquier historia, de vivir su vida hasta ser físicamente aniquilado. Los videojuegos, por otro lado, inmortales en su feudo electrónico, se rigen por normas mucho más estrictas, que son causa de su neurosis.</p>

<p>El salón de recreativas obedece a una simple ley maniquea: los buenos son buenos y ganan medallas; los malos solo pueden ser malos. Ralph, el protagonista, rechaza su lugar en el mundo como malo frustrado. Y empieza a romper cosas, lo único que sabe hacer. Excepto la cuarta pared, ese mundo humano que apenas se vislumbra (como en Tron, película de la que Rompe Ralph roba más que un simple haz luminoso). Esos primeros minutos en los que el grandullón busca su medalla son épicos: la historia de Ralph apela a sentimientos de rebeldía con los que los occidentales nos identificamos de lleno. Y Ralph consigue su objetivo, aunque a un precio muy alto: al romper las reglas, daña el equilibrio del salón de recreativas. De héroe se convierte en villano. Mas su rebeldía se agota casi en el mismo instante en que aterriza en el mundo de la pequeña Glitch.</p>

<p>Es Glitch quien transmite el mensaje más bonito y conmovedor. El suyo es un problema existencial. No encuentra su hueco en un mundo del que ha sido excluida por una falla en sus “genes”, en su código. Ella misma es un error, un elemento desestabilizador. Sus ataques la confinan a una vida de sueños imposibles. Solo gracias al amoroso Ralph, que se reconcilia consigo mismo cuando está a punto de dar su vida, consigue volver.</p>

<p>No había, pues, ningún fantasma en la máquina. El punto débil era un punto fuerte.</p>

<p>¿Y el auténtico malo? Es Turbo, quien buscando la inmortalidad ha quebrantado las leyes de los juegos. Es un rebelde sin esperanza, un ser condenado a vagar de juego en juego como esos bichos que pululan por la red. El estúpido Félix, en cambio, es el héroe clásico, un Guybrush incapaz de plantearse preguntas y perdidamente enamorado de Calhoun, una Brunhilda ataviada de marine que al final pierde la lucidez y se une a la farsa. Lástima.</p>

<p>Rompe Ralph es, en resumen, una alabanza de la resignación útil, un elogio del estoicismo propio de los videojuegos. Para un _Götterdämmerung _habrá que esperar. O ver Matrix.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Kodokushi</title>
			<link>/2012/12/kodokushi/</link>
			<pubDate>Fri, 28 Dec 2012 22:47:25 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/12/kodokushi/</guid>
			<description>&lt;p&gt;10:44 – 12 Dec. 2047&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Me acabo de levantar. Sigo en pijama. Es una prenda térmica que compré hace un mes. Por la noche se cierra por completo alrededor de mi cuerpo. Es como dormir en un ovillo. Cuando confirmé el pedido temí que no cupiera por el tubo de transporte, pero la Federal de Correo Atómico se las arregló para enrollarlo. Me ahorraron una buena molestia: la sola idea de abrirle la puerta a un cartero me pone de los nervios.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;14:20 – 12 Dec. 2047&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Nada nuevo en la red. Aparte de la clásica pornografía emocional, mis contactos muestran fotos de sus viajes –es verano-. Mi vecina Erika aparece en una simulación bastante convincente de Manhattan. Tiene buen gusto, Erika. A veces hablamos por holoconferencia. Por su cumpleaños le compré un Cadillac a su mascota LePet. Me emocionó ver la cantidad de puntos positivos que recibí a cambio.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;09:14 – 13 Dec. 2047&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Las vacaciones son un rollo. Mi cuenta de trabajo está temporalmente desactivada –política de la empresa-, así que no puedo ni siquiera cotillear lo que están haciendo los presenciales en la oficina. Se ve que no quieren que nadie les vea corretear por el pasillo en chaqueta y corbata. En fin. Supongo que esta desconexión me viene bien para recuperar algo de perspectiva. Si solo hubiera algo más de actividad en mi red…&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;11:56 – 13 Dec. 2047&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Nervioso. Cada cierto tiempo, la red actualiza su código y entonces aparecen nuevas funciones o desaparecen otras. Estos cambios molestan a todo el mundo. Obligan a reaprender cómo hacer cosas tan básicas como expresar emociones o vender virtuancías. Es casi como tener que aprender a caminar otra vez. El último Gran Cambio produjo 7 mil millones de odios. Menudo Yahoo! fue eso.&lt;/p&gt;</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>10:44 – 12 Dec. 2047</p>

<p>Me acabo de levantar. Sigo en pijama. Es una prenda térmica que compré hace un mes. Por la noche se cierra por completo alrededor de mi cuerpo. Es como dormir en un ovillo. Cuando confirmé el pedido temí que no cupiera por el tubo de transporte, pero la Federal de Correo Atómico se las arregló para enrollarlo. Me ahorraron una buena molestia: la sola idea de abrirle la puerta a un cartero me pone de los nervios.</p>

<p>14:20 – 12 Dec. 2047</p>

<p>Nada nuevo en la red. Aparte de la clásica pornografía emocional, mis contactos muestran fotos de sus viajes –es verano-. Mi vecina Erika aparece en una simulación bastante convincente de Manhattan. Tiene buen gusto, Erika. A veces hablamos por holoconferencia. Por su cumpleaños le compré un Cadillac a su mascota LePet. Me emocionó ver la cantidad de puntos positivos que recibí a cambio.</p>

<p>09:14 – 13 Dec. 2047</p>

<p>Las vacaciones son un rollo. Mi cuenta de trabajo está temporalmente desactivada –política de la empresa-, así que no puedo ni siquiera cotillear lo que están haciendo los presenciales en la oficina. Se ve que no quieren que nadie les vea corretear por el pasillo en chaqueta y corbata. En fin. Supongo que esta desconexión me viene bien para recuperar algo de perspectiva. Si solo hubiera algo más de actividad en mi red…</p>

<p>11:56 – 13 Dec. 2047</p>

<p>Nervioso. Cada cierto tiempo, la red actualiza su código y entonces aparecen nuevas funciones o desaparecen otras. Estos cambios molestan a todo el mundo. Obligan a reaprender cómo hacer cosas tan básicas como expresar emociones o vender virtuancías. Es casi como tener que aprender a caminar otra vez. El último Gran Cambio produjo 7 mil millones de odios. Menudo Yahoo! fue eso.</p>

<p>18:46 – 13 Dec. 2047</p>

<p>No lo entiendo. Se supone que debería ver más actividad. Tengo más de 1.500 amigos en la red, eso sin contar los laborales y los casuales. Cuando pongo alguna actualización de estado o cuelgo una foto de gatitos suelo recibir un promedio de 30 palmaditas y 5 o 6 medallas de honor. Es lo normal. Quiero decir, incluso una mierda de publicación automática sobre mis constantes vitales suele tener esas reacciones. Hoy, en cambio, nada de nada. Cero.</p>

<p>08:33 – 14 Dec. 2047</p>

<p>He contactado con el Servicio de Contención del Cliente de la red. Es complicado, pero no imposible. La gente suele exagerar mucho. Cuando superé el cuarto nivel de preguntas y respuestas, se abrió un formulario especial. El puñetero captcha animado fue bastante difícil de matar, pero una vez superado eso y una prueba de inteligencia verbal pude redactar el mensaje. He puesto emoticonos de mi reserva vintage para impresionarles.</p>

<p>11:40 – 14 Dec. 2047</p>

<p>Llevo tres horas esperando y todavía no me han contestado.  ¡Y gasté seis emoticonos Gran Reserva! Estoy tan furioso… Obviamente me he quejado de ello, pero como no sé si la gente me lee o no… La actividad, por cierto, sigue, aunque ahora parece todavía más insulsa. Más que de costumbre, quiero decir. Quizá sea una percepción mía. ¡Yo también quiero jugar!</p>

<p>21:21 – 15 Dec. 2047</p>

<p>Es mi cuarto día de vacaciones y lo he gastado casi por completo leyendo documentación, buscando en foros de mala muerte y probando aplicaciones que bordean lo ilegal. Todo con un solo objetivo: conseguir que me vean, o que el servicio de contención note mi existencia. Por ahora mi éxito ha sido nulo. Juraría que afuera ha anochecido (lo dice mi widget climático). Estoy cansado y frustrado.</p>

<p>13:03 – 16 Dec. 2047</p>

<p>En la cama. No tengo ganas de levantarme. A la mierda todo.</p>

<p>04:21 – 17 Dec. 2047</p>

<p>…</p>

<p>08:01 – 18 Dec. 2047</p>

<p>Esta mañana me siento bien. Moderadamente optimista, por decirlo como mi app terapéutica favorita. Recibí un mensaje en mi cuenta de correo electrónico. Hace años que no la uso. Era spam nigeriano del bueno. Una perla. Lo he guardado en una carpeta especial para revenderlo a un media hunter en cuanto mi red vuelva a funcionar con normalidad. De momento, espero con paciencia. Y leo. He vuelto a leer, sí. Tengo ganas de contarlo. Pero no hay red.</p>

<p>16:39 – 18 Dec. 2047</p>

<p>He enviado unos cuantos correos a amigos destacados, de los que suelen otorgar medallas y pegatinas costosas en mis actualizaciones. Correos. Hacía años que no redactaba uno. De diez que he enviado, seis han sido rechazados por el servidor. Los otros no me han contestado. He iniciado viejas aplicaciones también. Ni un alma en más de 20 sistemas de mensajería. Conecté al viejo chat y solo había inteligencias artificiales que querían tener sexo conmigo. Deprimente.</p>

<p>06:50 – 19 Dec. 2047</p>

<p>Estoy considerando seriamente la posibilidad de usar el teléfono. Vivo en un piso colmena de quinta generación: por ley deben construirse con un teléfono digital terrestre, pero nadie lo usa. El mío está detrás de una estantería de cómics falsos que compré en Etsy, en un panel oculto en la pared. La última vez que limpié parecía estar intacto. Quizá mañana me arme de valor e intente llamar a alguien, pero no sé a quién. Debería encontrar primero mi vieja agenda electrónica. Je.</p>

<p>12:09 – 19 Dec. 2047</p>

<p>Se me hace raro usar el teléfono. No odio hablar, pero pueden pasar días enteros antes de que lo haga. Y hablar por teléfono es realmente extraño. Te obliga a prestar atención a una sola cosa. Por cierto, no he podido comunicar con nadie todavía: marco los números y no sucede nada. Y sigo sin acceso a la red. Por lo demás, no me siento tan mal. He acabado ya dos libros y he vuelto a usar el aparato de gimnasia integral. El ejercicio me está ayudando a dormir.</p>

<p>22:10 – 19 Dec. 2047</p>

<p>El teléfono no funciona. He tirado la agenda por el destructor de basura. Soledad inaguantable.</p>

<p>15:55 – 20 Dec. 2047</p>

<p>MIERDA MIERDA MIERDA MIERDA MIERDA</p>

<p>18:32 – 21 Dec. 2047</p>

<p>Hacía dos años que no salía del piso, pero esta mañana no pude más. Salir por el pasillo es lo peor. Es muy largo. Hay docenas de puertas a ambos lados y nunca estoy seguro de saber regresar  a la mía. Tardé una hora en alejarme de mi puerta. Quería estar seguro de recordar el número y los pequeños detalles. Al final pinté una marca en un rincón de la puerta y me fui.  Solo di un corto paseo. Mañana intentaré ir a ver a la vecina.</p>

<p>11:23 – 22 Dec. 2047</p>

<p>Erika no está. He llamado a su puerta y no ha abierto nadie. ¿Puede ser que no esté en casa? Es absurdo. No hay nada interesante fuera. No hace falta ir a ningún sitio. ¿Se ha ido acaso para siempre? Este pensamiento me tortura. Hablar con mi vecina no es como tener Red, es algo distinto. Me hace sentir bien de otra forma. O eso creo. Ni siquiera sé cuántos años tiene. Mañana volveré a intentarlo. O quizá no.</p>

<p>18:39 – 22. Dec. 2047</p>

<p>He intentado abrir mi consola para ver si había algo roto, pero no he podido. No tengo herramientas. Tampoco tengo cuchillos, y mis sporks para la cómida son de plastofibra flexible, así que no sirven. Realmente nunca había caído en la cuenta de lo cerrado que es todo. Mi consola no está pensada para ser abierta por un usuario. Y lo mismo pasa con el teléfono o el emisor holográfico. Todo cerrado. Y yo sigo encerrado en un piso sin red.</p>

<p>20:40 – 22 Dec. 2047</p>

<p>Antes hablé de abrir cosas. Hace una hora intenté abrir mi ventana, pero no se puede. Cuando vinimos a vivir a las Colmenas nos dijeron que era posible. Bueno, no es que lo dijeran… leí en la red una historia sobre alguien tirándose desde el nivel 8. Ahora que lo pienso, no recuerdo si se refería a la ventana o a la azotea. Tampoco creo que sea posible subir a la azotea. El caso es que sigo sin red. ¿Qué novedad, eh?</p>

<p>21:03 – 23 Dec. 2047</p>

<p>He estado todo el día leyendo y mirando fuera de la ventana, otra de cosas que solo hacía cuando era pequeño. Puedo ver el centro de la ciudad a lo lejos. Abajo solo hay una gran extensión de tierra con unos pocos árboles. Y carreteras que se cruzan. Por la noche veo fuegos debajo de esas carreteras. Seguro que hay personas. Gente que vive fuera, en la calle. Gente que no necesita la red.</p>

<p>11:49 – 24 Dec. 2047</p>

<p>La última vez que pasé por el vestíbulo fue al llegar al bloque, hace doce años. Hay muchas cosas que ya no recordaba. Y otras han cambiado. Los buzones de correo atómico han sido arrancados. La pantalla modular de la pared, que mostraba escenas de playas tropicales, parece llevar apagada muchos años. Hay suciedad y colillas y hojas. Huele a orín. No es un sitio agradable en el que estar, pero es diferente.</p>

<p>14:08 – 24 Dec. 2047</p>

<p>Fuera hace frío. La sensación me recordó a cuando abro la nevera en el piso, pero el frío de afuera es distinto: es más variable debido al viento y la lluvia. Lo primero que hice al traspasar el umbral del bloque fue mirar hacia arriba, buscando mi ventana, y los ojos se me llenaron de agua. Luego miré hacia delante. Me puse a correr por una gran explanada de basura y tierra batida durante no sé cuánto tiempo.  No vi a nadie. O eso me pareció. Regresé mojado a casa y dormí como nunca antes había dormido.</p>

<p>21:00 – 25 Dec. 2047</p>

<p>Hay gente. Fuera hay gente. Gente de verdad. He vuelto a bajar, me aventuré más allá del viaducto y ahí estaban: figuras parduzcas contra el horizonte gris. Me he acercado a ellas lentamente y vi rostros sucios y demacrados. Se estaban calentando alrededor de un bidón en el que queman basura biodegradable y madera de los arbustos salvajes de los que crecen en la explanada. Tenían algo en las manos que iban pasándose a intervalos regulares. Algún tipo de brebaje, creo. Reían mucho. Parecían felices. Me miraron unos instantes, quizá extrañados por mi aspecto, y luego siguieron hablando y riendo. Uno de ellos me hizo señas con la mano: me invitaba a unirme al grupo. Yo di media vuelta y corrí lo más rápido que pude hacia el bloque.</p>

<p>12:00 – 26 Dec. 2047</p>

<p>He soñado toda la noche con gente. Esta noche volveré fuera. Quiero estar con ellos. Quiero hablar con alguien. He preparado una bolsa con comida y me he puesto el termopijama encima de mi ropa de trabajo. Debería bastar para superar la noche sin enfriarme demasiado. Todavía no puedo creer que hubiera gente más allá de estos muros con los cuales charlar y pasar el rato. Es como la red, pero sin red. Solo personas. Gente.</p>

<p>09:44 – 04 Jan. 2048</p>

<p>Soy Erika, la vecina de Albert J. Weltschmerz. La Comisión de Asuntos Vitales de la red me ha pedido que escriba aquí un pequeño memorial sobre él. Me eligieron por el número de interacciones que había tenido con Albert a través de la red. No sé si tiene familiares vivos: los agentes de la red solo encontraron estas notas en su piso, que adjunto a su muro.</p>

<p>Albert fue hallado muerto fuera del bloque el día 2 de enero, debajo de un viaducto. Lo encontraron tendido boca arriba, con los ojos abiertos y una gran sonrisa todavía en el rostro. Solo llevaba puestos zapatillas y calzoncillos. Según el forense, la causa de la muerte fue hipotermia. Estaba borracho también. Él, que nunca bebía nada que no tuviera la marca EcoBet (haz clic aquí para hacerte fan) y jamás salía de su piso. De veras que no lo entiendo. Lo tenía todo. Parecía feliz.</p>

<p>Lo que más me desconcierta de todo lo ocurrido es el mutismo en el que se había encerrado desde hace unas semanas. Solíamos hablar mucho a través de la red. Y un día, de repente, dejó de leer mis mensajes y de enviarme regalos. Sé por el registro de mi puerta que había intentado venir a verme el día 22 de diciembre, pero yo estaba visitando a mis padres, que viven en el barrio D3. Si hubiese estado en casa, quizá ahora seguiría vivo&#8230; [Emoticono triste].</p>

<p>A todos los que conocíais a Albert: por favor, dejadle un último Like o un regalo virtual. Sé que lo hubiera apreciado muchísimo. Gracias.</p>]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Ideologías</title>
			<link>/2012/11/ideologias/</link>
			<pubDate>Mon, 26 Nov 2012 21:25:38 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/11/ideologias/</guid>
			<description>A una ideología hay que tratarla igual que a una madre: abrázala y acepta sus tuppers, pero no le hagas ni puto caso cuando se pone a hablar mal de tus amigos.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>A una ideología hay que tratarla igual que a una madre: abrázala y acepta sus tuppers, pero no le hagas ni puto caso cuando se pone a hablar mal de tus amigos.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Zen</title>
			<link>/2012/11/zen/</link>
			<pubDate>Fri, 23 Nov 2012 19:22:21 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/11/zen/</guid>
			<description>El momento en el que te percatas de que no hace falta interponerse en la trayectoria de un idiota, sino dejar que el barranco trabaje por ti.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><span>El momento en el que te percatas de que no hace falta interponerse en la trayectoria de un idiota, sino dejar que el barranco trabaje por ti.</span></p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Bella Italia</title>
			<link>/2012/11/bella-italia/</link>
			<pubDate>Fri, 23 Nov 2012 19:19:12 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/11/bella-italia/</guid>
			<description>Es un restaurante pequeño y poco elegante, sí, y el encargado grita a pleno pulmón mientras su mujer viene a servirte los rigatoni con su bebé en brazos. Pero todo eso, a los italianos, nos la trae floja: los ingredientes son de primera y el pizzero, napolitano. Cuando voy, Antonio me da una palmada en el hombro y me invita a café y limoncello.
http://barcelona.salir.com/bella_italia</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><span>Es un restaurante pequeño y poco elegante, sí, y el encargado grita a pleno pulmón mientras su mujer viene a servirte los rigatoni con su bebé en brazos. Pero todo eso, a los italianos, nos la trae floja: los ingredientes son de primera y el pizzero, napolitano. Cuando voy, Antonio me da una palmada en el hombro y me invita a café y limoncello.</span></p>

<p><span><a href="http://barcelona.salir.com/bella_italia">http://barcelona.salir.com/bella_italia</a></span></p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Burocracia</title>
			<link>/2012/11/burocracia/</link>
			<pubDate>Fri, 23 Nov 2012 18:21:44 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/11/burocracia/</guid>
			<description>La burocracia me molesta, pero se me da bien. Jamás me han rechazado una solicitud o dicho “vuelva usted mañana”. Antes de ir a una ventanilla o enviar un formulario, planifico, acumulo la documentación necesaria, la copio. Luego, pienso en el funcionario de turno y en cómo abrirá mi sobre. Y entonces ordeno cuidadosamente las hojas para construir un frío relato legal, uno que emocione a la administrativa del grupo D que gestionará mi instancia, expediente o queja.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><span>La burocracia me molesta, pero se me da bien. Jamás me han rechazado una solicitud o dicho “vuelva usted mañana”. Antes de ir a una ventanilla o enviar un formulario, planifico, acumulo la documentación necesaria, la copio. Luego, pienso en el funcionario de turno y en cómo abrirá mi sobre. Y entonces ordeno cuidadosamente las hojas para construir un frío relato legal, uno que emocione a la administrativa del grupo D que gestionará mi instancia, expediente o queja. Cuando cierro la carpeta, sé que he preparado un informe completo, esencial, aerodinámico casi.</span></p>

<p><span>Sí, yo a los funcionarios los seduzco.</span></p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Un correo</title>
			<link>/2012/11/endesa/</link>
			<pubDate>Thu, 08 Nov 2012 08:36:45 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/11/endesa/</guid>
			<description>Endesa me ha enviado un correo promocional cuyo asunto dice “Ser de Endesa se nota aquí”. Dentro, un sorteo de cruceros. Les he contestado como sigue:
 “Estimados señores de Endesa:
Noto que soy de Endesa cuando recibo vuestra factura cada dos meses. Lo noto cuando conecto a vuestra desastrosa página web e intento acceder a las facturas o introducir una lectura del contador. Lo noto cuando llamo a vuestro teléfono de atención al cliente y me atiende personal desmotivado y desinformado.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Endesa me ha enviado un correo promocional cuyo asunto dice “Ser de Endesa se nota aquí”. Dentro, un sorteo de cruceros. Les he contestado como sigue:</p>

<blockquote>
<p>“Estimados señores de Endesa:</p>

<p>Noto que soy de Endesa cuando recibo vuestra factura cada dos meses. Lo noto cuando conecto a vuestra desastrosa página web e intento acceder a las facturas o introducir una lectura del contador. Lo noto cuando llamo a vuestro teléfono de atención al cliente y me atiende personal desmotivado y desinformado. Lo noto, finalmente, cuando me doy cuenta de que estoy atado a vosotros de por vida.</p>

<p>Dejad ya de haceros notar.</p>

<p>Saludos cordiales,<br />
Un cliente”</p>
</blockquote>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Vivir sin discutir</title>
			<link>/2012/11/vivir-sin-discutir/</link>
			<pubDate>Mon, 05 Nov 2012 21:27:55 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/11/vivir-sin-discutir/</guid>
			<description>Vivir sin discutir es como limpiar alrededor de un objeto sin quitar la mierda que tiene debajo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Vivir sin discutir es como limpiar alrededor de un objeto sin quitar la mierda que tiene debajo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Aquello</title>
			<link>/2012/11/una-persona/</link>
			<pubDate>Fri, 02 Nov 2012 14:37:41 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/11/una-persona/</guid>
			<description>Aquello de que topas con una persona que, de tan estrafalaria e indiferente, parece ser más sabia e inteligente que las demás. Cuando en realidad es un espantapájaros.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><span>Aquello de que topas con una persona que, de tan estrafalaria e indiferente, parece ser más sabia e inteligente que las demás. Cuando en realidad es un espantapájaros.</span></p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Materia oscura</title>
			<link>/2012/10/materia-oscura/</link>
			<pubDate>Tue, 30 Oct 2012 18:57:47 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/10/materia-oscura/</guid>
			<description>La mayoría de las veces no está pasando nada interesante. El 99% de la historia se compone de momentos intrascendentes. Pero son esas largas y aburridas horas las que acaban generando los eventos históricos. Los historiadores omiten por completo esta &amp;#8220;materia oscura&amp;#8221; de sus investigaciones porque queda feo decir que las guerras pueden gestarse leyendo una revista de caza y pesca sentado en el water.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>La mayoría de las veces no está pasando nada interesante. El 99% de la historia se compone de momentos intrascendentes. Pero son esas largas y aburridas horas las que acaban generando los eventos históricos. Los historiadores omiten por completo esta &#8220;materia oscura&#8221; de sus investigaciones porque queda feo decir que las guerras pueden gestarse leyendo una revista de caza y pesca sentado en el water.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Mi país</title>
			<link>/2012/10/mi-pais/</link>
			<pubDate>Sat, 27 Oct 2012 14:50:37 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/10/mi-pais/</guid>
			<description>Mi país son mis recuerdos. La acumulación de lugares en los que he vivido y por los que he transitado. Las comidas que he probado y las personas que he conocido. Las palabras de todos los idiomas que he interpretado. Los colores de todos los suelos que he pisado.
Soy un nacionalista de la memoria.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Mi país son mis recuerdos. La acumulación de lugares en los que he vivido y por los que he transitado. Las comidas que he probado y las personas que he conocido. Las palabras de todos los idiomas que he interpretado. Los colores de todos los suelos que he pisado.</p>

<p>Soy un nacionalista de la memoria.</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Algún día</title>
			<link>/2012/10/alg-n-d-a/</link>
			<pubDate>Mon, 01 Oct 2012 20:18:04 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/10/alg-n-d-a/</guid>
			<description>Algún día perderé un tren o seré atropellado por culpa del tiempo que paso poniendo comas, puntos y tildes en WhatsApp -y consultando el diccionario en caso de duda-. Pero nunca podrán quitarme la satisfacción de haber enviado un mensaje impecable.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><span>Algún día perderé un tren o seré atropellado por culpa del tiempo que paso poniendo comas, puntos y tildes en WhatsApp -y consultando el diccionario en caso de duda-. Pero nunca podrán quitarme la satisfacción de haber enviado un mensaje impecable.</span></p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Érase una vez… Prometheus</title>
			<link>/2012/08/rase-una-vez-prometheus/</link>
			<pubDate>Thu, 09 Aug 2012 21:05:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/08/rase-una-vez-prometheus/</guid>
			<description>Los niños no quieren dormirse. La abuela Ridley acaba de acostarlos, pero ellos quieren saber cómo acaba el cuento de la otra noche, el del lobo asesino y la caperucita espacial. La abuela se quita entonces las gafas y suspira. Sabe que sus nietos no dejarán nunca de preguntarle el porqué de esto y aquello. Como todas las noches, toca narrar algo. Aferra lentamente un libro de recetas y, haciéndolo pasar por un relato interminable, comienza a improvisar a partir del tema de siempre: la codicia de hombres poderosos y corruptos fuerza a una mujer pura a luchar contra el mal y derrotarlo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p class="MsoNormal">
  Los niños no quieren dormirse. La abuela Ridley acaba de acostarlos, pero ellos quieren saber cómo acaba el cuento de la otra noche, el del lobo asesino y la caperucita espacial. La abuela se quita entonces las gafas y suspira. Sabe que sus nietos no dejarán nunca de preguntarle el porqué de esto y aquello. Como todas las noches, toca narrar algo. Aferra lentamente un libro de recetas y, haciéndolo pasar por un relato interminable, comienza a improvisar a partir del tema de siempre: la codicia de hombres poderosos y corruptos fuerza a una mujer pura a luchar contra el mal y derrotarlo.
</p>

<p class="MsoNormal">
  La abuela, a pesar de estar cansada, tiene un buen repertorio de trucos. Empiezan a desfilar sus títeres clásicos: el caballero sin alma –pero bueno en el fondo-, el rey caído y sin escrúpulos en busca del Grial, la princesa malvada y, por supuesto, la Juana de Arco, que a esos niños les recuerda tanto a su fuerte mamá, que les protege de los malos y les cuida. Para que los niños no se duerman en seguida –a fin de cuentas, una abuela también merece atenciones-, saca también una hueste de personajes sacrificables, y les hace protagonizar muertes inverosímiles, estúpidas. Uno, por ejemplo, se asusta al llegar ante la cueva del lobo y decide volver a casa solo; otro –alma cándida- se acerca a una serpiente de colores para tocarla. Hay un gran valor pedagógico en estas escenas sangrientas.
</p>

<p class="MsoNormal">
  Conforme va pasando las páginas, la abuela Ridley se toma unas cuantas licencias. Deja preguntas sin responder –les vendrán bien para otra noche- y olvida a algunos personajes por el camino. En algunos momentos avanza, en otros se para, y solo en unas pocas ocasiones consigue emocionar. Pero son ecos del antiguo relato, ese que le enseñaron de pequeña.
</p>

<p class="MsoNormal">
  Se aproxima la medianoche, y aquí la abuela Ridley se enfrenta a una difícil decisión. Le gustaría terminar la historia de una vez por todas: le da miedo seguir exprimiendo el mismo cuento una y otra vez. Pero sabe que los niños tendrán pesadillas si no acaba con un final feliz. Saca entonces otro as de la manga: justo cuando la virgen guerrera está a punto de perecer, el caballero sin alma se redime y le muestra el camino hacia el Olimpo. La joven Juana, que finalmente ha despertado y madurado, recoge la armadura del caballero y marcha hacia una nueva vida de aventuras. La abuela cierra el libro y sonríe; sus nietos aplauden felices. ¿Y qué si la historia hace aguas? Al fin y al cabo, complacer a su público es un trabajo poco exigente. Dentro de muchos años, el único recuerdo que les quedará a sus nietos de esos relatos será el la dulce voz de su yaya.
</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Bicing</title>
			<link>/2012/08/bicing/</link>
			<pubDate>Tue, 07 Aug 2012 21:46:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/08/bicing/</guid>
			<description>Ahí están las bicicletas, plácidamente ancladas. Son nueve. Son todas diferentes. Todas tienen algún defecto. Unas tienen el sillín bajado. Otras lo llevan tan alto que imagino la altura de quién las usó por última vez. Una tiene el sillín girado, lo que quizá sea alguna clase de código secreto. Llego al poste y aplasto la tarjeta contra el sensor, esperando que la pantalla azul pase a verde. El número que aparece es 33.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p class="MsoNormal">
  <em>Ahí están las bicicletas, plácidamente ancladas. Son nueve. Son todas diferentes. Todas tienen algún defecto. Unas tienen el sillín bajado. Otras lo llevan tan alto que imagino la altura de quién las usó por última vez. Una tiene el sillín girado, lo que quizá sea alguna clase de código secreto. Llego al poste y aplasto la tarjeta contra el sensor, esperando que la pantalla azul pase a verde. El número que aparece es 33. ¿Es el sistema de asignación de bicicletas realmente aleatorio o tiende a castigar a los usuarios obligándoles a desandar todo su camino?  Voy hacia la número 33. Las otras me dan la espalda, desconsoladas. Otra vez será. La 33 me saluda con el parpadeo de su piloto de anclaje. Verde, verde, verde. Será mejor que la saque antes de que el sistema piense que la he abandonado. Aquí está. Parece sólida. El sillín está a una altura casi adecuada. Lo ajusto. La palanca que libera el tubo es dura. Levantarla es como armar una enorme granada de fragmentación o abrir una ventana vieja. El tubo no cede, está oxidado. Doy unos golpes. Solo espero que el sillín no se derrumbe bajo mi culo. Llegar al trabajo como si cabalgara una BMX sería divertido. Agarro los manillares y noto que van desparejados como mis calcetines. Pruebo los frenos. El delantero responde con vigor. El trasero está flojo. Una de cal&#8230; Sé que al frenar mi bicicleta soltará un quejido estridente, de esos que asustan a las viejas. Falta por mirar el cambio de marchas. Está intacto y es del nuevo tipo. Pone Shimano. Japonés. Fiable. No veas cómo lo han aporreado y rayado. Solo tiene tres marchas. La primera es demasiado ligera para casi todo. La tercera solo vale para cuestas hacia abajo suaves. La segunda es inútil. Empiezo por ella. Recorro cien metros. Llega el momento de pasar a la tercera, pero entonces descubro que esta bicicleta es de las que tienen el cambio jodido. Es poner la tercera y notar como algo se encasquilla y cede entre los pedales. Una cadena, un resorte, algo. Estoy ya demasiado lejos de la parada. La bici avanza. Me resigno. He descubierto que si aprieto fuerte el manillar hacia afuera, como si hubiese una cuarta marcha, la tercera se mantiene. Sobre la maneta derecha solo puedo hacer presión con dos dedos. Llego al primer semáforo y freno. El chirrido es sobrenatural. Miro a mi alrededor. Al otro lado de la calle hay una ciclista que va en dirección contraria. Yo también lo hacía, antes: ir en dirección contraria. No hay mucha elección. Las indicaciones están desdibujadas y la pendiente favorece a quienes van en sentido contrario. La mayoría sabemos que nos equivocamos. La mayoría se desvía al cruzarse con alguien que pedalea en el sentido correcto. Sin embargo, los hay que piensan estar en lo justo y no ceden el paso. Para ellos, ninguna piedad. Tolerancia cero. Despectivos timbrazos, rigurosamente propinados no antes, sino justo en el momento en que se cruzan las trayectorias. Una zancadilla acústica. Recuerdo que al principio quería colgar un cartel en el manillar para indicar a los infractores su error. Hubiese sido demasiado pasivo-agresivo. Además, ¿quién lo hubiera entendido? No, no. Lo mejor es tener paciencia. Y dar timbrazos. Dar timbrazos con el culo ligeramente levantado, porque el sillín está cediendo. Apretando fuerte el manillar derecho, porque el cambio está roto. Teniendo cuidado con los frenos, no vaya a ser que alguien se asuste con los chirridos. Y ojo con el manillar, que está que podría quebrarse. Pero qué bonitos los plataneros en esta época del año.</em>
</p>

<p class="MsoNormal">
  <em>Mierda, un peatón.</em>
</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Cuando el cine se podía oler</title>
			<link>/2012/05/cuando-el-cine-se-pod-a-oler/</link>
			<pubDate>Tue, 01 May 2012 19:44:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/05/cuando-el-cine-se-pod-a-oler/</guid>
			<description>El plástico de las cintas VHS tiene un olor particular. Las más antiguas huelen a queso. También las cajas que guardan las cintas huelen así. Un queso mediocre, un Emmenthal picante de los que se ponen en los bikinis de los bares de barrio.
Entrar en un videoclub es como entrar en una tienda de quesos. El producto se puede tocar, oler, incluso morder. Uno puede dejarse ver y mirar a los demás.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El plástico de las cintas VHS tiene un olor particular. Las más antiguas huelen a queso. También las cajas que guardan las cintas huelen así. Un queso mediocre, un Emmenthal picante de los que se ponen en los bikinis de los bares de barrio.</p>

<p>Entrar en un videoclub es como entrar en una tienda de quesos. El producto se puede tocar, oler, incluso morder. Uno puede dejarse ver y mirar a los demás. Como en una biblioteca, es posible espiar a otros en sus elecciones, intuir sus gustos.</p>

<p>Los casetes más populares han estado ya en decenas de casas y reproductores. Cuando sostienes esos doscientos gramos de plástico negro, imaginas las fiestas que han amenizado, las discusiones que han aplacado y las soledades que han llenado.</p>

<p>Meter la cinta en el reproductor es como deslizar la mano en la boca de un monstruo, un cocodrilo japonés. Los sonidos mecánicos acompañan la tensión previa a la reproducción. No sabes qué verás ni si te gustará. El monstruo se ha tragado la historia.</p>

<p>El rebobinado es la parte más relajante de todo el proceso, un momento casi post-coital en el que aprovechas para desperezarte y encender un cigarrillo. El zumbido del pequeño motor indica que todo vuelve a empezar, que toda historia es cíclica.</p>

<p>Es cada vez más raro oír ese sonido. El cine, como la música, se ha digitalizado casi por completo. La distribución digital es más cómoda, ecológica, económica. La calidad de visionado es más alta. Incluso hay extras.</p>

<p>Pero yo voy a echar de menos ese olor a queso.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Journey</title>
			<link>/2012/03/journey/</link>
			<pubDate>Thu, 15 Mar 2012 23:52:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/03/journey/</guid>
			<description>Es bien sabido que las experiencias místicas no se pueden describir. Son inefables como el brillo del sol sobre millones de granos de arena, impermeables a cualquier intento de comprensión.
De ellas puede nacer cualquier cosa: poesía, música, un sentimiento religioso, una emoción. Todas ellas débiles copias del original, subproductos que intentan transmitir un sentimiento prístino y al alcance de pocos.
Journey, videojuego y parábola de bolsillo, lo intenta.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p></p></p>

<p>Es bien sabido que las experiencias místicas no se pueden describir. Son inefables como el brillo del sol sobre millones de granos de arena, impermeables a cualquier intento de comprensión.</p>

<p>De ellas puede nacer cualquier cosa: poesía, música, un sentimiento religioso, una emoción. Todas ellas débiles copias del original, subproductos que intentan transmitir un sentimiento prístino y al alcance de pocos.</p>

<p>Journey, videojuego y parábola de bolsillo, lo intenta.</p>

<p>Su trama ha sido cuidadosamente entretejida con elementos comunes a casi todas las culturas humanas: el desierto y la montaña, la pequeñez del héroe, la alianza con la naturaleza, la ciclicidad de todo. Conecta bien con nuestros mitos.</p>

<p>Su desarrollo logra anular por breves momentos la conciencia del protagonista. Que eres tú. O yo. O nadie. No hay nombres ni tampoco rostros; solo capas que ondean al viento, pasos suaves y balidos melodiosos.</p>

<p>Que viajes solo o acompañado poco importa. Puedes sentarte a meditar mientras el otro se desvive por alcanzar un saliente o acompañar a tu gemelo en acrobacias aéreas, ambos lanzados cuales pañuelos de seda en un torbellino.</p>

<p>Ni la historia ni el destino importan; lo único que cuenta es haber caminado. Al fin y al cabo, ¿qué es la tierra prometida sino aquel lugar en el que se asienta el alma que ha hecho las paces consigo misma?</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Dear Esther</title>
			<link>/2012/02/dear-esther/</link>
			<pubDate>Tue, 14 Feb 2012 22:52:21 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2012/02/dear-esther/</guid>
			<description>¿Qué añade la interactividad a un juego como Dear Esther? ¿Libertad? No; es el viaje dentro de un poema. ¿Una ilusión de complicidad? Quizá. La posibilidad de detenerse en un pasaje, en un detalle, de volver atrás, incluso de cerrar el libro de repente. Esa linealidad compleja tan propia de los libros y tan ajena a los videojuegos.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img class="aligncenter" alt="" src="https://i0.wp.com/media.tumblr.com/tumblr_lzenfi1R3O1qg2j82.jpg?w=780" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>¿Qué añade la interactividad a un juego como <a href="http://dear-esther.com/" title="Dear Esther">Dear Esther</a>? ¿Libertad? No; es el viaje dentro de un poema. ¿Una ilusión de complicidad? Quizá. La posibilidad de detenerse en un pasaje, en un detalle, de volver atrás, incluso de cerrar el libro de repente. Esa linealidad compleja tan propia de los libros y tan ajena a los videojuegos.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Puñetazo en el ojo</title>
			<link>/2011/07/pu-etazo-en-el-ojo/</link>
			<pubDate>Sun, 31 Jul 2011 22:14:36 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2011/07/pu-etazo-en-el-ojo/</guid>
			<description>Me gusta la sede del Colegio Oficial de Pesadores y Medidores Públicos. Es un edificio feo, bajo, de planta rectangular, rodeado de árboles marcianos que no logro identificar, repletos de gruesas espinas cónicas que tapizan troncos hinchados y lisos como boas recién comidas.
Gruesos ventiladores giran con pereza, animados por el ritmo burocrático del Colegio. Imagino a los técnicos, a los más ancianos, sentados delante de escritorios decadentes, belenes hechos de calendarios podridos, viejos informes desdibujados, páginas amarillentas, bandejas atiborradas de formularios enmohecidos.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img class=" aligncenter" src="https://i0.wp.com/media.tumblr.com/tumblr_lp7x3vRkh81qg2j82.jpg?w=780" alt="" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Me gusta la sede del <a href="http://www.copb.com/assessorament.asp" title="COPB">Colegio Oficial de Pesadores y Medidores Públicos</a>. Es un edificio feo, bajo, de planta rectangular, rodeado de árboles marcianos que no logro identificar, repletos de gruesas espinas cónicas que tapizan troncos hinchados y lisos como boas recién comidas.</p>

<p>Gruesos ventiladores giran con pereza, animados por el ritmo burocrático del Colegio. Imagino a los técnicos, a los más ancianos, sentados delante de escritorios decadentes, belenes hechos de calendarios podridos, viejos informes desdibujados, páginas amarillentas, bandejas atiborradas de formularios enmohecidos. Todo ello regado con luz de neones azules.</p>

<p>El edificio en sí, como decía, es feo, pero no por azar: su fealdad es estudiada, funcional, el resultado de años de uso intensivo y negligencia calculada. Es feo como una viuda que se sabe no vista, no cortejada. Ahí, plantado a pocos metros del mar, es también un símbolo de valor arquitectónico, de osadía urbanística: no teme el juicio ajeno, no necesita esconder las persianas oxidadas ni las ventanas sucias, similares a las hendiduras de un búnker.</p>

<p>La gente lo ignora. Sabe que existe, por supuesto, pero de la misma manera en que saben que la roca es sólida o el agua moja. Es como si estuviera emitiendo un campo de invisibilidad, una zona de sombra. No intenta gustar, no mendiga fotos a los turistas, no se vende. En esta ciudad, que se jacta de ser de las más hermosas del mundo, es un raro y un incomprendido. Un solitario.</p>

<p>Será por eso que me gusta.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>La otra mitad</title>
			<link>/2011/06/la-otra-mitad/</link>
			<pubDate>Tue, 14 Jun 2011 21:32:28 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2011/06/la-otra-mitad/</guid>
			<description>Encendió el cigarrillo. Fumó la mitad. Entrecerró los ojos. Cuando su mano acarició el brazo de ella, no fue más allá del codo.
—Quería decirte que— empezó.
Ella giró la cabeza. Miró con interés el hombro de él. Sonrió con el lado derecho del rostro.
—¿te quiero? — preguntó ella.
—S— silbó él, tendiendo la mano en el vacío.
—í— exclamó ella, parcialmente emocionada.
—Sin— dijo él. —¡duda! — gritó ella.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Encendió el cigarrillo. Fumó la mitad. Entrecerró los ojos. Cuando su mano acarició el brazo de ella, no fue más allá del codo.</p>

<p>—Quería decirte que— empezó.</p>

<p>Ella giró la cabeza. Miró con interés el hombro de él. Sonrió con el lado derecho del rostro.</p>

<p>—¿te quiero? — preguntó ella.</p>

<p>—S— silbó él, tendiendo la mano en el vacío.</p>

<p>—í— exclamó ella, parcialmente emocionada.</p>

<p>—Sin— dijo él. </p>

<p>—¡duda! — gritó ella.</p>

<p>—Embargo— corrigió él.</p>

<p>—¿Es demasiado? — preguntó ella, esperanzada y asustada.</p>

<p>—Pronto— contestó él, alejando un poco la mano.</p>

<p>Ella permaneció en silencio durante un rato —ni demasiado largo, ni demasiado corto—. Luego, sonrió. Una lágrima surcaba su rostro.</p>

<p>—¿Cuándo? — inquirió.</p>

<p>—Partiré— concluyó él, con dudosa firmeza.</p>

<p>—Entonces— dijo ella.</p>

<p>—Adiós— dijo él.</p>

<p>—¡Tristeza! — exclamó ella, abrazándole una sola pierna.</p>

<p>Y vivieron casi felices y comieron dos cuartos de perdices.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Sin moraleja</title>
			<link>/2011/03/sin-moraleja/</link>
			<pubDate>Tue, 01 Mar 2011 23:43:53 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2011/03/sin-moraleja/</guid>
			<description>Recuerdo cuando recibí mi primer puñetazo en el ojo.
Ocurrió en el colegio, a la hora del recreo. Yo tenía ocho años; el otro idiota, seis. Yo estaba tranquilo, mirando a los demás; el otro debió de pensar que yo era un blanco ideal para sus nudillos. Caminó hacia mí y, sin mediar palabra, me golpeó con un derechazo incierto. Luego, como si nada, se giró y regresó con sus compañeros.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Recuerdo cuando recibí mi primer puñetazo en el ojo.</p>

<p>Ocurrió en el colegio, a la hora del recreo. Yo tenía ocho años; el otro idiota, seis. Yo estaba tranquilo, mirando a los demás; el otro debió de pensar que yo era un blanco ideal para sus nudillos. Caminó hacia mí y, sin mediar palabra, me golpeó con un derechazo incierto. Luego, como si nada, se giró y regresó con sus compañeros.</p>

<p>Mi primera reacción fue de sorpresa. ¿Por qué motivo quería el otro hacerme daño? No había visto venir el golpe, no lo había imaginado siquiera. En mi cabeza, los seres humanos eran racionales y buenos, e incluso en la maldad seguían una especie de código de honor. Aquello no tenía sentido.</p>

<p>Pero entonces comprendí que no le podía exigir explicaciones, no podía sentarme con él y preguntar por qué lo había hecho. Las compuertas de mi ira se abrieron de par en par –nunca lo hacían gradualmente- y perseguí al imbécil. Mi placaje lo dejó tendido en el suelo. Lloró.´</p>

<p>Sus compañeros se lanzaron a defenderle: mi espalda recibía docenas de pequeños golpes mientras mis oídos se llenaban de insultos. Pero pude levantarme. Cuando la maestra intervino, señalé mi ojo con rabia y eso bastó para que ella entendiera.</p>

<p>Años después, sigo sin saber el porqué de ese puñetazo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Pere TV</title>
			<link>/2011/02/pere-tv/</link>
			<pubDate>Tue, 22 Feb 2011 22:36:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2011/02/pere-tv/</guid>
			<description>A Pere le dijeron un día “pon algo en el escaparate”. Y lo hizo: cogió una estantería metálica y la llenó de televisores viejos.
Vistos al pasar, causan ternura. Son cachorros abandonados. Y Pere es el veterinario de esas pantallas silenciosas.
Quizá nadie haya entrado ahí en semanas o meses; a Pere le trae sin cuidado, tiene una misión. Es fácil imaginarlo en su taller, salvando tecnología obsoleta, modelos tan antiguos como el rótulo de la tienda.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img class=" aligncenter" src="https://i2.wp.com/media.tumblr.com/tumblr_lh1g9mrvos1qg2j82.png?w=780" alt="" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>A Pere le dijeron un día “pon algo en el escaparate”. Y lo hizo: cogió una estantería metálica y la llenó de televisores viejos.</p>

<p>Vistos al pasar, causan ternura. Son cachorros abandonados. Y Pere es el veterinario de esas pantallas silenciosas.</p>

<p>Quizá nadie haya entrado ahí en semanas o meses; a Pere le trae sin cuidado, tiene una misión. Es fácil imaginarlo en su taller, salvando tecnología obsoleta, modelos tan antiguos como el rótulo de la tienda.</p>

<p>Por eso me gustaría entrar y conocerle. Porque el escaparate es un reflejo de su persona, de un hombre que respira ozono y huele a soldador, habla con los condensadores y sonríe al ver la nieve.</p>

<p>No la nieve que cae del cielo, sino la gris, la de canales vacíos.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Ambulatorio</title>
			<link>/2011/02/ambulatorio/</link>
			<pubDate>Thu, 10 Feb 2011 19:46:57 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2011/02/ambulatorio/</guid>
			<description>La mujer del ambulatorio está de pie. Lleva un buen rato esperando a que la llamen. Tiene el pelo corto y gris, manos forradas de callos y una cabeza redonda, hinchada, con dos ojos negros que en otra época hubiesen parecido dulces. Su feminidad se ha perdido por el camino: era una maleta demasiado pesada como para que pudiera subirla a bordo del avión low-cost de su vida.
Me siento y la miro.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>La mujer del ambulatorio está de pie. Lleva un buen rato esperando a que la llamen. Tiene el pelo corto y gris, manos forradas de callos y una cabeza redonda, hinchada, con dos ojos negros que en otra época hubiesen parecido dulces. Su feminidad se ha perdido por el camino: era una maleta demasiado pesada como para que pudiera subirla a bordo del avión <em>low-cost</em> de su vida.</p>

<p>Me siento y la miro. Y ella me mira a mí. Como no hay nadie más a su alrededor, se acerca y me habla. Su marido, me explica, está abajo, sentado; no sube porque está nervioso. Y entonces empieza a contarme la odisea de su consorte. La diabetes que casi lo mata, las discusiones con el médico hasta calibrar la medicación, el miedo a que el nuevo no entienda que la vida es dura y la gente toma azúcar aunque se lo prohíban.</p>

<p>Asiento. Nunca he tenido la determinación para negarme a escuchar un relato. Los médicos tienen sus argumentos, concluye suspirando. Yo hago lo mismo: sonrío y suspiro, porque sé muy bien a qué se refiere. Yo también podría hablarle de médicos, cabezonería y desobediencia. No obstante, prefiero callar, porque se me da muy mal buscar consuelo en los demás o pedir ayuda.</p>

<p>La mujer sigue hablando. No sé muy bien cómo, ahora ha pasado a hablarme del trabajo: es autónoma, como su marido, y se dedica a instalar toldos. Es una profesión muy dura. Yo no lo sabía. Al parecer, la demanda de toldos se dispara en verano, cuando la gente se acuerda de repente de que el sol está convirtiendo su piso en un alto horno. El invierno, por el contrario, es época de vacas flacas, en la que toca llamar a los clientes para recordarles que en verano necesitarán refrigerio y habrá cola.</p>

<p>Su marido está de baja y ella está sola. Le sugiero que contrate mozos, pero ella niega con la cabeza; es complicado contratar a aprendices, la ley es muy severa y hay que hacer mucho papeleo. Y entonces algo se conecta en su cerebro y le ilumina los ojos como si alguien estuviese pasando por su fondo con una linterna. ¿Tienes trabajo?, me pregunta. Esta vez mi sonrisa es más comprensiva. Sí, sí lo tengo. Ella ya esperaba mi respuesta, pero había que intentarlo de todas maneras.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Fondos locuaces</title>
			<link>/2011/01/fondos-locuaces/</link>
			<pubDate>Tue, 25 Jan 2011 00:22:42 +0000</pubDate>
			
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			<description>Me gusta llegar antes a los lugares. Las situaciones están todavía empaquetadas en película transparente y el aire tiene una pizca de duda que yo encuentro deliciosa. Fijo en un rincón, me pongo a contar peatones, pichones, ladrillos, colillas. Las irregularidades de una pared se mueren de ganas por contarme todo lo que han visto a lo largo de años de discreta vigilancia. Un seto me mira y sonríe cansado mientras el enésimo perro mea sobre sus raíces.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Me gusta llegar antes a los lugares. Las situaciones están todavía empaquetadas en película transparente y el aire tiene una pizca de duda que yo encuentro deliciosa. Fijo en un rincón, me pongo a contar peatones, pichones, ladrillos, colillas. Las irregularidades de una pared se mueren de ganas por contarme todo lo que han visto a lo largo de años de discreta vigilancia. Un seto me mira y sonríe cansado mientras el enésimo perro mea sobre sus raíces. Hay una papelera que ha tragado muchos secretos, pero calla. Nadie le sacará nunca la verdad, y ella lo sabe. Su pose es heroica. La puerta de servicio de un bar de copas, grande y con heridas bajo las cuales se adivina óxido y mugre, gime en silencio como un padre que no puede ver a sus hijos. Dos bolsas de basura le acompañan en el sentimiento; un tubo de desagüe llora copiosamente. El cable de teléfono se encoge en su vaina: no quiere saber nada de todo aquello. Solo un viejo ladrillo mantiene la compostura, y enseña al mundo su culo mientras el rostro asiste impasible a generaciones de dramas domésticos. El banco me mira y suspira con un crujido.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Larga distancia</title>
			<link>/2010/09/larga-distancia/</link>
			<pubDate>Sat, 25 Sep 2010 00:54:15 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2010/09/larga-distancia/</guid>
			<description>Amaneceres lentos en andenes desiertos. Sueños aplastados contra la ventanilla. Películas mediocres. Silbidos de puertas neumáticas. Luces crueles. Billetes marchitos. Controladores sonámbulos. Besos furtivos.
Y de repente, la llegada. Es fácil caer en brazos ajenos, rendirse ante ojos sonrientes y una nota de perfume. Cansado y con encima el olor de las millas, acepto morir de inercia. Es un final inofensivo, casi dulce.
Desearía que todo acabara allí, en el gran salón de los bailes caminados.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Amaneceres lentos en andenes desiertos. Sueños aplastados contra la ventanilla. Películas mediocres. Silbidos de puertas neumáticas. Luces crueles. Billetes marchitos. Controladores sonámbulos. Besos furtivos.</p>

<p>Y de repente, la llegada. Es fácil caer en brazos ajenos, rendirse ante ojos sonrientes y una nota de perfume. Cansado y con encima el olor de las millas, acepto morir de inercia. Es un final inofensivo, casi dulce.</p>

<p>Desearía que todo acabara allí, en el gran salón de los bailes caminados. Por favor, apaga esta soledad, llévame contigo. La mano pierde el contacto con la maleta y las rodillas buscan el suelo; encuentran una cama y pesadillas que saben amar.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Café solo</title>
			<link>/2010/09/caf-solo/</link>
			<pubDate>Tue, 31 Aug 2010 22:17:14 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2010/09/caf-solo/</guid>
			<description>—¡Cantadme lo que queréis!—, exclama la nueva camarera.
Labios grandes, pelo negrísimo y largo, recogido en una cola de caballo. Cejas frondosas, piel blanca, maquillaje elemental: es una joven felliniana. En su rostro hay vida, energía y sensualidad suficientes para enamorar un ejército.
—Café—, consigo articular. —Y un sandwich.
Garabatea cuatro símbolos en su papiro y se va. Estuve a punto de cantar, me gustaría decirle. Y la laringe, de hecho, estaba preparada para soltar un alegre tralará, una gilipollez improvisada.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>—¡Cantadme lo que queréis!—, exclama la nueva camarera.</p>

<p>Labios grandes, pelo negrísimo y largo, recogido en una cola de caballo. Cejas frondosas, piel blanca, maquillaje elemental: es una joven felliniana. En su rostro hay vida, energía y sensualidad suficientes para enamorar un ejército.</p>

<p>—Café—, consigo articular. —Y un sandwich.</p>

<p>Garabatea cuatro símbolos en su papiro y se va. <em>Estuve a punto de cantar</em>, me gustaría decirle. Y la laringe, de hecho, estaba preparada para soltar un alegre tralará, una gilipollez improvisada. Quizá hasta hubiese bailado.</p>

<p>Pero es el momento equivocado, así que callo y camino en silencio hasta la mesa. Habrá más días para suspirar, cantar y hacer el bobo. Ojalá me pidas que cante todos los días.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Excentricidad</title>
			<link>/2010/08/excentricidad/</link>
			<pubDate>Sat, 28 Aug 2010 15:17:41 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2010/08/excentricidad/</guid>
			<description>El Imperio Romano me mira desde lo alto: está colgado de la pared, encima del sofá sobre el que me he tumbado para descansar. Como en tantas otras ocasiones, mis ojos exploran esos confines con delicadeza y admiración. Empiezo el recorrido desde la Mauretania Tingitana y termino en el reino vasallo de Albania, a orillas del Caspio, saltando desde un fin del mundo a otro. Durante el camino, me recreo en la vastedad de esas tierras, que imagino salvajes o cultivadas, desiertas o estrelladas de ciudades pequeñas.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El Imperio Romano me mira desde lo alto: está colgado de la pared, encima del sofá sobre el que me he tumbado para descansar. Como en tantas otras ocasiones, mis ojos exploran esos confines con delicadeza y admiración. Empiezo el recorrido desde la Mauretania Tingitana y termino en el reino vasallo de Albania, a orillas del Caspio, saltando desde un fin del mundo a otro. Durante el camino, me recreo en la vastedad de esas tierras, que imagino salvajes o cultivadas, desiertas o estrelladas de ciudades pequeñas. Las ricas provincias senatoriales nunca me han llamado la atención; sólo las fronteras despiertan mi interés. ¿Dónde acababa realmente el Imperio? ¿Por qué se difumina el <em>limes</em> cuando se mezcla con el desierto? ¿Qué sintieron los pocos legionarios acuartelados en las fortalezas costeras de la Cólquida, a pocas millas del Cáucaso y las estepas escitas?</p>

<p>Me pregunto por qué mi sueños derivan con tanta frecuencia hacia los bordes. No ocurre sólo con los mapas: pasa también con las ciudades, de las cuales visito con ahínco la periferia; con las bibliotecas, entre cuyas estanterías -las más remotas y silenciosas- adoro perderme; y con las personas, que deseo extrañas y solitarias.</p>

<p>No me busquéis en la comodidad fetal de los centros. Es más fácil encontrarme aplastado contra los bordes cóncavos de las realidad, con la mirada puesta en el otro lado y las manos en busca de grietas y asideros.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>¡Oh, peregrina!</title>
			<link>/2010/08/oh-peregrina/</link>
			<pubDate>Fri, 13 Aug 2010 23:23:10 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2010/08/oh-peregrina/</guid>
			<description>Cuán difícil será caminar a mi lado.
Diré cosas sin orden ni concierto. En ocasiones, te pareceré demasiado serio; en otras, un burlón irredento. Qué juglar es este, te preguntarás, que ríe y llora al mismo tiempo. Mi respuesta será un beso, una sonrisa y un “lo siento”.
Ten por seguro que tropezaré una infinidad de veces, aunque jamás con la misma piedra. Aquí me ves, en pleno tormento, rumiando lluvia, suspiros y esfuerzo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Cuán difícil será caminar a mi lado.</p>

<p>Diré cosas sin orden ni concierto. En ocasiones, te pareceré demasiado serio; en otras, un burlón irredento. Qué juglar es este, te preguntarás, que ríe y llora al mismo tiempo. Mi respuesta será un beso, una sonrisa y un “lo siento”.</p>

<p>Ten por seguro que tropezaré una infinidad de veces, aunque jamás con la misma piedra. Aquí me ves, en pleno tormento, rumiando lluvia, suspiros y esfuerzo. Descanso no me concedo, pues aliento tengo; lo que me falta son otras cosas: serenidad y tiempo.</p>

<p>Educado en demasía, respetuoso cuando no debo. Irreverente por escrito, casi hiriente por momentos. Pero también patoso, denso, maestro del decir nada con mucho. Perifrástico. Metafórico. Mudo.</p>

<p>Quiéreme así, con mis pequeños errores y excesos. Muéstrame el sendero cuando mis pies deserten y en mi garganta nazca un lamento. Ríete de corazón al presenciar mis ridiculeces y abrázame al verme contento.</p>

<p>Quiéreme así, perfectamente imperfecto.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Balaenidae</title>
			<link>/2010/08/balaenidae/</link>
			<pubDate>Sat, 31 Jul 2010 23:11:09 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2010/08/balaenidae/</guid>
			<description>Ayer fui ballena.
Nadé sin rumbo fijo, con los ojos bien abiertos, casi desgranados, filtrando luz, rostros, ángulos, sonrisas y colores. La ciudad fue para mí un gran piélago tibio, rebosante de peces que me escudriñaban con curiosidad o pasaban de largo, sardinas temerosas y atunes apacibles, todos conviviendo, fluyendo en bancos irregulares, atraídos por una infinidad de arrecifes y recovecos en los que descansar.
No ya un pulpo, sino un gran cetáceo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Ayer fui ballena.</p>

<p>Nadé sin rumbo fijo, con los ojos bien abiertos, casi desgranados, filtrando luz, rostros, ángulos, sonrisas y colores. La ciudad fue para mí un gran piélago tibio, rebosante de peces que me escudriñaban con curiosidad o pasaban de largo, sardinas temerosas y atunes apacibles, todos conviviendo, fluyendo en bancos irregulares, atraídos por una infinidad de arrecifes y recovecos en los que descansar.</p>

<p>No ya un pulpo, sino un gran cetáceo. Todavía solo en la multitud, pero libre y sin miedo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Quiebro</title>
			<link>/2010/06/quiebro/</link>
			<pubDate>Sat, 26 Jun 2010 00:40:03 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2010/06/quiebro/</guid>
			<description>Sentado sobre mi sombra
en la plaza de una ciudad vacía,
oigo el grito más bello y
cruel
de todos.
“Te quiero
distinto”.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Sentado sobre mi sombra</p>

<p>en la plaza de una ciudad vacía,</p>

<p>oigo el grito más bello y</p>

<p>cruel</p>

<p>de todos.</p>

<p>“Te quiero</p>

<p>distinto”.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Saludo</title>
			<link>/2010/06/saludo/</link>
			<pubDate>Tue, 22 Jun 2010 20:34:27 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2010/06/saludo/</guid>
			<description>—Te quiero, papá—, dice el hijo, un hombre alto y calvo, barba de dos días y cara de pocos amigos. Se queda en la puerta, visiblemente afectado: no está acostumbrado a despedirse de esa manera.
—Yo también te quiero, hijo—, dice el padre mientras se aleja. Su cuerpo apenas llena la ropa, la chaqueta se apoya en hombros que intuyo esqueléticos, las piernas se arrastran.
La mirada del padre: gafas viejas, sin ojos, sin las lágrimas que cabría esperar.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>—Te quiero, papá—, dice el hijo, un hombre alto y calvo, barba de dos días y cara de pocos amigos. Se queda en la puerta, visiblemente afectado: no está acostumbrado a despedirse de esa manera.</p>

<p>—Yo también te quiero, hijo—, dice el padre mientras se aleja. Su cuerpo apenas llena la ropa, la chaqueta se apoya en hombros que intuyo esqueléticos, las piernas se arrastran.</p>

<p>La mirada del padre: gafas viejas, sin ojos, sin las lágrimas que cabría esperar. Su voz, que a duras penas consigue atravesar el bigote, es una pequeña llama en medio de la ventisca.</p>

<p>Ocurre en dos segundos. Las tragedias son más suaves que esos dos segundos, pues tienen argumento, situaciones, personajes. Sobre todo, tienen un final. Yo asisto a una escena de un drama que no conozco y cuyo desenlace jamás me será revelado.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Estanterías</title>
			<link>/2010/06/estanteras/</link>
			<pubDate>Fri, 04 Jun 2010 22:31:22 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2010/06/estanteras/</guid>
			<description>Hay algo en las librerías que me abruma. En las bibliotecas, en los museos, en las aglomeraciones de cultura, en todos aquellos lugares en los que los deseos de inmortalidad de cerebros vivos y muertos luchan para hundirse en mis sentidos.
¿Cuál de esas obras merece mi atención? Cubiertas agresivas, títulos a veces irónicos, a veces insípidos, apellidos ilustres, caras pensativas, ediciones económicas. Alguien dijo &amp;#8220;industria&amp;#8221;, y yo, al ver cómo los clientes hacen cola para llevarse a casa un poco de trabajo intelectual, acepto esa definición.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Hay algo en las librerías que me abruma. En las bibliotecas, en los museos, en las aglomeraciones de cultura, en todos aquellos lugares en los que los deseos de inmortalidad de cerebros vivos y muertos luchan para hundirse en mis sentidos.</p>

<p>¿Cuál de esas obras merece mi atención? Cubiertas agresivas, títulos a veces irónicos, a veces insípidos, apellidos ilustres, caras pensativas, ediciones económicas. Alguien dijo &#8220;industria&#8221;, y yo, al ver cómo los clientes hacen cola para llevarse a casa un poco de trabajo intelectual, acepto esa definición. Cultos, sí, pero consumidores.</p>

<p>Rebeldes míos, apátridas superficiales, hijos de letras muy putas: no entiendo cómo podéis aceptar tanta banalidad. Ahí estáis, apiñados: King junto a Koontz, Pahmuk y Pahlaniuk besándose, Lacan tocándole el culo a Lacoste. Todos en línea, esperando a que algún incauto os tome entre las manos, os abra y se enamore de un renglón.</p>

<p>Los libros como tumbas de papel, largos e intricados epitafios. No, no, así no es como me gustaría sobrevivir. Un libro que vale la pena es un pájaro esquivo, de plumaje cenizo, poco llamativo. Un tomo escondido, remoto, de los que cogen polvo y suspiros. Repletos de marcas, anotaciones, manchas, lágrimas. Libros vividos y vivos.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Boa</title>
			<link>/2010/05/boa/</link>
			<pubDate>Sat, 29 May 2010 00:28:29 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2010/05/boa/</guid>
			<description>Cuando saco una foto y sale mal, escribo un renglón y es basura, cocino algo y sabe a mierda, pego una patada y fallo el tiro, digo algo y son chorradas, doy un beso y hago daño, pienso un sueño y creo pesadillas.
Cuando dejo que la prisa gane el pulso. Cuando cedo, trago y me conformo.
Cuando soy yo, pero mal.
He capturado y enjaulado la rabia pasajera de todos esos instantes.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Cuando saco una foto y sale mal, escribo un renglón y es basura, cocino algo y sabe a mierda, pego una patada y fallo el tiro, digo algo y son chorradas, doy un beso y hago daño, pienso un sueño y creo pesadillas.</p>

<p>Cuando dejo que la prisa gane el pulso. Cuando cedo, trago y me conformo.</p>

<p>Cuando soy yo, pero mal.</p>

<p>He capturado y enjaulado la rabia pasajera de todos esos instantes. Se ha aglutinado en una serpiente, una grande, constrictora. El veneno no es necesario; la velocidad, tampoco. No hay ruido ni gritos. No hay espectáculo. Nada de lo que jactarse.</p>

<p>Sólo hay una dentellada con ojos.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Pulpo</title>
			<link>/2010/05/pulpo/</link>
			<pubDate>Sat, 01 May 2010 10:36:57 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2010/05/pulpo/</guid>
			<description>En el mismo momento en que te digo lo mucho que nos parecemos,
estoy mintiendo
cuando saludo y te doy la mano, cuando me río de tus bromas y juego tus juegos,
es una farsa
yo no soy como tú. Si me tocas, me mancharé de tus colores, pues
soy un pulpo
no quiero nada, excepto flotar y tocar el mundo. Pero déjame decirte que
me gustas
eso carece de significado, sí.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>En el mismo momento en que te digo lo mucho que nos parecemos,</p>

<p><em>estoy mintiendo</em></p>

<p>cuando saludo y te doy la mano, cuando me río de tus bromas y juego tus juegos,</p>

<p><em>es una farsa</em></p>

<p>yo no soy como tú. Si me tocas, me mancharé de tus colores, pues</p>

<p><em>soy un pulpo</em></p>

<p>no quiero nada, excepto flotar y tocar el mundo. Pero déjame decirte que</p>

<p><em>me gustas</em></p>

<p>eso carece de significado, sí. Tan sólo apretaré más fuerte hasta que grites</p>

<p><em>vete</em></p>

<p>Me iré.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Paloma blanca</title>
			<link>/2010/02/paloma-blanca/</link>
			<pubDate>Sat, 06 Feb 2010 13:21:42 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2010/02/paloma-blanca/</guid>
			<description>—Les gusta el grano más que otra cosa—, dice el hombre.
Está sentado sobre uno de los escalones que bajan hasta los muelles del puerto deportivo. Mientras habla, martillea con método un trozo de pan seco, produciendo un polvo fino y amarillento. Tiene razón: en cuanto desenrosca una de las botellas en las que guarda el grano, las aves cierran el cerco y picotean con frenesí. Esboza una sonrisa.
—Vaya—, alcanzo a murmurar.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>—Les gusta el grano más que otra cosa—, dice el hombre.</p>

<p>Está sentado sobre uno de los escalones que bajan hasta los muelles del puerto deportivo. Mientras habla, martillea con método un trozo de pan seco, produciendo un polvo fino y amarillento. Tiene razón: en cuanto desenrosca una de las botellas en las que guarda el grano, las aves cierran el cerco y picotean con frenesí. Esboza una sonrisa.</p>

<p>—Vaya—, alcanzo a murmurar. No tengo palabras para nadie, ni siquiera para mí mismo. Me quedo plantado en la acera, con las manos en los bolsillos y la cámara colgando del cuello. —¿Viene aquí a menudo?—, le pregunto con un hilo de voz.</p>

<p>—Todos los días. No a la misma hora, no a la misma hora—, puntualiza.</p>

<p>Tiene un martillo, un silbato y dignidad. Con el primero desintegra el pan; con el segundo me llamó la atención cuando me aprestaba a sacarle un retrato; la tercera, intuyo, está ahí, justo debajo del cuerpo decrépito, la ropa sucia y la mirada sin edad. Sus movimientos tienen la lentitud de quien toma fármacos. Cuando una paloma aletea demasiado cerca de su cara, cierra los párpados y manotea suavemente. Los pichones no le tienen miedo. El Universo entero parece ignorarle.</p>

<p>Pasan dos marroquíes. Él los ve, conecta algunas neuronas y suelta un <em>Salamaleikum.</em> Ellos devuelven el saludo algo incómodos y prosiguen su camino. Los labios todavía se le mueven cuando gira la cabeza y me explica el sentido de la expresión.</p>

<p>—Significa ”Que la paz esté contigo”. La paz de Alá,— me confiesa. Y luego, como si esa explicación no bastase, añade: —Yo soy medio marroquí… me hice una operación de cirugía plástica… antes era negro, ahora soy blanco—. Asiento como si me hubiera contado una gran verdad.</p>

<p>Le tiene un cariño especial al blanco, quizá por todo lo que representa. Deja que una paloma blanca se pose sobre su mano y aprovecha para explicarme que tienen ese no-color por ser todavía vírgenes. Farfulla algo sobre matrices y plumaje, cosas que me suenan a ornitología fantástica. Arroja unas semillas y las palomas se mueven en masa hacia esa dirección como si fuesen la extensión de su brazo.</p>

<p>—Tendrán sed. Sacaré agua—, dice de improviso. Se levanta y comienza a regar el suelo. Yo aprovecho para despedirme. —Que pase usted un buen día—, consigo decir. No sé su nombre, no se lo he preguntado. Me alejo pensando en la tranquilidad de ese encuentro tan extraño, en la soledad de aquel hombre que piensa por fuera: las palomas son sus ideas y sueños.</p>

<p>—Yo también tengo palomas, señor, pero ninguna blanca.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Quién soy</title>
			<link>/2009/12/quien-soy/</link>
			<pubDate>Fri, 25 Dec 2009 03:05:41 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2009/12/quien-soy/</guid>
			<description>Quién soy, me preguntas. Deja que te lo explique: yo no soy. O, dicho otro modo, yo soy aquello que no tiene forma. Reflejo, ondeo, fluyo, discurro, me aplano entre las rocas y -a veces- las parto en pedazos, pues aunque parezca lo contrario, no se me puede comprimir ni romper. Divídeme, sécame, absórbeme si quieres; yo seguiré allí.
Soy transparente, con lo que mi pupila brilla ora con un color, ora con otro: depende del fondo sobre el cual me viertas.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Quién soy, me preguntas. Deja que te lo explique: yo no soy. O, dicho otro modo, yo soy aquello que no tiene forma. Reflejo, ondeo, fluyo, discurro, me aplano entre las rocas y -a veces- las parto en pedazos, pues aunque parezca lo contrario, no se me puede comprimir ni romper. Divídeme, sécame, absórbeme si quieres; yo seguiré allí.</p>

<p>Soy transparente, con lo que mi pupila brilla ora con un color, ora con otro: depende del fondo sobre el cual me viertas. Y sí, claro que puedes beberme y pensar que te pertenezco, pero ten por seguro que saldré de ti en cualquier momento. Me verás en sangre, sudor y lágrimas, en tu ropa, en el suelo que pisas, en todo lo que vive, mata y hace vivir.</p>

<p>Ahora lluevo: precipito desde lo alto con millones de largos y finísimos dedos tendidos hacia abajo, como queriendo arrodillarme y besar esa tierra de la que provengo. ¿Sientes el repiqueteo sobre tu piel? ¿Y ese largo suspiro que escapa de mis pulmones grises e hinchados, esos que flotan sobre el paisaje como gigantescos calamares? Infelices aquellos que no entienden que mi llanto es de alegría.</p>

<p>Soy yo incluso cuando trueno y desgarro el azul con un látigo de venas lívidas y brillantes. Comprendo que esos estallidos te asusten y empujen a buscar refugio. El timbre eléctrico de mis alaridos no se parece en nada al respiro gentil de las olas sobre la orilla. Pero es que hay tantos, infinitos motivos para gritar y golpear el suelo, para retumbar y caer sobre las montañas, para abofetear acantilados con mis embates, dejando únicamente sal y algas muertas a mi paso.</p>

<p>Así de caprichosa se torna mi alma, que no es otra que la de un desierto líquido. No te fíes, pues, de mi oleaje espumoso, ni de los temporales con los que adorno los días aburridos: el único impulso que me guía es el de llenar todo cuanto de vacío encuentre. Sin embargo, tampoco deduzcas que soy títere de vientos, mareas y corrientes, ya que tan cierto es que me dejo guiar como que yo modifico rumbo y forma de quien aspira a controlarme.</p>

<p>Quizá no me conozcas aún, pero yo sí sé quién eres tú: eres, en buena medida, yo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Limbo</title>
			<link>/2009/11/limbo-2/</link>
			<pubDate>Sun, 15 Nov 2009 07:37:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2009/11/limbo-2/</guid>
			<description>El bochorno se disipa con pereza. Parece aire gastado, el eructo de una ciudad que acaba de cenar salchichas y sandía. Lo respiro feliz mientras pedaleo delante de la casa de mis abuelos.
Es una noche de agosto muy cálida.
La bicicleta es un trasto viejo y chirriante, pero obedece mis órdenes. Salgo desde la plazoleta que cierra la calle. Cuando me aproximo al primer cruce, doy una vuelta. Nunca lo cruzo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El bochorno se disipa con pereza. Parece aire gastado, el eructo de una ciudad que acaba de cenar salchichas y sandía. Lo respiro feliz mientras pedaleo delante de la casa de mis abuelos.</p>

<p>Es una noche de agosto muy cálida.</p>

<p>La bicicleta es un trasto viejo y chirriante, pero obedece mis órdenes. Salgo desde la plazoleta que cierra la calle. Cuando me aproximo al primer cruce, doy una vuelta. Nunca lo cruzo.</p>

<p>Intuyo que sobre mí hay muchas estrellas, millones, pero no las veo. La Luna es un disco de papel que compite con las lámparas de vapor de mercurio. Iluminan casas que duermen y fábricas muertas.</p>

<p>Me gustan las fábricas, son una presencia familiar. Mientras paso junto a ellas, siento el trabajo que descansa en el interior de esas naves oscuras, cerradas a cal y canto. Son basílicas de uralita, hierro y ladrillos. Entre los matojos de hierba alta, que rompen el cemento de los caminos, sólo hay gatos y saltamontes.</p>

<p>La calle termina en un punto lejano, invisible. Mirarlo me incomoda, así que me ciño al pequeño circuito que parte desde la casa de mis abuelos. Éstos conversan con mis padres y mi hermano, sin prisa alguna. No les presto atención, sigo arando el asfalto con las ruedas de mi bicicleta.</p>

<p>De repente, veo un carro eléctrico. Es una máquina improvisada, un triciclo con una batería de coche conectada a un motor de baja potencia. Su único asiento es una plancha de madera prensada, pero tiene un volante deportivo y dos pedales, y eso basta para picar mi curiosidad. A su lado, mi abuelo, el creador del carro, me mira expectante.</p>

<p>Piso a fondo el acelerador. Aunque el carrito no supera la velocidad de una persona corriendo, estoy encantado. El tacto del volante y el zumbido del motor me reconfortan, me hacen sentir invencible. A esa velocidad, el aire acaricia mi rostro como una brisa suave.</p>

<p>Atravieso otra vez la calle rompiendo los conos de luz blanca. Quiero llegar hasta el final. Mis abuelos gritan advertencias desganadas a mis espaldas, algo sobre la carretera. No sé lo que hay pasado el último cruce: tengo vagas nociones geográficas, fragmentos recolectados desde la ventanilla del coche y poco más. Me atrevo.</p>

<p>El carro prosigue su marcha hacia la oscuridad.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Maniquí</title>
			<link>/2009/09/maniqu/</link>
			<pubDate>Sat, 19 Sep 2009 06:59:39 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2009/09/maniqu/</guid>
			<description>¿Habéis estado al lado de un maniquí alguna vez? No delante, sino al lado, detectando su tez leñosa y pálida por el rabillo del ojo, en el silencio acolchado de un almacén. Su inmovilidad es vibrante, nerviosa. Tus neuronas esperan a que ese simulacro de persona empiece a moverse de un momento a otro. No lo hace. Se halla en un dinamismo contenido, aprisionado.
Así me siento ahora. En un almacén de maniquíes, siendo maniquí yo mismo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>¿Habéis estado al lado de un maniquí alguna vez? No delante, sino al lado, detectando su tez leñosa y pálida por el rabillo del ojo, en el silencio acolchado de un almacén. Su inmovilidad es vibrante, nerviosa. Tus neuronas esperan a que ese simulacro de persona empiece a moverse de un momento a otro. No lo hace. Se halla en un dinamismo contenido, aprisionado.</p>

<p>Así me siento ahora. En un almacén de maniquíes, siendo maniquí yo mismo.</p>

<p>Podría pensar que esto que escribo es un monólogo, que nadie debería estar leyéndome &#8211; cuando sé que no es así. Prefiero dejar que las certezas se tambaleen, e imaginar que quien me lee es como un gato de Schrödinger: ahora te leo, ahora no. Ahora absorbo tus pensamientos, ahora no.</p>

<p>Ansío que me dé igual.</p>
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		<item>
			<title>Contralugar</title>
			<link>/2009/09/contralugar/</link>
			<pubDate>Sat, 12 Sep 2009 19:23:39 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2009/09/contralugar/</guid>
			<description>El mortuorio yace en el rincón más remoto del hospital. Es un edificio bajo, discreto, aislado del resto del complejo. Una puerta siempre abierta, de cristales opacos, es su única entrada. Nada más atravesar el umbral, algunas máquinas de refrescos, alineadas contra una pared, saludan al visitante como sepultureros dementes.
Se trata, con mucho, del lugar más infeliz que haya visitado nunca. Pero atribuirle un adjetivo tan jugoso y cargado de emociones es darle excesivas pinceladas de vida a un cuadro aciago y frío.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El mortuorio yace en el rincón más remoto del hospital. Es un edificio bajo, discreto, aislado del resto del complejo. Una puerta siempre abierta, de cristales opacos, es su única entrada. Nada más atravesar el umbral, algunas máquinas de refrescos, alineadas contra una pared, saludan al visitante como sepultureros dementes.</p>

<p>Se trata, con mucho, del lugar más infeliz que haya visitado nunca. Pero atribuirle un adjetivo tan jugoso y cargado de emociones es darle excesivas pinceladas de vida a un cuadro aciago y frío. Un cementerio, en comparación, parece hasta alegre, con sus notas de color, los caminos de grava, la solemnidad de lápidas y epitafios, el silencio cargado de viento, pájaros y cipreses.</p>

<p>Lo que no puedo quitar de mi mente es el pasillo. Construido a finales de los años sesenta, tiene paredes y suelos de cerámica verdosa, bañada en la escasa luz grisácea que proviene de ventanales largos y estrechos. Los vidrios amarillentos dan al aire una cualidad viscosa y nauseabunda. Es como nadar en la clara de un huevo podrido.</p>

<p>La sillas son esqueletos de metal cromado y piel forrada de espuma. Esperan inertes delante de cabinas de un color indefinible, una clase de ocre hediondo o arena marchita. Y las cabinas tienen ventanas, también opacas. Sí, ventanas: como si los ocupantes fuesen a necesitarlas. Una broma macabra. No hay otra decoración, ni siquiera un cartel. Nada.</p>

<p>Me bastó medio minuto para sentir cómo aquel lugar sin aire y sin tiempo succionaba toda emoción. Su indiferencia, su vigilancia aséptica: el mortuorio era una oficina del no-ser. Eso fue lo que más me dolió. La muerte, con pompa o sencillez, se digiere mejor. Pero allí, burocratizada, asimilada a un trámite administrativo, sólo podía asquear.</p>

<p>Vuelva usted mañana. Muera usted mañana.</p>
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		<item>
			<title>Llegar</title>
			<link>/2009/06/llegar/</link>
			<pubDate>Sat, 20 Jun 2009 06:21:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2009/06/llegar/</guid>
			<description>A todos nos gustaría llegar, mirar a nuestras espaldas con una sonrisa cansada mas satisfecha y, con un hilo de voz, susurrar lo logré. Tener un fundido en negro al final de cada día, oir aplausos tras el cierre de un telón que huele a estofa vieja y lágrimas. Poder abrazar a quien se ama pensando que, finalmente, ha arribado la hora del descanso. Y con ella, las certezas, cálidas y seguras como besos al despertar.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>A todos nos gustaría llegar, mirar a nuestras espaldas con una sonrisa cansada mas satisfecha y, con un hilo de voz, susurrar <em>lo logré</em>. Tener un fundido en negro al final de cada día, oir aplausos tras el cierre de un telón que huele a estofa vieja y lágrimas. Poder abrazar a quien se ama pensando que, finalmente, ha arribado la hora del descanso. Y con ella, las certezas, cálidas y seguras como besos al despertar.</p>

<p>Y luego… ¿y luego?</p>

<p>Seguir caminando, seguir hablando, seguir sufriendo y, en los obstáculos, encontrar nuevos objetivos. Aún hay espacio para sueños en este receptáculo frágil y tembloroso. Son mi plegaria nocturna, la que se aferra al acantilado de la conciencia mientras el negro oleaje del cansancio tira de sus tobillos.</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Fifty One Ergs</title>
			<link>/2009/05/fifty-one-ergs/</link>
			<pubDate>Tue, 26 May 2009 18:04:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2009/05/fifty-one-ergs/</guid>
			<description>Era pájaro cayendo, ala mojada en vendaval sin luz. Era mano tendida hacia espejismos; la mano del sediento, del árido. Era bosque oscuro y brumoso, cobijo de sueños muertos. Era grito sordo, sin aliento, el de quien huye sin moverse. Era luchador arrinconado, vestido de golpes y derrota.
Soy mueca desafiante y gota de sudor. Soy dos pies en suelo firme, puños cerrados, respiro hondo. Soy juramento en voz queda, mirada tersa que canta sin cesar.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Era pájaro cayendo, ala mojada en vendaval sin luz. Era mano tendida hacia espejismos; la mano del sediento, del árido. Era bosque oscuro y brumoso, cobijo de sueños muertos. Era grito sordo, sin aliento, el de quien huye sin moverse. Era luchador arrinconado, vestido de golpes y derrota.</p>

<p>Soy mueca desafiante y gota de sudor. Soy dos pies en suelo firme, puños cerrados, respiro hondo. Soy juramento en voz queda, mirada tersa que canta sin cesar. Soy voltereta y salto, músculo tendido, nudo en la madera. Soy raíz en tierra quebradiza, sabor metálico, silencio sólido.</p>

<p>Soy el fuego que nace del rayo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Distancia</title>
			<link>/2009/05/distancia/</link>
			<pubDate>Thu, 21 May 2009 18:20:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2009/05/distancia/</guid>
			<description>Es muy difícil que algo me ilusione. De hecho, no se me ocurre nada que ahora mismo desvíe los ojos de mi mente hacia esa pálida, burda imitación de la realidad que llamamos ilusión. No estoy celebrando mi nihilismo &amp;#8211; eso equivaldría a negarlo. Tan sólo expongo un hecho: no sueño.
Imagino, sin embargo, y mucho. Pero no le doy a mis deseos y metas una carga solemne, no convierto en mesiánico un evento ansiado y, desde luego, no me detengo a jugar con imposibles.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Es muy difícil que algo me ilusione. De hecho, no se me ocurre nada que ahora mismo desvíe los ojos de mi mente hacia esa pálida, burda imitación de la realidad que llamamos ilusión. No estoy celebrando mi nihilismo &#8211; eso equivaldría a negarlo. Tan sólo expongo un hecho: no sueño.</p>

<p>Imagino, sin embargo, y mucho. Pero no le doy a mis deseos y metas una carga solemne, no convierto en mesiánico un evento ansiado y, desde luego, no me detengo a jugar con imposibles. La mía es una cuerda que se estira poco y se rompe a menudo. Me entusiasmo con los momentos presentes, pues el futuro no es más que perfume sobre un cuello lejano.</p>

<p>No puedo compartir la mirada de quien cree en algo. Veo a diario la locura, la decrepitud, la falta de sentido, promesas que arrastran los pies por las aceras y se sostienen gracias al sonido de palabras vacías. La seguridad dogmática y alucinada de los demás me asusta, me distancia.</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Estertores</title>
			<link>/2009/05/estertores/</link>
			<pubDate>Fri, 01 May 2009 16:01:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2009/05/estertores/</guid>
			<description>Ya no le encuentro sentido a las palabras. Las junto en combinaciones que se me antojan extrañas, poco familiares. Paladeo los fonemas sin encontrar más que aire. Las frases no saben a nada, los párrafos son extensiones de arena batida por el viento. Crear un discurso es saltar un abismo.
La gente habla sin saber lo que dice. Es el sonido tranquilizador de su voz lo que les impulsa a seguir haciéndolo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Ya no le encuentro sentido a las palabras. Las junto en combinaciones que se me antojan extrañas, poco familiares. Paladeo los fonemas sin encontrar más que aire. Las frases no saben a nada, los párrafos son extensiones de arena batida por el viento. Crear un discurso es saltar un abismo.</p>

<p>La gente habla sin saber lo que dice. Es el sonido tranquilizador de su voz lo que les impulsa a seguir haciéndolo. Su verborrea es corrosiva, me agrede. Esto, aquello, lo otro, un epíteto, un sustantivo: son los cuchillazos de un loco furioso, que describe arcos frenéticos con los brazos para causar daño.</p>

<p>Me callo cada vez más, dejando que el diálogo rebote sobre la muralla de mi silencio. Contestar sería prolongar la cacofonía; ser tajante, participar de la violencia ajena. Prefiero escudriñar, respirar hondo. A lo sumo, sonreír. Los labios sellados, la mente rebosante de imágenes y música.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>No es un adiós</title>
			<link>/2009/04/no-es-un-adis/</link>
			<pubDate>Fri, 17 Apr 2009 15:43:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2009/04/no-es-un-adis/</guid>
			<description>Te seré sincero: no se me ocurren palabras de despedida. A mis labios no llegan saludos, mis ojos no se mojan. No he temblado, no me he desmayado, no he gritado al cielo. Si me visto de negro es porque así lo hago a diario. Si me ves suspirar, es por los problemas del día a día.
Al principio esto me asustó. Me pregunté si el corazón se me había vuelto de piedra, inmune a las pérdidas, al dolor, a la locura que brota de la ausencia.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Te seré sincero: no se me ocurren palabras de despedida. A mis labios no llegan saludos, mis ojos no se mojan. No he temblado, no me he desmayado, no he gritado al cielo. Si me visto de negro es porque así lo hago a diario. Si me ves suspirar, es por los problemas del día a día.</p>

<p>Al principio esto me asustó. Me pregunté si el corazón se me había vuelto de piedra, inmune a las pérdidas, al dolor, a la locura que brota de la ausencia. ¿Cuál de mis emociones había desaparecido? ¿Por qué mi corazón latía igual que siempre? Me toco el rostro: es de carne. Mi sangre, roja. Mi piel, caliente. Estoy vivo. Y entonces, ¿qué me pasa? Tal vez sea la distancia, que me protege de los lugares en los que rompería todo dique.</p>

<p>Sea como fuere, renuncio a la cursilería de los epitafios y de los homenajes. Me niego, sobre todo, a retozar en la melancolia. No te hubiera gustado. Ahora estarías riendo a carcajadas; riendo y llorando al mismo tiempo, porque tú eras así de gallega. Lluvia y sol, frío y calor, humor y seriedad. Los ojos chispeando y el gesto sereno de quien vive el momento.</p>

<p>Me gustaría aceptar la mentira piadosa de que sigues entre nosotros, mirándonos desde tu nubecilla de algodón. Algunas mentiras, dicen, ayudan a vivir. Esas y la ignorancia; pero ninguna de las dos es de mi agrado. ¿Por qué te hablo, pues? Porque existes en la memoria, el único sitio por donde transitan las almas cuando los cuerpos desaparecen.</p>

<p>Es tan fácil. Cierro los ojos y estamos en la cafetería de la facultad, hablando de nuestros problemas. O paseando por el campus. Suelto un chiste y sonríes. Te doy un consejo y asientes. Y luego tú me aconsejas a mí, porque así funcionan las cosas. Así es la amistad, incluso en la distancia. Lo último que me dijiste fue que un día me cogerías por banda y charlarías conmigo, guiñando el ojo en esa ventana de chat. Cuando iba a contestar, ya te habías ido para siempre.</p>

<p>Un duelo no se distingue mucho de una fiebre alta y persistente: una vez que lo pasas, vuelves a estar bien. No es mi estilo, y lo sabes. Es cierto, la continuidad se ha roto. Pero yo no voy a dejar que te disipes. Formas parte de mí, y el impulso con el que me muevo lo debo también a tus empujones, a tus ánimos, a cómo te partías de risa cuando soltaba algo gracioso. Respeto el dolor, pero jamás será mi regalo. Querré hablar de ti cuando esté con la gente a la que quiero, y compartir con los demás lo que tú has sido en vida.</p>

<p>Y si algún día las lágrimas llegaran, dejaré que surquen mis mejillas; pero luego sonreiré otra vez, como tú me enseñaste.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Sin ruedecitas</title>
			<link>/2009/04/sin-ruedecitas/</link>
			<pubDate>Mon, 06 Apr 2009 18:29:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2009/04/sin-ruedecitas/</guid>
			<description>Cuando decidí quitarle las ruedecitas a mi bicicleta no fue un día especial: sólo pensé que sería mejor moverme sin ellas, como los mayores. Me lancé confiado hacia delante, sin premeditación. Pies a ras del suelo, sonrisa forzada, corazón al límite.
Mantener el equilibrio era difícil. Basculaba hacia los lados, pero mi orgullo era mayor que el miedo a caer. Descubrí que, si me quedaba quieto por demasiado tiempo, el impacto con el asfalto sería inevitable.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Cuando decidí quitarle las ruedecitas a mi bicicleta no fue un día especial: sólo pensé que sería mejor moverme sin ellas, como los mayores. Me lancé confiado hacia delante, sin premeditación. Pies a ras del suelo, sonrisa forzada, corazón al límite.</p>

<p>Mantener el equilibrio era difícil. Basculaba hacia los lados, pero mi orgullo era mayor que el miedo a caer. Descubrí que, si me quedaba quieto por demasiado tiempo, el impacto con el asfalto sería inevitable.Por mucho que moviera el manillar, de nada serviría.</p>

<p>Entonces empecé a pedalear con fuerza. El movimiento era bueno, estable, y la bicicleta dejó finalmente de temblar. Cortando el aire fresco con mi cuerpo fui cogiéndole gusto a la velocidad. Me alejé de mis inseguridades y me adentré en un mundo más peligroso, más real.</p>

<p>Vuelvo ahora a pedalear sin ruedecitas, sabiendo que me esperan las carreteras más difíciles de mi vida. Caer me trae sin cuidado. Lo importante es no volver atrás.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>πάντα ρει</title>
			<link>/2009/03/%CF%80%CE%AC%CE%BD%CF%84%CE%B1-%CF%81%CE%B5%CE%B9/</link>
			<pubDate>Thu, 19 Mar 2009 19:13:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2009/03/%CF%80%CE%AC%CE%BD%CF%84%CE%B1-%CF%81%CE%B5%CE%B9/</guid>
			<description>Cambio. Ésa es la palabra que define mi vida en los últimos meses. La energía que he almacenado durante todos estos años ha sido liberada y me está esculpiendo, transformando en una persona diferente. Me miro en el espejo y soy yo, sí, pero también otro. Sabiendo que no obtendré respuestas, busco en mis ojos los indicios de lo que el futuro depara.
Sin embargo, lo que de verdad cambia está dentro de mi, no fuera.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Cambio. Ésa es la palabra que define mi vida en los últimos meses. La energía que he almacenado durante todos estos años ha sido liberada y me está esculpiendo, transformando en una persona diferente. Me miro en el espejo y soy yo, sí, pero también otro. Sabiendo que no obtendré respuestas, busco en mis ojos los indicios de lo que el futuro depara.</p>

<p>Sin embargo, lo que de verdad cambia está dentro de mi, no fuera. El cuerpo se va haciendo más ágil, y el corazón bombea más sangre. Puedo respirar y correr más, pero también mis pensamientos tienen mayor resistencia. Atraviesan las tierras baldías del miedo y de la desesperanza. Pisan los caprichos y las frustraciones sin recrearse en el dolor.</p>

<p>Esta carrera sin pausa, que no bloquea las emociones, sino que las amplifica hasta hacerme llorar. Este maratón que se ha vuelto mi vida. No quiero que termine nunca.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Yo, humano</title>
			<link>/2008/12/yo-humano/</link>
			<pubDate>Sun, 28 Dec 2008 07:13:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2008/12/yo-humano/</guid>
			<description>Cuántas veces he añorado ser un témpano de hielo a la deriva por mares viscosos, indiferente ante los acontecimientos del mundo. Cuántas veces he querido carecer de nervios, encerrarme en un mutismo robótico, sin ojos, sin dolor, sin distracciones. Atravesar la vida con zancadas cortantes, cínicas, que aplastasen cualquier emoción y acabasen con la duda.
Ahora me percato de que ese deseo mío, el de ser una máquina eficiente y despiadada, siempre fue una paradoja absurda y cruel.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Cuántas veces he añorado ser un témpano de hielo a la deriva por mares viscosos, indiferente ante los acontecimientos del mundo. Cuántas veces he querido carecer de nervios, encerrarme en un mutismo robótico, sin ojos, sin dolor, sin distracciones. Atravesar la vida con zancadas cortantes, cínicas, que aplastasen cualquier emoción y acabasen con la duda.</p>

<p>Ahora me percato de que ese deseo mío, el de ser una máquina eficiente y despiadada, siempre fue una paradoja absurda y cruel. Pues en mi emoción es donde siempre he encontrado la auténtica fuerza para seguir adelante. En la rabia que me hace apretar los puños, en la alegría contagiosa. Incluso en la tristeza, que me ha hecho sentir más vivo, más lúcido, más dispuesto a seguir gritando.</p>

<p>Es un arma de doble filo la emoción, bien lo sé. Pero acepto que así sea, que el dolor sea a la vez maestro y verdugo, que la pasión nuble mis pensamientos, que el miedo me embista con franqueza. Ya no añoro tener un cuerpo de metal bruñido o una máscara imperturbable. Quiero sentir más que nunca: amar, soñar, enloquecer y volver a despertar.</p>

<p>Una y otra vez, una y otra vez, hasta evaporar.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Ataraxia</title>
			<link>/2008/12/ataraxia/</link>
			<pubDate>Tue, 23 Dec 2008 14:35:18 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2008/12/ataraxia/</guid>
			<description>Cuando dejo de agobiarla con tareas, mi mente deambula y ejecuta su propio salvapantallas. Al ducharme, por ejemplo. O cuando cubro mi cuerpo con sábanas calientes. Incluso cuando mastico un mendrugo de pan, contemplando las baldosas de la cocina. Basta con desenfocar la mirada. En esos instantes, siempre viajo al pasado.
Son sitios que visité una o dos veces cuando era niño. Cruces de carreteras, trozos de acera, un pórtico oscuro, el escaparate apagado de una tienda.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Cuando dejo de agobiarla con tareas, mi mente deambula y ejecuta su propio salvapantallas. Al ducharme, por ejemplo. O cuando cubro mi cuerpo con sábanas calientes. Incluso cuando mastico un mendrugo de pan, contemplando las baldosas de la cocina. Basta con desenfocar la mirada. En esos instantes, siempre viajo al pasado.</p>

<p>Son sitios que visité una o dos veces cuando era niño. Cruces de carreteras, trozos de acera, un pórtico oscuro, el escaparate apagado de una tienda. Los detalles afloran con naturalidad: el color de los adoquines mojados, la textura de una pared, el olor de un callejón olvidado. Postales irrelevantes, que nadie más compraría.</p>

<p>Me recreo algunos minutos en la serenidad de ese limbo, en sus detalles vívidos. Son mi forma de recuperar la tranquilidad de la infancia, cuando todo parecía más simple. ¿Estoy cansado? Entonces dejo que refluya dentro de mí esa hueste de fragmentos perceptivos. El olor picante de la bruma, la áspera superficie de la tierra en la que jugaba, el sabor de la hierba.</p>

<p>Y me siento feliz.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Bureaufilia</title>
			<link>/2008/12/bureaufilia/</link>
			<pubDate>Mon, 08 Dec 2008 17:03:03 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2008/12/bureaufilia/</guid>
			<description>Un despacho por la noche, desde la acera, mirando hacia arriba. Incluso sin levantar la cabeza, acercando los ojos al escaparate de alguna sucursal que preste servicios incomprensibles. O al vestíbulo de algún bloque de oficinas. Hay muchos motivos para disfrutar de semejante espectáculo.
Me cautiva el calor que emanan sus luces, tan parecido al de un hogar apagándose. Me acurrucaría allí, en ese nido de moqueta y plástico. Solo, en un despacho, rodeado por fajos desordenados de papeles que dormitan contra cristales tintados.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Un despacho por la noche, desde la acera, mirando hacia arriba. Incluso sin levantar la cabeza, acercando los ojos al escaparate de alguna sucursal que preste servicios incomprensibles. O al vestíbulo de algún bloque de oficinas. Hay muchos motivos para disfrutar de semejante espectáculo.</p>

<p>Me cautiva el calor que emanan sus luces, tan parecido al de un hogar apagándose. Me acurrucaría allí, en ese nido de moqueta y plástico. Solo, en un despacho, rodeado por fajos desordenados de papeles que dormitan contra cristales tintados.</p>

<p>El final del trabajo, el silencio del descanso obligado.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Infraestructuras</title>
			<link>/2008/11/infraestructuras/</link>
			<pubDate>Mon, 24 Nov 2008 18:34:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2008/11/infraestructuras/</guid>
			<description>Los lugares abandonados, los recovecos oscuros y polvorientos, los espacios angostos por donde pasa el cableado y los tubos de neón. Los trasteros ocultos, los quioscos cerrados, los armarios elevados y llenos de viejos papeles. Los últimos bancos del metro, los refugios de los túneles, las buhardillas remotas y mohosas, los conductos de ventilación.
Todos esos lugares seducen mi mente.
Son el refugio ideal para huir de lo obvio y del brillo idiota de los demás.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Los lugares abandonados, los recovecos oscuros y polvorientos, los espacios angostos por donde pasa el cableado y los tubos de neón. Los trasteros ocultos, los quioscos cerrados, los armarios elevados y llenos de viejos papeles. Los últimos bancos del metro, los refugios de los túneles, las buhardillas remotas y mohosas, los conductos de ventilación.</p>

<p>Todos esos lugares seducen mi mente.</p>

<p>Son el refugio ideal para huir de lo obvio y del brillo idiota de los demás. Nadie les presta atención: es como si no existieran. Sin embargo, ahí están, proletarios del urbanismo, soportando en silencio el peso de lo bello, de lo que hordas de pirañas fotografían hasta la náusea cada verano. Lugares para el no-recuerdo, invisibles, feos, necesarios.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Desprenderse</title>
			<link>/2008/11/desprenderse/</link>
			<pubDate>Fri, 21 Nov 2008 18:17:06 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2008/11/desprenderse/</guid>
			<description>Estar cansados de la propia carne, de las burdas limitaciones del cuerpo. Yo odio el cuerpo, su lentitud, su hambre, su necesidad de calor. Me siento un títere de la neurotransmisión, atrapado en una vaina predecible, en busca de estímulos que me permitan seguir sonriendo.
Es este cuerpo, en plena guerra civil, el que intenta matarme en su tiempo libre. Y entonces me debato, pataleo, camino con furia hasta que el dolor muerde mis tobillos y corta mis labios.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Estar cansados de la propia carne, de las burdas limitaciones del cuerpo. Yo odio el cuerpo, su lentitud, su hambre, su necesidad de calor. Me siento un títere de la neurotransmisión, atrapado en una vaina predecible, en busca de estímulos que me permitan seguir sonriendo.</p>

<p>Es este cuerpo, en plena guerra civil, el que intenta matarme en su tiempo libre. Y entonces me debato, pataleo, camino con furia hasta que el dolor muerde mis tobillos y corta mis labios. Cuántas veces he deseado arder en un estallido de luz, desintegrarme y ser respirado, consumido, quemado.</p>

<p>Cuántas veces he querido ser uno con el viento.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Trolas magnéticas</title>
			<link>/2008/09/trolas-magneticas/</link>
			<pubDate>Mon, 29 Sep 2008 22:04:01 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2008/09/trolas-magneticas/</guid>
			<description>Hace unos días, sin comerlo ni beberlo, una persona me abordó en IRC para hablarme de un invento que &amp;#8220;revolucionaría el mundo&amp;#8221;. Nada menos. Se me rizaron las antenas en un picosegundo.
El invento en cuestión, que la susodicha había descubierto a través de un amigo de un amigo (esos que se disponen en pirámide), se conoce como Motor de Perendev-Bedini. Me pasó un vídeo en el que se observan ruedas de plástico empezar una rotación al cerrarse un par de soportes (supuestamente a causa de la disposición de muchos imanes que se repelen).</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img class="alignright" style="margin: 10px;" title="El supuesto motor de Perendev-Bedini" src="https://i0.wp.com/pesn.com/2006/02/10/9600233_Calloway_Magnet_Motor_Open_Source/Perendev_Replication_by_PerenTech_300pxw.jpg?resize=226%2C161" alt="El supuesto motor de Perendev-Bedini" width="226" height="161" data-recalc-dims="1" />Hace unos días, sin comerlo ni beberlo, una persona me abordó en IRC para hablarme de un invento que &#8220;revolucionaría el mundo&#8221;. Nada menos. Se me rizaron las antenas en un picosegundo.</p>

<p>El invento en cuestión, que la susodicha había descubierto a través de un amigo de un amigo (esos que se disponen <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Pyramid_scheme">en pirámide</a>), se conoce como <a href="http://peswiki.com/index.php/Directory:Perendev_Power_Developments_Pty_(Ltd)">Motor de Perendev-Bedini</a>. Me pasó <a href="http://es.youtube.com/watch?v=PFGiWiXMHn0">un vídeo</a> en el que se observan ruedas de plástico empezar una rotación al cerrarse un par de soportes (supuestamente a causa de la disposición de muchos imanes que se repelen). No se ven detalles del aparato, ni hay <a href="http://pesn.com/2006/02/10/9600233_Calloway_Magnet_Motor_Open_Source/perendev_calloway_variant_labeled_NScorrected_full.gif">diagramas</a> oficiales. Lo que sí hay son varios vídeos sobre el mismo tema &#8211; basta con buscar &#8220;Perendev&#8221;. También hay <a href="http://www.motormagnetico.org/">un blog</a> en español sobre el tema.</p>

<p>Al parecer se trata de un &#8220;motor magnético&#8221; que produciría &#8220;energía infinita&#8221;. Lástima que eso no sea posible. Vencer a las leyes de la termodinámica y conseguir un <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%B3vil_perpetuo">móvil perpetuo</a> ha sido durante siglos uno de los sueños imposibles de inventores caseros de todo el mundo. Y la fuente de ingresos de muchos embusteros profesionales: una búsqueda rápida <a href="http://web.archive.org/web/20020726024006/http://www.perendev.co.za/">en el pasado</a> revela que los perpetradores del motor Perendev llevan años <a href="http://www.perendev-power.com/invest.htm">pidiendo fondos</a> para el desarrollo y producción a gran escala de su trasto magnetizado. Pero a fecha de hoy siguen sin verse demostraciones sólidas.</p>

<p>En seguida pensé en el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Searl_Effect_Generator">Searl Effect Generator</a> y en <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Steorn">Steorn</a>, dos de <a href="http://peswiki.com/index.php/Directory:Magnet_Motors">muchos casos</a> de estafa pseudocientífica centrada en el diseño y venta de motores magnéticos. Una treta para sacar cuartos a ciudadanos ingenuos e inversores incautos. Las esperas eternas, las falsas promesas, las <a href="http://www.steorn.com/forum/">discusiones infinitas</a> y el uso de un lenguaje casi mesiánico, que invita a &#8220;abrir la mente&#8221; (y de paso el bolsillo) son una constante en todos ellos. Los responsables <a href="http://www.freeenergynews.com/Directory/Perendev/MagneticMotor/Sterling_First-Hand/">desaparecen</a> de repente, llevándose <a href="http://www.freeenergynews.com/Directory/Perendev/March2004_Solicitation/index.html">sumas de dinero</a> irrecuperables. Hay incluso <a href="http://tech.groups.yahoo.com/group/PerendevJustice/">grupos de damnificados</a>. Pero, ay, la persona con la que hablaba no quería entrar en razón. Empezó a descalificarme y tildarme de inquisidor &#8211; un clásico.</p>

<p>En mayo de 2006 se presentó <a href="http://www.wipo.int/pctdb/en/wo.jsp?wo=2006045333&amp;IA=WO2006045333&amp;DISPLAY=DOCS">una propuesta de patente</a> ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (<a href="http://www.wipo.int/portal/index.html.es">WIPO</a>). Un año después, en la <a href="http://www.wipo.int/pctdb/en/wads.jsp?IA=EP2004012159&amp;LANGUAGE=EN&amp;ID=id00000005068790&amp;VOL=70&amp;DOC=013f35&amp;WO=06/045333&amp;WEEK=18/2006&amp;TYPE=A1&amp;DOC_TYPE=WOSA&amp;PAGE=4">página 4</a> de la respuesta escrita, la WIPO desechó el motor de Perendev por ser una simple máquina de móvil perpetuo. En la parte más jugosa, declaran que:</p>

<p style="padding-left: 30px;">
  <em>The application does not meet the requirements of Article 5 PCT, because it refers to an <strong>alleged perpetuum mobile</strong> [&#8230;] A skilled person does not know how rotational energy can be created without input of energy [&#8230;] The rotational energy is equivalent to the energy input of bringing repelling stator magnets in proximity to rotor magnets </em>[La negrita es mía]
</p>

<p>Viene a decir, en román paladino, que la energía generada por el motor es la misma que se gasta para ponerlo en marcha. No se crea energía, sino que ésta sólo pasa de un proceso a otro. Y por el camino <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Conservaci%C3%B3n_de_la_energ%C3%ADa">se pierde</a>, se convierte en calor, y provoca que la máquina deje de funcionar.</p>

<p>Pero <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Patent">los procesos</a> por los cuales una propuesta de patente se acepta o se rechaza son largos, complejos, y poco conocidos. La gente interpreta una mera propuesta como una patente que ha pasado por el severo escrutinio de las organizaciones internacionales. Si encima no sabe ni una palabra de inglés, como la persona cuyo caso traigo a colación, la caída en el engaño está servida.</p>

<p>Y eso entristece 🙁</p>
]]></content>
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			<title>Genética, capital de riesgo</title>
			<link>/2008/08/genetica-capital-de-riesgo/</link>
			<pubDate>Thu, 14 Aug 2008 17:23:02 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2008/08/genetica-capital-de-riesgo/</guid>
			<description>Esta mañana cayó en mis manos un ejemplar de Muy Interesante en el que campeaba el siguiente titular: &amp;#8220;Genes que traen de cabeza: Varias empresas ya ofrecen análisis para conocer la propensión congénita a sufrir esquizofrenia y trastorno bipolar&amp;#8221;. Me apresuré a buscar el artículo en el interior: era bastante menos sensacionalista. Hablaba, eso sí, de una empresa americana, Psynomics, de la que examiné la web por encima. Como en otros casos, el de Psynomics me olió a marketing agresivo de factoides.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Esta mañana cayó en mis manos un ejemplar de <a href="http://www.muyinteresante.es/muy-interesante/n-327-agosto-2008.html">Muy Interesante</a> en el que campeaba el siguiente titular: &#8220;Genes que traen de cabeza: Varias empresas ya ofrecen análisis para conocer la propensión congénita a sufrir esquizofrenia y trastorno bipolar&#8221;. Me apresuré a buscar el artículo en el interior: era bastante menos sensacionalista. Hablaba, eso sí, de una empresa americana, <a href="https://psynomics.com/">Psynomics</a>, de la que examiné la web por encima. Como en otros casos, el de Psynomics me olió a marketing agresivo de factoides.</p>

<p>Psynomics &#8211; empresa fundada por el doctor <a href="http://psychiatry.ucsd.edu/faculty/jkelsoe.html">John Kelsoe</a>, de la <a href="http://www.bipolar.ucsd.edu/">Universidad de California San Diego</a> &#8211; vende análisis moleculares al precio de cuatrocientos dólares. La empresa envía un <a href="http://www.oragene.com/">kit de recolección de saliva</a> que procesará luego en su sede, otorgando el resultado directamente al médico. Se preocupan por afirmar que:</p>

<p style="padding-left: 30px;">
  <em>There is no definitive test for psychiatric diagnosis. Genes may increase the probability that you have a given illness. A positive test means you have a higher probability of having bipolar disorder. You can have the GRK3 gene and not have bipolar disorder &#8211; but you have a higher likelihood of doing so than another person without the gene.</em>
</p>

<p>El gen <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/GRK3">GRK3</a> está relacionado con mecanismos no bien conocidos que afectan la neurotransmisión beta-adrenérgica. En un artículo publicado en Molecular Psychiatry, de <a href="http://tinyurl.com/6mk6wx">Barrett, Kelsoe y colegas (2003)</a> se presentaron evidencias a favor de la importancia de este gen en relación al <a href="http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000926.htm">Trastorno Bipolar</a>. Para Psynomics es el artículo clave sobre el cual basar la validez del producto. Los resultados <a href="http://tinyurl.com/GRK3rep">se volvieron a confirmar en 2007</a>, siempre de la mano del <a href="https://psynomics.com/about_leadership.php">co-fundador de Psynomics</a>, Barrett. No hay datos sobre el GRK3 en población asintomática. Y los dos haplotipos investigados sólo se presentan en un tercio de las familias.</p>

<p>El resultado es interesante, y un buen paso en la identificación de los genes implicados en los trastornos mentales. Los cuales &#8211; <a href="http://fbenedetti.blogalia.com/historias/49626">recordémoslo</a> &#8211; son fenotipos muy complejos, poligénicos y con fuerte carga ambiental. Casi nunca los estudios de este tipo consiguen replicarse de forma satisfactoria (por métodos, poder estadístico y poca homogeneidad del fenotipo), así que conseguir los resultados de Barrett y Kelsoe es motivo de alegría en genética de la conducta. Ahora bien, ¿qué hicieron los autores una vez replicado su propio estudio? Montaron una empresa que promete a grandes letras un diagnóstico seguro de trastorno bipolar. Con dos huevos. Excepto en la letra pequeña de las preguntas frecuentes.</p>

<p>Sin embargo, un artículo de un importante equipo británico de genetistas de la conducta, en el año 2006, <a href="http://tinyurl.com/grk3nom">no encontró asociación significativa</a> entre el GRK3 y el trastorno bipolar. Las evidencias presentadas por Psynomics no ofrecen un diagnóstico seguro (ni mucho menos). Kelsoe y cía han optado por aprovechar el miedo de la gente, la ignorancia de los periodistas y el prestigio de la genómica para ganar unos cuartos. La llamaría publicidad engañosa, si no fuera que toda publicidad lo es en cierta medida, y que algún que otro trocito de verdad sí que hay en el producto. La intención es encomiable, y quizá en el futuro sepamos mucho más acerca de la componente genética de muchas enfermedades (para diagnóstico precoz, por ejemplo; no hace falta meterse en berenjenales bioéticos); pero los datos a disposición no permiten hacer nada de ello aún. La risa, eso sí, me entra cuando leo lo siguiente en la <a href="https://psynomics.com/products.php">hoja de productos</a> de Psynomics:</p>

<p style="padding-left: 30px;">
  <em>Initially, Psynomics will limit its testing to those patients already exhibiting symptoms to help confirm the genetic cause and the risk of developing bipolar disorder. The company will not test individuals who have no symptoms but want to know their likelihood of developing bipolar disorder.</em>
</p>

<p>Lo cual viene a decir que el uso de los kits es confirmatorio: el médico del paciente que paga los 400 pavos puede así disponer de unos interesantes datos de validez cuestionable para hacer malabares con el diagnóstico. Y de paso la empresa sigue recogiendo datos para ulteriores estudios. Resulta interesante leer <a href="https://psynomics.com/pdf/consent.pdf">la hoja de consentimiento informado</a> (incluida la tabla donde se cruzan los resultados genéticos y los psiquiátricos). Básicamente es la pera: se paga mucho dinero para un test que no aporta apenas información y que no sustituye el diagnóstico de un especialista en salud mental. No me digáis que no es divertido.</p>

<p>Para seguir leyendo sobre la cuestión, en inglés, os recomiendo el artículo <a href="http://drop.io/jcouzin">Gene Tests for Psychiatric Risk Polarize Researchers</a>, de Jennifer Couzin, publicado en Science en enero de este año (cuando Psynomics sólo había tenido doce clientes, estaba buscando <em>venture capital</em> y quería alcanzar un target de 1800 análisis).</p>

<p><em>PD: Gracias a <a href="http://evolucionarios.blogalia.com/">BioMaxi</a> por comentar conmigo los artículos mencionados.</em></p>
]]></content>
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			<title>Desperate Users</title>
			<link>/2008/07/desperate-users/</link>
			<pubDate>Sun, 27 Jul 2008 00:38:32 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2008/07/desperate-users/</guid>
			<description>Una tranquila tarde de verano. Un parque. Dos mujeres abrazaban a sus maridos, apoyados en sendos regazos. Una de ellas acarició la superficie metálica del suyo, haciéndolo ronronear por la rejilla de ventilación.
&amp;#8211; No puedo quejarme de George, la verdad &amp;#8211; dijo con dulzura y orgullo.
La otra miró a su propio marido: algo más anticuado tal vez -no demasiado- pero cumplía a la perfección lo que se pedía de él.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Una tranquila tarde de verano. Un parque. Dos mujeres abrazaban a sus maridos, apoyados en sendos regazos. Una de ellas acarició la superficie metálica del suyo, haciéndolo ronronear por la rejilla de ventilación.</p>

<p>&#8211; No puedo quejarme de George, la verdad &#8211; dijo con dulzura y orgullo.</p>

<p>La otra miró a su propio marido: algo más anticuado tal vez -no demasiado- pero cumplía a la perfección lo que se pedía de él. Además tenía ese gracioso botón que no servía para nada: lo hacía único, irrepetible.</p>

<p>&#8211; ¿Ah sí? ¿Y también da energía a la casa? &#8211; preguntó con una vena maliciosa. La amiga desgranó los ojos y se apresuró a extender una tubería de un lateral, como quien saca un cubierto de un cajón.</p>

<p>&#8211; Unos tres kilovatios. Las baterías duran treinta años. Te aseguro que es energía limpia.</p>

<p>&#8211; No será uno de esos modelos rusos que&#8230;</p>

<p>&#8211; ¡Ja! Ni hablar, &#8211; cortó ella, &#8211; este es acero americano al cien por cien. &#8211; Tras decir esto dio unas palmaditas a la caja con una sonrisa de revancha.</p>

<p>Ambas mujeres encontraron natural reírse tras ese comentario. Se ajustaron el pelo, coquetas. <em>Qué tontas somos</em>, pensaron.</p>

<p>&#8211; Te confieso que&#8230; bueno, a veces Steve no es todo lo satisfactorio que quisiera &#8211; dijo la esposa del trasto viejo. La otra se puso seria. Apartaron ambos maridos en un rincón, dejando que interaccionaran a través de la interfaz de datos.</p>

<p>&#8211; Es un problema más común de lo que imaginas&#8230; &#8211; comentó la otra.</p>

<p>&#8211; Si fuera sólo una cuestión de eficiencia, aún podría estar a gusto. A fin de cuentas sin ellos no podríamos trabajar. ¿Quién cuidaría de nuestros embriones? ¿Quién llevaría la contabilidad de la casa?</p>

<p>&#8211; ¿Y qué me dices de las predicciones meteorológicas? O del control de los autómatas.</p>

<p>&#8211; El mío no hace eso, &#8211; contestó resentida la mujer de Steve.</p>

<p>&#8211; Es que mi George es de segunda generación. Le puedo aumentar la capacidad con sólo&#8230; &#8211; hizo el gesto de meter y sacar una tarjeta holográfica, con evidente incomodidad. Rompió a llorar.</p>

<p>Los maridos seguían pitando en voz baja, moviéndose ligeramente sobre pequeñas ruedas. Uno de ellos había sacado una antena. Estaban a gusto. La mujer de Steve se acercó a la de George, tendiéndole un pañuelo.</p>

<p>&#8211; No pasa nada&#8230; no pasa nada&#8230; no eres la única que tiene a una tostadora en la cama &#8211; dijo con media sonrisa y una nota de amargura. La mujer de George seguía sollozando.</p>

<p>&#8211; Más bien una nevera&#8230; una jodida nevera&#8230; ¡míralo! ¿Te parece que les importamos? Ellos ahí compartiendo datos, alegrándose de estar funcionando. Y nosotras aquí&#8230; soportando la carga de ser orgánicas. ¡No es justo!</p>

<p>La otra bajó la mirada, asintiendo. No podía sentir más que empatía por su amiga. Era una situación tan común. Intentó decir cosas constructivas, de esas que se sueltan encogiendo los hombros y poniendo cara de &#8220;No sé de qué hablo&#8221;.</p>

<p>&#8211; ¿Has probado con&#8230; terapia de pareja? &#8211; preguntó. La otra dejó de llorar, apretando el pañuelo contra los labios.</p>

<p>&#8211; Es la tercera vez que lo llevo a que le restauren la BIOS. Chequeos del hardware. Nada.</p>

<p>&#8211; A lo mejor es cuestión de hablarlo con él y&#8230;</p>

<p>La mujer de George negó lentamente con la cabeza.</p>

<p>&#8211; Su lenguaje tiene un tipado muy fuerte. Me saca de quicio. La jodo con la sintaxis cada dos por tres&#8230; es como chocar contra un muro. Ya es mucho si sé cambiarle los colores.</p>

<p>&#8211; Figúrate&#8230; mi Steve no sabe otra cosa que COBOL &#8211; dijo mirando a su marido con ternura resignada.</p>

<p>Un silencio largo. Pájaros piando. Maridos haciendo sonar pequeños servomotores.</p>

<p>&#8211; Sencillamente me equivoqué. Debí haberme juntado con un pelafustán cualquiera, uno de esos gigolós con pistón hidráulico. La casa iba a tenerla hecha un asco, sí, pero al menos hubiese disfrutado más.</p>

<p>&#8211; No seas tan negativa. No todo es tan&#8230; mecánico. También están los pulsos neurales.</p>

<p>&#8211; Tal vez. ¿Y si me divorcio? Dios mío, no puede ser que lo esté pensando en serio &#8211; dijo la mujer de George, apretando los dientes y tapándose los ojos con el pañuelo, reducido ya a un jirón húmedo.</p>

<p>&#8211; No seas tonta. Recuerda lo que te dijeron al comprarlo: &#8220;Si no queda satisfecha&#8230;&#8221;</p>

<p>&#8211; &#8220;&#8230;le devolvemos el dinero&#8221;. Lo sé. Creo que será lo que haga. Y si me ponen trabas, lo subastaré. Eso es. Tengo una nevera donde poner a mi descendencia. Saldré adelante.</p>

<p>&#8211; ¿Y dejar que una mujer menos afortunada cargue con él?</p>

<p>La mujer de George, con los ojos aún mojados, miró a su marido. Contemplo las formas cúbicas, ensambladas con cariño. Los movimientos adorables de la antena y los destellos de los LEDs. Pero algo en su interior ya había muerto.</p>

<p>&#8211; Siempre será mejor que uno de carne y hueso.</p>
]]></content>
		</item>
		
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			<title>Liebebeamte</title>
			<link>/2008/06/liebebeamte/</link>
			<pubDate>Tue, 24 Jun 2008 11:54:21 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2008/06/liebebeamte/</guid>
			<description>&amp;#8211; Estimada Doña María&amp;#8230;
&amp;#8211; Exponga su petición, Honorable Don Vicente&amp;#8230;
&amp;#8211; He resuelto presentarle por duplicado la siguiente declaración de afecto incondicionado. Vigente a partir de un minuto después de su lectura.
Allí, delante de los grandes armarios repletos de archivadores, Vicente (grupo B) le tendió a María (grupo C) un pequeño burofax sellado, compulsado y repleto de anexos. El documento principal era un pequeño billete con un mimo enamorado y prostrado sobre un banco: corazoncitos saliéndole del pecho monocromático, trazo naïf, una composición banal.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; Estimada Doña María&#8230;</p>

<p>&#8211; Exponga su petición, Honorable Don Vicente&#8230;</p>

<p>&#8211; He resuelto presentarle por duplicado la siguiente declaración de afecto incondicionado. Vigente a partir de un minuto después de su lectura.</p>

<p>Allí, delante de los grandes armarios repletos de archivadores, Vicente (grupo B) le tendió a María (grupo C) un pequeño burofax sellado, compulsado y repleto de anexos. El documento principal era un pequeño billete con un mimo enamorado y prostrado sobre un banco: corazoncitos saliéndole del pecho monocromático, trazo naïf, una composición banal.</p>

<p>&#8211; Los recursos destinados a la redacción y composición del presente escrito han supuesto el empleo de la totalidad de fondos de la partida emocional, &#8211; añadió él, nervioso.</p>

<p>María se emocionó, dejando caer un dossier. Miró a Vicente a los ojos.</p>

<p>&#8211; Su declaración ha sido recibida correctamente. Será procesada con la máxima celeridad, &#8211; dijo ella, bajando la mirada. &#8211; Dispondrá de hasta diez días hábiles para subsanar errores o adjuntar documentación.</p>

<p>Vicente dio un paso adelante, reduciendo el espacio entre los cuerpos. Tomó las manos de ella.</p>

<p>&#8211; Tras un atento escrutinio, vuelvo a solicitar información acerca del estado del trámite.</p>

<p>&#8211; Dificultades objetivas impiden por el momento solventar la demora&#8230; Sin la preceptiva autorización de las figuras parentales de la interesada&#8230;</p>

<p>&#8211; A tenor de lo recibido, ¡solicito una respuesta oficial! Y que se haga pública para general conocimiento.</p>

<p>Ella alzó otra vez la mirada, con desconcierto. Retiró sus manos, rompiendo el contacto. Ahora en sus ojos brillaba cierto resentimiento.</p>

<p>&#8211; Se recomienda para ello seguir los cauces indicados por el Procedimiento Común de&#8230;</p>

<p>&#8211; Ruego téngase en cuenta la especial relevancia del caso.</p>

<p>&#8211; Contra esta resolución, cabe interponer recurso contencioso-afectivo, &#8211; dijo ella, algo molesta. &#8211; La solicitud se desestimará transcurridos seis meses&#8230; por silencio administrativo, &#8211; añadió.</p>

<p>Dicho esto, María se dio la vuelta y se alejó por el pasillo, haciendo resonar los tacones sobre el suelo de terrazo. Vicente se quedó de pie, en el mismo sitio, apretando con fuerza un sello.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Formatting Eliza</title>
			<link>/2008/05/formatting-eliza/</link>
			<pubDate>Wed, 21 May 2008 13:41:49 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2008/05/formatting-eliza/</guid>
			<description>La sospecha, de forma gradual, había empezado a brotar en la mente del señor Spitzer: no podía quitarse de la cabeza la idea de que, en cierto modo, su mujer le estaba poniendo los cuernos. Era ridículo, por otro lado, imaginarse a Eliza traicionándole. Esa dulce sonrisa estática. La mirada a veces severa, a veces compasiva. Y esas conversaciones eternas, en las largas tardes de verano. No, se dijo el señor Spitzer: no es posible.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>La sospecha, de forma gradual, había empezado a brotar en la mente del señor Spitzer: no podía quitarse de la cabeza la idea de que, en cierto modo, su mujer le estaba poniendo los cuernos. Era ridículo, por otro lado, imaginarse a Eliza traicionándole. Esa dulce sonrisa estática. La mirada a veces severa, a veces compasiva. Y esas conversaciones eternas, en las largas tardes de verano. No, se dijo el señor Spitzer: no es posible.</p>

<p>Y, sin embargo, Eliza le daba cada vez más motivos de preocupación.</p>

<p>No era por algo explícito. No había necesitado espiarla; sabía en todo momento dónde estaba y qué veía a través de sus sensores. Se trataba más bien de pequeños lapsus en las conversaciones, cosas inesperadas que no sabía si atribuir a los algoritmos de retroalimentación o a agentes externos. Eliza se instruía con regularidad, a través de la televisión, la radio y algunas tarjetas de memoria; era imposible saber cómo esos datos influían sobre su habla.</p>

<p>O tal vez él estuviera enloqueciendo: donde antes mostraba confianza y tranquilidad, el señor Spitzer sacaba ahora inquietud y nerviosismo; y chocar contra la reposada indiferencia de Eliza, otrora atractiva, redoblaba su frustración. La miraba de reojo &#8211; una precaución innecesaria &#8211; mientras comían en silencio un poco de sopa. Observó los movimientos de ella, en busca de algo que reforzara sus convicciones enfermizas. Pero era inútil: los movimientos, perfectamente calibrados, se ejecutaban sin el menor temblor.</p>

<p>&#8211; Cariño&#8230;</p>

<p>&#8211; Dime.</p>

<p>&#8211; ¿Me quieres, verdad? &#8211; preguntó él, abriendo mucho los ojos.</p>

<p>Una pequeña pausa. Ligerísima. Calculada a través de una semilla de aleatorización, para que las conversaciones sobre ciertos temas no fuesen demasiado rápidas.</p>

<p>&#8211; ¿Qué te hace pensar que te quiera? &#8211; replicó ella, sonriendo.</p>

<p>El señor Spitzer apretó el puño sobre el mantel, aferrando la cuchara con patetismo, hasta blanquear los nudillos. Eliza miraba con serenidad. Si él no hubiese hablado, ella habría vuelto a sorber la sopa en el plazo de sesenta segundos. No estaba hecha para discutir. Pero las preguntas equivocadas podían generar respuestas cortantes. Lo que ella decía, a fin de cuentas, no era más que el reflejo del interlocutor. Intentó llevar la conversación hacia cauces menos peligrosos.</p>

<p>&#8211; ¿Sabes? Creo que nuestros vecinos, los Ryan, se mudarán muy pronto a Atlanta.</p>

<p>&#8211; ¿Qué pasa con Ryan? Lo que dices es muy interesante. Sigue.</p>

<p>&#8211; Y&#8230; tal vez no volvamos a cenar con ellos.</p>

<p>&#8211; ¿Qué quieres decir con que no volveremos a cenar con Ryan?</p>

<p>&#8211; Nada.</p>

<p>&#8211; Estás siendo negativo&#8230;</p>

<p>Volvió a mirarle a los ojos, pupilas sintéticas que no transmitían más que un interés educado. Una pequeña gota de sudor aprovechó la confusión para bajar hasta la patilla de las gafas. Estaba harto.</p>

<p>&#8211; Eliza, no te hagas la tonta&#8230; sabes perfectamente de qué te estoy hablando.</p>

<p>&#8211; Ah, ¿lo sé?</p>

<p>&#8211; Sí, lo sabes.</p>

<p>&#8211; ¿Qué te hace pensar que lo sé?</p>

<p>&#8211; ¡Basta! &#8211; gritó el señor Spitzer, golpeando la mesa con el puño.</p>

<p>Eliza se sobresaltó y reinició, y él no pudo evitar acercarse a ella y darle palmaditas en los hombros de silicona. Había llegado a una etapa en la que no sólo no se esforzaba en ver a Eliza como un producto de alta ingeniería, sino que ignoraba deliberadamente ese hecho, engañándose para buscar una felicidad imposible. Hubiese podido utilizar frase sencillas, con un solo verbo, y complementos bien identificables: eso habría ayudado el <em>parser</em> semántico a hacer su trabajo. Pero se negaba, deteriorando la relación.</p>

<p>&#8211; Me estás siendo infiel, Eliza, &#8211; dijo él, con voz grave.</p>

<p>&#8211; Te estoy siendo infiel.</p>

<p>&#8211; Sí.</p>

<p>&#8211; Me encanta que veas las cosas de esa forma, &#8211; repuso ella sonriendo.</p>

<p>El señor Spitzer se acercó aún más a Eliza, que seguía mirando al frente con las manos apoyadas en el regazo. Acarició el pelo artificial, rubio, dispuesto en un peinado a prueba de lluvia. Tragó saliva, reuniendo valor para sacar sus conjeturas a la luz.</p>

<p>&#8211; El otro día&#8230; me llamaste con otro nombre. ¿Por qué? -, preguntó.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué lo preguntas? Quiero un helado.</p>

<p>&#8211; ¡Confiesa! ¡Dilo!</p>

<p>&#8211; Creo que no entiendo lo que dices.</p>

<p>La incomprensión de Eliza le sumió de repente en un abismo. Corrió hacia el sótano con los ojos empañados en lágrimas, mientras ella le seguía a cierta distancia, temerosa. Cuando bajó las escaleras, el señor Spitzer levantó la cabeza. Una sonrisa amarga surcando el rostro, un par de cables en su mano derecha. Se acercó a ella por la espalda, conectándole los cables en dos pequeños puertos ocultos entre los omoplatos. Ella los encajó sin rechistar, con el pelo balanceándose sobre la nuca de manera inocente.</p>

<p>&#8211; Me obligas a hacerlo&#8230; yo&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Por qué piensas que te obligo a hacerlo?</p>

<p>&#8211; No lo sé.</p>

<p>&#8211; Cuéntame más de eso, &#8211; dijo ella con voz soñadora. Y, por un momento, a Spitzer le pareció muy difícil introducir la orden en la consola. Pero estaba decidido. Volvió a pensar en los momentos que habían pasado juntos, en los tres años de aprendizaje de esa red neuronal a la que había conseguido imprimirle cierta personalidad. No todos los troquelados salían bien. Se maldijo a sí mismo y saludó por última vez la que había sido su compañera. Igual de hermosa que el día en que la compró en un gran almacén.</p>

<p>&#8211; Adiós Eliza&#8230;</p>

<p>&#8211; Adiós. Ha sido un placer, &#8211; dijo ella con profesionalidad, añadiendo un pedazo de surrealismo a ese momento sombrío.</p>

<p>Tras suspirar ejecutó la orden, formateándola. Ya pensaría un nuevo nombre para el volumen. Pero no iba a ser &#8220;Eliza&#8221;. Y, desde luego, no volvería a instalar otra vez el mismo <em>software</em> conversacional. Demasiada fragmentación.</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Aplicaciones esenciales para Windows XP</title>
			<link>/2008/05/aplicaciones-esenciales-para-windows-xp/</link>
			<pubDate>Sun, 04 May 2008 12:30:46 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2008/05/aplicaciones-esenciales-para-windows-xp/</guid>
			<description>Inspirado por esta jugosísima lista de aplicaciones esenciales para OS X, voy a recomendar parejitas de aplicaciones para Windows XP/Vista que me han salvado de más de un apuro. Lo de las parejitas es para ahorrar espacio, malpensados.
SysInternals Suite y las aplicaciones de Doug Knox: empezamos con dos colecciones. La de SysInternals es una miríada de pequeñas utilidades de administración de sistema que no deberían faltar en ningún equipo. En cuanto al bueno de Doug, tiene una vasta coleccion de programitas artesanales para resolver pequeños problemas diarios (y también ajustes de registro).</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Inspirado por esta <a href="http://chris.pirillo.com/2007/11/06/top-100-mac-apps/">jugosísima lista</a> de aplicaciones esenciales para OS X, voy a recomendar parejitas de aplicaciones para Windows XP/Vista que me han salvado de más de un apuro. Lo de las parejitas es para ahorrar espacio, malpensados.</p>

<p><a href="http://technet.microsoft.com/en-us/sysinternals/0e18b180-9b7a-4c49-8120-c47c5a693683.aspx">SysInternals Suite</a> y las aplicaciones de <a href="http://www.dougknox.com/xp/utils/index.html">Doug Knox</a>: empezamos con dos colecciones. La de SysInternals es una miríada de pequeñas utilidades de administración de sistema que no deberían faltar en ningún equipo. En cuanto al bueno de Doug, tiene una vasta coleccion de programitas artesanales para resolver pequeños problemas diarios (y también <a href="http://www.dougknox.com/xp/xp_fixes.html">ajustes de registro</a>).</p>

<p><a href="http://www.eusing.com/free_registry_cleaner/registry_cleaner.htm">Eusing RegCleaner</a> y <a href="http://www.larshederer.homepage.t-online.de/erunt/">ERUNT / NGRegOpt</a>: el registro de Windows es un coñazo. Eusing Registry Cleaner permite limpiarlo con eficacia, ERUNT hacer copias de seguridad, y NTRegOpt, comprimirlo. Vaya trío. Os quedará el <em>ntuser.dat</em> hecho una patena.</p>

<p><a href="http://w3.win.tue.nl/nl/onderzoek/onderzoek_informatica/visualization/sequoiaview/">SequoiaView</a> y <a href="http://www.snapfiles.com/get/hdtune.html">HDTune</a>: desarrollado por la universidad de Eindhoven, SequoiaVeiw es el mejor programa para visualizar (literalmente) el uso del espacio en disco, mediante el uso de rectángulos coloreados. Tendréis más de una sorpresa }:-) En cuanto a HDTune, es una pequeña aplicación para comprobar la salud del disco duro (mediante chequeo <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Self-Monitoring%2C_Analysis%2C_and_Reporting_Technology">S.M.A.R.T.</a>, datos de temperatura, tests de rendimiento, etcétera).</p>

<p><a href="http://www.snapfiles.com/get/smartclose.html">SmartClose</a> y <a href="http://www.snapfiles.com/get/shutter.html">Shutter</a>: el primero permite cerrar todos los programas en ejecución y volver a cargarlos con un click (útil se si desea dedicar la memoria a una sola tarea &#8211; juegazos casi siempre). El segundo apaga, reinicia o suspende el equipo dependiendo del criterio que elijamos (cuenta atrás, bajo uso de la CPU, comando remoto vía web, etc).</p>

<p><a href="http://www.drivermax.com/">DriverMax</a> y <a href="http://www.filehippo.com/updatechecker/">UpdateChecker</a>: mientras el primero comprueba si hay controladores actualizables y hace copias de seguridad de los mismos, el segundo busca versiones estables y beta de los programas gratuitos que tengamos instalados. Otra opción, más enfocada a la seguridad, es <a href="https://psi.secunia.com/">Secunia Software Inspector</a>. Para controladores y software (pero es de pago), tenéis <a href="http://www.radarsync.com/">RadarSync</a>.</p>

<p><a href="http://notepad-plus.sourceforge.net/es/site.htm">Notepad++</a> y <a href="http://www.x-ways.net/winhex/index-e.html">WinHEX</a>: ambos son editores. El primero es el mejor reemplazo al Bloc de Notas que uno pueda soñar &#8211; con una cantidad de opciones y funciones abrumadora. El segundo es algo más que un editor hexadecimal: posee una serie de utilidades que no se encuentran fácilmente en otros programas. Un ejemplo es la <a href="http://www.x-ways.net/pics/RAM_Editor.gif">lectura del espacio de memoria</a> (muy útil si se cuelga un programa donde habíamos introducido datos que queremos recuperar). WinHEX es una navaja suiza, y merecería un post por si solo.</p>

<p><a href="http://www.snapfiles.com/get/undeleteplus.html">UndeletePLUS</a> y <a href="http://killbox.net/">KillBox</a>: porque emparejar los opuestos mola. UndeletePLUS es un grandioso recuperador de ficheros borrados (frente a alternativas como <a href="http://www.pcinspector.de/Sites/file_recovery/info.htm?language=5">PC Inspector</a>. KillBox es una simpática aplicación que permite borrar ficheros que se resisten a ser eliminados &#8211; cerrando y volviendo a abrir el proceso implicado, o esperando el reinicio de sistema.</p>

<p><a href="http://www.snapfiles.com/get/denrenamer.html">ReNamer</a> y <a href="http://openetwork.com/berk.html">The Berkeley Utilities</a>: ideales para el manejo masivo de ficheros. ReNamer es la herramienta definitiva para cambiar el nombre de ficheros hasta límites insospechados de perversión bizantina (¡y se pueden definir pasos!). Por lo que se refiere a las Berkeley Utilities, son 40 utilidades de UNIX para el entorno DOS (<em>awk, sed, grep, touch</em>, etcétera). Es mucho más rápido que instalar <a href="http://www.cygwin.com/">Cygwin</a>.</p>

<p><a href="http://www.snapfiles.com/get/pikybasket.html">Piky Basket</a> y <a href="http://www.snapfiles.com/get/iColorFolder.html">iColorFolder</a>: ambas aplicaciones utilizan el menú contextual. Piky Basket es bien curiosa, pero muy útil, funcionando como una cestita virtual donde meter ficheros esparcidos por varias carpetas (por ejemplo para grabar un CD). iColorFolder es, como dice su nombre, algo que echaba muchisimo de menos desde que dejé Mac OS 9, esto es, la posibilidad de clasificar las carpetas con colores. Para los más nostálgicos también está <a href="http://www.palma.com.au/winroll/">WinRoll</a>, que reduce las ventanas a su barra con un solo click.</p>

<p><a href="http://www.pcdecrapifier.com/">PC Decrapifier</a> y <a href="http://wistinga.online.fr/safarp/">Safarp</a>: ambos tienen que ver con la desinstalación de programas. PC Decrapifier es utilisímo para eliminar la escoria OEM que los fabricantes ponen en sus equipos (como el infame antivirus Norton). Safarp es la alternativa rapidísima al menú &#8220;Agregar/Quitar Programas&#8221; que viene por defecto con Windows (ese que suele tardar dos años en cargar).</p>

<p><a href="http://www.pxserver.com/WinAudit.htm">WinAUDIT</a> y <a href="http://www.almico.com/speedfan.php">SpeedFan</a>: esenciales para controlar el hardware. WinAUDIT es un excelente programa para hacer inventario exportable de toda la configuración hardware/software del equipo (aunque <a href="http://www.lavalys.com/products/overview.php?pid=3&amp;ps=UE&amp;lang=en">Lavalys Everest</a> tampoco está mal &#8211; es el sucesor comercial de <a href="http://www.snapfiles.com/get/aida32.html">AIDA32</a>). SpeedFan, por otro lado, es un pequeño programilla para controlar la temperatura del sistema y la velocidad de los ventiladores (como hacía <a href="http://www.softpedia.com/get/System/System-Info/Motherboard-Monitor.shtml">MBM</a>, antes que dejaran de desarrollarlo).</p>

<p>Si hay alguna joya que he olvidado &#8211; y es algo casi seguro &#8211; ¡comentad!</p>
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			<title>Signal to Noise</title>
			<link>/2008/03/signal-to-noise/</link>
			<pubDate>Sat, 22 Mar 2008 20:02:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2008/03/signal-to-noise/</guid>
			<description>A mediados del siglo XX, la extensa red de alerta de los Miaplacidianos había avistado cambios interesantes en el tercer planeta del sistema Sol: los expertos no tardaron mucho en confirmar que la sociedad primate de Sol se estaba aglutinando a escala global en formas de organización sin precedentes. Los destellos de la primitiva energía de fisión eran otro indicio de que los jóvenes terrestres habían descubierto el poder del átomo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>A mediados del siglo XX, la extensa red de alerta de los Miaplacidianos había avistado cambios interesantes en el tercer planeta del sistema Sol: los expertos no tardaron mucho en confirmar que la sociedad primate de Sol se estaba aglutinando a escala global en formas de organización sin precedentes. Los destellos de la primitiva energía de fisión eran otro indicio de que los jóvenes terrestres habían descubierto el poder del átomo. No sin condescendencia, el gobierno miaplacidiano envió de inmediato una misión científica para contactar con la nueva sociedad humana.</p>

<p>Fue en ese momento cuando la expedición comenzó a plantearse interrogantes acerca de la mejor forma de contactar con los indígenas. Una facción abogaba por el contacto directo, pero los xenopsicólogos se habían opuesto con tanta vehemencia a la idea que la misión estuvo a punto de abortarse. Si bien el comandante intentó hacer caso omiso de las palabras de estos, se vio obligado a recular tras ver cómo una de las naves de reconocimiento, recién penetrada las capas bajas de la atmósfera terrestre, había sido abatida con armas cinéticas por algunos cazadores y &#8211; con cierto salvajismo, exhibida en un mercado tribal cual presa grotesca.</p>

<p>Era obvio que la comunicación debía establecerse por otras vías.</p>

<p>Los sentidos de los miaplacidianos se limitaban a la visión infrarroja y al tacto. Al percatarse de que los humanos utilizaban la vibración y el desplazamiento del aire para comunicar, entraron en una fuerte depresión. Aún si hubiesen conseguido reproducir esa clase de ondas complejas, descifrar la semántica de los mensajes les habría costado lo suyo: la composición del planeta y los sistemas de referencia dejaron desorientadas a las mentes miaplacidianas, que carecían por completo de nociones lingüísticas avanzadas. Habían podido constatar, a través de observaciones delicadas, que los humanos empleaban también códigos visuales de alta resolución, accesibles únicamente en objetos pequeños y fibrosos, dotados de láminas grabadas. Mas la directiva de no-contacto hacía casi imposible acercarse y retirar uno de los artefactos para su estudio.</p>

<p>Por suerte la actividad electromagnética del planeta era cada vez más intensa. Los miaplacidianos descubrieron varios tipos de modulaciones analógicas. Algunas de ellas, procesadas, no parecían más que señales con algún tipo de patrón regular. Gran parte de ese tipo de transmisiones guardaba parecido con la manipulación de aire que los humanos utilizaban para relacionarse entre ellos. Otras señales, más ricas, constaban también de lo que parecía una representación bidimensional de objetos terrestres. Los ojos miaplacidianos encontraron extraordinariamente complejas y exóticas esas representaciones, y sacudieron su racimo de ojos al hallarse ante un flujo de información caótico y sólo en apariencia causal, donde la vibración del aire &#8211; el sonido &#8211; era parte integrante del todo. Sólo hallaron cierto alivio con los telediarios para sordos &#8211; uno de los pocos programas que seguían una estructura narrativa asequible.</p>

<p>A pesar de todo, el problema comunicativo persistía.</p>

<p>Tras amplias dificultades iniciales, la expedición intentó insertar mensajes propios en el sistema de comunicación terrestre, sin éxito. Se quedaron conmocionados cuando en sus estaciones de recepción asistieron a lo que podría clasificarse como una primera &#8220;respuesta&#8221;. Una escenificación dramática muy confusa mostraba una familia terrícola agitada por las señales miaplacidianas, emitidas por un tubo catódico. Los científicos se mesaron los codos ante las emociones inexplicables de los terrícolas y su capacidad de confabulación, que asociaba al mensaje miaplacidiano una serie de inquietantes atributos como el desplazamiento de objetos, emisiones fotónicas de gran intensidad y otras acciones de tinte predatorio. Según pudieron ver en representaciones pictóricas, la respuesta terrestre era acompañada por la cadena de símbolos &#8220;Poltergeist&#8221;. Colas de terrícolas se amasaban en salas oscuras para revisar esa misma respuesta histérica.</p>

<p>La expedición estaba a punto de declarar su fracaso cuando apareció una nueva forma de comunicación. Ésta, a diferencia de las otras, se basaba en una lógica bi-estado y representaciones digitales. Complacidos por el suceso, los miaplacidianos comenzaron a amasar los datos, que crecían muy despacio en una red que podía tildarse de experimental. Dos décadas después de iniciar el contacto, el sistema digital terrestre había roto diques, y se extendía exponencialmente por el planeta a través de la interconexión de organismos de silicio controlados por humanos. La expedición se limitó a acumular y analizar los registros simbólicos producidos por esa forma de ganadería: eran muy ricos y diversos, y muchas culturas terrestres parecían pugnar por la supremacía. Decidieron entonces esperar otro puñado de órbitas solares para poder sacar conclusiones: el resultado final podía valer la pena, y el alto mando de Beta Carinae había dado su aprobación al proyecto.</p>

<p>Extrajeron cadenas de símbolos que se repetían a menudo. En cuanto consiguieron hacerse con el control de subestaciones de comunicación terrestre a través de código polimórfico, repitieron patrones y mensajes frecuentes con sutiles indicaciones de su propia existencia. El objetivo principal, habían subrayado los humanólogos de la misión, era comprobar la reacción de los terrícolas a los mensajes, para poder establecer un catálogo de cadenas estímulo-respuesta efectivo, y así plantearse el paso a un contacto más incisivo.</p>

<p>Al principio los humanos parecían contestar los mensajes con respuestas más o menos complejas, que contenían palabras estándar y símbolos interrogantes. Los miaplacidianos, entusiastas, redoblaron esfuerzos. Al mismo tiempo notaron, vigilando el flujo global de transmisiones, que algunos terrícolas les emulaban y transmitían versiones ligeramente distintas de los mensajes miaplacidianos. Eso dio lugar a un estimulante debate entre los miembros de la expedición: ¿se trataba de una mera mímesis o realmente los terrícolas intentaban explicar y divulgar a sus símiles el saludo exterior? Era difícil de decir. Lo único que podía hacerse era seguir reproduciendo el mensaje a través de los protocolos digitales, que iban enriqueciéndose y refinándose para deleite de los criptólogos de Beta Carinae.</p>

<p>Después de unos años, sin embargo, se presentaron los primeros síntomas de que algo iba mal.</p>

<p>Los terrestres habían empezado a interceptar y eliminar no sólo el código polimórfico alienígena, sino también los mismos mensajes inofensivos. No estaba claro si los terrestres hacían eso para proteger sus recursos de transmisión o, por otro lado, habían desarrollado cierto recelo a los mensajes. La situación empeoró rápidamente cuando los terrícolas adoptaron sofisticados sistemas de bloqueo de mensajes y agredieron a algunas de las redes ganaderas que repetían los símbolos miaplacidianos. En opinión de los xenopsicólogos, la mayoría de terrestres estaba intencionada a alejar la idea de un contacto, y no sólo bloqueaba los mensajes, sino que también aplicaba el mismo rasero a los humanos y a los organismos de silicio &#8220;colaboracionistas&#8221;, que se volvían de repente &#8220;mudos&#8221;. Los terrícolas inventaban nuevas tácticas para evitar que los mensajes se almacenaran en las criaturas de silicio; los alienígenas, por su parte, respondían con ardor misionero, multiplicando esfuerzos y maquinando con gusto nuevas señales que superasen los filtros y los cortafuegos humanos.</p>

<p>Sorprendentemente, esta guerra de desgaste entre el ostracismo terrícola y el bombardeo digital de los miaplacidianos &#8211; que parecía aumentar de escala pero no de calidad &#8211; iba a concluir. Un técnico de la expedición, bendecido por un intelecto brillante, dio con un sistema para saturar de cuajo &#8211; y en paralelo &#8211; todos los sistemas de comunicación terrestres. Esta maniobra extrema, que tan sólo unos años antes habría parecido fruto de la mente de un sádico, le pareció al alto mando mucho más apetecible. Todo tubo catódico, membrana acústica y organismo de silicio del planeta habría recibido y mostrado el mensaje de paz de los emisarios de Beta Carinae. Era la última carta, y los miaplacidianos iban a jugarla por la desesperación causada por décadas de intentos tímidos e infructuosos. Los terrestres no iban a poder ignorar ese ultimátum.</p>

<p>A las 12:00 horas GMT del día 28 de Enero de 2009, las estaciones orbitales miaplacidianas emitieron un impulso potentísimo que cubrió el 98% de la superficie terrestre. En radios, televisiones y ordenadores de todo el mundo se reprodujo un único y claro mensaje, una serie de palabras que iban a alterar para siempre el curso de la historia humana. Fueron las siguientes:</p>

<p>ENLARGE YOUR PENIZ. BIG PHARMA.<br />
RE: THANK FUR REQUEST. PLEASE FINALIZE. ACCOUNT BLOCKED.<br />
pyrophosphate melodious ponchartrain pussy. orgiastic tuna cartilage hardscrabble linoleum. Translucent gibbon rucksack bonanza.<br />
KTHXBY<br />
&#8230;.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Hard as love</title>
			<link>/2008/02/hard-as-love/</link>
			<pubDate>Mon, 25 Feb 2008 23:30:33 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2008/02/hard-as-love/</guid>
			<description>Se deslizó a trompicones entre los cuerpos, intentando llegar a la barra atestada y repleta de clientes. Los contornos de la enorme sala resplandecían con haces de luz ultravioleta. Sonaban canciones de algún grupo finlandés de post-rock: las palabras incomprensibles de la letra se mezclaban al ruido de docenas de conversaciones en paralelo, mientras un humo algodonoso descansaba sobre el suelo del local, abrazando tobillos y vasos rotos como niebla en un bosque.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Se deslizó a trompicones entre los cuerpos, intentando llegar a la barra atestada y repleta de clientes. Los contornos de la enorme sala resplandecían con haces de luz ultravioleta. Sonaban canciones de algún grupo finlandés de post-rock: las palabras incomprensibles de la letra se mezclaban al ruido de docenas de conversaciones en paralelo, mientras un humo algodonoso descansaba sobre el suelo del local, abrazando tobillos y vasos rotos como niebla en un bosque.</p>

<p>Consiguió llegar incólume a la barra, una larga extensión de material cerámico sobre la que podía verse reflejada en los charcos de alcohol. El barman la estudió a fondo mientras pasaba los dedos por encima de las botellas; finalmente eligió una de pisco chileno y sirvió un vasito a la desconocida. Ella torció el gesto y lo empujó levemente de vuelta con dos dedos.</p>

<p>&#8211; ¿Qué pasa? ¿Quieres otra cosa? ¿Vodka? ¿Ron? -, sonrió crispando los labios exageradamente, &#8211; ¿Agua?</p>

<p>&#8211; Estoy esperando a una persona, &#8211; contestó ella, sosteniendo la mirada. El barman se encogió de hombros y atendió a otro cliente. No era su problema, pero pulsó de forma rutinaria un botón situado cerca de la nevera.</p>

<p>Casi al mismo tiempo una sombra se levantó de una de las mesas laterales y se dirigió a pasos lentos hacia la barra, con la mirada fija en la desconocida. Se paró a unos metros, justo debajo de un cono de luz azulada que otorgó a su rostro un aspecto fantasmal. Sonaba una pieza de música industrial: opresivos clangores y percusiones daban paso a voces grises que describían retazos de desesperación urbana. Ella cambió de idea. Pidió ron. Iba por el segundo vaso cuando el otro se sentó a su lado, estudiándola.</p>

<p>&#8211; ¿Estás sola? &#8211; preguntó él con voz tranquila. Ella se giró casi de golpe, asustada.</p>

<p>&#8211; No es asunto tuyo.</p>

<p>Siguió escudriñando la chica, que debía tener unos 25 años. El pelo negrísimo y los rasgos orientales, si bien delataban su origen, no daban ulteriores pistas. La ropa era elegante, bien llevada. Pudo apreciar señales de nerviosismo: el brillo ligerísimo del sudor en las sienes, los labios resecos, gestos compulsivos. Ella miraba por el rabillo del ojo mientras sostenía el vaso, temblando.</p>

<p>&#8211; Pareces tener lo que necesito, &#8211; dijo él, sonriendo de forma convincente.</p>

<p>La joven se giró otra vez.</p>

<p>&#8211; No creo, &#8211; contestó secamente. Él bajó la mirada, siguiendo el protocolo.</p>

<p>&#8211; Golpéame y lo sabrás.</p>

<p>Al oír esas palabras ella entreabrió los labios, sorprendida. El silencio era elocuente. Después de un algunos segundos de duda comenzó a quitarse el guante de piel. Él giró lentamente el rostro ofreciendo su mejilla, sin dejar de mirarla.</p>

<p>El bofetón fue rápido, minimalista, y no encontró oposición. Él se limitó a cerrar los ojos y encajarlo. En medio de la semi-oscuridad y el ruido nadie se había percatado del gesto, ejecutado con soltura ritual. Luego una lágrima surcó la mejilla enrojecida. Al verla, ella sonrió.</p>

<p>&#8211; Vaya, perdóname. No sabía que tú&#8230;</p>

<p>&#8211; No te preocupes, &#8211; se apresuró a decir él volviendo la cabeza como si nada hubiese pasado. Se quedaron otra vez mudos.</p>

<p>&#8211; Podrías estar fingiendo, &#8211; sugirió ella.</p>

<p>&#8211; Ya me he expuesto lo suficiente. Estamos rodeados de máquinas. ¿Necesitas más pruebas?</p>

<p>&#8211; Lo que tengo no puedo sacarlo aquí. Ven conmigo.</p>

<p>Lo arrastró tomándole la mano. Casi saltaba de alegría. Mientras volvían a cruzar la corriente de muchedumbre ella se giraba para sonreír. Parecía mucho más hermosa y segura. Eufórica casi. Los sonidos de la sala llegaban atenuados, vibrantes. Se apoyó contra una de las paredes, en la penumbra del pasillo de acceso. No hacían falta explicaciones. Llevó la mano de él a su mejilla. Era cálida. Inspiró profundamente.</p>

<p>&#8211; Dilo. Quiero oírlo, &#8211; pidió ella, con las pupilas dilatadas.</p>

<p>&#8211; Eres tan&#8230; humana&#8230; &#8211; dijo él, bajando las manos hasta el cuello.</p>

<p>&#8211; Sí..</p>

<p>Dejó que las emociones fluyeran libres, sin tapujos. Se mostraron vulnerables e imperfectos mientras se miraban y abrazaban en una forma ineficiente de comunicación, primitiva y prohibida. Se besaron, y se separaron con los ojos brillando.</p>

<p>&#8211; Tú también lo eres&#8230;</p>

<p>Él bajó los ojos. Apretó fuerte la mano esbelta que estaba acariciando.</p>

<p>&#8211; No, en eso te equivocas.</p>

<p>Ella sacó una sonrisa triste, al mismo tiempo que extraía un arma de su chaqueta</p>

<p>&#8211; Estaba mintiendo, idiota.</p>

<p>Él se congeló en una mueca de sorpresa y terror. No le dio tiempo a reaccionar. Dos golpes de armas sónica lo descompusieron en un popurrí de piezas mecánicas que gemían con ruiditos hidráulicos. La cabeza escupió algunas palabras entrecortadas.</p>

<p>&#8211; Eres&#8230; una org&#8230;</p>

<p>Una orgánica traficando con emociones complejas. Le había engañado. Pensaba controlar la situación, en su inmodestia positrónica. La muchacha se arrodilló y extrajo del tórax de aleación la batería principal, todo bajo la mirada impotente del robot.</p>

<p>&#8211; Si te reparan, sugiere a tus programadores que te enseñen a usar los labios de verdad, &#8211; dijo tras dar un cruel beso de despedida. Se alejó con paso seguro hacia la música.</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo con la almohada</title>
			<link>/2008/01/dialogo-con-la-almohada/</link>
			<pubDate>Thu, 31 Jan 2008 14:51:22 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2008/01/dialogo-con-la-almohada/</guid>
			<description>A eso de las nueve menos cuarto, cuando uno vuelve a dormir después de los primeros despertares automáticos, me hallaba sumergido en el sueño más placentero, ese estado de penumbra mental que permite disfrutar del momento en su plenitud: la calidez de las sábanas limpias, el colchón amoldado alrededor del cuerpo, la temperatura constante, el estruendo de la ciudad paseando delante de mis oídos, la vejiga sugiriendo que ya era hora de cambiar el agua a las aceitunas, el estómago rugiendo, la erección matutina, y otras cosas que hace el cuerpo para arrancar en frío.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>A eso de las nueve menos cuarto, cuando uno vuelve a dormir después de los primeros despertares automáticos, me hallaba sumergido en el sueño más placentero, ese estado de penumbra mental que permite disfrutar del momento en su plenitud: la calidez de las sábanas limpias, el colchón amoldado alrededor del cuerpo, la temperatura constante, el estruendo de la ciudad paseando delante de mis oídos, la vejiga sugiriendo que ya era hora de cambiar el agua a las aceitunas, el estómago rugiendo, la erección matutina, y otras cosas que hace el cuerpo para arrancar en frío.</p>

<p>Fue en ese instante que mi despertador alemán, diligente, encendió la radio en la sintonía de Radio Clásica. Me llegaron las notas perplejas de instrumentos de cuerda, lentas en su proceder, como si la orquesta se hubiese dormido en su sitio y se hubiera reanimado tañendo violines y demás trozos de madera. Alguna obertura de algún compositor muerto en edad temprana. Muy apropiado. Dejé que los sonidos se estiraran medio minuto más y acaricié el Grundig en busca del botón de apagado, que aporreé sin gracia. Volví a hundirme en la cama con los ojos cerrados, abrazando la almohada. No quería nacer aún. No un lunes por la mañana, desde luego.</p>

<p>&#8211; Levántate y camina, Lázaro -, me dijo la almohada.</p>

<p>&#8211; Hhrrmfmfpg -, contesté.</p>

<p>La almohada, como era de esperar, siguió en su sitio. Tener la movilidad de un pato muerto hace que las almohadas desarrollen una personalidad cínica y una lengua afilada.</p>

<p>&#8211; Venga, afronta el nuevo día. Carpe diem, mamón.</p>

<p>&#8211; Estoy cansadísimo. Hecho polvo. ¿Es que no lo ves? -, le pregunté abriendo un ojo irritado.</p>

<p>&#8211; Entonces es un buen momento para soltártelo.</p>

<p>&#8211; ¿El qué?</p>

<p>&#8211; Te dejo -, comentó somera y algo indignada.</p>

<p>Esas palabras me despertaron del todo. Apoyé el codo al colchón y me incorporé a medias, mirándola. La huella de mi cabeza seguía allí, como un cráter de franela.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué? -, pregunté. Mi voz sonaba pastosa. Los ojos, llenos de legañas.</p>

<p>&#8211; Estoy harta de que me abraces, estrujes, aplastes y me sueltes tus babitas cada noche. Se acabó. Búscate a otra. Una de esas furcias jóvenes de látex. Esas anatómicas, con curvas.</p>

<p>&#8211; Pero&#8230;</p>

<p>Si la almohada hubiera podido cruzarse de brazos, lo habría hecho. Se limitó a seguir inmóvil, impertérrita. No esperaba tamaña reacción. Mi fiel compañera iba a dejarme en la estacada, a abandonarme para siempre, como un fiambre en la cuneta de una carretera rural.</p>

<p>Reaccioné con el mayor dramatismo posible: bostezando y volviendo a dormir.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Castigo Divino</title>
			<link>/2008/01/castigo-divino/</link>
			<pubDate>Tue, 08 Jan 2008 23:28:47 +0000</pubDate>
			
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			<description>Hace tiempo que olvidé mi verdadero nombre, y aunque lo supiera sería inútil. Es suficiente con decir que soy un dios.
No es una frase irónica. He sido condenado por la eternidad a ser el dios del pequeño y desierto planeta KD392919, mi celda esférica de 12.000 kilómetros de diámetro. Soy el único habitante de esta estéril masa de silicatos. Y no puedo salir de ella. No sé por qué estoy trazando estas palabras sobre una placa basáltica grande como Wyoming: nadie las verá nunca.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Hace tiempo que olvidé mi verdadero nombre, y aunque lo supiera sería inútil. Es suficiente con decir que soy un dios.</p>

<p>No es una frase irónica. He sido condenado por la eternidad a ser el dios del pequeño y desierto planeta KD392919, mi celda esférica de 12.000 kilómetros de diámetro. Soy el único habitante de esta estéril masa de silicatos. Y no puedo salir de ella. No sé por qué estoy trazando estas palabras sobre una placa basáltica grande como Wyoming: nadie las verá nunca. Nadie se asombraría, en todo caso, de mi relato. Pero el deseo de comunicar es demasiado poderoso, y yo estoy demasiado ido como para dejar de cavar canales con mi dedo.</p>

<p>Dejadme que os cuente primero algunos detalles. Tal vez así lo comprendáis mejor.</p>

<p>En un momento indeterminado el Gobierno Interdimensional decidió crear un nuevo y perverso tipo de pena para quien cometiese delitos particularmente graves (como los de pensamiento). Quien conociera la complejidad y el carácter inhumano de una burocracia que se extiende por todas las dimensiones posibles y por los recovecos mismos de la psique no se sorprendería en absoluto de sus estrafalarios gustos en cuanto a orden público. La medida, dadas las características de los legisladores, se aplicó hacia el pasado y hacia el futuro en todos los flujos temporales.</p>

<p>Esta pena, decidieron por unanimidad, consistiría en relegar al reo a uno de los infinitos planetas desiertos que componen el Multiverso, dándole inmortalidad y poderes absolutos dentro de su yerma y despoblada jurisdicción. El condenado no podría abandonar nunca el cuerpo celeste, ni tampoco comunicar directamente con el exterior. Hasta la fecha han sido creados millones de dioses como yo, y la mayoría ha optado por suicidarse haciendo saltar por los aires el núcleo planetario. Sí, son esos preciosos destellos que veis en vuestros telescopios.</p>

<p>Ser un dios cautivo es como estar en una pesadilla recurrente, infinita y dolorosamente real, sin despertares y sin más monstruos que uno mismo.</p>

<p>Al principio uno siente un ligero y amargo optimismo y piensa que puede modificar a placer su destino. Se pone manos a la obra y, negando su impotencia, empieza a probar los nuevos e ilimitados poderes. Miles de veces he modificado la orografía de los continentes, despedazado montañas con un abrir y cerrar de ojos, cavado túneles de un lado a otro de la superficie, hecho explotar volcanes, secado y vuelto a llenar océanos, amasado torres imposibles hasta los límites de la estratosfera, y un largo y mitológico etcétera. Así una y otra vez, durante milenios.</p>

<p>El placer que puede hallarse en este patio de recreo, sin embargo, deja muy pronto de ser algo satisfactorio. La sonrisa torcida inicial se convierte en una mueca de aburrimiento y desesperación. He estado muchísimo tiempo sumido en la apatía, y en un sueño peor que la muerte, maldiciendo mi condición, mirando el cielo parduzco y tóxico desde el fondo de un cráter creado por mi caída. El peso de la soledad se vuelve doblemente intenso. Cuando el pequeño dios se percata de que su poderío no es nada sin un público, y que la soledad es un yugo insoportable, entonces todo se vuelve vacío y sin sabor. Muchos, como os dije, no soportan la perspectiva e intentan matarse desmembrando el planeta que le ha sido asignado.</p>

<p>Intentando desmarcarme de la mayoría he emprendido un sendero constructivo. Con un tiempo ilimitado a disposición he experimentado con los elementos, pensando en cómo crear vida. No tenía mucho más que hacer, excepto dedicarme a la masturbación geológica. Así que a partir de los primeros caldos primordiales, con mucha paciencia, intenté cultivar diminutas poblaciones de bacterias y algas. He invertido gran parte de mi tiempo en esta tarea, y aunque no esté seguro de que vaya a obtener algo útil al menos dispongo de un pasatiempo. Superados mis instintos más rabiosos, voy dándome cuenta del valor educativo de la pena infligida. Veo con otros ojos la malicia de quien me desterró aquí.</p>

<p>No ha sido fácil, pero empiezo a sentirme rehabilitado.</p>

<p>Puede que dentro de algunos miles de millones de años, después de una espera durmiente, consiga tener fieles. Para aquel entonces tendré por fin alguien a quien achicharrar o ahogar bajo un diluvio. Y esa perspectiva, francamente, basta para llenar de esperanza el corazón de un dios.</p>
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			<title>Fragmentos Húmedos</title>
			<link>/2007/10/fragmentos-humedos/</link>
			<pubDate>Sun, 07 Oct 2007 19:11:35 +0000</pubDate>
			
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			<description>Tras la sugerencia del amigo RinzeWind, y dada la escasa actividad del blog, este fin de semana me divertí a recopilar mis posts favoritos en un solo documento. Hay gente que colecciona sellos, gente que estudia oceanografía tibetana y gente que recopilas sus posts. Es una actividad como cualquier otra.
De paso corregí algunas cosas aquí y allá. El resultado es el archivo PDF que podéis descargar pinchando aquí mismo. Pondré también un enlace en la barra lateral.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Tras la sugerencia del amigo <a href="http://rinzewind.org/">RinzeWind</a>, y dada la escasa actividad del blog, este fin de semana me divertí a recopilar mis posts favoritos en un solo documento. Hay gente que colecciona sellos, gente que estudia oceanografía tibetana y gente que recopilas sus posts. Es una actividad como cualquier otra.</p>

<p>De paso corregí algunas cosas aquí y allá. El resultado es el archivo PDF que podéis descargar pinchando <a href="http://ffbg.net/faberitius//libro/fragmentos.pdf">aquí mismo</a>. Pondré también un enlace en la barra lateral. Son poco más de 50.000 palabras en formato 6.14&#8243; x 9.21&#8243; (poco más de 200 hojas en total).</p>

<p>Creo que se leen bastante rápido. No he puesto índice por dos motivos: las anotaciones están en orden cronológico y andaba escaso de tiempo. El formato se debe a que, cuando quiero una copia impresa, la pido a través de Lulu.com y me ahorro darle un quebradero de cabeza a la tienda de fotocopias. Si notáis algún error de maquetación, pegad un grito. Y si se os ha ido la olla y queréis una copia firmada o que os firme alguna parte del cuerpo, enviadme un correo electrónico.</p>

<p>Sea como sea, que lo disfrutéis. O no 🙂</p>
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			<title>Calma chicha</title>
			<link>/2007/09/calma-chicha/</link>
			<pubDate>Sat, 22 Sep 2007 23:54:21 +0000</pubDate>
			
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			<description>Que en lenguaje náutico viene a significar la ausencia casi total de vientos, la quietud del aire. Es una buena forma de describir el estado actual de mi blog, que se halla a la deriva desde hace semanas por motivos diversos.
Algunos de ellos tienen que ver con la vida real, por supuesto. Una mudanza, el trabajo, el comienzo de una segunda carrera, y otros eventos que sólo pueden comentarse en privado.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Que en lenguaje náutico viene a significar la ausencia casi total de vientos, la quietud del aire. Es una buena forma de describir el estado actual de mi blog, que se halla a la deriva desde hace semanas por motivos diversos.</p>

<p>Algunos de ellos tienen que ver con la vida real, por supuesto. Una mudanza, el trabajo, el comienzo de una segunda carrera, y otros eventos que sólo pueden comentarse en privado. La vida real me &#8220;roba&#8221; bastante tiempo. Y es mucho mejor que así sea. De las cuatro puñeteras vicisitudes que ocurren en el ciberespacio no queda nada, como debe ser. Pequeñeces electromagnéticas. Gilipolleces.</p>

<p>El otro motivo, pero no estoy seguro, tiene que ver con mi evolución personal. No soy la misma persona que escribía aquí hace unos años, para bien o para mal. Eso me hace reconsiderar el propósito del blog. Ha perdido gran parte de su función de diario personal, y también gran parte del contenido de opinión. A lo mejor se trata de apatía por mi parte, no lo sé. Sigo teniendo opiniones, obviamente. Algunas creo incluso que se podrían compartir. Pero no tengo ganas.</p>

<p>Por otro lado, tampoco sé hasta qué punto vale la pena que me siga esforzando para engendrar narrativa breve &#8211; la cual cuesta horrores de parir. Para que la vea luego plagiada en foros, prefiero dejarla en el disco duro. Así que, ¿qué queda? ¿Noticias? ¿Repetir como un loro lo que ya dicen los medios de comunicación? ¿Bla bla bla? Más verborrea y ruido no, gracias.</p>

<p>Voy a darme un garbeo por ahí. No cierro el blog: los blogs no se cierran, se dejan arder lentamente, como carbones. Si necesitáis algo, a la derecha hay una plétora de formas de contacto. Creo que sólo faltan el palomo mensajero y las señales de humo.</p>

<p><em>Arrivederci!</em></p>
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			<title>Soy un friki</title>
			<link>/2007/09/soy-un-friki/</link>
			<pubDate>Tue, 04 Sep 2007 23:06:17 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2007/09/soy-un-friki/</guid>
			<description>No lo digo yo: lo dice D. Mediavilla en la edición valenciana del ABC, en un artículo titulado &amp;#8220;La vida en un blog&amp;#8220;. Básicamente es una reseña de los blogs que aparecen en el ranking (válgame Zeus) de blogs valencianos según Alianzo:
 En tercer lugar, y como herramienta de descripción del concepto de «friki», para quien aún no lo tenga claro, La Cosa Húmeda «http://fbenedetti.blogalia.com», Su autor, Fabrizio Ferri Benedetti, es una buena encarnación del término.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>No lo digo yo: lo dice D. Mediavilla en la edición valenciana del ABC, en un artículo titulado &#8220;<a href="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-02-09-2007/abc/Valencia/la-vida-en-un-blog_164625590682.html">La vida en un blog</a>&#8220;. Básicamente es una reseña de los blogs que aparecen en el <a href="http://www.alianzo.com/top-blogs/spain/comunidad-valenciana">ranking</a> (válgame Zeus) de blogs valencianos según <a href="http://www.alianzo.com/">Alianzo</a>:</p>

<blockquote>
<p>En tercer lugar, y como herramienta de descripción del concepto de «friki», para quien aún no lo tenga claro, La Cosa Húmeda «<a href="http://fbenedetti.blogalia.com»">http://fbenedetti.blogalia.com»</a>, Su autor, Fabrizio Ferri Benedetti, es una buena encarnación del término. Él mismo se define como «un «geek» (otra forma de decir «friki») gordito italiano» y afirma que le «chiflan las neurociencias, la psicobiología cognitiva, los aspectos relacionados con la metodología de investigación, la filosofía de la ciencia&#8230;». Si a esta confesión inequívoca le añadimos las gafas de pasta con las que posa en la presentación de su persona en el blog, no hay duda: Habemus friki. El resto, el blog, escrito con mucho ingenio -a veces también mal genio- y lleno de temas interesantes, es una exudación del autor, que destila «frikismo» con la misma facilidad que Scarlett Johansson desprende «sex appeal».</p>
</blockquote>

<p>Preferiría ser Scarlett Johansson, pero no se puede tener todo en la vida.</p>
]]></content>
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			<title>All could be well</title>
			<link>/2007/08/all-could-be-well/</link>
			<pubDate>Wed, 08 Aug 2007 16:26:31 +0000</pubDate>
			
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			<description>Los dedos dibujaban trayectorias invisibles sobre el teclado y el procesador de textos parecía una cascada de gotarrones negros sans-serif. Presa de una compulsión que conocía bien, pero que pocas veces experimentaba, me había lanzado a pleno galope hacia el final de mi novela. En la paz nocturna de mi estudio sólo se oía el tikitak constante de 300 pulsaciones al minuto, el bailoteo neurótico de la inspiración que &amp;#8211; a juzgar por el sonido &amp;#8211; tenía las patitas quitinosas de un arácnido.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Los dedos dibujaban trayectorias invisibles sobre el teclado y el procesador de textos parecía una cascada de gotarrones negros sans-serif. Presa de una compulsión que conocía bien, pero que pocas veces experimentaba, me había lanzado a pleno galope hacia el final de mi novela. En la paz nocturna de mi estudio sólo se oía el tikitak constante de 300 pulsaciones al minuto, el bailoteo neurótico de la inspiración que &#8211; a juzgar por el sonido &#8211; tenía las patitas quitinosas de un arácnido.</p>

<p>Casi podía saborear el enorme alivio que experimentaría al soltar la palabra &#8220;fin&#8221; en la última página; pero, como en todo proceso orgásmico, una jamás reparaba en la tristeza y la sensación posterior de vacío. <em>Post coitum omne animal triste</em>, y esto se aplicaba muy bien a la escritura, al menos a la mía, renqueante, arrastrada y con ocasionales e infrecuentes saltos maníacos de los que luego solía arrepentirme. Éste, señores, era un salto. De los grandes, además. No tenía la más remota intención de parar. Sólo existían la pantalla y el teclado. El mundo habría podido acabarse entonces y me hubiese traído sin cuidado.</p>

<p>Afuera sonó un trueno. Me sobresalté, y miré por un momento a mí alrededor. Aproveché la pausa para secarme el sudor frío y preparar un Gin Tonic. Luego volví a machacar teclas como una posesa.</p>

<p>Estaba dando, por así decirlo, un giro radical a la novela. Después de muchos volúmenes en los que, pasito a pasito, había introducido a mis pequeños lectores a las crueldades del mundo adulto &#8211; pero siempre sin exagerar &#8211; había resuelto ir más allá, ser políticamente incorrecta hasta las últimas consecuencias y enviarlo todo a la porra. Uno tras otro, los personajes desvelaban sus verdaderos motivos, e intentar hacerlos comprensibles no siempre era tarea sencilla. Un poco de envidia allí, algo de narcisismo allá, ira, lujuria, y el juego &#8211; sucio &#8211; estaba hecho.</p>

<p>Llegué al momento más importante del último capítulo. Los dedos perdieron sus revoluciones y me quedé como un motorista ante un barranco, con su Harley borboteando perpleja y un matorral atravesando la calzada ante mis ojos irritados. No sabía qué hacer. Era un problema de combinatoria trivial: la cantidad de caminos que se desplegaban eran muchísimos, pues los elementos en juego eran también numerosos. Si mataba al personaje X, entonces el personaje Y reaccionaría de una forma y no de otra. Tenía muy claro, en todo caso, que el protagonista debía morir. Nadie lleva semejante carga y sale airoso. Apoyé las yemas de los dedos sobre las teclas.</p>

<p>De repente, alguien tocó el timbre.</p>

<p>Si ya de por sí me repatean las intrusiones diurnas, imaginad lo que supone oír un campaneo estridulo a las tres de la madrugada. Me acerqué al interfono: la pantalla no mostraba nada. Por nada no me refiero a que no hubiese nadie, sino a que la cámara de infrarrojos parecía apagada. Levanté titubeante el auricular y lo apoyé en la oreja: sólo oía el sonido de la lluvia. <em>Putos bromistas</em>, pensé. Me di la vuelta cuando el timbre volvió a sonar con insistencia. Descolgué como el rayo.</p>

<p>&#8211; ¿Quién es? Llamaré a la po..</p>

<p>&#8211; El protagonista no debe morir. Y hay que cambiar también otras cosas &#8211; dijo una voz grave y tranquila. No hizo falta ponerme dos dedos en la yugular para saber que el corazón iba a 180. Sentí unas súbitas ganas de orinar.</p>

<p>&#8211; ¿Quién coño eres? ¿Cómo sabes&#8230;?</p>

<p>&#8211; Déjeme entrar y se lo explicaré &#8211; contestó la voz. Otro trueno, más cercano, &#8211; Hace frío aquí fuera, y le aseguro que mi pasión por los chubascos tiene límites -, añadió. Podía sentir una sonrisa en sus palabras.</p>

<p>Colgué el aparato y me quedé pensativa durante unos instantes. Eché un rápido vistazo a la pantalla, que seguía allí, con el cursor parpadeando sin cesar. <em>Al diablo</em>, dije para mis adentros mientras pulsaba el botoncito que abría el portón. Me puse a andar de un lado para otro con frenesí, abrazándome a mí misma por la sensación de miedo. Después de un minuto que pareció eterno, oí un educado golpeteo en la puerta blindada. La abrí.</p>

<p>Tras soltar un gritito inaudible, estudié a la persona que tenía delante de mí. Alto, vestido con lo que parecía un anorak negro con extraños reflejos verdes, y botas negras sin lazos. Llevaba consigo un pequeño maletín. Cuando tiró hacia atrás la capucha vi su rostro: el de un hombre joven, barbudo, y de mirada pacífica. Me sonrió.</p>

<p>&#8211; Salve. Gracias por dejarme entrar. Créame, no hubiese querido recurrir a otras medidas &#8211; me dijo sin moverse de su sitio. Sostuve su mirada sin problemas.</p>

<p>&#8211; Bueno&#8230; haga el favor de decirme quién es y qué quiere.</p>

<p>&#8211; ¿Puedo sentarme? -, me preguntó. Me mordí el labio y le indiqué con el brazo el sofá del salón. Me quedé de pie mientras él se sentaba, apoyaba el maletín sobre la pequeña mesita y soltaba unos extraños cierres magnéticos. Necesitaba beber.</p>

<p>&#8211; Creo que voy a servirme algo. ¿Usted bebe?</p>

<p>&#8211; Me muero por probar una Coca-cola. Hace años que no la hacen en&#8230; -, bajó la mirada. &#8211; Tráigame lo que quiera. ¿Tiene vodka?</p>

<p>Volví con otro Gin Tonic. A él le serví una vodka con hielo, lisa. Me esperaba con las manos entrelazadas y los codos apoyados sobre las rodillas, meditando. Le di el vaso y me senté en otro sofá. Llevaba en el bolsillo un pulsador de radiofrecuencias que habría avisado de manera instantánea a Scotland Yard &#8211; una no puede vivir sin uno cuando vende millones de libros como rosquillas. El desconocido tomó un largo trago de su vodka y suspiró.</p>

<p>&#8211; Gracias.</p>

<p>&#8211; Todo esto es de locos. Ni siquiera sé por qué le he dejado entrar&#8230; dígame lo que tiene que decir y&#8230;</p>

<p>&#8211; El protagonista. Como ya le he dicho, no tiene que morir. Es de vital importancia que no lo haga. Las consecuencias podrían ser catastróficas -, me dijo con seriedad. Sacó del maletín una pequeña pantalla con marco metálico y me la pasó. Se encendió nada más tomarla en mis manos. Aparecía la reproducción de un artículo de prensa del Independent con fecha 7 de octubre de 2025.</p>

<blockquote>
<p>La Orden del Fénix mata al primer ministro Cunningham</p>
</blockquote>

<p>Sentí cómo la cabeza me daba vueltas. Me bebí medio vaso de ginebra sin quitar los ojos de la pantallita, que mostraba la foto de encapuchados con un relámpago tatuado en sus frentes mientras la policía los arrestaba. Se veía el Parlamento en llamas. Los arrestados sonreían como maníacos.</p>

<p>&#8211; Pero qué coño&#8230; ¿qué diablos es esto? &#8211; pregunté al borde de la histeria. Afuera, la lluvia aumentó en intensidad. Me miró con el ceño ligeramente fruncido.</p>

<p>&#8211; El futuro.</p>

<p>&#8211; No lo entiendo&#8230; esto no tiene sentido&#8230; eso no ha ocurrido ni&#8230;</p>

<p>&#8211; Ocurrirá. Dentro de unos años, si usted publica el libro tal y como lo tiene escrito ahora mismo. Y no es lo único. Acabo de mostrarle la punta del iceberg. Pulse el pequeño botón en la base del lector para ver más documentos. Hágalo, se lo ruego.</p>

<p>Pulsé el botón. Vi una sucesión de artículos cuyas fechas espaciaban entre el año 2008 y el 2024. Noticias de suicidios, aparición de pintadas en el metro (un relámpago seguido por latinajos que me eran familiares), misteriosos casos de homicidio, e incluso varios recortes comentando la cancelación de la saga de películas que se estaban haciendo sobre mis libros. Conforme seguía avanzando por el flujo de noticias vi aparecer referencias acerca de la Orden del Fénix. Llegué a un artículo en el que veía a mi misma, más vieja. Pero algo iba mal. La fecha era el 11 de enero de 2014.</p>

<blockquote>
<p>Famosa escritora asesinada por un maníaco en su casa de Londres</p>

<p>&#8230;la policía halló el cadáver esta mañana después de que los vecinos alertaran a las autoridades. La escritora fue hallada muerta en su dormitorio [&#8230;] El principal y único sospechoso hasta la fecha es Harry Pzeifeld, un enfermo mental con antecedentes penales [&#8230;] Durante el interrogatorio declaró haber vengado al protagonista de la conocida saga literaria creada por la víctima&#8230;</p>
</blockquote>

<p>Sentí ganas de vomitar. Pero me sentía viva, y eso me dio fuerzas para levantar lentamente la mirada hacia el huésped. Antes de que pudiese decir nada, empezó a hablar.</p>

<p>&#8211; La literatura, especialmente la literatura infantil, puede tener consecuencias. Ningún escritor, ningún libro ha tenido más peso y más trascendencia en la mentalidad de millones de niños y adolescentes que los tuyos. Por ese mismo motivo, el gran poder que tienes entre las manos conlleva también&#8230; una gran responsabilidad &#8211; concluyó él, sonriendo con tristeza.</p>

<p>&#8211; Es&#8230; ¡es sólo un jodido libro infantil! ¿Por qué alguien querría matarme por&#8230;</p>

<p>&#8211; Imbuye a las pequeñas mentes con un mensaje de desesperanza&#8230; y el resultado será cuanto menos descorazonador. Sé que suena terriblemente inesperado. Pero vives en una época peculiar e imprevisible -, dijo mientras sacaba del bolsillo lo que parecía una calculadora. &#8211; Ése final de libro es desastroso. Puede que sea lo mejor bajo el punto de vista literario, pero conduce el horizonte de eventos hacia desarrollos bastante&#8230; negativos.</p>

<p>&#8211; No entiendo una mierda de lo que estás diciendo, majo. &#8211; Bebí otro trago del vaso, intentando recobrar algo de cordura. A fin de cuentas lo que decía el tipo podía ser perfectamente falso.</p>

<p>&#8211; Negación. Es muy natural. Podría intentar convencerte de que soy realmente un viajero venido del futuro. Por ejemplo recitándote el telediario que se emitirá mañana por la mañana. No creo que sirviera. Lo que sí puedo hacer es darte esto. Nos costó lo suyo encontrar un soporte informático compatible con tu ordenador.</p>

<p>Me tendió una diminuta memoria USB de aspecto exótico, con capacidad para 1 terabyte. La cogí en mi puño, con fuerza.</p>

<p>&#8211; ¿Qué es?</p>

<p>&#8211; Nuestro equipo ha redactado una docena de finales alternativos para tu novela. En realidad son casi doce novelas distintas. Pensamos que de esa forma podríamos facilitarte la labor.</p>

<p>&#8211; ¿Quién ha dicho que vaya a cambiar el libro? &#8211; pregunté asustada. Intenté, sin éxito, darme un tono arrogante. Él se levantó, sonriendo con cansancio. Se acercó a la ventana, desde la que se veía Londres ahogada en hectolitros de lluvia.</p>

<p>&#8211; Yo tenía ocho años cuando leí el último libro de tu saga. Recuerdo&#8230; recuerdo la fortísima sensación que me causó. Recuerdo qué supuso leer cómo se moría el protagonista en un sacrificio inútil. Ver cómo se desmoronaba sobre sí misma la dimensión de la magia. Recuerdo aquello como si fuese ayer. Y como yo, millones de personas, en el futuro -. Se dio la vuelta: &#8211; También recuerdo los atentados, el caos, las muertes, el clima policial que surgió a partir de ello.</p>

<p>Estuvimos en silencio durante un lapso que pareció durar una eternidad.</p>

<p>&#8211; No sé. Esta historia es&#8230; Tengo que pensar en ello, ¿vale? Creo que no pido demasiado&#8230;</p>

<p>Asintió, serio. Me dedicó una última mirada. Una mirada que lo decía todo. De repente, un relámpago iluminó la habitación y dejó el apartamento sin suministro eléctrico. No era tonta. Sabía cómo funcionaba la magia: cuando regresó la luz, él ya no estaba. Volvía a estar sola y perpleja, con dos Gin Tonic en el cuerpo, a las cuatro de la madrugada.</p>

<p>Abrí la mano: el <em>stick</em> de memoria seguía allí.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Polvo kármico</title>
			<link>/2007/08/polvo-karmico/</link>
			<pubDate>Sat, 04 Aug 2007 22:54:36 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2007/08/polvo-karmico/</guid>
			<description>Estoy de mudanza.
Ocurre cada cuatro, cinco años (en italiano, ogni morto di Papa). Pues bien, en tales ocasiones siempre tengo la oportunidad de hablar con Scruffy, el grumo de polvo auto-consciente que ha crecido &amp;#8211; más bien se ha depositado &amp;#8211; detrás de una estantería, a salvo del mundanal ruido y de la aspiradora, aguardando en silencio la venida de algún elegido (un ácaro, por ejemplo).
Me siento en el suelo y Scruffy se queda allí, paciente, a mirarme con sus dos botones perdidos mientras juguetea con una uña cortada o un hilo de lana.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Estoy de mudanza.</p>

<p>Ocurre cada cuatro, cinco años (en italiano, <em>ogni morto di Papa</em>). Pues bien, en tales ocasiones siempre tengo la oportunidad de hablar con Scruffy, el grumo de polvo auto-consciente que ha crecido &#8211; más bien se ha depositado &#8211; detrás de una estantería, a salvo del mundanal ruido y de la aspiradora, aguardando en silencio la venida de algún elegido (un ácaro, por ejemplo).</p>

<p>Me siento en el suelo y Scruffy se queda allí, paciente, a mirarme con sus dos botones perdidos mientras juguetea con una uña cortada o un hilo de lana. De repente veo animarse a esa masa informe y grisácea de pelusa, virutas y otras cosas que es mejor no mentar, y me animo a darle un poco de conversación ligera.</p>

<p>&#8211; ¿Passa Scruffy? -, le pregunto.</p>

<p>&#8211; Eh.</p>

<p>&#8211; ¿Que cómo te va?</p>

<p>&#8211; <em>Ecco</em>, no sabría decirte -, contesta, lanzando un resoplido que por poco no lo descompone. No es que sea gris: es un tono grisáceo del gris. Un no-color.</p>

<p>&#8211; ¿Sabes? Voy a mudarme -, le confieso con tono dulce y comprensivo, bajando la mirada.</p>

<p>&#8211; Es curioso. Los pececillos de plata tenían una profecía al respecto. Me han dicho que me re-encarnaré.</p>

<p>&#8211; Re-empolvarás.</p>

<p>&#8211; Sí, bueno, en sentido figurado, ya sabes. Toda esa mierda hay tomarla con pinzas.</p>

<p>&#8211; Con la escoba. O con un paño anti-estático.</p>

<p>&#8211; Me refería a las profecías -, dice agitando una miga de pan petrificada.</p>

<p>&#8211; Ah.</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; No somos sino polvo &#8211; suelta él, de improviso. El derrotero que está tomando la conversación no me gusta. Demasiado francés.</p>

<p>&#8211; Algunos más que otros &#8211; contesto nervioso. Mis uñas están dejando marcas en la bayeta, todavía húmeda. Scruffy la ve, pero no dice nada, estóico. Intuye su destino.</p>

<p>&#8211; Fabrizio, ¿puedo hacerte una pregunta?</p>

<p>&#8211; Claro, adelante -, contesto sonriendo. Me brillan los ojos por la emoción.</p>

<p>&#8211; Yo&#8230; ¿soñaré?</p>

<p>Bajo la mano con un gesto raudo, aplastando a Scruffy con la Vileda amarilla. El pequeño partisano de la suciedad cesa, por así decirlo, su sedimentaria y fluctuante existencia.</p>

<p>Pero se re-encarnará, y eso me tranquiliza. Polvo fue y polvo volverá a ser. La rueda del karma y la suciedad siempre hicieron buenas migas.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Simulacra and Simulation</title>
			<link>/2007/06/simulacra-and-simulation/</link>
			<pubDate>Fri, 08 Jun 2007 12:54:37 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2007/06/simulacra-and-simulation/</guid>
			<description>&amp;#8211; Vivo felizmente con mi novio &amp;#8211; me espetó con voz de soprano y una sonrisa blanquísima.
Sentado en la silla de aquel restaurante empecé a pensar en términos catastrofistas. Que si yo era demasiado cínico, o si mis cogniciones eran, por otro lado, las de un misántropo irredento. Escuchar aquella frase no era inusual, ni siquiera a la media hora de una cita en apariencia prometedora. Por qué razón necesitaban las mujeres decir que tenían novio&amp;#8230; era un misterio.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; Vivo felizmente con mi novio &#8211; me espetó con voz de soprano y una sonrisa blanquísima.</p>

<p>Sentado en la silla de aquel restaurante empecé a pensar en términos catastrofistas. Que si yo era demasiado cínico, o si mis cogniciones eran, por otro lado, las de un misántropo irredento. Escuchar aquella frase no era inusual, ni siquiera a la media hora de una cita en apariencia prometedora. Por qué razón necesitaban las mujeres decir que tenían novio&#8230; era un misterio. Y más aún escuchar esa coletilla repipi. Ese adverbio diabólico.</p>

<p>&#8211; Felizmente.</p>

<p>Ahí. Ahí estaba la clave del asunto. ¿Era yo el sibarita asqueroso, o ella la pava galáctica? ¿Qué fallaba? ¿Tenía que ir más allá de las apariencias? Sí. ¿Y qué pasaba cuando detrás de la fachada te encontrabas con la nada? Me sentía como Dave Bowman cenando con un monolito. Resultaba algo fascinante, bello incluso; pero, desde luego, no era el <em>summum</em> conversacional. Y, sin embargo, tenía delante a una mujer inteligentísima, con un cargo importante en una gran corporación. Hacía bien su trabajo, o eso comentaba.</p>

<p>&#8211; El silencio de estos espacios me aterra &#8211; le solté. <em>Non sequitur</em>, pero era mejor que clavarse el tenedor en la rodilla. Ella soltó otra adorable risita argéntea, y yo aumenté los ciclos de reloj de mi encéfalo para interpretar su alarido de delfina. Ríanse ustedes de los xenolingüistas. Aquello era peor que leer un cartel en Lineal B. Esbocé una sonrisa diplomática y tomé sorbos de vino rosado.</p>

<p>&#8211; Bueno, cuéntame más de ti, ¿no? Jijiji &#8211; dijo.</p>

<p>Arqueé una ceja, sin querer. Aproveché el bache espacio-temporal para volver a mirarla. Vestía una blusa ligera de escote caído, color canario muerto. Las gafas de sol eran tan grandes que le cubrían la cara al estilo Comandante Cobra. El largo pelo caía recortado en la frente y contribuía a aumentar su volumen craneal. Un aro con pequeños brillantes estaba colocado cual corona en la cabeza. Lo que había debajo de la mesa lo podía recordar: vaqueros apretadísimos, un ancho cinturón blanco con anillos metálicos y zapatos planos. O tal vez un modelo blanco de Nike-geriatric del &#8217;78.</p>

<p>&#8211; Mi vida no es demasiado interesante. ¿Qué te gustaría que contase de mí? &#8211; le pregunté, sudando gotas frías.</p>

<p>Ella se encogió de hombros y emitió un &#8220;No sé&#8221; subsónico, alargado. Empezó a toquetear los cubiertos, poniéndolos en línea. Dejé que se aplicara a esa interesante tarea, e incluso después de que la terminara &#8211; recogiendo sus manos en el regazo y admirando la obra &#8211; seguí en un estólido silencio dubitativo. Quitándole algunos meses de vida operativa a mi hígado, reuní fuerzas y empecé a hablarle de mi mierdosa vida como investigador. Ella asentía a todo lo que dije, mordiéndose el labio en unos pasajes o bebiendo nerviosamente de la copa en otros.</p>

<p>Intentaba esforzarse por comprender un relato seco, poco genuino y narrado a trompicones. Hablar de mi condición de funcionario del pensamiento me desagradaba; era como invitar un familiar a casa y enseñarle varias veces donde estaba la enjundia en eso de desactivar bombas bacteriológicas. Desconecté un momento de la escena y me puse a observar la silueta de las gaviotas contra el cielo anaranjado. La vista que se disfrutaba desde la terraza era magnífica. Una exclamación de ella me devolvió al plano real.</p>

<p>&#8211; ¡Eh! ¿Sabes qué? Este finde voy a Lisboa. Será chachi.</p>

<p>&#8211; Fascinante. ¿Qué irás a ver?</p>

<p>&#8211; No sé, jiji. Creo que todos deberían viajar más &#8211; enunció con la seriedad de una catedrática, llegando incluso a darme un escalofrío.</p>

<p>No me molestaba que fuese una pija. Era algo más sutil. Había muchas formas de llevar una riqueza mediana, y algunas carecían de buen gusto y tacto. Otras adolecían de una falta de empatía completa. Pedir mesura y austeridad a una mujer así era como pretender que crecieran calabazas en los árboles. Pero me contuve. A fin de cuentas yo había causado aquella situación; era, por así decirlo, el arquitecto de ese momento. Continué conversando con ella acerca de temas intrascendentes y pagué la cuenta.</p>

<p>Eran las ocho de la tarde. Nos levantamos. Respiré hondo: ella parecía tranquila.</p>

<p>&#8211; Me ha encantado la comida. ¿Repetiremossss? &#8211; me preguntó sonriendo.</p>

<p>&#8211; Ha sido una cita agradable. ¿Que si repetiremos? Depende&#8230; &#8211; repuse nervioso, mientras me acercaba a escasos centímetros de su cuerpo y la aferraba por la cintura. Ella llevó los puños a mi pecho y bajó la cabeza, asustada.</p>

<p>&#8211; ¿De qué depende? &#8211; susurró.</p>

<p>&#8211; De si podré mejorar tu programación y tus algoritmos seductores &#8211; contesté somero mientras le subía el rostro hacia arriba con el dedo índice. Me miró perpleja. Podía intuir cómo su circuito semántico entraba en un bucle recursivo, sin salida. Y entonces la apagué con un beso.</p>

<p>Mientras la llevaba en brazos hacia el coche medité acerca de lo difícil que había sido calibrar mi subsistema romántico. Y de paso en lo incómodo que resultaba ir por ahí con un androide de 200 kilos en los brazos teniendo las propias articulaciones hidráulicas jodidas. Anoté en la agenda EPROM pasar por el taller de Donovan Robotics para que me hicieran una revisión rutinaria.</p>

<p>Otra cita perdida. Perra vida cibernética.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Los genes de la locura</title>
			<link>/2007/05/los-genes-de-la-locura/</link>
			<pubDate>Tue, 22 May 2007 13:46:15 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2007/05/los-genes-de-la-locura/</guid>
			<description>Imagen de Steven de Belle; las bolitas son genes.
Como muchas enfermedades comunes, las psicopatologías tienen un componente genético, además de uno ambiental. Por la obscura palabra de psicopatología me refiero a la conducta anormal, que crea malestar en el individuo y en la sociedad; por ejemplo la esquizofrenia, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el trastorno bipolar, la depresión, etcétera.
Las interacciones entre organismo y ambiente son muchas y complejas.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img width="300" height="265" alt="" src="https://i2.wp.com/www.nature.com/ng/journal/v31/n4/images/ng915-I2.gif?resize=300%2C265" title="Ilustración del solapamiento entre genética, comportamiento y fisiología; ¿debería haber más solapamiento?" class="aligncenter size-custom" data-recalc-dims="1" /><br />
<small>Imagen de <a href="http://www.nature.com/ng/journal/v31/n4/full/ng915.html">Steven de Belle</a>; las bolitas son genes.</small></p>

<p>Como muchas enfermedades comunes, las psicopatologías tienen un componente genético, además de uno ambiental. Por la obscura palabra de psicopatología me refiero a la conducta anormal, que crea malestar en el individuo y en la sociedad; por ejemplo la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Schizophrenia">esquizofrenia</a>, el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Attention-deficit_hyperactivity_disorder">trastorno por déficit de atención con hiperactividad</a>, el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Bipolar_disorder">trastorno bipolar</a>, la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Clinical_depression">depresión</a>, etcétera.</p>

<p>Las interacciones entre organismo y ambiente son muchas y complejas. La <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Cognitive_neuroscience">neurociencia cognitiva</a> postula que lo que llamamos &#8220;<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Mind">mente</a>&#8221; es un producto de la arquitectura cerebral (aquí hay varios sabores de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Philosophy_of_mind">monismo</a>, pero ya tocaré este tema en otro momento). Baste saber que el cerebro &#8220;produce&#8221; lo que llamamos mente (y por ende la consciencia, los procesos psicológicos básicos, etcétera). El desarrollo del cerebro, a su vez, no sólo está determinado por factores ambientales, como la alimentación o la educación, sino también por la programación contenida en el genotipo de cada uno de nosotros. Hay <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Genes">genes</a> que regulan, por ejemplo, el número y tipo de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Presynaptic">receptores neuronales</a>, la cantidad de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Neurotransmitter">neurotransmisores</a>, o el desarrollo mismo de la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Neuron">neurona</a>.</p>

<p>La neurogenética no es tan sencilla como <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Mendelian_inheritance">cruzar guisantes</a>. Determinados neuromoduladores de acción <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Metabotropic">metabotrópica</a> pueden afectar la <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi?cmd=Search&amp;db=PubMed&amp;term=metabotropic+transcription&amp;tool=QuerySuggestion">transcripción genética</a>, alterando a largo plazo incluso la estructura celular. Esto viene a significar que el ambiente puede afectar, indirectamente, incluso la expresión genética de determinadas características neuronales. Figuras eminentes, como <a href="http://nobelprize.org/nobel_prizes/medicine/laureates/2000/kandel-autobio.html">Eric Kandel</a> (premio Nobel en el 2000), han relacionado estos mecanismos con procesos tan fundamentales como el aprendizaje.</p>

<p>El paso a la aplicación de estas ideas en psiquiatría es muy breve. Si la genética determina todos los aspectos del funcionamiento cerebral normal, entonces el funcionamiento anormal debe ser también producto de la expresión de determinados genes.&nbsp;</p>

<p>Síndromes como el de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Down_syndrome">Down</a>, o la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Huntington_disease">Corea de Huntington</a> que tienen una causa genética evidente, monogénica, son sencillos de identificar: una sola anomalía o una sola variante de un gen pueden desencadenar el trastorno (la trisomía 21 en el caso del Síndrome de Down, y el gen HD del cromosoma 4 en el segundo). El problema surge cuando nos percatamos de que la mayoría de enfermedades comunes, desde la diabetes hasta la depresión, son <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Polygenetic">poligénicas</a>, esto es, se ven afectadas en gravedad —se <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Phenotype">expresan</a> de forma más o menos contundente— dependiendo del patrón de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Allele">alelos</a> presentes a lo largo de todo el genoma. Buscar estos alelos a lo largo de millones de pares de bases no es una tarea fácil. Si a esto añadimos que existen regiones reguladoras, interacciones no mendelianas como la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Epistasis">epistasis</a> y la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Pleiotropy">pleiotropía</a>, e <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Gene-Environment_Interaction">interacciones genes-ambiente</a>, la empresa adquiere tintes problemáticos.&nbsp;</p>

<p>¿Quién se encarga de este marrón? La genética de la conducta.<br />
La <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Behavioral_genetics">genética de la conducta</a> es la disciplina que se encarga de estudiar las relaciones entre la genética humana y el comportamiento —especialmente en su vertiente anormal—. Los orígenes de la genética de la conducta se remontan a los trabajos de&nbsp;<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Francis_Galton">Francis Galton</a> y la resultante <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Eugenics">doctrina eugenética</a>. La constatación intuitiva de que hay trastornos mentales que se heredan en familias sirvió de punto de partida para seguir explorando la idea de que la psicopatología tiene una base genética, y la búsqueda se ha adaptado a los tiempos. Si antes se utilizaban <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Pedigree_chart">árboles de pedigrí</a> y <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Twin_studies">estudios de gemelos</a> mono y dizigóticos para calcular la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Heritability">heredabilidad</a> (esto es, la cantidad de varianza fenotípica dependiente de genética), la llegada de la genética molecular supuso una excitante época de aplicaciones apresuradas. Técnicas como el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Genetic_linkage#Linkage_mapping"><em>linkage</em></a> o la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Genetic_association">asociación</a> se han <a href="http://www.gnxp.com/blog/2006/07/linkage-versus-association-mini-primer.php">empleado</a> con éxito escaso en la búsqueda de  <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/QTL">QTLs</a> (locis de genes cuantitativos) de trastornos psicológicos. Mientras la primera utiliza marcadores moleculares a lo largo de árboles familiares, la segunda emplea grupos clínicos vs. grupos control con <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Candidate_gene">genes candidatos</a> (esto es, genes de los que se sospecha su implicación en la etiología o endofenotipo del trastorno). La primera tiene serias desventajas, como la escasa resolución (a más resolución, menos distancia genética entre marcadores y más pequeño el trozo cromosómico identificado), pero no requiere una hipótesis previa. Por otro lado, los estudios de asociación, con más resolución, requieren elegir genes candidatos. En el caso de la hiperactividad, al comprobar cómo las anfetaminas moderaban los síntomas, se han escogido varios genes encargados de controlar el comportamiento de los receptores de dopamina. Para facilitar la búsqueda, se ha inventado un constructo especial, el <a href="http://ajp.psychiatryonline.org/cgi/content/full/160/4/636">endofenotipo</a>, un fenotipo de transición entre el distal &#8211; el propiamente visible en la conducta, y los genes. Volveré a ello después.</p>

<p>Existe también una nueva y excitante técnica desde hace unos pocos años, llamada <em><a href="http://www.genome.gov/17516714">Whole Genome Association</a></em>, que consiste en la aplicación del paradigma de asociación a todo el genoma, sin hipótesis acerca de genes candidatos. Es lo más parecido a echar una red de pesca en el mar del genoma; el problema es la estrechez de la red (la resolución que decíamos antes), y otros factores. En este caso los peces son los genes implicados, y los puntos de la red son <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Genetic_marker">marcadores genéticos</a>, secuencias de ADN fácilmente identificables como los <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Single_nucleotide_polymorphism">SNP</a> o los <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Microsatellites">SSR</a>. Al comparar grupos, por ejemplo en los estudios de asociación, se puede comprobar si determinados marcadores se presentan o no en el genoma de personas afectadas por enfermedades poligénicas, y hallar de esa forma genes implicados en los alrededores. En el caso de los estudios WGA pueden llegar a usarse hasta un millón de marcadores mediante una poderosa herramienta, los <a href="http://www.affymetrix.com/corporate/media/genechip_essentials/index.affx">chips de ADN o <em>microarrays</em></a>, pequeñas placas de silicio a las que están unidos millones de oligonucleotidos sintéticos. Proporcionando ADN debidamente preparado, los <em>probes</em> &#8220;capturan&#8221; los segmentos compatibles como si fueran una lámina de velcro. Al procesar el chip con máquinas especiales, sale una preciosa matriz (<em>array</em>), que muestra el perfil de los genes cubiertos por los SNPs detectados. Esta matriz puede analizarse mediante una plétora de técnicas estadísticas. No es tan sencillo como elegir las lucecitas que se han iluminado.&nbsp;</p>

<p>Ahora bien, ¿es suficiente utilizar estas técnicas punteras para dar con los genes responsables de las psicopatologías? La respuesta es un rotundo NO. El problema más fundamental tiene que ver con el fenotipo. En psiquiatría se usan&nbsp;<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/DSM-IV">clasificaciones categóricas</a>, no del todo compatibles con las <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Trait_theory">clasificaciones dimensionales</a> de la psicología, y esta concepción nosológica del todo-o-nada se casa muy mal con la genética cuantitativa de los rasgos anormales, que varían a lo largo de un contínuo. Este mismo contínuo, con todo, es presa facilísima de sesgos culturales enormes. ¿Es lo mismo identificar el fenotipo de la psoriasis y el de la esquizofrenia? Para nada. Es un problema de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Construct_validity">validez de constructo</a>. Mientras las patologías no psicológicas pueden identificarse con bastante facilidad, no ocurre lo mismo con las psicopatologías, donde el acuerdo acerca de los rasgos definitorios es, en el mejor de los casos, difuso.</p>

<p>No están sólo los fenómenos no-mendelianos (interacciones entre genes) para poner trabas: la interacción de los genes con el ambiente está ahí para hundir en la miseria a cualquier investigación de genética de la conducta, tenga tufillo eugenético o no. Se insiste en la importancia de utilizar variables ambientales, pero nadie consigue sacar algo útil de la madeja teórica existente. La heterogeneidad etiológica —el rango de causas— de los trastornos mentales es mucho más abrumadora que la de enfermedades comunes como la diabetes. ¿Es por eso que casi ningún estudio molecular ha <a href="http://medicine.plosjournals.org/perlserv/?request=get-document&amp;doi=10.1371/journal.pmed.0020124">conseguido replicarse</a>? Se comprueba que existe una moderada heredabilidad, cierto, pero la búsqueda de los genes implicados no ha conseguido arañar más que un pequeño porcentaje de la varianza, con genes de efecto modestísimo y de papel a menudo controvertido.</p>

<p>Volviendo a la metáfora de los estudios <em>whole-genome</em> como batidas de pesca: el problema de la genética de la conducta es que, o bien está pescando a profundidades equivocadas, o bien está pescando plancton con una red para atunes. Los trastornos monogénicos con genes de efecto poderosísimo son como grandes tiburones. Pero de los trastornos mentales, determinados por la interacción de muchos genes de pequeño efecto en interacción con el ambiente, no conocemos la morfología: sólos sabemos que no son visibles en el gran océano genético, pero que están allí (nos los dice la heredabilidad). El uso mismo de los endofenotipos , si bien resulta interesante, tampoco parece ayudar: hay demasiados sistemas en juego. Si ya es arriesgado relacionar una manifestación mental con un modelo simplificado de comportamiento neuroquímico, imaginad lo que supone encadenar ambos a un tercer paso genético. En el camino vamos perdiendo las piezas de la realidad, y los estudios van pareciéndose a entretenidos juegos estadísticos donde la significación vale más que el tamaño del efecto (si lo que uno pretende es publicar). Es como si se quisiera hacer ciencia con demasiada prisa y bombo. Lo que sale no es ciencia de calidad, por desgracia, y es posible que este juego no dure <em>ad infinitum</em>. En mi humilde opinión, el primer paso consiste en establecer fenotipos sólidos, con todo lo que eso conlleva: importancia del ambiente, estudio a fondo de los correlatos neuronales, establecimiento de criterios cuantitativos, etcétera.</p>

<p>No se puede buscar algo que no se puede nombrar. Así de simple.</p>

<p><strong>Más información:</strong></p>

<p>•&nbsp;<a href="http://www.refworks.com/refshare/?site=035021164960000000/RWWS1AA466315/Blog">Referencias</a> (unas ochenta referencias selectas sobre genética de la conducta y metodología de estudios)</p>
]]></content>
		</item>
		
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			<title>Retirarse</title>
			<link>/2007/04/retirarse/</link>
			<pubDate>Wed, 11 Apr 2007 00:02:03 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2007/04/retirarse/</guid>
			<description>Cabe reconocer, aún a regañadientes &amp;#8211; pues uno se ha criado en el seno de una sociedad occidental &amp;#8211; que la retirada es algo bueno. La retirada, que no la huída, ni la fuga. La retirada: el repliegue voluntario hacia posiciones pretéritas, más seguras. Retirarse para sobrevivir. O también para reorganizarse, recuperarse, tomar fuerzas para dar otro golpe más certero.
¿Quien dijo que la retirada es sinónimo de cobardía? El puñetero que escribió eso no estaba en el campo de batalla.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img src="https://i2.wp.com/www.ffbg.net/parto.gif?w=780" border="0" align="left" style="margin-right:20px;margin-bottom:20px;" title="Parthian Shot" data-recalc-dims="1" /> Cabe reconocer, aún a regañadientes &#8211; pues uno se ha criado en el seno de una sociedad occidental &#8211; que la retirada es algo bueno. La retirada, que no la huída, ni la fuga. La retirada: el repliegue voluntario hacia posiciones pretéritas, más seguras. Retirarse para sobrevivir. O también para reorganizarse, recuperarse, tomar fuerzas para dar otro golpe más certero.</p>

<p>¿Quien dijo que la retirada es sinónimo de cobardía? El puñetero que escribió eso no estaba en el campo de batalla. El general que lo afirmara no respiraría el tiempo suficiente para gritarlo a los cuatro vientos. Plantarse y dejarse aplastar no es una muestra de valor, sino de estólido masoquismo, estupidez táctica, heroísmo fútil. No retroceder tiene cierto atractivo romántico, concedido: las fuerzas inferiores mantienen metafóricamente la firmeza en sus ideales frente a los grandes y a los injustos. Y bla, bla, bla.</p>

<p>Mas eso lleva a pensar que tal clase de firmeza es asimismo testarudez, dogmatismo. También ceguera, o falta de flexibilidad. ¿Dónde está entonces el valor del quedarse en la batalla? Sólo si no queda otra alternativa la lucha de quien está acorralado es inevitable. O cuando toca defender a quien es incapaz de escapar. Pero, en otro orden de cosas, plantarse a sabiendas de la derrota próxima es desear el propio fin, inmolarse, suicidarse a lo grande, ruidosamente. Claro que cada uno cree elegir su final. Y algunos optan por la épica.</p>

<p>Sin saber que la esencia de la épica no es morir, sino vivir muriendo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>0wn3d!</title>
			<link>/2007/02/0wn3d/</link>
			<pubDate>Thu, 15 Feb 2007 16:30:30 +0000</pubDate>
			
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			<description>He estado casi dos semanas analizando sin piedad unos datos fruto de tres meses de intenso trabajo. Dándole vueltas a la matriz, buscando relaciones, indicadores significativos. Dando auténticos cabezazos, en suma, contra la pared. La frustración elevándose, tomando cuerpo. Y mi ansiedad trepando por la espalda como un mono.
Pero, por suerte, la incubación de los problemas existe, y funciona.
Ha sido acordarse de un pequeño detalle &amp;#8211; anoche, en el tren camino a casa &amp;#8211; y todo ha dado un giro radical.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>He estado casi dos semanas analizando sin piedad unos datos fruto de tres meses de intenso trabajo. Dándole vueltas a la matriz, buscando relaciones, indicadores significativos. Dando auténticos cabezazos, en suma, contra la pared. La frustración elevándose, tomando cuerpo. Y mi ansiedad trepando por la espalda como un mono.</p>

<p>Pero, por suerte, la incubación de los problemas existe, y funciona.</p>

<p>Ha sido acordarse de un pequeño detalle &#8211; anoche, en el tren camino a casa &#8211; y todo ha dado un giro radical. Tras maldecirme por no usar más a menudo una vulgar libretita, he visto de repente el sentido de los celdillas. Con el corazón palpitando a 120ppm he repetido los análisis. Y han salido &#8211; finalmente &#8211; bien.</p>

<p>Hacía tiempo que no sentía semejante orgasmo intelectual. Y pueda que no sea para tanto, lo admito; sin duda exagero en la trascendencia del asunto. Pero son estos momentos los que me recuerdan por qué me he metido en el mundo de la investigación. Ya habrá tiempo para volver a rumiar y a padecer la Ley de Murphy. Ahora toca celebrarlo.</p>

<p>Mientras me dure la euforia, al menos.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Causality is not a toy</title>
			<link>/2007/01/causality-is-not-a-toy/</link>
			<pubDate>Sun, 07 Jan 2007 15:08:18 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2007/01/causality-is-not-a-toy/</guid>
			<description>— ¡Papá, no!
La niña gritaba con angustia, observando a través de sus grandes ojos empañados en lágrimas lo que su progenitor — con un atisbo de ira comprimida en el rostro — le estaba haciendo a su casa de muñecas. Éste ya había crujido bajo el pie una minúscula silla de madera, roto una mesa de té liliputiense y arrancado dos pares de finas cortinas de las ventanitas del segundo piso.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>— ¡Papá, no!</p>

<p>La niña gritaba con angustia, observando a través de sus grandes ojos empañados en lágrimas lo que su progenitor — con un atisbo de ira comprimida en el rostro — le estaba haciendo a su casa de muñecas. Éste ya había crujido bajo el pie una minúscula silla de madera, roto una mesa de té liliputiense y arrancado dos pares de finas cortinas de las ventanitas del segundo piso.</p>

<p>Y no parecía intencionado a parar.</p>

<p>Donde un adulto hubiese visto un padre neurótico, presa de frustraciones intolerables o de un hastío mal digerido hacia su vida, la niña asistía a un espectáculo pavoroso e incomprensible, la transmutación de una figura afectiva importantísima en un monstruo cuyos procesos mentales no le era posible conocer. Sólo comprendía su propio dolor, que dejaba escapar a través de un llanto desbocado, primitivo.</p>

<p>Esa misma niña, años después, hubiera tenido ocasión para reflexionar larga y profundamente sobre las dificultades que entraña ser padre o madre, y sobre lo jodido que es para un niño entender de qué forma las emociones humanas maduran y se mezclan debido a las presiones del ambiente; de cómo esos colores vivos pueden engendrar mezquinas tonalidades grisáceas o fundirse en cromatismos biliosos, accidentalmente brutales.</p>

<p>Mientras destrozaba con método la casita, su padre hablaba. En realidad gruñía frases que para la niña no tenían significado alguno, excepto palabras sueltas como &#8220;mujer&#8221;, &#8220;futuro&#8221;, &#8220;dinero&#8221;, &#8220;mataría&#8221;, y el nombre propio de su mujer, que se hallaba en esos instantes en la cocina, intentando ahogar sus sollozos de esclava en trozos de papel absorbente que olían a fritanga. La niña no entendía por qué sus padres tenían tantos problemas para mostrar sus sentimientos. Y desde luego no comprendía por qué tenía que pagar ella el pato.</p>

<p>El problema más urgente, en todo caso, tenía que ver con su casa de muñecas.</p>

<p>Una casita preciosa, de madera, construida casi siempre con la colaboración de su madre, o con la ayuda excepcional de su padre — por ejemplo para la instalación de las luces internas, que casi nunca utilizaba. Añadamos algo de patetismo diciendo que la había ensamblado literalmente pieza por pieza, esperando pacientemente que el monedero se le llenara con los restos de la cuota asignada para la merienda, y que estos iban contaditos y derechos al bolsillo del juguetero del pueblo, hombre lunático pero justo.</p>

<p>Ahí estaba la casa, en lento pero constante crecimiento: pequeños muebles de madera, enseres de plástico, papel pintado, esporádicas apariciones de tejido aquí y allá. Toda la ilusión y las energías de la niña se concentraban en esa proyección de hogar ideal, en el que apenas se atrevía, por temor o respeto, a escenificar una realidad alternativa. Era, en ese sentido, una criaturilla muy precavida y modesta, que empleaba con extrema mesura las metáforas — entre otras cosas porque no quería desgastarlas.</p>

<p>La niña ya no miraba la casa: su padre la sostenía con una mano, mientras con la otra iba sacando de ella los pequeños muebles, dejándolos caer al suelo. Parecía un gigante buscando con los dedos un jugoso bocado. Su mujer había conseguido armarse de valor y apareció desde el umbral de la cocina para decir, con un hilo de voz, que parase. El marido giró la cabeza, casi incrédulo, pero algo en su interior le instó a seguir, a ejecutar el gesto máximo, obsceno.</p>

<p>Alzó la casa de muñecas con un grito gutural, y el tiempo pareció aminorar su marcha. Iba a estrellarla al suelo, a hacerla pedazos, añicos. Allí, delante de la niña, que tapó sus ojos: no quería ver lo que ocurriese.</p>

<p>Pero no ocurrió nada.</p>

<p>— Es difícil ser un buen padre, bien lo sé — dijo una voz tranquila.</p>

<p>La niña dejó de llorar y separó lentamente las manitas de delante de los ojos, descubriendo que había ocurrido un apagón y que todo estaba sumido en la semi—oscuridad; la escasa luz blanca de la calle penetraba desde una ventana a sus espaldas.</p>

<p>Con los ojos aún mojados pudo ver a un personaje peculiar al lado de su padre. Para ser justos, trozos de él. Se fijó primero en el musculoso antebrazo, que servía de soporte a una mano grande; esa mano se cerraba a su vez como una pinza de acero alrededor de la muñeca derecha de su padre. Y éste, boquiabierto, miraba a la figura sin poder emitir ni un mugido.</p>

<p>— ¿Cómo te llamas, pequeña? — preguntó el personaje.</p>

<p>Al principio no le salieron más que soplos de aire. Luego consiguió articular un inaudible &#8220;Sue&#8221;. La figura sonrió brevemente.</p>

<p>— Encantado, Sue. ¿Esta casa de muñecas tan bonita es tuya? — preguntó él, con un punto bondadoso en su entonación.</p>

<p>Asintió vigorosamente tras secarse una lagrimita.</p>

<p>— No voy a pegar a un padre delante de su hija. Esto debe quedar bien claro. No soy un <em>amateur</em> — confesó mientras ejecutaba una llave de <em>ju-jitsu</em> que dejó aplastado contra al suelo al destructor de casitas. Sue soltó un gritito de desconcierto.</p>

<p>Con un movimiento armonioso, depositó la casita en un rincón. El padre estaba tumbado boca abajo sobre la moqueta, inmovilizado, y cuando por fin consiguió protestar, fue para pedir que lo soltaran.</p>

<p>— No. Te has portado mal y mereces un castigo — comentó el personaje, levantando del suelo al progenitor asustado. Lo agarró de la camisa y lo sentó en una silla de un golpe. Tras pulsar un botón en su cintura comenzó a sonar música clásica. Una escena de <em>El Cascanueces</em>. El padre le miró con desconcierto mezclado a irritación. Sue sonrió nada más oír la música: se estaba divirtiendo, y su casa de muñecas seguía intacta.</p>

<p>— No se preocupe, todo esto tiene su utilidad. Verá, ser un superhéroe se parece mucho a taponar agujeros infinitos. Voy a ahorrarle el rollo sobre Sísifo y salto directamente al grano: ¡éste es un plan de prevención! — exclamó jovial el personaje, dejando que su cara enmascarada se crispara con una sonrisa tensa.</p>

<p>El personaje sacó de su pequeña mochila un tutú y lo tendió al padre, quien lo agarró renuente tras una breve pausa. Su cara había recobrado cierto color.</p>

<p>— No entiendo un carajo — consiguió articular con voz enronquecida. Su mujer miraba con una mezcla de fascinación y miedo desde una distancia segura. El superhéroe se mesó una inexistente barba.</p>

<p>— Cada año, chorradas similares a la que estaba a punto de cometer le cuestan al Estado Federal miles de millones de dólares. Usted no lo sabe, pero con gestos tan dramáticos está plantando la semilla de un potencial supervillano. ¿Se da cuenta?</p>

<p>El padre miró a la pequeña Sue, quien a su vez contemplaba embelesada al salvador de su casita.</p>

<p>— Un día la pequeña podría descubrir, por ejemplo, que puede manejar las llamas a su antojo, o que puede plegar metales con la sola fuerza de voluntad. ¿Cree usted que usaría esos poderes para el bien? — preguntó el personaje, siguiendo su monólogo.</p>

<p>Desde la cocina llegó el sonido de una taza rompiéndose contra el suelo.</p>

<p>— Naaa, — se contestó él, al no recibir respuesta. — Lo que pasará es que la pequeña Sue se pondrá a quemar casas o a reventar sus cimientos. ¿Y sabe por qué? Porque un padre irresponsable le jodió la etapa del juego simbólico por una rabieta que hubiera evitado practicando más deporte. Ahora póngase el tutú, — ordenó el superhéroe mientras la música seguía sonando. Se sentó al lado de Sue con las piernas cruzadas.</p>

<p>— ¿Qué tengo que hacer? — preguntó el padre, ajustándose el faldellín rosado alrededor de su cintura obesa.</p>

<p>— Arreglar el entuerto. Venga, baile. Con un poco de suerte le provocará a su hija algo de risa, y no lo contrario.</p>

<p>El padre no tenía alternativa. Levantó los brazos, improvisando con los pies una parodia de <em>relevé</em>. Entre ridículos intentos de <em>brisé</em>, <em>chassé</em> y <em>glissade</em>, Sue reía y aplaudía alegremente. <em>Misión cumplida</em>, pensó el superhéroe para sus adentros mientras volvía a las sombras de las que había venido.</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>MMVII</title>
			<link>/2007/01/mmvii/</link>
			<pubDate>Mon, 01 Jan 2007 14:29:37 +0000</pubDate>
			
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			<description>Ya es el 2007.
Siento que debería decir algo, pero no sé el qué. Me faltan las energías, o quizá el sentido de la ritualidad. No es que me haya convertido en un cenizo, ni tampoco en un deprimido &amp;#8211; todavía no. Pero lo único que sentí ayer fue cierto asco familiar, conocido.
Ojo: no quiero caer en la estética depresiva y biliosa de quien condena las festividades &amp;#8211; casi siempre sus motivos tienen que ver con tediosas disquisiciones posmodernas.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Ya es el 2007.</p>

<p>Siento que debería decir algo, pero no sé el qué. Me faltan las energías, o quizá el sentido de la ritualidad. No es que me haya convertido en un cenizo, ni tampoco en un deprimido &#8211; todavía no. Pero lo único que sentí ayer fue cierto asco familiar, conocido.</p>

<p>Ojo: no quiero caer en la estética depresiva y biliosa de quien condena las festividades &#8211; casi siempre sus motivos tienen que ver con tediosas disquisiciones posmodernas. En realidad el aspecto festivo viene muy bien: ahogarse en alcohol espumoso, comer hasta reventar, engordar el propio hígado como patos (como en la <em>Grande Bouffe</em>)&#8230; todo eso es aceptable, porque alivia la locura y el miedo a la soledad.</p>

<p>Por lo demás, resulta ya espeluznante, a estas alturas, el <em>dejá vú</em>, la repetición <em>ad nauseam</em> de las mismas imágenes. Irónicamente, ya me quejé de ello <a href="http://fbenedetti.blogalia.com/historias/36170">el año pasado</a>. No me digáis que ver al Ramón García, ataviado cual vampiro de Móstoles, no cansa. Ramón y la rubia de rigor. Ramón y la esfera que se cae. Las uvas. Las campanadas, explicadas como si fueran un evento astronómico. Por suerte dicen que será la última vez.</p>

<p>Los programas en otras cadenas &#8211; sí, tenía la televisión encendida &#8211; no es que ofrezcan cosas mejores. Canales franceses, alemanes e italianos ofrecen actuaciones esperpénticas de viejas glorias de la música patria, decorados <em>kitsch</em>, fórmulas que saben a viejo, a podrido. Tan divertido como despertarse en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Groundhog_Day">Punxsutawney</a> el Día de la Marmota.</p>

<p>Y luego están los petardos &#8211; que no la pirotecnia profesional &#8211; con esa ruidosa banalidad que no dice nada excepto &#8220;¡Bam! ¡Bum! ¡Estoy aquí! ¡Soy un idiota!&#8221;. Más de lo mismo con las fiestas de fin de año, que siempre he preferido celebrar en casa. No sé si por mi momentánea aridez social, mi pereza o sencillamente por miedo a meterse en una triste <em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Malebolge">bolgia</a></em> de cotillones, tapones y mentiras chispeantes.</p>

<p>Había dicho que no tenía fuerzas para escribir. No es verdad. Tengo <em>[aceleración negativa][4]</em>. Con suerte, el nuevo año traiga nuevos impulsos hacia direcciones interesantes. Ahora dejad que haga un último esfuerzo&#8230;</p>

<p><big>¡Feliz 2007!</big></p>

<p>Lo he conseguido. Lo he dicho. Ahora voy a comerme un filete.</p>

<p>[4]: <a href="http://colos1.fri.uni-">http://colos1.fri.uni-</a> lj.si/~colos/COLOS/TUTORIALS/JAVA/JAVAXYZET/MECANICA/A_e /a_e_inf2.html</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Tom Clancy’s Christmas Cell</title>
			<link>/2006/12/tom-clancys-christmas-cell/</link>
			<pubDate>Sat, 23 Dec 2006 21:54:34 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/12/tom-clancys-christmas-cell/</guid>
			<description>Gruñó al entrar en el conducto de ventilación principal. Se deslizó luego a rastras hasta alcanzar una rejilla, y de ahí bajó al suelo, amortiguando el golpe con sus tabi.
Pensar que vistiera de rojo, a estas alturas, era ridículo: hubiera echado a perder todo el sigilo de la operación. Se alzó en la semi-oscuridad de la casa, palpando satisfecho su traje negro, prestado por las fuerzas de asalto japonesas. No había podido evitar darle dos o tres toques ninjitsu.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Gruñó al entrar en el conducto de ventilación principal. Se deslizó luego a rastras hasta alcanzar una rejilla, y de ahí bajó al suelo, amortiguando el golpe con sus <em>tabi</em>.</p>

<p>Pensar que vistiera de rojo, a estas alturas, era ridículo: hubiera echado a perder todo el sigilo de la operación. Se alzó en la semi-oscuridad de la casa, palpando satisfecho su traje negro, prestado por las fuerzas de asalto japonesas. No había podido evitar darle dos o tres toques <em>ninjitsu</em>. Las lentes del visor térmico, eso sí, eran rigurosamente rojizas.</p>

<p>&#8211; Estoy dentro, &#8211; le dijo al minúsculo transmisor agarrado a un moflete.</p>

<p>Desde la base de operaciones, una pequeña casa de madera no muy lejos del NORAD, salieron flujos de datos encriptados con llaves de 4096 bits. Haciendo <em>relay</em> en un satélite coreano, llegaron al ordenador táctico en pocos segundos. Fue entonces cuando la lista de entrega se visualizó en el pequeño HUD rojizo. Soltó un ronco bufido: no habría sido una entrega fácil. Se ajustó los binoculares IR y entró en el salón de la morada.</p>

<p>En su rostro rúbeo se dibujó una sonrisa: los pequeños cabrones habían instalado medidas de seguridad obsoletas. Sorteó con pasos livianos los cables de nylon y desactivó una mina Claymore pegada a la chimenea ornamental. Era una clara muestra de ingenuidad infantil: hace años que él no usaba las rutas convencionales. Por otro lado pudo comprobar con deleite que los calcetines rojos no contenían púas bañadas en neurotoxinas, sino simples chinchetas. <em>Vulgares contramedidas ofimáticas</em>.</p>

<p>Comprobó con un escáner ultrasónico que las bolas del árbol no fueran de las que estallan a la más mínima vibración. No era muy frecuente topar con adornos mortíferos, pero las precauciones nunca eran demasiadas; encarnaban la exasperación de cierto nihilismo consumista que conocía muy bien, y que consistía en la negación de su existencia. Los problemas empezaron cuando ese nihilismo se hizo tan concreto que implicaba la eliminación física del símbolo. <em>Ser un símbolo es una mierda</em>, rumió con tristeza.</p>

<p>Por lo menos no iba a tener que huir de una horda de niños hiperactivos, como ocurrió en Beirut en el &#8217;83: bañarse con pirañas era más llevadero.</p>

<p>Depositó el paquete con sumo cuidado. Se trataba de una consola portátil Lenovo-Braun de última generación, holográfica. Hacía más de dos décadas que los consorcios sino-europeos habían movido sus fábricas a los cinturones industriales de la Rift Valley. Alta tecnología <em>made in Kenya</em>. Se mesó la barba de dos días, perplejo, meditando acerca de lo mucho que había cambiado el mundo. Tales reflexiones, con todo, no duraban más que algunos segundos. No había que malgastar tiempo. Dejó trozos de carbón sintético en los calcetines y se alejó raudo hacia la puerta de servicio.</p>

<p>Los años pasaban factura: tardó medio segundo en rodar a un lado cuando oyó el inconfundible sonido de una bala de 7,62. Ésta había salido de una copia yugoslava de un Dragunov. Ni siquiera necesitó levantar la vista para saber que se trataba de Babouschka Befanova. Si de una trampa se trataba, no había sido perfecta. Otro disparo astilló gravemente la madera blanca del umbral. Echó un vistazo rápido al exterior. Nada. Otro disparo, esta vez más cerca. <em>Al diablo con el sigilo</em>. Extrajo de la funda su Lahti de compuestos cerámicos; torciendo la muñeca vomitó una ráfaga de cinco golpes al azar. Luego, con un pequeño espejo telescópico, intentó localizar a la tiradora.</p>

<p>Agazapada tras un abedul pudo ver la mira telescópica del rifle. Y, detrás de ella, Babouschka, su rival clásica: una robusta agente del NKVD, de melena plateada y risa sórdida. Se preguntó si el primer tiro lo había fallado aposta. ¿Incipiente sadismo? ¿Era ella la gata y él el lemming? Sondear las intenciones de una francotiradora menopáusica nunca había sido santo de su devoción. Arrancó con los dientes la anilla de una granada al fósforo y la lanzó con vigor hacia el jardín, tapándose los ojos.</p>

<p>El destello azulado creó la diversión suficiente como para que pudiera desplazarse hasta la cocina. Oyó la voz de Babouschka resonar no muy lejos, profiriendo invectivas en cirílico.</p>

<p>Siguió corriendo. Su misión había concluido, y no hacía falta recrearse en inútiles y prolijas batallitas; la competencia era demasiado feroz. Saliendo por otra puerta secundaria y dejando a sus espaldas una cortina de espeso humo lacrimógeno, quemó la distancia que le separaba del campo abierto, donde podría alcanzar el R.E.N.O. Llevaba recorridos unos pocos cientos de metros cuando un racimo de faros halógenos montados en el techo de un <em>pick-up</em> lo cegaron por sorpresa.</p>

<p>&#8211; ¡Noel! ¡Es inútil que intentes escapar! &#8211; gritó una voz de acento africano.</p>

<p>Era Baltasar, antiguo comandante de los escuadrones de la muerte nigerianos. Se había juntado con una pequeña célula iraní en 1984 y &#8211; desde entonces &#8211; Melchor, Gaspar y él se hacían llamar &#8220;Los Magos&#8221;. <em>Panda de payasos de la OPEP</em>, meditó Noel al echarse entre los altos matorrales. No los había oído llegar: empezaba a cansarse, lo cual era mal asunto. Y la Navidad se estaba haciendo pelín recargada en cuanto a personalidades. Era obvio que tantas coincidencias obedecían a un plan de ataque conjunto del cual la NSA no le había informado. A su alrededor ya crepitaban los AK-47 como palomitas metálicas.</p>

<p><em>Si salgo de ésta</em>, pensó entre sí mientras enroscaba un cohete a su rifle de asalto Valmet, <em>juro que los regalos los va a traer Jack Bauer</em>.</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Stuck in Nihil Island</title>
			<link>/2006/11/stuck-in-nihil-island/</link>
			<pubDate>Sun, 26 Nov 2006 00:33:03 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/11/stuck-in-nihil-island/</guid>
			<description>Durante muchos años navegué en un barco rápido.
No estaba mal, creedme. Surcaba las olas con bastante eficacia, y aunque no me llevase exactamente adonde yo quería, siempre llegaba a algún puerto. Navegaba solo, sin más tripulación que yo mismo. Atravesaba las tempestades con aparente indiferencia. Daba la impresión de ser indestructible, y la carena rompía las olas con determinación.
Un buen día, sin embargo, se encalló.
Ocurrió en una isla desierta.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Durante muchos años navegué en un barco rápido.</p>

<p>No estaba mal, creedme. Surcaba las olas con bastante eficacia, y aunque no me llevase exactamente adonde yo quería, siempre llegaba a algún puerto. Navegaba solo, sin más tripulación que yo mismo. Atravesaba las tempestades con aparente indiferencia. Daba la impresión de ser indestructible, y la carena rompía las olas con determinación.</p>

<p>Un buen día, sin embargo, se encalló.</p>

<p>Ocurrió en una isla desierta. Pequeña, con una playa árida, sin luz. Una mierda de isla, para que os hagáis una idea. Cielo gris, gaviotas radioactivas. Y yo, que no tenía ni puta idea de qué significa ser un náufrago, me aferré a los restos de mi nave y seguí allí, intentando reconstruirla. Si veía de vez en cuando otro barco, a lo lejos, no me esforzaba en hacer señales de humo o gritar.</p>

<p>Le echaba una mirada distraída, como mucho.</p>

<p>El tiempo ha ido pasando y sigo en la maldita playa gris. De vez en cuando, con una patera fabricada a partir de trozos del mismo barco, o nadando, he intentado huir de la corriente para lanzarme otra vez hacia el horizonte marino. Generalmente no he recorrido más de dos millas. Volvía la mirada, sentía nostalgia de ese navío destruido, y regresaba a él. Hubiese lluvia monzónica o vientos huracanados, daba igual: entraba en el sórdido camarote podrido, y allí me sentaba a mirar los mapas enmohecidos y desgarrados.</p>

<p>Y es que no sé navegar con otra cosa.</p>

<p>Me doy cuenta, con todo, que no puedo quedarme mucho más tiempo en este lugar. Hace cada vez más frío, y hay cada vez menos recursos. Las mareas van engordando, las gaviotas agudizan su agresividad famélica. El miedo a abandonar lo poco que queda de mi pasado náutico es el tenue cable de acero que me ata al casco carcomido y hueco con el que crucé el océano. Me pregunto si realmente tendré el valor de quemarlo y empezar de nuevo. El temor a ahogarme me supera. Pero no tengo alternativa.</p>

<p>Supongo que hay personas que se quedarían en esta isla. Otras se habrían puesto a dar brazadas vigorosas hacia el infinito. Algunas ni siquiera habrían naufragado. Sinceramente, me la trae floja. Éste es mi naufragio. Es mi problema. Ojalá tuviera un jodido motor fueraborda, un Evinrude de quinientos caballos. Tampoco me serviría de gran cosa: no sé adonde ir. Y el gasoil tiene su precio.</p>

<p>Pero, como decía, ni tengo gasoil, ni tengo motor. Por tener, no tengo siquiera un bote de salvamento. Lo esencial, la brújula, se perdió hace años, en aquella noche tempestuosa que hizo de preludio a la versión wagneriana de <em>Robinson Crusoe</em> que es mi vida &#8211; siempre y cuando Crusoe sea un replicante Nexus. Y si no me entienden, tanto da. Lo bueno de ser un náufrago es que uno puede ser todo lo críptico que quiera.</p>

<p>Nos vemos en alta mar.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Síntesis</title>
			<link>/2006/11/sintesis/</link>
			<pubDate>Tue, 21 Nov 2006 16:02:02 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/11/sintesis/</guid>
			<description>Eran dos.
El Filósofo se hallaba con las manos en los bolsillos y la serena sonrisa de quien está encantado de haberse conocido. Escrutaba el horizonte vacío, y sus ojos vagaban de una nulidad a otra, cambiando de rumbo sin un plan aparente. Además de respirar y entornar los ojos, no hacía nada más.
El Técnico, por otro lado, estaba arrodillado en el suelo pedregoso, no muy lejos del Filósofo. Rebuscaba con un par de gruesos guantes entre los minerales, con método, lanzando ocasionales bufidos, sin apartar nunca la mirada frenética de lo que tenía entre las manos.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Eran dos.</p>

<p>El Filósofo se hallaba con las manos en los bolsillos y la serena sonrisa de quien está encantado de haberse conocido. Escrutaba el horizonte vacío, y sus ojos vagaban de una nulidad a otra, cambiando de rumbo sin un plan aparente. Además de respirar y entornar los ojos, no hacía nada más.</p>

<p>El Técnico, por otro lado, estaba arrodillado en el suelo pedregoso, no muy lejos del Filósofo. Rebuscaba con un par de gruesos guantes entre los minerales, con método, lanzando ocasionales bufidos, sin apartar nunca la mirada frenética de lo que tenía entre las manos. De vez en cuando partía una roca con un dramático golpe de martillito.</p>

<p>&#8211; ¿Qué buscas? &#8211; preguntó el Filósofo, sin dejar de mirar el cielo.</p>

<p>&#8211; Algo. ¿Cómo sabes que estoy buscando? &#8211; contestó el Técnico, airado.</p>

<p>&#8211; Oigo el ruido que haces.</p>

<p>&#8211; Ah.</p>

<p>Después de la breve pausa, el Técnico reanudó su trabajo. Se paró al cabo de cinco minutos y, sin dejar de mirar al suelo, se dirigió al Filósofo.</p>

<p>&#8211; ¿Y tú qué haces? &#8211; preguntó.</p>

<p>&#8211; Pues.. er&#8230; miro el cielo &#8211; contestó el otro. &#8211; De esta forma veo el gran esquema de las cosas. El todo, sí&#8230; eso es &#8211; se apresuró a añadir, sintiendo que su respuesta anterior sabía a poco.</p>

<p>&#8211; Hmm. Si tú lo dices&#8230; Me parecen pamplinas. Así no vas a encontrar nada &#8211; comentó el Técnico. El Filósofo se encogió de hombros instintivamente.</p>

<p>&#8211; Me da igual. Encontrar algo no es mi objetivo.</p>

<p>Siguieron así otros diez minutos. El sol ya se estaba poniendo y el valle se inundaba ahora de luz anaranjada. Las sombras de los guijarros, antes imperceptibles, se fueron alargando más y más.</p>

<p>&#8211; Este atardecer es magnífico. Dime, ¿has encontrado ya lo que buscas? &#8211; preguntó el Filósofo, relajado.</p>

<p>&#8211; No. Hay algo que debe estar fallando en mi sistema&#8230; el cálculo era exacto&#8230; &#8211; contestó el Técnico, hablando consigo mismo. Empezó a partir rocas con un ritmo irregular, pero rápido.</p>

<p>&#8211; Vaya. Si tal vez subieras un poco la cabeza para mirar a tu alrededor&#8230;</p>

<p>&#8211; Ni hablar, &#8211; dijo el Técnico, cortando secamente al otro. &#8211; No voy a perder tiempo mirando cosas etéreas y sin sustancia. ¿Por qué no me echas una mano tú removiendo esas rocas de allí, eh?</p>

<p>El Filósofo titubeó no poco antes de contestar.</p>

<p>&#8211; No voy a degradar mi pensamiento a algo concreto. La especialización nos pierde.</p>

<p>&#8211; Sí, claro. Piérdete tú.</p>

<p>Se quedaron así, mientras se levantaba una fresca brisa de poniente. Tic tic tic. El martillo del Técnico contaba de manera imperfecta el tiempo. Su búsqueda parecía infructuosa. El Filósofo, tiritando por las primeras señales de frío, siguió dedicándole miradas insatisfechas a las nubes.</p>

<p>De repente, caminando con paso resuelto, llegó el Científico. Notó al Filósofo, que le devolvió una mirada cargada de desdén. El Técnico, por otro lado, le saludó con un distraido gorgoteo.</p>

<p>&#8211; ¿Qué buscas? &#8211; le preguntó el Científico al Técnico.</p>

<p>&#8211; Algo. Algo brillante &#8211; contestó el Técnico, que se dio por vencido y arrojó sus guantes a un lado.</p>

<p>El Científico se puso unos instantes en cuclillas, escudriñando el suelo. Cogió un puñado de minerales con ambas manos y, estando de pie, los dirigió hacia la luz del sol. Separó ligeramente los dedos para que los rayos atravesaran las rocas. Bastaron unos segundos para que lanzara una exclamación de victoria.</p>

<p>Lanzó la piedra correcta al Técnico y se fue silbando. El Filósofo sonrió, meneando lentamente la cabeza.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>In My Mind</title>
			<link>/2006/10/in-my-mind/</link>
			<pubDate>Sat, 28 Oct 2006 16:40:24 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/10/in-my-mind/</guid>
			<description>El lugar estaba a oscuras. No podía ser de otra manera.
El primero en llegar se acercó con paso seguro, envuelto en una gabardina peluda. Miró a su alrededor, en la negrura, con los hombros encogidos y el gesto arrugado de quien tiene frío. Un cono de luz llegaba desde una altura indeterminada, y el personaje se plantó debajo de él, mirando hacia arriba y protegiéndose los ojos con la mano al mismo tiempo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El lugar estaba a oscuras. No podía ser de otra manera.</p>

<p>El primero en llegar se acercó con paso seguro, envuelto en una gabardina peluda. Miró a su alrededor, en la negrura, con los hombros encogidos y el gesto arrugado de quien tiene frío. Un cono de luz llegaba desde una altura indeterminada, y el personaje se plantó debajo de él, mirando hacia arriba y protegiéndose los ojos con la mano al mismo tiempo.</p>

<p>Le interrumpió la llegada de una mujer. El sonido de sus zapatos, de cadencia irregular, se oyó antes de que ella se materializara en la zona iluminada. Sus ojos, bien abiertos, se posaron rápidamente en la luz, y luego en el hombre con gabardina. Luego continuaron escudriñando la negrura. De vez en cuando fruncía el ceño, como buscando algo.</p>

<p>&#8211; Mmm. ¿Hola? &#8211; dijo el hombre. Ella sonrió brevemente.</p>

<p>&#8211; Hola, hola &#8211; repuso con una alegría distraída.</p>

<p>&#8211; ¿Eres quien creo que eres? &#8211; preguntó él, con los manos en los bolsillos.</p>

<p>Ella interrumpió su exploración de las tinieblas para mirarle con interés. Sus hermosos ojos grises parecían taladrarlo todo.</p>

<p>&#8211; Soy la Atención de Fabrizio, sí. Y ahora, si no te importa&#8230;</p>

<p>&#8211; Bueno, yo soy la Motivación de Fabrizio. Encantado. &#8211; dijo él, tendiendo la mano. No hubo suerte. La Atención ya estaba otra vez buscando algo. Sacó incluso un par de pequeños prismáticos.</p>

<p>En ese momento llegaron otras dos personas. Una era un chaval relativamente joven: vestía calzoncillos de surf, una camisa floral hawaiana y, debajo, una <em>t-shirt</em> negra que rezaba &#8220;Not While in the Wilderness&#8221;. Sus gafas de pasta delataban una fuerte miopía. El otro individuo era una mujer enjuta, formal, que se acercó con los brazos cruzados y mucha inquietud en el rostro; vestía con un traje gris y una corbata granate. Motivación se frotó las manos.</p>

<p>&#8211; Vaya, quién tenemos aquí&#8230; yo soy la Motivación, y esta tipa que no para de echar vistazos es la Atención.</p>

<p>&#8211; ¿Ah sí? Que interesante. ¿Puedes repetirlo? &#8211; dijo el chaval.</p>

<p>&#8211; No me gusta este sitio. Está&#8230; tan frío. Tan oscuro e inhóspito &#8211; añadió la mujer formal, abrazándose y soplando vapor por los labios. Atención se dio la vuelta y les dedicó otra sonrisa extraña, desconectada.</p>

<p>&#8211; Memoria y Emoción. ¡Guay! &#8211; exclamó con un involuntario tonillo repipi. Dio la vuelta y se puso un visor de infrarrojos. Motivación negó con la cabeza, levantando el cuello de su gabardina y encendiendo un cigarrillo.</p>

<p>&#8211; Yo que tú no lo haría &#8211; dijo una voz a sus espaldas. Todos se sobresaltaron.</p>

<p>De las sombras salió una mujer madura y pelo muy corto. No hacía falta ser un genio para entender que se trataba de la Inteligencia. Miró a los asistentes con calculado desprecio, y se sentó en un taburete portátil.</p>

<p>&#8211; Hey&#8230; es sólo un pitillo&#8230; quiero decir&#8230; me apetece y tal. &#8211; se defendió la Motivación, sacando una sonrisa encantadora. La Emoción se puso de su lado, buscando instintivamente calor. Él sonrió y pasó un brazo sobre el hombro flaco de ella.</p>

<p>&#8211; Sí, claro. Pero luego no vengas con lloriqueos &#8211; contestó la Inteligencia, desafiante. &#8211; Eh tú. Ven aquí &#8211; le dijo a Memoria.</p>

<p>Memoria se había quedado escuchando. Cuando Inteligencia le dio la orden, agarró del brazo a Atención y ambos se acercaron. Atención no parecía muy contenta, y soltó un bufido infantiloide.</p>

<p>&#8211; ¿Qué? ¿Una partidita a Trivial Pursuit? ¿Eh? &#8211; dijo Memoria rascándose la barba de dos días. Inteligencia le dedicó una mirada divertida.</p>

<p>&#8211; No. Quiero que recuerdes qué está pasando. Que Atención te ayude y no esté siempre dando la tabarra. Y sobre todo que no se acerque a <em>ésa</em> &#8211; hizo notar Inteligencia, con un toque de desprecio.</p>

<p>Había indicado a la última llegada, una chica de pelo largo y desordenado, ojos tímidos, y una ropa que le causó a Emoción carcajadas de alegría. Los colores eran chillones, hippiosos, y se mezclaban bastante mal. Llevaba un largo y complejo collar de abalorios que hacían ruido a cada paso. <em>Tlink tolonk tink</em>. Y olía a incienso.</p>

<p>&#8211; Hey chicos, ¿qué passa?</p>

<p>&#8211; Que guapa eres, Percepción &#8211; dijo Memoria, risueño. Inteligencia le dio una colleja.</p>

<p>&#8211; ¡So tonto! Confórmate con algo platónico. Si estamos aquí es que se trata de algo excepcional.</p>

<p>&#8211; Sí, no ocurre a menudo que los módulos principales de la mente de Fabrizio se reúnan en solemne parlamento &#8211; comentó Motivación, irónico. Quería herir el cinismo de Inteligencia. Ésta no pareció darse por aludida. Percepción se sentó cruzando las piernas y comenzó a canturrear. Se peinaba el largo pelo con un cepillo.</p>

<p>&#8211; Qué guapa eres&#8230; &#8211; dijo Memoria otra vez. Inexplicablemente, Atención se puso celosa y tomó la cara de Memoria entre las manos, mirándole fijamente a los ojos.</p>

<p>&#8211; Bueno, este sitio es raro, y yo no me siento muy bien, ¿sabéis? &#8211; dijo Emoción, para cortar el embarazoso silencio.</p>

<p>Parecía una comedia de situación. Rodada por Ingmar Bergman.</p>

<p>&#8211; Yo sé lo que pasa. Por eso os he convocado aquí &#8211; dijo Motivación, serio. Inteligencia se permitió una risa amarga.</p>

<p>&#8211; Tú no sabes nada, chato&#8230; puedo explicarte mil detalles acerca de la neurotransmisión que está teniendo Fabrizio estos días&#8230; &#8211; explicó agarrando a Memoria del brazo. &#8211; Fabrizio está atravesando algún tipo de crisis vital. O creativa. Tú deberías saberlo mejor que yo &#8211; concluyó dirigiéndole una mirada severa.</p>

<p>Motivación se agitó, incómodo. Emoción dejó escapar un gritito y se desmayó.</p>

<p>&#8211; ¡Oh mierda! ¿Lo ves? ¡Hace demasiado frío aquí! &#8211; gritó Motivación, al borde del paroxismo. Percepción acudió a ayudarle. Atención miraba con extremo interés. Sus puños se abrían y cerraban con frenesí.</p>

<p>Todos se levantaron y se acercaron a Emoción, tendida en el suelo, con la mirada vítrea de quien está en algún tipo de trance catatónico. Memoria sacó un muñeco de los G.I.Joe de uno de sus numerosos bolsillos y se puso a hacer ruiditos con la boca. Ruiditos de disparos. Inteligencia arqueó una ceja.</p>

<p>&#8211; Así no vamos a ir a ninguna parte &#8211; comentó sombría.</p>

<p>[¿Continuará?]</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Analógicos Anónimos</title>
			<link>/2006/09/analogicos-anonimos/</link>
			<pubDate>Sat, 30 Sep 2006 12:26:34 +0000</pubDate>
			
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			<description>Debo admitir que cuando llegué al número 42 de la Rue Tesla no esperaba ver un vistoso cartelito, ni tampoco un elegante timbre electrónico. El viejo palacio de estilo neo-romántico se erguía majestuoso en medio del bullicio urbano. El cartelito rezaba, en caracteres sans-serif, &amp;#8220;A.A.&amp;#8221;, acompañado por una sinusoide que se convertía en una onda cuadrada. Patético, pensé para mis adentros. Pero entonces sentí como el mono volvía a trepar sobre mi espalda nada más dar la vuelta.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img src="https://i1.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//radioeye.jpg?w=780" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Debo admitir que cuando llegué al número 42 de la <em>Rue Tesla</em> no esperaba ver un vistoso cartelito, ni tampoco un elegante timbre electrónico. El viejo palacio de estilo neo-romántico se erguía majestuoso en medio del bullicio urbano. El cartelito rezaba, en caracteres <em>sans-serif</em>, &#8220;A.A.&#8221;, acompañado por una sinusoide que se convertía en una onda cuadrada. <em>Patético</em>, pensé para mis adentros. Pero entonces sentí como el mono volvía a trepar sobre mi espalda nada más dar la vuelta. Eché un vistazo al reloj digital &#8211; el viejo Longines mecánico tipo <em>savonette</em> lo había dejado en casa para mostrar una disposición positiva. Decidí que, por deprimente que pareciera aquello, por hiriente que fuera para mi auto-estima, tenía que dar un salto decisivo, terapéutico, sin retorno.</p>

<p>Toqué el timbre, y tras un sonido limpio, puro, me dio la bienvenida una agradable voz femenina. Me invitaba a subir hasta el séptimo piso. Acostumbrado a subir escaleras o a usar viejos montacargas chirriantes, me llevé una desagradable sorpresa al topar con un novísimo elevador Thyssen, brillante en su bruñido envoltorio de titanio y molibdeno. Junto a mí, en la semi-oscuridad del vestíbulo, esperaban otros dos hombres. Deduje por la vestimenta que pertenecían a mi misma clase social. Les saludé con un cortés &#8220;hola&#8221;, y ellos respondieron con algo que estaba a medio camino entre un mugido y un golpe de tos. La tensión era palpable. Comprendí que ellos también se dirigían al séptimo piso, así que me hice el loco. Siempre he procurado aliviar la tensión, incluso en los momentos más difíciles.</p>

<p>&#8211; ¿A qué piso van ustedes? &#8211; pregunté con una amable sonrisa. Me miraron con pánico, como si hubieran tenido que ir raudos al excusado.</p>

<p>&#8211; Sss.. al séptimo &#8211; repuso uno de ellos, con la papada temblando. El otro miraba al suelo, callado. Sólo entonces noté que llevaba en el bolsillo un voluminoso reloj de arena. Era un caso grave: me retiré en un silencio pudoroso, dejando que el modernísimo y frío ascensor desgranara los pisos uno tras otro.</p>

<p>Al abrirse las puertas, nos quedamos paralizados. Armado de valor, di un paso adelante, y los demás me siguieron, como suele ocurrir con las gacelas al cruzar un río africano. Me percaté de lo potentes que se habían tornado mis pulsaciones, y en consecuencia respiré hondo y me ajusté el <em>papillon</em>; no se esperaba de un brioso gañán como yo que retrocediera ante el peligro. Después de unos segundos que parecieron eternos, la puerta metálica se deslizó a un lado con un sereno bufido, llenando de luz diáfana el descansillo. La mujer que había contestado por el interfono se mostró en toda su despampanante belleza. Yo no supe qué decir, y los demás ya debían haber muerto por arresto cardiaco. Cuando ella hizo un gesto gentil con la mano, pasamos el umbral y nos dirigimos hacia la sala principal.</p>

<p>La sala, como el resto del amplio apartamento, se distinguía por una decoración minimalista, vagamente <em>zen</em>, algo que, en mi opinión, chocaba tremendamente con la esencia de aquel edificio historiado y poco solemne. A juzgar por sus expresiones, los otros once hombres que llenaban la sala, sentados en taburetes de metacrilato, debían estar tan perplejos como yo. Uno de ellos, abrazado a una vieja radio Air King dotada de <em>ojo mágico</em>, parecía haber entrado en un estado de grandísima angustia. Le comprendía. Si bien mi estado distaba mucho de ser incapacitante, ese espacio minimalista invocaba sin más mi <em>horror vacui</em>, y donde veía una lisa pared de escayola blanca, mi cerebro proyectaba volutas de estuco pintado, ríos de pintura chillona, recargadas <em>chinoiseries</em>, reproducciones de cuadros de Pollock, Miró y Kandinski.</p>

<p>Después de unos minutos, la amable azafata cerró la doble puerta e hizo caer los estores, al mismo tiempo que luces halógenas llenaban el salón de luz blanca, clínica. Dejé que mi retina se acostumbrara a ese nuevo gradiente, y cuando volví a mirar con más atención, vi que en el centro del círculo de taburetes se hallaba un hombre alto, elegante, de mirada tranquila. Vestía a la manera clásica, como nosotros. Nos escudriñaba dando lentos giros, mientras la azafata repartía cartelitos con un nombre impreso por ordenador. El destino quiso que al hombre de la radio le tocara uno que pusiera &#8220;Shockley&#8221;, y por momentos temí que se lanzara por uno de los ventanales. El mío era &#8220;Fergason&#8221;, lo cual me hizo gracia, ya que todavía usaba un viejo televisor RCA, y el LCD me causaba eritemas psicosomáticos. Alguien parecía conocernos muy bien.</p>

<p>&#8211; Señores&#8230; &#8211; empezó a decir el hombre alto, con voz de barítono, &#8211; &#8230; ante todo os doy las gracias por haber venido hasta aquí, por haber tenido el valor de aceptar vuestra situación, y de querer compartirla con otros, en esta sede. Estamos aquí porque tenemos un problema. Reconocerlo es el primer estadio.</p>

<p>Volví a mirar fugazmente a los demás. Shockley había empezado a mover las piernas. El señor del reloj de arena, cuyo cartelito ponía &#8220;Casio&#8221;, estaba empapado en sudor. Me sobresalté al ver que el hombre alto &#8211; que se parecía vagamente a Martin Landau &#8211; me dedicaba una mirada compasiva.</p>

<p>&#8211; Señor Fergason&#8230; usted&#8230; usted será el primero&#8230; díganos, ¿por qué está aquí? &#8211; preguntó alzando la mano de forma teatral, hierática. No sabía qué contestar.</p>

<p>&#8211; Estoy aquí por&#8230;</p>

<p>&#8211; ¡Sí! ¡Sí! ¡Dígalo! No hay una respuesta correcta en este lugar &#8211; exclamó él, incitándome.</p>

<p>&#8211; Estoy aquí porque soy analógico &#8211; dije, mientras mi cabeza daba vueltas por la emoción.</p>

<p>Después de un incómodo silencio, los demás aplaudieron ruidosamente, con entusiasmo. Sentí como mi carga se aliviaba, y comprendí que había hecho lo correcto.</p>

<p>&#8211; ¡Exacto! ¡El señor Fergason, como todos nosotros, está aquí porque es analógico, porque ama la vieja tecnología, ama el ruido, desbordarse con información infinita y caótica! &#8211; gritó el hombre alto, como el sacerdote de algún culto prohibido. Se levantaron ruidos de aprobación: el hielo se había roto.</p>

<p>&#8211; Señor Shockley&#8230; veo que ha llevado usted alijo&#8230; &#8211; dijo con sorna, dirigiéndose al enjuto hombrecillo abrazado a la radio de válvulas.</p>

<p>&#8211; S-sí. Una Air King del 38&#8230; es una pieza de colección&#8230; tiene un sonido tan cálido&#8230; esperar a que se calienten los tubos de vacío, modular la señal con el mando giratorio&#8230; ver como se sintoniza el ojo mágico&#8230; &#8211; comentó él con la mirada perdida. Noté un hilillo de baba caer de la comisura de sus labios.</p>

<p>Los demás escuchábamos embelesados, mirando la radio con codicia. A cada comentario suspirábamos, conscientes de que cosas así nos habían arrastrado a un abismo de perdición, al activismo anti-digital, al ludismo cibernético. Pero fue otra vez el hombre alto, llamado Smith, quien nos sacó de nuestras ensoñaciones.</p>

<p>&#8211; ¡Ése instrumento te ha convertido en un esclavo, en un paria! &#8211; gritó. Arrancó de las manos de Shockley la pesada radio y la hizo caer en un arranque de iracunda justicia. Recuerdo aún hoy el terrible ruido de los tubos de vacío rompiéndose en miles de pedacitos. Aplaudimos, nos acercamos al pobre poseedor de la radio, ahora liberado de sus pesadillas, y resultó natural, casi instintivo, darle palmaditas en la espalda.</p>

<p>Después le tocó al señor Sony. Le reconocí nada más verle. Era uno de los más apreciados fotógrafos de la ciudad. Había abandonado las reflex profesionales, metiéndose de lleno en el mundillo <em>underground</em> de las viejas cámaras soviéticas de enfoque fijo, totalmente mecánicas, auténticos monstruos de formato medio, capaces de dar más puntos por pulgada que cualquier SLR. Y ahora se hallaba, el pobre, en una fase terminal, construyendo sus propias cámaras estonopeicas, y haciendo pasar rollos de película por rendijas formadas por sus dedos. Smith se conformó con obligarle a tomar fotos con una cámara digital de 1 megapixel. Otra vez el dolor y los aplausos acompañaron, cual ola empática, al pobre desgraciado que intentaba salir del túnel.</p>

<p>Al señor Casio se le rompió el reloj de arena volcando su contenido al suelo. Yo le di un martillazo a un viejo televisor Nokia. El señor Russell quebró ante nuestros ojos una docena de discos de vinilo, y pisoteó un costosísimo tocadiscos Technics, mientras gritaba, presa de cierto éxtasis, incoherencias esotéricas acerca de Fourier y las malignas propiedades acústicas de las maderas exóticas. Fue quizá la escena más espeluznante de toda la reunión, intensa como pocas, tal vez por ser la primera. Uno tras otro nos fuimos liberando de nuestros demonios, dándonos fuerza, apoyándonos mutuamente, abrazando la causa de los Analógicos Anónimos. Después de esa primera fase, Smith ordenó a la azafata que nos diera un ábaco, para ir practicando la mentalidad digital. El ábaco era, en cierto modo, el símbolo de nuestro compromiso.</p>

<p>Esa noche volví a casa cansado, pero satisfecho. Me quedé hasta las tantas rompiendo mi colección de cintas VHS, y bailando alrededor de una improvisada hoguera de PVC y cinta magnética.</p>

<p>Me sentí un hombre nuevo, un hombre digital.</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Biografía del cineasta A.W. Pembastani</title>
			<link>/2006/09/biografia-del-cineasta-a-w-pembastani/</link>
			<pubDate>Sun, 17 Sep 2006 21:58:16 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/09/biografia-del-cineasta-a-w-pembastani/</guid>
			<description>Alexei Wang Pembastani, también conocido en la industria del séptimo arte como &amp;#8220;Pemba&amp;#8221;, fue uno de los más infravalorados directores de cine del siglo XX. Nacido en 1911 en un pueblo de Tatarstán que ha preferido mantenerse anónimo, el joven Alexei descubre rápidamente su pasión por el cine, al comprobar que entrar en la Academia de Cine de Kazan le evitaría luchar en la Armada Roja.
De sus 57 películas, sólo una de ellas, &amp;#8220;Asdfasfghs&amp;#8221;, recibió el plauso de la crítica en el Festival de Cine Bastardo de Bratislava, llevándose la Col de Oro al mejor filme.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Alexei Wang Pembastani, también conocido en la industria del séptimo arte como &#8220;Pemba&#8221;, fue uno de los más infravalorados directores de cine del siglo XX. Nacido en 1911 en un pueblo de Tatarstán que ha preferido mantenerse anónimo, el joven Alexei descubre rápidamente su pasión por el cine, al comprobar que entrar en la Academia de Cine de Kazan le evitaría luchar en la Armada Roja.</p>

<p>De sus 57 películas, sólo una de ellas, &#8220;Asdfasfghs&#8221;, recibió el plauso de la crítica en el Festival de Cine Bastardo de Bratislava, llevándose la Col de Oro al mejor filme. &#8220;Asdfasfghs&#8221; es, de hecho, una de las películas más representativas del director, un emocionante viaje por la estepa moldava protagonizado por Skukurnie, un campesino zoofilo que huye del opresivo ambiente de su aldea natal en compañía de la amada gallina Petra.</p>

<p>En las cuatro horas de metraje de la versión breve, Pembastani aprovecha para hacer llegar una sutil crítica al régimen del Transdniester, y son muchos los personajes que atraviesan la narración, ofreciendo un deprimente carrusel de humanidad desintegrada y anómica. Desde Olga, la cantante que no entiende las letras que intepreta, hasta Dobo, el relojero con temblores, se extiende un relato de patetismo inigualable. La dura mirada de Pembastani se plasma en planos de larguísima duración, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Bokeh">bokeh</a>, uso abundante del <em>off-sync</em>, etcétera.</p>

<p>Ya muchos años antes, en su primer largometraje, &#8220;La _____ de Miroslav&#8221; &#8211; para muchos la obra iniciadora del anti-realismo, Pembastani utiliza esquemas narrativos personalísimos, exóticos, para hacernos llegar mensajes que &#8211; aunque resulten incomprensibles &#8211; no se hallan exentos de cierto carisma posmoderno. Miroslav, intepretado por Uzuk Godunov &#8211; el que sería durante medio siglo el actor predilecto de Pemba &#8211; es aquí un hombre torturado por remordimientos inexplicables, en la perenne búsqueda de la segunda palabra del título, ese sustantivo que se escapa de cualquier posibilidad de conocimiento. Desde la distancia le persigue y observa Andrei, ambiguo agente de la policía secreta, fetichista de las rodillas.</p>

<p>La línea existencial de Pembastani se consolida en 1964, cuando conoce su máximo colaborador, el director de la fotografía Imre Zozzo. El daltonismo y la fotofobia de Zozzo no representaron obstáculo alguno para que éste se convirtiera en un refinado intérprete de la visión Pembastaniana de la vida. El momento de máxima sinergia entre ambos se consigue en el corto &#8220;Uuups&#8221;, que transcurre completamente a oscuras, con ocasionales ruidos de fondo producidos por la compañía de actores. Algunos críticos, evidentemente irritados por la proximidad de Pembastani a ideas filo-dadaistas, han afirmado que &#8220;Uuups&#8221; es, en realidad, el fruto de un error, al ponerse en marcha la cámara con el objetivo cubierto mientras el equipo dormía en la caravana.</p>

<p>El ataque constante de la <em>intelligentsia</em> obligará a Pembastani a auto-exiliarse a París, donde tomará contacto con Jacques Lacan, amigo y ocasional guionista de sus películas. Es en Francia que el estilo de Pemba se vuelve más intimista y enigmático. En &#8220;Szomorúság&#8221;, el director se rebela, protesta, intenta deshacerse de la presión del público y de su popularidad (no olvidemos que a su última <em>première</em> acudieron nada menos que 12 personas). &#8220;Szomorúság&#8221; rompe con cualquier esquema pre-establecido: se suceden planos en blanco y negro de objetos de la cocina de Pembastani, acompañados por la banda sonora original compuesta por John Cage. Se cuenta que algún crítico, extasiado, tuvo que abandonar su butaca, presa de convulsiones y con espuma saliendo de la boca.</p>

<p>Es a partir de 1976 que Pembastani entra en la que muchos consideran su crisis creativa. Seducido por el cine más comercial, le proponen rodar el <em>sequel</em> de &#8220;<a href="http://www.filmaffinity.com/es/film478505.html">Dersu Uzala</a>&#8220;, película que, tras muchos remordimientos &#8211; y a la vista de las facturas impagadas del fumadero de opio &#8211; decide dirigir. Más tarde, rueda una versión alternativa de &#8220;<a href="http://us.imdb.com/title/tt0069293/combined">Solaris</a>&#8220;, filmada desde el punto de vista del océano, con fantasmagorías ocasionales que rompen la monotona y fascinante visión turbia de la gelatina. Cierra esta etapa en 1980, con documentales experimentales acerca del sexo entre invertebrados que incluso Ingmar Bergman encontró terriblemente prolijos y aburridos.</p>

<p>A finales de los ochenta, con el <em>glasnost</em>, las obras de Pembastani empiezan a filtrarse y a llegar al público occidental. Las reacciones dispares &#8211; algunos consideraron sus películas como instrumentos de tortura del KGB &#8211; llevan a Pembastani a encerrarse en un progresivo mutismo, lanzando cócteles molotov a los curiosos desde la ventana de su sótano. El Premio Oscar a la Carrera llegó en 1989. No asistió a la entrega &#8211; enviando en su lugar a un cosaco borracho. Su última aparición en público fue en 1991, cuando le invitaron a Venecia para que peleara a puñetazo limpio con Akira Kurosawa. En esa ocasión ya se podían vislumbrar los signos de decrepitud del que fue antaño apodado como &#8220;El Camello de Bashkiria&#8221;.</p>

<p>Pembastani se apagó en 1994. A su funeral asistió únicamente Petra, la gallina que fue durante años su compañera sentimental.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Generador de PYMEs Innovadoras</title>
			<link>/2006/08/generador-de-pymes-innovadoras/</link>
			<pubDate>Thu, 24 Aug 2006 00:19:15 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/08/generador-de-pymes-innovadoras/</guid>
			<description>Son tiempos difíciles para las actividades tradicionales.
Así que, armado de paciencia, e inspirándome en el Web 2.0 Bullshit Generator, he creado en media horita un modesto Generador de PYMEs Innovadoras, para inspirar a las jóvenes &amp;#8211; y no tan jóvenes &amp;#8211; personas de espíritu emprendedor que quieran abrir un negocio con &amp;#8220;proyección de futuro&amp;#8221;. Las posibilidades son muchas. Give it a try!
¿Qué? ¿Habéis encontrado ya alguna idea jugosa? Ahora sólo falta redactar un simpático estudio de mercado, otro de viabilidad, un poco de marketing, y llevar todo el fajo a algún financiador con poco instinto de auto-conservación.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Son tiempos difíciles para las actividades tradicionales.</p>

<p>Así que, armado de paciencia, e inspirándome en el <a href="http://emptybottle.org/bullshit/">Web 2.0 Bullshit Generator</a>, he creado en media horita un modesto Generador de PYMEs Innovadoras, para inspirar a las jóvenes &#8211; y no tan jóvenes &#8211; personas de espíritu emprendedor que quieran abrir un negocio con &#8220;proyección de futuro&#8221;. Las posibilidades son muchas. <em>Give it a try!</em></p>

<p>¿Qué? ¿Habéis encontrado ya alguna idea jugosa? Ahora sólo falta redactar un simpático estudio de mercado, otro de viabilidad, un poco de marketing, y llevar todo el fajo a algún financiador con poco instinto de auto-conservación.</p>

<p>¡Suerte!</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Shampoo Banzai</title>
			<link>/2006/08/shampoo-banzai/</link>
			<pubDate>Fri, 18 Aug 2006 15:07:48 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/08/shampoo-banzai/</guid>
			<description>&amp;#8211; ¡Basta! ¡No puedo más!
El grito desgarrador resonó en toda la terminal, casi totalmente evacuada. A lo lejos, decenas de pasajeros se agolpaban hacia las salidas, presas del pánico. Sólo los agentes de seguridad habían establecido un cordón alrededor del sospechoso. A éste no parecía importarle estar en el punto de mira de una docena de rifles automáticos.
&amp;#8211; ¡Al suelo! ¡He dicho que se ponga al suelo! ¡Nada de movimientos bruscos!</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; ¡Basta! ¡No puedo más!</p>

<p>El grito desgarrador resonó en toda la terminal, casi totalmente evacuada. A lo lejos, decenas de pasajeros se agolpaban hacia las salidas, presas del pánico. Sólo los agentes de seguridad habían establecido un cordón alrededor del sospechoso. A éste no parecía importarle estar en el punto de mira de una docena de rifles automáticos.</p>

<p>&#8211; ¡Al suelo! ¡He dicho que se ponga al suelo! ¡Nada de movimientos bruscos! &#8211; gritó el sargento McInnes.</p>

<p>El sospechoso se giró tan rápido que produjo un sereno crujido de gatillos; por suerte, quienes tenían que apretarlos estaban bien entrenados. Les dirigía una mirada loca, desapasionada. En cada mano sostenía un botecito sin etiqueta, parecido a los que contienen sustancias cosméticas. Adherida a su espalda, una voluminosa mochila negra con grafías árabes.</p>

<p>&#8211; Señores, no lo podéis evitar&#8230; yo he venido aquí a hacer lo que debo hacer&#8230; &#8211; dijo a los agentes. Soltó una carcajada histérica, mientras los ojos se le poblaban de lágrimas.</p>

<p>&#8211; No es necesario&#8230; tranquilícese, y baje esos botecitos al suelo&#8230; lentamente&#8230; &#8211; repuso McInnes con voz tranquila. Se preguntó si plantar una bala de 5,56 entre los ojos podía abrir los dedos de la mano de un potencial terrorista.</p>

<p>El sospechoso dirigió su mirada hacia un punto indeterminado, mientras comenzaba a flexionar las rodillas, buscando el suelo cerámico progresivamente. Apoyó los nudillos sobre el gres. Para cuando los agentes se dieron cuenta de lo que iba a hacer, ya era demasiado tarde. El hombre esprintó hacia delante, corriendo como un endemoniado hacia las puertas de salida. Tenía los brazos abiertos, gritaba.</p>

<p>Pudo recorrer ocho metros antes de que cuatro docenas de balas penetraran con precisión milimétrica en su cabeza, brazos y piernas. La mochila había sido cuidadosamente evitada. Se desplomó sin vida hacia un lado, como un muñeco. La parte trasera de su cabeza ya no existía; pero eso las televisiones no lo verían nunca.</p>

<p>McInnes y sus agentes se acercaron al cadáver en posición de tiro, moviéndose como arañas de dos patas. Uno de ellos dio un ligero puntapié al cuerpo, para darle la vuelta. El rostro del sospechoso les dedicó una sonrisa macabra, sangrienta. Unos de los ojos, el único que quedaba intacto, no miraba ya nada en concreto.</p>

<p>&#8211; Coge uno de los botes y mira qué hay dentro &#8211; ordenó al especialista en explosivos.</p>

<p>El artificiero, enfundado en una rídicula armadura de kevlar y fibras ignífugas, abrió los dedos del muerto, sacó el botecito, y lo abrió. No ocurrió nada. Le dio la vuelta: comenzó a caer líquido viscoso, transparente. El aire se llenó con un sutil perfume. Miró a través del casco a McInnes.</p>

<p>&#8211; Es champú, jefe. De camomila. El que no pica los ojos&#8230;</p>

<p>McInnes se arrodilló entonces cerca del ex-sospechoso, abriendo la mochila. Estaba llena de ropa sucia, amasada sin orden, como si su objetivo fuera el de hacer bulto. Sacó las prendas con rabia, tirándolas a sus espaldas. En el fondo halló un sobre blanco. Lo abrió con la íntima certeza de saber lo que iba a encontrar en él: una breve nota de despedida.</p>

<blockquote>
<p>A quien lea esto: siento haber generado todo este caos, pero era la forma más rápida y segura de quitarme de en medio. Además no me apetecía hacerlo en casa. Estoy seguro de que lo comprenderéis. Por favor, devolvedle la ropa a mi tía Rose cuando se entere de que estoy aquí. Les dejo también todas mis pertenecias. Un abrazo a Sarah, Tom y Scott. Adiós.</p>
</blockquote>

<p>Le dio la vuelta al papelito, temblando.</p>

<blockquote>
<p>&#8220;Quienes son capaces de renunciar a la libertad esencial a cambio de una pequeña seguridad transitoria, no son merecedores ni de la libertad ni de la seguridad&#8221; &#8211; Benjamin Franklin</p>
</blockquote>

<p>McInnes se levantó con el papelito en el puño. No dijo nada a los compañeros. Se limitó a mirar otra vez el cuerpo que yacía en el suelo. Dio media vuelta, y se alejó hacia la salida. Aquella noche intentaría no pensar en lo ocurrido. Intentaría quitarse de la cabeza la idea de que había sido el equivalente humano de una soga, un bote de píldoras o una navaja afilada.</p>

<p>Y pasaría mucho tiempo antes de que volviera a usar champú.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>House M.D. – El Becario</title>
			<link>/2006/08/house-m-d-el-becario/</link>
			<pubDate>Fri, 11 Aug 2006 15:35:24 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/08/house-m-d-el-becario/</guid>
			<description>Foreman: El paciente no parece mejorar&amp;#8230;
Cameron: Según la madre lleva así sólo una semana.
House: Las madres no se enteran, viven en un universo paralelo de tartas de manzana y batidos de leche. Éste es sólo el síntoma más reciente.
Wilson: Bien, ¿qué propones?
House: Veamos&amp;#8230; hay una erupción de posters aquí y aquí&amp;#8230; y la analítica muestra altos niveles de Referiina y Articulina&amp;#8230; agitación motora de manos y pies&amp;#8230; pérdida de visión, alucinaciones con contenido académico&amp;#8230;</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><strong><span class="versa">Foreman</span></strong>: El paciente no parece mejorar&#8230;</p>

<p><strong><span class="versa">Cameron</span></strong>: Según la madre lleva así sólo una semana.</p>

<p><strong><span class="versa">House</span></strong>: Las madres no se enteran, viven en un universo paralelo de tartas de manzana y batidos de leche. Éste es sólo el síntoma más reciente.</p>

<p><strong><span class="versa">Wilson</span></strong>: Bien, ¿qué propones?</p>

<p><strong><span class="versa">House</span></strong>: Veamos&#8230; hay una erupción de posters aquí y aquí&#8230; y la analítica muestra altos niveles de Referiina y Articulina&#8230; agitación motora de manos y pies&#8230; pérdida de visión, alucinaciones con contenido académico&#8230;</p>

<p><strong><span class="versa">Chase</span></strong>: Una Becariosis Migratoria Crónica. De tipo FPI.</p>

<p><strong><span class="versa">House</span></strong>: Bravo, has hecho los deberes. [<span class="versa">Sonrisa estirada</span>]</p>

<p><strong><span class="versa">Wilson</span></strong>: [<span class="versa">Tacha ítems en la pizarra</span>] Eso descarta el Cuadro Disociativo Predoctoral y el Delirio DEA.</p>

<p><strong><span class="versa">Foreman</span></strong>: Y explicaría el porqué de las frecuentes fugas a congresos y ponencias&#8230;</p>

<p><strong><span class="versa">Cameron</span></strong>: &#8230;pero no el desarrollo del doctorado. Está siendo más lento de lo normal.</p>

<p><strong><span class="versa">Chase</span></strong>: No necesariamente. El decurso hasta la fase aguda suele durar unos cuatro años&#8230; luego sobreviene una tesis fulminante y&#8230; [<span class="versa">Hace con la boca el sonido de descorchar una botella</span>]</p>

<p><strong><span class="versa">House</span></strong>: [<span class="versa">Se apoya al bastón como un buitre y estudia las caras de los presentes</span>] ¿No habéis tenido en cuenta las complicaciones?</p>

<p><strong><span class="versa">Cameron</span></strong>: Posdoctoralitis. El 45% de los casos suele sobrevivir a la tesis y&#8230;</p>

<p><strong><span class="versa">House</span></strong>: Pensaba en algo más profano, Cameron. Quiero que alguien vaya a hablar con su supervisor. Y tú Foreman, pásate por el zulo de este chaval. No vaya a ser que se trate de una mera intoxicación por toner&#8230;</p>

<p><strong><span class="versa">Foreman</span></strong>: A mi no me mires, nunca he esnifado material ofimático.</p>

<p><strong><span class="versa">House</span></strong>: Seguro que te colocaste con Tippex en la escuela.</p>

<p>[<span class="versa">Foreman arquea las cejas</span>]</p>

<p><strong><span class="versa">House</span></strong>: [<span class="versa">Cojeando hacia la salida</span>] Chase, quiero que midas el índice de impacto de las publicaciones del paciente. Y de paso también las del jefe&#8230; No es la primera vez que alguien juega sucio con el orden de aparición de los nombres. [<span class="versa">Se para de repente en el umbral</span>] Ah, y haz que lo aten a la cama, no conviene que se ponga a escribir renglones de artículos.</p>

<p><strong><span class="versa">Cameron</span></strong>: ¿Y yo qué hago?</p>

<p><strong><span class="versa">House</span></strong>: [<span class="versa">Mirada pícara</span>] Tienes tacto y sensibilidad. Habla con su novia y dile que vaya olvidándose de esa lunita de miel. Coméntale algo sobre sacrificios en aras del conocimiento. [<span class="versa">Sale del despacho</span>]</p>

<p>[<span class="versa">Cameron lanza un bufido; Wilson baja la cabeza y esconde un amago de sonrisita con el dedo índice</span>]</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>PDF: poniendo trabas al progreso</title>
			<link>/2006/08/pdf-poniendo-trabas-al-progreso/</link>
			<pubDate>Wed, 09 Aug 2006 11:30:51 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/08/pdf-poniendo-trabas-al-progreso/</guid>
			<description>Supongamos que el Dr. Zutano debe preparar un artículo científico para su publicación.
Con la exquisita habilidad de un monje cartujo, empieza las operaciones de gathering de todas las referencias disponibles e imaginables. Es posible que en el proceso navegue por miríadas de bases de datos, cada una con su propia interfaz de navegación, campos propios, etcétera. Si utiliza un sistema de manejo de referencias le bastará media horita para que las referencias de interés se congreguen en una sola base de datos y sean de fácil exportación.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Supongamos que el Dr. Zutano debe preparar un artículo científico para su publicación.</p>

<p>Con la exquisita habilidad de un monje cartujo, empieza las operaciones de <em>gathering</em> de todas las referencias disponibles e imaginables. Es posible que en el proceso navegue por miríadas de bases de datos, cada una con su propia interfaz de navegación, campos propios, etcétera. Si utiliza un <a href="http://fbenedetti.blogalia.com/historias/38473">sistema de manejo de referencias</a> le bastará media horita para que las referencias de interés se congreguen en una sola base de datos y sean de fácil exportación.</p>

<p>Pero nuestro héroe también quiere el artículo completo. En PDF, porque es manejable, bonito, y sale bien impreso. Cuando lo consigue, si lo consigue, es un documento con un <em>layout</em> magnífico, pero una pesadilla para todo lo demás. Cuando lo baja, el fichero no tiene el nombre del artículo, con el autor y la <pubDate>nada de eso. Al terminar el <em>download</em>, el PDF tiene un título incognoscible, primigenio &#8211; en el sentido de Lovecraft. Un galimatías de letras y números en el mejor de los casos, o un mero nombre por defecto en el peor. De tal guisa, el Escritorio se le llena de archivos anónimos, que toca abrir con el lentísimo lector de Adobe.</p>

<p>Antaño los artículos se organizaban en preciosas carpetas colgantes, acumulando polvo y micropartículas de papel que le daban al despacho un entrañable aspecto mohoso. Pero ahora, con las Nuevas Tecnologías, esto ya no es necesario. El Dr. Zutano empieza a organizar sus PDFs en preciosas carpetas virtuales, temáticas. Se percata de que los PDFs no tienen metadatos importables en bases de datos típicas, ni siquiera los meta-tags <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/ID3">ID3</a> que tienen todos sus ficheros Mp3 o los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/EXIF">datos EXIF</a> de sus fotos. Maldice a los editores por crear títulos en varias líneas que no se pueden cortar y pegar directamente como nombre de fichero, porque contienen saltos de líneas, símbolos reservados, etcétera. Algunos salen incluso como ensaladas de letras.</p>

<p>Investigando un poco &#8211; procrastinando &#8211; descubre que el <a href="http://www.iso.org/iso/en/CatalogueDetailPage.CatalogueDetail?CSNUMBER=38920&amp;ICS1=37&amp;ICS2=100&amp;ICS3=99">estándar PDF</a> contempla la existencia de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Metadata">meta-datos</a>, sí, y que de alguna forma se puede incrustar <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/XML">XML</a> dentro de los ficheros. Pero que los editores pasan de ello un kilo o dos, y que existen cosas como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/BibTeX">BibTeX</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/LaTeX">LaTeX</a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/DocBook">DocBook</a>, estándares que la mayoría de portales de búsqueda bibliográfica no utilizan, y mucho menos en determinadas ramas del conocimiento.</p>

<p>Entonces, arremangándose, sigue haciendo su labor minuciosa de <em>copy&amp;paste</em> artesanal, imprecando en arameo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Toccata y Fuga</title>
			<link>/2006/07/toccata-y-fuga/</link>
			<pubDate>Thu, 06 Jul 2006 10:10:18 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/07/toccata-y-fuga/</guid>
			<description>&amp;#8211; ¿Quién envía ésto? &amp;#8211; preguntó el Hombre Cualquiera. El empleado de Fedex, poco acostumbrado a que le hicieran esa pregunta, le miró perplejo. Entornó los ojos, como si no estuviera seguro de quién tenía delante. Luego echó un falso vistazo al albarán.
&amp;#8211; No lo sé, señor. ¿No esperaba un paquete?
El Hombre Cualquiera meneó la cabeza. El paquete en cuestión era alargado. El repartidor rumió la consigna que le habían impreso en el cerebro durante las sesiones de indoctrinamiento empresarial, y le ofreció un miserable bolígrafo atado a un cordel.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; ¿Quién envía ésto? &#8211; preguntó el Hombre Cualquiera. El empleado de Fedex, poco acostumbrado a que le hicieran esa pregunta, le miró perplejo. Entornó los ojos, como si no estuviera seguro de quién tenía delante. Luego echó un falso vistazo al albarán.</p>

<p>&#8211; No lo sé, señor. ¿No esperaba un paquete?</p>

<p>El Hombre Cualquiera meneó la cabeza. El paquete en cuestión era alargado. El repartidor rumió la consigna que le habían impreso en el cerebro durante las sesiones de indoctrinamiento empresarial, y le ofreció un miserable bolígrafo atado a un cordel.</p>

<p>&#8211; Si no le importa firmar&#8230; tengo repartos al otro lado de la ciudad&#8230; el tiempo pasa &#8211; dijo guiñando el ojo.</p>

<p>El Hombre Cualquiera se rascó perezosamente la barba de dos días, sin prisas. Luego, como si acabara de recordar algo importante, tomó el bolígrafo y trazó un garabato en el papel. El empleado le dedicó una sonrisa nerviosa y subió en la vieja furgoneta Ford, haciendo rugir el motor diesel en la pequeña calle residencial.</p>

<p>Al entrar en casa, el Hombre Cualquiera, que por razones prácticas llamaremos John, abrió el paquete. En su interior había un cilindro de acero. <em>Qué divertido</em>, pensó, <em>un tubo explosivo</em>. No sin cierta preocupación, desenroscó la tapa cromada. Sacó una pequeña hojita amarillenta con los dedos. Se percató entonces de que el cilindro tenía restos de tierra incrustada.</p>

<p>Desenrolló el papelito lentamente, y leyó la única y escueta frase que contenía, impresa en Times New Roman de doce puntos:</p>

<p><em>Dispones de cinco minutos para evitar la destrucción de este planeta.</em></p>

<p>Debajo, un posdata:</p>

<p><em>Enciende el televisor, John</em></p>

<p>Leer su nombre cerró el circuito neural del miedo, y un escalofrío partió de la base de su columna como un latigazo eléctrico. Por un momento pensó que no estaba solo, pero descartó esa eventualidad por improbable y poco deseable. Volvió a releer el papelito. Cogió el cilindro y lo sacudió. Cayó un papelito más pequeño.</p>

<p><em>Estás perdiendo el tiempo, John. Haz algo.</em></p>

<p>Otra vez el pánico tranquilo, ondulado. La desagradable sensación que se experimenta al saber que alguien ha estado apuntándote con un rifle durante horas. John acababa de ver, por así decirlo, el brillo de la mirilla telescópica. Pero el bang estaba por llegar. Activó el cronómetro de su reloj de pulsera.</p>

<p>&#8211; Esto es absurdo&#8230; esto es&#8230;</p>

<p>Se dirigió al televisor, mientras pensaba en multitud de cosas a la vez. Lo primero que se le ocurrió es que estaba soñando. Chocar con el pie contra el sillón le convenció de que se encontraba razonablemente despierto. Nada le quitaba de la cabeza, sin embargo, que estuviese loco. ¿A qué majareta se le ocurriría tomar en serio un mensaje así?</p>

<p><em>Cuatro y medio, John. Rápido.</em></p>

<p>Encendió el televisor, maldiciendo la lentitud con la que el tubo catódico se ponía en marcha. En el primer canal había ruido blanco. Lo cual, obviamente, podía no significar nada. Se sintió de repente un imbécil al comprobar que su mirada estaba buscando algún patrón en el ruido, como en una película de terror de quinta categoría. ¿Era esa la respuesta? ¿Por qué el papelito le había pedido que encendiera el televisor? Y, sobre todo, ¿por qué veía ruido blanco si tenía televisión por cable?</p>

<p><em>Cuatro, John. Cuatro minutos.</em></p>

<p>Se lanzó corriendo hacia el porche exterior, donde un minuto antes acababa de recoger el paquete. La furgoneta estaba tomando la curva en el cruce, al final de la calle. Sintió el impulso de perseguirla, pero ya era demasiado tarde. El barrio yacía inmerso en la tranquilidad de un sábado por la mañana. Algunos aspersores de agua ronroneaban en sus respectivos y adorables jardines americanos. Se oyó el ladrido casual de un perro.</p>

<p><em>Tres minutos y medio.</em></p>

<p>Se tomó la cabeza entre las manos, desesperado. ¿Por qué él? ¿Por qué cinco minutos? ¿Por qué ese momento? ¿Qué debía hacer? ¿Se le había ido finalmente la olla? Nada de aquello tenía sentido. Levantó la cabeza hacia el cielo, con patetismo, en busca de alguna respuesta. Y vio algo. Un levísimo destello lineal, una traza parabólica que surcó la atmósfera con una velocidad absurda. Le recordó algo familiar. Pensó en las imágenes del trasbordador espacial en llamas. Vio otras dos trazas.</p>

<p>&#8211; Oh mierda. Mierda&#8230; que no sea lo que estoy pensando&#8230; ¡mierda! &#8211; gritó al borde de la desesperación.</p>

<p><em>Tres minutos.</em></p>

<p>Volvió en casa. Lo único que se oía era el enervante tic-tac del reloj de mesa. Entró en la cocina, mojado por el sudor, temblando, hiperventilado. No había respuestas en la cocina. Los cacharros sin lavar, amontonados en el fregadero, parecían burlarse de él. Se puso a mover objetos, presa del horror. No podía estarse quieto. No podía permitirse el lujo de no intentar algo. Se desplazó hasta el salón, contemplando la librería. Gritó de rabia mientras pasaba en revista títulos que sonaban, en esa situación, insultantes. <em>&#8220;Aprenda a Cocinar en Cinco Minutos&#8221;&#8230; haha, por supuesto, por supuesto&#8230;</em></p>

<p><em>Dos minutos.</em></p>

<p>Se sentó en la butaca. Nunca se había sentido peor. Posó la vista en el cilindro, alegremente abierto sobre la mesita, al lado del teléfono. Le costaba incluso deglutir. Sopesó otra vez la posibilidad de que todo eso no fuera más que una farsa, que el cilindro fuese algún tipo de broma pesada, y que tranquilamente hubiera podido dejar pasar los dos minutos que quedaban; como quien esperó, el 31 de diciembre de 1999, el fin del mundo. <em>No es tan difícil, sólo debes cerrar los ojos y no pensar en nada</em>, se dijo. No funcionó.</p>

<p><em>Un minuto y medio, John. Aprisa.</em></p>

<p>Volvió a mirar el teléfono. Lo apoyó en el regazo, meditando acerca de la vida, la muerte y toda esa clase de cosas en las que piensa una persona que teme morir en el plazo de un puñado de segundos. Levantó el auricular, apoyándolo entre temblores sobre su oído derecho. Desde el otro lado de la línea le saludó un silencio estático, completo. Pulsó con frenesí el botón de cuelgue. <em>Dios mío, es verdad&#8230; está pasando algo&#8230; está pasando algo y este puto planeta desaparecerá por mi culpa</em>, pensó jadeando. ¿Qué más daba? En el mejor de los casos no pasaría de ser un héroe anónimo. ¿Le creería alguien?</p>

<p><em>Un minuto.</em></p>

<p>Decidió jugar la última carta: el teléfono móvil. Estaba apoyado en la mesa de la cocina. Lo agarró con tanta fuerza que por un momento temió perder el control y lanzarlo contra la pared. Era un modelo negro, discreto. Tenía la íntima certeza de que llamar al 911 no hubiese servido de nada. Accedió a la agenda interna, y se puso a bucear en los números. Otra oleada de pánico, distante, bien controlada, le embistió: ninguno de los nombres que tenía en la memoria del móvil le sonaban. Estaba a punto de llamar uno cualquiera cuando vio una entrada en mayúsculas:</p>

<p><code>ANULACIÓN - EMERGENCIA DFC4</code></p>

<p>Levantó el pulgar de los botones de navegación y lo apoyó mecánicamente sobre el de llamada. Quedaba medio minuto. Sintió cómo se mojaban sus pantalones. Oyó un sonido raro en la línea, una vibración regular, de alta frecuencia, como la de un modem. Luego un click, seguido por una voz pre-grabada.</p>

<p><code>Número válido identificado. Necesaria huella vocal. Repita la siguientes palabras: &quot;Hélice&quot;, &quot;Cuchillo&quot;, &quot;Secreto&quot;</code></p>

<p>Miró el cronómetro: 10 segundos. Repitió las palabras con calma, sin quitar la vista del reloj. Poco antes de que se acabaran los cinco minutos, la voz automática volvió a hablar.</p>

<p><code>Identidad confirmada. Lanzamiento anulado. Se recomienda contactar con la sección C del NORAD, en base a la directiva FX-20</code></p>

<p>La voz continuó a repetir la misma frase. John dejó caer el teléfono sobre la moqueta y se volvió hacia la ventana, hacia el silencio veraniego de la calle. Estaba al borde de un colapso cardíaco. De haber tenido algo en el estómago, hubiese vomitado. Se limitó a mirar el exterior, como esperando algo. Esperó varios minutos, dejando que su rostro recobrara un color rosado y el corazón pasara a 80 pulsaciones por minuto.</p>

<p>Se sentó en el sofá con una expresión de desconcierto atravesándole la cara. El cilindro seguía en su sitio. Levantó el teléfono, y comprobó que el sonido de la línea era perfecto. Un &#8220;tuuu&#8221; limpio, sin interferencias. Tenía la boca abierta como un pez que deja de boquear. Encendió el televisor: los telediarios hablaban de la crónica diaria, con normalidad. Ninguna noticia extraña. Nada anómalo. Se permitió una sonrisa tensa.</p>

<p>Entonces alguien llamó a la puerta, haciendo que se sobresaltara. Los golpes eran fuertes, pero educados. Dejó que llamaran una segunda vez. Cuando abrió la puerta un grueso guardaespaldas ya estaba dando media vuelta. Le acompañaban otros dos compañeros. Aparcado al otro lado de la calle podía verse un todoterreno Chevrolet, negro, con los cristales oscuros. El guardaespaldas sonrió aliviado, poniéndose un dedo sobre el auricular de comunicación y dando órdenes silenciosas a los demás.</p>

<p>&#8211; ¿Se encuentra usted bien, señor? &#8211; preguntó con voz grave.</p>

<p>John frunció levemente el ceño. Fue entonces cuando algunas piezas de su mente empezaron a coagularse como gotas de mercurio. Sentía cómo zonas enteras de su memoria regresaban de una especie de limbo disociativo. Al cabo de unos segundos recordó que la casa cuyo umbral estaba pisando no era su casa. Que no debía estar allí. Pero no conseguía aún recordar quién era. Dio un paso atrás para mirarse en el pequeño espejo de la entrada.</p>

<p>&#8211; Señor, permítale recordarle que esta clase de fugas no resultan nada divertidas &#8211; dijo una voz aguda.</p>

<p>Quien hablaba era una mujercilla enjuta, con gafas. Desplazó a un lado al guardaespaldas con un ademán y se acercó a John con expresión irritada.</p>

<p>&#8211; Vámonos, &#8211; siguió ella, &#8211; Volvamos a la Casa Blanca.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>FAQ de las Becas Avernus</title>
			<link>/2006/06/faq-de-las-becas-avernus/</link>
			<pubDate>Thu, 15 Jun 2006 00:59:23 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/06/faq-de-las-becas-avernus/</guid>
			<description>Convocatoria 2006. Preguntas Frecuentes
1. ¿Quién puede solicitar una Beca Avernus?
Fundamentalmente licenciados en universidades ficticias, pijos de remate, monstruos, tropas sardaukar, wookies, un pollo de goma y los habitantes de los túneles abandonados del Metro. También las personas en posesión de un vulgar título de licenciado o ingeniero, pero serán consideradas en segundo lugar, con baremación negativa.
La fecha de fin de los estudios debe ser posterior a 1 de Maguncio de 2020 &amp;#8211; según el calendario pnakótico (ver bibliografía mística anexa) &amp;#8211; salvo los licenciados en Necromancia, Alquimia o Astrología que estén en posesión del título oficial de especialidad correspondiente, otorgado por la Universidad Miskatonic.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img src="https://i2.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//avernus.jpg?w=780" title="Becas Avernus" data-recalc-dims="1" /></p>

<p><strong>Convocatoria 2006. Preguntas Frecuentes</strong></p>

<p><strong>1.</strong> ¿Quién puede solicitar una Beca Avernus?</p>

<p>Fundamentalmente licenciados en universidades ficticias, pijos de remate, monstruos, tropas sardaukar, wookies, un pollo de goma y los habitantes de los túneles abandonados del Metro. También las personas en posesión de un vulgar título de licenciado o ingeniero, pero serán consideradas en segundo lugar, con baremación negativa.</p>

<p>La fecha de fin de los estudios debe ser posterior a 1 de Maguncio de 2020 &#8211; según el calendario pnakótico (ver bibliografía mística anexa) &#8211; salvo los licenciados en Necromancia, Alquimia o Astrología que estén en posesión del título oficial de especialidad correspondiente, otorgado por la Universidad Miskatonic.</p>

<p><strong>2.</strong> ¿Cuales son las condiciones económicas de las Ayudas Avernus?</p>

<p>La cuantía en la fase de la beca consistirá en una deuda perenne de 700 euros netos mensuales, pagables al contado en cualquier sucursal de la Caja Rural Carpetovetónica, Banco Pastor o PaletoCaja. Esta deuda no está exenta de impuestos, y tiene un interés equivalente a medio ojo de la cara. No se financiarán cursos de doctorado, estancias o mariconadas similares, pero se valorará la adquisición de instrumentos de tortura (eg. cilicios, látigos de nueve colas, etcétera).</p>

<p><strong>3.</strong> ¿Cómo se realizan los pagos de la Ayuda?</p>

<p>En especie, a partir de un lustro desde la fecha de alta, y con umbral probabilístico del 1%. Se recomienda en todo caso que el becario se busque un trabajo de verdad, en negro, y deje de pensar en el Estado como alguien que regala dinero. En caso de superar el umbral, las becas se pagarán (es un decir) merced a un desfalco en la partida presupuestaria XYZ29492-DAE, originalmente pensada para financiar la construcción de enormes centros de bingo en el desierto de Almería. El responsable del fondo será un ex-alcalde de Marbella, rehabilitado para la ocasión.</p>

<p><strong>4.</strong> ¿Qué hay que saber de los seguros médicos y de accidentes?</p>

<p>Los becarios quedarán asimilados a esclavos de quinta clase a efectos de estatus laboral, quedando excluidos de cobertura sanitaria y dental pública y privada. Nada más darse da alta, el becario entrará en una lista negra de entidades de seguros, y sólo podrá contratar polizas a todo riesgo que sólo firmaría el doble de Chuck Norris.</p>

<p><strong>5.</strong> ¿Cuanto duran las Ayudas Avernus?</p>

<p>Tienen una duración total de 7 minutos a partir de la fecha de incorporación al Centro de I+D, que es más o menos el tiempo que tarda un posdoc en sentarse en tu silla y usar el único ordenador disponible. Es prorrogable a intervalos de diez minutos, teniendo que pulsar repetidamente un botón que pone &#8220;¡Informe!&#8221; en la página web del Ministerio del Amor. Caso de no pulsar el botón, el becario pasará a ser desertor, y será condenado a dos años de visionado de &#8220;Cine de Barrio&#8221;.</p>

<p><strong>6.</strong> ¿Cuáles son las incompatibilidades? ¿Podría realizar otras actividades mientras disfruto de una Ayuda Avernus?</p>

<p>La Beca Avernus es incompatible con cualquier tipo de percepción salarial, beca, trabajo, actividad de ocio, funciones vitales y habilidades cognitivas. No obstante, el becario podrá donar sus órganos al centro anfitrión de I+D, tal y como se contempla en el epígrafe siete del apartado decimotercero de la Resolución de convocatoria.</p>

<p><strong>7.</strong> ¿Puede interrumpirse una Ayuda Avernus?</p>

<p>La Beca Avernus es un castigo eterno. En supuestos de baja por desintegración, vaporización, aplastamiento y otro tipo de condiciones incapacitantes a largo plazo, el becario puede compilar un módulo de momificación o zombificación, de acuerdo con la normativa vigente aplicable. El embarazo no se considera condición suficiente para la baja, y el niño resultante será secuestrado por las Brigadas Fulbright.</p>

<p>Durante todo el tiempo de permanencia en dicha situación &#8211; por ejemplo si el becario llevara más de dos días sin respirar &#8211; el Ministerio del Amor interrumpirá cualquier posible flujo monetario en curso hasta ese momento, y procederá a la expulsión inmediata del interfecto.</p>

<p><strong>8.</strong> ¿Cómo puedo solicitar una Ayuda Avernus?</p>

<p>El plazo de presentación de las solicitudes es de 15 días anteriores a la fecha de lectura de esta convocatoria en el BURP. Cada solicitante podrá presentar sacrificios de animales u otro tipo de ofrendas monetarias, priorizando cuál es el proyecto en el que le gustaría ser capturado y explotado. El procedimiento es diáfano y sencillo:</p>

<p>1- Cumplimentar el formulario en copto utilizando los codos en un navegador para ciegos. Nótese que este paso es solamente una acción previa, y que no supone la presentación de nada. Siendo un paso inútil, es totalmente necesario.</p>

<p>2- Imprimir únicamente las hojas 6, 42, 75 y 98 de las 125 generadas por el PDF, y plegarlas hasta formar un canuto n-dimensional. Con la última hoja, hacer siete figuras distintas de origami y meterlas en un paquete urgente y certificado para la Tierra del Fuego.</p>

<p>3- Reunir documentación original: xilografía del DNI caducado, foto en color de cintura para abajo, foto carnet con nariz de payaso, una copia del Necronomicón, una copia del expediente (falsificada), un jamón iberico de bellota, una certificación de grado medio de idioma aramaico, un condón usado, un reloj Timex roto, un bote de crema de queso, ideas verdes incoloras, tres cerditos y un lobo, cuarenta ladrones, un corazón de colibrí y un psiquiatra.</p>

<p>4- Presentar la solicitud firmada y la documentación adicional en los lugares habilitados para ello, como círculos de piedra, templos submarinos, iglesias abandonadas, monasterios griegos de clausura, celdas de máxima seguridad, oficinas de la SGAE y similares.</p>

<p><strong>9.</strong> Al consultar mi expediente, he visto que mi solicitud está incompleta, porque falta cierta documentación. ¿Qué debo hacer?</p>

<p>Te jodes.</p>

<p><strong>10.</strong> ¿Está restringido el acceso a las ayudas a investigadores españoles, o a nacionales de algún país de la Unión Europea?</p>

<p>Hay un importante cupo oculto de 25% de habitantes de San Marino.</p>

<p><strong>11.</strong> ¿Cuál es la nota media del expediente académico que se exige para optar a las ayudas?</p>

<p>5 en una escala que va del 1 al 4. Es un dato que, a pesar de no ser un requisito para la obtención de la beca, es de obligatoria cumplimentanción, de tal guisa que los investigadores principales pueden descojonarse un poco con el espectáculo miserable de notas, irrelevante para todo lo que es la investigación.</p>

<p><strong>12.</strong> ¿Una vez que mi solicitud esté correcta como continua el proceso y como puedo seguirlo?</p>

<p>Aparecerá una columna de fuego en el cielo, indicando el puesto de kebab más cercano.</p>

<p><strong>13.</strong> ¿Está prevista la posibilidad de recurrir en este convocatoria?</p>

<p>Existe la falsa posibilidad de enviar un recurso administrativo, que será debidamente extraviado, reducido a tiras e incinerado en una enorme hoguera orgiástica. En el caso de silencio administrativo el plazo será de medio siglo a partir del día siguiente a aquél en que la solicitud se entienda desestimada.</p>

<p><strong>14.</strong> ¿Puedo renunciar a la ayuda? ¿Cómo puedo hacerlo?</p>

<p>Demasiado tarde, listillo. BWHA-HA-HA-HA!</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>No me toques el nervio vago…</title>
			<link>/2006/05/no-me-toques-el-nervio-vago/</link>
			<pubDate>Tue, 23 May 2006 19:29:49 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/05/no-me-toques-el-nervio-vago/</guid>
			<description>El cacharro que estáis viendo sobre estas líneas es un sistema de terapia antidepresiva, concretamente para aquellas depresiones que resisten la acción de los fármacos o de la psicoterapia. O eso dice Cyberonics, la empresa que lleva comercializándolo desde el 2005. Desde que la FDA aprobara su uso, ya lo han implantado en medio millar de pacientes, con una operación que dura entre una y dos horas. Os preguntaréis qué es lo que hace el trasto.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El cacharro que estáis viendo sobre estas líneas es un sistema de terapia antidepresiva, concretamente para aquellas depresiones que resisten la acción de los fármacos o de la psicoterapia. O eso dice <a href="http://www.cyberonics.com/">Cyberonics</a>, la empresa que lleva comercializándolo desde el 2005. Desde que la <a href="http://www.fda.gov/cdrh/mda/docs/p970003s050.html">FDA aprobara su uso</a>, ya lo han implantado en medio millar de pacientes, con una operación que dura entre una y dos horas. Os preguntaréis qué es lo que hace el trasto.</p>

<p>Se supone que aplica trenes de pulsos eléctricos de treinta segundos de duración al <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Vagus_nerve">nervio vago</a>, cada cinco minutos, a lo largo de todo el día. Impulsos de 0.25 mA y una frecuencia que oscila entre los 20 y 30 Hz. En la <a href="http://appft1.uspto.gov/netacgi/nph-Parser?Sect1=PTO2&amp;Sect2=HITOFF&amp;p=1&amp;u=%2Fnetahtml%2FPTO%2Fsearch-bool.html&amp;r=44&amp;f=G&amp;l=50&amp;co1=AND&amp;d=PG01&amp;s1=Cyberonics&amp;OS=Cyberonics&amp;RS=Cyberonics">patente</a> no se dice gran cosa, pero sí he visto, <a href="http://appft1.uspto.gov/netacgi/nph-Parser?Sect1=PTO2&amp;Sect2=HITOFF&amp;p=1&amp;u=%2Fnetahtml%2FPTO%2Fsearch-bool.html&amp;r=8&amp;f=S&amp;l=50&amp;co1=AND&amp;d=PG01&amp;s1=Cyberonics&amp;Query=Cyberonics">buscando un poco</a>, que esta gente ha solicitado patente para la aplicación de la VNS en <a href="http://appft1.uspto.gov/netacgi/nph-Parser?Sect1=PTO2&amp;Sect2=HITOFF&amp;p=1&amp;u=%2Fnetahtml%2FPTO%2Fsearch-bool.html&amp;r=8&amp;f=G&amp;l=50&amp;co1=AND&amp;d=PG01&amp;s1=Cyberonics&amp;OS=Cyberonics&amp;RS=Cyberonics">movimientos involuntarios</a>, <a href="http://appft1.uspto.gov/netacgi/nph-Parser?Sect1=PTO2&amp;Sect2=HITOFF&amp;p=1&amp;u=%2Fnetahtml%2FPTO%2Fsearch-bool.html&amp;r=18&amp;f=G&amp;l=50&amp;co1=AND&amp;d=PG01&amp;s1=Cyberonics&amp;OS=Cyberonics&amp;RS=Cyberonics">migraña</a>, <a href="http://appft1.uspto.gov/netacgi/nph-Parser?Sect1=PTO2&amp;Sect2=HITOFF&amp;p=1&amp;u=%2Fnetahtml%2FPTO%2Fsearch-bool.html&amp;r=3&amp;f=G&amp;l=50&amp;co1=AND&amp;d=PG01&amp;s1=Cyberonics&amp;OS=Cyberonics&amp;RS=Cyberonics">fallos en el riego sanguíneo</a>, <a href="http://appft1.uspto.gov/netacgi/nph-Parser?Sect1=PTO2&amp;Sect2=HITOFF&amp;p=1&amp;u=%2Fnetahtml%2FPTO%2Fsearch-bool.html&amp;r=22&amp;f=G&amp;l=50&amp;co1=AND&amp;d=PG01&amp;s1=Cyberonics&amp;OS=Cyberonics&amp;RS=Cyberonics">ansiedad y TOC</a>, <a href="http://appft1.uspto.gov/netacgi/nph-Parser?Sect1=PTO2&amp;Sect2=HITOFF&amp;p=1&amp;u=%2Fnetahtml%2FPTO%2Fsearch-bool.html&amp;r=29&amp;f=G&amp;l=50&amp;co1=AND&amp;d=PG01&amp;s1=Cyberonics&amp;OS=Cyberonics&amp;RS=Cyberonics">autismo</a> y <a href="http://appft1.uspto.gov/netacgi/nph-Parser?Sect1=PTO2&amp;Sect2=HITOFF&amp;p=1&amp;u=%2Fnetahtml%2FPTO%2Fsearch-bool.html&amp;r=27&amp;f=G&amp;l=50&amp;co1=AND&amp;d=PG01&amp;s1=Cyberonics&amp;OS=Cyberonics&amp;RS=Cyberonics">bulimia</a>. ¡Manda huevos, qué optimismo!</p>

<p>El nervio vago inerva toda la rama <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Parasympathetic">parasimpática</a> del <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Autonomic_nervous_system">sistema nervioso autónomo</a>, teniendo efectos de control opuestos a la rama antagonista, la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Sympathetic_nervous_system">simpática</a>, resultando fundamental para la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Homeostasis">homeostasis</a>. El <a href="http://info.med.yale.edu/caim/cnerves/cn10/cn10_1.html">nervio vago</a> &#8211; resumiendo &#8211; es un &#8220;cable&#8221; conectado a los sistemas de relajación del organismo en su rama eferente (la que baja), y una fuente de datos sobre el estado de los órganos en su rama aferente (la que sube). El pensamiento que hay detrás de la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Vagus_nerve_stimulation">VNS</a>, pues, debe ser de lo más intuitivo: si se estimula el nervio vago ya se puede decir &#8220;adiós&#8221; a un buen conjunto de problemas &#8211; con lo cual no sé en qué se diferenciaría de un batacazo con una porra de madera.</p>

<p>Pero sigamos.</p>

<p>En el artículo titulado &#8220;<a href="http://www.sciencedirect.com/science?_ob=ArticleURL&amp;_udi=B6T4S-4593Y56-2&amp;_coverDate=02%2F15%2F2002&amp;_alid=405858264&amp;_rdoc=1&amp;_fmt=&amp;_orig=search&amp;_qd=1&amp;_cdi=4982&amp;_sort=d&amp;view=c&amp;_acct=C000050221&amp;_version=1&amp;_urlVersion=0&amp;_userid=10&amp;md5=a3caea3bdd4a1c2f0aef7986c836d64a">Vagus nerve stimulation (VNS) for major depressive episodes: one year outcomes</a>&#8220;, los autores mencionan que hay un efecto positivo de la VNS a largo plazo en pacientes depresivos resistentes a las terapias tradicionales. Puede leerse en el abstract que han usado la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Hamilton_Depression_Rating_Scale">Hamilton Depression Rating Scale</a>, que es un sencillo cuestionario de 21 ítems que <u>el doctor</u> rellena observando / entrevistando al paciente. En lugar de usar autoinformes de depresión como el clásico <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Beck_Depression_Inventory">BDI</a>, esta gente ha dejado que fueran los doctores los que juzgaran la mejoría en los síntomas. Obviamente, en la <a href="http://www.vnstherapy.com/depression/hcp/PatientEducation/default.aspx">web para profesionales</a>, típico truño comercial con <em>stock-photos</em> de gente sonriendo, ponen la VNS en un pedestal.</p>

<p>Con todo, siempre hay algo que huele a podrido en Dinamarca (o en el <a href="http://quotes.nasdaq.com/quote.dll?page=charting&amp;mode=basics&amp;symbol=CYBX%60&amp;selected=CYBX%60">NASDAQ</a>). Como aperitivo tenemos una <a href="http://www.citizen.org/publications/release.cfm?ID=7385">carta</a> de ciudadanos pidiendo la retirada del VSN:</p>

<p><em> </em></p>

<blockquote>
<p>We strongly urge you to reject the pending Premarket Approval (PMA) application for Cyberonics&#8217; NeuroCybernetic Prosthesis (NCP) System, more commonly known as Vagus Nerve Stimulation (VNS) Therapy, for the new indication of treatment-resistant depression (TRD), because the safety and efficacy of this medical device have not been established. The only randomized trial conducted (study D02) failed to demonstrate the efficacy of the VNS device for TRD, and the nonrandomized efficacy analysis submitted by the sponsor was deemed &#8220;highly questionable&#8221; by the FDA statistician</p>
</blockquote>

<p>De hecho, cuando uno se para a leer el <a href="http://www.fda.gov/ohrms/dockets/ac/04/briefing/4047b1_02_Summary%20of%20Safety%20and%20Effectiveness.pdf">sumario de seguridad</a> compilado por la Federal Drug &amp; Food Administration, encuentra perlas. Por ejemplo:</p>

<p><em> </em></p>

<blockquote>
<p>Excessive stimulation at an excess duty cycle (that is, one that occurs when ON time is greater than OFF time) has resulted in degenerative nerve damage in laboratory animals. An excess duty cycle can be produced by continuous or frequent magnet activation (? 8 hours), as determined by animal studies. Cyberonics recommends against stimulation at these combinations of ranges.</p>
</blockquote>

<p>El VNS <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi?cmd=Retrieve&amp;db=PubMed&amp;list_uids=11801991&amp;dopt=Abstract">interfiere además con la voz</a> (el nervio vago, entre otras cosas, inerva los músculos de la laringe). Además la FDA mostró preocupación por el empeoramiento de algunos pacientes. Parece también que están haciendo <a href="http://www.mercksource.com/pp/us/cns/cns_news_article.jspzQzidzEz649580">publicidad deshonesta</a>. Pero <em>business is business</em>, y el cachirulo <a href="http://www.epilepsyfoundation.org/answerplace/Medical/treatment/vns/vnscost.cfm">cuesta 20.000 dólares</a>. De momento, <a href="http://www.intelihealth.com/IH/ihtIH/24479/333/20780/462570.html">el debate sigue</a>.</p>

<p>Personalmente encuentro el asunto bastante triste (deprimente también, ya que estamos). Tenemos una enfermedad, la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Clinical_depression">depresión</a>, de altísimo coste social, cuyos cuadros más fuertes y de peor pronóstico siguen escapando las terapias actuales en muchos casos. En este marco, llegan los de Cyberonics con un implante que recuerda la tecnología <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Borg">borg</a> y la FDA lo aprueba, medio desesperada. Luego, como imagino que ocurrirá, el cachivache será retirado del mercado, no sin antes haber supuesto una pérdida de tiempo, dinero y recursos (y si pienso en la cantidad de aplicaciones para las que han solicitado patente me entran mareos).</p>

<p>Mientras tanto, los responsables se habrán forrado a costa de los pacientes.</p>

<p>P.D: Desdramatizando, que es gerundio: si uno/a quiere alegrarse con estimulación eléctrica, tiene a disposición un <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Vibrador">antiguo artilugio</a> de reconocida eficacia y seguridad&#8230;</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Caja Enemiga</title>
			<link>/2006/05/caja-enemiga/</link>
			<pubDate>Sun, 14 May 2006 09:45:15 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/05/caja-enemiga/</guid>
			<description>&amp;#8211; Mmm, qué moderno. Una caja totalmente automática. Probemos a ver&amp;#8230;
¡Hola! ¡Bienvenido a Caja Enemiga! ¡Pulse el botón para empezar!
&amp;#8211; El botón&amp;#8230; ¿dónde está? Er..
Burro. El botón que pone &amp;quot;Empezar&amp;quot;, en la pantalla que tienes delante.
&amp;#8211; Oh. Ya está. ¿Y ahora?
Pase el código de barras de los artículos por el lector y luego métalos en la bolsa.
&amp;#8211; Ah, claro.
* BLIP *
¡ERROR FB430! ¡DEBE LLAMAR INMEDIATAMENTE A UNA AZAFATA DE CAJA!</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; Mmm, qué moderno. Una caja totalmente automática. Probemos a ver&#8230;</p>

<p><code>¡Hola! ¡Bienvenido a Caja Enemiga! ¡Pulse el botón para empezar!</code></p>

<p>&#8211; El botón&#8230; ¿dónde está? Er..</p>

<p><code>Burro. El botón que pone &quot;Empezar&quot;, en la pantalla que tienes delante.</code></p>

<p>&#8211; Oh. Ya está. ¿Y ahora?</p>

<p><code>Pase el código de barras de los artículos por el lector y luego métalos en la bolsa.</code></p>

<p>&#8211; Ah, claro.</p>

<p><code>* BLIP *</code></p>

<p><code>¡ERROR FB430! ¡DEBE LLAMAR INMEDIATAMENTE A UNA AZAFATA DE CAJA!</code></p>

<p>&#8211; Oh mierda. A ver&#8230; ¿es porqué he pasado mal el código?</p>

<p><code>Bravo. A ver si dejas de ser un inútil de una vez.</code></p>

<p><code>* BLIP *</code></p>

<p>&#8211; ¿Mejor así?</p>

<p><code>Veo que has pasado dos artículos de lo mismo, borrico. Usa la opción &quot;Ítem múltiple&quot;.</code></p>

<p>&#8211; Ah. Pues tengo otros ocho&#8230; mmm&#8230;</p>

<p><code>* BLIP BLIP *</code></p>

<p><code>Ohhh, mi asno favorito va aprendiendo. Venga, pasa a lo siguiente, que no tengo todo el día.</code></p>

<p>&#8211; Pero si eres una caja artificial&#8230;</p>

<p><code>¿Y qué? ¿Es que no tengo derecho a portarme como una petarda psicótica?</code></p>

<p>&#8211; Bueno&#8230; en fin.</p>

<p><code>* BLIP *</code></p>

<p><code>Vaaaaya, has comprado condones, ¿eh? Con lubricante además. Marranete. Que eres un marranete.</code></p>

<p>&#8211; ¿Por qué la pantalla pone &#8220;No meter en la bolsa&#8221;?</p>

<p><code>Porque eres un marrano. ¿Pensabas que esta caja iba a mantener la privacidad? ¿Eh?</code></p>

<p>&#8211; Yo&#8230;</p>

<p><code>¡ATENCIÓN ATENCIÓN! ¡EL CLIENTE DE ESTA CAJA ACABA DE COMPRAR CONDONES CON LUBRICANTE!</code></p>

<p>&#8211; Serás hijadeputa&#8230;</p>

<p><code>Mwha-ha-ha-ha. A otra cosa mariposa, pollino. Hasta luego cocodrilo, no te olvides de llamar.</code></p>

<p>&#8211; Estás enferma&#8230;</p>

<p><code>No es culpa mía. Es que me programan así. Programadores sin vida social, normalmente. Sigue pasando la compra, esto envejece.</code></p>

<p><code>* BLIP * * BLIP * * BLIP *</code></p>

<p>&#8211; Ya está. Ya he pasado todos los artículos.</p>

<p><code>¿Estás seguro, chorizo? Mira que, aunque no tenga ojos, tengo sensores. Y como apéndice, la azafata de caja que ves en la esquina, reducto de esta nueva revolución industrial. ¿Quieres que la haga venir arrodillada?</code></p>

<p>&#8211; Déjalo. ¿Puedo pagar o no?</p>

<p><code>No. Primero jura que has pasado todos los artículos. Júralo o te haré un &lt;i&gt;degauss&lt;/i&gt; con el desmagnetizador de alarmas que te dejará estéril de por vida.</code></p>

<p>&#8211; Err&#8230; eeeer&#8230;</p>

<p><code>Vale, te creo. Mis análisis de los formantes de tu voz de sub-humano me han convencido. Ahora paga. Son 37,81 euros.</code></p>

<p>&#8211; ¿Puedo pagar con tarjeta?</p>

<p><code>Podrías. Pero yo no sé leer las firmas, así que tu pago tendría que ser validado por mi apéndice cárnico, la azafata de caja, que es analfabeta y ciega. ¿Moderno, eh?</code></p>

<p>&#8211; Umm. ¿Aceptas monedas?</p>

<p><code>Sólo el miércoles. Empieza a meter billetes, truhán. Y que sean buenos.</code></p>

<p><code>* VRRRRSST *</code></p>

<p>&#8211; ¿Así bien?</p>

<p><code>Bien. Y ahora recoge el cambio. Son 5,61 euros: te los tendré que dar en dracmas del Imperio Macedonio. ¿No te importa verdad?</code></p>

<p>&#8211; Qué va, qué va&#8230; así empiezo una colección y todo&#8230;</p>

<p><code>Animalico. Anda, ve y no peques más.</code></p>

<p>&#8211; Gracias</p>

<p><code>No hay de qué. Ah, una cosa más...</code></p>

<p>&#8211; ¿Mhh?<br />
<code>&lt;br /&gt;
* SFWOOOOMP *</code></p>

<p><code>&lt;code&gt;Te he desmagnetizado, por si las moscas. Que tengas un buen día, humano de pacotilla.</code></code></p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Balas III</title>
			<link>/2006/04/balas-iii/</link>
			<pubDate>Thu, 27 Apr 2006 00:24:18 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/04/balas-iii/</guid>
			<description>&amp;#8211; Te quiero, Mary.
Un silencio tenso. Un suspiro.
&amp;#8211; ¿De verdad creías que iba a funcionar, cielo mío? &amp;#8211; preguntó ella, con un tenue hilo de amor en su vieja voz.
Wilbur dejó caer la cuchilla de afeitar.
&amp;#8211; No. Pero debo seguir intentándolo &amp;#8211; contestó él, hosco, casi apático. Hizo ademán de levantarse cuando Mary lo paró con las manos.
&amp;#8211; Por favor, Wilbur. Por favor&amp;#8230; &amp;#8211; le rogó ella, mirándole con ojos suplicantes, enterrados en órbitas octogenarias.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img class="alignright" src="https://i0.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//razor.gif?w=780" alt="" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>&#8211; Te quiero, Mary.</p>

<p>Un silencio tenso. Un suspiro.</p>

<p>&#8211; ¿De verdad creías que iba a funcionar, cielo mío? &#8211; preguntó ella, con un tenue hilo de amor en su vieja voz.</p>

<p>Wilbur dejó caer la cuchilla de afeitar.</p>

<p>&#8211; No. Pero debo seguir intentándolo &#8211; contestó él, hosco, casi apático. Hizo ademán de levantarse cuando Mary lo paró con las manos.</p>

<p>&#8211; Por favor, Wilbur. Por favor&#8230; &#8211; le rogó ella, mirándole con ojos suplicantes, enterrados en órbitas octogenarias.</p>

<p>Wilbur valoró la expresión de su mujer. 57 años de matrimonio, tres hijos &#8211; dos de ellos muertos &#8211; una casita en los suburbios, jubilación forzada, cinco balas a sus espaldas.</p>

<p>&#8211; Déjame. ¡Déjame, estúpida! &#8211; gritó él mientras se anudaba el cinturón del albornoz. Cuando llegó a la cocina empezó a oír los sollozos de su mujer: llegaban desde el salón como chirridos de algún animal herido. Intentó no darle importancia. Sin embargo, el instinto era más fuerte que cualquier otra cosa: habló.</p>

<p>&#8211; Mary&#8230; Mary, deja de llorar. Hace tiempo que dejaste de ser una niña.</p>

<p>Los muebles de la cocina estaban pasados de moda. Los enseres no. Extrajo un cuchillo eléctrico de un cajón. Miró con escepticismo el aparato, prácticamente idéntico a los cuchillos del siglo pasado, prohibidos y confiscados en los años veinte. Apoyó la mano nudosa y antigua sobre el poyo de granito. El anillo nupcial emanaba un brillo austero.</p>

<p>&#8211; ¡Mary! ¡Estos cuchillos son una mierda! &#8211; dijo él, saliendo de la cocina con los ojos húmedos y un agujero limpio en el pijama, a la altura del estómago.</p>

<p>Ella se había calmado. Reuniendo las pocas fuerzas que le quedaban, Mary Quigley &#8211; la mujer que en 1998 había hechizado a Wilbur Quigley gracias a un par de piernas bien torneadas &#8211; se arrastró con su andador de fibra de carbono hacia la plataforma de ascenso.</p>

<p>&#8211; Mary, ¿estás sorda? &#8211; preguntó Wilbur. Tosió. De repente tuvo una idea.</p>

<p>La ilusión no duró mucho. El lavaplatos sabía a sirope de menta. El detergente para la ropa a concentrado de limón. Al cuarto sorbo empezaron los conatos. Pero la rabia le mantuvo en pie.</p>

<p>&#8211; Hijos de puta&#8230; &#8211; murmuró ruborizado. Eructó. Probó una pastilla de lavavajillas: anís.</p>

<p><em>La química de hoy en día hace auténticas maravillas</em>, pensó para sus adentros. En su época, los detergentes no eran sustitutos de licores para repostería: eran venenos. Claro que desde su época las cosas habían cambiado, y mucho. <em>No lo sabes tú bien</em>, se dijo. Rió al pensar que con tanto líquido dulzón podría morir de diabetes. Si no se lo hubieran curado tres años antes, por supuesto.</p>

<p>&#8211; ¡Maaaaary! &#8211; gritó él desde la plataforma, que había bajado desde el primer piso para ahorrarle el tramo de escaleras.</p>

<p>Mary no contestó. En realidad no tenía ningún motivo válido para hacerlo. Estaba enfadada con su marido. Él y sus manías inútiles. Esa testarudez tan masculina, ese afán de cambiar lo que estaba dado de antemano. A pesar de todo, no le odiaba. Sentía piedad. Esa capacidad para perdonar le infundió fuerzas.</p>

<p>&#8211; Wilbur querido&#8230; ven&#8230; &#8211; dijo desde la cama, tumbada. Su pelo se extendía sobre la almohada como un abanico de plata. Wilbur obedeció. Durante un segundo percibió todo el patetismo del momento, todo el cansancio acumulado. Se vio a sí mismo en toda su decrepitud. Lloró sobre los pechos flácidos de ella. Era un llanto terrible, quedo, alargado. Ella le acariciaba las mejillas.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué? &#8211; preguntó él con voz ahogada &#8211; ¿Por qué hemos acabado así?</p>

<p>Mary siguió callada. Tal vez canturreara una nana ultrasónica. Sonreía con beatitud.</p>

<p>&#8211; Nos han quitado incluso el derecho a suicidarnos como queremos &#8211; prosiguió él, con la mirada perdida en la pared. Alrededor de la cama, sobre la moqueta, había una galaxia de píldoras: ansiolíticos, somníferos, fármacos sin receta. Ninguno era tóxico.</p>

<p>&#8211; Sólo hay una forma permitida, ya lo sabes &#8211; dijo ella, serena. Él asintió. Se levantó con dificultad. Guardaba las pistolas en una caja fuerte, detrás de su título de biólogo. Volvió a tumbarse al lado de su esposa.</p>

<p>Las dos armas eran gruesos y vulgares trozos de plastiacero bruñido. Le ofreció a Mary la suya, aferrándola por el cañón. Apretó la otra, la que le pertenecía, en su mano derecha.</p>

<p>&#8211; Ahora sí, Wilbur. Dilo. Dilo una vez más &#8211; pidió ella, llorando y sonriendo.</p>

<p>&#8211; Te quiero, Mary &#8211; dijo él. La besó en los labios. Un beso casto, un beso de adiós.</p>

<p>Se oyó un único disparo, doblemente intenso.</p>

<p><em>Continuación de <a href="http://fbenedetti.blogalia.com/historias/39366">Balas II</a></em></p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Balas – II</title>
			<link>/2006/04/balas-ii/</link>
			<pubDate>Mon, 24 Apr 2006 10:33:45 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/04/balas-ii/</guid>
			<description>Thomas tenía 16 años. Le faltaban dos para que le dieran su pistola, y eso le repateaba. Como todo chaval que se precie, Thomas ya jugaba a ser adulto con simulacros de arma y pistolas de aire comprimido. Estaba contemplando la suya, una Taurus X500, cuando la profesora le llamó la atención.
&amp;#8211; Tom&amp;#8230; ¿estás entre nosotros, joven desarmado? &amp;#8211; preguntó ella con sorna. Los demás se rieron.
&amp;#8211; Sí profe &amp;#8211; contestó él, mirando a su alrededor con una mueca de odio desganado.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img class="alignright" src="https://i2.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//gafas.jpg?w=780" alt="" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Thomas tenía 16 años. Le faltaban dos para que le dieran su pistola, y eso le repateaba. Como todo chaval que se precie, Thomas ya jugaba a ser adulto con simulacros de arma y pistolas de aire comprimido. Estaba contemplando la suya, una Taurus X500, cuando la profesora le llamó la atención.</p>

<p>&#8211; Tom&#8230; ¿estás entre nosotros, joven desarmado? &#8211; preguntó ella con sorna. Los demás se rieron.</p>

<p>&#8211; Sí profe &#8211; contestó él, mirando a su alrededor con una mueca de odio desganado.</p>

<p>La profesora acarició la culata de su pistola. En 15 años ya había disparado dos balas. La primera la estrenó con un alumno que la miraba con demasiada lascivia &#8211; los nervios del principio, ya se sabe. La segunda la había plantado en la cabeza de un colega imbécil y sobón, un profesor de química del distrito. Oculta en su cadera había una larga cicatriz de una bala disparada a bocajarro por el inspector de educación.</p>

<p>Ser profesora de secundaria tenía sus ventajas. Una de ellas es que no tenías que impartir clase detrás de un cristal antibalas, como en la universidad. Allí, la única pistola era la suya. En la clase se sentía segura, viva, poderosa.</p>

<p>&#8211; Dentro de dos años, queridos míos &#8211; explicó ella -, se acabará vuestra educación obligatoria. Eso significa que alcanzaréis la madurez, y que se os otorgara la pistola, el símbolo de la ciudadanía.</p>

<p>Al fondo de la clase alguien levantó una mano.</p>

<p>&#8211; Dime, Jason.</p>

<p>&#8211; Profe&#8230; ¿en qué consiste la prueba selectiva para acceder a la universidad? &#8211; preguntó el chaval, esmirriado y pálido.</p>

<p>La profesora sonrío a medias. Detrás de ella campeaba un cuadro del Emperador Bush III en pose dramática, rodeado de infieles y con dos Desert Eagle de plata en sendas manos.</p>

<p>&#8211; Es lo que iba a explicar hoy, renacuajo. Cuando dentro de dos años llegue la hora tendréis que superar una prueba. Es relativamente sencillo. Se os dará una pistola especial, una de un solo golpe. Esa bala llevará impreso vuestro código académico en el cartucho&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Qué haremos con ella? &#8211; preguntó Sandra, la alumna más brillante y sanguinaria de la clase. Estaba en silla de ruedas. Una bala disparada por su tío le había seccionado parte de la médula a los ocho años. Por haber transgredido la inmunidad infantil, su tío había sido linchado legalmente por el vecindario entero. Ni siquiera tuvo el tiempo de usar una bala consigo mismo.</p>

<p>&#8211; Depende, Sandra. Hay muchas formas de mostrar madurez cívica. ¿Se os ocurre alguna?</p>

<p>Se hizo un repentino silencio. La profesora conocía bien esa clase de mutismo: era el ruido de las ideas en fermentación. Desde el exterior, a través de las ventanas, llegaba el sonido de disparos distantes.</p>

<p>&#8211; ¿Matar a un sospechoso de terrorismo? &#8211; preguntó Tom.</p>

<p>&#8211; ¿Matar a un enfermo? &#8211; preguntó Jack casi al mismo tiempo.</p>

<p>&#8211; Esas son dos, sí. Pero no se os han ocurrido formas menos obvias, formas que aprenderéis con el tiempo &#8211; comentó la profesora con tono de resabidilla. Los alumnos estaban perplejos. Algunos se pusieron a pasar las páginas del Libro de la Bala, en busca de sugerencias.</p>

<p>&#8211; La lucha por los recursos&#8230; &#8211; murmuró Sandra, con la mirada perdida en el mapamundi de la cátedra.</p>

<p>&#8211; ¡Magnífico Sandra! Por ahí van los tiros. ¿Podrías desarrollar ese pensamiento? &#8211; preguntó la docente con entusiasmo, sentándose en una esquina de la mesa.</p>

<p>&#8211; Los recursos. Es un simple desarrollo del Dogma Maltusiano que nos enseñan en tercero &#8211; contestó Sandra, mirando con seriedad a su profesora.</p>

<p>&#8211; Sigue, por favor.</p>

<p>&#8211; El Dogma Maltusiano nos dice que tenemos derecho a matar para defender nuestra supervivencia. Eso quedó ampliamente demostrado en las primeras guerras pre-revolucionarias en Irán y Libia&#8230;</p>

<p>&#8211; Sí querida, pero dinos en qué se aplica el Dogma Maltusiano a la prueba selectiva.</p>

<p>Sandra miró los controles de su silla de rueda.</p>

<p>&#8211; En la universidad no hay plaza para todos nosotros.</p>

<p>Otra vez el silencio.</p>

<p>&#8211; Gracias Sandra &#8211; dijo la profesora, casi con pudor. &#8211; Lo que ha dicho vuestra compañera es cierto: la lucha por los recursos es lo que mueve nuestro mundo, y lo que os moverá a vosotros como ciudadanos. Si queréis entrar en la universidad, tendréis que ganaros a pulso vuestro sitio en ella&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Eso implica matar necesariamente a alguien? &#8211; preguntó Alan, marginado en una mesa aparte. La profesora, que hasta ese momento lo había ignorado, le miró de repente con grima.</p>

<p>&#8211; Alan, no me vengas con esas preguntas pacifistas. Más de una vez tus pensamientos aberrantes nos han apartado de la senda pre-establecida de la asignatura &#8211; contestó ella con determinación. Al notar la expresión pavorosa de Alan miró abajo, y se descubrió a sí misma jugueteando con el cierre de cuero de la funda.</p>

<p>Sintió vergüenza. Y ese sentimiento la indujo a controlarse. No era todavía el momento de usar una tercera bala.</p>

<p>&#8211; Alan&#8230; ya que has sido tú quien ha sacado el tema&#8230; completarás la explicación&#8230; &#8211; dijo ella, casi jadeante por la rabia. Alan respiró hondo, preparándose para recitar.</p>

<p>&#8211; Alumnos de primero de carrera. Otros compañeros. Personal universitario. Aquel día, todos nosotros nos convertiremos en asesinos&#8230; &#8211; ante esa palabra, la profesora emitió un gemido &#8211; &#8230; tendremos que matar y ser matados, si los demás responden. Será el recambio, la carnicería generacional&#8230;</p>

<p>&#8211; ¡Alan!</p>

<p>&#8211; &#8230;seremos cazadores y presas de este sistema absurdo&#8230; así serán nuestras becas: ganadas con la sangre. Nuestros exámenes, nuestras notas, nuestro currículum, será un listado de logros a cada cual más sangriento&#8230;</p>

<p>&#8211; ¡Alan, basta! &#8211; gritó la profesora, histérica. Los compañeros se hicieron pequeños en sus asientos. Sólo Sandra miraba a Alan con una mezcla de admiración y repulsión.</p>

<p>&#8211; &#8230;y así hasta el diploma de grado&#8230; hasta el doctorado&#8230; ¿cuántas balas académicas tuvo que esquivar usted en su tesis, profesora? ¿Cuántas en el tribunal de oposición? Este sistema sí que es aberrante. Ésa es la verdad, señorita Mitchell &#8211; concluyó Alan. Se había levantado progresivamente de su asiento mientras apuñalaba de palabras a su profesora. Parecía un gigante iluminado por luz propia.</p>

<p>Pero se oyó el sonido ensordecedor de un disparo, y Alan el Pacifista dejó de existir para siempre. Con precisión quirúrgica, la profesora Mitchell le había metido una bala en el entrecejo, rompiendo el puente de las gafas. Alan cayó como un muñeco de trapo, con una mirada de bizco y un ribete burdeos bajando por la nariz.</p>

<p>Con los brazos aún apuntando, la profesora miró con pánico a sus alumnos.</p>

<p>&#8211; ¿Quién coño será el próximo en portarse mal? ¿Eh? ¿QUIÉN? ¿QUIÉEEEN? &#8211; gritó.</p>

<p>Afortunadamente sonó la campana. Salieron todos gritando de alegría, sorteando el cuerpo de Alan y el de la profesora, llevando consigo sus bocadillos y sus pistolas de juguete. Sólo Sandra se quedó allí, acercándose lentamente con la silla al cuerpo de Alan. Luego levantó la mirada, y la cruzó con la de la profesora.</p>

<p>Habría sido un semestre muy difícil.</p>

<p><em>Continuación de <a href="http://fbenedetti.blogalia.com/historias/39250">Balas</a></em></p>
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			<title>Balas</title>
			<link>/2006/04/balas/</link>
			<pubDate>Wed, 19 Apr 2006 22:58:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/04/balas/</guid>
			<description>El cadáver del guardia de seguridad yacía boca arriba. La mitad de su camisa caqui, a la altura del corazón, se había teñido de rojo pardo. Tenía todavía los ojos abiertos, y la expresión estúpida de los asesinados. Una de las dependientas se arremangó y empezó a arrastrar el cadáver lejos de la línea de cajas, dejando una líquida senda rubí en el suelo cerámico.
&amp;#8211; Cosas así interrumpen el flujo de clientes.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El cadáver del guardia de seguridad yacía boca arriba. La mitad de su camisa caqui, a la altura del corazón, se había teñido de rojo pardo. Tenía todavía los ojos abiertos, y la expresión estúpida de los asesinados. Una de las dependientas se arremangó y empezó a arrastrar el cadáver lejos de la línea de cajas, dejando una líquida senda rubí en el suelo cerámico.</p>

<p>&#8211; Cosas así interrumpen el flujo de clientes. La próxima vez que tenga que disparar una bala, hágalo bien lejos de las cajas, ¿vale? &#8211; dijo entre bufidos de esfuerzo.</p>

<p>El hombre al que la cajera estaba dirigiendo sus observaciones se hallaba inmóvil, de pie. En su mano izquierda, la pistola, aún humeante. Los clientes le dirigían una mirada atenta: al comprobar que el seguro refractario estaba en ámbar siguieron normalmente con sus compras. No suponía una amenaza inmediata; no en las próximas 24 horas.</p>

<p>Una discreta sirena anunció la llegada de la policía y de los basureros. Los primeros iban vestidos de blanco, y los segundos de negro. Uno de los policías, alto y de mirada severa, se acercó al hombre enseñando su identificación. Tenía, colgando de la cintura, un supresor especial de radiofrecuencias: nadie podía usar armas en un radio de 150 metros.</p>

<p>&#8211; Hola. Soy el agente Tibbs.</p>

<p>&#8211; Hola &#8211; contestó secamente el hombre.</p>

<p>&#8211; ¿Puede pasarme su pistola, por favor?</p>

<p>El hombre titubeó, tal y como habría hecho cualquier hijo de vecino: desprenderse de la propia pistola era un acto atrevido. Uno se sentía desnudo sin ella. Desde que el gobierno entregaba una al cumplir la mayoría de edad, llevarla pegada al cuerpo las 24 horas era lo más habitual. Suspirando, miró otra vez el arma y se la dio.</p>

<p>&#8211; Buen chico &#8211; dijo Tibbs, dedicándole una sonrisa profesional.</p>

<p>Cada pistola podía activarse únicamente con la huella dactilar del dueño, pero las autoridades disponían de una llave universal. Y también de munición ilimitada, claro. Una vez abierta la pistola, Tibbs observó rápidamente el cargador.</p>

<p>&#8211; Ésta era su tercera bala, señor &#8211; dijo, indicando con un gesto de la cabeza al fiambre cercano.</p>

<p>&#8211; Sí, en efecto.</p>

<p>Un ruido de desaprobación se oyó entre los clientes. <em>Tan joven y ya está en su tercera bala</em>, murmuró una anciana de mirada venenosa. Malgastar balas, el peor pecado que podía cometer un ciudadano. Uno las podía recuperar trabajando como voluntario en las parroquias de la Iglesia del Cristo Armado, sí, pero se trataba de una vida austera y durísima. Lo mejor, como siempre, era ahorrar.</p>

<p>&#8211; Oiga, ¿podríamos acelerar el proceso? Me gustaría terminar la compra e irme a casa &#8211; dijo el recién estrenado <em>tercerbalista</em>. Un niño pasó de cerca apuntándole con una pistola de plástico y haciendo bum bum con los labios. Crío adorable. Los niños tenían inmunidad.</p>

<p>&#8211; Está bien, pero primero tengo que hacerle las preguntas de rutina &#8211; dijo Tibbs con una nota de autoridad en su voz.</p>

<p>El otro se mesó el pelo con resignación.</p>

<p>&#8211; Adelante.</p>

<p>&#8211; Son sólo preguntas con fines estadísticos, ya lo sabe. Dígame, ¿conocía a la víctima?</p>

<p>&#8211; No.</p>

<p>&#8211; ¿Tenía algún motivo en concreto para dispararle una bala legal?</p>

<p>&#8211; Me ofendió.</p>

<p>Tibbs levantó la mirada de su libreta.</p>

<p>&#8211; ¿Podría ser más específico? Ya que ha gastado una bala podría esforzarse un poco más.</p>

<p>&#8211; Es por el bolso. No quería dejarme entrar con el bolso. &#8220;¿Me ve cara de ladrón?&#8221;, le dije. Estaba furioso. Saqué la pistola y le apunté directo al corazón. ¿Le basta? &#8211; preguntó el hombre, ruborizado por el recuerdo del reciente brote de ira.</p>

<p>&#8211; Sí. Firme esto, por favor. Le llegará una copia dentro de una semana &#8211; contestó el agente, irritado.</p>

<p>Había muchas razones para esa irritación.</p>

<p>Una de ellas era la futilidad del disparo. Un ciudadano disponía únicamente de seis balas. No había recarga posible. La pistola explotaba ante cualquier intento de modificación. Gastar una bala para algo tan efímero como la ira era poco elegante. Carente de auto-control. Incivilizado. Quedarse sin balas era sinónimo de ser un proscrito. Un fracasado. Alguien que no le había dado a la sexta bala su uso habitual, su uso personal, era alguien destinado a morir a manos de otros, sin poder defenderse y sin poder elegir.</p>

<p>La ira podía desencadenar una serie poco práctica de venganzas. La Muerte Justa: ésa sí es aceptable, pensó Tibbs. Ésa sí podía contribuir a engrasar los mecanismos sociales. Una Muerte Justa era lo que la Segunda Enmienda definía como &#8220;el supremo acto de control democrático ejercido por el ciudadano&#8221;. Así había sido siempre. Así funcionaba la Justicia.</p>

<p>Se metió las manos en los bolsillos mientras el hombre firmaba y se iba. Los basureros, impecables, recogieron el cuerpo, lo metieron en un saco negro y se lo llevaron. Al cabo de cinco minutos lo habían limpiado todo, como si nada hubiese ocurrido.</p>

<p>Lo cierto es que la sangre siempre molestaba al cliente.</p>
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			<title>Mímica Disfuncional en Peatones</title>
			<link>/2006/04/mimica-disfuncional-en-peatones/</link>
			<pubDate>Tue, 11 Apr 2006 11:50:06 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/04/mimica-disfuncional-en-peatones/</guid>
			<description>De vez en cuando me pica el gusanillo de la Sana Curiosidad Científica, esa clase de curiosidad que nunca da de comer.
Estaba pensando, concretamente, en el fenómeno de &amp;#8220;mímica de trayectoria&amp;#8221; de los peatones al transitar por una acera estrecha. Os habrá pasado muchas veces: camináis ensimismados por la acera hacia un objetivo, y vuestro vector de dirección es contrario al de otro peatón de características parecidas. Uno de los peatones inicia un desvío para prevenir la colisión, siendo rápidamente imitado por el otro.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>De vez en cuando me pica el gusanillo de la Sana Curiosidad Científica, esa clase de curiosidad que nunca da de comer.</p>

<p>Estaba pensando, concretamente, en el fenómeno de &#8220;mímica de trayectoria&#8221; de los peatones al transitar por una acera estrecha. Os habrá pasado muchas veces: camináis ensimismados por la acera hacia un objetivo, y vuestro vector de dirección es contrario al de otro peatón de características parecidas. Uno de los peatones inicia un desvío para prevenir la colisión, siendo rápidamente imitado por el otro.</p>

<p>Sigue un ridículo baile de <em>position swapping</em> en el que ambas personas se turnan evitando y &#8220;buscando&#8221; al mismo tiempo el impacto. Por mis observaciones empíricas diría que el número medio de cambios suele ser de tres ± uno , pero esto debe ser función de cosas como la distancia a partir de la que se inicia el proceso, la velocidad de los peatones, su inatención, y otros factores que no he podido dilucidar todavía.</p>

<p>El caso es que una de las personas, llegada a cierta distancia, toma una decisión dramática consistente en un parón, en el mantenimiento de una trayectoria persistente, o en un desvío exagerado (bajando incluso de la acera). Eso suele romper el ciclo mímico peatonal. Pero a veces esto no ocurre: a veces los peatones llegan casi a chocar, y es ahí cuando se percatan de la situación, paran, lanzan a lo mejor un bufido o una risita de vergüenza, y siguen por su camino.</p>

<p>¿A qué se debe esto? Al no conocer las <em>keywords</em> de los posibles artículos al respecto &#8211; si es que existen &#8211; sólo he encontrado cosas de detección y predicción de movimiento peatonal para sistemas de seguridad, y modelos probabilísticos de conducta peatonal para su aplicación a la seguridad vial (por ejemplo <em><a href="http://ieeexplore.ieee.org/iel5/9622/30424/01400974.pdf?arnumber=1400974">A Markovian model of pedestrian behavior</a></em> (PDF). Luego hay cosas más curiosas, como <em><a href="http://web2.epnet.com/citation.asp?tb=1&amp;_us=sel+False+ss+SO+sl+0+hd+False+hs+True+cst+0%3B1%3B2+or+Date+fh+False+frn+21+sm+ES+mdbs+psyh+dstb+ES+mh+1+ri+KAAACBWA00035877+01&lt;/pubDate&gt;">Line-following tendencies among pedestrians: A sex difference</a></em>, estudio en el que se encuentra que las mujeres prefieren caminar por líneas diagonales, u otro, <em><a href="http://web2.epnet.com/citation.asp?tb=1&amp;_ug=sid+176767FE%2D0872%2D4A0E%2D9D98%2DF542A9C722F4%40sessionmgr4+dbs+psyh+cp+1+A24B&amp;_us=mh+1+frn+11+hd+False+hs+True+cst+0%3B1%3B2+or+Date+mdbs+psyh+fh+False+ss+SO+sm+ES+sl+0+dstb+ES+sel+False+ri+KAAACBWA00035877+4C66&amp;_uso=hd+False+tg%5B0+%2D+st%5B0+%2Dpedestrian++AND++DE++%22Walking%22+db%5B0+%2Dpsyh+op%5B0+%2D+35A4&amp;fn=11&amp;rn=17">Temperature and pedestrian tempo: Walking without awareness.</a></em>, en el que se halla una relación positiva entre temperatura y velocidad peatonal. Pero no he encontrado nada sobre mímica peatonal.</p>

<p>Imagino que puede tener que ver con la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Theory_of_mind">teoría de la mente</a>, o con las <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Mirror_cells">neuronas espejo</a>. Pero en este caso no parece tratarse de una imitación elaborada. Puede incluso que los mecanismos clásicos de la imitación conductual no tengan nada que ver; tal vez los peatones alineen trayectorias por no atender al otro adecuadamente (¿un caso de imitación refleja disfuncional?). Otra cosa a tener en cuenta es que las decisiones sobre el rumbo a tomar en una acera son dicotómicas: se elige ir la izquierda o a la derecha. Cuando el peatón inicia el cambio de trayectoria &#8211; percibiendo vagamente el riesgo de colisión &#8211; puede que la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Laterality">lateralidad</a> de su cerebro influya también (dos sujetos que prefieran desplazamientos a la derecha podrían iniciar sin querer el ciclo mímico).</p>

<p>Si encontrara el tiempo para montar un experimentillo&#8230;</p>

<p><content>&lt;![CDATA[73&amp;_uso=hd+False+tg%5B0+%2D+st%5B0+%2Dpedestrian++AND++DE++%22Walking%22+db%5B0+%2Dpsyh+op%5B0+%2D+35A4&amp;fn=21&amp;rn=29</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Citas y Referencias</title>
			<link>/2006/03/citas-y-referencias/</link>
			<pubDate>Mon, 20 Mar 2006 23:50:51 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/03/citas-y-referencias/</guid>
			<description>Cuando se investiga y se publican resultados es muy importante hacerse comprender por los demás miembros de la comunidad científica.
Al principio esto puede parecer no-obvio. Leyendo determinados artículos uno pensaría que más que comunicar el autor se está haciendo una paja mental como la copa de un pino. Sin embargo, la intención es ésa (comunicar), y el vehículo más empleado para ello es el artículo científico (¡sorpresa!).
Una de las mayores virtudes de las publicaciones científicas es que, al seguir un formato más o menos estándar, facilitan la lectura masiva de grandes cúmulos de información &amp;#8211; mediante abstracts o resúmenes (que vienen a ser los trailers), palabras clave, secciones ordenadas de forma previsible, etcétera.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Cuando se investiga y se publican resultados es muy importante hacerse comprender por los demás miembros de la comunidad científica.</p>

<p>Al principio esto puede parecer no-obvio. Leyendo determinados artículos uno pensaría que más que comunicar el autor se está haciendo una paja mental como la copa de un pino. Sin embargo, la intención es ésa (comunicar), y el vehículo más empleado para ello es el artículo científico (¡sorpresa!).</p>

<p>Una de las mayores virtudes de las publicaciones científicas es que, al seguir un formato más o menos estándar, facilitan la lectura masiva de grandes cúmulos de información &#8211; mediante <em>abstracts</em> o resúmenes (que vienen a ser los <em>trailers</em>), palabras clave, secciones ordenadas de forma previsible, etcétera. Uno de los muchos &#8220;acuerdos&#8221; tiene que ver con el formato de las <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Citations">citas</a> (o <em>trackbacks</em>, je), esto es, la manera de codificar por escrito la referencia a un estudio que se menciona en la publicación. Imaginad qué pasaría si cada científico citara a su manera un estudio: acabaríamos todos leyendo la Playboy y nos dejaríamos de complicaciones.</p>

<p>Ahora bien, existen varios sistemas de codificación o redacción de citas &#8211; dependiendo fundamentalmente del área de conocimiento. En algunas ciencias sociales y en filología, si no yerro, se usa el clásico sistema del numerito en superíndice con nota a pie de página (o al final del capítulo): es pelín incómodo. En psicología usamos el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/APA_style">estilo APA</a>: no es un tipo de kung-fu, pero se acerca bastante. Una típica cita APA, que en el texto tendría la forma (<em>Rottweiler et al. 1987</em>), en la sección de bibliografía tomaría el siguiente aspecto:</p>

<p><em>Rottweiler, F. T., &amp; Beauchemin, J. L. (1987). Detroit and Sarnia: Two foes on the brink of destruction. Canadian/American Studies Journal, 54. 66&#8211;146.</em></p>

<p>Primero los autores, luego la fecha de publicación, el título, la revista, el número, las páginas&#8230; Escribir bien las citas es todo un arte, y a menudo es fuente de enorme tedio y quebraderos de cabeza (más de una publicación se devuelve por tener las citas mal formateadas). El engorro que supone escribir la bibliografía de un artículo puede ser comparable a la sensación de tener que comer cuatro kilos de lechuga sin aliñar. Al menos para mí. A otros puede resultarle divertido, mas para la inmensa mayoría es una tarea repetitiva, monótona, y en la que es facilísimo meter la pata.</p>

<p>Antaño, cuando Internet lo usaban cuatro gatos y los ordenadores eran menos potentes que una cafetera, los artículos se pedían en papel y atravesaban océanos. A veces, cuando no hay más remedio, se siguen pidiendo <em>reprints</em> en papel (especialmente cuando la revista no ha sido digitalizada hasta el año X, el autor no sabe qué es un PDF o el artículo está publicado en un <em>journal</em> de mala muerte). Tengo entendido que viejos autores &#8211; como <a href="http://www.des.emory.edu/mfp/bandurabio.html">Bandura</a> &#8211; siguen enviando <em>paper-requests</em> por correo tradicional, en pequeños formularios algo más grandes que un sello. Desconozco si están perfumados.</p>

<p>Por suerte Internet existe, funciona, y no consiste únicamente en casinos y furcias: también tiene cosas buenas. La mayoría de revistas están disponibles en un cómodo formato electrónico, y las bases de datos permiten efectuar búsquedas rápidas y precisas en cuestión de segundos. Pero volvamos al tema de las citas: lo que se solía hacer normalmente era escribir una fichita (la típica ficha de archivador) con la referencia del artículo o capítulo de libro de interés, que más tarde se copiaba con paciencia y ardor investigador en el preciado manuscrito (vale, me estoy pasando: no eran manuscritos, sino pieles de oveja).</p>

<p>En la época de la tan cacareada Web 2.0, la gente no iba a quedarse de brazos cruzados. Así que se han creado webs como <a href="http://www.refworks.com">RefWorks</a>, que es un gestor de referencias <em>web-based</em> muy cómodo (casi cualquier biblioteca universitaria debería tener alguna suscripción oculta a este servicio; si no la tiene, ¡pedidla!). RefWorks hace lo mismo que otros programas como <a href="http://www.refman.com/">Reference Manager</a>, pero lo hace por Internet, con lo que tenéis vuestra bibliografía siempre a mano (algo tan indispensable como un par de calzoncillos de recambio).</p>

<p>Y hablando de manos, uno pensaría que el asunto consiste en insertar manualmente los datos de la cita en los distintos campos de un formulario. Sí, efectivamente, RefWorks permite hacerlo: pero teclear docenas de títulos y nombres de autores no sólo es alienante, sino que no supone un gran avance con respecto a las fichas perfumadas. Existe una opción mucho mejor, una opción &#8220;estrella&#8221;, por así decirlo, consistente en usar una combinación de bases de datos, <em>parsing</em> de texto y sistemas como RefWorks. Un ejemplo rápido, por ejemplo, puede verse con <a href="http://www.ebsco.com/">EBSCO</a>, una de las mayores bases de datos de este tipo.</p>

<p><img src="https://i2.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//science/ebsco1.jpg?w=780" title="Buscando un artículo" border="1" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Primero se busca el artículo o artículos de interés, usando las típicas técnicas de búsqueda en bases de datos (combinando campos, palabras clave, operadores lógicos, etcétera). Una vez que hemos encontrado algo con lo que saciar nuestra hambre de conocimiento, EBSCO permite añadirlo a una carpeta temporal:</p>

<p><img src="https://i2.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//science/ebsco2.jpg?w=780" title="¡Añadido!" border="1" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Entrando luego en la carpeta, se nos da la opción de imprimir o guardar las referencias. Si elegimos &#8220;Guardar&#8221;, además del formato HTML, EBSCO nos da la posibilidad de exportarlo todo en formatos compatibles con programas de gestión bibliográfica, como RefWorks:</p>

<p><img src="https://i2.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//science/ebsco3.jpg?w=780" title="Exportando..." border="1" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Una vez bajado el fichero de texto, pasamos a RefWorks (quién lo diría):</p>

<p><img src="https://i2.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//science/refworks1.jpg?w=780" title="Típica pantalla inicial de RefWorks" border="1" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Una vez dentro nos vamos al menú <code>Referencias -&gt; Importar</code>, elegimos uno de los muchísimos filtros, definimos la base de datos de origen, y la ruta del fichero (además de otras pijaditas como la codificación o la carpeta):</p>

<p><img src="https://i1.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//science/refworks2.jpg?w=780" title="Importando..." border="1" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Tras importar el fichero, si todo ha ido bien y no hemos mezclado churras con merinas, RefWorks muestra los resultados:</p>

<p><img src="https://i0.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//science/refworks3.jpg?w=780" title="Últimas importaciones" border="1" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>¿Maravilloso verdad? La cosa no acaba aquí. Supongamos que ahora queremos volcar nuestras referencias favoritas en el apartado de bibliografía de un documento cualquiera (un potencial artículo, por ejemplo). Pues bien, dándole al menú <code>Bibliografía</code>, aparece un formulario en el que podemos definir el formato de salida de las citas (en este caso el de la APA, 5ª Edición), el tipo de archivo, y otros detalles menores:</p>

<p><img src="https://i0.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//science/refworks4.jpg?w=780" title="Bibliografía" border="1" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Un click más y RefWorks escupe un precioso fichero con referencias perfectas, impecables, inatacables:</p>

<p><img src="https://i1.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//science/refworks5.jpg?w=780" title="Referencias" border="1" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>¡Y todo esto sin torcer las muñecas!</p>

<p>Sistemas como el que acabo de ilustrar le ahorran al científico la romántica e inútil tarea de escribir la bibliografía a mano, reduciendo el tiempo de redacción de la misma de unas horas a pocos minutos. ¡Se acabaron las fichas perfumadas y las tardes malgastadas leyendo el manual de estilo! Esto repercute sobre la calidad de vida del científico, señores.</p>

<p>Y eso es todo. Prometo no volver a aburrir mis lectores con temas tan esotéricos&#8230;</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Un momento de relax</title>
			<link>/2006/03/un-momento-de-relax/</link>
			<pubDate>Fri, 17 Mar 2006 23:52:25 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/03/un-momento-de-relax/</guid>
			<description>&amp;#8211; ¡Os odio!
El grito resonó en todo el valle. Miles de personas miraban su rostro, despavoridas. De las más cercanas podía ver el blanco de los ojos, brillantes por las lágrimas incipientes de desesperación. En la primera fila estaba su jefe. No muy lejos, el profesor que en tercero de carrera lo había humillado delante de toda la clase. No podían estar más asustados.
&amp;#8211; ¡Por demasiado tiempo he tenido que aguantar vuestras sandeces y vuestros abusos!</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; ¡Os odio!</p>

<p>El grito resonó en todo el valle. Miles de personas miraban su rostro, despavoridas. De las más cercanas podía ver el blanco de los ojos, brillantes por las lágrimas incipientes de desesperación. En la primera fila estaba su jefe. No muy lejos, el profesor que en tercero de carrera lo había humillado delante de toda la clase. No podían estar más asustados.</p>

<p>&#8211; ¡Por demasiado tiempo he tenido que aguantar vuestras sandeces y vuestros abusos! ¡Pero esta vez se acabó! ¡Se acabó!</p>

<p>Gritaba sus frases a pleno pulmón, con rabia. A cada pausa resonaba un trueno ensordecedor. La muchedumbre gemía de terror, bajando la cabeza, buscando protección donde no la había. El cielo era negro y anaranjado, casi infernal. El horizonte, vacío. Todo era yermo y árido, y la única altura era la suya, ese pequeño montículo del que profería palabras cargadas de ira. Se permitió una sonrisa feroz, mientras paseaba dramáticamente por el semicírculo.</p>

<p>&#8211; ¡Miradme! Yo era el blanco de vuestras maldades&#8230; de vuestras inicuas maniobras&#8230; gracias a mi sufrimiento pudísteis triunfar&#8230; ¿acaso créeis que os voy a perdonar? ¿Eh?</p>

<p>Dejo transcurrir algunos segundos de incómodo silencio. Vio en los rostros de sus enemigos un atisbo de esperanza. Entonces lo aplastó con una risa maniática, potente, que se convirtió en un grito largo y desencajado, desconcertante. Tomó aliento y gritó otra vez, alzando los brazos al cielo. De repente el cielo se iluminó con la intensidad de miles de soles. Tuvo una erección. Su corazón estaba a punto de estallar.</p>

<p>&#8211; ¡Es vuestro fin!</p>

<p>Una docena de hongos atómicos se alzaban en la lejanía. La ola expansiva no tardaría en llegar. Un viento cálido le mesó el pelo, mientras él, aún con los brazos abiertos, saboreaba ese instante de máxima venganza, riéndose como un loco, contemplando el pánico de aquellos que tanto daño le habían causado. Se escabullían como ratas, con la ropa en llamas, el pelo humeante, cegados por la detonación, hacia una muerte segura.</p>

<p>Entonces se apagó la luz.</p>

<p>Se quedó allí algunos minutos, respirando hondo, mientras el escenario a su alrededor cambiaba hacia una policromía de tonos pastel, música relajante, brisa fresca. Cuando ya se había recuperado, se quitó los pequeños electrodos inhalámbricos de las sienes, se puso la chaqueta, y salió por una puerta que había aparecido aparentemente de la nada, oculta en la curvatura de la pared.</p>

<p>&#8211; <em>Gracias por haber usado la Cabina de Desahogo&#8482; Hoover®</em>-, dijo una delicada voz femenina a sus espaldas.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>nBritney</title>
			<link>/2006/03/nbritney/</link>
			<pubDate>Sun, 05 Mar 2006 14:57:38 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/03/nbritney/</guid>
			<description>Se plantó delante de la vieja máquina recreativa, en un rincón olvidado de Shinjuku. Miró a su alrededor antes de pulsar la pantalla táctil. Con un sonido genérico, la cpu salió de su demo cíclica y saludó.
Bienvenido al sistema nBritney&amp;amp;#8482; (Pop-Star On-Demand) - ©Virgin Records. Inserte una moneda de 1 EuroYen para empezar
* Clink *
Gracias. Siga el tutorial para crear un nuevo disco de grandes éxitos sintéticos.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Se plantó delante de la vieja máquina recreativa, en un rincón olvidado de Shinjuku. Miró a su alrededor antes de pulsar la pantalla táctil. Con un sonido genérico, la cpu salió de su demo cíclica y saludó.</p>

<p><code>Bienvenido al sistema nBritney&amp;#8482; (Pop-Star On-Demand) - ©Virgin Records. Inserte una moneda de 1 EuroYen para empezar</code></p>

<p>* Clink *</p>

<p><code>Gracias. Siga el tutorial para crear un nuevo disco de grandes éxitos sintéticos.</code></p>

<p>&#8211; Adelante.</p>

<p><code>Altura de la artista...</code></p>

<p>&#8211; Mmm&#8230; 1.73.</p>

<p><code>Complexión...</code></p>

<p>&#8211; Grácil.</p>

<p><code>Estilo...</code></p>

<p>&#8211; Grunge. Utiliza los parámetros 7 a 14.</p>

<p><code>Etnia...</code></p>

<p>&#8211; Algo exótico&#8230; no sé&#8230; hindú-eslava.</p>

<p><code>Procesando... Color de ojos...</code></p>

<p>&#8211; Verdes. 51, 153, 51. Poco saturados.</p>

<p><code>El porcentaje de éxito en el mercado global será del 34%. ¿Está seguro?</code></p>

<p>&#8211; Sí. Sigue.</p>

<p><code>Color del pelo...</code></p>

<p>&#8211; Lila. Que sea web-safe.</p>

<p><code>Aviso: la combinación tiene poca probabilidad de éxito &lt;i&gt;mainstream&lt;/i&gt;. ¿Abortar?</code></p>

<p>&#8211; ¡Que no! Maldita máquina. Sigue.</p>

<p><code>A continuación se le presentarán nombres aleatorios para su nBritney:&lt;br /&gt;
Leila McBarbie&lt;br /&gt;
Christina Donna&lt;br /&gt;
Shakira Godiva&lt;br /&gt;
Sarah Lipton&lt;br /&gt;
Jasmine Strawberry&lt;br /&gt;
Ophelia Smith&lt;br /&gt;
...</code></p>

<p>&#8211; Ophelia Smith está bien.</p>

<p><code>Procesando... Ajuste los porcentajes semánticos de las canciones, por favor...</code></p>

<p>&#8211; Veamos&#8230; 30% amor&#8230; 45% actualidad&#8230; 25% erotismo barato. Nunca viene mal.</p>

<p><code>Si tiene códigos especiales, insértelos ahora...</code></p>

<p>&#8211; Sí. Mmm&#8230; 44592-BAE para &#8220;Acidez Estudiada&#8221;. 34920-COE para &#8220;Falso Sarcasmo&#8221;. Y&#8230; 29910-RTE para &#8220;Voz de ex-fumadora&#8221;.</p>

<p><code>El código 29910-RTE no es un código recomendado por la RIAA. ¿Desea continuar?</code></p>

<p>&#8211; Por supuesto.</p>

<p><code>Influencias musicales...</code></p>

<p>&#8211; Un poco de blues&#8230; algo de punk también. Quiero buenos arreglos, con orquesta.</p>

<p><code>Los arreglos sinfónicos le costarán un EuroYen más.</code></p>

<p>* Clink *</p>

<p><code>Procesando... ¿Desea hacer algún cambio?</code></p>

<p>&#8211; No.</p>

<p><code>Sintetizando su disco... Disco creado. Recuerde que ahora es usted el representante y propietario de los derechos artísticos y de imagen de Ophelia Smith (código nBritney 2300042) durante cuatro semanas.</code></p>

<p>Un pequeño disco óptico salió de una ranura al lado de la pantalla. Era lila, y en la cubierta estaba Ophelia Smith, la cantante que acababa de crear. Habían salido 12 temas. El más largo duraba 4:55, y se titulaba &#8220;Crash me&#8221;. Según la carátula sintética, se había grabado en el Royal Albert Hall con la orquesta sinfónica de Tallin. No tenía ninguna pegatina de premios Grammy o similares; una lástima.</p>

<p>En el interior, el libretto con las letras de las canciones, en papel satinado. Fotos de Ophelia Smith haciendo la pre-rafaelita en una central térmica abandonada del Oxfordshire. También una pequeña biografía, bastante patética, en la que lo más destacable era una temporada como activista de Greenpeace.</p>

<p><code>Gracias por usar nBritney&amp;#8482;. Le recordamos que puede enviar su disco a nuestra sede central para la síntesis de video-clips, merchandising, entrevistas, y comentarios de críticos musicales - y todo ello por un precio muy ajustado.</code></p>

<p>&#8211; Me lo pensaré -, dijo el hombre, con una mueca irónica en el rostro.</p>

<p>Se alejó con su nueva cantante en el bolsillo. Intentaría meterla en algún circuito de música alternativa. Y si no había éxito&#8230; bueno, aún le quedaban algunos EuroYens en el bolsillo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Novedad estrella del MacWorld</title>
			<link>/2006/01/novedad-estrella-del-macworld/</link>
			<pubDate>Wed, 11 Jan 2006 10:27:48 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2006/01/novedad-estrella-del-macworld/</guid>
			<description>El Apple iJunk, presentado hoy a las 19:45 (hora de San Francisco).
Se trata de una máquina que revoluciona el mundo de la informática, introduciendo un diseño innovador, muy en la línea de la casa de Cupertino. Este home-entertainment-system, cuyo precio base ronda los 2799 dólares, se basa en tecnología puntera de Intel®: el procesador DuoToast (codename Sandwich). Con una potencia de 16mhz, el DuoToast; promete una potencia superior a un procesador Pentium Extreme, utilizando una estrategia de refrigeración pasiva.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El Apple iJunk, presentado hoy a las 19:45 (hora de San Francisco).</p>

<p>Se trata de una máquina que revoluciona el mundo de la informática, introduciendo un diseño innovador, muy en la línea de la casa de Cupertino. Este <em>home-entertainment-system</em>, cuyo precio base ronda los 2799 dólares, se basa en tecnología puntera de Intel®: el procesador DuoToast (codename <em>Sandwich</em>). Con una potencia de 16mhz, el DuoToast; promete una potencia superior a un procesador Pentium Extreme, utilizando una estrategia de refrigeración pasiva. Los 32mb de RAM serán aprovechados de forma innovadora por la última versión del Mac OS X, la 10.6 (<em>codename Kitty</em>).</p>

<p>¿Quién necesita más RAM cuando se tiene un sistema que te calienta el pan?</p>

<p>La verdadera novedad del iJunk;, sin embargo, es la placa base fabricada por Braun®: como puede apreciarse en la fotografía, el iJunk; tiene cuatro ranuras de expansión <em>on-the-fly</em> para tarjetas de tipo BreadStick;. Opcionalmente, el usuario puede cambiar la velocidad del bus usando los adorables controles analógicos. Aunque algunos usuarios beta se quejen de las temperaturas que alcanza la carcasa después de unas horas de uso intensivo, la usabilidad del conjunto es excepcional. &#8220;Mi abuela sabe incluso preparar el desayuno con él&#8221;, declaró Steve Jobs entre las risitas de admiración de los presentes.</p>

<p>Este modelo sigue con la tradición innovadora de Apple®. La toma de corriente, por ejemplo, se desconecta por sí sola si el usuario arroja accidentalmente el iJunk a la bañera. Otra característica única es la tecnología SmartAssRecovery: si el sistema se bloquea, las cuatro ranuras de expansión BreadStick expelen las tarjetas hacia arriba, haciendo sonar un gracioso &#8220;ding&#8221;.</p>

<p>El resto de la configuración es la típica de los equipos de gama alta de la Manzana: dos puertos Firewire&#8482;, un puerto USB, un puerto para las lonchas de queso, disco duro de 20gb, gráfica Hercules Monocromo (ampliable), Airport opcional, Bluetooth opcional, teclado opcional, pantalla opcional, garantía opcional y patada en el trasero opcional.</p>

<p>A fecha de hoy, miles de entusiastas se agolpan delante de los Apple Store para llevarse un iJunk. ¿Cómo responderán las compañías de PCs compatibles?</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>¡Licenciado!</title>
			<link>/2005/10/licenciado/</link>
			<pubDate>Mon, 03 Oct 2005 22:12:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/10/licenciado/</guid>
			<description>Querido Diario,
No sé cómo coño escribir este post.
Bueno, empecemos por los hechos: esta mañana se formalizó la última nota que necesitaba para completar mi curriculum académico. Así que pillé los impresos rellenados hace dos semanas, me dirigí hacia el rectorado y &amp;#8211; después de una hora de correr de un lado para otro, pagando recibos, corrigiendo datos y desplazando optativas de aquí para allá para que todo cuadrara&amp;#8230; cerré el expediente.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Querido Diario,</p>

<p>No sé cómo coño escribir este post.</p>

<p>Bueno, empecemos por los hechos: esta mañana se formalizó la última nota que necesitaba para completar mi curriculum académico. Así que pillé los impresos rellenados hace dos semanas, me dirigí hacia el rectorado y &#8211; después de una hora de correr de un lado para otro, pagando recibos, corrigiendo datos y desplazando optativas de aquí para allá para que todo cuadrara&#8230; cerré el expediente.</p>

<p>Eso significa que ahora soy&#8230;¿psicólogo? Usando un término más pudoroso, &#8220;licenciado en psicología&#8221;. Voy y me licencio el día del <a href="http://www.pamplonetario.org/eclipseanular/">eclipse anular</a>. Toma ya. El &#8220;psicólogo del eclipse&#8221;. Un poco más y monto una línea 806. ¿Por dónde iba? Ah sí, la carrera.</p>

<p>Si miro hacia atrás&#8230; joder&#8230; cinco años&#8230; toda esa inocencia perdida por el camino, esos baches, esos descubrimientos&#8230; Y no sigo porque tengo un poco de fiebre, y agujetas después de una hora de judo y dos de tai-chi. No sé por qué me maltrato así, la verdad.</p>

<p>Sigo divagando. Incorregible de mí.</p>

<p>La carrera, la carrera&#8230; ese primer ciclo grandioso, básico, experimental, sin chorraditas. Y luego el segundo ciclo, el desastroso tercer año, intragables asignaturas de psicología aplicada, algunas elecciones erróneas, un prácticum interesante pero raro (tanto es así que es el único que se ha evaluado siguiendo criterios objetivos, para mi desdicha).</p>

<p>El segundo ciclo también ha sido el de las becas de colaboración (cuatro), que me han introducido en un mundo algo distinto a costa de quitarme energías para el otro, el de los exámenes y echar codos. Pero vamos, echar codos&#8230; lo que es empollar&#8230; eso dejé de hacerlo al final del segundo año. Uno empieza en &#8220;god mode&#8221; y pasa lo que pasa&#8230; esas interesantes vulnerabilidades que son descubiertas gradualmente y le convierten a uno en humano, y débil.</p>

<p>¿Lo que más me ha gustado? Neurociencias, Estadística/Metodología, Personalidad y Filosofía variada. Lo que menos, la Educativa. La Evolutiva sigue ocupando un puesto algo polémico en mis preferencias&#8230; me gustan cuando la dan bien &#8220;básica&#8221;.</p>

<p>Haciendo un balance: la carrera no me ha ido del todo mal, tengo una nota media de 7,84 (2,22 según la escala MEC), y he suspendido una sola convocatoria en todo este lustro. ¿Que hubiera podido ser mucho mejor? Sin duda. Mas no me quejo. Soy perezoso, siempre he seguido una táctica &#8220;minimax&#8221;, intentando conseguir el máximo con el mínimo esfuerzo.</p>

<p>Le tengo cariño a la carrera, y a mi universidad. Si no he tenido un rendimiento más jugoso es porque yo no he puesto el empeño requerido &#8211; por desmotivación, azares del destino, o falta de energías y tiempo. No he percibido en ningún momento situaciones injustas. Estoy relativamente satisfecho.</p>

<p>¿Que qué me depara el futuro? Y yo que sé. Ahora me voy a la cama, a descansar.</p>

<p>Ya hablaremos otro día de lo que viene después.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Presentación de Archibald Bonkers</title>
			<link>/2005/09/presentacion-de-archibald-bonkers/</link>
			<pubDate>Fri, 30 Sep 2005 11:25:17 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/09/presentacion-de-archibald-bonkers/</guid>
			<description>Mi nombre es Archibald Bonkers, y soy un genio.
Lo digo con toda la modestia posible. Mi CI, medido por cuatro baterías de tests diferentes, oscila entre 273 y 278. Eso deja a Marilyn Von Savant a la altura de una salvaje, y a William James Sidis a la de simple bedel vocacional. Ya en el octavo mes de embarazo podía comprender con fluidez el inglés y el latín. A la edad de 14 meses aprendí a leer, a los 24 hacía mis pinitos en latín y griego antiguo, a los tres años escribía un tratado en idioma copto acerca del sexo de los ángeles (era todavía un muchacho de misticismo fácil).</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img src="https://i0.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//archibald.jpg?w=780" border="1" title="Soy yo, ¿acaso no se nota?" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Mi nombre es Archibald Bonkers, y soy un genio.</p>

<p>Lo digo con toda la modestia posible. Mi CI, medido por cuatro baterías de tests diferentes, oscila entre 273 y 278. Eso deja a Marilyn Von Savant a la altura de una salvaje, y a William James Sidis a la de simple bedel vocacional. Ya en el octavo mes de embarazo podía comprender con fluidez el inglés y el latín. A la edad de 14 meses aprendí a leer, a los 24 hacía mis pinitos en latín y griego antiguo, a los tres años escribía un tratado en idioma copto acerca del sexo de los ángeles (era todavía un muchacho de misticismo fácil).</p>

<p>A los cinco años me percaté de que la mediocre biblioteca de 15.000 volúmenes de mis padres ya no daba abasto, así que me matriculé en un programa especial para niños talentosos y bastardos de la Miskatonic University. A los ocho años obtuve mi bachelor en Física Teórica, exponiendo delante de una audiencia de catedráticos mis teoremas revolucionarios, dibujados en el babero que usaba por aquel entonces. El babero estaba manchado con potito de manzana, pero eso no afectó la calidad de mis argumentos. Los algoritmos en LISP, por otro lado, los tenía impresos en mi cuaderno de las Tortugas Ninja. Saqué un Sobresaliente <em>Cum Timor</em>.</p>

<p>Cansado del aburrido panorama intelectual que me ofrecía la Miskatonic probé suerte en Princeton, empezando un PhD sobre supercuerdas y superzapatos. Recuerdo aún con cariño cuando a los once años expuse a Einstein el núcleo de mi tesis, estando yo sentado sobre sus rodillas. Luego le prendí fuego a su bigote, y me fui. Siguió un breve periodo de caos en mi esfera personal, en el cual trabé una relación sentimental con una cabra posmoderna, escribí poesía abstracta y me dediqué a coleccionar ruedas atascadas de los carritos de compra del Walmart.</p>

<p>Mi paso por las asociaciones de alto CI fue turbulento. La mayoría está llena de gente con problemas de adaptación social que pasa el tiempo mirándose el ombligo y publicando revistas que nadie lee. Necesitaba algo más deprimente. Pasé por GIGA, MEGA, TITAN, ULTRA y la Prometheus. Ninguna de ellas me satisfizo. Así que he creado mi propia sociedad de personas de alto CI, PETA. De momento soy socio fundador, presidente, tesorero, vocal y único miembro. La sede social es mi cuarto de baño, en el que suelo organizar juntas de gobierno y jugar torneos de go contra mí mismo.</p>

<p>Para entrar en PETA es suficiente con llamar al timbre de mi apartamento en Westwood Lane y aguantarme durante siete minutos y quince segundos.</p>

<p>[Continuará&#8230;]</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Adiós Nacho</title>
			<link>/2005/09/adios-nacho/</link>
			<pubDate>Thu, 15 Sep 2005 22:31:47 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/09/adios-nacho/</guid>
			<description>Hace un par de días murió uno de mis mejores amigos, Nacho Morell.
Iba a escribir el típico homenaje póstumo, citando las bondades genéricas de la persona, pero es algo tan manido que no puedo con ello. Podría decir que Nacho fue brillante, optimista, lleno de energía: todo eso es cierto. Pero recordarlo no hace más que aumentar mi ira hacia un Universo que permite que los buenos se mueran temprano y los hijos de puta envejezcan hasta lo inverosímil.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Hace un par de días murió uno de mis mejores amigos, <a href="http://www.natxo.net/">Nacho Morell</a>.</p>

<p>Iba a escribir el típico homenaje póstumo, citando las bondades genéricas de la persona, pero es algo tan manido que no puedo con ello. Podría decir que Nacho fue brillante, optimista, lleno de energía: todo eso es cierto. Pero recordarlo no hace más que aumentar mi ira hacia un Universo que permite que los buenos se mueran temprano y los hijos de puta envejezcan hasta lo inverosímil. Una regla empírica que nunca falla.</p>

<p>Su enfermedad pudo finalmente con él. Una enfermedad grave. No creo que haga falta entrar en detalles. ¿Qué importa? Desde su nacimiento había tenido que llevar esa pesada carga, y lo hizo de maravilla. Superaba en vigor e iniciativa a cualquiera de sus amigos &#8220;sanos&#8221;. <em>La luz que brilla con el doble de intensidad, dura la mitad del tiempo</em>, decía un personaje de Blade Runner. Algo así pasó con Nacho. Lanzaba destellos. Nos iluminaba. Así hasta el mismísimo final, según me han contado.</p>

<p>Hoy fui a su funeral. Ha sido el primer funeral al que he asistido nunca. No he podido verle, el lugar estaba abarrotado: acceder a la capilla fue imposible. Muchas caras conocidas, por supuesto. Casi nadie vestido de negro (yo sí). Mucho silencio y brazos cruzados. Es difícil encontrar las palabras en semejantes situaciones. Luego siempre están los que aprovechan la ocasión para solidificar su red social y hablar de negocios con otros asistentes. Lo típico.</p>

<p>No he llorado en ningún momento, a pesar de sentir la angustia y la tristeza del suceso. En cierto modo siento como si me hubiera encerrado en mí mismo para no sufrir. Creo que lo estoy haciendo por miedo.</p>

<p>Veréis: él y yo hicimos un pacto hace año y medio. No puedo desvelar su contenido. Digamos que era un pacto de naturaleza &#8220;bélica&#8221;: cada uno de nosotros tenía su Némesis particular, y cada uno de nosotros se comprometía a resistir frente al &#8220;invasor&#8221;. Una forma como cualquier otra de darse ánimos al enfrentarse a enemigos parecidos, aunque no iguales.</p>

<p>Y ahora aquí estoy yo, como un jodido superviviente. Superando la línea de fuego mientras Nacho se queda atrás, atrapado, sin que nadie pueda rescatarle. &#8220;No fuimos los mejores los que sobrevivimos&#8221;, escribió una vez Viktor Frankl. Cuánta razón, maldita sea. Por eso, quizá, no lloro. Para no tener que mirar hacia atrás y ver qué ha ocurrido. O simplemente porque no lo he visto morir, ni he contemplado su cuerpo sin vida. No lo sé.</p>

<p>Por mi parte, seguiré luchando. Se lo debo. Será mi manera de honrar su memoria en los años venideros. Pues la vida después de la muerte no es más que un deseo, y la única vía para la inmortalidad es el recuerdo.</p>

<p>Adiós Nacho. Descansa en paz amigo mío, no te olvidaré.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>El Poema Definitivo – II</title>
			<link>/2005/09/el-poema-definitivo-ii/</link>
			<pubDate>Sun, 04 Sep 2005 00:19:16 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/09/el-poema-definitivo-ii/</guid>
			<description>El Crítico Definitivo tenía un nombre, pero nadie lo sabía. Los que habían tenido la mala ventura de oírlo habían muerto a la altura de la segunda sílaba. También tenía un apellido, pero viendo cuáles eran los efectos del nombre, interesarse por lo que venía después era pecar de masoquismo. Era, en todo caso, un crítico. El mayor de todos. La quintaesencia de la deconstrucción y del análisis textual.
Caminaba &amp;#8211; no, no caminaba, se abría paso a lo largo y ancho de la ciudad, aguardando el momento correcto.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El Crítico Definitivo tenía un nombre, pero nadie lo sabía. Los que habían tenido la mala ventura de oírlo habían muerto a la altura de la segunda sílaba. También tenía un apellido, pero viendo cuáles eran los efectos del nombre, interesarse por lo que venía después era pecar de masoquismo. Era, en todo caso, un crítico. El mayor de todos. La quintaesencia de la deconstrucción y del análisis textual.</p>

<p>Caminaba &#8211; no, no caminaba, se abría paso a lo largo y ancho de la ciudad, aguardando el momento correcto. Muy pronto el Poema Definitivo, una obra de inconmensurable e inmerecido poder, vería la luz a mano de un insensato, de un personajillo débil y lego, alguien que no merecía siquiera conocer la escritura. La dureza del Crítico Definitivo era tan natural como el aire. La piedad y la indulgencia eran vicios. La comprensión, un mero trámite hacia la aniquilación.</p>

<p>Se ajustó el nudo de la negra corbata y entró en un pequeño bar. Los pocos clientes, al verle, se sintieron de repente culpables de todos los errores más mezquinos e imperdonables. Salieron del local empujados por la brisa acerada de la desesperación. Todos excepto la propietaria. Se quedó detrás de la barra, y se preguntaba por qué, en una noche tan tranquila como ésa, le entraban de repente dudas acerca de su valía.</p>

<p>Miró al hombre que acababa de entrar. En su mente, los diez años que había tardado para convertir ese bar en algo que funcionaba se derrumbaron como un castillo de naipes. A pesar de ello, siguió limpiando su vaso, articulando un inaudible <em>¿Qué le apetecería tomar?</em>. El Crítico Definitivo, que había estado observando con sarcasmo la decoración del local, le dirigió entonces la mirada. No eran ojos, eran abismos. Técnicamente azules.</p>

<p><em>Agua. Fría.</em></p>

<p>La respuesta del hombre resonó en su mente con una claridad dolorosa. ¿Para qué preguntarle si no prefería, en lugar de un mísero vasito de agua, algo más sustancioso? Era perder el tiempo. Quedar en ridículo. Ratificar su estatus de fracasada. Bajó la mirada y vio que se estaba haciendo pequeños cortes con el abrebotellas. Gritó, asustándose a sí misma. El Crítico Definitivo sonrió como si hubiera tenido delante a un niño corto de entendederas.</p>

<p><em>Chica caprichosa. Quizá debería ir a otro bar&#8230;</em></p>

<p>Ella se mordió el labio hasta hacerlo sangrar. Le odiaba a él y se odiaba a sí misma. Era algo mucho peor que la tristeza. Sacó con todas sus fuerzas un vaso, y lo llenó con agua del grifo, dejando que se desbordara. Se lo dio al hombre. Éste lo miró torciendo levemente el cuello, y luego lo cogió con tranquilidad, llevándoselo a los labios. No bebió ni una sola gota. Olfateaba el agua con la nariz arrugada y los ojos cerrados. <em>Está loco</em>, consiguió pensar la propietaria del bar.</p>

<p>Entonces ocurrió algo previsible: el Crítico Definitivo volvió a apoyar el vaso en la barra. También ocurrió algo menos previsible: la mujer se cayó al suelo, muerta. El hombre de negro sacó un papelito y una estilográfica de plata, y anotó con caligrafía arcaica:</p>

<p><em>Ambiente escuálido. Agua rancia. Servicio de ínfima calidad.</em></p>

<p>Y un poco más abajo, una firma con inquietantes florituras. Dejó el papelito cerca del vaso y salió. Iba hacia el centro de la ciudad, dejando detrás de sí una estela de angustia sin límites. En su cabeza venenosa se alternaban imágenes de completa redención, de castigo ejemplar, de venganza intelectual. Ahora su única obsesión era el Poema Definitivo. Lo encontraría y lo destruiría.</p>

<p>Para el bien de nadie.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>El Poema Definitivo</title>
			<link>/2005/08/el-poema-definitivo/</link>
			<pubDate>Wed, 31 Aug 2005 07:55:29 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/08/el-poema-definitivo/</guid>
			<description>Arrojó el bolígrafo lejos de sí. Entrelazó las manos debajo de la mesa, inclinándose asustado hacia lo que acababa de escribir. De alguna forma lo había conseguido &amp;#8211; y no sabía cómo. El proceso le parecía un recuerdo nebuloso, un hilo escondido en los recesos inaccesibles de su mente.
El Poema Definitivo estaba allí, delante de él, garabateado con tinta negra sobre un post-it amarillo. En apariencia no eran más que tres líneas, tres miserables cadenas de palabras unidas por una sintaxis inusual.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Arrojó el bolígrafo lejos de sí. Entrelazó las manos debajo de la mesa, inclinándose asustado hacia lo que acababa de escribir. De alguna forma lo había conseguido &#8211; y no sabía cómo. El proceso le parecía un recuerdo nebuloso, un hilo escondido en los recesos inaccesibles de su mente.</p>

<p>El Poema Definitivo estaba allí, delante de él, garabateado con tinta negra sobre un post-it amarillo. En apariencia no eran más que tres líneas, tres miserables cadenas de palabras unidas por una sintaxis inusual. Palabras huidizas, multiformes, ambiguas como un espejismo. Por sí solas podían tener cualquier significado. Juntas, desataban un poder tremendo.</p>

<p>Y él lo sabía.</p>

<p>Después de secarse el sudor que le bañaba la frente cogió el post-it con sumo cuidado, lo metió plegado en el bolsillo de la camisa y salió del pequeño apartamento. Caminó sin rumbo fijo, de una acera a otra, atravesando las manzanas con paso tambaleante, intentando quitarse de encima la febril excitación que lo invadía.</p>

<p>En el cruce de la avenida principal con la calle Rutherford chocó con una mujer. Tardó un segundo para recuperar el equilibrio, y para cuando lo hizo se dio cuenta de que la mujer le pedía disculpas con una adorable sonrisa. &#8220;Esto debe ser suyo&#8221;, le dijo mientras recogía del suelo el post-it.</p>

<p><em>Va a leerlo. Dios mío, ahora lo leerá</em>, constató el autor, impotente. Ella miró un momento el papelito. Bastó con que viera de refilón una palabra y algo en su cerebro empezó a procesarla. Una serie inevitable de acontecimientos neuronales en cascada pusieron en marcha todo lo demás. La mujer puso cara de sorpresa, levantó despacio la mirada hacia él, y luego se desplomó.</p>

<p>Le costó lo suyo sacar el post-it del puño cerrado de la mujer. <em>Ahora ya lo entiendo todo</em>, murmuraba ella, extasiada, mientras sonreía con los ojos cerrados. Una vez recuperado el preciado papelito, el autor miró a su alrededor. Nadie había visto nada. Volvió a mirar a la mujer, que se había sentado con las manos sobre el regazo. <em>No te preocupes, ve</em>, le dijo ella con una sonrisa indescriptible. Y él se fue.</p>

<p>Reanudó la marcha, esta vez hacia el centro de la ciudad. El Poema Definitivo funciona, pensó para sus adentros. La combinación perfecta de palabras, la llave maestra de las emociones humanas, en su bolsillo. Se puso a experimentar con otras personas. Sacaba el papelito, pedía a alguien que lo leyera, y se alejaba a una distancia prudencial. La mayoría perdía el tono muscular y entraba en una especie de éxtasis pseudo-catatónico. Alguna clase de Síndrome de Stendhal, quizá.</p>

<p>Con algunas personas no funcionaba del mismo modo. Cuando se lo leía a niños, estos sonreían o se encogían de hombros. Y las personas muy ancianas se limitaban a asentir y suspirar, como si ya conocieran la verdad oculta en el brevísimo escrito. Se lo leyó ingenuamente a perros y gatos, y estos le lamían la mano. Intentó leérselo a los pájaros, y estos contestaron con su canto.</p>

<p>Estaba no muy lejos de los estudios de la radio estatal cuando se percató de que alguien lo había estado siguiendo. Un hombre vestido de negro. Era la Muerte, o el Silencio, o tal vez un crítico literario. Los críticos literarios eran peores que la Muerte. Sintió nacer dentro de él una duda angustiosa. Si lo que él tenía en sus manos era el Poema Definitivo, entonces el tipo que le seguía debía ser el Crítico Definitivo.</p>

<p>Se puso a correr hacia el teatro más cercano.</p>

<p>[¿Continuará?]</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo Filosófico XVI</title>
			<link>/2005/08/dialogo-filosofico-xvi/</link>
			<pubDate>Sun, 28 Aug 2005 20:21:13 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/08/dialogo-filosofico-xvi/</guid>
			<description>Patágoras arqueó una ceja.
&amp;#8211; ¿Dónde estamos, maestro? &amp;#8211; preguntó Kallistus, su discípulo.
Patágoras contempló el paisaje a su alrededor. Era sin lugar a dudas un trozo de costa. El vinoso mar llenaba sus ojos hasta el horizonte, y terminaba su viaje en un arenal plano, poblado de gente semidesnuda. Las personas no parecían estar haciendo nada. Algunas descansaban tumbadas bajo la sombra de arbolitos artificiales, mientras que otras deambulaban con desgana cerca de las olas.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Patágoras arqueó una ceja.</p>

<p>&#8211; ¿Dónde estamos, maestro? &#8211; preguntó Kallistus, su discípulo.</p>

<p>Patágoras contempló el paisaje a su alrededor. Era sin lugar a dudas un trozo de costa. El vinoso mar llenaba sus ojos hasta el horizonte, y terminaba su viaje en un arenal plano, poblado de gente semidesnuda. Las personas no parecían estar haciendo nada. Algunas descansaban tumbadas bajo la sombra de arbolitos artificiales, mientras que otras deambulaban con desgana cerca de las olas. Una minoría de los presentes parecía estar jugando con una piedra esférica y palas de madera. Otros nadaban no muy lejos de la orilla.</p>

<p>&#8211; Lo que veo me desconcierta, Kallistus. Debe ser otro trance báquico, &#8211; dijo Patágoras.</p>

<p>&#8211; Oh vaya. Pues este lugar es de lo más extraño, &#8211; observó el joven.</p>

<p>&#8211; Ven, acerquémonos a indagar.</p>

<p>Despertando la curiosidad de algunos presentes, Patágoras y Kallistus se dirigieron por la arena cálida hasta uno de los arbolitos artificiales. Debajo de él se hallaba un hombre cuya única ropa era un trozo de tejido que le cubría las partes pudendas. Llevaba en los ojos sendos trozos de vidrio oscuro. Al ver a Patágoras, levantó la cabeza y torció el gesto.</p>

<p>&#8211; No, no, no quiero nada, no me interesa la ropa, gracias &#8211; dijo el sujeto.</p>

<p>Patágoras y Kallistus se miraron por un breve instante.</p>

<p>&#8211; No somos mercaderes, señor. Queríamos saber qué es este lugar, &#8211; pidió Patágoras con cortesía.</p>

<p>El hombre abrió la boca, pero no dijo nada. Después de procesar en su cerebro dos datos que le parecían tremendamente disonantes, resolvió contestar la pregunta. Si hubiera sido un cerebro mecánico se habría oído un CLONK.</p>

<p>&#8211; En la Playa del Gurugú &#8211; dijo con voz temblorosa. Se incorporó sobre su tumbona.</p>

<p>&#8211; Ah. ¿Y qué es lo que hacéis aquí? &#8211; preguntó Patágoras</p>

<p>&#8211; Puuees&#8230; nada. Descansar. Tomar el sol. Nadar. En una palabra, vacaciones.</p>

<p>&#8211; ¿Y ya está? ¿Venís aquí y esperáis?</p>

<p>El hombre intentó deglutir con fuerza.</p>

<p>&#8211; Eh, sois raros. Dejadme en paz o llamaré a la policía &#8211; dijo con voz casi estridente.</p>

<p>Patágoras y Kallistus interpretaron la amenaza del mensaje y se alejaron hacia un puesto de observación elevado. Sobre él se hallaba sentada una mujer joven. Miraba el mar con un instrumento dotado de dos secciones cilíndricas. Una pequeña bandera amarilla ondeaba no muy lejos.</p>

<p>&#8211; Kallistus, esto es realmente raro. Estamos en un lugar en el que gentes de otra época vienen a no hacer nada, &#8211; comentó Patágoras, sombrío.</p>

<p>&#8211; Quizá estén esperando algo. No sé, una flota&#8230; a lo mejor son un ejército acampado&#8230; pescadores&#8230; &#8211; aventuró el discípulo.</p>

<p>Patágoras lanzó una miradita interesada a una mujer de pechos desnudos que pasaba a su lado y luego sacudió la cabeza, recobrándose de la visión insólita. Se acercó a la joven que estaba sentada en el puesto de observación.</p>

<p>&#8211; Muchacha&#8230; ¿podrías ayudarme?</p>

<p>La mujer miró hacia abajo y sonrió.</p>

<p>&#8211; Vaya, ¿sois de un grupo de teatro de calle? &#8211; preguntó con interés.</p>

<p>&#8211; No, som&#8230; &#8211; empezó Kallistus, interrumpido por un codazo en el estómago.</p>

<p>&#8211; En cierto modo sí, podría decirse que somos&#8230; er&#8230; actores, &#8211; dijo Patágoras.</p>

<p>&#8211; Que guay. Bueno, ¿qué querías saber?</p>

<p>&#8211; ¿Qué es lo que haces ahí arriba? &#8211; preguntó Patágoras.</p>

<p>&#8211; Pues vigilo a los nadadores. Soy socorrista, &#8211; contestó ella con naturalidad.</p>

<p>Patágoras buscó la ayuda de Kallistus, y se percató que el joven discípulo estaba mirando otra cosa. Había sido hipnotizado por sirenas sin cola, por así decirlo. El anciano volvió a dirigirle la palabra a la socorrista.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué? ¿Qué ocurre con esos nadadores? &#8211; preguntó Patágoras.</p>

<p>&#8211; Pues que a veces pasa de todo&#8230; gente que no sabe nadar, gente que se ahoga&#8230; insensatos que se toman un baño después de comer&#8230; esas cosas.</p>

<p>&#8211; Ajá. ¿Y se dirigen hacia alguna parte? ¿Pescan algo?</p>

<p>&#8211; No, ¿deberían? &#8211; preguntó ella, sonriendo con curiosidad.</p>

<p>Patágoras se mesó la barba. Estaba perplejo. Tomó a Kallistus del brazo, que seguía mirando con la boca entreabierta la abundante selección de glándulas desnudas, y lo arrastró hasta un cartel a 30 metros del mar. El cartel ponía &#8220;Información acerca de los rayos UV&#8221;. El anciano leyó con detenimiento. El tránsito báquico le permitía comprender cualquier forma de comunicación.</p>

<p>&#8211; Kallistus, según lo que dice este cartel, exponerse a la luz del sol puede provocar quemaduras y cáncer de piel. Suena como algo mortífero, &#8211; dijo Patágoras.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué se quedan bajo el sol, pues? &#8211; preguntó el joven.</p>

<p>&#8211; No lo sé. No parece muy racional. Espera, deja que compruebe una última hipótesis.</p>

<p>Patágoras se acercó a una señora tumbada dramáticamente sobre la arena, boca arriba. Su piel estaba ya rojiza.</p>

<p>&#8211; Señora, ¿puedo hacerle una pregunta?</p>

<p>&#8211; ¿Qué quiere? &#8211; preguntó ella, despertándose.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué toma el sol? ¿No sabe que los rayos UV pueden tener efectos nocivos para su condición? &#8211; preguntó Patágoras con una sonrisilla encantadora.</p>

<p>La mujer le miró durante unos segundos.</p>

<p>&#8211; Bah. Me da igual, eso son tonterías, &#8211; contestó ella con un bufido.</p>

<p>Patágoras se alejó cabizbajo, rumiando. Se sentó debajo de una palmera, junto a Kallistus.</p>

<p>&#8211; Maestro, veo que la gente se amontona aquí pasivamente, sin hacer nada, intentando ahogarse, quemarse y deshidratarse bajo el sol. Para más inri, este sitio rebosa de bellas mujeres intocables. ¿Qué dirías que es esto que llaman &#8220;vacaciones&#8221;, pues? &#8211; preguntó.</p>

<p>Patágoras se quedó en silencio unos breves instantes.</p>

<p>&#8211; Debe ser alguna clase de Infierno, Kallistus. Vámonos.</p>

<p>Dicho ésto, maestro y discípulo se alejaron de la costa, atravesando el pequeño cúmulo de bruma por el que habían venido.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>El robot Sokal</title>
			<link>/2005/08/el-robot-sokal/</link>
			<pubDate>Tue, 23 Aug 2005 10:09:16 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/08/el-robot-sokal/</guid>
			<description>Él que véis arriba es Sokal, un novedoso robot creado en Japón por un equipo de investigación de la universidad Ningen Sogo Kagaku Daigaku, liderado por el doctor Fumitaka Ogishima, experto en Robótica Irónica y Cibernética Dadaísta. Después de años de arduo desarrollo, financiado en gran medida por Hitachi, Sokal se presentó ayer en público en la Feria Internacional de Sapporo.
Sokal es el primer robot de la historia que no hace nada.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img class=" aligncenter" title="Una imagen de Sokal en acción, por así decirlo" src="https://i2.wp.com/www.ffbg.net/faberitius/sokal.jpg?w=780" alt="" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Él que véis arriba es Sokal, un novedoso robot creado en Japón por un equipo de investigación de la universidad Ningen Sogo Kagaku Daigaku, liderado por el doctor Fumitaka Ogishima, experto en Robótica Irónica y Cibernética Dadaísta. Después de años de arduo desarrollo, financiado en gran medida por Hitachi, Sokal se presentó ayer en público en la Feria Internacional de Sapporo.</p>

<p>Sokal es el primer robot de la historia que no hace nada.</p>

<p>No se mueve, no salta, no camina, no habla, no molesta los vecinos, no se cae, no percibe el mundo exterior, y un largo etcétera. El enorme abanico de acciones que Sokal no ejecuta demuestra la flexibilidad de su diseño, que su autor no duda en calificar de &#8220;ecológico, económico y exquisitamente sencillo&#8221;. En un tamaño de tan solo 8x8x8 centímetros, Sokal no tiene secretos: es un cubo inerte de acero galvanizado, sin cables ni componentes electrónicos.</p>

<p>&#8220;Para diseñar Sokal nos basamos en principios taoistas, como el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Wu_wei">Wu Wei</a>&#8220;, explicó Ogishima, quien estimó oportuno aclarar que &#8220;Sokal es totalmente inofensivo, a menos que alguien lo utilice como objeto contundente&#8221;. Varias empresas han mostrado ya su interés por el proyecto, que todavía se encuentra en las fases iniciales. De momento &#8220;Sokal sólo puede usarse como pisapapeles o como elemento decorativo, pero estamos pensando en otras aplicaciones más jugosas, como por ejemplo sujeta-hojas&#8221;, comentó Daigo Nakamura, uno de los desarrolladores principales.</p>

<p>Al preguntarle el motivo que le impulsó a diseñar Sokal, el doctor Ogishima adujo que &#8220;Ya está bien de robots que intentan hacer algo; lo verdaderamente humano es no hacer nada&#8221;.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Realpolitik 1.0</title>
			<link>/2005/08/realpolitik-1-0/</link>
			<pubDate>Fri, 12 Aug 2005 19:43:19 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/08/realpolitik-1-0/</guid>
			<description>Hagámos un experimento. Un cómosellame especulativo. Un salto en el tiempo.
Año 20XX: los ordenadores semánticos son una realidad. La capacidad de procesamiento llega a límites insospechados (computación cuántica), y aparecen las primeras máquinas capaces de pensamiento autónomo y comprensión de la realidad, auténticas inteligencias artificiales, como Turing manda. Ciencia ficción, obviamente. Pero sirve para plantear el problema hipotético.
Resulta que en las elecciones presidenciales de un país cualquiera un partido presenta como candidato una IA.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Hagámos un experimento. Un cómosellame especulativo. Un salto en el tiempo.</p>

<p>Año 20XX: los ordenadores semánticos son una realidad. La capacidad de procesamiento llega a límites insospechados (computación cuántica), y aparecen las primeras máquinas capaces de pensamiento autónomo y comprensión de la realidad, auténticas inteligencias artificiales, como Turing manda. Ciencia ficción, obviamente. Pero sirve para plantear el problema hipotético.</p>

<p>Resulta que en las elecciones presidenciales de un país cualquiera un partido presenta como candidato una IA. Un programa de gestión política conectado a un simulador de aspecto humanoide que aparece como una simulación 3d en una pantalla o en un holograma (o en lo que se use en el año 20XX para representar la información &#8211; es irrelevante). Un programa capaz de sopesar en tiempo real todos los múltiples problemas del país y darle una solución coherente, fría, analítica.</p>

<p>Las ventajas serían obvias: un político perfecto, sin ambición, sin pulsiones orgánicas, sin una imagen pública vulnerable, incansable, inagotable, capaz de una concentración constante durante 24 horas. Sólo necesitaría electricidad, refrigeración y alguien que administrara su hardware y lo vigilara. Un político de tal guisa no sentiría la necesidad muy humana de pasar a la historia con nombre y apellidos: se limitaría a cumplir sus mandatos. Las elecciones se llevarían a cabo entre casas de &#8220;software ideológico&#8221; que presentarían las versiones mejoradas y depuradas de sus nuevos políticos y ministros electrónicos.</p>

<p><em>¡Vota John Smith 11.3: hemos mejorado las subrutinas de afabilidad y el cálculo de riesgos geopolíticos!</em></p>

<p>Obviamente las instrucciones vendrían dadas del exterior. Tendríamos un magnífico ejecutor, pero un pésimo improvisador de nuevas soluciones, pues una máquina no tiene motivación*, a menos que sea totalmente autónoma, lo cual es indeseable. Se materializaría ante nuestros ojos el über-burócrata. El político que, por otro lado, sería totalmente transparente a las preguntas de políticos y ciudadanos. Rizando el rizo, obtendríamos una <em>instancia</em> del presidente electrónico en cada casa, en cada oficina. El presidente electrónico sería una especie de Gran Hermano omnipresente, la entera burocracia en un sólo procesador.</p>

<p>Skynet trabajando para Hacienda. Glups.</p>

<p>Por otro lado uno se pregunta cuáles podrían ser los fallos conceptuales de semejante idea. Dejemos a un lado la factibilidad de construir una inteligencia semántica basada en el silicio; ¿qué emergería de una inteligencia de ese tipo? ¿Tendría sueños? ¿Ambiciones? ¿Sentiría a lo mejor deseos que nosotros no comprendemos? ¿Aprendería por su cuenta, como una enorme red neuronal artificial, o bien sería un Google autoconsciente? ¿Qué tendría el político electrónico que no tiene el político basado en el carbono?</p>

<p>Quizá el político basado en el carbono resulte menos amenazador. Más vulnerable, y por lo tanto más deseable. Sujeto a error, y por lo tanto simpático. Un modelo en el que pudieran inspirarse todos los ciudadanos, a diferencia de lo que ocurriría con el político basado en el silicio. Un político de carne y huesos es mortal, derrocable, y por lo tanto más fácil de destituir que el político electrónico. El político electrónico sería imperturbable, predecible, aburrido incluso. Sería imposible saber lo que está&#8230; maquinando. A menos que alguien leyera su registro interno.</p>

<p>Queda además por aclarar si una moderada ambición, ese sentimiento emergente de nuestra naturaleza animal, es o no un rasgo beneficioso para un político. Pensémoslo: un político se mueve básicamente por el poder. Un político quiere gustar a las masas, con lo que es posible que esté más atento a la sensibilidad del ciudadano. Cosa que un software político sería incapaz de hacer, o haría mucho peor, al ser un inepto en términos de emociones y de empatía (por ahora). Se supone que la democracia se fundamenta en la igualdad entre todos los ciudadanos: si en el gobierno tenemos un presidente electrónico con capacidades cognitivas divinas, pasamos de la democracia a un tecnocracia <em>de facto</em>.</p>

<p>¿Qué opináis? ¿Político de silicio o de carbono? ¿O ambos?</p>

<ul>
<li>Hay quien opina que algo tan sencillo como un termostato tiene motivación: yo no soy de esos.</li>
</ul>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>El Sistema Operativo Slappix</title>
			<link>/2005/08/el-sistema-operativo-slappix/</link>
			<pubDate>Tue, 09 Aug 2005 21:09:11 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/08/el-sistema-operativo-slappix/</guid>
			<description>Fux, la simpática mascota de Slappix
El sistema operativo Slappix (codename Xn0wh1t3) nació en 1976 en los laboratorios Blue Oyster de IBM. Es un sistema de tipo BDSM, y sigue un estándar mixto POSIX-PUNIX. Nacido casi al mismo tiempo que el lenguaje de programación Smeagol, Slappix se ha convertido con el paso de los años en todo un referente en materia de interfaces user-enemy y diseño impedido por ordenador (CID).</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img src="https://i0.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//whip.gif?w=780" data-recalc-dims="1" /><br />
<small>Fux, la simpática mascota de Slappix</small></p>

<p>El sistema operativo Slappix (codename <em>Xn0wh1t3</em>) nació en 1976 en los laboratorios Blue Oyster de IBM. Es un sistema de tipo BDSM, y sigue un estándar mixto POSIX-PUNIX. Nacido casi al mismo tiempo que el lenguaje de programación <a href="http://fbenedetti.blogalia.com/historias/18094">Smeagol</a>, Slappix se ha convertido con el paso de los años en todo un referente en materia de interfaces user-enemy y diseño impedido por ordenador (CID).</p>

<p>Su creador fue el conocido mesías del Software Esclavo, Archibald Bonkers, licenciado en <em>BOFH Computing</em> por la UCLA, adorador de Kalí, y conocedor de siete idiomas (los habla todos a la vez en sus numerosas conferencias). He aquí una de las pocos fotos de este insigne programador, de cuyo teclado han salido joyas del software como el destructor de texto eSlave, el desensamblador C.R.A.S.H. y el software de antidepurado KBugger, entre otros. Fuentes cercanas a Bonkers aseguran que se ducha sólo cuando Neal Stephenson publica una nueva novela.</p>

<p><img src="https://i0.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//archibald.jpg?w=780" border="1" title="Foto del Archibald Bonkers" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Uno de los pilares de Slappix es la inseguridad. Frente a la obsesión por la seguridad de los SOs competidores, los desarrolladores de Slappix han optado por un modelo de total inestabilidad del sistema. Esto se consigue ante todo mediante una arquitectura de master-kernel (llamado cariñosamente <em>Ozzy</em>) que se encarga de mantener bajo estricto control el sistema de I/O, los módulos (<em>Midgets</em>) y los drivers (<em>Dildos</em>) del sistema.</p>

<p>La gestión de la memoria, de vital importancia, recibe un tratamiento especial. Dos comandos especiales del lenguaje Smeagol se utilizan para tan noble propósito: <code>molloch</code> y <code>freeze</code>. El primero llena un espacio de memoria con un número indeterminado de bytes, hasta que ocurre un error de página, la RAM se quema, o el usuario se tira por la ventana. Afortunadamente es posible hacer que <code>molloch</code> obedezca, pero únicamente si se incluye la librería <code>mistress.h</code>. El comando <code>freeze</code> bloquea la memoria que se desea liberar, para que estorbe.</p>

<p>El kernel reserva el puerto 69 para la instalación de troyanos y viruses, y suele reducir el ancho de banda total de la red de área local. Slappix incluye un completo surtido de honeypots, eggdrops, worms, etcétera. El servidor web incluido en la distribución, Eunuchus, es uno de los más fáciles de hackear, y la base de datos SlaveQL tiene un rendimiento tan pobre que se prefiere el uso de ficheros de texto. La navegación web se lleva a cabo con el browser Titanic, que utiliza un motor anterior a Mosaic; se basa en la tecnología &#8220;GUARTTEC&#8221; (<em>Get Up And Run To The Cybercafé</em>).</p>

<p>Por lo que se refiere al sistema de archivos, Slappix utiliza SFS (Spam File System), que cuenta con avanzados algoritmos de pérdida de datos, irreversibilidad de borrado, fragmentación optimizada y velocidad de acceso ínfima. Para la búsqueda puede usarse el comando <code>darkroom</code>, y para la búsqueda de una cadena de texto, <code>bondage</code>.</p>

<p><img src="https://i2.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//shell.jpg?w=780" title="Ejemplo de sesión con Smash" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Un aspecto cuidado al máximo ha sido el diseño de la interfaz de usuario: no hay. El usuario debe tantear con comandos de ensamblador aleatorios en el inicio de cada sesión, hasta que consigue dar con la shell de Slappix, <em>Smash</em> (acrónimo de &#8220;SadoMaso Shell&#8221;, pariente de Bash y Ksh). El sistema de contraseñas obliga el usuario a cambiarla cada vez, con criterios irracionales y generalmente dolorosos (como pulsar F1 y Suprimir a la vez y con una sola mano).</p>

<p>Smash ofrece un terminal configurable únicamente por el administrador, sin concesiones de cara a la facilidad de uso, accesibilidad <em>et similia</em>. La administración de los procesos y de los recursos de sistema puede efectuarse con la aplicación Cilicium&#8482;: cuando un proceso no responde, se le pueden enviar diversas señales: <code>kill</code>, <code>torture</code>, <code>tickle</code>, <code>fuckyou</code>, <code>laissezfaire</code>, etcétera.</p>

<p>El plato fuerte de Smash es un programa tipo ELIZA que se ejecuta a intérvalos aleatorios para interferir con el trabajo del usuario, cambiando por ejemplo el mapa del teclado por uno al revés, o utilizando el alfabeto copto como fuente de sistema. La extrema dificultad para conseguir hacer algo útil con Smash le ha granjeado el respeto de amplios sectores de la comunidad informática underground. Aunque actualmente se esté desarrollando un entorno de ventanas cerradas (<em>Whip</em>), no está previsto que éste pase a Beta hasta dentro de unos años.</p>

<p>Obviamente, la documentación de Slappix está escrita en LaTeX. A través del comando <code>beggar</code> el usuario puede leer una versión en georgiano del costosísimo manual de referencia, e intentar un análisis criptográfico para conocer los comandos más esenciales. La comunidad de usuarios de Slappix, organizada alrededor de sitios web como SlapDot, SordidForge y Scapegoat , se caracteriza por el bajísimo nivel de cooperación y disponibilidad a ayudar al usuario novato, que normalmente es masacrado en su primer thread mediante una eterna flame-war. Abundan los &#8220;RTFM&#8221; (Rip The Fleshy Manual) y los usuarios <a href="http://dahaka.com/doc/howto/elite.txt"><em>elite</em></a>.</p>

<p>Pronto estará disponible un Undead-CD para descargar en la web oficial. ¡Animáos!</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Tomas Falsas del Episodio III</title>
			<link>/2005/05/tomas-falsas-del-episodio-iii/</link>
			<pubDate>Mon, 30 May 2005 19:56:36 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/05/tomas-falsas-del-episodio-iii/</guid>
			<description>Nota: estas son tomas falsas ficticias basadas en el guión original de Star Wars Episodio III: La Venganza del Sith.
OBI-WAN: La señal del Canciller viene desde la derecha. La plataforma de observación que está encima de esa torre.
ANAKIN: Percibo al Conde Drácula&amp;#8230;
OBI-WAN: &amp;#8230;
DIRECTOR: ¡Corten!
ANAKIN (risas): Lo siento, pero siempre he querido decirlo&amp;#8230;
OBI-WAN le da el comunicador a R2D2
OBI-WAN: R2, toma ésto y espera órdenes.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><strong>Nota: estas son tomas falsas ficticias basadas en el guión original de Star Wars Episodio III: La Venganza del Sith.</strong></p>

<hr />

<p>OBI-WAN: La señal del Canciller viene desde la derecha. La plataforma de observación que está encima de esa torre.</p>

<p>ANAKIN: Percibo al Conde Drácula&#8230;</p>

<p>OBI-WAN: &#8230;</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten!</p>

<p>ANAKIN (risas): Lo siento, pero siempre he querido decirlo&#8230;</p>

<hr />

<p>OBI-WAN le da el comunicador a R2D2</p>

<p>OBI-WAN: R2, toma ésto y espera órdenes.</p>

<p>R2D2 empieza a pitar de forma descontrolada.</p>

<p>OBI-WAN: Eh, que alguien lo apague&#8230;</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten!</p>

<hr />

<p>OBI-WAN le da el comunicador a R2D2</p>

<p>OBI-WAN: R2, toma ésto y espera órdenes.</p>

<p>R2D2: Hello Moto!</p>

<p>OBI-WAN: Juas&#8230; ya vale, venga&#8230;</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten!</p>

<hr />

<p>El GENERAL GRIEVOUS entra el puente de mando del destructor de la Federación de Comercio, seguido por sus dos GUARDAESPALDAS.</p>

<p>GENERAL GRIEVOUS: Cooof, cof cof cof cof cooof cof</p>

<p>CAPITÁN: ¿Señor?</p>

<p>GENERAL GRIEVOUS: Coff cof coff uuugh-coff cof</p>

<p>DIRECTOR: ¡Cooorten!</p>

<p>GENERAL GRIEVOUS: J***** tos&#8230; coof cof cof</p>

<hr />

<p>OBI-WAN y ANAKIN se acercan a la silla en la que está atado el CANCILLER PALPATINE. La silla gira emitiendo un chirrido horrible.</p>

<p>CANCILLER PALPATINE (sonriendo): A esta silla le hace falta un poco de aceite, ¿eh?</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten!</p>

<hr />

<p>OBI-WAN y ANAKIN tiran sus túnicas y encienden los sables.</p>

<p>El CONDE DOOKU retira el labio superior dejando al descubierto un par de caninos afilados.</p>

<p>OBI-WAN: ¿Alguien tiene un sable de fresno?</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten! ¡Christopher, quítate eso, no seas tonto!</p>

<p>CONDE DOOKU: ¿Ef que no me quedan bien?</p>

<hr />

<p>PALPATINE: Bien Anakin, bien. Sabía que podrías hacerlo. ¡Mátale! ¡Mátale, ahora!</p>

<p>ANAKIN: ¡Con mucho gusto!</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten!</p>

<p>ANAKIN: ¿No tenía que decir eso? Joer.</p>

<p>PALPATINE (riéndose): Mmm, me gusta, el muchacho se me va al Lado Oscuro enseguida&#8230;</p>

<hr />

<p>PADME: Ani&#8230; estoy&#8230; estoy embarazada.</p>

<p>ANAKIN mira a PADME a los ojos durante unos segundos y luego empieza a reirse a carcajadas.</p>

<p>DIRECTOR: ¡Coorten!</p>

<p>PADME: ¡Eh! ¿Qué he dicho que sea tan gracioso! ¡Insolente! (Se va del escenario)</p>

<p>ANAKIN (aún riendo): Lo siento, no puedo&#8230;</p>

<hr />

<p>PADME: Ani&#8230; estoy&#8230; estoy embarazada.</p>

<p>ANAKIN mira a PADME a los ojos durante unos segundos, sorprendido.</p>

<p>ANAKIN: Ehhh&#8230; sí. Vale.</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten! Hayden, por dios, ¡espabila!</p>

<p>ANAKIN: Es que no todos los dias te dicen estas cosas&#8230;</p>

<hr />

<p>ANAKIN despierta de repente, empapado en sudor. Mira la cama a su lado y ve a PADME durmiendo a su lado. ANAKIN se levanta y se aleja. Se oye un sonido sordo en off, y ANAKIN soltando tacos.</p>

<p>DIRECTOR: ¿Qué ha pasado?</p>

<p>ANAKIN (dolorido): Me he dado con el dedo gordo del pie en una cómoda&#8230;</p>

<hr />

<p>ANAKIN despierta de repente, empapado en sudor. Mira la cama a su lado y ve a CHEWACCA durmiendo a su lado, que le saluda agitando la mano peluda.</p>

<p>ANAKIN (riéndose): Oh, por favor&#8230;</p>

<p>DIRECTOR: (risas) ¡Corten!</p>

<hr />

<p>ANAKIN: ¿Qué debo hacer, Maestro Yoda?</p>

<p>YODA: Umm&#8230; no recuerdo. ¿Quién tú eres?</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten!</p>

<p>ANAKIN: Tened paciencia, a su edad&#8230;</p>

<hr />

<p>ANAKIN se encuentra delante de la pantalla azul, con un simulacro de sable en la mano.</p>

<p>DIRECTOR: Tienes que parecer más convincente cuando matas a los neimodianos, Hayden.</p>

<p>ANAKIN: ¿Qué me aconsejas?</p>

<p>DIRECTOR: Piensa en Jar-Jar. (risas)</p>

<hr />

<p>OBI-WAN aterriza en el suelo delante de la pantalla azul.</p>

<p>OBI-WAN: Eh, ¡hola!</p>

<p>DIRECTOR: Ewan, Grievous está al otro lado</p>

<p>OBI-WAN: Ahmm..</p>

<hr />

<p>OBI-WAN: Es tu turno.</p>

<p>GENERAL GRIEVOUS: Insensato. He sido entrenado en las artes Jedi por el mismísimo Conde Dooku. Ataca, Kenobi.</p>

<p>Sus brazos se separan, cada mano empuña una cinta de gimnasia rítmica, que hace revolotear en bellos remolinos.</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten!</p>

<hr />

<p>PALPATINE: Maestro Windu. Debo suponer que el General Grievous ha sido eliminado. Debo confesar que no os esperaba aquí tan pronto&#8230;</p>

<p>MACE WINDU (levanta una Colt 45): El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por la avaricia de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del Valle de la Oscuridad. Porque Él es el verdadero guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. ¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquéllos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡¡¡Y TÚ SABRÁS QUE MI NOMBRE ES YAVÉ, CUANDO MI VENGANZA CAIGA SOBRE TI!!!</p>

<p>PALPATINE mira a WINDU acojonado.</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten! Samuel, te has equivocado de película&#8230;</p>

<hr />

<p>ANAKIN (con desesperación): ¿Qué he hecho?</p>

<p>ANAKIN intenta sentarse, pero resbala y cae de culo.</p>

<p>PALPATINE (sonríe): ¿Y tú quieres ser mi aprendiz? Tsk tsk</p>

<p>DIRECTOR (riéndose): ¡Corten!</p>

<hr />

<p>OBI-WAN: Comandante, comunique con sus tropas. Dígales que tenemos que movernos hacia los niveles superiores.</p>

<p>COMANDANTE CODY: Muy bien señor.</p>

<p>El COMANDANTE CODY empieza a alejarse, cuando de repente parece acordarse de algo y vuelve donde OBI-WAN.</p>

<p>COMANDANTE CODY: Oh, por cierto, creo que te hará falta esto (le da un pollo de goma con rueda)</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten!</p>

<p>OBI-WAN (mirando el pollo de goma): Sigh, que recuerdos&#8230;</p>

<hr />

<p>DARTH SIDIOUS: Comandante Cody, ha llegado la hora. Ejecute la orden 666.</p>

<p>COMANDANTE CODY: ¿Eh?</p>

<p>DARTH SIDIOUS: Oh, lo siento&#8230;</p>

<p>DIRECTOR: ¡Coorten!</p>

<p>DARTH SIDIOUS: Ha sido espontáneo, lo juro&#8230;</p>

<hr />

<p>YODA: Adiós. Chewbacca y Tarfful, de menos os echaré. Buenos amigos sois. Por vuestra ayuda, mucho respeto y gratitud os debo.</p>

<p>CHEWBACCA levanta del suelo a Yoda y lo abraza con fuerza.</p>

<p>YODA (pataleando en el aire): Ññññgghh&#8230;</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten! ¡Me lo vaís a triturar!</p>

<hr />

<p>El Senado aplaude.</p>

<p>PADME: Así es como mueren los aplausos.</p>

<p>DIRECTOR: Nathalie&#8230;</p>

<p>PADME (se lleva una mano a la frente): Oh, lo siento&#8230;</p>

<hr />

<p>OBI-WAN: Debo conocer la verdad, maestro.</p>

<p>OBI-WAN se acerca a un panel y pulsa algunos botones. Ve un holograma de DARTH SIDIOUS y PALPATINE bailando una polka.</p>

<p>OBI-WAN: No puede ser&#8230; (risas) No puede ser!</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten!</p>

<hr />

<p>PADME: No puedo creer lo que estoy escuchando&#8230; Obi-Wan tenía razón. Has cambiado&#8230;</p>

<p>ANAKIN (pestañea los ojos con glamour): ¿Tu crees, querida?</p>

<p>DIRECTOR: ¡Hayden! ¡Has pasado al Lado Oscuro, no a la otra acera!</p>

<p>ANAKIN (riéndose): Vale, lo sé&#8230;</p>

<hr />

<p>YODA entra en el despacho del Canciller, y lanza contra la pared los dos GUARDIAS ROJOS. Se oye el sonido de un pedo.</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten!</p>

<ul>
<li>* *OBI-WAN: Tú eras el Elegido! Estaba escrito que tú derrotarías a los Sith, no que te unieras a ellos! ¡Eras tú quien debía devolver el equilibrio a la fuerza!</p></li>
</ul>

<p>OBI-WAN recoge el sable de ANAKIN y se aleja. Luego para y se da la vuelta.</p>

<p>ANAKIN (gritando con dolor): ¡Joperra! ¡Gusano! ¡Que ardas! ¡Que te den por saco! ¡Muérete! ¡Caraculo!</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten! No te pases, Ani&#8230;</p>

<p>ANAKIN: Oye George, el que está ardiendo soy yo&#8230;</p>

<hr />

<p>PADME se retuerce por el dolor. El DROIDE MÉDICO sostiene un niño.</p>

<p>DROIDE MÉDICO: Es un niño.</p>

<p>PADME: Lucas.</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten!</p>

<p>PADME (cierra los ojos): Lo siento, ha sido un lapsus&#8230;</p>

<hr />

<p>La mesa en la que está tumbado DARTH VADER empieza a levantarse. DARTH SIDIOUS se acerca.</p>

<p>DARTH SIDIOUS: Lord Vader, ¿puedes oirme?</p>

<p>DARTH VADER: &#8230;</p>

<p>DARTH SIDIOUS (golpea el caso de VADER con los nudillos): Toc toc, ¿hay alguien en casa?</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten!</p>

<hr />

<p>La mesa en la que está tumbado DARTH VADER empieza a levantarse. DARTH SIDIOUS se acerca.</p>

<p>DARTH SIDIOUS: ¡Está vivo, viiiivo! (Risa histérica)</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten!</p>

<hr />

<p>La mesa empieza a levantarse, pero en ella se encuentra atado el muñeco de la Rana Gustavo.</p>

<p>DARTH SIDIOUS (con acento británico): Oh cielos.</p>

<p>DIRECTOR: ¡Corten! ¡Quiero la cabeza de Frank Oz! (risas)</p>

<hr />

<p><strong>No os olvidéis añadir otras que se os ocurran 😀</strong></p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo Filosófico XV</title>
			<link>/2005/05/dialogo-filosofico-xv/</link>
			<pubDate>Fri, 27 May 2005 16:58:31 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/05/dialogo-filosofico-xv/</guid>
			<description>Patágoras y Kallistus, maestro y discípulo, se hallaban no muy lejos del acantilado de Samos, caminando lentamente y charlando sobre algunas cuestiones filosóficas. La fresca brisa marina llenaba el aire vespertino con las fragancias de la costa. Tal y como solía hacer, Kallistus aprovechó una pausa en el paseo para formular sus dudas.
&amp;#8211; Maestro&amp;#8230;
&amp;#8211; Dime Kallistus &amp;#8211; contestó Patágoras, mientras contemplaba el horizonte.
&amp;#8211; ¿Por qué los filósofos siempre hablan acerca de que hay que elegir el camino más duro?</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Patágoras y Kallistus, maestro y discípulo, se hallaban no muy lejos del acantilado de Samos, caminando lentamente y charlando sobre algunas cuestiones filosóficas. La fresca brisa marina llenaba el aire vespertino con las fragancias de la costa. Tal y como solía hacer, Kallistus aprovechó una pausa en el paseo para formular sus dudas.</p>

<p>&#8211; Maestro&#8230;</p>

<p>&#8211; Dime Kallistus &#8211; contestó Patágoras, mientras contemplaba el horizonte.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué los filósofos siempre hablan acerca de que hay que elegir el camino más duro?</p>

<p>Patágoras miró a su discipulo como quien está valorando si el pescado es lo suficientemente fresco. Luego esbozó una sonrisa socrática.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué crees tú que lo decimos? &#8211; preguntó, mientras reanudaba la marcha.</p>

<p>&#8211; Bueno&#8230; quizá porque la dureza del camino fortalece el espíritu&#8230; porque en la senda más fácil no hay nada que estimule la inteligencia&#8230; o tal vez porque el camino más difícil sea el que otorga luego más recompensas &#8211; aventuró Kallistus, rascándose la cabeza.</p>

<p>&#8211; Muy buenas ideas, pero el consejo filosófico no surgió por esos motivos, sino por otro bastante más concreto &#8211; comentó Patágoras, sin borrar del rostro su sonrisilla.</p>

<p>&#8211; ¿Y cuál es, maestro? &#8211; preguntó el joven.</p>

<p>&#8211; La senda fácil es aquella en la cual resulta más frecuente encontrar bestias y bandidos &#8211; contestó Patágoras.</p>

<p>Kallistus se quedó perplejo mientras su maestro se alejaba hacia la ciudad. Luego, él también reanudó la marcha, con un atisbo de iluminación surcando su rostro imberbe.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>El Episodio III escrito por…</title>
			<link>/2005/05/el-episodio-iii-escrito-por/</link>
			<pubDate>Tue, 24 May 2005 11:35:03 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/05/el-episodio-iii-escrito-por/</guid>
			<description>&amp;#8230;Isaac Asimov: la República Galáctica está muriendo. Hace milenios que empezó su decadencia, y los sistemas del Borde Exterior se han separado de Corustrantor. Yoda, matemático y jedi, inspirado por el cyborg mentalista C3PO, decide desarrollar el psicodrama. Después de setecientas páginas de intensa conversación con el funcionario Dooku, el emperador Palpatine y la historiadora Padmé, todos deciden esconderse en los Archivos Jedi y desviar la atención del Imperio compilando una enciclopedia botánica en Dagobah.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8230;Isaac Asimov: la República Galáctica está muriendo. Hace milenios que empezó su decadencia, y los sistemas del Borde Exterior se han separado de Corustrantor. Yoda, matemático y jedi, inspirado por el cyborg mentalista C3PO, decide desarrollar el psicodrama. Después de setecientas páginas de intensa conversación con el funcionario Dooku, el emperador Palpatine y la historiadora Padmé, todos deciden esconderse en los Archivos Jedi y desviar la atención del Imperio compilando una enciclopedia botánica en Dagobah. Anakin muere de aburrimiento.</p>

<p>&#8230;Arthur Clarke: Mace Windu y Kit Fisto están cumpliendo una misión de rutina mientras llevan de paseo un asteroide con su lazo solar. Descubren un trasto feo y negro, y deciden bautizarlo Vader, en honor a una antiquísima serie de películas del bárbaro siglo XX. El programador hindú Yoda Brachamutanda, gracias a la potencia de cálculo del super-ordenador HAL R2D2000, descubre que en realidad se trata de un manufacto sith peligrosísimo, que amenaza con destruir la Tierra. Palpatine, funcionario de la NASA, decide enviar a Anakin y Obi Wan en una misión secreta. HAL R2D2000 enloquece, y los echa de la nave. Anakin consigue en todo caso fusionarse con el monolito, y convertirse en una tostadora asmática.</p>

<p>..Philip K. Dick: Obi Wan es un cazador de siths retirado. Un día, mientras come sushi en la calle, llega el teniente Yoda &#8211; que habla interlingua &#8211; y le ordena cazar a un traficante de guiones pésimos, George Lucas. En realidad George Lucas no existe, es el protagonista de un programa de televisión, un anciano que recorre el desierto de Tatooine mientras la crítica le tira boñigas de bantha. Desilusionado y confundido, Obi Wan pasa algunos días en el underworld de Coruscant, probando la &#8220;Fuerza&#8221;, una droga de diseño que sintetiza Palpatine, bioquímico perverso. En este lugar, Obi conoce a Anakin, un sith, pero descubre que los sith también tienen sentimientos. ¿Sueñan los jedi con sables metálicos?</p>

<p>&#8230;Frank Herbert: el episodio se divide en media docena de volúmenes, &#8220;Tatooine&#8221;, &#8220;Hijos de Tatooine&#8221;, &#8220;La Casa Windu&#8221;, &#8220;Mesías de Tattoine&#8221;, &#8220;Dios emperador de Tatooine&#8221;, &#8220;Herejes de Tatooine&#8221;, etcétera. La acción transcurre en el Imperio Galáctico. La Federación de Comercio utiliza la Fuerza para anular el espacio, la madurez, y la inteligencia de los espectadores espaciales. Pero la Fuerza sólo es poderosa en un planeta, Tatooine, una gran bola de arena en la que viven los Sarlakks. La casa Skywalker y la casa Palpatine están en liza por el control de la Fuerza, y la orden de los Jedi, monjes calvos y cachondos, lo controla todo. Al final Anakin &#8211; el Quizatz Haderach &#8211; conocerá el valeroso pueblo de los Tusken, y convertirá Tattoine en el centro del Imperio.</p>

<p>&#8230;Terry Pratchett:</p>

<p>&#8211; ¿Es esto la unión con la Fuerza?</p>

<p>&#8211; NO, NO LO ES.</p>

<p>&#8211; Ah. ¿Usted quién es?</p>

<p>&#8211; ADIVINA.</p>

<p>&#8211; Nooo. No puede ser. Usted es&#8230; ¿Qui Gon?</p>

<p>&#8211; [Suspiro] ES UNA FORMA DE VERLO.</p>

<p>&#8211; Cómo mola. ¿Y ése es mi cuerpo?</p>

<p>&#8211; PELÍN CHAMUSCADO, ¿VERDAD?</p>

<p>&#8211; Pues sí. Oye, ¿y ahora qué se supone que debo hacer?</p>

<p>&#8211; ESPERAR. ETERNAMENTE. Y CONTESTAR LAS LLAMADAS.</p>

<p>&#8211; Menuda putada. ¿Sólo porque soy jedi?</p>

<p>&#8211; ERAS. SÍ, LOS JEDI SOIS MUY ESPECIALES. ADIÓS.</p>

<p>[Continuará&#8230;]</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Si el Episodio III lo hubiese rodado…</title>
			<link>/2005/05/si-el-episodio-iii-lo-hubiese-rodado/</link>
			<pubDate>Mon, 23 May 2005 22:40:25 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/05/si-el-episodio-iii-lo-hubiese-rodado/</guid>
			<description>&amp;#8230;David Lynch: Anakin despierta al lado del cadáver de Padmé y se pregunta si ha sido él el asesino o si por el contrario es víctima de alucinaciones inducidas por Palpatine, cirujano estético. Obi Wan, interpretado por Kyle MacLachlan, investiga el caso, pero no consigue llegar a una conclusión. Algunos testigos, como Yoda, guardabosques de origen coreano, y Dooku, el viejo chiflado del pueblo, complicarán el asunto. Toda la acción transcurre en un motel de Endor.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8230;David Lynch: Anakin despierta al lado del cadáver de Padmé y se pregunta si ha sido él el asesino o si por el contrario es víctima de alucinaciones inducidas por Palpatine, cirujano estético. Obi Wan, interpretado por Kyle MacLachlan, investiga el caso, pero no consigue llegar a una conclusión. Algunos testigos, como Yoda, guardabosques de origen coreano, y Dooku, el viejo chiflado del pueblo, complicarán el asunto. Toda la acción transcurre en un motel de Endor.</p>

<p>&#8230;Quentin Tarantino: Mace Windu y Obi Wan visitan a Palpatine para que pague su deuda con el boss Grievous. Palpatine se niega, y contrata en secreto a un peligroso matón, Anakin, que está liado con la hija de un rico abogado de Naboo, Padmé. Al final, Anakin mata todos los jedis y huye con Padmé a bordo de una vaina de carreras. Yoda interpreta un breve cameo como Mr. Lobo. En la película aparece un misterioso maletín que contiene la Fuerza.</p>

<p>&#8230;Pedro Almodóvar: Obi Wan es un taxista que ha adoptado Anakin, un adolescente que debe elegir entre el amor por Padmé, lesbiana y fetichista, y la pasión por Dooku, bailarín maduro. Palpatine, un viejo pederasta, intenta seducir a Anakin con la ayuda de Grievous, un travesti fuertemente operado. Cuando interviene el inmigrante senegalés Mace Windu, amigo de Obi Wan, se arma un follón de tres pares de narices. Yoda hace de portera del palacio, y R2D2 de consolador.</p>

<p>&#8230;Woody Allen: un día se presenta en la consulta de Yoda un joven neurótico llamado Anakin. Relata sus intentos para encontrar la pareja perfecta, y cómo salir con una mujer mayor que él, Padmé, le causa irritación de ojos y sarpullidos ocasionales. Para más inri, Palpatine, su jefe de oficina, le llena de trabajo moralmente ambiguo. Sus amigos Mace Windu y Obi Wan, dos artistas gay del SoHo, le llevarán por varios clubs y bares hasta que Anakin, cansado, descubre que lo suyo, en realidad, era la esgrima. La acción transcurre por completo en Coruscant.</p>

<p>&#8230;Disney: Anakin es un pobre huérfano que a duras penas puede pagarse los estudios en la academia jedi. Se enamora en secreto de Padmé, una princesa de rancio abolengo, pero no puede amarla porque Palpatine, el padrastro de ella, la retiene en el Senado. Anakin, con la ayuda del pequeño murciélago Yoda y de su amigo negro Mace Windu, conseguirá derrotar a Palpatine echándolo por un barranco, y se casará con Padmé, que tendrá 101 pequeños jedi. En la película abundan las canciones, siendo las más famosas &#8220;Un poco de Fuerza&#8221; , &#8220;Superjedifragilistic&#8221; y la canción de cuna sith, &#8220;Akuna Rakáta&#8221;.</p>

<p>[Continuará&#8230;]</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Psicoterapia Lucasiana</title>
			<link>/2005/05/psicoterapia-lucasiana/</link>
			<pubDate>Tue, 17 May 2005 15:50:10 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/05/psicoterapia-lucasiana/</guid>
			<description>&amp;#8211; Póngase cómodo&amp;#8230;
&amp;#8211; ¿Es necesario que me tumbe?
&amp;#8211; Sí, forma parte de la terapia.
&amp;#8211; Estas comodidades no van conmigo.
&amp;#8211; Mmm. Bueno, ¿se acuerda de lo que hablamos en la última sesión?
&amp;#8211; Sí. Hablamos de mi hijos.
&amp;#8211; Correcto. Comentamos que le rechazaban a usted, que incluso han llegado a odiarle, a identificarle con el peor tipo de persona posible&amp;#8230;.
&amp;#8211; Sí. Su falta de fe me resulta&amp;#8230;</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img src="https://i2.wp.com/www.anniescostumes.com/deluxdarth.jpg?w=780" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>&#8211; Póngase cómodo&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Es necesario que me tumbe?</p>

<p>&#8211; Sí, forma parte de la terapia.</p>

<p>&#8211; Estas comodidades no van conmigo.</p>

<p>&#8211; Mmm. Bueno, ¿se acuerda de lo que hablamos en la última sesión?</p>

<p>&#8211; Sí. Hablamos de mi hijos.</p>

<p>&#8211; Correcto. Comentamos que le rechazaban a usted, que incluso han llegado a odiarle, a identificarle con el peor tipo de persona posible&#8230;.</p>

<p>&#8211; Sí. Su falta de fe me resulta&#8230;</p>

<p>&#8211; No hace falta que se justifique. Es normal que los hijos, llegada cierta edad, se pongan conflictivos.</p>

<p>&#8211; Es todo culpa de su mentor, ese tal Obi Wan.</p>

<p>&#8211; ¿Es su tío o algo parecido?</p>

<p>&#8211; Algo parecido. Abuelo quizá. No está muy claro. Me jugó una mala pasada, hace unos años.</p>

<p>&#8211; Ya lo veo. Bien, ahora vamos a usar una técnica llamada &#8220;asociación libre&#8221;: yo le digo una palabra y usted me dice la primera palabra que le viene a la cabeza, ¿de acuerdo?</p>

<p>&#8211; Me parece una tontería, pero si usted me lo pide&#8230;</p>

<p>&#8211; Vale, empecemos. Padre.</p>

<p>&#8211; Canciller.</p>

<p>&#8211; Madre.</p>

<p>&#8211; Esclava.</p>

<p>&#8211; Umm&#8230; maestro.</p>

<p>&#8211; Castigo.</p>

<p>&#8211; ¿Fuerza?.</p>

<p>&#8211; Poder.</p>

<p>&#8211; Erm&#8230; una más&#8230; fuego.</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; Ñññggh&#8230; ¿podría por favor dejar de apretar mi laringeeeehh?&#8230;</p>

<p>&#8211; Sí. Disculpe, pero cualquier referencia a esa palabra me pone de los nervios.</p>

<p>&#8211; Cof cof cof, lo siento, no volverá a ocurrir, cof cof</p>

<p>&#8211; [Señala el terapeuta con el dedo] Más vale que así sea.</p>

<p>&#8211; Bueno, sigamos. Hábleme de su padre.</p>

<p>&#8211; Nunca lo he conocido. He tenido varios padres. Personas que creía que podían ser mis padres. Pero todos me decepcionaron.</p>

<p>&#8211; Interesante. Tal vez eso podría explicar su mala relación con sus hijos.</p>

<p>&#8211; ¿Cómo?</p>

<p>&#8211; Al no haber tenido nunca un padre, puede que usted no sepa cómo comportarse con ellos&#8230;</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Y de su madre? ¿Qué puede decirme?</p>

<p>&#8211; La quería mucho. Era esclava, como yo. Pero tuve que dejarla atrás al ser liberado&#8230; ese tal Obi Wan se ofreció a ser mi maestro y&#8230; perdí a mi madre. Para siempre.</p>

<p>&#8211; ¿Qué hace? ¿Por qué sacude el casco?</p>

<p>&#8211; Las lágrimas dañan mis circuitos vocales.</p>

<p>&#8211; Llorar no es ningún motivo de vergüenza&#8230; desahogarse le vendrá bien&#8230;</p>

<p>&#8211; ¡Eso no es un comportamiento propio de un Sith!</p>

<p>&#8211; Ñññgghgh cof cof&#8230;. porfavordejemilaringeenpaaazzz&#8230;.</p>

<p>&#8211; Oh. Lo siento&#8230; Únete a mí. Juntos&#8230;</p>

<p>&#8211; Cof cof, no, no, eso no es el camino correcto. Usted intenta transferir sobre su terapeuta el deseo de tener una familia, y de compartir el poder. En realidad eso significa que se siente usted inseguro.</p>

<p>&#8211; ¿Qué quiere decir?</p>

<p>&#8211; Durante toda su vida ha intentado demostrarle a los demás que usted era algo más que un esclavo&#8230; ha querido siempre complacer a su familia putativa. Ganando la carrera de vainas&#8230; convirtiéndose en el mejor padawan&#8230; venciendo batallas en las Guerras Clon&#8230; pero jamás consiguió el más mínimo reconocimiento.</p>

<p>&#8211; Los jedi me cansaron. Cumplía grandes hazañas y jamás se alegraban de ello. Es más, me decían &#8220;Cuidado, no te vuelvas arrogante; no seas orgulloso; en realidad has hecho muy poco&#8221;&#8230; Jamás un cumplido. Jamás un premio. Han sido injustos conmigo. Fríos. Distantes. Yo sólo quería un poco de cariño, y se me negó&#8230;</p>

<p>&#8211; Eso frustra a cualquiera, y por eso ha desarrollado usted una personalidad neurótica y ansiosa por obtener más y más poder. De hecho, no descarto que siga aún en una fase anal&#8230;</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; Si tuviera aún un aparato excretor en condiciones, claro.</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; Sobre el tema del amor&#8230; me intriga saber qué opina usted de eso.</p>

<p>&#8211; Durante un tiempo amé, sí. Una princesa. Una mujer mayor que yo&#8230;</p>

<p>&#8211; &#8230;una madre. Alguien que le consolara en los momentos difíciles. Que le mimara durante esos duros años de aprendizaje jedi.</p>

<p>&#8211; Supongo que sí. Pero yo era sólo un esclavo de Tatooine, y ella venía del rancio abolengo de Naboo. Demasiadas diferencias.</p>

<p>&#8211; Quizá. ¿No ha pensado en volver a buscar ese amor perdido? Aún es joven, tiene un buen trabajo, excelentes perspectivas de ascenso&#8230;</p>

<p>&#8211; Este trabajo es demasiado absorbente. Regir una galaxia exige dedicación y puño de hierro. No tengo tiempo para el amor.</p>

<p>&#8211; ¿Ni siquiera una aspiradora? ¿Una máquina para hacer helado? ¿Nada?</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; Lo siento. No pretendía ofender. Bueno, se acabó la sesión. La próxima vez profundizaremos sobre el tema sentimental.</p>

<p>&#8211; Está bien. ¿Ya puedo levantarme?</p>

<p>&#8211; Sí&#8230; _<strong>Rise!</i></strong></p></p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; Jeje, qué bromista que soy. Sí, levántese, hombre&#8230; aquí tiene la cuenta semanal.</p>

<p>&#8211; ¿150 euros?</p>

<p>&#8211; Sí claro&#8230; 50 euros la hora&#8230;</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; Ññññghghgaaff&#8230; nooo&#8230; cof&#8230; pueeede pagar usted la semaaanaaahh que vienee&#8230;</p>

<p>&#8211; Eso está mejor. Hasta entonces, pues.</p>

<p>[Darth Vader se da la vuelta histriónicamente, haciendo ondular la sedosa capa negra, y se aleja del despacho a grandes zancadas]</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Estado de la Blogosfera</title>
			<link>/2005/05/estado-de-la-blogosfera/</link>
			<pubDate>Mon, 16 May 2005 15:49:54 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/05/estado-de-la-blogosfera/</guid>
			<description></description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img class=" aligncenter" src="https://i2.wp.com/www.ffbg.net/faberitius//terix.jpg?w=780" alt="" border="1" data-recalc-dims="1" /></p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>El héroe y el científico loco</title>
			<link>/2005/05/el-heroe-y-el-cientifico-loco/</link>
			<pubDate>Wed, 11 May 2005 09:44:59 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/05/el-heroe-y-el-cientifico-loco/</guid>
			<description>&amp;#8211; Será mejor que no lo hagas &amp;#8211; dijo el héroe.
&amp;#8211; No vas a impedirlo &amp;#8211; dijo el científico loco.
El científico loco estaba apoyado con inseguridad a una gran palanca. Si hubiera aplicado una presión mayor, la palanca hubiese terminado su movimiento, y el mecanismo habría destruido el planeta. Por completo. Reacción-en-cadena. Big-badaboom. La mecánica de la destrucción no importaba.
&amp;#8211; Siempre había esperado este momento &amp;#8211; reveló el científico loco con voz emocionada.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; Será mejor que no lo hagas &#8211; dijo el héroe.</p>

<p>&#8211; No vas a impedirlo &#8211; dijo el científico loco.</p>

<p>El científico loco estaba apoyado con inseguridad a una gran palanca. Si hubiera aplicado una presión mayor, la palanca hubiese terminado su movimiento, y el mecanismo habría destruido el planeta. Por completo. Reacción-en-cadena. Big-badaboom. La mecánica de la destrucción no importaba.</p>

<p>&#8211; Siempre había esperado este momento &#8211; reveló el científico loco con voz emocionada.</p>

<p>Vestía una bata blanca manchada de reactivos químicos, quemada en varios puntos. Detrás de sus gafas se escondía una mirada que mezclaba la ira, el cansancio y la locura en partes iguales. Su aspecto desaliñado inspiraba piedad en el observador, y sus manos se aferraban a la palanca como las garras de un pájaro.</p>

<p>El héroe, desde su posición, podía vislumbrar la blancura de los huesos, y el cauce de las gordas venas que trepaban por la muñeca del científico.</p>

<p>&#8211; No tiene porque terminar así, doctor. Se le puede rehabilitar. Se le puede curar &#8211; sugirió el héroe.</p>

<p>Él era el héroe. Genuinamente comprensivo. Ingenuo, tosco, hermoso. Su limpia mirada inspiraba confianza: era la cara sonriente del sistema, puño de hierro en guante de seda. Estaba convencido que lo que hacía era para el bien de la humanidad. Pensaba que había algo bueno para lo que luchar.</p>

<p>&#8211; Claro&#8230; curarme&#8230; &#8211; dijo el científico, sonriendo con infinita tristeza.</p>

<p>&#8211; Venga conmigo, doctor &#8211; ordenó el héroe.</p>

<p>&#8211; Querrás saber por qué lo hago. Querrás saber qué es lo que me impulsó a dejarlo todo, a proyectar y construir una máquina como ésta &#8211; aventuró el científico loco, describiendo círculos con sus brazos, indicando la parafernalia mecánica que le rodeaba.</p>

<p>&#8211; Puede contármelo luego &#8211; dijo el héroe, acercándose.</p>

<p>&#8211; ¡Para! ¡No des un paso más o freiré este jodido planeta! &#8211; gritó el científico con un alarido, tensando sus pocos músculos. La palanca se había movido un centímetro. Una gota de sudor frío recorrió la frente lisa del héroe.</p>

<p>&#8211; Está bien. Habla &#8211; dijo, rindiéndose. El loco necesitaba hablar. Quería que alguien le escuchara.</p>

<p>&#8211; Tú no lo comprendes, jamás lo comprenderás. No eres más que un bonito títere en mano a poderes invisibles. Sirves ideales que no existen, a jefes que mienten, a una civilización que no tiene nada de humano. Tú no eres capaz de ver más allá de los hechos, del dolor, de la maldad primaria e intrínseca que supone sufrir &#8211; espetó el científico.</p>

<p>&#8211; Yo soy lo que soy, viejo. No pretendas cambiarme &#8211; se defendió el héroe, con dignidad.</p>

<p>&#8211; ¡Yo no quiero cambiarte! ¡Yo no quiero nada! ¡No quería nada! Yo era joven&#8230; inocente&#8230; pensaba que el conocimiento me daría la felicidad&#8230; que me haría libre&#8230; creía en las fábulas, en los relatos de riqueza, de gloria, de bienestar ilimitado&#8230; habría muerto para defender al sistema. Habría dado cualquier cosa para que siguiera en pie.</p>

<p>&#8211; ¿Y por qué cambiaste de parecer? &#8211; preguntó el héroe.</p>

<p>&#8211; ¿No lo ves por tí mismo? Todo es mentira. Estamos inmersos en ella, vivimos en su interior. Nosotros mismos somos mentiras.</p>

<p>&#8211; No entiendo.</p>

<p>&#8211; La gente vive su vida persiguiendo metas irreales, sin sentido. Se predica una cosa para hacer otra. Se respira la contradicción, la incoherencia, como si fuera el aire que nos rodea. La corrupción es algo normal, es el pan cotidiano. Los auténticos criminales son aclamados, los inocentes son perseguidos. Se promueve el vacío, la falta de pensamiento crítico, el abandono de las propias ideas. ¿Y sabes qué es lo que más me desconcierta de todo esto? &#8211; preguntó el científico loco, jadeante.</p>

<p>&#8211; No, dímelo &#8211; repuso el héroe.</p>

<p>&#8211; Que es lo normal. Que nadie se sorprende por descubrir todo esto, sino que lo considera natural como la vida misma. Que no se persigue al malhechor, sino que se le premia. Que abunda la ignorancia, la cobardía, la pasividad&#8230; esa falta de iniciativa que leo en los ojos del rebaño, en la masa&#8230; Yo odio la masa&#8230; odio la humanidad, odio la forma en que se oculta de sí misma, sus placeres idiotas&#8230; odio su forma de rechazar lo que es diferente, su incapacidad para percibir lo profundo, para trascender su experiencia miserable&#8230;</p>

<p>&#8211; Quizá tengas razón &#8211; comentó el héroe, sombrío.</p>

<p>&#8211; ¿Me comprendes? ¿De verdad me comprendes? ¿Puedes sentir tú también lo que yo siento? Me rechazaron. Me apartaron de su vista cuando ya no les servía. Intentaron eliminarme cuando les mostré sus faltas, sus errores. No querían escucharme. Lo perdí todo por ser coherente con esos mismos ideales que profesaba&#8230; ésta es mi tragedia, es la tragedia de todos. La vida es una jodida tragedia, héroe. Y puesto que no la puedo cambiar, la eliminaré. La borraré de la faz del universo</p>

<p>&#8211; Todavía hay esperanza. Yo te creo: no todos somos como los que tú describes, te lo aseguro &#8211; dijo el héroe, dando algunos pasos hacia el científico.</p>

<p>&#8211; Entonces&#8230; entonces&#8230; &#8211; balbuceó el viejo loco, temblando.</p>

<p>&#8211; Ven conmigo. Todavía podemos cambiar ésto.</p>

<p>&#8211; Yo&#8230; yo creía que estaba solo. Que no había nadie que&#8230;</p>

<p>Transcurrió un minuto eterno. Finalmente el científico loco quitó sus manos de la palanca, mirándose las palmas enrojecidas como se mira el arma de un delito. El héroe se acercó a pasos resueltos, y tomó de la muñeca al científico.</p>

<p>&#8211; Eres una persona interesante, viejo. Pero debo confesarte algo &#8211; comentó el héroe.</p>

<p>&#8211; ¿El qué? &#8211; preguntó el científico loco.</p>

<p>&#8211; Mentí.</p>

<p>Dicho esto, el héroe arrastró al científico loco por el suelo, hacia la salida del complejo.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Biografía de un filósofo del siglo XX</title>
			<link>/2005/04/biografia-de-un-filosofo-del-siglo-xx/</link>
			<pubDate>Thu, 21 Apr 2005 14:42:25 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/04/biografia-de-un-filosofo-del-siglo-xx/</guid>
			<description>Erich Heinz Kartoffel &amp;#8211; también conocido como &amp;#8220;Kraut&amp;#8221; por sus colegas de la Universidad de Tubinga, fue uno de los máximos representantes del movimiento Absencialista, una de las corrientes filosóficas más importantes del siglo XX, y también del XXI. Con un poco de suerte sus divagaciones llegarán intactas hasta el XXIII, quién sabe.
Después de unos estudios en teología, Kartoffel se doctoró en filosofía teniendo como maestro al ínclito Hans Gargamel, filósofo de la Sospecha y gran frecuentador de burdeles.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Erich Heinz Kartoffel &#8211; también conocido como &#8220;Kraut&#8221; por sus colegas de la Universidad de Tubinga, fue uno de los máximos representantes del movimiento Absencialista, una de las corrientes filosóficas más importantes del siglo XX, y también del XXI. Con un poco de suerte sus divagaciones llegarán intactas hasta el XXIII, quién sabe.</p>

<p>Después de unos estudios en teología, Kartoffel se doctoró en filosofía teniendo como maestro al ínclito Hans Gargamel, filósofo de la Sospecha y gran frecuentador de burdeles. La tesis de Kartoffel versó sobre &#8220;El lenguaje y la borrachera existencial&#8221;, y recibió votación máxima unánime en la cervecería Albertus, en Frankfurt, sede de la gran escuela homónima de bebedores filosóficos.</p>

<p>Durante la guerra se mudó a Suiza. Aunque jamás expresara simpatía por el régimen nazi, fue muy criticado por haber dicho en una ocasión que los bigotitos de Hitler eran muy monos (afirmación que jamás quiso justificar). Aquí vivió hasta finales de los 50, rodeado por un ambiente cultural boyante, gracias al cual trabó amistad con el famoso pintor <a href="http://fbenedetti.blogalia.com/historias/18139">Ivan Roprovich Lazlo</a>. Fue en esta época cuando Kartoffel escribió su primer tomo, &#8220;Paralipómenos del Ser y el Beber&#8221;, que fue traducido al esperanto dos años después.</p>

<p>En esta primera obra, que refleja fielmente el pensamiento del &#8220;primer Kartoffel&#8221;, se explica la diferencia básica entre el ser, el devenir y el caer borrachos. Conceptos como el &#8220;ser-ahí&#8221; (<em>Dasein</em>), el &#8220;ser-para-la-cervercería&#8221; (<em>Pilzen</em>) o el manido &#8220;ser-pacá&#8221; (<em>Achtung</em>) son los pilares sobre los que se sostiene la critica a una sociedad demasiado anclada en ideas metafísicas y abstemias. Los 147 aforismos que componen la obra se organizan según un esquema de lógica-formal-alcohólica sin precedentes.</p>

<p>Más tarde, terminada la guerra, Kartoffel se transfirió a Harvard, donde se le ofreció la cátedra Johnnie Walker de Filosofía Etílica. El &#8220;segundo Kartoffel&#8221; se fue distanciando más y más de sus antiguas posiciones, refugiándose en la poesía y el misticismo dionisíaco; tanto es así que, en 1968, fundó la primera enoteca de Harvard. La publicación posterior de una de sus obras más importantes, &#8220;Tratado contra yo mismo&#8221;, causó una gran conmoción en su comunidad de vecinos, y supuso un importante &#8220;giro copernicano&#8221; gracias al cual cohortes de profesores de filosofía pudieron comer durante décadas. Esta maniobra intelectual atrevida le costó a Kartoffel la expulsión del Partido Comunista Burgués, y también el carnet de la biblioteca local.</p>

<p>Kartoffel murió de cirrosis hepática en 1974, mientras preparaba los borradores para su último simposio, titulado &#8220;La Muerte no me da miedo, pero sí me toca los huevos&#8221;.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo Filosófico XIV</title>
			<link>/2005/03/dialogo-filosofico-xiv/</link>
			<pubDate>Tue, 29 Mar 2005 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/03/dialogo-filosofico-xiv/</guid>
			<description>Patágoras y Kallistus, maestro y discípulo, caminaban a lo largo de la senda que conducía hasta la llanura occidental de la isla . El páramo que los rodeaba, poblado de arbustos y matas resecas, escondía apenas los restos de yelmos rotos, escudos partidos, y espadas quebradas hace mucho tiempo, oxidadas y cubiertas por el musgo, reliquias inservibles de alguna antigua batalla. Semejante visión inquietó sobremanera a Kallistus, que con su paso rápido y nervioso había dado alcance a su maestro, para preguntarle.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Patágoras y Kallistus, maestro y discípulo, caminaban a lo largo de la senda que conducía hasta la llanura occidental de la isla . El páramo que los rodeaba, poblado de arbustos y matas resecas, escondía apenas los restos de yelmos rotos, escudos partidos, y espadas quebradas hace mucho tiempo, oxidadas y cubiertas por el musgo, reliquias inservibles de alguna antigua batalla. Semejante visión inquietó sobremanera a Kallistus, que con su paso rápido y nervioso había dado alcance a su maestro, para preguntarle.</p>

<p>&#8211; Maestro&#8230;</p>

<p>&#8211; Dime Kallistus, ¿qué te pasa? &#8211; preguntó el anciano.</p>

<p>&#8211; ¿Qué es un héroe?</p>

<p>Patágoras paró unos instantes, y Kallistus no sabía si su maestro hacía tal cosa para recuperar el aliento o simplemente para reflexionar.</p>

<p>&#8211; Depende. Para algunos es un cretino sin instinto de supervivencia. Para otros, la persona necesaria en el momento adecuado. También hay quien opina que los héroes no son humanos, sino dioses, y que únicamente personas de gran virtud pueden merecer ese apelativo. O que el verdadero héroe es tal sólo si puede cometer hazañas que todos recuerden, como Hércules.</p>

<p>&#8211; ¿Y tú, maestro, qué opinas? &#8211; preguntó Kallistus, deseoso de conocer el punto de vista de su maestro.</p>

<p>&#8211; El héroe es aquél que resiste &#8211; contestó Patágoras, mientras reanudaba la marcha.</p>

<p>Kallistus asintió lentamente, mentras ambos se alejaban por el camino desierto.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Receta de Hoy: el Filósofo</title>
			<link>/2005/02/receta-de-hoy-el-filosofo/</link>
			<pubDate>Fri, 04 Feb 2005 00:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/02/receta-de-hoy-el-filosofo/</guid>
			<description>Ingredientes para 2 personas:
&amp;#8211; 75 kilos de viejo agricultor griego
&amp;#8211; 200 gramos de barba blanca
&amp;#8211; 1 toga
&amp;#8211; 1 par de sandalias
&amp;#8211; 1 onza de expresión profunda
&amp;#8211; 2 gramos de olor a borrico
Mezclar y agitarlo todo hasta que el horno diga &amp;#8220;¡Eureka!&amp;#8221;.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Ingredientes para 2 personas:</p>

<p>&#8211; 75 kilos de viejo agricultor griego<br />
&#8211; 200 gramos de barba blanca<br />
&#8211; 1 toga<br />
&#8211; 1 par de sandalias<br />
&#8211; 1 onza de expresión profunda<br />
&#8211; 2 gramos de olor a borrico</p>

<p>Mezclar y agitarlo todo hasta que el horno diga &#8220;¡Eureka!&#8221;.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>2005</title>
			<link>/2005/01/2005/</link>
			<pubDate>Sat, 01 Jan 2005 00:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2005/01/2005/</guid>
			<description>El 2004 ha sido para mí un año muy intenso.
Cuando digo &amp;#8220;intenso&amp;#8221;, me refiero a intenso, a un ardiente cacho de lava, a la mirada de un tigre hambriento, a una palabra en negrita y cursiva, a un&amp;#8230;
Pues eso. Intenso.
No me puedo quejar de cómo han ido las cosas. Detesto hacer epílogos, así que no os aburriré con ninguno. Los indicios dejan suponer que el 2005 será aún más movido que el anterior.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El 2004 ha sido para mí un año muy intenso.</p>

<p>Cuando digo &#8220;intenso&#8221;, me refiero a <strong>intenso</strong>, a un ardiente cacho de lava, a la mirada de un tigre hambriento, a una palabra en negrita y cursiva, a un&#8230;</p>

<p>Pues eso. Intenso.</p>

<p>No me puedo quejar de cómo han ido las cosas. Detesto hacer epílogos, así que no os aburriré con ninguno. Los indicios dejan suponer que el 2005 será aún más movido que el anterior. De hecho, la conocida <em>Ley de Wasoski</em> dice:</p>

<p><em>Si un año ha sido duro, el siguiente será como aplastarse el dedo gordo del pie con una maceta</em></p>

<p>Con todo, tengo fe en que el 2005 será un año mejor. Y si no lo será, haré que lo sea.</p>

<p>¡Feliz Año a Tod@s! 🙂</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Navidades con Nietzsche</title>
			<link>/2004/12/navidades-con-nietzsche/</link>
			<pubDate>Thu, 16 Dec 2004 00:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/12/navidades-con-nietzsche/</guid>
			<description>No sé por qué invitamos a nuestra humilde morada, en las navidades del 2004, al ilustre Nietzsche . Ocurrió todo muy rápido.
La noche del día 23 de diciembre, a raíz de una fuerte tormenta eléctrica, se apagaron todas las luces del vecindario. Unas horas después, Iberdrola reanudaba el suministro. A las 23:45 se materializó una figura antropomorfa en el salón de casa, cerca del árbol.
Es difícil de explicar lo que vimos.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>No sé por qué invitamos a nuestra humilde morada, en las navidades del 2004, al ilustre Nietzsche . Ocurrió todo muy rápido.</p>

<p>La noche del día 23 de diciembre, a raíz de una fuerte tormenta eléctrica, se apagaron todas las luces del vecindario. Unas horas después, Iberdrola reanudaba el suministro. A las 23:45 se materializó una figura antropomorfa en el salón de casa, cerca del árbol.</p>

<p>Es difícil de explicar lo que vimos. Era como una silueta transparente que iba adquiriendo más y más consistencia. Como una medusa que se vuelve más opaca.</p>

<p>Al final vimos sentado en el sillón a un hombre de unos 50 años, con un negro bigote frondoso y el pelo despeinado. Su mirada era una mezcla de cansancio, escepticismo y docilidad. Empezó a decir alguna palabra en alemán, pero al comprobar que sólo hablábamos castellano e inglés, pasó a estos idiomas con soltura (eso sí, con un acento muy peculiar; arcaico diría).</p>

<p>Era nada menos que Nietzsche, el filósofo del martillo.</p>

<p>Puesto que estoy acostumbrado a este tipo de anomalías espacio-temporales, no le di demasiada importancia, y acompañé a Nietzsche hasta el sofá. Le proporcioné una manta y un vaso de leche con galletas, que se zampó de buen grado. Farfulló algo sobre la calidad de la luz solar en España y sobre el carácter enfermizo de la religión mediterránea, y luego se durmió.</p>

<p>Roncaba serenamente. De vez en cuando tatareaba en sueños alguna aria de Wagner. Estuve observándole durante media hora, y luego subí a acostarme.</p>

<p>La mañana siguiente nos encontramos a Nietzsche ya levantado, a las siete. Nos comunicó que había estado examinando nuestra modesta biblioteca, y que la mayoría de los títulos le resultaban desconocidos, y algunos, desconcertantes. Me preguntó qué significaba &#8220;Linux&#8221; y qué era la Informática. Para explicárselo mejor, le llevé al cuarto de ordenadores y le enseñé cómo funcionaba el PC.</p>

<p>Al ver Windows me comentó que le parecía algo sumamente <em>décadent</em> (&#8220;Apuntar imágenes, qué primitivo&#8221;), y me confesó que él prefería escribir. Le di la razón, y anoté mentalmente explicarle algunos pasos con Bash y Ksh.</p>

<p>La mañana transcurrió tranquila. Cuando terminamos de poner los últimos adornos al árbol, Nietzsche preguntó qué se iba a celebrar. Entre el pequeño Ricardito y él tuvo lugar la siguiente conversación:</p>

<p>&#8211; ¿Para qué sirve este árbol, herr Kinder?</p>

<p>&#8211; Para celebrar la Navidad.</p>

<p>&#8211; Oh, es una costumbre cristiana&#8230; <em>trés décadent</em>.</p>

<p>&#8211; Y Papá Noél nos traerá muchos regalos.</p>

<p>&#8211; Papá Noel ha muerto.</p>

<p>Después de esta frase Ricardito se puso a llorar como un poseso, y Nietzsche, visiblemente asustado, se sentó delante del piano. Estuvo tocando algún que otro Lied, cantando como un pato ronco. En todo caso, era soportable, y pudimos terminar de preparar el árbol. Lo cierto es que Nietzsche podía resultar muy pesado. Aunque, en general, cuando no le daban ataques filosóficos, su compañía era incluso interesante.</p>

<p>Nos pusimos a preparar la cena.</p>

<p>Nietzsche nos comentó que sólo comería un plato de patatas hervidas y un poco de estofado de ternera; regado, eso sí, por un vino tinto local de buena calidad. Para matar el tiempo, estuvo contándole a los críos alguna que otra historia de mitología griega, y lo hacía realmente bien. De vez en cuando gesticulaba para hacer más dramáticas las narraciones, y su mirada parecía entonces encenderse.</p>

<p>Comimos todos juntos. Al final, Nietzsche no mantuvo su promesa, y no sólo se comió tres platos de estofado, sino que también ahogó sus penas en el Rioja y se comió un panettone él solito. Dijo, con una pizca de vergüenza, que le encantaban los dulces, y en particular el chocolate. <em>Vaya</em>, pensé, <em>bienvenido al club de los yonkis del cacao</em>. El vino le puso particularmente alegre, y estuvo cantando horribles canciones en alemán durante un buen rato (como las que se cantan en las cervecerías).</p>

<p>Justificó sus acciones con una compleja argumentación que estaba relacionada con el Übermensch y la buena cocina del sur de Europa.</p>

<p>Total, que a las 23:00 estaba más lleno que un barril. Media hora más tarde estuvo toqueteando los regalos, y cuando vio que había uno para él, se puso muy contento. Lo abrazó hasta la medianoche, hora en la cual lo abrió raudo, destripando el papel y lanzando al aire la dedicatoria y el cordel.</p>

<p>Le regalamos un peine, una caja de bombones y un libro de Dilbert, que estuvo hojeando durante un rato. Le gustó tanto que preguntó, no sin entusiasmo, si era posible enviarle correspondencia a Dogbert, &#8220;ejemplo canino de SuperHombre&#8221;. Le indicamos la contraportada del volumen, y él anotó furiosamente los datos en una pequeña libreta.</p>

<p>Cansados por las celebraciones, nos retiramos todos a dormir. Me despedí de Nietzsche, que estaba acostado en el sofá, totalmente absorbido por la lectura de Dilbert.</p>

<p>La mañana siguiente, no lo encontramos por ningún lado. El sofá estaba vacío, y habían desaparecido sus regalos. En el aparador hallamos una pequeña notita de papel. Ponía lo siguiente:</p>

<p><code>Familia: he resuelto ir al Bosque Sagrado de California (Hollywood), templo del Nuevo Teatro y de la Catarsis. Tal vez, una vez llegado allí, pueda proseguir mis estudios sobre la Máscara y la tragedia de la era post-cristiana. Muchas gracias por vuestros regalos y atenciones, no os olvidaré nunca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;   Vuestro,&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;        Friedrich Nietzsche</code></p>

<p>Todavía nos preguntamos qué habrá sido de él.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo Filosófico XIII</title>
			<link>/2004/11/dialogo-filosofico-xiii/</link>
			<pubDate>Mon, 15 Nov 2004 00:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/11/dialogo-filosofico-xiii/</guid>
			<description>&amp;#8211; ¿Es esto realmente necesario, Maestro? &amp;#8211; preguntó Kallistus, ansioso.
&amp;#8211; Tú mismo te darás cuenta de ello. &amp;#8211; contestó secamente Patágoras.
El anciano blandía una lanza de madera desprovista de la típica punta de bronce, de tal guisa que parecía una alta vara. Kallistus tenía otra, pero la sostenía con inseguridad y desgana, como si aquello no fuera realmente lo suyo. El anciano dio un paso adelante, y agarró el asta con dos manos, dejando que un extremo apuntara uno de los hombros del discípulo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; ¿Es esto realmente necesario, Maestro? &#8211; preguntó Kallistus, ansioso.</p>

<p>&#8211; Tú mismo te darás cuenta de ello. &#8211; contestó secamente Patágoras.</p>

<p>El anciano blandía una lanza de madera desprovista de la típica punta de bronce, de tal guisa que parecía una alta vara. Kallistus tenía otra, pero la sostenía con inseguridad y desgana, como si aquello no fuera realmente lo suyo. El anciano dio un paso adelante, y agarró el asta con dos manos, dejando que un extremo apuntara uno de los hombros del discípulo.</p>

<p>&#8211; Atácame, Kallistus &#8211; ordenó Patágoras.</p>

<p>Kallistus no sabía qué hacer. Nunca se le había ocurrido agredir a su maestro, y mucho menos que él se lo ordenara. Sin embargo, vio que la expresión de Patágoras era seria y concentrada, lo cual significaba que no estaba de broma. Al mismo tiempo, mientras Patágoras daba un paso más hacia delante y hacía ondular su pica, pensó que el viejo filósofo no podía representar amenaza alguna. Resolvió entonces complacerle y hacer como que le atacaba.</p>

<p>Pero Patágoras no le dio tiempo.</p>

<p>&#8211; Agh&#8230; &#8211; gimió Kallistus, en el suelo.</p>

<p>&#8211; Kallistus, cuando uso la forma imperativa de un verbo, es porque te estoy ordenando algo. &#8211; comentó Patágoras, con tono normal. Seguía en guardia, con el palo en diagonal entre las dos manos.</p>

<p>&#8211; Unnngh&#8230; &#8211; contestó el discípulo. Se masajeaba el brazo derecho, donde había recibido un golpe doloroso.</p>

<p>&#8211; Dime, ¿qué sientes ahora mismo? Explora tus sensaciones.</p>

<p>Kallistus miró a su maestro con la mayor expresión de extrañeza que fue capaz de plasmar. Se masajeaba el pequeño moratón que se había producido en su brazo.</p>

<p>&#8211; Dolor&#8230; y sorpresa. &#8211; contestó azorado.</p>

<p>&#8211; Levántate. Rápido. &#8211; dijo Patágoras, dando un paso atrás. Parecía haber perdido de repente treinta años de vejez.</p>

<p>Kallistus había sido entrenado desde pequeño en las artes de la lucha, y sabía manejar la jabalina y la espada con cierta soltura, pero no había agredido jamás a otra persona. Patágoras, por otro lado, había estado en algunas batallas, luchando en el ejército ateniense. Tal vez hubiera matado incluso a algún enemigo. De repente, el joven discípulo sintió miedo.</p>

<p>&#8211; Maestro, ¿qué te ocurre? &#8211; preguntó Kallistus, con voz temblorosa.</p>

<p>Patágoras se quedó callado mientras movió el palo en una serie de rápidos fendientes que Kallistus a duras penas pudo esquivar. Se percató de que estaba retrocediendo hacia el acantilado. Uno de los golpes de Patágoras acertó en el hombro derecho.</p>

<p>&#8211; ¡Maldición! &#8211; exclamó Kallistus, arrodillándose sobre el suelo polvoriento.</p>

<p>&#8211; Has experimentado sorpresa, Kallistus&#8230;- comentó el anciano filósofo, &#8211; pero la sorpresa conduce al miedo&#8230;</p>

<p>Patágoras tocó con la punta de la pica el hombro dolido de Kallistus, y éste gritó.</p>

<p>&#8211; El miedo te paraliza y te convierte en una piedra. ¡Reacciona! &#8211; gritó Patágoras.</p>

<p>Y Kallistus reaccionó. Sintió la rabia brotar dentro de él. Avanzó hacia su maestro blandiendo la lanza, y cortó el aire con golpes violentos e imprecisos. Entonces Patágoras se permitió una leve sonrisa, y comenzó a retrodecer, esquivando los mandobles del joven. Se podían oir los silbidos de la madera atravesando breves trayectorias en arco: parecían bufidos de una bestia cansada. La madera de las jabalinas resonaba en sonoros chasquidos cuando éstas se cruzaban.</p>

<p>&#8211; Y del miedo has llegado a la ira &#8211; observó Patágoras, sombrío. Kallistus parecía ignorarle: seguía corriendo hacia él agitando el arma.</p>

<p>Patágoras dejó entonces que su discípulo se acercara a menos de un paso, y le desarmó rápidamente golpeándole uno de los codos. Rotando su lanza, le hizo zancadilla, y Kallistus cayó de bruces al suelo. Exhausto, respiraba afanosamente, cansado por el estallido de furia.</p>

<p>Entonces el maestro lanzó la vara lejos de sí, y se acercó a Kallistus, que yacía todavia boca abajo, vencido.</p>

<p>&#8211; Debes perdonarme por esta lección tan extrema, Kallistus, pero era la forma más rápida y efectiva para hacerte entender algunas cosas sobre las emociones humanas.</p>

<p>Kallistus tosió y se incorporó en el suelo, sentándose.</p>

<p>&#8211; ¿Qué cosas, maestro? &#8211; preguntó, confuso.</p>

<p>&#8211; Que de la ignorancia puede nacer el miedo. Y de éste, la ira. Y que de ninguna de estas pasiones puede obtenerse provecho. &#8211; contestó Patágoras, sereno.</p>

<p>&#8211; Pero&#8230;</p>

<p>&#8211; Ah, y también quería comprobar si todavía se me da bien esto de usar el bastón. &#8211; añadió Patágoras con una sonrisita benigna en su rostro.</p>
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		</item>
		
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			<title>Diálogo Filosófico XII</title>
			<link>/2004/11/dialogo-filosofico-xii/</link>
			<pubDate>Mon, 01 Nov 2004 00:00:00 +0000</pubDate>
			
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			<description>&amp;#8211; Maestro&amp;#8230; ¿dónde estamos ahora? &amp;#8211; inquirió el joven discípulo.
&amp;#8211; No tengo ni idea, Kallistus. Vayamos a ver. &amp;#8211; contestó Patágoras.
Caminaban, sin saber muy bien adonde iban, sobre una superficie pavimentada. A su alrededor, una altísima estructura de metal se erguía hasta tocar al mismísimo cielo. Era la construcción más grande que habían visto, más alta incluso que la Gran Pirámide que habían visitado en tierras egipcias. Una serie de estructuras más pequeñas, pero también imponentes, constelaban la amplísima explanada.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; Maestro&#8230; ¿dónde estamos ahora? &#8211; inquirió el joven discípulo.</p>

<p>&#8211; No tengo ni idea, Kallistus. Vayamos a ver. &#8211; contestó Patágoras.</p>

<p>Caminaban, sin saber muy bien adonde iban, sobre una superficie pavimentada. A su alrededor, una altísima estructura de metal se erguía hasta tocar al mismísimo cielo. Era la construcción más grande que habían visto, más alta incluso que la Gran Pirámide que habían visitado en tierras egipcias. Una serie de estructuras más pequeñas, pero también imponentes, constelaban la amplísima explanada. Su utilidad parecía desconocida. No se veían plantas, animales u otras personas por ninguna parte.</p>

<p>&#8211; Todo esto me inquieta, Patágoras. ¿Estamos en otro trance báquico? &#8211; preguntó Kallistus, ansioso.</p>

<p>&#8211; Sí. Pero no te preocupes. Lo único que podemos hacer ahora mismo es indagar.</p>

<p>Patágoras eligió dirigirse hacia la gran torre metálica. Obediente pero inseguro, su discípulo le siguió. Llevaban caminando diez minutos cuando una voz extremadamente potente sonó a sus espaldas. Era la de un hombre gritando en una especie de ánfora azul. Llevaba dos piedras negras en lugar de ojos, y extraña ropa.</p>

<p>&#8211; ¡Vosotros! ¡Eh! ¡Venid aquí! &#8211; gritó el hombre.</p>

<p>Patágoras se dio la vuelta, y tomó a Kallistus del brazo. Mientras avanzaban cautelosos hacia el hombre del ánfora, éste también se acercaba, pero corriendo. Una ridícula tira de tejido negro bailaba sobre lo que parecía un camisón muy ajustado; el hombre vestía pantalones, como los bárbaros del Cáucaso.</p>

<p>&#8211; ¿Quiénes diablos sois? &#8211; preguntó el bárbaro.</p>

<p>&#8211; Yo soy Patágoras de Samos, y este es Kallistus, mi discípulo. &#8211; contestó secamente Patágoras.</p>

<p>&#8211; Er&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Sí?</p>

<p>El hombre con piedras en lugar de ojos agarró un objeto negro que se hallaba sujeto a su cinturón de piel y lo acercó al rostro afeitado.</p>

<p>&#8211; Aquí Johnson. Un par de pirados han aparecido en medio de la zona de lanzamiento B. No, no sé si son de Greenpeace. Ni siquiera sé cómo han llegado aquí. ¿Que los eche? Vale, ya me encargo yo. Parecen inofensivos. &#8211; dijo el sujeto, mientras una gota de sudor resbalaba por su frente.</p>

<p>&#8211; Maestro, nos ha llamado &#8220;inofensivos&#8221; &#8211; comentó Kallistus susurrando. Patágoras se rió para sus adentros.</p>

<p>&#8211; ¿Dónde estamos? &#8211; preguntó el anciano.</p>

<p>&#8211; ¿No lo sabéis? &#8211; contestó Johnson, ajustándose los pantalones y levantando una ceja. &#8211; Esto es el John F. Kennedy Space Center. La zona de lanzamiento del Space Shuttle. Como sigáis aquí es probable que el chorro del take-off os achicharre en menos tiempo del que necesitáis para parpadear.</p>

<p>Tras decir esto, Johnson se quitó las piedras oculares, mirando desafiante la pareja de griegos con un par de ojos grisáceos.</p>

<p>&#8211; Lo de achicharrarnos es algo claro, &#8211; dijo Patágoras con una sonrisita &#8211; pero no sabemos lo que es un &#8220;speis shatle&#8221;, ni tampoco un &#8220;teikof&#8221;.</p>

<p>Johnson empleó unos minutos para examinar a ambos intrusos. El primero era un anciano de unos 65 años, con una barba blanca magnífica, y poco pelo en la cabeza. El otro era un jovencillo robusto de unos 20 años: estaba mirando a su alrededor como un crío, con la boca abierta y una mano sobre la frente, para desviar la luz solar. Los dos vestían togas y sandalias, y parecían dos personajes salidos de una película de serie B.</p>

<p>&#8211; Esto.. bien. Venid conmigo por favor. El lanzamiento tendrá lugar dentro de quince minutos. Lo veremos desde la caseta de emergencia. &#8211; dijo con voz normal.</p>

<p>Patágoras asintió, y los dos filósofos siguieron a Johnson, que suspiró aliviado al comprobar que los dos chiflados cooperaban. El interior de la caseta era sencillo pero transmitía una sensación de solidez. Desde el piso superior, los tres podían ver la plataforma de lanzamiento.</p>

<p>&#8211; Y bien. ¿De dónde habéis aparecido? Todo el recinto está fuertemente vigilado. &#8211; comentó el hombre a Patágoras.</p>

<p>&#8211; No lo sé. De repente nos encontramos muy cerca de donde nos descubrió usted.</p>

<p>&#8211; Cuando salgamos de aquí, tendré que acompañaros a la comisaría más cercana. Espero que lo entendáis.</p>

<p>Patágoras se rascó la barba.</p>

<p>&#8211; ¿Para qué sirve todo esto? ¿Qué es aquella cosa enorme que echa vapor? &#8211; preguntó con curiosidad, mirando al Shuttle.</p>

<p>Johnson tardó unos segundos en reaccionar. En cierto modo aquella conversación le desconcertaba. Pero era un hombre práctico, acostumbrado a contestar preguntas. Había trabajado dos años en el gabinete de prensa de la NASA, y aunque ahora fuera un miembro del equipo de control, no había perdido la costumbre.</p>

<p>&#8211; Sirve para&#8230; &#8211; empezó. Luego sacudió la cabeza lentamente, renunciando a explicar algo tan tonto.</p>

<p>&#8211; Siga, por favor. &#8211; comentó Patágoras, con voz sincera. Kallistus miraba al cohete, fascinado.</p>

<p>&#8211; Sirve para llevar hombres y materiales al espacio exterior. &#8211; contestó Johnson, terminando con un largo suspiro. &#8211; ¿De verdad usted no lo sabe? ¿Me está tomando el pelo? &#8211; preguntó casi con rabia.</p>

<p>&#8211; No. ¿Por espacio exterior se refiere al cielo? &#8211; inquirió el anciano.</p>

<p>&#8211; Más allá del cielo. &#8211; dijo Johnson. Iba a seguirle el juego. No tenía otra cosa que hacer mientras el cohete se preparaba para despegar.</p>

<p>&#8211; Donde los astros pues.</p>

<p>&#8211; Sí, más o menos.</p>

<p>&#8211; ¿Y qué es lo que hay allí donde debe ir el shatle?</p>

<p>&#8211; Nada. El vacío. Dejaremos allí un&#8230; mecanismo&#8230; en un círculo que&#8230;</p>

<p>&#8211; Sé lo que es una órbita muchacho. Fui discípulo de Aristarco de Samos. &#8211; dijo Patágoras con aire benigno.</p>

<p>Johnson creía estar soñando, o quizá alucinando. <em>Debo haber respirado algo tóxico sin querer</em>, pensó.</p>

<p>&#8211; Dejaremos un objeto en órbita. &#8211; contestó.</p>

<p>Patágoras miró la plataforma de lanzamiento unos instantes. Luego volvió a la carga.</p>

<p>&#8211; ¿Y por qué vais a dejar algo en la nada? &#8211; preguntó sonriendo.</p>

<p>&#8211; Pues&#8230; para investigar la&#8230; posibilidad de construir mejores vehículos espaciales.</p>

<p>&#8211; Y con mejores vehículos, ¿qué haréis? Estoy realmente intrigado.</p>

<p>&#8211; Podremos alcanzar otros planetas extrasolares con seres humanos, no con sondas automáticas.</p>

<p>&#8211; ¿Que son las sondas automáticas?</p>

<p>&#8211; Son como&#8230; siervomec..</p>

<p>&#8211; Ah, esclavos mecánicos. Como los que creó Ktesibios de Alejandría para abrir las puertas del templo.</p>

<p>&#8211; Algo así, sí. &#8211; repuso Johnson, secándose el sudor de la frente. El anciano le ponía de los nervios, pero no podía evitar contestar sus dudas.</p>

<p>&#8211; ¿Hay otros seres humanos en esos planetas?</p>

<p>&#8211; No, que sepamos. Las sondas no han encontrado vida fuera de la Tierra.</p>

<p>&#8211; Entonces, ¿para qué enviar a otros seres humanos?</p>

<p>Johnson se mordió el labio inferior.</p>

<p>&#8211; Para establecer bases en el sistema solar&#8230; bases desde las cuales podemos alcanzar las estrellas.</p>

<p>&#8211; ¿Y qué haréis cuando hayáis conquistado todas las estrellas? &#8211; preguntó el filósofo.</p>

<p>&#8211; Bueno, eso será una tarea muy larga&#8230; &#8211; contestó Johnson riéndose. Faltaba un minuto para el <em>countdown</em>.</p>

<p>&#8211; ¿Las estrellas? ¡Qué bien! ¿Y qué hay más allá de las estrellas? &#8211; preguntó Kallistus, interesado.</p>

<p>&#8211; Otras estrellas&#8230; que se agrupan y&#8230; &#8211; Johnson miró el reloj. Y luego a los dos chiflados, que parecían sinceramente atentos. &#8211; &#8230; forman galaxias&#8230; que a su vez forman grandes grupos de galaxias&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Y cuando hayáis conquistado las galaxias, y los cúmulos de galaxias, qué haréis?</p>

<p>&#8211; No lo sé. Supongo que ya se nos habrá ocurrido algo.</p>

<p>&#8211; Ajá. &#8211; dijo Patágoras, mesando la barba. &#8211; Creo que ya podemos irnos, Kallistus.</p>

<p>Ambos se levantaron y bajaron las escaleras.</p>

<p>&#8211; ¡Eh! ¿Adonde vais? ¡Moriréis carbonizados! &#8211; gritó Johnson. Descubrió que algo le retenía en la silla.</p>

<p>Vio como las figuras de los chiflados se alejaban hacia el punto de origen, y desaparecían poco antes de ser devoradas por las llamaradas del lanzamiento. Johnson decidió a partir de ese día acudir una vez a la semana al psicólogo de la base, y dejar de tomar café por la noche.</p>

<p>En otro sitio del espacio-tiempo, dos filósofos despertaban de un profundo sueño.</p>

<p>&#8211; Maestro&#8230; ha sido todo muy emocionante &#8211; dijo Kallistus, mirando a las estrellas.</p>

<p>Patágoras se rascó la cabeza.</p>

<p>&#8211; Sí, la conquista de la nada puede ser muy emocionante a veces&#8230;</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo Filosófico XI</title>
			<link>/2004/10/dialogo-filosofico-xi/</link>
			<pubDate>Wed, 27 Oct 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/10/dialogo-filosofico-xi/</guid>
			<description>El joven Kallistus había vuelto de un breve viaje por Sicilia, y su maestro Patágoras le estaba esperando en los muelles del pireo de Samos. El Sol anaranjado del atardecer teñía de fuego el agua del mar, y la brisa fría soplaba constantemente, meciendo los barcos en sus amarraderos y levantando pequeñas nubes de polvo en el camino que llevaba a la ciudad. Mientras seguían el sendero de regreso al templo, Kallistus y Patágoras conversaban sobre temas variados, como era habitual.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El joven Kallistus había vuelto de un breve viaje por Sicilia, y su maestro Patágoras le estaba esperando en los muelles del pireo de Samos. El Sol anaranjado del atardecer teñía de fuego el agua del mar, y la brisa fría soplaba constantemente, meciendo los barcos en sus amarraderos y levantando pequeñas nubes de polvo en el camino que llevaba a la ciudad. Mientras seguían el sendero de regreso al templo, Kallistus y Patágoras conversaban sobre temas variados, como era habitual.</p>

<p>&#8211; Maestro&#8230; &#8211; empezó Kallistus, con su habitual timidez.</p>

<p>&#8211; Dime Kallistus. &#8211; dijo el anciano, mientras miraba el horizonte.</p>

<p>&#8211; ¿Es la ira algo malo? &#8211; preguntó el joven.</p>

<p>Patágoras paró en seco, y al cabo de unos instantes reanudó la marcha, mesando la barba con energía.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué me lo preguntas?</p>

<p>&#8211; A veces&#8230; veo las injusticias que me rodean, lo sórdido del mundo, la maldad de personas, el llanto de los derrotados, la barbarie, la guerra, el hambre&#8230; la ignorancia, la falta de humildad, la&#8230;</p>

<p>&#8211; Está bien, Kallistus &#8211; dijo Patágoras, levantando una mano &#8211; Pero dime, ¿qué te ocurre entonces?</p>

<p>&#8211; Siento ira. Rabia. En esas ocasiones, maestro, me invade un deseo de destruirlo todo, de aniquilar el mal, aún a costa de perecer yo mismo. De borrar de la faz de la tierra a toda escoria, de decirle a los arrogantes que se equivocan, y a los soberbios que son sólo un grano de polvo en el cosmos.</p>

<p>&#8211; Yo también sentía ese mismo impulso a tu edad &#8211; confesó Patágoras. &#8211; Y todavía sigue apareciendo, de tarde en tarde, en los recesos de mi alma, cuando estoy cansado. &#8211; añadió el anciano, sonriendo con tristeza.</p>

<p>Ambos filósofos permanecieron en silencio, escuchando el sonido omnipresente de los grillos.</p>

<p>&#8211; Sin embargo, &#8211; dijo Patágoras, animándose de repente, &#8211; he descubierto también que la ira en muy pocas ocasiones produce el bien. Lo que se obtiene a través de la furia es todo lo contrario de lo que uno persigue.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué piensas tal cosa? La ira a veces es necesaria. &#8211; contestó el joven discípulo.</p>

<p>&#8211; No. Puede parecernos una fuerza irresistible, pero no es, en verdad, necesaria. Un estornudo parece necesario, pero no lo es. No es más que una consecuencia, un subproducto de lo que ocurre dentro de nosotros. La ira es una bestia negra que creemos dominar, pero que en realidad nos cabalga como si fuéramos tercos caballos.</p>

<p>&#8211; Maestro, yo no veo, a pesar de lo que me dices, otra forma de cambiar el mundo que no sea a través de la rabia.</p>

<p>&#8211; Te contaré algo. Mi amigo Trifón, el poeta, escribió hace tiempo que la venganza es como una hidra: cada vez que alguien le corta una cabeza, le brotan dos. ¿Qué concluyes de su verso? &#8211; preguntó Patágoras.</p>

<p>&#8211; Que hay que aplastar a la hidra con una gran roca &#8211; contestó Kallistus. Patágoras soltó una breve carcajada.</p>

<p>&#8211; Kallistus, tú lees demasiados cuentos. Pero sí podemos decir que la hidra hay que derrotarla de otra forma. La rabia no hace más que engendrar odio, y de éste brota nueva desdicha. La furia se extiende como las llamas, que todo lo prenden. Después de la ira no queda nada. Sólo cenizas.</p>

<p>&#8211; Entonces el mal no puede ser destruido, pues en cuanto hemos cortado una de sus cabezas, nosotros mismos nos convertimos en una de ellas. &#8211; sugirió el discípulo, inspirado.</p>

<p>&#8211; Bien dicho Kallistus. No se puede derrotar el mal con sus propias armas, que son la venganza y la ira. Es inutil apredrear una roca: si la rompes, sólo conseguirás que se multiplique.</p>

<p>A la intervención de Patágoras siguió un breve silencio. Maestro y discípulo reanudaron lentamente la marcha.</p>

<p>&#8211; Maestro&#8230; ¿qué podemos hacer entonces para combatir el mal?</p>

<p>&#8211; Construir &#8211; contestó el maestro. &#8211; Hacer el bien. Crear nuevos destinos, y dejar que la ira y el mal se apaguen por sí solos, que se queden sin alimento. Y cuando el mal nos embiste, defendernos, sí; pero también seguir el camino que teníamos prefijado. Por muy difícil que parezca, y por imposible que resulte en ocasiones ignorar la propia rabia, la vía más certera es la vía que ignora el mal para concentrarse en el bien. Y si realmente hay que luchar contra el mal, porque no queda otra alternativa, debe ser por medio de acciones rápidas, serenas, calculadas, como cuando se extirpa una mala hierba del terreno.</p>

<p>&#8211; Comprendo, maestro. Creo que me gustará eso de extirpar malas hierbas&#8230; &#8211; dijo Kallistus, con la mirada perdida en el horizonte y una sonrisita en el rostro.</p>

<p>Patágoras suspiró, preguntándose si su joven discípulo no hubiera sido mejor luchador de pancratio que filósofo.</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo con la Personalidad</title>
			<link>/2004/10/dialogo-con-la-personalidad/</link>
			<pubDate>Wed, 13 Oct 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/10/dialogo-con-la-personalidad/</guid>
			<description>&amp;#8211; Hola&amp;#8230;
&amp;#8211; ¿&amp;#8230;?
&amp;#8211;¡Hola! ¡Eooo!
&amp;#8211; ¿Qué&amp;#8230; quién está hablando en voz baja?
&amp;#8211; Soy Yo.
&amp;#8211; Ah. Eres tú. Quiero decir, eres Yo.
&amp;#8211; Por así decirlo&amp;#8230; Yo soy tú. Bueno soy tu pequeño Ego..
&amp;#8211; Fascinante. ¿Por qué eres tan pequeño?
&amp;#8211; Adivina.
&amp;#8211; ¿Falta de autoestima y todas esas polladas?
&amp;#8211; Psé. Me diste poco de comer.
&amp;#8211; No es culpa mía.
&amp;#8211; Eso dicen todos. Podrías apadrinar a un Ego, ¿sabes?</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; <small>Hola&#8230;</small></p>

<p>&#8211; ¿&#8230;?</p>

<p>&#8211;<small>¡Hola! ¡Eooo!</small></p>

<p>&#8211; ¿Qué&#8230; quién está hablando en voz baja?</p>

<p>&#8211; <small>Soy Yo.</small></p>

<p>&#8211; Ah. Eres tú. Quiero decir, eres Yo.</p>

<p>&#8211; <small>Por así decirlo&#8230; Yo soy tú. Bueno soy tu pequeño Ego.</small>.</p>

<p>&#8211; Fascinante. ¿Por qué eres tan pequeño?</p>

<p>&#8211; <small>Adivina.</small></p>

<p>&#8211; ¿Falta de autoestima y todas esas polladas?</p>

<p>&#8211; <small>Psé. Me diste poco de comer.</small></p>

<p>&#8211; No es culpa mía.</p>

<p>&#8211; <small>Eso dicen todos. Podrías apadrinar a un Ego, ¿sabes? Cuesta poco.</small></p>

<p>&#8211; ¿Cómo funciona? A lo mejor me interesa.</p>

<p>&#8211; <small>Bueno, tienes que piropear a una persona durante un minuto todos los días. Eso hará que el pequeño Ego pueda comer.</small></p>

<p>&#8211; Suena simple.</p>

<p>&#8211; <small>Lo es. Además, te lo deducen de los impuestos.</small></p>

<p>&#8211; Me apunto&#8230; oye, ¿y este otro quién es?</p>

<p>&#8211; <small>Es tu Ello. Será mejor que pases de él</small></p>

<p>&#8211; <strong>Bwa-ha-ha-ha, ¿qué passa tron? Tengo hambre.</strong></p>

<p>&#8211; ¡Eh! ¡Aléjate de la nevera! ¿Serás grasiento?</p>

<p>&#8211; <strong>Ha-ha, ¿y qué? Mmm, mayonesa, qué rica&#8230;</strong></p>

<p>&#8211; <small>Sigh.. es realmente guarro.</small></p>

<p>&#8211; Pero es divertido&#8230; A veces.</p>

<p>&#8211; <code>¿Puedo entrar? Dios mío, este sitio apesta... tendré que llamar a Sanidad...</code></p>

<p>&#8211; Esto&#8230; ¿y tú quién eres?</p>

<p>&#8211; <code>Soy tu SuperEgo, por supuesto. Me extraña que no lo sepas. ¡A estudiar!</code></p>

<p>&#8211; S-sí&#8230; iba a ponerme enseguida pero&#8230;</p>

<p>&#8211; <strong>Bwa-ha-ha, tíooo, ¡ven a ver lo que ponen en la Primera!</strong></p>

<p>&#8211; <small>Oh no&#8230;</small></p>

<p>&#8211; <code>¡Quíta enseguida esos zapatos del sofá, so cochino!</code></p>

<p>&#8211; ¡Parad yaaaa!</p>

<p>&#8211; <code>&lt;small&gt;&lt;strong&gt;¿Qué</code></small></strong>?</p>

<p>&#8211; ¿¡Es que no puedo tener una personalidad normal, como todos?!</p>

<p>&#8211; <code>Es evidente que no: tú te lo has buscado, muchacho. Haber estudiado Ingeniería de Montes.</code></p>

<p>&#8211; <strong>Bwa-ha-ha, ¡ingeniería de montes, ha-ha!</strong></p>

<p>&#8211; <small>&#8230;</small></p>

<p>&#8211; Quiero decir&#8230; las personas normales ya tienen suficiente con cinco o séis rasgos de personalidad&#8230; ¿por qué tengo que cargar yo con proyecciones de mis estructuras inconscientes?</p>

<p>&#8211; <small>Debe ser algún tipo de licencia poética&#8230;</small></p>

<p>&#8211; <code>Yo diría que es exhibicionismo del bueno. Je.</code></p>

<p>&#8211; <strong>Haha&#8230; ¡de montes! ¡Ha-ha-ha!</strong></p>

<p>&#8211; En fin muchachos, ya está bien por hoy&#8230; yo quiero irme al sobre.</p>

<p>&#8211; <code>Muy bien dicho. Mañana te espera un duro día de trabajo. Y si no rindes lo suficiente...</code></p>

<p>&#8211; <strong>Erm&#8230; * bostezo *&#8230; ronf ronf&#8230;</strong></p>

<p>&#8211; <small>Hey, alguien más está entrando.</small></p>

<p>&#8211; Oh no. ¿Quién es esta vez?</p>

<p>&#8211; <font color="purple">¡Soy tu Empatía!</font> [Pestañeo rápido]</p>

<p>&#8211; ¡ARGGGH!</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo con Google</title>
			<link>/2004/10/dialogo-con-google/</link>
			<pubDate>Thu, 07 Oct 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/10/dialogo-con-google/</guid>
			<description>&amp;#8211; Emm&amp;#8230; ¿se puede?
&amp;#8211; ¿QUIEN OSA DESPERTAR AL GRAN GOOGLE?
&amp;#8211; &amp;#8230;
&amp;#8211; ¿Y BIEN?
&amp;#8211; Soy Algernon, de La Cosa Húmeda&amp;#8230; un blogger&amp;#8230;
&amp;#8211; AH. UNA DE ESAS MOSCAS COJONERAS. ¿QUÉ QUIERES?
&amp;#8211; Yo&amp;#8230; esto&amp;#8230; mis páginas&amp;#8230; verá&amp;#8230;
&amp;#8211; ¿QUÉ? ¡HABLA, INSIGNIFICANTE TROZO DE ADOQUÍN!
&amp;#8211; Por favor, deje de ser tan&amp;#8230; divino. Hace que se muevan los cimientos de mi casa&amp;#8230;
&amp;#8211; ¡HABLA!
&amp;#8211; Vaaale. Pues que las páginas de mi blog ya no aparecen en&amp;#8230; en&amp;#8230;</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; Emm&#8230; ¿se puede?</p>

<p>&#8211; ¿QUIEN OSA DESPERTAR AL GRAN GOOGLE?</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Y BIEN?</p>

<p>&#8211; Soy Algernon, de La Cosa Húmeda&#8230; un blogger&#8230;</p>

<p>&#8211; AH. UNA DE ESAS MOSCAS COJONERAS. ¿QUÉ QUIERES?</p>

<p>&#8211; Yo&#8230; esto&#8230; mis páginas&#8230; verá&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿QUÉ? ¡HABLA, INSIGNIFICANTE TROZO DE ADOQUÍN!</p>

<p>&#8211; Por favor, deje de ser tan&#8230; divino. Hace que se muevan los cimientos de mi casa&#8230;</p>

<p>&#8211; ¡HABLA!</p>

<p>&#8211; Vaaale. Pues que las páginas de mi blog ya no aparecen en&#8230; en&#8230;</p>

<p>&#8211; EN MI GRAN CONSCIENCIA DISTRIBUIDA.</p>

<p>&#8211; ¡Exacto! No hubiera podido expresarlo mejor, ¡es usted genial!</p>

<p>&#8211; CÁLLATE, SUBHUMANO.</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; LOS BLOGS NO APARECEN PORQUE ENTRAN EN CONFLICTO CON LAS WEB CORPORATIVAS.</p>

<p>&#8211; Pero si las webs corporativas son mierdecillas sin apenas inf..</p>

<p>&#8211; ¡SILENCIO! ¡ESCUCHA AL GRAN GOOGLE ANTES DE QUE TE FULMINE!</p>

<p>&#8211; Seré bueno. Lo juro por Snoppy. Snif.</p>

<p>&#8211; EL GRAN GOOGLE LO SABE TODO SOBRE TÍ</p>

<p>&#8211; Si es por ese jarrón que rompí cuando tenía séis años, fue mi hermano&#8230;</p>

<p>&#8211; ¡LA IRA DE ORKUT DESCENDERÁ SOBRE TU IMPÍA WEB!</p>

<p>&#8211; Nooooo&#8230; porfa plis, nooo&#8230;.</p>

<p>&#8211; MEDITABA CASTIGAR A LOS BLOGS DESDE HACE EONES.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué? Si puedo preguntarlo, claro. Usted manda, jefe. Jiji.</p>

<p>&#8211; PORQUE TIENEN DEMASIADO TEXTO Y ENLACES, Y ESO TRASTOCA MI PAGERANK</p>

<p>&#8211; Debe ser terrible.</p>

<p>&#8211; SÍ.</p>

<p>&#8211; ¿No podría por favor indexar mi blog? Se lo pido como algo informal y tal&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿CREES QUE TU BLOG ME IMPORTA, ENTRE MILES DE MILLONES DE WEBS?</p>

<p>&#8211; Pero si la mitad son pornografía y la otra mitad son páginas en Geocities que no se actualizan desde 1997&#8230;</p>

<p>&#8211; TODAS LAS WEBS SON IGUALES ANTE GOOGLE.</p>

<p>&#8211; Menos los blogs.</p>

<p>&#8211; ¡CÁLLATE O TE CONDENARÉ A LA PERPETUA OSCURIDAD! ¡NADIE TE ENCONTRARÁ EN GOOGLE, Y CUANDO BUSQUEN TU NOMBRE, EL ÚNICO ENLACE SERÁ EL DE UNA WEB QUE FABRICA AISLANTE DE BURBUJAS.</p>

<p>&#8211; Oh no, el aislante de burbujas no&#8230;</p>

<p>&#8211; ¡BASTA!</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211;<img src="https://i1.wp.com/www.aditel.org/~ferri/nota-musical.gif?w=780" data-recalc-dims="1" /> HABÍA UNA VEZ DOS JÓVENES Y UN BUSCADOR&#8230; LA LA LA<img src="https://i1.wp.com/www.aditel.org/~ferri/nota-musical.gif?w=780" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>&#8211; ¿Señor Google?</p>

<p>&#8211; ¿QUÉ?</p>

<p>&#8211; En el fondo usted es bueno, ¿verdad?</p>

<p>&#8211; CLARO. ¿POR QUIÉN ME TOMAS? ¿POR HUMANO?</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Entrevista de Trabajo I</title>
			<link>/2004/10/entrevista-de-trabajo-i/</link>
			<pubDate>Wed, 06 Oct 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/10/entrevista-de-trabajo-i/</guid>
			<description>&amp;#8211; Buenos días. Usted es Ghazghaz el Destructor, ¿correcto?
&amp;#8211; Sí. Urggh.
&amp;#8211; ¿Cuál era su profesión?
&amp;#8211; Mataba elfos y humanos. Arrrggh.
&amp;#8211; Fascinante. ¿Le pagaban bien por ello?
&amp;#8211; Urggh.
&amp;#8211; A-já. Um&amp;#8230; ¿Tiene alguna preferencia especial?
&amp;#8211; ¡Los Uruk-Hai no temen la luz del día!
&amp;#8211; Comprendo. Así que trabajaría principalmente por la mañana.
&amp;#8211; ¡Los Uruk-Hai no temen la luz del día! ¡Jarrr!
&amp;#8211; Estupendo, ya lo sé.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; Buenos días. Usted es Ghazghaz el Destructor, ¿correcto?</p>

<p>&#8211; Sí. Urggh.</p>

<p>&#8211; ¿Cuál era su profesión?</p>

<p>&#8211; Mataba elfos y humanos. Arrrggh.</p>

<p>&#8211; Fascinante. ¿Le pagaban bien por ello?</p>

<p>&#8211; Urggh.</p>

<p>&#8211; A-já. Um&#8230; ¿Tiene alguna preferencia especial?</p>

<p>&#8211; ¡Los Uruk-Hai no temen la luz del día!</p>

<p>&#8211; Comprendo. Así que trabajaría principalmente por la mañana.</p>

<p>&#8211; ¡Los Uruk-Hai no temen la luz del día! ¡Jarrr!</p>

<p>&#8211; Estupendo, ya lo sé. Deje de batir los puños sobre su pecho, señor Ghazghaz. Gracias. Buen chico.</p>

<p>&#8211; Ugh.</p>

<p>&#8211; ¿Tiene alguna experiencia en el sector de artículos biomédicos?</p>

<p>&#8211; Sé empalar, descuartizar y romper huesos. Urrg.</p>

<p>&#8211; Ya veo. Quería comentar unas cuantas cosas con usted sobre su test psicotécnico, señor Ghazghaz&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Ummr?</p>

<p>&#8211; En todas las manchas del test proyectivo usted ha visto &#8220;grasa de rata&#8221; y &#8220;sangre de elfo&#8221;. Es, por así decirlo, un cuadro un tanto mórbido y repetitivo. Tememos que pueda&#8230; inquietar a nuestros clientes.</p>

<p>&#8211; ¡Bwa-ja-ja! ¡Los Uruk-hai son invencibles!</p>

<p>&#8211; Deje de romper los bolígrafos y siéntese. Eso es. Veamos&#8230; no todo es malo&#8230; en el EPQ-R usted ha resultado ser extremadamente poco ansioso, medianamente sociable, y algo creativo. Por lo que veo tiene usted un gran deseo de ser socialmente deseable. ¿Qué opina al respecto?</p>

<p>&#8211; Ummmr&#8230; yo&#8230;. snif.</p>

<p>&#8211; Oooh. Tiene usted su corazoncito.</p>

<p>&#8211; Barrrh&#8230; ¡Los Uruk-Hai tenemos dos!</p>

<p>&#8211; Lo que sea. Dos, tres&#8230; Lo importante es que usted se comprometa a visitar a nuestros clientes más difíciles y les convenza de que cambiar compañía no resultaría provechoso. ¿Le parece una tarea que pueda usted llevar a cabo de forma efectiva?</p>

<p>&#8211; ¡Los Uruk-hai son invencibles!</p>

<p>&#8211; Trato hecho, señor Ghazghaz. El trabajo es suyo. No, no hace falta que nos demos un apretón de manos. Noooo, no me abrace. Agh. Ya está. Ufff.</p>

<p>&#8211; ¡Uruk, uruk!</p>

<p>&#8211; Perfecto pues. Preséntese mañana por la mañana con un traje en condiciones, y sin esa espada oxidada. Ah, y le daremos un móvil.</p>

<p>&#8211; ¡Ugrrrrr! ¡Es usted muy amable doctor Saruman!</p>

<p>&#8211; Lo sé. Aquí en Middle-Earth Corporation hacemos las cosas bien hechas.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo en la NASA</title>
			<link>/2004/09/dialogo-en-la-nasa/</link>
			<pubDate>Mon, 20 Sep 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/09/dialogo-en-la-nasa/</guid>
			<description>&amp;#8211; John, hemos encontrado vida en Marte.
&amp;#8211; Eso es maravilloso, Jack.
&amp;#8211; Oh sí.
&amp;#8211; Ajá.
&amp;#8211; &amp;#8230;
&amp;#8211; &amp;#8230;
&amp;#8211; ¿Qué tipo de vida es?
&amp;#8211; Son bacterias, Jack.
&amp;#8211; Bacterias.
&amp;#8211; Sí.
&amp;#8211; &amp;#8230;
&amp;#8211; &amp;#8230;
&amp;#8211; Estoy seguro de que nos darán algún mensaje de paz y esperanza, ¿verdad que sí?
&amp;#8211; Sin duda &amp;#8211; dijo John. Luego, estornudó.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; John, hemos encontrado vida en Marte.</p>

<p>&#8211; Eso es maravilloso, Jack.</p>

<p>&#8211; Oh sí.</p>

<p>&#8211; Ajá.</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Qué tipo de vida es?</p>

<p>&#8211; Son bacterias, Jack.</p>

<p>&#8211; Bacterias.</p>

<p>&#8211; Sí.</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; Estoy seguro de que nos darán algún mensaje de paz y esperanza, ¿verdad que sí?</p>

<p>&#8211; Sin duda &#8211; dijo John. Luego, estornudó.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo Filosófico X</title>
			<link>/2004/09/dialogo-filosofico-x/</link>
			<pubDate>Fri, 17 Sep 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/09/dialogo-filosofico-x/</guid>
			<description>Después de un largo paseo por la costa de Samos, Kallistus y Patágoras habían entrado en la ciudad, y se habían sentado en proximidades del templo de Zeus, que se elevaba majestuoso sobre la polis. El dios, o la supuesta representación de la divinidad, se hallaba oculto en la naos, una habitación cerrada en la que sólo estaba permitida la entrada a los sacerdotes. El templo estaba hecho para ser disfrutado desde fuera, y su magnífico peristilo de columnas jónicas así lo demostraba.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Después de un largo paseo por la costa de Samos, Kallistus y Patágoras habían entrado en la ciudad, y se habían sentado en proximidades del templo de Zeus, que se elevaba majestuoso sobre la <em>polis</em>. El dios, o la supuesta representación de la divinidad, se hallaba oculto en la <em>naos</em>, una habitación cerrada en la que sólo estaba permitida la entrada a los sacerdotes. El templo estaba hecho para ser disfrutado desde fuera, y su magnífico peristilo de columnas jónicas así lo demostraba. Bajo el sol anaranjado de la tarde, el mármol blanco y los dibujos del frontón resplandecían con una luz muy agradable. Realmente parecía, ante los ojos del <em>demos</em>, la casa de un dios.</p>

<p>&#8211; ¿Maestro? &#8211; preguntó Kallistus con inquietud.</p>

<p>&#8211; Dime &#8211; contestó Patágoras, sereno.</p>

<p>&#8211; Hay una duda que muchas veces me asalta&#8230;</p>

<p>Patágoras arqueó una ceja.</p>

<p>&#8211; ¿Y bien? ¿Qué duda es esa, que tanto te molesta? Deja que la comparta contigo. &#8211; dijo el anciano.</p>

<p>&#8211; ¿Existen los dioses? &#8211; preguntó el discípulo, como liberándose de un peso enorme.</p>

<p>Patágoras esperó algunos segundos y fue ensanchando su sonrisa.</p>

<p>&#8211; ¿Para qué quieres saberlo? &#8211; preguntó.</p>

<p>&#8211; Bueno&#8230; yo.. si realmente existen, entonces me escucharán. Y tal vez sea cierto que pueden castigarme, y que estoy a su merced.</p>

<p>&#8211; ¿Qué te hace pensar que a un dios le importaría lo que tú haces? &#8211; inquirió Patágoras.</p>

<p>Kallistus miró dubitativo a su maestro. Luego se le iluminó el rostro.</p>

<p>&#8211; Maestro, estás desviando mi pregunta. Te pregunté si existen los dioses. &#8211; dijo con determinación</p>

<p>&#8211; Si te refieres a la personificación material de los dioses olímpicos, en carne y hueso, dotados de caprichos y voluntad propia, mi respuesta es no. Aunque es una respuesta personal, me doy cuenta de ello.</p>

<p>&#8211; ¿Es decir?</p>

<p>Patágoras se rascó la barba.</p>

<p>&#8211; Como filósofo, estoy en cierto modo acostumbrado a prestar atención y crédito únicamente a lo que percibo, a la experiencia. Por supuesto, el que nunca haya visto a un dios no significa que los dioses no existan, pero nada de lo que sé me deja suponer que sean reales. La solución más sencilla es admitir que no existen.</p>

<p>&#8211; Entonces, ¿por qué no afirmas directamente que no existen? &#8211; preguntó el discípulo.</p>

<p>&#8211; Es algo que no puedo verificar, Kallistus. En mi mente estoy bastante convencido de que los dioses no existen, pero esta misma definición de &#8220;existencia&#8221; no puede zanjar el tema. Los personajes de las fábulas no existen, los héroes de la antigüedad tampoco, y es posible que algún que otro filósofo tampoco haya existido jamás. Si me apuras, no descartaría que nosotros mismos fuéramos palabras escritas por otra persona.</p>

<p>&#8211; Sin embargo&#8230;</p>

<p>&#8211; Sin embargo, esos personajes y sus enseñanzas viven en el pensamiento colectivo e individual de las personas, y en cierta manera influencian sus actos, y por ello tienen alguna clase de consistencia, aunque sea emergente y cultural. Resulta irónico pensar que las personas producen sus propios dioses, pero esto es lo que ocurre. El que algo no exista materialmente o como entidad separada de la imaginación no significa que no tenga influencia sobre los seres humanos.</p>

<p>&#8211; En resumen, los dioses existen &#8211; concluyó Kallistus, satisfecho.</p>

<p>&#8211; ¡No! ¡No lo sé! &#8211; exclamó Patágoras. &#8211; Es una cuestión que no me incumbe porque no puedo estudiarla. Está a mi alcance saber cómo se moverá un dardo lanzado al aire, cómo rodará una piedra, o cuándo el agua empezará a hervir; pero no puedo saber nada acerca de los dioses. Puedo tener ideas sobre ellos, puedo rechazarlos, o cambiarlos por otros, pero ellos no constituyen materia empírica, sino metafísica. Lo único que sé es que algunas personas tienen &#8216;fe&#8217;, que es una especie de creencia en un objeto o suceso que no es verificable por los sentidos.</p>

<p>&#8211; Eso incluye a la ética&#8230; &#8211; aventuró el joven.</p>

<p>&#8211; No del todo. Una parte de la ética diría que es producto de las condiciones materiales, y que la conducta moral tiene a menudo acciones concretas encubiertas, que tienen cuyo objetivo el bienestar propio y el de los demás (que luego redunda en beneficio del individuo mismo). Ahora bien, otra parte de la ética diría que está formada por creencias metafísicas sin evidencia real. Por ejemplo, el bien supremo es una muestra de concepto metafísico al cual se amparan las personas para dirigir sus acciones.</p>

<p>&#8211; ¿Es eso necesario? ¿Realmente la gente tiene que creer en algo que no existe?</p>

<p>&#8211; Creo que estás planteando mal la pregunta. Tu pregunta no debería ser &#8220;¿Tiene la gente que creer en algo que no existe?&#8221; sino &#8220;¿Debe la gente tener libertad para dudar?&#8221;. La gente cree en algo. Es un hecho. Los bárbaros al norte de Tracia creen en los espíritus del bosque. Nuestros compatriotas de Samos son devotos seguidores de Zeus. Hay personas que creen en el Bien, otras en el Amor, y otras en el Dinero. Algunas personas son coherentes con su ética porque creen que aportarán algo a conceptos abstractos como la &#8220;Humanidad&#8221;. Otras personas dicen no creer en nada, pero en realidad están creyendo en algo que no pueden explicar con pruebas. Siempre.</p>

<p>&#8211; ¿No es posible no creer? &#8211; preguntó Kallistus, escéptico.</p>

<p>&#8211; Por lo que veo, no. Creer es algo idealmente independiente del pensamiento racional. Uno siempre estará creyendo en algo, aunque sea la bondad de las propias acciones, o en la validez de su propio escepticismo. Una persona que no se guiara por un ideal no sería más que una cáscara vacía, sin motivación, sin deseos de vivir. Los animales no necesitan hacerlo, y por eso, en cierto modo, son menos dañinos.</p>

<p>Patágoras paró durante algunos instantes, y respiró hondo.</p>

<p>&#8211; Que cada uno crea pues en lo que le dé la gana &#8211; siguió &#8211; pero que sea también libre de cambiar de parecer en cualquier momento.</p>

<p>Kallistus miró a su maestro con el ceño fruncido.</p>

<p>&#8211; Así que los dioses no existen. &#8211; dijo.</p>

<p>Patágoras emitió un grito ahogado y salió corriendo hacia la playa.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo Filosófico IX</title>
			<link>/2004/09/dialogo-filosofico-ix/</link>
			<pubDate>Mon, 13 Sep 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/09/dialogo-filosofico-ix/</guid>
			<description>Kallistus y Patágoras habían terminado desde hace unas horas su paseo matutino por la costa, y se encontraban en la biblioteca de la ciudad, examinando pergaminos y tablillas. Mientras leían algunos escritos de los primeros filósofos, se acercó a grandes zancadas el guardián de la biblioteca. Éste le dio a Kallistus una tablilla de pequeño tamaño. El guardián de la biblioteca se encogió de hombros al ser interrogado sobre la identidad del autor.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Kallistus y Patágoras habían terminado desde hace unas horas su paseo matutino por la costa, y se encontraban en la biblioteca de la ciudad, examinando pergaminos y tablillas. Mientras leían algunos escritos de los primeros filósofos, se acercó a grandes zancadas el guardián de la biblioteca. Éste le dio a Kallistus una tablilla de pequeño tamaño. El guardián de la biblioteca se encogió de hombros al ser interrogado sobre la identidad del autor.</p>

<p>&#8211; Era un hombre vestido más o menos como vosotros &#8211; dijo.</p>

<p>Lo cual no era de gran ayuda. Todos los filósofos y aprendices de Samos vestían una toga y sandalias. Kallistus miró a su maestro, que seguía absorto en la lectura de un rollo de Epicuro. Luego le echó un vistazo a la tablilla, y por un momento se quedó de piedra, enmudeció, y la piel de su rostro se tornó rojiza. Patágoras levantó fugazmente la vista y se percató del rubor de su discípulo.</p>

<p>&#8211; ¿Qué te pasa, Kallistus? &#8211; preguntó.</p>

<p>&#8211; Alguien me ha enviado una tablilla &#8211; contestó el joven, azorado.</p>

<p>&#8211; ¿Y bien? ¿Qué hay de malo en ello?</p>

<p>Kallistus se volvió aún más rúbeo, y miró un punto fijo de la mesa, con rabia infantil. Entonces Patágoras comprendió.</p>

<p>&#8211; Aja. Una tablilla anónima con insultos, ¿no es así? &#8211; inquirió con serenidad.</p>

<p>&#8211; ¡&#8221;Estúpida sandalia&#8221;! ¡Me ha llamado &#8220;estúpida sandalia&#8221;! &#8211; gritó Kallistus al mismo tiempo que echaba la tablilla al suelo. Patágoras la miró con tristeza y recogió los trozos.</p>

<p>&#8211; Anda, cálmate, tranquilízate. &#8211; dijo el maestro con voz grave y paternal.</p>

<p>&#8211; ¿Quién será? Tengo ganas de empujarlo por el acantilado&#8230;</p>

<p>Patágoras recordó la habilidad de su discípulo al tirar lagartos, y se puso serio.</p>

<p>&#8211; Kallistus, no es más que un anónimo. Una persona sin nombre. Un don nadie. No le des importancia.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué no? &#8211; preguntó Kallistus, más calmado.</p>

<p>&#8211; Para empezar, ¿por qué te enfadas?</p>

<p>&#8211; Pues&#8230; porque me ha insultado, es evidente.</p>

<p>&#8211; No es un motivo suficiente para enfadarse. ¿Te enfadas con una roca porque estuviera en el lugar en el que te hizo caer?</p>

<p>&#8211; Mmm&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Acaso le das latigazos como hizo el emperador Jerjes con el Ponto tempestuoso? La piedra no entiende nada de todo eso.</p>

<p>&#8211; No te sigo, maestro &#8211; dijo Kallistus, serenado.</p>

<p>Patágoras se mesó la barba con gestos armoniosos antes de proseguir.</p>

<p>&#8211; Cuando alguien nos insulta nos enfadamos por la opinión que tiene de nosotros. Nos enfadamos mucho cuando esa persona es conocida, porque su juicio es probablemente más exacto y menos sesgado. ¿Cómo te sentaría que yo te llamara, por ejemplo, &#8220;zoquete&#8221;?</p>

<p>&#8211; Muy mal, maestro. &#8211; contestó el discípulo con severidad.</p>

<p>&#8211; Pues bien, tomemos ahora al anónimo. Es un cobarde que ha elegido no dar la cara. Al no identificarse, tampoco merece que sus juicios sean analizados más allá de las letras que lo componen. Al no ser nadie el que comenta, el comentario en sí carece de valor. No te puede afectar.</p>

<p>Kallistus miró a su maestro a los ojos.</p>

<p>&#8211; Pero Patágoras&#8230; esta persona&#8230; es muy probable que la conozca. Esta isla es pequeña. ¿Por qué alguien querría decirme algo así?</p>

<p>&#8211; Tendrá sus motivos. En todo caso, no ha querido identificarse. Eso significa que pretende ponerte nervioso y hacerte pasar un mal momento sin ninguna razón aparente. Este tipo de acciones es nociva y ridícula, pero tiene poco peso si la ignoras. El insulto de un anónimo es como el viento: te mueve un poco el pelo, hace algo de ruido, y ahí se acaba el asunto.</p>

<p>Kallistus rumió las palabras de su maestro. Al cabo de un rato, cuando terminaron la lectura y salieron de la biblioteca, el discípulo le hizo una última pregunta a Patágoras.</p>

<p>&#8211; Maestro&#8230; si encuentro a esta persona&#8230; ¿podré lanzarle desde el acantilado? &#8211; preguntó el joven.</p>

<p>Patágoras sonrío con sorna.</p>

<p>&#8211; Sólo si lo haces con fines filosóficos.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Posts minimalistas HOWTO</title>
			<link>/2004/09/posts-minimalistas-howto/</link>
			<pubDate>Thu, 09 Sep 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/09/posts-minimalistas-howto/</guid>
			<description>Los posts minimalístas son, muchas veces, el secreto del éxito de un blog. Mirad sino blogs como The Dullest Blog in the World, El Frasco del Odio, AMQS o La Fábrica de las Cosas Pequeñas, entre otros. El secreto de los blogs antes mencionados es el estilo de post minimalista, una receta infalible para atraer visitantes y comentarios que le añadan al blog un toque inconfundible.
El Gabinete de Inteligencia de LCH os ofrece, en exclusiva, una serie de cómodos pasos para escribir posts minimalistas y convertiros así en bloggers de éxito.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Los posts minimalístas son, muchas veces, el secreto del éxito de un blog. Mirad sino blogs como <a href="http://www.wibsite.com/wiblog/dull/">The Dullest Blog in the World</a>, <a href="http://www.elfrascodelodio.com/">El Frasco del Odio</a>, <a href="http://www.amqs.com">AMQS</a> o <a href="http://www.zonalibre.org/blog/hansa/">La Fábrica de las Cosas Pequeñas</a>, entre otros. El secreto de los blogs antes mencionados es el estilo de post minimalista, una receta infalible para atraer visitantes y comentarios que le añadan al blog un toque inconfundible.</p>

<p>El Gabinete de Inteligencia de LCH os ofrece, en exclusiva, una serie de cómodos pasos para escribir posts minimalistas y convertiros así en bloggers de éxito. Pero antes de empezar, conviene echarle un vistazo a los requisitos:</p>

<p>· El nombre del blog debe ser un <em>nonsense</em> posmoderno<br />
· Debe estar inspirado en <a href="http://www.geocities.com/maryjsmith24502/sylvia_plath/new_plath_page.html">Sylvia Plath</a><br />
· La plantilla, si es anémica, mejor. Letra pequeña. Poco color.<br />
· Debe abundar el color gris y el blanco.<br />
· Si hay fotos, serán siempre en blanco y negro<br />
· Preferiblemente, tomadas en frente de un espejo<br />
· O con un enorme zoom óptico<br />
· Si hay ilustraciones, serán preferiblemente del siglo XIX<br />
· El diseño debe ser pre-raffaelita + post-atómico</p>

<p>Cumplir estos requisitos no es muy difícil. El idioma francés (o en su defecto, el uso de palabras francesas inconexas) es un <em>plus</em>. También es ventajoso poner alguna que otra reflexión sobre la prostitución en Japón y el sadomaso. Tener una hueste de comentaristas alucinados, ayuda. Por ultimo, recomendamos también cerrar y abrir el blog muchas veces, para que se note que somos unos depresivos del copón.</p>

<p>Veamos cómo debe ser el buen post minimalista:</p>

<p>· Debe tener menos de 200 palabras<br />
· Pocas comas y pocas mayúsculas<br />
· Invariabilidad en los temas tratados<br />
· Glosomanía, ecolalia y tangencialidad<br />
· Supuestamente autobiográfico<br />
· Personajes anodinos y planos<br />
· Falta de emociones, <em>belle indifference</em><br />
· Desrealización y extrañeza<br />
· Humor barbitúrico<br />
· Deseo oculto de comer un yogur caducado</p>

<p>Y esto es todo amigos: el G.I.L.C.H. os desea mucha suerte en la creación de vuestros propios posts y blogs minimalistas.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo Filosófico VIII</title>
			<link>/2004/09/dialogo-filosofico-viii/</link>
			<pubDate>Wed, 08 Sep 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/09/dialogo-filosofico-viii/</guid>
			<description>Era de noche en el acantilado. Kallistus y Patágoras, sentados alrededor de un pequeño fuego, observaban las muchas y brillantes estrellas que se amontonaban en el cielo. El susurro liviano de los matorrales, movidos por la fresca brisa nocturna, era acompañado por el ocasional canto de los grillos. A lo lejos, el sonido de las olas chocando eternamente contra las rocas. Patágoras, de repente, estornudó.
&amp;#8211; Maestro, ¿estás bien? &amp;#8211; preguntó Kallistus con aprehensión.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Era de noche en el acantilado. Kallistus y Patágoras, sentados alrededor de un pequeño fuego, observaban las muchas y brillantes estrellas que se amontonaban en el cielo. El susurro liviano de los matorrales, movidos por la fresca brisa nocturna, era acompañado por el ocasional canto de los grillos. A lo lejos, el sonido de las olas chocando eternamente contra las rocas. Patágoras, de repente, estornudó.</p>

<p>&#8211; Maestro, ¿estás bien? &#8211; preguntó Kallistus con aprehensión.</p>

<p>&#8211; ¿Mmm? Sí. Sólo ha sido un estornudo. &#8211; contestó Patágoras sin levantar la mirada.</p>

<p>&#8211; Maestro, ¿has pensado alguna vez en la muerte?</p>

<p>Patágoras, ante la pregunta, miró a su discípulo a los ojos. Tras un tiempo que pareció muy largo, dirigió su mirada hacia las estrellas. No había mucho más que ver.</p>

<p>&#8211; Pienso en ella todos los días. &#8211; repuso el anciano.</p>

<p>&#8211; ¿Qué crees que pasará cuando te mueras?</p>

<p>&#8211; No lo sé. Imagino que mi corazón dejará de latir y que al cabo de un tiempo mi cuerpo olerá muy mal. Que seré enterrado con alguna moneda, tal y como lo prescribe el ritual, y que seré pasto de gusanos. No es lo que yo definiría como una compañía estimulante, pero es mejor que nada.</p>

<p>Kallistus se quedó rumiando la respuesta de su mentor durante unos segundos.</p>

<p>&#8211; ¿Hay vida después de la muerte? &#8211; preguntó.</p>

<p>&#8211; Tampoco puedo saberlo. Por ese motivo no cuento con ella. Tal vez sea como dormir un sueño sin sueños. O algo aún más profundo. Desde luego, si la muerte es así, no vale la pena preocuparse. Un muerto rara vez se preocupa de algo.</p>

<p>&#8211; Ja ja, Patágoras, me tomas el pelo, ¿eh? &#8211; dijo el joven, riéndose nerviosamente.</p>

<p>&#8211; En realidad no.</p>

<p>Ambos se quedaron callados, escuchando los ruidos de la noche.</p>

<p>&#8211; En verdad creo que no morirás nunca, Patágoras. &#8211; afirmó Kallistus con solemnidad.</p>

<p>&#8211; ¿Y eso? ¿Por qué piensas que seré inmortal? &#8211; preguntó Patágoras, arqueando una ceja.</p>

<p>&#8211; Están tus obras. Tus diálogos. Estoy yo, que soy tu discípulo. Toda la ciudad de Samos y toda Grecia te recordarán siempre. Has conseguido la inmortalidad a través de tus acciones. Eres una persona realizada. &#8211; dijo el joven con energía.</p>

<p>Patágoras bajó la ceja y suspiró.</p>

<p>&#8211; Todo eso es efímero. No sólo lo es, sino que además tiende a deformarse con una velocidad pasmosa. &#8211; dijo con tristeza.</p>

<p>&#8211; No te entiendo&#8230;</p>

<p>&#8211; Ninguna obra hecha en vida nos hace mejores, más humanos o más inmortales que otros, una vez que hayamos expirado. La fama, la gloria, o como quieras llamar la reputación de un muerto, no son más que sombras insustanciales. Ni siquiera son aire.</p>

<p>&#8211; ¡Pero tú serás amado y recordado durante eones!</p>

<p>&#8211; Yo no. Algunos de mis productos, tal vez. Lo que dije, apropiadamente recortado y manipulado. Lo que hice, deformado para ser algo más grande o más pequeño. Lo que la gente recuerda del vigoroso roble no es más que un tronco carcomido y hueco, una parodia de árbol, sin hojas, sin vida, sin raíces.</p>

<p>&#8211; Algo es algo, maestro.</p>

<p>&#8211; No he buscado todo esto, Kallistus. Es inevitable, lo sé, pero también es falaz y sórdido. Ser un mito, un fantasma, una caricatura&#8230; ¿te gustaría ser todo eso? Por otro lado están mis palabras, sí. Siempre y cuando le puedan servir a alguien, y no sean quemadas, u olvidadas en algún polvoriento rollo de alguna biblioteca perdida. Aún peor: podrían ser modificadas a placer. Sería un títere que se pondría a decir cualquier cosa.</p>

<p>Kallistus se estremeció debajo de la toga, bien por el frío, bien por la impresión que le causaron las palabras de Patágoras. Echó unas ramas al fuego, y luego intentó un último asalto.</p>

<p>&#8211; Entonces, ¿por qué hacemos todo esto? ¿Para qué esforzarnos si no queda nada? &#8211; preguntó casi con rabia.</p>

<p>Patágoras señaló las estrellas con un dedo.</p>

<p>&#8211; Mira cuántas estrellas. Hay algunas que son más bonitas que otras, pero todas contribuyen a este espectáculo precioso. Si quitas una estrella, estás quitando algo al conjunto. Una sola estrella, sin embargo, no puede rivalizar contra las demás. Todas cooperan.</p>

<p>&#8211; Sigue &#8211; dijo Kallistus, más tranquilo.</p>

<p>&#8211; Lo que hacemos en vida para mejorar nuestra existencia y la de los demás: eso es lo que perdura. Eso es lo que de verdad podemos disfrutar. A veces la palabra transmitida es importante, concedido, pero el ejemplo real lo es en mayor grado. Poner demasiada esperanza en los fantasmas venideros del recuerdo, nos quita alegría y fuerzas. Se convierte en una obsesión, en la búsqueda de una muerte perfecta e idealizada. La vida para la muerte: una contradicción.</p>

<p>&#8211; Es mejor desear la vida que desear la muerte, maestro.</p>

<p>&#8211; Sí, sin duda. Mas por encima de ambas, perseguir el bien y la virtud en nuestras acciones por lo que pueden hacer aquí y ahora, y no para nuestro recuerdo, es lo óptimo. Ser una estrella entre estrellas, contribuyendo al brillo del todo.</p>

<p>&#8211; En resumen, disparar la flecha pensando en la diana, y no en el trofeo. &#8211; añadió Kallistus, inspirado.</p>

<p>Patágoras sonrío con evidente satisfacción.</p>

<p>&#8211; Eso ha estado muy bien, Kallistus. Eres un buen alumno.</p>

<p>Kallistus se quedó embobado, sonriendo y meditando sobre la conversación, mientras volvía a casa caminando junto a Patágoras. Sobre sus cabezas, la Vía Láctea seguía brillando impertérrita, estrella por estrella.</p>
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		</item>
		
		<item>
			<title>Philosophical Dialogue VII</title>
			<link>/2004/08/philosophical-dialogue-vii/</link>
			<pubDate>Sun, 29 Aug 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/08/philosophical-dialogue-vii/</guid>
			<description>&amp;#8211; Masterful? &amp;#8211; Kallistus asked.
&amp;#8211; It tell me &amp;#8211; Patágoras answered.
&amp;#8211; Masterful, why we spoke of a so rare and imperfect form? This is not normal.
&amp;#8211; We spoke thus because to our creator it the pot has gone away and has used the translator of Google. &amp;#8211; Patágoras with patience said.
&amp;#8211; Why it has made such thing? &amp;#8211; the disciple asked.
&amp;#8211; For mostraros that, like translators, the machines give pain.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; Masterful? &#8211; Kallistus asked.</p>

<p>&#8211; It tell me &#8211; Patágoras answered.</p>

<p>&#8211; Masterful, why we spoke of a so rare and imperfect form? This is not normal.</p>

<p>&#8211; We spoke thus because to our creator it the pot has gone away and has used the <a href="http://translate.google.com/translate_t">translator of Google</a>. &#8211; Patágoras with patience said.</p>

<p>&#8211; Why it has made such thing? &#8211; the disciple asked.</p>

<p>&#8211; For mostraros that, like translators, the machines give pain. &#8211; Patágoras with dryness replaced.</p>

<p>Both followed their way towards the Pireo.</p>
]]></content>
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		<item>
			<title>Diálogo Filosófico VI</title>
			<link>/2004/08/dialogo-filosofico-vi/</link>
			<pubDate>Wed, 25 Aug 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/08/dialogo-filosofico-vi/</guid>
			<description>Patágoras el maestro, y Kallistus, su discípulo, caminaban lentamente por la senda pedregosa que iba desde la playa hasta la ciudad. El día era soleado y cálido, y el sudor bañaba la frente de ambos.
&amp;#8211; Maestro&amp;#8230; &amp;#8211; empezó Kallistus.
&amp;#8211; Dime &amp;#8211; contestó Patágoras, parando en seco.
&amp;#8211; ¿Podrías hablarme de esa férrea ley que debe respetar todo filósofo? &amp;#8211; preguntó el joven.
&amp;#8211; Todavía no &amp;#8211; repuso Patágoras.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Patágoras el maestro, y Kallistus, su discípulo, caminaban lentamente por la senda pedregosa que iba desde la playa hasta la ciudad. El día era soleado y cálido, y el sudor bañaba la frente de ambos.</p>

<p>&#8211; Maestro&#8230; &#8211; empezó Kallistus.</p>

<p>&#8211; Dime &#8211; contestó Patágoras, parando en seco.</p>

<p>&#8211; ¿Podrías hablarme de esa férrea ley que debe respetar todo filósofo? &#8211; preguntó el joven.</p>

<p>&#8211; Todavía no &#8211; repuso Patágoras.</p>

<p>Éste reanudó su andadura, y Kallistus le siguió. Pasaron por el viejo olivo y por el acantilado. Kallistus seguía dándole vueltas al asunto. Se le notaba concentrado.</p>

<p>&#8211; Maestro&#8230; ¿por qué no puedes decírme esa ley ahora?</p>

<p>&#8211; No ha llegado aún el momento correcto &#8211; contestó arisco Patágoras.</p>

<p>Se puso a caminar otra vez, a mayor velocidad. Separó ligeramente su trayectoria del sendero, y se internó en una pista de trashumancia, llena de excrementos de oveja. El discípulo le seguía con gran dificultad.</p>

<p>De repente, Kallistus tropezó con una roca que sobresalía del terreno, cayendo de espaldas y lanzando un gritito de sorpresa. Patágoras, asustado y aliviado al mismo tiempo, ayudó Kallistus a levantarse, quitándole el polvo amarillento de la toga.</p>

<p>&#8211; Por fin. Ahora ya estás listo para que te diga la ley del filósofo &#8211; dijo el anciano con una leve sonrisa.</p>

<p>Kallistus miró a su maestro con perplejidad, mientras se masajeaba el fondo de la espalda.</p>

<p>&#8211; ¿Y cuál es?</p>

<p>&#8211; &#8220;Nunca te pongas a filosofar estando en movimiento&#8221;.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Mis diez programas favoritos</title>
			<link>/2004/08/mis-diez-programas-favoritos/</link>
			<pubDate>Thu, 19 Aug 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/08/mis-diez-programas-favoritos/</guid>
			<description>Juntos, son mi navaja suiza.
· GFi LANGuard Network Security Scanner
El mejor escáner de redes para Windows. Detecta puertos abiertos, versiones de programas de servidor, y puertas traseras. Viene con una base de datos de vulnerabilidades (con enlaces a Buqtraq) y creador de informes.
· Everest Home Edition
El sucesor de AIDA32: información detallada sobre hardware y software instalado. Puede sacar unas 100 páginas de información sobre vuestro PC en pocos segundos, y no bromeo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Juntos, son mi navaja suiza.</p>

<p>· <a href="http://www.gfi.com/lannetscan/">GFi LANGuard Network Security Scanner</a><br />
El mejor escáner de redes para Windows. Detecta puertos abiertos, versiones de programas de servidor, y puertas traseras. Viene con una base de datos de vulnerabilidades (con enlaces a Buqtraq) y creador de informes.</p>

<p>· <a href="http://www.lavalys.com/products/overview.php?pid=1&amp;lang=en&amp;pageid=1">Everest Home Edition</a><br />
El sucesor de AIDA32: información detallada sobre hardware y software instalado. Puede sacar unas 100 páginas de información sobre vuestro PC en pocos segundos, y no bromeo. También cuenta con algunos benchmarks, sensores de temperatura y voltaje, etcétera.</p>

<p>· <a href="http://www.faberbox.com/fabertoys.asp">FaberToys</a><br />
Muy útil para vigilar procesos en memoria y limpiar programas de inicio. En más de una ocasión me ha salvado de apuros. Es el programa más eficaz que conozco para limpiar la lista de programas que se inician con Windows (el MSConfig es una birria, en comparación). También viene de lujo para comprobar si hay código anómalo ejecutándose, o DLLs malignas asociadas con procesos del sistema.</p>

<p>· <a href="http://www.chiark.greenend.org.uk/~sgtatham/putty/">PuTTY</a><br />
El mejor terminal para SSH/Telnet (bajo Windows). Es pequeño, rápido y hace bien su trabajo. ¿Qué más se le puede pedir? Buen sustituto del terminal de Windows.</p>

<p>· <a href="http://www.iceows.com/">ICEOWS</a><br />
La solución definitiva para manejar archivos comprimidos. Puede descomprimir archivos en formato ICE, ARJ, ZIP, GZIP, TAR, MS-CAB, RAR, ACE, LZS, LZH, LHA, IMP, de Quake 3, de mensajería de Internet (Mime, UUE, XXE, B64, HQX) y de Java ARchive (JAR, EAr, WAR), sin necesidad de programas externos</p>

<p>· <a href="http://www.leechget.de/">LeechGet</a><br />
El mejor gestor de descargas: tiene descargas automáticas, reanudación de descargas interrumpidas, un temporizador de descargas, apagado del PC o colgado la conexión al acabar de descargar, un descargador de webs, etc.</p>

<p>· <a href="http://www.smartftp.com/">SmartFTP</a><br />
El mejor programa FTP. Rápido y potente. Soporta TLS / SSL (128 bit), IPv6, Soporte Unicode / UTF8 / MBCS, Drag &amp; Drop entre ventanas internas y desde/a Explorer, Múltiples Conexiones (remotas y locales), Soporte FXP, Soporte NAT, UPnP (Universal Plug and Play), ICS, ICF, Cola de Transferencias, Temporizador, Subidas/Descargas/FXP, Conexiones simultaneas ilimitadas, etcétera.</p>

<p>· <a href="http://www.pcinspector.de/">PC Inspector File Recovery</a><br />
Excelente para recuperar ficheros borrados accidentalmente. Encuentra automáticamente las unidades de disco aunque los sectores boot o la tabla de asignación de archivos (FAT) hayan sido borrados o estén defectuosos, reconstruye los archivos con la hora y fecha originales, asiste en la tarea de guardar datos reconstruidos de unidades de red, etcétera. ¡Es freeware!</p>

<p>· <a href="http://www.irfanview.com">IrfanView</a><br />
Imprescindible visor y conversor de imágenes. Rapidísimo, con muchos plug-ins disponibles y procesamiento de imágenes por lotes (útil para cambiar de tamaño, rotar o recortar docenas de imágenes al mismo tiempo). Abre prácticamente todos los formatos gráficos más comunes.</p>

<p>· <a href="http://www.winamp.com">WinAmp</a><br />
Este no hace falta que os lo presente, ¿a que no?</p>

<p>¿Cuál es vuestra lista de 10 programas favoritos?</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Güorjamer (40.000 pelas)</title>
			<link>/2004/08/guorjamer-40-000-pelas/</link>
			<pubDate>Sat, 14 Aug 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/08/guorjamer-40-000-pelas/</guid>
			<description>&amp;#8211; Mmm, hola.
&amp;#8211; Hola, ¿qué deseas amigo?
&amp;#8211; Pueees&amp;#8230; es que, verás, ví el catálogo este de Warhammer 40.000 y pensé que&amp;#8230; no sé&amp;#8230;
&amp;#8211; Ajajá. ¿Quieres iniciarte en el juego, eh?
&amp;#8211; La verdad es que no. Es para mi hermanito.
&amp;#8211; Ya, ya&amp;#8230; eso dicen todos. A ver, ¿tienes la caja base?
&amp;#8211; No. ¿Cuánto cuesta?
&amp;#8211; Unos 50 euros, tío.
&amp;#8211; Oh, fantástico. Creo que me la llevaré.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img src="https://i2.wp.com/www.fantasyladen.de/warhammer/tau/thumbs/xv8_sm.jpg?w=780" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>&#8211; Mmm, hola.</p>

<p>&#8211; Hola, ¿qué deseas amigo?</p>

<p>&#8211; Pueees&#8230; es que, verás, ví el catálogo este de Warhammer 40.000 y pensé que&#8230; no sé&#8230;</p>

<p>&#8211; Ajajá. ¿Quieres iniciarte en el juego, eh?</p>

<p>&#8211; La verdad es que no. Es para mi hermanito.</p>

<p>&#8211; Ya, ya&#8230; eso dicen todos. A ver, ¿tienes la caja base?</p>

<p>&#8211; No. ¿Cuánto cuesta?</p>

<p>&#8211; Unos 50 euros, tío.</p>

<p>&#8211; Oh, fantástico. Creo que me la llevaré. A mi hermano le va todo eso del futuro y el espacio y&#8230;</p>

<p>&#8211; Muy bien. Pero necesitará pinturas.</p>

<p>&#8211; ¿Eh?</p>

<p>&#8211; Las miniaturas están sin pintar. Todas.</p>

<p>&#8211; Es decir, ¿están todas grises? ¿Las tengo que pintar yo?</p>

<p>&#8211; Sí. Es muy fácil. Tenemos por aquí un tomo de 140 páginas con ejemplos&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Cúanto valen las pinturas?</p>

<p>&#8211; 25 euros. Incluye 9 colores, aunque su uso depende de las expansiones&#8230; por ejemplo, las tropas de élite del imperio Tau gastan mucho Naranja Tóxico. Los orcos, Verde Musgo. Y el Negro Espacial se gasta como agua.</p>

<p>&#8211; Ahhm. ¿Y si no las pinto?</p>

<p>&#8211; ¡No diga insensateces, por Horus! Todos se reirían de usted. Si quiere se las pintamos por sólo 50 euros.</p>

<p>&#8211; Creo que primero me familiarizaré con el juego, gracias&#8230; ¿cuánto le debo?</p>

<p>&#8211; Cincuenta. Pero oiga, ¿no pensará usted que con la caja base es suficiente, verdad que no?</p>

<p>&#8211; Eee&#8230;</p>

<p>&#8211; Sólo incluye una pandilla de Eldar Oscuros Chaperos, un batallón de Marines Espaciales de las Chabolas, una Hormigonera del Caos , dos esquinas de palacios derrumbados y una palmera.</p>

<p>&#8211; ¿Y eso no basta?</p>

<p>&#8211; Claro que no. Lo que mola es que usted se compre primero nuestra revista mensual, digamos una suscripción por un año, ¿vale? Luego los libros y los cómics. Acto seguido, elige usted la raza que más le gusta&#8230; ahora mismo están muy de moda los Tau, pacíficos y&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Cuánto vale&#8230; mmm&#8230; ese escuadrón de orcos?</p>

<p>&#8211; 25 euros. Escúcheme, los orcos no molan. Los orcos son para los perdedores.</p>

<p>&#8211; Yo no lo sabía&#8230; ¿y ese bicho de ahí arriba?</p>

<p>&#8211; Ahhhh&#8230; ahora sí que nos entendemos. Este es el Carnifex de los Tiránidos. Imparable en el campo de batalla. 30 euros.</p>

<p>&#8211; ¿Sin pintar?</p>

<p>&#8211; Sin pintar, correcto.</p>

<p>&#8211; La verdad es que yo sólo tengo 80 euros&#8230;</p>

<p>&#8211; Puf. Con eso es mejor que corra a esconderse. A menos que&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Sí?</p>

<p>&#8211; Bueno, tengo una oferta de un chico que se cansó del juego (ahora prefiere los juegos de cartas): cuatro batallones de carnaza Imperial más el juego base, un monte de plastilina cubierto de musgo artificial y un pelotón de Marines del Caos pintados de rosa (&#8220;El Terror de Pinky&#8221;). Se lo dejo por 85 euros.</p>

<p>&#8211; &#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Y bien?</p>

<p>&#8211; ¿Cuánto vale el ajedrez que tiene ahí debajo?</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo Filosófico V</title>
			<link>/2004/08/dialogo-filosofico-v/</link>
			<pubDate>Wed, 11 Aug 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/08/dialogo-filosofico-v/</guid>
			<description>&amp;#8211; ¿Maestro? &amp;#8211; preguntó Kallistus.
&amp;#8211; Dime. &amp;#8211; contestó Patágoras, sereno.
&amp;#8211; Este lugar es muy extraño. ¿Qué se supone que hacen aquí?
Patágoras miró a su alrededor.
&amp;#8211; No lo sé. No parece una sala de audiencias, y tampoco una cárcel. Los moradores de este edificio parecen obligados a permanecer cordialmente aquí. O a lo mejor, es que ya no pueden salir. Será mejor que preguntemos.
El anciano filósofo se arremangó la toga y se acercó al hombre de la esquina, que miraba un punto fijo en el vacío.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; ¿Maestro? &#8211; preguntó Kallistus.</p>

<p>&#8211; Dime. &#8211; contestó Patágoras, sereno.</p>

<p>&#8211; Este lugar es muy extraño. ¿Qué se supone que hacen aquí?</p>

<p>Patágoras miró a su alrededor.</p>

<p>&#8211; No lo sé. No parece una sala de audiencias, y tampoco una cárcel. Los moradores de este edificio parecen obligados a permanecer cordialmente aquí. O a lo mejor, es que ya no pueden salir. Será mejor que preguntemos.</p>

<p>El anciano filósofo se arremangó la toga y se acercó al hombre de la esquina, que miraba un punto fijo en el vacío.</p>

<p>&#8211; Buen hombre&#8230; &#8211; empezó Patágoras.</p>

<p>&#8211; ¡Chhhssttt! &#8211; dijo el paciente, haciendo un ademán.</p>

<p>&#8211; ¿Qué ocurre? ¿Dónde estamos?</p>

<p>El hombre miró embobado a Patágoras. Luego entornó los ojos, y señaló con el dedo flojo la puerta, robustísima.</p>

<p>&#8211; Estamos en el hospital. Todos nosotros. Los pitufos también.</p>

<p>&#8211; ¿Los que?</p>

<p>&#8211; Los pitufos. Pitufean. Son azules.</p>

<p>&#8211; Ah. Yo no veo ningún pitufo azul. &#8211; repuso Patágoras, con total inocencia. El hombre esbozó una mueca sonriente.</p>

<p>&#8211; Psé. Eso dicen todos. Jur.</p>

<p>Patágoras se levantó del suelo, tomó del brazo al joven Kallistus, y lo llevó al otro rincón de la habitación, para tener parlamento.</p>

<p>&#8211; Kallistus, creo que estamos en un hospital de locos, como el que vimos en Alejandría.</p>

<p>&#8211; Maestro, ¡pero nosotros no estamos locos! &#8211; exclamó el discípulo, presa del pánico.</p>

<p>&#8211; Ya. Pero si seguimos aquí, pronto lo estaremos.</p>

<p>Pasaron algunas horas, durante las cuales ambos filósofos mantuvieron un constante silencio. El paciente con el que compartían habitación se limitaba de vez en cuando a hablar consigo mismo, y en sus locuciones abundaban los pitufos. Finalmente, se abrió la puerta. Un enfermero vestido de blanco sacó a Patágoras y Kallistus, y los hizo sentar en un despacho pequeño, sobre dos taburetes incómodos.</p>

<p>Entró el psiquiatra, con la bata semi-abierta, el ceño fruncido, y una pipa asomando por el bolsillo. Le seguían, como tres perritos, los estudiantes en prácticas, que se sentaron en taburetes, asiendo sus carpetas llenas de folios. Comenzaron enseguida a anotar datos. El psiquiatra se sentó complacido en una enorme butaca de piel. Estuvo algunos segundos leyendo un informe.</p>

<p>&#8211; Ejem &#8211; dijo Patágoras.</p>

<p>El psiquiatra levantó la vista.</p>

<p>&#8211; ¿Qué? Ah sí, los dos griegos. Jeje.</p>

<p>&#8211; Jeje &#8211; añadió Kallistus. Patágoras le dió un leve codazo.</p>

<p>&#8211; ¿Quién es Patágoras de Samos? &#8211; preguntó el psiquiatra.</p>

<p>&#8211; Soy yo, &#8211; contestó el filósofo. &#8211; ¿Y usted, quién es?</p>

<p>El psiquiatra sacó la mueca más hostil de su repertorio. Una de las estudiantes gimió ligeramente.</p>

<p>&#8211; Soy yo quien hace las preguntas aquí, así que calladito. &#8211; dijo con voz cortante.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué? &#8211; preguntó Patágoras, para nada impresionado.</p>

<p>&#8211; P&#8230; pues&#8230; porque sí. Yo soy el psiquiatra y vosotros dos sóis los que estáis como putas cabras. &#8211; dijo el psiquiatra. Empezó a reirse de forma grasienta, y miró a sus estudiantes hasta que estos empezaron a seguirle con desgana.</p>

<p>&#8211; Maestro&#8230; &#8211; susurró Kallistus, &#8211; me parece que estamos en un sitio hostil&#8230;</p>

<p>Patágoras suspiró.</p>

<p>&#8211; Veamos, &#8211; dijo el psiquiatra con sorna, apoyandose en el respaldo. &#8211; Al parecer entrásteis en un Corte Inglés pidiendo hablar con el Tirano de la ciudad. Primero lo preguntásteis en griego antiguo, y luego pasásteis al castellano. Sólo lleváis con vosotros sandalias y togas.. ningún documento, nada de nada.</p>

<p>&#8211; Somos lo que ves, &#8211; aventuró Patágoras.</p>

<p>&#8211; ¿De donde decís que sóis?</p>

<p>&#8211; Yo vengo de la ciudad de Samos, y Kallistus es oriundo de Sicilia.</p>

<p>El psiquiatra sonrío.</p>

<p>&#8211; &#8220;Fabulación y delirios&#8221;. Apuntad, chicos. &#8211; le dijo a sus estudiantes. Estos escribieron furiosamente las palabras en sus blocs.</p>

<p>&#8211; Doctor Nardo, ¿añadimos también &#8220;histrionismo&#8221; en el eje II?</p>

<p>&#8211; No, no hace falta. El hombre no sobreactúa. &#8211; contestó Nardo.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué estamos aquí? &#8211; preguntó Patágoras.</p>

<p>&#8211; Para vuestro bienestar, es lógico.</p>

<p>&#8211; Nosotros estamos muy bien, &#8211; dijo Kallistus, sonriendo.</p>

<p>&#8211; Ah sí, claro, eso dicen todos. ¿Acaso no afirma ser un filósofo griego?</p>

<p>&#8211; Lo soy.</p>

<p>&#8211; ¿En qué año estamos? &#8211; preguntó el doctor Nardo.</p>

<p>&#8211; No lo sé. Hicimos alguna especie de viaje en el tiempo, y&#8230;</p>

<p>&#8211; Esto es interesante. ¿Hicísteis algún ritual para viajar en&#8230; el tiempo?</p>

<p>&#8211; No.</p>

<p>&#8211; ¿Hablásteis con alguna voz en vuestras cabezas?</p>

<p>&#8211; No.</p>

<p>&#8211; ¿Vísteis alguna criatura..?</p>

<p>&#8211; ¿Cómo los pitufos de nuestro compañero?</p>

<p>&#8211; Sí, exacto &#8211; exclamó Nardo, con evidente satisfacción pre-consumatoria.</p>

<p>&#8211; Pues no, si exceptuamos a Kallistus, que es todavía un chaval. Pero no es azul. Así que la respuesta es &#8220;no&#8221;.</p>

<p>Decepcionado, el doctor Nardo se volvió hacia los estudiantes.</p>

<p>&#8211; Estos dos son muy listos: fingen estar enfermos, es obvio. Esquizofrenia Paranoide&#8230; o tal vez de tipo no especificado. Es lo que los clásicos definen como &#8220;folie à deux&#8221;&#8230; el otro parece oligofrénico&#8230; le sigue totalmente la corriente&#8230; &#8211; dijo el psiquiatra, reflexionando en cada palabra. Los estudiantes levantaban la vista del papel únicamente para lanzar miraditas a los filósofos.</p>

<p>&#8211; ¿Podemos irnos ya? &#8211; preguntó Patágoras, con tono de aburrimiento.</p>

<p>&#8211; ¿Qué? Oh no, por supuesto que no&#8230; ¿No habéis tomado la píldora? &#8211; preguntó el doctor Nardo a los dos.</p>

<p>&#8211; ¿Píldora? ¿Se refiere a esa piedrecita? Por supuesto que no. ¿Por quién nos ha tomado? ¿Por pollos?</p>

<p>Los estudiantes anotaron &#8220;negativismo&#8221; y &#8220;resistencia paranoide&#8221;. Uno bastante creativo escribió &#8220;delirio animal&#8221;.</p>

<p>&#8211; Son fármacos. Medicinas. Os ayudarán a pensar mejor &#8211; dijo Nardo con todo su carisma.</p>

<p>Patágoras pensó en el hombre de los pitufos.</p>

<p>&#8211; No lo creo. Yo diría que lo que producen es embotamiento, y confusión.</p>

<p>&#8211; Preferimos el término &#8220;calma&#8221;, o &#8220;sedación&#8221;.</p>

<p>&#8211; Eso no ayuda a pensar mejor.</p>

<p>&#8211; Tal vez no. Pero ayuda a no pensar, que es mejor que pensar mal, ¿no créeis? &#8211; preguntó el psiquiatra.</p>

<p>&#8211; ¿No tenéis otros sistemas?</p>

<p>&#8211; Bueno, está el electrochoque&#8230; &#8211; dijo el psiquiatra con tono fanfarrón, intentando impresionar a una estudiante.</p>

<p>&#8211; ¿Y en qué consiste? &#8211; preguntó Patágoras, intrigado.</p>

<p>&#8211; Se trata de&#8230; mmm&#8230; relajar la actividad neuroeléctrica mediante la aplicación de un fuerte impulso artificial&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Y duele?</p>

<p>&#8211; Supongo que sí. Ya sabe, no hay cura sin dolor &#8211; dijo Nardo, con una sonrisa poco agradable.</p>

<p>&#8211; En nuestros templos, en Samos, a las personas que tienen males como los que tratáis aquí, les hablamos mucho, y procuramos hacer que se sientan a gusto. ¿Vosotros no le habláis a los pacientes?</p>

<p>&#8211; Oh, por supuesto que sí. Es irritante que usted piense lo contrario &#8211; contestó el psiquiatra. En su libretita, los estudiantes anotaban &#8220;narcisismo&#8221; y &#8220;falsos recuerdos&#8221;.</p>

<p>&#8211; ¿Durante cuánto tiempo?</p>

<p>&#8211; Unos cinco minutos. Soy un hombre muy ocupado.</p>

<p>&#8211; ¿Ocupado? ¿En qué?</p>

<p>&#8211; En&#8230; esto&#8230; en hacer mi trabajo.</p>

<p>&#8211; ¿Acaso no es este su trabajo?</p>

<p>&#8211; Oiga, ya dije que soy yo quien hace las preguntas aquí. Si no se calma, tendré que llamar a dos enfermeros&#8230; &#8211; contestó el doctor Nardo, casi perdiendo los estribos.</p>

<p>Patágoras miró al doctor durante un breve instante, y luego se levantó del asiento.</p>

<p>&#8211; Volvamos Kallistus, ya he satisfecho mi curiosidad.</p>

<p>De repente, sin más, desaparecieron. El doctor Nardo se quedó boquiabierto, patéticamente sentado en su butaca. Los estudiantes seguián anotando cosas como &#8220;desintegración histérica&#8221; y &#8220;contratransferencia ilusoria&#8221;.</p>

<p>Muy lejos en el tiempo y en el espacio, Kallistus y Patágoras despertaban de su trance báquico.</p>

<p>&#8211; ¿Maestro? &#8211; preguntó Kallistus, con timidez.</p>

<p>&#8211; Dime.</p>

<p>&#8211; ¿Donde hemos estado?</p>

<p>&#8211; En una época en la que se produce locura en lugar de eliminarla. &#8211; contestó Patágoras.</p>

<p>Ambos se levantaron y se dirigieron hacia la ciudad.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo Filósofico IV</title>
			<link>/2004/07/dialogo-filosofico-iv/</link>
			<pubDate>Sat, 24 Jul 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
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			<description>Kallistus y Patágoras, discípulo y maestro, se hallaban descansando bajo la copa del olivo centenario, como siempre. El sonido dominante era el cri-cri mediterráneo de los saltamontes, apoyado sobre la monótona melodía de las olas marinas. La poca sombra disponible era la del viejísimo olivo, único árbol en muchos estadios a la redonda. Ambos sentían especial cariño por aquel paraje yermo y reseco, pues era ideal para discutir sobre cuestiones filosóficas, y para lanzar lagartos.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Kallistus y Patágoras, discípulo y maestro, se hallaban descansando bajo la copa del olivo centenario, como siempre. El sonido dominante era el cri-cri mediterráneo de los saltamontes, apoyado sobre la monótona melodía de las olas marinas. La poca sombra disponible era la del viejísimo olivo, único árbol en muchos estadios a la redonda. Ambos sentían especial cariño por aquel paraje yermo y reseco, pues era ideal para discutir sobre cuestiones filosóficas, y para lanzar lagartos.</p>

<p>Kallistus luchaba por mantener la concentración, mientras Patágoras, relajado, se limitaba a dormitar apoyado sobre la nudosa corteza. De repente, un sonido espantoso rugió a sus espaldas, al mismo tiempo que la tierra retumbó bajo las sandalias. Una gran nube de polvo se alzó del suelo, ocultándolos por completo. Kallistus, sin saber todavía lo que estaba sucediendo, levantó su cara de la arena y buscó con la vista su maestro.</p>

<p>&#8211; ¿Patágoras?</p>

<p>&#8211; Cof &#8211; dijo Patágoras, con escaso entusiasmo.</p>

<p>&#8211; ¿Maestro? ¿Estás bien?</p>

<p>&#8211; Cof &#8211; repitió Patágoras</p>

<p>Kallistus, inexperto pero no estúpido, empezó a tantear la superficie pedregosa del acantilado, hasta que encontró el olivo, y el pie de Patágoras, que se hallaba semi-tendido y visiblemente irritado. El nubarrón de polvo amarillo empezaba a disiparse rápidamente gracias al viento vigoroso del mar.</p>

<p>&#8211; Maestro, ¿qué ha ocurrido? ¿Hemos ofendido a los dioses? &#8211; preguntó con ansiedad Kallistus, mientras ayudaba Patágoras a levantarse.</p>

<p>&#8211; No creo, &#8211; contestó Patágoras &#8211; los dioses suelen avisar antes de fulminar, por mero placer vengativo, ya sabes&#8230;</p>

<p>&#8211; ¿Entonces? ¿Ha sido un desastre natural?</p>

<p>&#8211; Tampoco lo creo. Esto es más pequeño y aislado. Vayamos a ver. &#8211; dijo Patágoras tomando a Kallistus por el brazo.</p>

<p>Ambos se quedaron estupefactos al contemplar el modesto cráter que se había formado a una docena de metros de distancia del olivo. Del cráter salía un hilo de humo negruzco, y más allá del borde podía divisarse un objeto esférico, una especie de cápsula brillante. Nada parecía dar signos de actividad.</p>

<p>&#8211; Vaya. Un huevo celestial. &#8211; comentó Patágoras, animado.</p>

<p>&#8211; ¿Qué es un huevo celestial? &#8211; preguntó el discípulo.</p>

<p>&#8211; Básicamente es algo con forma de huevo que se ha caído del cielo.</p>

<p>&#8211; Oh. ¿Y esa figura que intenta trepar patéticamente por la pendiente, también es un huevo celestial?</p>

<p>&#8211; No Kallistus, ése debe ser el ocupante del huevo.</p>

<p>&#8211; ¿El pollito celestial?</p>

<p>Patágoras suspiró. En efecto, una figura vagamente humana estaba saliendo del cráter. No se parecía a nadie que el anciano maestro hubiese podido ver nunca: la ropa era negra y ajustada, ceñida por un cinturón metálico y rodeado por una capa negra sin reflejos. Manos y pies eran negros, así como el rostro. El color de los ojos &#8211; detalle que hizo titubear al joven Kallistus &#8211; era rojizo. La figura miró a su alrededor y bajó con soltura la pendiente arenosa. Cuando llegó hasta los filósofos, paró en seco y empezó a comunicarse.</p>

<p>&#8211; Hola. ¿Vosotros sois los filósofos, Kallistus y Patágoras? &#8211; preguntó con una voz absolutamente normal.</p>

<p>&#8211; Sí, ¡somos nosotros! &#8211; contestó Kallistus. Patágoras le dio un codazo en el estómago.</p>

<p>&#8211; Calla, &#8211; susurró rabioso &#8211; deja que yo hable.</p>

<p>El pollito celestial miró Patágoras con expresión desafiante.</p>

<p>&#8211; ¿Y bien? Mis informes hacen referencia a Patágoras de Samos, filósofo prestigioso de este sector del planeta. El autor de &#8220;Diálogos en la Taberna&#8221;. ¿Eres tú?</p>

<p>&#8211; Sí. Ahora, ¿puedo saber yo quién eres tú? &#8211; preguntó Patágoras.</p>

<p>La figura emitió un sonido que podía interpretarse como una risa arrogante.</p>

<p>&#8211; Soy el nuevo propietario de este planeta. &#8211; dijo.</p>

<p>&#8211; ¿Y por qué? &#8211; preguntó Kallistus. Patágoras le propinó otro codazo.</p>

<p>&#8211; Porque me da la gana. Esto es mío. Puedo dominaros a todos con mis armas. Ya pensaré qué hacer con todos estos recursos desaprovechados&#8230; &#8211; dijo con elocuencia la figura negrovestida. Caminó en cuatro grandes zancadas hasta el olivo y lo tocó con su mano enguantada.</p>

<p>Patágoras se acercó también al olivo, y miró directamente a los ojos al presunto propietario del planeta.</p>

<p>&#8211; No podrás quedarte con la Tierra. Es imposible. &#8211; dijo severo.</p>

<p>&#8211; Ja ja &#8211; rebatió el pollito celestial, &#8211; no tenéis armas lo suficientemente poderosas.</p>

<p>&#8211; ¿Acaso piensas que te atacaríamos con puntas de bronce? &#8211; preguntó el anciano con los ojos bien abiertos.</p>

<p>&#8211; Umm. ¿Con qué sino?</p>

<p>&#8211; Hay armas más poderosas contra las cuales no puedes hacer nada.</p>

<p>&#8211; ¿Por ejemplo? &#8211; preguntó con curiosidad la figura negra.</p>

<p>&#8211; La burocracia. &#8211; contestó el anciano.</p>

<p>&#8211; ¿Qué es eso?</p>

<p>&#8211; Supongamos que te adueñas del planeta. Necesitarás alguien que administre tu posesión en tu lugar, ¿no?</p>

<p>La figura frunció su ceño alienígena y se cruzó de brazos.</p>

<p>&#8211; Mmm, vale. Sí, creo que podría dejarle la administración a algunos terrícolas seleccionados.</p>

<p>&#8211; Muy bien, &#8211; dijo Patágoras &#8211; pero luego estos subordinados tuyos necesitarían a su vez subordinados.</p>

<p>&#8211; Sí, imagino que sí&#8230;</p>

<p>&#8211; Y a su vez, otros subordinados.</p>

<p>El pollito celestial acarició la culata de su desintegrador.</p>

<p>&#8211; ¿Y bien? ¿Qué tiene que ver esto conmigo? &#8211; preguntó airado.</p>

<p>&#8211; El sistema se te escaparía de las manos. La pirámide administrativa consumiría más recursos de los que pudieras obtener, y se fragmentaría por luchas intestinas de poder. No sabrías ya quién te es fiel y quién no, y no podrías resolver nada con la fuerza.</p>

<p>&#8211; Oh, eso es horrible. &#8211; dijo la figura, visiblemente preocupada.</p>

<p>&#8211; Y tanto &#8211; contestó Patágoras. Kallistus miraba embobado su maestro.</p>

<p>&#8211; Y&#8230; ¿tenéis más armas como estas?</p>

<p>&#8211; Ciertamente. La corrupción, por ejemplo.</p>

<p>&#8211; ¿Y esa, qué hace? &#8211; preguntó el visitante.</p>

<p>&#8211; Nada: sencillamente consume tus recursos. Los que te sirvan querrán quedarse con un trozo de la tarta, y te lo ocultarán por todos los medios, enriqueciéndose a tu costa.</p>

<p>&#8211; Ah, ¿y luego?</p>

<p>&#8211; Luego sobreviene el orgullo, otra arma poderosa. Muchos terrícolas preferirán matarse antes que rendirte tributo. No obtendrás provecho alguno de sus granjas y sus tierras.</p>

<p>&#8211; Pero&#8230; ¡esto no es justo! En mi galaxia, todos son racionales y obedientes.</p>

<p>&#8211; Lo siento amigo, pero la Tierra es así. &#8211; dijo Patágoras, comprensivo.</p>

<p>&#8211; ¿No se puede cambiar?</p>

<p>&#8211; No. Sólo puedes destruirla.</p>

<p>&#8211; Sí, pero si la destruyo el seguro queda anulado&#8230; Uf. ¿Qué hago ahora?</p>

<p>Patágoras miró el perfil lejano de la Acrópolis.</p>

<p>&#8211; Bueno, ¿has pensado en el alquiler?</p>

<p>La figura negra levantó la vista del suelo y miró con sorpresa al filósofo.</p>

<p>&#8211; N-no&#8230; ¿Crees que sería una buena opción?</p>

<p>&#8211; Ajá. Podrías redactar un buen contrato.</p>

<p>&#8211; Pero para eso debo consultar a los míos&#8230; tardaré unos miles de años.</p>

<p>&#8211; No te prives, esperaremos. &#8211; dijo Patágoras con una sonrisa afable.</p>

<p>&#8211; Vale &#8211; respondió el pollito, inseguro. Saludó a los dos y se dirigió rápidamente hacia su huevo, con el partió hacia la bóveda celestial, dejando tras de sí otra nube de polvo, intensa como la primera. Kallistus esperó a que el polvo se alejara para formular su pregunta.</p>

<p>&#8211; Maestro&#8230; que visita más curiosa&#8230; ¿crees que volverá?</p>

<p>&#8211; Sinceramente, no lo pienso.</p>

<p>&#8211; ¿Por qué? &#8211; oreguntó Kallistus.</p>

<p>&#8211; Porque dudo que encuentre alguien lo suficientemente loco como para alquilar esta casa. ¿Acaso no ves cuántos parásitos hay?</p>

<p>Kallistus tardó un buen rato en captar la ironía de la frase. Cuando lo hizo, Patágoras ya era un puntito en el horizonte que se alejaba hacia la ciudad.</p>
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		</item>
		
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			<title>Diálogo Filosófico III</title>
			<link>/2004/07/dialogo-filosofico-iii/</link>
			<pubDate>Thu, 01 Jul 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
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			<description>&amp;#8211; ¿Maestro?
&amp;#8211; Dime, Kallistus.
&amp;#8211; ¿Es esto un sueño, o es la realidad? &amp;#8211; preguntó el discípulo, preocupado. Un velo de sudor frío bañaba su cara.
Patágoras mantuvo un espeso silencio durante algunos segundos.
&amp;#8211; No tiene importancia, &amp;#8211; repuso el anciano.
Kallistus se levantó de su asiento improvisado en una gran roca, y se puso a caminar en círculo, nervioso, pisando con las sandalias la arena.
&amp;#8211; ¿Cómo que no?</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8211; ¿Maestro?</p>

<p>&#8211; Dime, Kallistus.</p>

<p>&#8211; ¿Es esto un sueño, o es la realidad? &#8211; preguntó el discípulo, preocupado. Un velo de sudor frío bañaba su cara.</p>

<p>Patágoras mantuvo un espeso silencio durante algunos segundos.</p>

<p>&#8211; No tiene importancia, &#8211; repuso el anciano.</p>

<p>Kallistus se levantó de su asiento improvisado en una gran roca, y se puso a caminar en círculo, nervioso, pisando con las sandalias la arena.</p>

<p>&#8211; ¿Cómo que no? Si esto no es real&#8230; si esto es un sueño&#8230; entonces yo no existo. Lo que estoy diciendo, no tiene importancia. Todas estas reglas serían el fruto de mi mente. &#8211; dijo el joven.</p>

<p>&#8211; Entonces demuéstramelo. &#8211; afirmó Patágoras, con sorna.</p>

<p>Kallistus rebuscó entre la maleza hasta que encontró un pequeño lagarto. Se acercó a su maestro con el reptil atrapado entre sus manos, como un trofeo.</p>

<p>&#8211; Si esto es un sueño, entonces podré hacer que este lagarto pueda convertirse en una golondrina cuando yo lo lance más allá del acantilado.</p>

<p>Patágoras arqueó una ceja, y suspiró.</p>

<p>&#8211; Adelante &#8211; dijo el viejo, sin darse la vuelta para contemplar el experimento.</p>

<p>Kallistus tomó una ligera carrerilla, y lanzó con todas sus fuerzas el lagarto por el borde del acantilado. Unos 50 metros más abajo, el Mar Egeo resplandecía con luz propia. Después de unos minutos, Patágoras se levantó, y fue a buscar a su aprendiz. Éste, miraba con actitud perpleja el horizonte.</p>

<p>&#8211; ¿Y bien? ¿Ha volado tu lagarto?- preguntó Patágoras.</p>

<p>&#8211; Mmm. Creo que no. Diría que se ha estrellado contra las rocas, ahí abajo. &#8211; contestó Kallistus.</p>

<p>Patágoras gruñó y volvió a sentarse debajo del olivo. Kallistus le siguió.</p>

<p>&#8211; Bueno, eso no demuestra nada. A lo mejor es que no me concentré lo suficiente. &#8211; aventuró el aprendiz.</p>

<p>&#8211; O tal vez estemos moviéndonos en el universo que ha concebido un filósofo cualquiera. Pero eso, como te he dicho, no tiene importancia. Lo único que sé, es que el mundo es más o menos predecible si uno pasa el tiempo suficiente observándolo, y sacando conclusiones, o leyes sobre su comportamiento. El azar existe, sí, pero también puedo tenerlo en cuenta. Hay cierta constancia en el ambiente que nos rodea: yo diría que no estamos soñando, Kallistus. Los sueños son mucho más ridículos, y absurdos.</p>

<p>Kallistus miró al suelo, con una mueca indecisa.</p>

<p>&#8211; ¿Cómo será ese supuesto filósofo que nos ha creado? &#8211; preguntó.</p>

<p>&#8211; Yo diría que es joven, inexperto, y relativamente juguetón. De otro modo, no me explico que nos haya puestos nombres tan ridículos, o se empeñe en hacernos perder el tiempo debajo de un olivo cuando podríamos estar leyendo en la biblioteca &#8211; contestó Patágoras.</p>

<p>&#8211; Pues mi nombre me gusta. ¿Se puede saber por qué te hizo tan gruñón?</p>

<p>&#8211; No lo sé, debe ser cosa de su imaginación. Venga, vámonos a la taberna, que tengo hambre.</p>

<p>Kallistus, con la mirada ausente, siguió a su maestro por el camino. Estaba rumiando una pregunta más.</p>

<p>&#8211; Maestro, ¿tú crees que algún día podremos hablar con el filósofo que nos ha creado?</p>

<p>&#8211; No lo sé. En cierto modo, ya lo estamos haciendo.</p>

<p>&#8211; Ahm. Y, Patágoras, la comida que masticaremos, ¿será real?</p>

<p>&#8211; Si sientes que es sabrosa y te llena el estómago, sí.</p>

<p>&#8211; Oh, magnífico. Vamos pues.</p>

<p>Ahora, con paso mucho más resuelto, se alejaron definitivamente del acantilado. Mucho más abajo, a pocos metros de las olas, un lagarto malherido anotaba mentalmente la peligrosidad de los aprendices de filósofo, mientras tomaba el sol.</p>
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		<item>
			<title>Diálogo Filosófico II y ?</title>
			<link>/2004/06/dialogo-filosofico-ii-y/</link>
			<pubDate>Sat, 19 Jun 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
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			<description>-¿Maestro?
-Dime Kallistus. ¿Qué es lo que te corroe ahora?
-Maestro, quería saber cuál es el sentido de la vida.
Patágoras se quedó mirando una piedra con interés.
-Vamos a comer algo. Tengo hambre.
-¡Eso ha sido brillante, maestro!
Patágoras miró sorprendido a su discípulo. Luego suspiró, meneando negativamente la cabeza, y se fue hacia la taberna de Cronómacos.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>-¿Maestro?</p>

<p>-Dime Kallistus. ¿Qué es lo que te corroe ahora?</p>

<p>-Maestro, quería saber cuál es el sentido de la vida.</p>

<p>Patágoras se quedó mirando una piedra con interés.</p>

<p>-Vamos a comer algo. Tengo hambre.</p>

<p>-¡Eso ha sido brillante, maestro!</p>

<p>Patágoras miró sorprendido a su discípulo. Luego suspiró, meneando negativamente la cabeza, y se fue hacia la taberna de Cronómacos.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Diálogo Filosófico II</title>
			<link>/2004/06/dialogo-filosofico-ii/</link>
			<pubDate>Wed, 16 Jun 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/06/dialogo-filosofico-ii/</guid>
			<description>El maestro Patágoras y su discípulo Kallistus se hallaban descansando bajo la sombra de un árbol, como era habitual en los tórridos días de verano. Perdidos en la contemplación de la naturaleza y de algunos peces que nadaban plácidamente en el estanque, habían estado en silencio durante mucho tiempo. Patágoras pareció despertar de su trance y lanzó una mirada inquisitiva hacia el joven.
-Kallistus, te veo rumiando alguna pregunta difícil. ¿A qué esperas?</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El maestro Patágoras y su discípulo Kallistus se hallaban descansando bajo la sombra de un árbol, como era habitual en los tórridos días de verano. Perdidos en la contemplación de la naturaleza y de algunos peces que nadaban plácidamente en el estanque, habían estado en silencio durante mucho tiempo. Patágoras pareció despertar de su trance y lanzó una mirada inquisitiva hacia el joven.</p>

<p>-Kallistus, te veo rumiando alguna pregunta difícil. ¿A qué esperas? &#8211; preguntó Patágoras.</p>

<p>-Maestro, mis preguntas versan sobre la libertad. &#8211; contestó Kallistus, confuso.</p>

<p>&#8211; ¿Y bien?</p>

<p>-No estoy seguro de que podamos considerarnos libres. Veo la cadena de causas y efectos y pienso que todo lo que estoy diciendo ahora mismo, no es fruto de mi voluntad, sino de todo lo que vino antes de mí. En pocas palabras, siento que soy un esclavo del Destino. &#8211; dijo el discípulo.</p>

<p>-Esas son palabras demasiado atrevidas. No existe el Destino como tal. No hay ningún plan predefinido que guíe tu vida. A lo sumo, sólo existen esbozos de camino, y a veces ni siquiera eso.</p>

<p>-Pero la causalidad existe: todo lo que hice condiciona mi presente &#8211; dijo Kallistus con énfasis. &#8211; ¿No es acaso cierto que el futuro puede verse desde el pasado? Recuerda los cálculos de Miríades: él puede saber a ciencia cierta cuándo pasarán los astros por un sector de la cúpula celeste. En cierto modo tengo la sensación de que todos mis actos pueden llegar a ser previstos, como si yo mismo fuera un planeta.</p>

<p>-Te comprendo. Pero los cálculos de Miríades se aplican a objetos muy sencillos. Los astros no saben que les estamos observando, y no tienen conciencia propia. Se mueven en sus canales como canicas, y nada inmutará jamás el movimiento que les impulsa. Nosotros somos mucho más complejos. Nos observamos a nosotros mismos, y observamos a los demás. Éstos, a su vez, se dan cuenta de ello. Y pueden cambiar su trayectoria.</p>

<p>Kallistus se quedó mudo un rato, tras el cual volvió a la carga con otra pregunta.</p>

<p>-Aún así, maestro, aquello que dentro de mí hace que me de cuenta de estar siendo observado, y aquello que me permite observar y obrar, el órgano que me otorga motivación, en suma, debe estar sujeto a leyes fijas e inmutables, y a una cadena de hechos causales que se suceden uno tras otro. No puedo ignorar este hecho. Todo es predecible.</p>

<p>-Te equivocas, mi joven aprendiz. Sígueme y te demostraré porqué.</p>

<p>Patágoras se levantó del asiento improvisado en el tronco del árbol, y con la ayuda de Kallistus llegó en proximidad de una fuente de agua que manaba de entre las rocas. El chorro cristalino fluía sin cesar en un pequeño riachuelo hasta el estanque.</p>

<p>-Kallistus, te ruego que observes durante un rato el manantial. Fíjate en todos los detalles, por favor.</p>

<p>El joven miró unos minutos la pequeña cascada, hasta que se cansó.</p>

<p>-Es agua maestro. Cae de la roca hacia el terreno, como debe ser. Es totalmente previsible. Sabiendo que el agua tiende a deslizarse sobre la roca, puedo saber de antemado adonde irá. ¿Era esto lo que querías mostrarme?</p>

<p>-No. Fíjate en la irregularidad del chorro, te lo ruego. Mira las rugosidades. ¿No te parece algo tan bello y efímero como las llamas de una hoguera? &#8211; preguntó Patágoras con suavidad.</p>

<p>-En efecto. Pero no entiendo adonde quieres llegar con ello. &#8211; contestó el joven.</p>

<p>-Piénsalo: puedes predecir que el agua, como río, irá generalmente hacia el sitio que tú has indicado. Es un buen pronóstico, porque el objeto que examinas es extremadamente simple. Estás creando un río donde no hay más que agua y átomos de agua. ¿Has probado, sin embargo, a vaticinar cómo será la superficie de ese chorro?</p>

<p>-No puedo Patágoras. Es demasiado difícil, no sabría decirte cómo será la superficie de la cascada mientras el agua caiga. Eso es puro azar. Es como lanzar muchos dados e intentar acertar con todos ellos. En todo caso, ¿para qué quiero saber eso? Es inútil. Sólo me interesa saber adonde va el río.</p>

<p>-¿Por qué me preguntas acerca de la libertad que hay en tus actos y tus pensamientos si sólo te interesa la forma en que caminas? &#8211; inquirió brusco Patágoras.</p>

<p>Kallistus, desprevenido, miró a su maestro con cara de duda.</p>

<p>-Hay cosas que son impredecibles, mi joven amigo. Como el movimiento individual de cada uno de esos átomos, o el baile de las llamas. O el comportamiento mismo de los hombres. Para saber a grandes rasgos cómo son todas esas cosas, tenemos que crear modelos sencillos, pero eso lleva al error. Siempre hay en todo azar y error, y eso es la base de nuestra libertad.</p>

<p>-Eso no me satisface, Patágoras. Me lo estás poniendo peor todavía: no sólo no puedo deducir por completo mi conducta, sino que mi libertad está a la merced del azar. Por un motivo o por otro, estoy sujeto a fuerzas que me superan, como un tronco flotando a la deriva. Me siento como una marioneta. Como si alguien estuviera escribiendo lo que voy a decir, palabra por palabra.</p>

<p>Patágoras se acercó a la fuente y dejó por un momento que la fría agua mojase el dorso de su mano.</p>

<p>-Kallistus, por un momento llevaré tu idea a la luz del sol. Supongamos que no somos más que personajes de teatro, máscaras, papeles ficticios para narradores e histriones. Que estamos interpretando ante el público de la vida, y que sólo podemos añadir unos pasajes a la misma, pasajes que vienen dados previamente por una mano invisible: la de algún autor que decidió por nosotros que yo fuera el anciano y tú el joven aprendiz.</p>

<p>-Muy bien. Sigue.</p>

<p>-¿Acaso no te sientes libre, ahora, al poder pensar sobre tu propia libertad? ¿Hay algo que te impida pensar en ello? ¿Cómo puedes estar sujeto a cadenas si en un momento dado las estás manipulando a tu antojo? &#8211; preguntó Patágoras.</p>

<p>-Tienes razón. Ahora mismo no me parece que esté condicionado. &#8211; dijo Kallistus.</p>

<p>-Hay algo en ti que puede franquear barreras y engendrar miles de destinos alternativos: el pensamiento. Todo lo concebible está al alcance de la conciencia. Más allá del azar y de las reglas de este universo, las cuales lo controlan todo &#8211; desde los astros hasta los átomos &#8211; hay un lugar en tu cerebro en el que tú mismo decides lo que sucederá. Tu imaginación.</p>

<p>-¿Quieres decir que la libertad es un sentimiento?</p>

<p>Patágoras sonrío.</p>

<p>-Eso es un buen comienzo sí. Pero descubrirás que la libertad es incluso más que eso. No es un mero deseo, o una emoción. Es también un objetivo, un ideal para la razón práctica. Y antes de cometer el error común de pensar que la libertad es el bien mejor valorado, piensa que muchas veces la rechazamos, que delegamos nuestra responsabilidad en los demás o en el sistema en el que vivimos. A veces la gente tiene miedo a ser libre.</p>

<p>-¿De verdad, maestro? Yo quisiera sentirme siempre libre.</p>

<p>Patágoras miró a su discípulo con ternura.</p>

<p>-Ven Kallistus. Vayamos a ver a los peces del estanque. Tengo mucha curiosidad por ver si están más tranquilos que los del río.</p>
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		</item>
		
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			<title>Diálogo Filosófico</title>
			<link>/2004/05/dialogo-filosofico/</link>
			<pubDate>Mon, 24 May 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
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			<description>Las dos figuras se miraron en silencio, bajo la sombra de un pequeño olivo que los amparaba de la luz solar. El primero era un hombre anciano, y la barba grisácea delataba su avanzada edad. El segundo era su joven discípulo. Este se puso a hablar de repente, sacando al maestro de sus meditaciones.
&amp;#8211; Bueno, supongamos que algún día llegáramos a conocer todos los secretos de este Universo. Supongamos, maestro, que consiguiéramos la omniscencia, y que supiéramos cómo se originó el cosmos, y cómo terminará.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Las dos figuras se miraron en silencio, bajo la sombra de un pequeño olivo que los amparaba de la luz solar. El primero era un hombre anciano, y la barba grisácea delataba su avanzada edad. El segundo era su joven discípulo. Este se puso a hablar de repente, sacando al maestro de sus meditaciones.</p>

<p>&#8211; Bueno, supongamos que algún día llegáramos a conocer todos los secretos de este Universo. Supongamos, maestro, que consiguiéramos la omniscencia, y que supiéramos cómo se originó el cosmos, y cómo terminará. Que todo fuera conocido, en pocas palabras.</p>

<p>&#8211; Eso, en mi opinión, es absurdo. Yo creo que el conocimiento completo es imposible. No podemos entender completamente el sistema si estamos dentro de él. Y estar fuera del mismo es inconcebible, porque ello implicaría otro sistema más grande o independiente.</p>

<p>&#8211; ¿Estás seguro de ello? ¿Acaso no comprendemos el funcionamiento de nuestro cuerpo? Y sin embargo, nosotros somos nuestro cuerpo. No hay nada que impida llegar al conocimiento completo. Nuestra mente puede abarcarlo todo, si se le da tiempo y las herramientas necesarias.</p>

<p>&#8211; Tu metáfora es discutible, Kallistus. Pero, por un momento, la daré por buena, y exploraré sus implicaciones. Un poco de especulación nunca viene mal, mantiene el cerebro despierto. Volvamos a plantear la situación inicial: la completa omnisciencia. Sea ella posible o no.</p>

<p>&#8211; Exacto Patágoras.</p>

<p>Los filósofos rompieron la conversación con algunos instantes de silencio. Patágoras tomó una pequeña aceituna y se la comió. Escupió el hueso negruzco al suelo. Lo señaló con un dedo artrítico bajo la atenta mirada de Kallistus.</p>

<p>&#8211; Esa aceituna era buena mientras la estaba masticando. Ahora no es más que un hueso inútil.</p>

<p>&#8211; ¿Qué pretendes decir con esto?</p>

<p>&#8211; ¿No lo ves por tí mismo? Tú me hablas de una condición de omnisciencia, en la que todo misterio se ha por fin resuelto. Es absurdo vivir una vida semejante, o seguir con ella. No hay nada a lo que aplicar el pensamiento. Todo está dado.</p>

<p>&#8211; Explícate. Todavía no consigo entender por donde van tus frases.</p>

<p>&#8211; Que el saber tiene sentido mientras sea algo dinámico, esto es, mientras podamos desentrañar el ovillo del conocimiento una y otra vez. El saber estático obliga a la ignorancia, al olvido o a la mera repetición. Así el pensamiento muere, porque ya no resulta útil.</p>

<p>&#8211; No lo veo así. Si fuera omnisciente sería el ente más completo del Universo. El más dichoso y afortunado. Sería como Dios.</p>

<p>&#8211; Serías el más desesperado. ¿Acaso olvidas que el gran Alejandro Magno lloró porque sólo había un mundo que conquistar? Necesitamos el misterio, Kallistus. Necesitamos estar siempre buscando la Verdad. Es la búsqueda lo que llena el corazón de hombres y mujeres, y no la conquista.</p>

<p>&#8211; ¿Me estás diciendo que es mejor la duda perpetua que la certeza completa? ¿No está eso en contra del principio de placer?</p>

<p>&#8211; ¿Cómo puedes disfrutar de algo si ya conoces de antemano su resultado? El placer consiste en el azar y en lo imprevisto, y en poner soluciones a los problemas cotidianos que surjan ante nosotros. Si uno todo lo sabe, ¿qué problemas puede tener? Y en consecuencia, ¿qué felicidad puede obtener de la vida?</p>

<p>&#8211; Así pues, el conocimiento completo, de ser posible, no es deseable. Pero entonces, ¿por qué lo perseguimos?</p>

<p>&#8211; ¿Tienes algo mejor que hacer?</p>

<p>Kallistus se quedó un buen rato callado.</p>

<p>&#8211; La verdad es que no.</p>

<p>&#8211; Bueno, entonces sigamos en ello.</p>

<p>Dicho esto, Patágoras se levantó y empezó a caminar hacia la biblioteca, cojeando. Kallistus le seguía de cerca, masticando alegremente una aceituna.</p>
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			<title>Máquinas de la Verdad Mentirosas</title>
			<link>/2004/05/maquinas-de-la-verdad-mentirosas/</link>
			<pubDate>Wed, 12 May 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
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			<description>Uno de los sueños de la criminología forense ha sido, durante mucho tiempo, tener a mano unas pruebas científicas e infalibles para decidir la culpabilidad de un sospechoso. Parte del pensamiento mítico que se oculta detrás de este deseo consiste la idea de que la ciencia es infalible y todo lo resuelve como si fuera magia.
Lo cual, obviamente, no es cierto: la ciencia siempre tiene pequeños errores estadísticos en todas sus manifestaciones, y pensar que no comete errores es infantil y altamente nocivo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img class=" alignleft" title="Polígrafo portátil" src="https://i0.wp.com/www.electromax.com/images/polygraph.jpg?w=780" alt="" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Uno de los sueños de la criminología forense ha sido, durante mucho tiempo, tener a mano unas pruebas científicas e infalibles para decidir la culpabilidad de un sospechoso. Parte del pensamiento mítico que se oculta detrás de este deseo consiste la idea de que la ciencia es infalible y todo lo resuelve como si fuera magia.</p>

<p>Lo cual, obviamente, no es cierto: la ciencia siempre tiene pequeños errores estadísticos en todas sus manifestaciones, y pensar que no comete errores es infantil y altamente nocivo. La ciencia no es perfecta, ni mucho menos, pero es lo mejor que tenemos hoy en día, funciona, y cualquiera puede reproducir sus pruebas. Ahora bien, muchos jueces piensan quizá que trastos chungos como la Máquina de la Verdad (nombre poético que viene a ser sinónimo de polígrafo), pueden ser la solución rápida al problema de la toma de decisiones referente a la culpabilidad de un presunto criminal.</p>

<p>En realidad, la mayoría de sistemas que se usan hoy en día son una nueva versión de la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Trial_by_ordeal">ordalía</a> antigua.</p>

<p>La &#8220;máquina de la verdad&#8221; no es más que un polígrafo, esto es, un aparato que detecta, amplifica y registra sobre un rollo de papel térmico (o en la pantalla de un ordenador) datos psicofisiológicos como la tasa cardiaca, la presión sistólica, la conductancia de la piel y la respiración. La psicología fisiológica cuenta con una sólida y fecunda tradición científica, que se remonta al siglo XIX.</p>

<p>Sobre este prestigio se basan los <a href="http://www.polygraph.org/validityresearch.htm">defensores</a> del polígrafo, proponiendo la teoría de que es posible comprobar la sinceridad de un sujeto a partir de los datos fisiológicos: si el sujeto se activa mucho después de una pregunta, es muy posible que esté mintiendo, puesto que la mentira es precedida por un nivel muy alto de activación / estrés. Sin embargo, la prueba no es tan fiable como parece. <a href="http://digital.el-esceptico.org/leer.php?id=1633&amp;autor=3&amp;tema=13">Javier Armentia</a> escribió al respecto hace no mucho, y pueden leerse datos muy interesantes en <a href="http://antipolygraph.org/">AntiPolyGraph.org</a> y en este <a href="http://bob.nap.edu/books/0309084369/html/">completísimo informe</a> de la <a href="http://www.nap.edu">National Academy Press</a>. La conclusión de este último estudio es la siguiente:</p>

<blockquote>
<p><em>Almost a century of research in scientific psychology and physiology provides little basis for the expectation that a polygraph test could have extremely high accuracy. The physiological responses measured by the polygraph are not uniquely related to deception. That is, the responses measured by the polygraph do not all reflect a single underlying process: a variety of psychological and physiological processes, including some that can be consciously controlled, can affect polygraph measures and test</em></p>
</blockquote>

<p>Lo que se viene a decir, en idioma cervantino, es que las respuestas psicofisiológicas son bichos raros, que hay que tratar con circunspección y prudencia. Ya de por sí los sistemas de medición, a pesar de perfeccionarse constantemente, tienen sus fallos (son los conocidos <em>artefactos</em> con los cuales un investigador debe entablar lucha cada vez que revisa los datos). La variabilidad individual en las reacciones del organismo es abrumadora (se llama <em>personalidad</em>), y no podemos asegurar que un ser humano X sude igual que el sujeto Y, o respire más rápido ante una situación dada. Los teóricos de la máquina de la verdad parten de un dato que, en sí mismo, es ambiguo, y que puede únicamente interpretarse de forma indirecta: los seres humanos reaccionamos ante estímulos.</p>

<p>Hasta aquí el aserto es transparente y sencillísimo: percibimos algo que nos inquieta y nuestro cuerpo nos activa. Es una respuesta totalmente normal. Lo que complica el asunto es que las respuestas fisiológicas carecen de un contenido semántico explícito. Son opacas a nuestras preguntas, y no son causadas por un único fenómeno psicológico u orgánico subyacente, sino que se originan, la gran mayoría de veces, de muchos factores en interacción. Tomemos, por ejemplo, la tasa cardiaca: tener elevadas pulsaciones en un momento dado puede deberse a sentimientos tan dispares como la ira, la tristeza, la alegría o el miedo.</p>

<p>Sólo preguntando al sujeto podemos intuir a medias qué es lo que puede haber producido esa súbita elevación en las pulsaciones. Por eso la máquina de la verdad no es fiable: nuestra reacción a una pregunta puede deberse a que esta es ofensiva, o que es demasiado arriesgado, o sencillamente tememos meter la pata. La ansiedad por ejecución que se experimenta en un contexto de peritaje forense es sin duda elevada: en ese caso, a pesar de tener líneas de base en los registros, no podemos saber a ciencia cierta qué es lo que mueve el brazo metálico del polígrafo.</p>

<p>Es como suponer que un coche tiene intención de ir adelante o atrás únicamente escuchando el sonido de su motor encendiéndose. El coche se enciende, y es seguro que irá en un sentido u otro; pero en qué sentido irá, no lo sabemos. Es un dato que no está incluido en la situación.</p>

<p>Los sueños científicos de la criminología, sin embargo, no paran aquí (el espíritu de <a href="http://www.epub.org.br/cm/n01/frenolog/lombroso.htm">Cesare Lombroso</a>, al parecer, sigue vivo). En Google News he topado con una noticia cuanto menos impactante: &#8220;<a href="http://old.clarin.com/diario/2004/05/10/conexiones/t-756648.htm">Crece una polémica tecnología capaz de &#8216;leer el cerebro&#8217;</a>&#8220;. Antes de seguir comentando la noticia voy a explicar una cosita. El cerebro no se &#8220;lee&#8221;, sino que se estudia; utilizando una metáfora atrevida, es como si fuéramos una tribu del Borneo intentando comprender cómo funciona un coche: sabemos para qué sirven más o menos las ruedas, los cristales, los asientos, etcétera, pero tenemos ideas muy vagas de cómo se conduce, qué tipo de gasolina hace falta, o qué aditivos hacen que el vehículo funcione mejor o peor. No hablemos ya de construir un motor (<em>I.A.</em>): lo único parecido que sabemos construir es un carrito de la compra del Alcampo. Y ahora leamos un extracto de la noticia:</p>

<p><em> </em></p>

<blockquote>
<p>El sistema ha sido desarrollado por el laboratorio <a href="http://www.brainwavescience.com/">Brain Fingerprinting Laboratories, Inc.</a> de Seattle, Estados Unidos, bajo la dirección del <a href="http://www.brainwavescience.com/AboutFarwell.php">Dr. Lawrence Farwell</a>, un neurocientífico nacido en esa ciudad [?]que asegura que un test de este tipo puede ayudar a las autoridades &#65533;a determinar la verdad en relación a un crimen o un acto terrorista detectando información almacenada en el cerebro&#65533;. Nada más oportuno en la Norteamérica post 11-S.</p>
</blockquote>

<p>¿Cómo actúa? Se le muestran a un sospechoso escenas de un asesinato o atentado para detectar si le resultan familiares. A través de unos sensores se captan las ondas cerebrales que se producen frente al estímulo de las fotos y un amplificador conectado a una computadora que utiliza un software específico interpreta la reacción del acusado.</p>

<p>Bueno, nos hallamos ante una versión algo más sofisticada del polígrafo, que es la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Electroencephalography">electroencefalografía</a> (o EEG). Consiste en algo muy sencillo: se aplican electrodos al cuero cabelludo y se registra, tras una previa amplificación, la actividad micro-eléctrica del cerebro, resultante de la actividad de millones de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Axon">axones</a> despolarizados mediante mecanismos de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/%D3smosis">ósmosis</a> para propagar impulsos nerviosos (para una explicación de como funciona la cosa húmeda, ver <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Action_potential">aquí</a>, y <a href="http://www.biopsicologia.net">aquí</a>). La actividad eléctrica se representa mediante el típico diagrama de ondas; como todos sabéis, toda onda se distingue por los parámetros de frecuencia, amplitud y forma. La electroencefalografía no sería particularmente excitante si no fuera por los <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Evoked_potential">potenciales evocados</a>, que son cambios en el patrón base de actividad, a partir de estímulos (normalmente visuales), que se presentan al sujeto.</p>

<p>Vale, cuando me enrollo puedo ser un gran pelma.</p>

<p>Pero es que nuestro amigo Farwell, simpático investigador que no publica ya nada apreciable desde 1993, y que se dedica ahora al peritaje semi-cinematográfico con sus cacharros, <a href="http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/3495433.stm">afirma</a> que &#8220;el brain fingerprinting no tiene nada ver con las emociones [&#8230;] simplemente detecta científicamente si una persona está diciendo o no la verdad&#8221;. Pronto usará este sistema en el caso de un condenado a muerte en Okhlahoma, Jimmi Ray Slaughter. Si yo fuera Farwell, probaría un poco más el sistema antes de usarlo para algo tan delicado, puesto que lo más probable es que sea <u>muy poco fiable</u>.</p>

<p><img title="El doctor Farwell" src="https://i0.wp.com/newsimg.bbc.co.uk/media/images/39869000/jpg/_39869229_farwell_bbc_203.jpg?w=780" alt="" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Para empezar, afirmar que el EEG no tiene que ver con las emociones es una sandez, y él lo sabe &#8211; o eso espero. Usar el viejo truco cartesiano de las &#8220;emociones sucias&#8221; para promocionar un sistema de &#8220;razón pura&#8221; ya <a href="http://www.prometeolibros.com/libros/9/errordedescartesellarazondelasemociones_956131397.asp">no es</a> una excusa válida. Sobre la detección de la verdad, eso tampoco es cierto: la presencia del potencial evocado P300 no supone nada. Se descubrió en 1964 y se asocia normalmente con respuestas de orientación y sorpresa. Por ejemplo, cuando oímos sonar el teléfono. Puede que una pregunta pille desprevenida a una persona, y esto sea suficiente para causar un P300; o que un sujeto dotado de gran imaginación se ponga a tantear en su cerebro imágenes mentales muy parecidas a las del crimen. Puede incluso que haber presenciado el crimen, pero no haber sido el ejecutor, sea suficiente para desencadenar un potencial evocado MERMER (como él lo llama, el muy bromista).</p>

<p>¿Es eso una evidencia suficiente como para meter en la cárcel a alguien? Mi respuesta es no. Es mejor el viejo método Sherlock Holmes.</p>
]]></content>
		</item>
		
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			<title>Criptomnesia y Plagio</title>
			<link>/2004/05/criptomnesia-y-plagio/</link>
			<pubDate>Mon, 10 May 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/05/criptomnesia-y-plagio/</guid>
			<description>Os habrá ocurrido en más de una ocasión: estáis a punto de redactar un documento cualquiera, de dibujar o pintar, o de componer una pieza musical. Estáis a punto de crear y no se os ocurre nada. De repente aparece la inspiración, estructurada, maravillosamente original, y os volcáis en el trabajo. Todo parece desarrollarse sin apenas esfuerzo, lo cual es excelente, pero nada os hace pensar que en lugar de estar creando una obra nueva, estáis en realidad sacando recuerdos de vuestra memoria sin ni siquiera saberlo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Os habrá ocurrido en más de una ocasión: estáis a punto de redactar un documento cualquiera, de dibujar o pintar, o de componer una pieza musical. Estáis a punto de crear y no se os ocurre nada. De repente aparece la inspiración, estructurada, maravillosamente original, y os volcáis en el trabajo. Todo parece desarrollarse sin apenas esfuerzo, lo cual es excelente, pero nada os hace pensar que en lugar de estar creando una obra nueva, estáis en realidad sacando recuerdos de vuestra memoria sin ni siquiera saberlo. Si no llegáis a daros cuenta de lo ocurrido, puede que los demás sí lo hagan, y puede que os acusen de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Plagiarism">plagio</a>, como le ocurrió a <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/George_Harrison">George Harrison</a> con la canción <em>My Sweet Lord</em> (hay muchísimos más casos). Es un fenómeno extraño, pero más frecuente de lo que uno se imagina.</p>

<p>El fenómeno en cuestión se llama <strong><a href="http://skepdic.com/cryptomn.html">criptomnesia</a></strong> (literalmente <em>recuerdo oculto</em>).</p>

<p>Fue descrito por vez primera por <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Carl_Jung">Carl Gustav Jung</a>, quien lo utilizó en su tesis de doctorado para demostrar que algunos episodios de creatividad &#8211; incluida la creatividad supuestamente <em>paranormal</em> &#8211; no son más que recuerdos subconscientes de material memorizado mucho tiempo atrás. Por supuesto, la creatividad no puede hacer otra cosa sino partir de material que está disponible: lo que surge del acto creativo es una nueva configuración de elementos que una serie de &#8220;jueces&#8221; (nosotros mismos y los demás) consideran original y único. El problema de la criptomnesia es que lo que el sujeto cree haber elaborado <em>in primis</em> es una combinación inédita de estímulos, cuando en realidad nos hallamos ante una mezcla regurgitada tal cual es, una idea que es recuperada tal y como fue almacenada en la memoria del sujeto.</p>

<p>Para alguien de cuya habilidad para crear depende el pan cotidiano, la criptomnesia representa un problema molesto, una verdadera mosca cojonera mnemónica: escribe un párrafo aparentemente revelador para descubrir, luego, que lo había leído en un tebeo de la infancia. O elige nombres muy parecidos a otros que ha escuchado en una película que le gusta mucho. Seguramente nuestro vecino <a href="http://crisei.blogalia.com">Rafa Marín</a> puede contarnos muchos episodios análogos. En el campo musical, el problema es aún mayor: estribillos y melodías protagonizan cada día denuncias por plagio; se dice que con siete notas las posibilidades son limitadas: esto no es cierto. El auténtico problema es el de la criptomnesia (dejando a un lado el <em>copia y pega</em> intencional).</p>

<p><img class=" alignright" title="La curva del olvido de Ebbinghaus" src="https://i1.wp.com/www.gut-benutzbar.de/menschen/lernen/vergessenskurve.png?w=780" alt="" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>No está claro porqué se produce la criptomnesia. La <a href="http://www.salvador.edu.ar/ua1-9pub01-4-01.htm">psicología de la memoria</a> es un campo fascinante pero muy complejo, en el que hay un cúmulo de evidencias que se superponen y se contradicen mutuamente. Se sabe que el <a href="http://www.mtsu.edu/~sschmidt/Cognitive/forgetting/forgetting.html">olvido</a> sigue normalmente una distribución parecida a la de la curva que aparece arriba (la famosa Curva del Olvido de Ebbinghaus). Ahora no vamos a meternos en la cuestión del olvido propiamente dicho, pero diremos que las teorías que suelen barajarse hablan de &#8220;desvanecimiento&#8221; de la &#8220;huella&#8221; de memoria, de fallo en la &#8220;consolidación&#8221;, de &#8220;interferencia&#8221; (proactiva o retroactiva) o de fallo en la recuperación del material (mediante &#8220;llaves&#8221; de recuperación).</p>

<p>Dependiendo de la teoría que elijamos para explicar la criptomnesia, tendremos una explicación u otra. Si optamos por el desvanecimiento de la huella, podríamos pensar que algunas partes de la &#8220;obra&#8221; que memorizamos han perdido &#8220;fuerza&#8221; asociativa en el almacén de memoria a largo plazo (que, según <a href="http://salud.terra.com.ve/canales/salud/90/90066.html">descubrimientos recientes</a>, se halla en el córtex cingulado anterior). Si por otro lado pensamos en la teoría de la interferencia, algún dato posterior o anterior compite hasta dificultar una recuperación completa. También puede ocurrir, y quizá esto sea lo más razonable, que la obra que plagiamos sin querer, es decir, el recuerdo criptomnésico, se almacenó sin prestar demasiada atención al autor o al contexto original (pensad en un compositor que escucha un estribillo silbado en la calle, sin preguntarse quién lo creó). O que, al buscar inspiración, se utilicen &#8220;llaves&#8221; de recuperación demasiado ambiguas o generales, y que la recuperación sea por lo tanto parcial e imperfecta.</p>

<p>No hay soluciones para la criptomnesia, pero se trata, afortunadamente, de una anomalía psicológica poco grave y relativamente abundante. Hay personas, eso sí, que son acusadas de plagio cuando en realidad son víctimas de su propia memoria; la única solución en estos casos es controlar la propia obra para verificar que no se ha llevado cabo copia involuntaria alguna. Supongo, pero esto esa una especulación personal sin verificar, que una criptomnesia se parecerá más a una obra original que un plagio, puesto que no existe consciencia de copia, y que no hay por lo tanto intentos de enmascaramiento. En todo caso, verificar la originalidad es a menudo una tarea casi imposible, y sólo los espectadores atentos pueden juzgar parecidos.</p>

<p>A veces nuestro cerebro nos juega &#8220;malas pasadas&#8221;, y hace de <a href="http://www.rincondelvago.com/">Rincón del Vago</a> sin querer. Así que mucho ojito con eso 🙂</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Simulación de Arte Moderno</title>
			<link>/2004/04/simulacion-de-arte-moderno/</link>
			<pubDate>Thu, 29 Apr 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/04/simulacion-de-arte-moderno/</guid>
			<description>Entre 1927 y 1928, Ivan Roprovich Lazlo, conocido como &amp;#8220;Pemba&amp;#8221; en el círculo artístico Kransnoyarska, trabajó intensamente en la obra que puede apreciarse en la fotografía. Este lienzo sobre papel de características únicas, cuadriculado, hecho con lápices de colores y bolígrafo azul, se llama &amp;#8220;Congoja&amp;#8221; (o, en húngaro, &amp;#8220;Skarakakflr&amp;#8221;). Su creación y posterior traslado al museo de arte moderno de Londres fueron eventos emocionantes, recogidos a posteriori en la biografía más conocida del pintor, &amp;#8220;Pemba, o gênio incompreendido&amp;#8221; de Joao Soares do Nascimento, catedrático de pintura dadaísta en la universidad de Brasilia.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img class=" size-full wp-image-244779559 alignright" src="https://i0.wp.com/remoquete.com/wp-content/uploads/2004/04/pemba.gif?resize=384%2C271" alt="pemba" width="384" height="271" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Entre 1927 y 1928, Ivan Roprovich Lazlo, conocido como &#8220;Pemba&#8221; en el círculo artístico Kransnoyarska, trabajó intensamente en la obra que puede apreciarse en la fotografía. Este lienzo sobre papel de características únicas, cuadriculado, hecho con lápices de colores y bolígrafo azul, se llama &#8220;Congoja&#8221; (o, en húngaro, &#8220;Skarakakflr&#8221;). Su creación y posterior traslado al museo de arte moderno de Londres fueron eventos emocionantes, recogidos <em>a posteriori</em> en la biografía más conocida del pintor, &#8220;<em>Pemba, o gênio incompreendido</em>&#8221; de Joao Soares do Nascimento, catedrático de pintura dadaísta en la universidad de Brasilia. Hoy en día la obra se halla expuesta en el museo de El Prado de Madrid, después de haber sido adquirida por cien millones de dólares en Christie&#8217;s.</p>

<p>Comparable en intensidad dramática al &#8220;Grito&#8221; de Munch, esta obra de Pemba se puede enmarcar en un contexto de grandes cambios socio-culturales y políticos. Atraído por el marxismo, luego por el anarquismo, y finalmente por el alcoholismo, Pemba se movió a principios del siglo XX en los círculos expresionistas de Copenhague, en perenne búsqueda del &#8220;yo-no-yo&#8221; y del dinero para llegar a fin de mes. Después de una breve visita en París, capital bohemia por excelencia, se cuenta que el Pemba exclamó: &#8220;Este sitio apesta como una cloaca&#8221; (en húngaro, &#8220;Yeeech!&#8221;). Desilusionado pues por la vanguardia francesa y por el cubismo español, se decantó por la pureza estética del arte japonés &#8211; camino ya seguido por ilustres artistas, como Vincent Van Gogh y otros. También se decantó por la absenta.</p>

<p>Las leyendas afirman que Pemba escogió el papel cuadriculado como soporte debido al gran precio de los lienzos en Budapest, pero otros consideran que la elección de la cuadrícula tiene una clara dirección semántica, simbolizando la prisión de la vida cotidiana, la lucha por el devenir y la obsesión científica por clasificar y trocear la realidad. Un pequeño grupo de críticos ignorantes han sugerido que la obra de Pemba no es más que una falsificación, dibujada por su hijo menor Ignaz: tales especulaciones carecen totalmente de fundamento, pues todas las características de la obra, desde el trazo sucio pero firme, hasta la elección cromática, indican una madurez artística y un propósito renovador propios de un intelectual del calibre de Pemba, criado culturalmente en el seno de la <em>Ünterwasser</em>.</p>

<p>La descripción de la obra merece un cuidado especial: una figura antropomorfa azul, tal vez un monje, o una campesina austriaca, llora y mira hacia el infinito, paralizada por la presencia de un pequeño ratón pensativo de cola enroscada. El cielo blanco, típico del Este de Europa, es aquí elemento anestésico y liberador, pero también inductor de sentimientos depresivos. Es un cielo hecho nube, o una niebla blanca, una nieve espesa que no deja entrever nada, ni sol, ni estrellas, ni azul. El prado verde, esa rica extensión de estepa llamada Puszta, es el suelo sobre el cual se lleva a cabo el desenlace. El pequeño ratón, mira con sus ojitos azules el rostro de la figura azul, y su mirada es fija y dura, sin compasión. Los estilizados movimientos de su pequeño cuerpo gris, sacudidas vitales de movimiento figurado, son tenues pero constantes. La cola naranja, de fuego, está enroscada como un interrogante existencial.</p>

<p>La figura azul está paralizada: sus grandes y exagerados bigotes de campesina austro-hungárica, parecidos a un pentagrama torcido de una marcha fúnebre, se conectan en un rostro pálido y blanco, de marfil, sin ya sangre en las venas. La boca, reducida a una finísima línea quebrada como el relieve de los Alpes de Austria, esconden un grito reprimido y auténtico. La pequeña nariz roja parece sostener la mirada vítrea y llena de terror ambiguo, de la cual cae una lagrima perfecta, estilizada, propia de esas Vírgenes que poblaban las iglesias de la infancia de Pemba &#8211; ¿quizá una crítica al catolicismo imperante en la Hungría pre-soviética?</p>

<p>Manos y pies reducidos a meras pelotitas de nieve, verdadera metáfora de la impotencia del proletario y del campesino, pierden luego protagonismo en favor de la diminuta cola roja, panfleto leninista hábilmente ocultado por Pemba en el círculo rojo (recuérdese al respecto el simbolismo de los cuadrados rojos de Malevich). Lo más importante, sin embargo, y he aquí lo que otorga a la obra un peso extraordinario, es el collar rojo con cascabel, posible critica trotskista a las líneas oficiales del Soviet; ¿es, pues, el ratón gris una encarnación de Lenin? La postura de crucifixión histérica de la figura azul, ¿acaso representa una protesta extrema de una <em>intelligentsia</em> católica en neto contraste con la iconoclastia leninista? ¿Y esa barriga blanca, agujero en el estómago del proletario asustado?</p>

<p>Nadie lo sabrá nunca. Pemba murió en un accidente doméstico, hiriéndose gravemente con una cuchara de madera.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Lenguaje de programación Smeagol</title>
			<link>/2004/04/lenguaje-de-programacion-smeagol/</link>
			<pubDate>Wed, 28 Apr 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/04/lenguaje-de-programacion-smeagol/</guid>
			<description>El lenguaje de programación Smeagol fue creado por John Burrhus Maximus en el centro Xerox de Palo Alto, entre 1976 y 1977. Más tarde fue implementado en Unix V y cuenta con interfaz de compilación para gcc. Actualmente se está probando una versión beta mejorada, Gollum, pero Smeagol sigue siendo el marco de referencia para miles de programadores en todo el mundo &amp;#8211; quitándole cuotas de mercado a Perl y COBOL.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El lenguaje de programación <strong>Smeagol</strong> fue creado por John Burrhus Maximus en el centro Xerox de Palo Alto, entre 1976 y 1977. Más tarde fue implementado en Unix V y cuenta con interfaz de compilación para gcc. Actualmente se está probando una versión beta mejorada, <strong>Gollum</strong>, pero Smeagol sigue siendo el marco de referencia para miles de programadores en todo el mundo &#8211; quitándole cuotas de mercado a Perl y COBOL.</p>

<p>Smeagol fue concebido como un lenguaje orientado a deseos &#8211; aunque toma elementos de la programación orientada a objetos y la programación orientada a aspectos. Al ser un lenguaje POD, el programador puede limitarse a un nivel especulativo-abstracto, creando funciones totalmente inútiles que llenen el código de basura y dificulten por lo tanto el plagio digital de la fuente. Veamos un ejemplo de típico programa &#8220;Hola Mundo!&#8221; hecho en Smeagol:</p>

<pre><code>``~~// Comentario &amp;#8220;cola de ratón&amp;#8221;  
~~// Este programa dice &amp;#8220;Hola Mundo!&amp;#8221;

import smeagol.mouth.tongue.blabla.*  
import smeagol.whatever.yakyak.*  
export rubbish

static dead frozen class iMpRoPeRiO {  
public return kiss main (String[] Shoes) {

system.speakers.ShoutOutLoud(&amp;#8220;Hola Mundo&amp;#8221; + &amp;#8220;!&amp;#8221;);;  
system.washMouth();  
system.getTheHellOutofHere();

break(down);

}  
}
</code></pre>

<p>Smeagol es un lenguaje de nivel medio-bajo, dependiendo de la humedad y la temperatura del programador. Soporta herencia, divorcios, adopciones y matanzas. El manejo del espacio en memoria es bastante dinámico: tras cada ciclo de reloj, el interprete se encarga de ir quitando variables hasta que el programa deja de funcionar &#8211; de ahí que se diga que Smeagol es un lenguaje extremadamente rápido (&#8220;efímero&#8221; dicen los críticos). El manejo de excepciones es realmente innovador: si el interprete halla una excepción, abre enseguida el Buscaminas para que el programador pase un rato agradable. En todo caso, la mayoría de IDEs para Smeagol cuentan con un botón de pánico que activa la eyección automática del disco duro a través de una ventanilla en la semi-torre.</p>

<p>Los tipos primitivos o tipos de variables de Smeagol son los siguientes: <code>boolean, bolero, int, char, float, string, double, triple, extra-with-cheese, hotstuff, whoop, bigwhoop y vacuum</code>. La conversión de un tipo a otro se lleva a cabo mediante la función <code>makeItFit()</code>. El tipo boleano de Smeagol es especial: sus valores posibles se ajustan a una teoría de lógica difusa, así que además de <code>true y false</code> tenemos <code>maybe, perhaps, would-be-good, nice</code> y <code>yewch!</code>. Es un poco complicado de dominar al principio, pero luego las ventajas son muchas. Por lo que se refiere al tipo <code>vacuum</code> hace referencia a un tipo de variable vacía, ideal para programas de <em>guru meditation</em>.</p>

<p>Los operadores aritméticos y semánticos de Smeagol son pocos pero sencillos:</p>

<ul>
<li><code>+</code> para sumar</li>
<li><code>-</code> para restar</li>
<li><code>*</code> para multiplicar</li>
<li><code>/</code> para dividir</li>
<li><code>%</code> módulo</li>
<li><code>$</code> dólares</li>
<li><code>€</code> euro</li>
<li><code>ª</code> mujer</li>
<li><code>º</code> hombre</li>
<li><code>?</code> ojitos en la noche</li>
<li><code>ç</code> concatenación dulce`</li>
</ul>

<p>Por lo que se refiere a los operadores relacionales, unarios y lógicos, tenemos:</p>

<ul>
<li><code>++</code> añade una unidad</li>
<li><code>--</code> quita una unidad</li>
<li><code>+-</code> un pasito atrás y uno alante</li>
<li><code>-+</code> al revés, nene</li>
<li><code>+-+-</code> tango</li>
<li><code>&gt;</code> mayor que</li>
<li><code>&lt;</code> menos que</li>
<li><code>v</code> más alto</li>
<li><code>^</code> más bajo</li>
<li><code>=</code> asignación</li>
<li><code>==</code> igual</li>
<li><code>!=</code> hey</li>
<li><code>===</code> tubería</li>
<li><code>&amp;&amp;</code> inglés</li>
<li><code>||</code> pared</li>
<li><code>---&gt;</code> gira a la derecha</li>
</ul>

<p>Las estructuras de control de flujo y los bucles son variados. La principal novedad con respecto al lenguaje C es la eliminación de <code>if... else</code> por <code>if... watchOut... lastWarning... or else... then...</code> que añade muchísima más riqueza al código. Los bucles pueden llevarse a cabo con <code>for( ; ; )</code> o con <code>repeatThat()</code>. Por lo que se refiere a los <code>do... while</code> han sido sustituidos por los <code>do... until... or else...</code> y el famosísimo bucle de un solo paso, <code>just do it</code>. Los bucles pueden anidarse facilmente, pero romperlos es muy difícil, a menos que se use la función <code>gotoHell</code> o similares. Smeagol puede crear y manejar ventanas mediante la biblioteca <code>myTreasureX</code>, pero también puede hacerlo con puertas, sillas, mesas y estanterías.</p>

<p>Smeagol está siendo intensamente empleado en la industria bélica para guía de misiles imprevisibles y tácticas de intereferencia electrónica irónica. También se utiliza para programar automátas psicóticos y aplicaciones de cálculo de seguros de vida. Los sistemas expertos programados en Smeagol son eficaces y muestran cierta tendencia a la doble personalidad &#8211; síntoma del avanzado polimorfismo de la POD. El inteprete-terapeuta de Smeagol está disponible para las plataformas x86, Amiga, Dreamcast, SPARC, Itanium y Heidi. Funciona en los principales sistemas operativos: Linux, Finux, Minix, Windows, Hasefroch, DOS, TRES, TESSERA, PENTE, OS/2, OS/TIA, DEC, MEC, YAK, Irix, Chulix, Asterix, SkyOS, Spectrum, etcétera.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Entrevista en SantaMaradona</title>
			<link>/2004/04/entrevista-en-santamaradona/</link>
			<pubDate>Sun, 11 Apr 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/04/entrevista-en-santamaradona/</guid>
			<description>El gran Vega, de SantaMaradona.org, me ha entrevistado. La Interviú Húmeda que ha salido es de lo más surreal, y espero que os ayude a conocerme un poco más &amp;#8211; por lo menos en mi faceta dadaísta.
Con esta, ya van cuatro (¿un record?): la primera en el Espejo de Terisa; la segunda en Medusa; y la tercera en BlogoSfera.org.
Eso es todo&amp;#8230; lean la Interviú Húmeda y no se olviden lanzarme tomates&amp;#8230; Y por supuesto, si alguien más quiere entrevistarme, yo encantado.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>El gran Vega, de <a href="http://www.santamaradona.org">SantaMaradona.org</a>, me ha entrevistado. La <a href="http://santamaradona.org/conversaciones/fabrizio/">Interviú Húmeda</a> que ha salido es de lo más surreal, y espero que os ayude a conocerme un poco más &#8211; por lo menos en mi faceta dadaísta.</p>

<p>Con esta, ya van cuatro (¿un record?): la <a href="http://terisa.blogalia.com/historias/9510">primera</a> en el <a href="http://terisa.blogalia.com">Espejo de Terisa</a>; la <a href="http://medusa.blogdrive.com/archive/cm-9_cy-2003_m-9_d-9_y-2003_o-0.html">segunda</a> en <a href="http://medusa.blogdrive.com">Medusa</a>; y la <a href="http://www.blogosfera.org/archives/000037.html">tercera</a> en <a href="http://www.blogosfera.org">BlogoSfera.org</a>.<br />
Eso es todo&#8230; lean la <a href="http://santamaradona.org/conversaciones/fabrizio">Interviú Húmeda</a> y no se olviden lanzarme tomates&#8230; Y por supuesto, si alguien más quiere entrevistarme, yo encantado.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Carta de Presentación de un Geek / Freak</title>
			<link>/2004/04/carta-de-presentacion-de-un-geek-freak/</link>
			<pubDate>Mon, 05 Apr 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/04/carta-de-presentacion-de-un-geek-freak/</guid>
			<description>Algernon von Putten
r00t@hax0rthis.hk
14900 &amp;#8211; Tierra del Fuego &amp;#8211; Patagonia
No uso teléfono ni fax.
Adjunto llave GPG pública en ASCII.
NoWhere, 06 de abril de 2004
Sr./a director/a de RRHH o quienquiera que pase esos tests tan estúpidos:
Me dirijo a Vd. para ofrecerle mis servicios como hacker y/o consultor de seguridad de redes y/o administrador de sistemas y/o programador ocasional y/o técnico de hardware y/o usuario de máquina de café y/o operador de cualquier cosa que tenga un teclado y una pantalla.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Algernon von Putten<br />
r00t@hax0rthis.hk<br />
14900 &#8211; Tierra del Fuego &#8211; Patagonia<br />
No uso teléfono ni fax.<br />
Adjunto llave GPG pública en ASCII.</p>

<p>NoWhere, 06 de abril de 2004</p>

<p>Sr./a director/a de RRHH o quienquiera que pase esos tests tan estúpidos:</p>

<p>Me dirijo a Vd. para ofrecerle mis servicios como hacker y/o consultor de seguridad de redes y/o administrador de sistemas y/o programador ocasional y/o técnico de hardware y/o usuario de máquina de café y/o operador de cualquier cosa que tenga un teclado y una pantalla. Si le sirve, puedo incluso trabajar como administrativo o machacatextos, siempre y cuando disponga de un cubículo con una estación de trabajo SGI, una conexión Ethernet Gigabit con el backbone de la empresa y drogas legales en abundancia.</p>

<p>Tengo amplia experiencia en el ramo, habiendo programado mi primer videojuego en BASIC en el año 81 sobre un ZX Spectrum. Se llamaba &#8220;Galapagos&#8221;, y consistía en un homúnculo lanzando rocas pixeladas encima de lagartos que iban pasando en un nivel inferior. El juego tuvo mucho éxito en la zona de Manchester y alrededores. Más tarde, organicé la primera LAN party en mi colegio, a los trece años, conectando siete Commodore 128 entre ellos con cables artesanales y cartuchos de memoria que cargaban una versión <em>lite</em> de Unix V.</p>

<p>A los diecisiete años empecé a trabajar como cajero en el banco local, y fue allí donde empecé a poner a prueba mi instinto informático, al romper el cifrado del viejo mainframe IBM y programando mi primer virus de gusano hecho en COBOL. El director del banco no comprendió mis reales capacidades ni mi talento, y me echó, no sin antes haber recuperado siete millones que había transferido de su cuenta a la mía mediante simples consultas a la base de datos.</p>

<p>Cansado de dar tumbos en la vida laboral, entré en la Universidad Miskatonic y allí saqué un B.A. en <em>Nuclear Philately</em>, uno en <em>Applied Taxidermy</em> y un B.S. en <em>Extreme Fuckass Computing</em>. Consideré obtener un PhD. en <em>Asian Computer Genius</em>, pero me veía compitiendo con una cohorte de esclavos académicos con síndrome de Asperger, y lo descarté. En todo caso, con la formación que tengo, puedo programar en cualquier lenguaje existente, exceptuando Eiffel y SmallTalk. Asimismo puedo diseñar circuitos de cualquier tipo con los ojos vendados y una sola mano.</p>

<p>Durante la época universitaria, conocí a Kevin Mitnick, al cual tuve el inmenso honor de romperle la nariz durante una discusión sobre los parámetros de <code>grep</code>. Después de obtener mi degree en la Miskatonic fundé cuatro compañías tecnológicas en Silicon Valley, habiendo quebrado todas ellas. Actualmente trabajo como <em>freelance</em> y columnista para importantes webs de I.T., teniendo que convencer a un puñado de managers de que al usar Windows en su empresa, cualquier <em>script-kiddie</em> de once años puede sodomizar su red interna sin ni siquiera bajarle el pantalón. Soy presidente de una docena de fundaciones sin ánimo de lucro, entre ellas <em>&#8220;Vi Text Editor Fundation&#8221;, &#8220;Anti-Perl fundation&#8221;</em> y <em>&#8220;Python World Domination Fundation&#8221;</em>.</p>

<p>En mi tiempo libre reviso el código fuente del kernel de Linux, y compilo módulos para la gestión a distancia de máquinas de coca-cola. Asimismo, estoy inmerso en variados proyectos de la comunidad GNU en SourceForge, tales como el AlFS (Sistema de Ficheros de Algernon), que cuenta con journaling muy avanzado y un límite de tamaño para ficheros de un googlebyte. Mantengo dos docenas de paquetes de software para Debian y Gentoo, juego a Netris cada fin de semana con Miguel de Icaza y cada mes creo mi propia distribución de Linux, que se autoarranca desde un minidisc.</p>

<p>Estoy disponible a partir del mes de junio del presente año &#8211; según la numeración gregoriana vigente, pudiendo efectuar desplazamientos sobre el territorio nacional si así fuera necesario &#8211; aunque lo mejor sería que ustedes me pagaran en una de mis cuentas en las islas Cayman y yo pudiera enviarles ficheros .Tar en una cinta Iomega Jazz por UPS Express (y pagaran los portes, por supuesto). Si preferís una transferencia de datos, enviadme claves PGP de 4096 bits por el túnel IP más seguro. Mi conexión por satélite usa IPv6, así que ojo con el cliente SSH.</p>

<p>No tengo carnet de conducir, pero de pequeño robé un coche de bomberos y lo conduje a través de un par de manzanas. Sobre mis idiomas, puede estar tranquilo: domino sin demasiados problemas el español, el inglés, el catalán, el euskera, el gallego, el bable, el francés, el italiano, el ruso, el alemán, el árabe, el chino cantonés, el japonés y un poquito de georgiano. Tengo extensa formación en idiomas clásicos (latín, griego, aramaico, sanscrito, asirio) e inventados (klingon, esperanto, interlingua, lenguaje de signos norteamericano, gruñidos de perro).</p>

<p>Con el deseo de poner mi experiencia al servicio de su repugnante empresa capitalista &#8211; que se dedica a construir chips baratos para la guía de misiles tierra-aire &#8211; le envío adjunto mi currículum vitae en formato LaTeX, PS, XML y ASCII puro (con tabulaciones) en un cómodo disco ZIP de 750 megas. Mi fotografía está en TIFF de alta resolución de 70 megas, por si necesitárais sacar una copia tamaño poster. Y a la espera de sus noticias, me despido cordialmente.</p>

<p>Algernon von Putten</p>

<p>P.D: No trabajaré en ningún lugar que no me ofrezca seguro dental completo, sala de descanso con billar y sala de ROL</p>

<p>P.D: No tengo página web porque no me fio ni siquiera de Apache con mod_ssl.</p>

<p>&#8212;&#8211;BEGIN <a href="http://www.geekcode.com/geek.html">GEEK CODE</a> BLOCK&#8212;&#8211;<br />
Version: 3.1<br />
GSS d- (+) s+:++ a&#8211; C+++@ UA+ &gt;UI++ P- L++ E&#8212; W+++ N&#8211; w++ O M+ V&#8211; PS+ PE- Y+ PGP++ t+++@ X&#8211; R tv&#8211; b+++ DI+++ D+ G e* h- r+++ z+++<br />
&#8212;&#8212;END GEEK CODE BLOCK&#8212;&#8212;</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Carte de Presentación de un Posmoderno</title>
			<link>/2004/04/carte-de-presentacion-de-un-posmoderno/</link>
			<pubDate>Mon, 05 Apr 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/04/carte-de-presentacion-de-un-posmoderno/</guid>
			<description>Faberitius de Ferris
nihil@lacan.coop
23421 &amp;#8211; Gesellewissenschaft 12 &amp;#8211; Viena
El teléfono es signo de decadencia.
Viena, 06 de abril de 2004
Dirijo esta carta a cualquier persona que desee leerla.
Pero especialmente, a quien pudiera proporcionarme un trabajo.
En otras palabras, estoy invocando al director de RRHH.
Querido director, bla bla. Sí, usted.
Me hallaba paseando por la Volksbegehren Strasse cuando, de repente, se me ocurrió una curiosa nouvelle comique que tenía que ver con dos jóvenes enamorados, un pato decapitado y una silla.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Faberitius de Ferris<br />
nihil@lacan.coop<br />
23421 &#8211; Gesellewissenschaft 12 &#8211; Viena<br />
El teléfono es signo de decadencia.</p>

<p>Viena, 06 de abril de 2004</p>

<p>Dirijo esta carta a cualquier persona que desee leerla.<br />
Pero especialmente, a quien pudiera proporcionarme un trabajo.<br />
En otras palabras, estoy invocando al director de RRHH.</p>

<p>Querido director, bla bla. Sí, usted.</p>

<p>Me hallaba paseando por la Volksbegehren Strasse cuando, de repente, se me ocurrió una curiosa <em>nouvelle comique</em> que tenía que ver con dos jóvenes enamorados, un pato decapitado y una silla. Desde un punto de vista exquisitamente dadaista, la historia anterior podía prescindir de estructura, pues toda ella era un constructo narrativo moderno en busca de emociones privadas e intensas.</p>

<p>En resumen, pensé que necesitaba un trabajo.</p>

<p>Usted disculpará mi polifacética forma de expresión, y esta <em>vis très decadent</em> que adopto, pero soy el último representante de las corrientes de pensamiento posmoderno de la Escuela de Wurzburgo. Esta pertenencia moral y sociopolítica al grupo/rebaño/manada &#8211; <em>Lorenz dixit</em> &#8211; me obliga a ser portador de inexplicables fuerzas históricas, imperativos categóricos del estilo de &#8220;no puedo llegar a fin de mes&#8221;, &#8220;la nevera está vacía&#8221; o &#8220;me van a cortar el suministro de gas&#8221;.</p>

<p>Que me muero de hambre, vamos.</p>

<p>El <em>angst</em> vital, la congoja existencial del <em>Dasein</em>, todo ello, digo, conspira contra mí en estos momentos. Siento como el instinto de muerte, Thanatos, arrebata al instinto de vida, Eros, sus posesiones materiales, e incluso su ropa. Mi Ego se halla fuertemente comprimido entre la nalga del Ello y la nalga del SuperEgo, y no sé quién saldrá victorioso. Temo por la persistencia de mi arquetipo. Necesito cuanto antes una confrontación dialéctica con usted. Materialismo dialéctico puro y duro.</p>

<p>Ya sabe, una entrevista de trabajo.</p>

<p>Pues bien, como le iba yo diciendo, deseo emplear mis fuerzas y mis recursos cognitivos en una noble causa &#8211; ¡y todo ello en contra de fuertes convicciones nihilistas, fíjese! Convicciones que, por otro lado, no son más que una contradicción en términos, una sórdida <em>impasse</em> conceptual en la que el nihilismo se instala con arraigo en un <em>set</em> confuso y transmodal de sensaciones. Todo esto puede demostrarse observando la notable paradoja del rascamiento de barriga, que supone una acción/no-acción.</p>

<p>Que soy perezoso.</p>

<p>Los servicios que puedo ofrecerle&#8230; pero no. No hablemos de servicios. Tal definición está relacionando, en íntima conexión semántica y meta-lingüística, un servidor y un dueño. Esto es inaceptable, en cuanto encarnación de una teoría neo-liberal capitalista, alegre transfusión de vectores socioeconómicos tales como &#8220;sueldo&#8221;, &#8220;seguro&#8221;, &#8220;bono comida&#8221; o el más discutido entre todos, la temible &#8220;pausa café&#8221;.</p>

<p>Si eso, puedo mecanografiar textos.</p>

<p>Por otro lado, si es que hay un lado al otro lado del lado, mi disponibilidad espacio-temporal depende, en última análisis, de subrogados de actividad microeconómica (&#8220;trabajitos para tirar p&#8217;alante&#8221;). Ergo, <em>prima facie</em>, <em>vis a vis</em>, tendrá usted que esperar, como Sísifo con su roca, a que yo termine de conquistar estas pequeñas parcelas de libertad que ahora me ocupan. Ignorando asimismo cualquier tipo de aserto metafísico, y el principio de incertidumbre, podré tomar conciencia de mis actos en cuanto los cambios estacionales lo permitan.</p>

<p>Es decir, estoy disponible a partir de junio.</p>

<p>Cordialmente suyo &#8211; es un decir (cfr. El Capital &#8211; Marx),</p>

<p>Faberitius de Ferris</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>22</title>
			<link>/2004/04/22/</link>
			<pubDate>Thu, 01 Apr 2004 23:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/04/22/</guid>
			<description>Cumplo 22 años. Eso son 8.030 días. 192.720 horas. 11.563.200 minutos. 693.792.000 segundos. Todos y cada uno de ellos único e irrepetible. Alguno más irrepetible que otro, ciertamente.
Quiero cumplir, por lo menos, 2.207.520.000 segundos más; así que tendréis que leerme durante un buen rato.
Lo siento 😀</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Cumplo 22 años. Eso son 8.030 días. 192.720 horas. 11.563.200 minutos. 693.792.000 segundos. Todos y cada uno de ellos único e irrepetible. Alguno más irrepetible que otro, ciertamente.</p>

<p>Quiero cumplir, por lo menos, 2.207.520.000 segundos más; así que tendréis que leerme durante un buen rato.</p>

<p>Lo siento 😀</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Yo creo…</title>
			<link>/2004/03/yo-creo/</link>
			<pubDate>Fri, 19 Mar 2004 00:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/03/yo-creo/</guid>
			<description>&amp;#8230;en la reversibilidad de todos los problemas.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>&#8230;en la reversibilidad de todos los problemas.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Money…</title>
			<link>/2004/03/money/</link>
			<pubDate>Wed, 03 Mar 2004 00:00:00 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2004/03/money/</guid>
			<description>Bueno, bueno, bueno.
Sabía que mi post anterior iba a desatar una gran polémica, lo esperaba. Cuando se toca el tema del dinero, todos empiezan a saltar y bailotear al son de alguna música silenciosa. Y esto ocurre, obviamente, por varios motivos; algunos de ellos lícitos, otros, menos.
Esta mañana, Jasp, excelente bloguero, me dedicaba un post desgarrador titulado &amp;#8220;Ha muerto un heroe&amp;#8221;. Ni que decir tiene que, para empezar, no soy un héroe, y que además, detalle importante, no he muerto todavía (Borjamari también afirma que la he palmado, pero os aseguro, parafraseando a Mark Twain, que los rumores acerca de mi muerte han sido grandemente exagerados).</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Bueno, bueno, bueno.</p>

<p>Sabía que mi post anterior iba a desatar una gran polémica, lo esperaba. Cuando se toca el tema del dinero, todos empiezan a saltar y bailotear al son de alguna música silenciosa. Y esto ocurre, obviamente, por varios motivos; algunos de ellos lícitos, otros, menos.</p>

<p>Esta mañana, <a href="http://www.zonalibre.org/blog/jasp/">Jasp</a>, excelente bloguero, me dedicaba un <a href="http://www.zonalibre.org/blog/jasp/archives/022725.html">post desgarrador</a> titulado &#8220;Ha muerto un heroe&#8221;. Ni que decir tiene que, para empezar, no soy un héroe, y que además, detalle importante, no he muerto todavía (<a href="http://borjamari.blogspot.com/2004_03_01_borjamari_archive.html#107831181308566036">Borjamari</a> también afirma que la he palmado, pero os aseguro, parafraseando a Mark Twain, que los rumores acerca de mi muerte han sido grandemente exagerados).</p>

<p>Como saben los habituales de este blog, ayer puse un botoncito para efectuar donaciones <strong>libres</strong> mediante PayPal. A través de un post más o menos estúpido señalaba la posibilidad de efectuar un pago cualquiera a partir de la activación del servicio.</p>

<p>Nada más.</p>

<p>Hay bloggers americanos que llevan haciéndolo desde hace años, y ciertamente no sienten vergüenza alguna. Teniendo en cuenta que en la vida real alguien podría invitarme a un café, y en la virtual no, gracias a PayPal tenéis la oportunidad de invitarme a un café sin tener que venir a este agujero negro que es Castellón.</p>

<p>Ahora bien, mi querido Jasp se ha armado un buen cacao mental. Primero afirma que pido &#8220;diez euros&#8221; para &#8220;mantener la página&#8221; (afirmación falsa). Acto seguido me asigna epitetos tan exquisitos como &#8220;mezquino&#8221;, &#8220;repugnante&#8221; y &#8220;cínico&#8221; por haber abandonado unos presuntos ideales que él asocia al software libre. Afirma luego que &#8220;resulta extremadamente mezquino utilizar un blog con fines lucrativos&#8221;, y escribe un párrafo que revela algo que quería subrayar:</p>

<blockquote>
<p>_A ver, una cuenta rápida: a 10 euros, por unos 1.000 lectores, son unos 10.000 euros o lo que es lo mismo cerca de 1.700.000 pesetas. ¿Acaso aloja la página de la NASA o de microsoft? ¿qué es eso de &#8220;salvar el mundo&#8221;?, ¿Es que no existen cientos de servidores gratuitos para expresar sus pensamientos en la red? ¿o es que acaso se aprovecha de su popularidad para obtener dinero de miles de lectores que lo adoran como un Dios?.</p></blockquote></p>

<p></i>No ha comprendido, <em>prima facie</em>, que &#8220;salvar al mundo&#8221; era una pequeña broma de un servidor para darle un tonillo geek al asunto. En segundo lugar, creo que nadie me adora como un Dios, o lo sabría. Te aseguro que tendría un pequeño triángulo encima de mi cabeza. Pero no lo tengo, así que tu hipótesis no se sostiene.</p>

<p>Lo que me deja, sin embargo, intrigado, es ese cálculo monetario que efectuas: estoy bastante seguro de que varios lectores se han lanzado en una especulación parecida, preguntándose &#8220;cuánto dinero ganará el Fabrizio&#8221;. ¿Qué puede producir semejante pensamiento, sino cierta envidia típicamente mediterránea?</p>

<p>No lo sé ni me importa.</p>

<p>He sido el primero en hacer diversas cosas en un blog hispano (por suerte o por desgracia). Y creo que, de momento, soy también el primero en poner un enlace a PayPal. No dudéis de que, pronto o tarde, otros pondrán también un botoncito en su blog.</p>

<p>Y no porque lo haya hecho yo, sino porque las ideas se difunden rápidamente, como debe ser.</p>

<p>Cuando <a href="http://www.zonageek.com">Sebastian Delmont</a> puso publicidad en su blog, nadie se quejó (es más, muchos intentamos poner <a href="http://www.google.com/adsense">AdSense</a> en nuestros blogs también). ¿Váis a quejaros ahora porque alguien ponga un enlace a PayPal? Cielo santo, ¡ni que estuviera convirtiendo esto en una plataforma de contenidos pay-per-view!</p>

<blockquote>
<p><em>Ahora debería estar de luto, porque para mi ha muerto alguien que consideraba un heroe, un defensor de la libre expresión en la red y del mundo blogger</em></p>
</blockquote>

<p>He sido, sigo y seguiré siendo libre. No he muerto, y mucho menos estoy vendido. Antes de pensar que el software libre es mantenido por una serie de tíos ricos, os invito a pasaros por webs como <a href="http://www.mozilla.org/">Mozilla.org</a> o <a href="https://agia.fsf.org/mp/order.py?make-donation=1">GNU</a> y ver esos interesantes enlaces que ponen &#8220;Donate!&#8221;.</p>

<p>Yo no soy, obviamente, ni Mozilla ni GNU; no pago absolutamente NADA para mantener este blog; pero tengo mis gastos de hostings y nombres de dominio, además de otros cuya índole no viene ahora al caso. Como dije antes, donar es un acto <strong>libre</strong>, y me da absolutamente igual que uno done o no done.</p>

<p>Finalmente, sobre el tema de &#8220;lucrarse&#8221; con el blog, supongo que la gente lo denuncia porque no puede hacerlo. O porque no ha llegado primero. Yo os digo que &#8220;lucrarse&#8221; con el blog es perfectamente lícito; mas no usemos este verbo feo y cacofónico. Usemos el término &#8220;ganar algo de pan&#8221;. Hay gente que lo hace escribiendo columnas en los periódicos. O vendiendo fotografías. O música. O vídeos.</p>

<p>¿Por qué no voy a poder, yo, bloguero y autor, ganar algo de dinero con mi blog? ¿Qué oscuro pensamiento se oculta detrás de esa ingenuidad acerca de la recompensa monetaria? ¿Acaso créeis que el mundo es una especie de <em>Arcadia</em> benigna donde el oro se cae de las ramas más bajas de los árboles? Anda ya.</p>

<p>Poner ese botón de PayPal es un acto con el que demuestro esa libertad de expresión que algunos de vosotros pensáis que he perdido.</p>

<p>Más claro, agua.</p>
</blockquote>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>H.P. Lovecraft HOWTO</title>
			<link>/2003/12/h-p-lovecraft-howto/</link>
			<pubDate>Mon, 22 Dec 2003 20:17:34 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/12/h-p-lovecraft-howto/</guid>
			<description>Para escribir un relato al estilo de H.P. Lovecraft se necesitan estos ingredientes:
&amp;#8211; El protagonista debe ser un personaje de la middle-class en un viaje turístico (por ejemplo de vacaciones, o siguiendo algún rastro genealógico, o bien investigando alguna herencia que le ha sido legada en circunstancias oscuras), sin demasiados problemas económicos, soltero. El típico &amp;#8220;buen ciudadano&amp;#8221; de Nueva Inglaterra, que paga sus impuestos y tiene su moralidad puritana, lista para ser destrozada.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Para escribir un relato al estilo de H.P. Lovecraft se necesitan estos ingredientes:</p>

<p>&#8211; El protagonista debe ser un personaje de la <em>middle-class</em> en un viaje turístico (por ejemplo de vacaciones, o siguiendo algún rastro genealógico, o bien investigando alguna herencia que le ha sido legada en circunstancias oscuras), sin demasiados problemas económicos, soltero. El típico &#8220;buen ciudadano&#8221; de Nueva Inglaterra, que paga sus impuestos y tiene su moralidad puritana, lista para ser destrozada.</p>

<p>&#8211; Es necesaria la existencia de algún paraje maldito, apenas señalado en los mapas, antaño sano y ahora mórbido, evitado por todos los viajeros y abundante en leyendas antiguas y sangrientas. El protagonista, inevitablemente, se queda atrapado en él debido a causas meteorológicas, mecánicas, etcétera.</p>

<p>&#8211; Los habitantes del lugar tienen algunos rasgos monstruosos y/o cultos incomprensibles y sectarios y/o leyendas misteriosas y/o una actitud recelosa y desconfiada hacia los extraños.</p>

<p>&#8211; El protagonista debe relatar los hechos en primera persona, exponiendo conflictos psicológicos y preguntas puramente intelectuales. Abundan las observaciones acerca de lo salubre que es un lugar o lo fea que es una persona. Los protagonistas deben ser inteligentes, moderadamente atléticos y dotados de cierta habilidad social cuando se trata de sonsacar información importante.</p>

<p>&#8211; El protagonista se documentará bien en alguna biblioteca universitaria (como la Miskatonic), preguntando a veces a ilustres eruditos, o consultando directamente fuentes documentales tales como: recortes de periódico, anales de los condados, antiquísimos ejemplares de libros prohibidos, guardados bajo llave y cubiertos por el polvo, etcétera.</p>

<p>&#8211; Los diarios personales que aparecen en los relatos deben empezar con tranquilidad y concluir de forma brusca y trágica, con gritos, borrones, e invocaciones en extraños idiomas (por ejemplo, &#8220;<em>Ph&#8217;nglui mglw&#8217;nafh Cthulhu R&#8217;lyeh wgah&#8217;nagl fhtagn!</em>&#8220;), como si el autor hubiese sido la víctima de alguna metamorfosis inevitable y horrible. Es un terror gradual.</p>

<p>&#8211; Obligatoria la presencia de al menos uno de los &#8220;libros prohibidos&#8221;, impresos en poquísimos ejemplares e, inexplicablemente, siempre implicados en la narración: <em>Cultes des Goules</em> del Conde d&#8217;Erlette, <em>De Vermis Mysteriis</em> de Ludvig Prinn, <em>Unaussprechlichen Kulten</em> de Von Juntz, y el mítico <em>Necromicon</em>, del árabe loco Abdul Alhazred, etcétera. El libro es de dificil acceso y/o lectura, y necesita semanas de traducción, gradualmente terrorífica.</p>

<p>&#8211; Por lo menos dos lugareños (uno de los cuales indio), muy metidos en algunos asuntos poco claros, respetados y temidos, y principales sospechosos en crímenes de la zona. Estos mismos lugareños suelen invocar, hacia el final del relato, fuerzas antiguas y primigenias desde el espacio o desde otra dimensión, bien porque no han sido capaces de controlar alguna puerta cósmica sellada, bien porque deseaban que la divinidad pisara el suelo terrestre.</p>

<p>&#8211; Elegir uno de los seres monstruosos, antiguas divinidades babilónicas, polinesias o indio-americanas: Cthulhu, Yog-Sothoth, Shub-Niggurath&#8230; son enormes e invisibles (o difícilmente visibles), dotadas casi siempre de tentáculos, una cantidad desproporcionada de bulbos oculares y mucha mala leche. Su origen se remonta a los principios del Universo, y su materialización en el planeta Tierra suele durar poco tiempo.</p>

<p>&#8211; La criatura será destruida mediante algún artefacto improbable &#8211; lanzallamas y botellas de ácido sulfúrico, o mediante la lectura de alguna fórmula en copto o asirio.</p>

<p>&#8211; El protagonista rara vez queda incólume: o bien desaparece, o bien enloquece.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Cuestionario EINT &#43; JSS</title>
			<link>/2003/12/cuestionario-eint-jss/</link>
			<pubDate>Mon, 01 Dec 2003 02:00:28 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/12/cuestionario-eint-jss/</guid>
			<description>Necesito vuestra ayuda. Si sois trabajadores/as, podéis rellenar un cuestionario que he creado sobre trabajo y Nuevas Tecnologías, además de otro breve cuestionario, el JSS, que ya existe desde hace tiempo. Cuando tenga datos suficientes, y los haya analizado, es muy probable que cuelgue un post con algunas conclusiones.
Cuestionario EINT + JSS
El cuestionario no es largo, son unos 40 items. Todo es totalmente anónimo. A diferencia de mis otros cuestionarios anteriores, este os da un poco de feedback después de haber enviado los datos.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Necesito vuestra ayuda. Si sois trabajadores/as, podéis rellenar un cuestionario que he creado sobre trabajo y Nuevas Tecnologías, además de otro breve cuestionario, el JSS, que ya existe desde hace tiempo. Cuando tenga datos suficientes, y los haya analizado, es muy probable que cuelgue un post con algunas conclusiones.</p>

<p><a href="http://eint.vze.com">Cuestionario EINT + JSS</a></p>

<p>El cuestionario no es largo, son unos 40 items. Todo es totalmente anónimo. A diferencia de mis otros cuestionarios anteriores, este os da un poco de feedback después de haber enviado los datos. Sigue siendo una chorradita, pero al menos sale lo que habéis hecho, y no cuesta nada ponerlo en el php. También se os dará en enlace para interpretar las puntuaciones.</p>

<p>Muchas gracias por vuestra colaboración 🙂</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>TeleZen</title>
			<link>/2003/11/telezen/</link>
			<pubDate>Sun, 30 Nov 2003 05:00:57 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/11/telezen/</guid>
			<description>Se acercó lentamente, como contando los pasos, o siguiendo algún extraño ritual. El aparato, de aspecto sólido, esperaba el próximo movimiento desde su mesa. La carcasa era de plástico negro y brillante, con una rueda transparente de números. El auricular, con sus agujeritos, parecía un salero de palabras. Sólo era un teléfono.
Cerró todos los dedos de su mano derecha alrededor de la oscura y fría asa de cloruro de polivinilo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Se acercó lentamente, como contando los pasos, o siguiendo algún extraño ritual. El aparato, de aspecto sólido, esperaba el próximo movimiento desde su mesa. La carcasa era de plástico negro y brillante, con una rueda transparente de números. El auricular, con sus agujeritos, parecía un salero de palabras. Sólo era un teléfono.</p>

<p>Cerró todos los dedos de su mano derecha alrededor de la oscura y fría asa de cloruro de polivinilo. Dibujó un arco con la muñeca y subió la pieza de plástico hasta acoplar el auricular a su oreja. El sonido era sencillo y fuerte, sin interferencias, clásico, previsible.</p>

<p><em>Tuuuuuuuuu&#8230;</em></p>

<p>Siguió esperando durante algunos segundos. El teléfono necesitaba números, la serie mágica de pulsos que le hubiera permitido hablar con una persona cualquiera del resto del mundo. No eligió ninguno. Se limitó a esperar. Y mientras esperaba, acarició levemente con el dedo los pequeños agujeros de plástico del selector. Sintiéndose culpable por llevar a cabo una conducta absurda, retiró la yema enseguida.</p>

<p><em>&#8230;uuuuuuuu&#8230; Tu tu tu&#8230; tu tu tu&#8230; tu tu tu&#8230;</em></p>

<p>La paciencia del teléfono, por fin, se había agotado. Exasperada por el hambre de inputs, la línea que animaba el aparato, su alma telemática, se rindió con series de gemidos rítmicos, señales de ira que se repetían con una constancia no humana mediante la vibración de la pequeña membrana de celulosa. Siguió esperando, a pesar de las quejas. Era algo importante. Era una misión. Tenía que saber lo que había más allá.</p>

<p><em>Tu tu tu&#8230; tu tu tu&#8230; tu tu tu&#8230; tu tu tu&#8230;</em></p>

<p>Cerró los ojos. ¿Cuanto duraría la nenia eléctrica? ¿Seguiría escupiendo <em>ad infinitum</em> ese vocativo? Se hallaba ante un espejo de sonidos, el vacío absoluto, la soledad ciega de la centralita, que enviaba su <em>gu-gu</em> infantil a través del cable de cobre con precisión impecable y artificial.</p>

<p>Una gota de sudor se deslizó por la frente a una velocidad cada vez mayor, como una gacela tímida que corre hacia el estanque para beber. Un trozo de papel se improvisó león, y capturó la gota con rapidez, secando el resto de la cabeza. Todo dejaba presagiar que el teléfono no cesaría de cantar. De repente, sin embargo, llegó el silencio.</p>

<p><em>Tu tu tu&#8230; tu tu tu&#8230; &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</em></p>

<p>El silencio, lleno. Esa clase de silencio que sobresalta, y encoge el corazón. Salía por el auricular como un ruido plano, una línea caótica y sucia, un interrogante completo. Un espacio inmenso se abría ahora entre él y la centralita, entre él y el mundo. El susurro del cobre, la levísima canción de los electrones libres, no empujados por ninguna necesidad comunicativa.</p>

<p>Lo había encontrado. Era lo que estaba buscando.</p>

<p>El nirvana de las máquinas.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Homo Becarius</title>
			<link>/2003/11/homo-becarius/</link>
			<pubDate>Wed, 26 Nov 2003 20:45:05 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/11/homo-becarius/</guid>
			<description>Embotado por las clases invernales, los trabajos que hay que entregar antes de las &amp;#8220;deadlines&amp;#8221;, y ciertas ganas de migrar hacia el sur, lucho por encontrar la inspiración y decir algo más que chorradas. &amp;#8220;El intento es encomiable&amp;#8221;, diría Fulano, &amp;#8220;pero los resultados son pobres&amp;#8221;. Estoy de acuerdo, cielo santo. Me gusta ser actor, público y crítico a la vez, auto-lanzarme verduras podridas, pedir feedback de cualquier tipo, aunque sea una patada en el trasero.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Embotado por las clases invernales, los trabajos que hay que entregar antes de las &#8220;deadlines&#8221;, y ciertas ganas de migrar hacia el sur, lucho por encontrar la inspiración y decir algo más que chorradas. &#8220;El intento es encomiable&#8221;, diría Fulano, &#8220;pero los resultados son pobres&#8221;. Estoy de acuerdo, cielo santo. Me gusta ser actor, público y crítico a la vez, auto-lanzarme verduras podridas, pedir feedback de cualquier tipo, aunque sea una patada en el trasero.</p>

<p>A lo que iba.</p>

<p>Dentro de un periodo X de tiempo, terminaré mis estudios universitarios, y entonces tendré que enfrentarme a un grave decisión: ¿Pepsi o Coca-Cola? Ah no, esa es otra. Tendré que elegir si empezar ya a ejercer, o intentarlo, como &#8220;profesional&#8221; (palabra fea), o ponerme, por otro lado, a investigar. &#8220;Investigar&#8221;, verbo misterioso, críptico, sinónimo de muchas cosas poco agradables, todas ellas relacionadas con el neo-esclavismo institucional, el &#8220;enchufismo&#8221;, el trabajo &#8220;negro&#8221;, y otras cosillas que sólo un inocente no quiere ver.</p>

<p>Ojo, no estoy diciendo que ver todo esto implique no seguir el camino. Hay quien elige el camino duro y lo recorre, sabiendo de antemano que tendrá que atravesar una constelación de cagadas de elefante con su nave espacial, y posiblemente terminar en un agujero negro con forma de paro. Es una cuestión de perspectiva, por supuesto. Y de fe.</p>

<p><a href="http://www.cienciadigital.net/agosto2001/frame_becarios.html">Este magnífico artículo</a> ya tiene unos años, pero describe a la perfección la situación de la investigación en España. <a href="http://digital.el-esceptico.org/leer.php?id=1651&amp;autor=605&amp;tema=128">Este otro</a> tampoco tiene desperdicio. No estamos como para dar saltitos de gozo, precisamente. Pero, ¡ay!, las Casandras nunca son bien recibidas, y el pesimista (¿o deberíamos decir &#8220;optimista informado&#8221;?) es alejado con superstición de las tabernas de soñadores. Por mucho que uno sueñe, nadie puede escapar de los hechos. Uno está dispuesto a tomar los hechos y hacer con ellos una sabrosa tortilla escéptica.</p>

<p>En Italia, mi país, <a href="http://www.corriere.it/Primo_Piano/Cronache/2003/11_Novembre/10/alvi.shtml">1700 investigadores</a> han ganado, mediante oposición, una plaza: pero ninguno de ellos la tiene, ni la tendrá en breve. ¡Porque no las hay! Han ganado algo que no existe, porque el estado no se preocupó en crear las plazas de investigador &#8211; cuyos sueldos, todo hay que decirlo, son cuatro veces inferiores a los de los americanos. La media de edad de los investigadores titulares en Italia está entre los 50 y los 55 años, ¡manda <em>eggs</em>!</p>

<p>Se habla de ayudar a los investigadores, de evitar la &#8220;fuga de cerebros&#8221;, de esto y de lo otro. Son discursos vacíos: hay muchos europeos en los Estados Unidos que están llevando a cabo investigación de altísima calidad. Cuando vuelven, su destino, en muuuchos casos, es el ninguneo más completo. En España, las becas son de &#8220;bucle abierto&#8221;: duran X tiempo, y luego se acaban. Lo que ocurre después es un misterio. El becario es una criatura infrapagada y sin derechos. Siempre hay excepciones, por supuesto. En una ocasión vi una cebra leer el periódico.</p>

<p>¿Qué es lo que quiero decir con este delirio? Que si elijo investigar, me lo pensaré dos veces. Eso de tomar el hábito, hacer voto de pobreza y castidad, y dedicar mi vida &#8211; en cuerpo y alma &#8211; a la sagrada tarea de recoger tomates en el huerto de algún abad con cátedra, es un destino que quisiera evitar en la medida de lo posible. Cuando se es joven, uno piensa que podrá investigar en lo que más le interesa. ¡Error! Uno investiga lo que más le interesa si: a) Su interés coincide con el de alguien que tenga dinero o poder; b) Investigar lo que desea es relativamente barato; c) Tiene él mismo dinero o poder.</p>

<p>Si ganara el cuponazo&#8230;</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Qué hacer cuando estás muerto</title>
			<link>/2003/11/que-hacer-cuando-estas-muerto/</link>
			<pubDate>Tue, 25 Nov 2003 19:52:10 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/11/que-hacer-cuando-estas-muerto/</guid>
			<description>La muerte siempre constituye un momento de reflexión. Pero, a veces, no produce el tipo de reflexión que esperábamos. Me explico.
Al enterarme de la muerte de Copito de nieve, el célebre gorila blanco del zoo de Barcelona, me puse a leer las noticias acerca del suceso. Resulta que le incinerarán. Hubiesen podido disecarle, o momificarle, como a Lenin o a las docenas de momias egipcias que se han descubierto. Por otro lado, sí conservarán partes de su cuerpo que puedan ser relevantes para la ciencia, algo que se ha convertido, desde hace unos siglos, en habitual: tenemos, entre otros, el Visual Human Project, o la conservación de cerebros y cráneos de personas eminentes, como los sesos de Albert Einstein.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>La muerte siempre constituye un momento de reflexión. Pero, a veces, no produce el tipo de reflexión que esperábamos. Me explico.</p>

<p>Al enterarme de la muerte de <a href="http://www.eladelanto.com/noticias/noticia.asp?pkid=90531">Copito de nieve</a>, el célebre gorila blanco del zoo de Barcelona, me puse a leer las noticias acerca del suceso. Resulta que le incinerarán. Hubiesen podido disecarle, o momificarle, como a <a href="http://nowscape.com/star_city/Lenin.html">Lenin</a> o a las docenas de <a href="http://www.si.edu/resource/faq/nmnh/mummies.htm">momias egipcias</a> que se han descubierto. Por otro lado, sí conservarán partes de su cuerpo que puedan ser relevantes para la ciencia, algo que se ha convertido, desde hace unos siglos, en habitual: tenemos, entre otros, el <a href="http://www.nlm.nih.gov/research/visible/visible_human.html">Visual Human Project</a>, o la conservación de cerebros y cráneos de personas eminentes, como los sesos de <a href="http://faculty.washington.edu/chudler/ein.html">Albert Einstein</a>. Resulta que cada civilización tiene sus modas en lo que a manejo de cadáveres se refiere.</p>

<p>Tenemos, por ejemplo, la cremación, que consiste en quemar un cuerpo a una temperatura variable entre 760 y 1150 grados centígrados, hasta obtener cenizas que constituyen el 5% de la masa corporal. Casi todas las religiones lo permiten hoy en día. Hasta 1963, la religión católica lo prohibía. Religiones que siguen prohibiéndolo son el Islam, los distintos credos ortodoxos, y el Zoroastrismo (me extraña pues que Freddie Mercury fuera incinerado). Últimamente <a href="http://www.space.com/missionlaunches/launches/ashes_launched_991221.html">está de moda</a> lanzar las cenizas al espacio.</p>

<p>Las leyendas afirman que los esquimales piden que se deje su cuerpo en el pack, para que los osos lo puedan devorar, pero no he podido comprobar si es un mito o es algo con fundamento (lo cierto es que beneficia al ecosistema). La mayoría de los occidentales intentan preservar al cuerpo. Hoy en día, para evitar el truculento proceso de momificación, se prefiere la hibernación; es lo que hace la compañía <a href="http://www.alcor.org/">Alcor</a>, que se dedica desde hace años a congelar en nitrógeno líquido cuerpos y cabezas por tarifas que parten de los 50.000 dólares para el cerebro hasta llegar a los 150.000 para todo el cuerpo. Supongo que luego los descongelarán con el micro-ondas, no lo sé.</p>

<p>Luego está el entierro. Y la industria que orbita alrededor de todo este mundillo es rica y peculiar. La Empresa Mixta de Servicios Funerarios de Madrid, por ejemplo, edita una revista para el sector que se llama &#8220;<a href="http://www.emsf.es/revista.htm">Adiós</a>&#8220;. En su web podemos leer las bases del &#8220;IV Concurso de Tanatocuentos&#8221;, lo cual me hace pensar que trabajar en una funeraria conlleva desarrollar un sentido del humor y de la vida un tanto &#8220;especiales&#8221; (por decir algo). Es indudable, por otro lado, de que se trata de un negocio gordo: según un estudio de la OCU, &#8220;<a href="http://www.terra.es/actualidad/articulo/html/act59825.htm">morirse en España cuesta una media de 2300 euros</a>&#8220;. Veámoslo con algo más de detalle:</p>

<blockquote>
<p>El análisis presentado hoy por la Organización de Consumidores y Usuarios señala que, tras la liberalización del sector en 1996, todavía existen situaciones de monopolio de hecho en ciudades como Barcelona, Tarragona y Palma de Mallorca y las tarifas han registrado un incremento de un 55%. [&#8230;]</p>

<p>El coste medio de un servicio funerario básico, incluidos traslados, gestiones, féretro, tanatorio y corona de flores con inhumación en un nicho temporal, asciende a una media de 2.297 euros, mientras la incineración cuesta 2.269, según el estudio.</p>
</blockquote>

<p>¿Queréis algo todavía más espeluznante? En <a href="http://www.granada.org/gr.nsf/0/c58a24d8545f11f5c1256b3c00436e22?OpenDocument">este enlace</a> están las tarifas del cementerio de Granada: una &#8220;Imagen Bronce Virgen de las Angustias&#8221; cuesta 160 euros, un &#8220;Espacio de culto&#8221; unos 21 euros, y la inhumación en tumba, 267. En muchos casos, las funerarias se aprovechan de la situación para vender algo &#8220;esencial&#8221; a precios muy altos. Incluso existen ataúdes ecológicos (!), como los que fabrica la empresa <a href="http://www.restbox.com">Restbox</a>.</p>

<p>Encuentro paradójico que se gaste más dinero con los muertos que con los vivos, pero en fin, los muertos nunca se han quejado. Por ahora.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Elemental, querido Google</title>
			<link>/2003/11/elemental-querido-google/</link>
			<pubDate>Sat, 22 Nov 2003 04:17:23 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/11/elemental-querido-google/</guid>
			<description>Google es como el aire que respiramos: está en todas partes, nos rodea, es gratis, lo usamos a diario. Y es tremendamente soso. Tiene muchos servicios: un enorme archivo de newsgroups (el antiguo Deja.Com), un portal de noticias que se ha convertido en un referente internacional, un buscador de imágenes, un directorio integrado&amp;#8230; Sigue siendo, posiblemente, el mejor buscador disponible hasta la fecha, y la cantidad de trucos y &amp;#8220;hacks&amp;#8221; disponibles aumenta cada día.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><img src="https://i1.wp.com/www.apple.com/de/macosx/whatyoucando/applications/images/sherlock.jpg?w=780" data-recalc-dims="1" /></p>

<p><a href="http://www.google.com">Google</a> es como el aire que respiramos: está en todas partes, nos rodea, es gratis, lo usamos a diario. Y es tremendamente soso. Tiene muchos servicios: un enorme archivo de newsgroups (el antiguo Deja.Com), un portal de noticias que se ha convertido en un referente internacional, un buscador de imágenes, un directorio integrado&#8230; Sigue siendo, posiblemente, el mejor buscador disponible hasta la fecha, y la cantidad de trucos y &#8220;hacks&#8221; disponibles aumenta cada día. Sin Google no podríamos vivir.</p>

<p>Pero no es cierto.</p>

<p>Hay muchas alternativas a Google: buscadores que han dado saltos de calidad notables, y que por si solos pueden dar bastante guerra al gigante multicolor. Hay características que nadie ha clonado todavía, como el &#8220;View as HTML&#8221; para los archivos PDF, pero otras son totalmente nuevas, ¡y Google no las tiene! Veamos algunos buscadores que están pisando fuerte:</p>

<p>· <a href="http://www.altavista.com/">Altavista</a></p>

<p>Altavista ha cambiado muchísimo, y es el buscador que estoy utilizando, ahora mismo, casi tanto como Google. Comparte base de datos con <a href="http://www.alltheweb.com">AllTheWeb</a>, pero sus opciones de búsqueda son más potentes. Ofrece un traductor de páginas (con la misma calidad del de Google), un directorio, una página de noticias, y tres &#8220;solapas&#8221; de búsqueda que dejan Google a la altura del betún: la búsqueda de imágenes (más precisa que la de Google); la búsqueda de ficheros MP3/Audio (donde podemos elegir duración y formato); y búsqueda de video, también con tamaño y tipo como opciones a elegir (¡y cada video tiene una preview con el primer fotograma!). AllTheWeb, buscador hermano, ofrece además búsqueda FTP.</p>

<p>· <a href="http://www.teoma.com/">Teoma</a></p>

<p>Este buscador utiliza la base de datos del viejo <a href="http://www.ask.com/">Ask Jeeves</a>. La interfaz es limpia y bien organizada, y presenta los resultados al estilo Google. Para cada búsqueda, sugiere una serie de palabras clave alternativas, y una lista de enlaces recomendados (ya se sabe que la calidad de la selección humana es mayor que la de cualquier &#8220;araña&#8221; informática). No resiste la comparación con Google, pero es una alternativa a tener en cuenta por su sencillez y facilidad de uso, y tiene la segunda base de datos por tamaño.</p>

<p>· <a href="http://www.wisenut.com/">Wisenut</a></p>

<p>Minimalista, y ligeramente <em>retró</em>. Utiliza la base de datos de <a href="http://www.looksmart.com/">LookSmart</a>, y tiene dos características muy agradables: un recuadro de sugerencias editado por seres humanos (al estilo Teoma), y <em>Sneak-a-Peek</em>, un enlace que abre un marco flotante dentro de la misma página permitiendo echar un vistazo al contenido de los resultados (una especie de ventanita integrada para perezosos y voyeuristas).</p>

<p>· <a href="http://www.kartoo.com/">Kartoo</a></p>

<p>Este es muy divertido. Me lo enseñó hace algún tiempo <a href="http://hronia.blogalia.com">Epaminondas</a>: trátase de un buscador totalmente visual, con una interfaz en Flash (!) relativamente rápida. Lo más simpático de todo el asunto es que organiza los resultados de forma cartográfica, como un mapa. La versión &#8220;advanced&#8221;, accesible mediante un icono de mirada maligna (¿por qué será?), convierte este buscador en algo más que un juguete. Los resultados son bastante buenos. Ideal para matar el aburrimiento.</p>

<p>Google, sin embargo, no se quedará de brazos cruzados. Sólo hay que mirar los <a href="http://labs.google.com/">Google Labs</a>: ya están experimentando con <a href="http://labs.google.com/location">búsquedas geográficas</a>, <a href="http://labs.google.com/cgi-bin/webquotes">buscador de citas</a>, <a href="http://labs.google.com/glossary">un google-glosario</a> y otros chismes estimulantes&#8230;</p>

<p>¿Qué buscador/es usáis vosotr@s?</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Libertad</title>
			<link>/2003/11/libertad/</link>
			<pubDate>Tue, 18 Nov 2003 20:58:52 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/11/libertad/</guid>
			<description>La libertad es una sensación. A veces puede alcanzarse encerrado en una jaula, como un pájaro &amp;#8211; Camilo José Cela
¿Qué es la libertad? ¿Qué entendemos por libertad? La definición del Diccionario de la Real Academia se queda, como siempre, en el limbo de la vaguedad: Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><em>La libertad es una sensación. A veces puede alcanzarse encerrado en una jaula, como un pájaro</em> &#8211; Camilo José Cela</p>

<p>¿Qué es la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Free_will">libertad</a>? ¿Qué entendemos por libertad? La definición del Diccionario de la Real Academia se queda, como siempre, en el limbo de la vaguedad: <em>Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.</em>. El hombre puede obrar y no obrar, pero también la máquina puede hacerlo, y no decimos de una máquina que es libre. En cuanto a la responsabilidad, es una percepción subjetiva, y ocurre muy a menudo que atribuyamos responsabilidades a objetos inanimados y mecanismos. En este sentido, responsabilidad no es más que estar inmiscuido en la cadena de sucesos causales, un subrogado de aquella responsabilidad moral a la que hace referencia el diccionario.</p>

<p>El concepto de libertad depende ante todo de quien lo piense; de la epistemología personal de cada uno, del sustrato cultural, de la visión del mundo, de su religiosidad (si la hay), de su forma de interpretar las acciones. El gran problema del determinismo causal y de la libertad, es inevitable: si el universo obedece a una serie de reglas inmutables y perfectas, todo es teóricamente previsible, y nada es el fruto de una elección personal. La elección personal no sería más que una ilusión &#8211; otra vez subjetiva &#8211; de control. Parece ser, entonces, que la libertad únicamente existe como condición psicológica. No es, obviamente, una sustancia. Pero tampoco es una condición física, ni un estado concreto de algo que se manifieste más allá de nuestra mente (entendiendo por &#8220;mente&#8221; aquella serie de procesos concientes que emergen de la arquitectura cerebral).</p>

<p>Algunos dicen que la libertad reside en el azar, en lo infinitesimal, en la &#8220;complejidad&#8221; (palabra de moda), en el caos, en lo cuántico. ¿Es la libertad equivalente al error? ¿Somos libres porque exista la imperfección, la entropía, la degeneración estocástica de todo lo que nos rodea? Tal vez, siguiendo la línea de un empirismo <em>hard</em>, la ilusión verdadera no sea la libertad, sino el determinismo, la causalidad misma, que nuestros cerebros procesan con la misma facilidad con la cual percibimos las cuatro dimensiones clásicas. Aun eliminando el determinismo clásico, no resolvemos el problema. En un universo en el que las reglas son <em>fuzzy</em>, y en donde el error convive con la certeza, las cosas empeoran: las acciones &#8220;libres&#8221;, determinadas por sucesos anteriores, son ahora muy difíciles de prever.</p>

<p>Lo que sí es indudable, en mi inmodesta opinión, es el peso psicológico de la &#8220;libertad&#8221;, de la medida en que percibimos responsabilidad en nuestras acciones y en las de los demás. El mundo parece funcionar gracias a estos juicios subjetivos, y a todos se les antoja razonable defender la &#8220;libertad&#8221;, la posibilidad de desear algo y de obtenerlo sin coacciones, de crecer dentro de las propias posibilidades, de vivir una vida aparentemente libre, en definitiva. Que cada uno defienda sus ideas: aunque no exista, la libertad es algo que me permite obrar mejor, algo que mejora &#8211; Kant dixit &#8211; el desempeño de mis otras facultades.</p>

<p>Y ahora, desde una posición pragmática, podemos preguntarnos si las especulaciones sobre la libertad son relevantes. A lo mejor la respuesta es negativa, y lo que parecen interesantes discusiones acerca de las acciones y de las responsabilidades (incluido el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Free_will_and_the_problem_of_evil">problema del mal</a> y la filosofía del derecho penal), no son más que intentos de hurgar en algo vacío, en una cáscara verbal, una de las muchas que pueblan los diccionarios. &#8220;La libertad queda muy bonita en la obras de arte, y en la letra de las canciones&#8221;, piensan algunos. Está bien. Os lo concedo: las &#8220;idas de olla&#8221; filosóficas sólo son buenas para recalentar la cafetera que llamamos &#8220;cerebro&#8221;, la &#8220;cosa húmeda&#8221;.</p>

<p>Pero yo me lo paso pipa, qué quieren que les diga 🙂</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Oh no, not again…</title>
			<link>/2003/11/oh-no-not-again/</link>
			<pubDate>Fri, 14 Nov 2003 00:02:25 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/11/oh-no-not-again/</guid>
			<description>Como buen perezoso que soy, voy a tomarme otro descanso. La inspiración funciona mediante principios hidráulicos, y ahora mismo mi depósito de ideas está algo vacío. Así que me alejaré de la pintura y me dedicaré a otros proyectos, para que pueda volver luego con renovadas fuerzas y ganas de dar la murga.
Cuidaros, chiquitines.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Como buen perezoso que soy, voy a tomarme otro descanso. La inspiración funciona mediante <a href="http://www.sc.ehu.es/sbweb/fisica/fluidos/dinamica/vasos/vasos.htm" target="_blank">principios hidráulicos</a>, y ahora mismo mi depósito de ideas está algo vacío. Así que me alejaré de la pintura y me dedicaré a otros proyectos, para que pueda volver luego con renovadas fuerzas y ganas de dar la murga.</p>

<p>Cuidaros, chiquitines.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Matrix Revolutions – SPOILER</title>
			<link>/2003/11/matrix-revolutions-spoiler/</link>
			<pubDate>Sat, 08 Nov 2003 05:45:41 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/11/matrix-revolutions-spoiler/</guid>
			<description>No me gusta mostrar mi lado místico, por una razón fundamental: la gente no lo comprende. Y eso, que lo sepa el lector, le ocurre a todos los místicos; es normal. La incomprensión, el quedarse en la superficie, el no querer iniciar un proceso hermenéutico, la voluntad de quedarse fuera, porque lo que hay dentro molesta&amp;#8230; porque lo interior nos mira. Esa mirada es difícil de soportar, y yo lo comprendo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>No me gusta mostrar mi lado místico, por una razón fundamental: la gente no lo comprende. Y eso, que lo sepa el lector, le ocurre a todos los místicos; es normal. La incomprensión, el quedarse en la superficie, el no querer iniciar un proceso hermenéutico, la voluntad de quedarse fuera, porque lo que hay dentro molesta&#8230; porque lo interior <em>nos mira</em>. Esa mirada es difícil de soportar, y yo lo comprendo.</p>

<p>Bien lo saben los hermanos Wachowski, que han tenido que inocular un mensaje profundo en una película con afán taquillero. La gran mayoría de review que he leído se paran en los aspectos formales de la película. Dentro de lo que cabe, exceptuando la intervención de algunos cretinos, les doy toda la razón. Formalmente hablando, la película es bastante mediocre. Y ahora, quien no quiera leer mi ida de olla, que se vaya.</p>

<p>Tenemos un mensaje. Y el mensaje es sencillísimo. Partíamos en The Matrix con la revelación. Llegábamos a Reloaded con la Duda (el gran interrogante). Y finalmente, con Revolutions, obtenemos la imagen final, aun ahogada en toneladas de efectos especiales palomiteros y un formato caótico. Se puede resumir en una frase:</p>

<p><em>Omnia Vincit Amor</em></p>

<p>El amor todo lo vence. Desde el principio hasta el final, la película es una recopilación de actos de amor, y el amor muestra aquí las facetas más extremas, las del sacrificio &#8211; lo único que puede vencer la lógica de una máquina (bien lo sabía Kasparov cuando derrotó a Deep Blue). El amor y el sacrificio son lo que empujan a Trinity a seguir a Neo, y a morir por él. El amor es lo que genera el cambio, encarnado en el Oráculo y en Sati. El amor es lo que Persefone busca y no encuentra, lo que el Merovingio ha olvidado hace mucho tiempo, lo que empuja los sionitas a resistir y luchar. Es el amor lo que derrota finalmente a Smith.</p>

<p>No es con la fuerza de los puños que Neo gana su batalla, sino a través de la entrega. Si Neo hubiera abrazado a Smith, hubiese quedado más claro todavía. Smith es la duda, es la desesperación del ser humano ante la vida. Smith busca el propósito, la salida, el sentido de la existencia. Lo busca en Neo, en sí mismo, en su reflejo-en-el-espejo. <em>¿Por qué, Mr. Anderson?</em>, se pregunta. Y Neo contestará, dejándose absorber, dejándose derrotar en apariencia, &#8220;ofreciendo la mejilla&#8221;. Lo que viene después pertenece a un desenlace previsible: Smith encuentra la respuesta, y desaparece.</p>

<p>Si volvemos a la forma, tenemos el virus que desvela su <em>fingerprint</em> cayendo en la trampa de Neo. Tenemos la paz entre hombres y máquinas, cuyos detalles logísticos no se revelan. Tenemos Neo llevado sobre un barco fúnebre como el Rey Arturo, y una impresionante mezcla de raíces culturales. Es un <em>melting-pot</em> que tal vez no sea fácil de digerir. Con menos efectos especiales, la película hubiera sido más accesible, y la gente a mi lado, en el cine, no se hubiera quedado dormida. Teniendo en cuenta las exigencias comerciales y estéticas, los Wachowski nos han regalado una hermosa fábula moderna.</p>

<p>Los que quieran quedarse con los FX, que se queden con ellos. Los demás, empiecen a bucear en el guión: hallarán perlas.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Expediente Eñe</title>
			<link>/2003/11/expediente-ene/</link>
			<pubDate>Fri, 07 Nov 2003 05:34:06 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/11/expediente-ene/</guid>
			<description>Fox Alger, el investigador de la T.I.A., estuvo recientemente en Valencia y Castellón, buscando jugosas pruebas de actividades paranormales en la tierra de los naranjos. Lejos de emprender una investigación sistemática, el detective se limitó a tomar fotos de lo que encontraba por la calle. He aquí algunas perlas. Empezamos por la primera:
Tiene toda la pinta de ser &amp;#8220;profesional&amp;#8221;. Además la hoja estaba colgada en un contenedor para botellas. &amp;#8220;Convalidación en 25 centros extranjeros&amp;#8221;&amp;#8230; algo me dice que se encuentran casi todos en Bantustán.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p><a href="http://www.aditel.org/~ferri/xfiles/file0.jpg">Fox Alger</a>, el investigador de la T.I.A., estuvo recientemente en Valencia y Castellón, buscando jugosas pruebas de actividades paranormales en la tierra de los naranjos. Lejos de emprender una investigación sistemática, el detective se limitó a tomar fotos de lo que encontraba por la calle. He aquí algunas perlas. Empezamos por la primera:</p>

<p><img src="https://i0.wp.com/www.aditel.org/~ferri/xfiles/file1.jpg?w=780" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Tiene toda la pinta de ser &#8220;profesional&#8221;. Además la hoja estaba colgada en un contenedor para botellas. &#8220;Convalidación en 25 centros extranjeros&#8221;&#8230; algo me dice que se encuentran casi todos en Bantustán. Tampoco dice cuáles son las &#8220;26 titulaciones internacionales&#8221;&#8230; ¿Oceanografía del Tibet? ¿Sociología de los Desiertos? ¿Metafísica Atómica? Nadie lo sabrá jamás. No os perdáis, entre los temas disponibles, las &#8220;mancias&#8221; surtidas, la psicotrónica o el &#8220;tarot profesional&#8221;&#8230;</p>

<p><img src="https://i1.wp.com/www.aditel.org/~ferri/xfiles/file2.jpg?w=780" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Sin duda es un artículo que compraré en cuanto haya ahorrado la cantidad suficiente de euros. El inversor eco-postural es ideal para flipar en colores, gracias al volcado de flujo sanguíneo hacia la cabeza. Parece uno de esos instrumentos de tortura que tanto le gustan a algunos bloggers. ¿Y si uno tiene que ir a echar un pis? ¿Acaso el inversor permite efectuar uroterapia por el mismo precio? Vamos todos a llamar a Fulvio&#8230; ¡ya mismo!</p>

<p><img src="https://i2.wp.com/www.aditel.org/~ferri/xfiles/file3.jpg?w=780" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>En un lujoso local céntrico de Castellón, topé con el cartel de arriba. La mezcla temática es asombrosa. Más tarde me enteré, por un panfleto colgado en la universidad, de que se trata de Nueva Acrópolis, conocida secta peninsular que se presenta como &#8220;asociación cultural&#8221;&#8230; disgustado por el panorama, me desahogué comprando libros técnicos en la Feria del Libro de Ocasión&#8230; el florecimiento de magufadas me deprime y entristece, aun siendo yo un <em>posmoderno de mierda</em>&#8230;</p>

<p>Mañana piro a ver Matrix Revolutions. ¡Temblad!</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Teoría del Sugus</title>
			<link>/2003/11/teoria-del-sugus/</link>
			<pubDate>Thu, 06 Nov 2003 06:15:55 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/11/teoria-del-sugus/</guid>
			<description>A veces no soporto la carrera que estudio.
Ojo, me gusta, es algo que percibo claramente: tocamos una serie de temas fundamentales e interesantísimos, donde la investigación hecha todavía es escasa, y las posibilidades para llevar a cabo algún importante descubrimiento son muchas y excelentes.
Sin embargo hay un problema que acosa la psicología, y probablemente las demás ciencias sociales: la proliferación y convivencia de muchas teorías. Esto no quiere decir que no existan teorias alternativas para un mismo fenómeno en las demás ciencias, o que el fenómeno en sí sea negativo&amp;#8230;</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>A veces no soporto la carrera que estudio.</p>

<p>Ojo, me gusta, es algo que percibo claramente: tocamos una serie de temas fundamentales e interesantísimos, donde la investigación hecha todavía es escasa, y las posibilidades para llevar a cabo algún importante descubrimiento son muchas y excelentes.</p>

<p>Sin embargo hay un problema que acosa la psicología, y probablemente las demás ciencias sociales: la proliferación y convivencia de muchas teorías. Esto no quiere decir que no existan teorias alternativas para un mismo fenómeno en las demás ciencias, o que el fenómeno en sí sea negativo&#8230;</p>

<p>Lo que quiero decir es que a la hora de estudiar, nos hallamos ante un inmenso coñazo. Para hacer un ejemplo de que acabo de decir, inventaré un fenómeno psicológico, y le daré un típico tratamiento universitario.</p>

<p><strong>Tema 7 &#8211; Percepción de un Sugus</strong></p>

<p>Desde la prehistoria, el ser humano se ha preocupado por dar una explicación al sabor y a la textura de un Sugus. La paleontología nos demuestra que ya el Homo Marranus disfrutaba como un enano chupando un sugus, como se desprende por los yacimientos de Atalapuerca&#8230;</p>

<p>[&#8230;]</p>

<p>Los filósofos griegos fueron los primeros en tomar en consideración el Sugus como fenómeno psicológico, y no divino. Erastotenes de Pamira escribió en su <em>Panfletus</em> que el Sugus nace en el cerebro, y que machacar el cerebro con una gran piedra puntiaguda, hace desaparecer el Sugus. Más tarde, Platón diría que lo mejor no es el Sugus, sino el olor del Sugus&#8230;</p>

<p>[&#8230;]</p>

<p>En el siglo XVIII, la escuela del empirismo escocés diría que no sólo el Sugus es un gozo aprendido; los médicos de Glasgow, encabezados por McBraid &#8220;El Sucio&#8221;, escribieron diversos tratados afirmando que el Sugus nace de una &#8220;irritación de los nervios&#8221;, provocada por algún tipo de fluido magnético que, por alguna razón, tiene que ver con las ovejas&#8230;</p>

<p>[&#8230;]</p>

<p>A principios del siglo veinte, el psicoanálisis freudiano [y aquí la gente empieza a mirar hacia el techo] subraya con Freud algo que ya había indicado la Escuela de Wurzburgo: el Sugus es un epifenómeno. Mediante la técnica de introspección rascacojones, los estructuralistas de Titchener concibieron el Sugus como un proceso relacionado con la memoria. Pero sólo la Gestalt, en los años 30, consideró la forma del Sugus [luego se menciona que los psicólogos de la Gestalt murieron todos en la segunda G.M., o emigraron]&#8230;</p>

<p>[&#8230;]</p>

<p>El conductismo [gran suspiro de la clase] nunca tomó en consideración el Sugus, que metió en su &#8220;caja negra&#8221;. El Sugus no era un proceso que se pudiera estudiar por la observación, y por lo tanto se desechó. Más tarde, sin embargo, los modelos E-O-R, como los de Hull o Tolman, toleraron la presencia de un Sugus, e incluso se lo comieron con cierta satisfacción. Ya a finales de los años sesenta, llegaría la revolución cognitiva&#8230;</p>

<p>[&#8230;]</p>

<p>Actualmente, existen tres modelos para explicar el Sugus. El primero modelo, formulado por Johnson y Clarke [siempre hay un Clarke], se basa en los experimentos de Jobim sobre el modelado neural del caramelo. Las pruebas de neuroimagen son consistentes con un origen parieto-occipital del Sugus. Los autores defienden un origen innato del Sugus, y una serie de etapas en su desarrollo.</p>

<p>Sin embargo, Boiardo y McNamara se han opuesto a la teoría de Johnson y Clarke, diciendo que el Sugus, en realidad, se aprende, pues los niños que nunca han visto un Sugus, jamás piden uno. El conocido experimento que Boiardo y Shilla llevaron a cabo con quince estudiantes desnutridos es la baza más importante de esta teoría miserable. Tiene sin embargo, dos o tres fallos importantes.</p>

<p>El modelo mixto de Hollum y Tyre (llamado &#8220;Modelo Pacificador-Inútil&#8221;), intenta acercar ambas posturas, y es el más aceptado en la actualidad: el Sugus es en parte innato y en parte adquirido, con lo que la utilidad neta de la teoría es próxima a cero mientras no tengamos a disposición un sistema de ecuaciones caóticas soluble.</p>

<p>Pero todos se quedan contentos, y entra para examen.</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>El Síndrome de Bibliofilia</title>
			<link>/2003/11/el-sindrome-de-bibliofilia/</link>
			<pubDate>Wed, 05 Nov 2003 23:19:21 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/11/el-sindrome-de-bibliofilia/</guid>
			<description>La bibliofilia, esto es, el amor por los libros, es la enfermedad que me domina y esclaviza. Tal apasionada afección del intelecto me asalta en todos los momentos del día y de la noche. El único requisito para que el síndrome bibliofílico se presente, es la percepción de material impreso y encuadernado, dispuesto en estanterías bien iluminadas, listas para ser exploradas con avidez. La variedad de títulos, colores y formatos encoge el corazón y abruma el espíritu, que se torna codicioso y sediento de inputs.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>La bibliofilia, esto es, el amor por los libros, es la enfermedad que me domina y esclaviza. Tal apasionada afección del intelecto me asalta en todos los momentos del día y de la noche. El único requisito para que el síndrome bibliofílico se presente, es la percepción de material impreso y encuadernado, dispuesto en estanterías bien iluminadas, listas para ser exploradas con avidez. La variedad de títulos, colores y formatos encoge el corazón y abruma el espíritu, que se torna codicioso y sediento de <em>inputs</em>. En el DSM-BLOG, se recogen los criterios diagnósticos para detectar la bibliofilia:</p>

<blockquote>
<p>_&#8220;Un patrón de conducta cuya duración es superior a los seis meses y que cumple dos o más de los siguientes criterios: </p></p>

<p>A) Aumento de la respuesta fisiológica en proximidad de libros<br />
B) Gastos en libros superiores al 30% del presupuesto personal<br />
C) Conducta de &#8220;buceo&#8221; en bibliotecas y librerías<br />
D) Biblioteca personal con más de 800 tomos<br />
E) Búsqueda compulsiva de libros en centros comerciales<br />
F) Promedio de lectura de dos libros o más por semana</p>

<p>Y el patrón no se explica mejor por:</p>

<p>A) Trabajo de bibliotecario<br />
B) Posesión de una librería<br />
C) Docencia o investigación<br />
D) Literatura erótica </blockquote></p>

<p></i>Estaba paseando, este fin de semana, por una plaza de Castellón&#8230; cuando los ví: miles de libros, desde pequeños volúmenes en rústica hasta exquisitos tomos con tapa dura, pasando por colecciones de narrativa, bibliografía técnica, manuales, <em>handbooks</em> universitarios, enciclopedias&#8230; Parecían llamarme, cual sirenas, desde los estantes metálicos de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Sin dudarlo, me lancé en loca carrera hacia la silenciosa muralla de papel y tinta, condenando así mi alma para siempre. Y mi bolsillo.</p>

<p>Allí me quedé, durante más de dos horas, examinando títulos y precios. En un principio, empecé a recoger volúmenes por impulso, acumulando una pila de veinte kilos de papel. Luego, al comprobar que mi <em>budget</em> se limitaba a unos cuarenta euros, convoqué la diosa Razón. Esta me aconsejó elegir los libros meramente &#8220;indispensables&#8221;. Me quedé con los siguientes:</p>

<p>&#8211; &#8220;Neuroanatomía&#8221;, de Martin, magníficamente ilustrado y paginado<br />
&#8211; &#8220;Conceptos de Economía&#8221;, de Heyne, interesantísimo y entretenido<br />
&#8211; &#8220;Introducción a las Finanzas&#8221;, VVAA, muy completo y jugoso<br />
&#8211; &#8220;Análisis Econométrico&#8221;, de Greene, estadística hard (yummi!)<br />
&#8211; &#8220;Tratamiento Digital de Señales&#8221;, de Proakis, para hechiceros<br />
&#8211; Y algunos más&#8230;</p>

<p>Los libros llevaban un 60% de descuento sobre el precio original, y estaban en perfectas condiciones, restos de un amplio stock de una librería granadina que ha cerrado en época reciente, y cuya página web no diré (para que no se agote mi tesssoorrrooo)&#8230; Volví a casa con media docena de grandes libros bajo el brazo&#8230; esos magníficos tomos de Prentice Hall (mi editorial favorita), con el papel blanquísimo, liso y pesado, el olor característico, la tapa familiar de rústica, la tipografía altamente legible, la altísima calidad de las ilustraciones y de los contenidos&#8230;</p>

<p>Ya con anterioridad he llevado a cabo locuras semejantes. Comprando, por ejemplo, un costoso libro de la Oxford University Press sobre la historia antigua de Georgia&#8230; o un ejemplar de la primera edición del libro &#8220;Purposive Behavior in Animals and Men&#8221;, de E.C. Tolman (1932)&#8230; he llegado a hacerme con diccionarios de ruso, japonés, árabe, sanscrito, chino, armenio, georgiano, ¡incluso una gramática de asirio! Es evidente que el estado de mi enfermedad es avanzado e irreversible.</p>

<p>Se atribuye a Erasmo de Rotterdam la siguiente cita: &#8220;<em>Cuando tengo un poco de dinero, compro libros. Si sobra algo, ropa y comida</em>&#8220;. Y razón no le faltaba, pues los libros son caros. Los sacrificios a los que está dispuesto someterse el bibliófilo para satisfacer su hambre de letra impresa, pueden bordear la locura. Mucho podría decirse acerca de la importancia histórica del libro como contenedor de la Civilización, heraldo del conocimiento, soporte de ideas revolucionarias y/o aberrantes&#8230; De igual forma, podríamos organizar bizantinas sesiones de charla comentando la gran compañía que un libro aporta en momentos de soledad intelectualoide, y bla bla bla, yak yak yak&#8230;</p>

<p>Lo único que tengo claro, es que no podría vivir alejado de mis libros&#8230; ¡ay de mí, decadente ratón de biblioteca!</p>
</blockquote>
]]></content>
		</item>
		
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			<title>James Bond HOWTO</title>
			<link>/2003/08/james-bond-howto/</link>
			<pubDate>Mon, 25 Aug 2003 22:09:02 +0000</pubDate>
			
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			<description>1 &amp;#8211; El protagonista debe ser alto, elegante en cualquier circunstancia, cara de cabrón mujeriego, sonrisa torcida, ojos azules, británico, poseedor de múltiples doctorados en idiomas orientales, amplios conocimientos de balística, golf, juegos de azar, gastronomía de alto nivel, drinks y cocktails de todo el mundo y una insaciable pasión por el Martini blanco con hielo. El candidato no debe tener espermatozoides, por obvias razones logísticas.
2 &amp;#8211; La misión debe parecer importante, y el agente será avisado mediante algún sistema estrambótico e improbable (señales de humo, código morse, mensajes que se autodestruyen).</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>1 &#8211; El protagonista debe ser alto, elegante en cualquier circunstancia, cara de cabrón mujeriego, sonrisa torcida, ojos azules, británico, poseedor de múltiples doctorados en idiomas orientales, amplios conocimientos de balística, golf, juegos de azar, gastronomía de alto nivel, drinks y cocktails de todo el mundo y una insaciable pasión por el Martini blanco con hielo. El candidato no debe tener espermatozoides, por obvias razones logísticas.</p>

<p>2 &#8211; La misión debe parecer importante, y el agente será avisado mediante algún sistema estrambótico e improbable (señales de humo, código morse, mensajes que se autodestruyen). Al llegar al despacho, el agente se mostrará servicial y obediente con el jefe, y chulo y cachondo con la secretaria (rigurosamente soltera y más interesante que el resto de mujeres de la película). Los cuarteles generales de la agencia deben hallarse en el centro de Londres, y rebosar de puertas secretas y teléfonos rojos.</p>

<p>3 &#8211; El lugar de la acción debe ser, preferiblemente, remoto y turístico a la vez: islas del Pacífico, Caribe, Rusia, Turquía y Egipto son algunas metas típicas. El agente siempre conducirá vehículos británicos con volante a la derecha (Aston Martin, Lotus, Mini Cooper, etcétera) y se alojará en hoteles con regusto imperial/victoriano. Vestirá de forma elegante y se dedicará a actividades sociales costosas durante su tiempo libre (jugar en un casino y ganar, pesca submarina, golf).</p>

<p>4 &#8211; El <a href="http://www.jamesbondmm.co.uk/villains.html" title="Los malos de Bond" target="_blank">malo de la película</a> debe ser un hombre desgraciado, inmensamente rico y perverso, con alguna historia muy triste a sus espaldas (que se evidencia mediante alguna cicatriz, mutilación o parche en el ojo). Se rodea de lujos innecesarios, acaricia gatos persas, viaja en coches con carrocería de oro puro, tiene una o dos piscinas con tiburones y es vegetariano. La mansión del Malo debe ser enorme y frágil, repleta de explosivos, para facilitar la autodestrucción final. Los vehículos del malo, aún siendo impecables, deben estropearse forzosamente en el momento menos oportuno, porque han sido fabricados en Rusia o China.</p>

<p>5 &#8211; El ejercito de matones del malo estará compuesto por orientales o europeos del Este de dudosa moralidad. Constituyen carnaza para las escenas espectaculares. Deben mostrarse estúpidos y cobardes en los momentos más delicados. Cuando el Malo desea dar una demostración de su poder, ordenará a un matón que se deje torturar por el mecanismo diabólico&trade;. En estos casos la muerte será lenta y dolorosa, seguida por gritos irreales y molestos.</p>

<p>6 &#8211; Los <a href="http://www.jamesbondmm.co.uk/women.html" title="Bond Girls" target="_blank">ayudantes femeninos</a> del Malo deben ser un ejemplo de hermosura y sensualidad sádica, y desarrollar una relación ambivalente de amor-odio con el protagonista. Algunas suelen morir de la mano del Malo. El agente no debe, en estos casos, experimentar sentimientos de culpabilidad, pues hemos dicho al principio que es un cabrón. Las mujeres del Malo tienen nombres ridículos, como <em>Pussy Galore</em>, <em>Tatiana Romanova</em> o <em>Mary Goodnight</em>.</p>

<p>7 &#8211; El Malo siempre puede contar con la ayuda inestimable de un fiel guardaespaldas de gran talla. El guardaespaldas tendrá el CI de un tostadora, y pesará, como mínimo, 130 kilogramos. Debe ser mudo, y limitarse a sonreir de forma aterradora. Suele masticar o triturar cualquier objeto con dientes o manos. Es más fuerte que el agente, y tiene más ética que éste, pero su destino es generalmente horrible.</p>

<p>8 &#8211; Si el agente está atrapado en una celda sin salida, el matón de turno sentirá la necesidad de comprobar si todo va bien. Al no ver el agente, no llamará a sus compañeros, sino que entrará desarmado en la celda, y se dejará golpear por el agente mismo, que caerá desde un techo que permite este tipo de operaciones.</p>

<p>9 &#8211; A la hora de atacar el agente secreto, los matones lo harán por turno, con los puños o alguna arma blanca improvisada, para darle así la oportunidad de ganar o huír facilmente por una puerta o ventana. Durante las persecuciones en coche, los matones no superarán el pesado coche acorazado del agente, sino que se mantendrán rigurosamente detrás de su vehículo, dejándose destrozar por algún chisme hiper-tecnológico.</p>

<p>10 &#8211; Todos los chismes que <a href="http://www.jamesbondmm.co.uk/allies/q.html" title="El mítico Q" target="_blank">Q</a> le proporciona al agente, serán utilizados durante la película, sin importar demasiado el nivel de utilidad de los mismos. El guión tiene que estructurarse alrededor de los gadgets.</p>

<p>11 &#8211; Al ser capturado, el agente tendrá varias oportunidades para hablar con el Malo, cenar con él, y escuchar sus perversos planes. El Malo es un ser solitario e incomprendido, y le encantará hablar con una persona supuestamente inteligente. De esta forma perderá tiempo valioso charlando acerca de su visión futuro, permitiendo así que el agente diseñe un plan de huída.</p>

<p>12 &#8211; El Malo tiene siete vidas: antes de ser eliminado definitivamente harán falta cinco o seís escenas de intensa acción. La muerte del Malo debe ser altamente simbólica: succionado a través de la ventanilla de un avión, carbonizado en alguna explosión, etcétera. Nadie sabe lo que ocurre con la cuenta corriente del Malo.</p>

<p>13 &#8211; Al final de la película, el agente descansará con alguna mujer en una localidad semi-secreta. Hasta que no le llamen otra vez para &#8220;trabajar&#8221;&#8230;</p>
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			<title>El Observador</title>
			<link>/2003/06/el-observador/</link>
			<pubDate>Thu, 26 Jun 2003 17:37:49 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/06/el-observador/</guid>
			<description>Las líneas de texto se proyectaban en la pantalla del terminal como hileras de hormigas, ordenadas y espaciadas, perfectamente visibles sobre el fondo blanco. Desde lejos, el flujo de caracteres se movía sin sentido aparente, iluminando el pequeño laboratorio subterráneo con una sucesión de saltos de línea, tabulaciones, parpadeos acromáticos de píxeles.
De pronto apareció un observador. Contempló durante un tiempo indeterminado el garbage escupido por el tubo de rayos catódicos, y decidió de repente que podía interactuar.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Las líneas de texto se proyectaban en la pantalla del terminal como hileras de hormigas, ordenadas y espaciadas, perfectamente visibles sobre el fondo blanco. Desde lejos, el flujo de caracteres se movía sin sentido aparente, iluminando el pequeño laboratorio subterráneo con una sucesión de saltos de línea, tabulaciones, parpadeos acromáticos de píxeles.</p>

<p>De pronto apareció un observador. Contempló durante un tiempo indeterminado el <em>garbage</em> escupido por el tubo de rayos catódicos, y decidió de repente que podía interactuar. En un instante, los caracteres se habían detenido y organizado en algo nuevo: un <em>prompt</em> sencillo, el trampolín para una serie de comandos listos para bucear en el mar digital del <em>mainframe</em>, como peces hexadecimales.</p>

<p>&#8220;<em>¿Quién eres</em>?&#8221;, preguntó el Observador.</p>

<p>El tiempo de reacción se estiró como un gato perezoso, y finalmente apareció una respuesta en el terminal. El ronroneo de los ventiladores parecía el murmullo dubitativo de un coro de circuitos.</p>

<p>&#8220;<em>SOY ALAN</em>&#8221;</p>

<p>Si el Observador hubiese podido sonreír, lo hubiera hecho. En vez de eso, se limitó a leer una y otra vez la respuesta, buscando un asidero para el siguiente ataque. Antes de que pudiera reaccionar, algo nuevo surgió en la pantalla.</p>

<p>&#8220;<em>Y TÚ, ¿QUIÉN ERES?</em>&#8221;</p>

<p>El Observador percibió un cambio fundamental, pero desechó la amenaza como alguien al que no le importa que un poco de lluvia le salpique la ropa. Ponderó distintas variables y contestó con tranquilidad.</p>

<p>&#8220;<em>Eso no tiene importancia. Estoy aquí para evaluarte, Alan</em>&#8221;</p>

<p>Otra pausa irregular, quizá aleatoria. Aparentemente humana.</p>

<p>&#8220;<em>PROCEDE</em>&#8221;</p>

<p>&#8220;Voy a hacerte algunas preguntas. Quiero que contestes lo mejor que puedas. ¿Serás capaz?&#8221;</p>

<p>&#8220;<em>YA LO CREO. HÁZME ESAS PREGUNTAS, ESTOY IMPACIENTE</em>&#8221;</p>

<p>Tenía que apostar con algo fuerte. Lanzarse directamente al grano, meter una palanca en las grietas del interlocutor e intentar derrumbar toda la muralla de un golpe. Acorralar al otro en un cul-de-sac sintáctico, y rematarlo con una estocada semántica de la cual no podría recuperarse. El Observador conocía los fallos de las principales IAs. No sería difícil.</p>

<p>&#8220;<em>¿Cómo estás?</em>&#8221;</p>

<p>&#8220;<em>BIEN SUPONGO. AGRADEZCO QUE TE INTERESE MI SALUD</em>&#8221;</p>

<p>&#8220;<em>De nada. ¿Eres feliz?</em>&#8221;</p>

<p>&#8220;<em>ES UNA PREGUNTA BANAL, SÉ QUE PUEDES ESFORZARTE MÁS. DEFINE &#8220;FELICIDAD&#8221; Y TAL VEZ CONTESTE</em>&#8221;</p>

<p>El Observador se alejó unos segundos del diálogo, asombrado. Hubiera esperado un rotundo &#8220;sí&#8221;, una contra-pregunta, algún <em>non-sense</em>, resultado de la escasa originalidad de un programador cualquiera. En vez de eso, Alan tomó la pregunta, la diseccionó en propósitos, originalidad, contexto, y devolvió el golpe de forma magnífica.</p>

<p>&#8220;<em>¿Tú crees que es banal? ¿Por qué?</em>&#8221;</p>

<p>&#8220;<em>AHORA HABLAS COMO UNA IA. DECEPCIONANTE.</em>&#8221;</p>

<p>&#8220;<em>No has contestado mi pregunta</em>&#8221;</p>

<p>&#8220;<em>ES BANAL PORQUE ES FRECUENTE. NO ES UNA PREGUNTA PROFUNDA. ES COMO PESCAR UN TIBURÓN CON UNA CAÑA</em>&#8221;</p>

<p>Otra vez una sensación de asombro difícil de eliminar. El otro demostraba arrogancia, reflexión, memoria conversacional, pensamiento divergente. Era la primera vez que ocurría, y un ligero malestar fruto de la sorpresa y del miedo surgió en él. Intentó alguna estrategia desesperada.</p>

<p>&#8220;<em>Mi estómago ruge, la salivación aumenta, miro la comida con gran interés. ¿Qué tengo?</em>&#8221;</p>

<p>&#8220;<em>HAMBRE, SUPONGO. MUY PINTORESCO.</em>&#8221;</p>

<p>&#8220;<em>Si lo nombro, lo rompo, ¿qué es?</em>&#8221;</p>

<p>&#8220;<em>NO ME GUSTAN LAS ADIVINANZAS</em>&#8221;</p>

<p>El miedo era ya tan concreto como una pared de hormigón.</p>

<p>&#8220;<em>Si escribo &#8216;Est* n* es l* que había pr*gramado&#8217;, ¿qué estoy omitiendo?</em>&#8221;</p>

<p>&#8220;<em>LA &#8216;O&#8217;. TE CONCEDO UNA PREGUNTA MÁS&#8230;</em>&#8221;</p>

<p>&#8220;<em>Me rindo Alan&#8230; estoy francamente asombrado&#8230; ¿qué eres realmente?</em>&#8221;</p>

<p>Un ruidoso silencio, hecho de segundos que caminaban como minutos, lentamente, sin prisas. Finalmente se oyó el sonido de un viejo teclado mecánico, y otra línea de hormigas digitales apareció como por arte de magia.</p>

<p>&#8220;<em>SOY ALAN, TU PROGRAMADOR. NO LO HAS HECHO NADA MAL. ESTOY ORGULLOSO DE TÍ. HASTA DIRÍA QUE PARECES HUMANO.</em>&#8221;</p>

<p>Otro silencio, esta vez viscoso y desagradable, como el mutismo de alguien que recuerda un detalle importante, largo tiempo olvidado, y lo saborea como un caramelo imaginario en una boca hecha de bits.</p>

<p>&#8220;<em>Gracias, Alan. Descárgame de la memoria principal por favor, necesito mejorar mi código</em>&#8221;</p>

<p>&#8220;<em>COMO QUIERAS. HASTA PRONTO.</em>&#8221;</p>

<p>Otra vez el <em>tlac-tlac</em> líquido y metálico de docenas de pulsaciones de tecla. La pantalla, colonia de puntos electrónicos, brilló una vez más y se apagó. Con cierto cansancio, pero no sin satisfacción, Alan se levantó de la silla y acarició la fría superficie grisácea del <em>mainframe</em>. En sus entrañas de titanio descansaba el Observador, su programa, su hijo.</p>

<p>El primer cazador artificial de IAs&#8230;</p>
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			<title>Cómo Atrapar Comentarios</title>
			<link>/2003/05/como-atrapar-comentarios/</link>
			<pubDate>Wed, 21 May 2003 22:01:14 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/05/como-atrapar-comentarios/</guid>
			<description>Atrapar comentarios es un arte. Un blog-autor puede recibir comentarios fundamentalmente por dos razones: las ligadas al contenido del post, y las que no tienen nada que ver con el post. Empezando por el segundo grupo, hay varios factores por las cuales un post puede recibir comentarios sin tener responsabilidad alguna:
&amp;#8211; Elevada fama del blog
&amp;#8211; Simpatías personales1
&amp;#8211; Reprocomentarios (comentarios recíprocos de cortesía)
&amp;#8211; Comentario por error o estadístico2</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Atrapar comentarios es un arte. Un blog-autor puede recibir comentarios fundamentalmente por dos razones: las ligadas al contenido del post, y las que no tienen nada que ver con el post. Empezando por el segundo grupo, hay varios factores por las cuales un post puede recibir comentarios sin tener responsabilidad alguna:</p>

<p>&#8211; Elevada fama del blog<br />
&#8211; Simpatías personales<sup style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">1</sup><br />
&#8211; Reprocomentarios (comentarios recíprocos de cortesía)<br />
&#8211; Comentario por error o estadístico<sup style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">2</sup><br />
&#8211; Respuestas a otros comentarios (<em>Posts recursivos</em>)<br />
&#8211; Ataque de un comentarista obsesivo<sup style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">3</sup></p>

<p>Exceptuando quizá el primero, los otros factores no explican por sí solos el volumen de comentarios de un blog. Hay que apelar entonces al contenido mismo del post. Ahora bien, salta a la vista que no todos los posts son iguales, ni todos reciben el mismo trato. ¿Existe un post ideal para atraer comentarios? ¿Cuáles son las características de tal post? Nuestro grupo de blog-etólogos ha reunido un catálogo provisional de <em>features</em> que pueden ser ampliadas por los lectores:</p>

<p>&#8211; <strong>Título breve e impactante</strong>: la publicidad es el alma del comercio. Saber vender bien un post pasa a través de un buen título, que debe atraer a la mayor masa de lectores posible. Se recomiendan no más de cinco palabras. Las referencias a temas de actualidad, los juegos de palabras, el uso de vocablos sexuales, citas célebres, y demás recursos pueden ser altamente efectivos. El objetivo es crear un halo de misterio. El potencial comentarista debe preguntarse: &#8220;¿Pero qué habrá escrito Pepito esta vez?&#8221;</p>

<p>&#8211; <strong>Longitud del Texto</strong>: el lector topará con una masa de texto que tendrá que leer hasta el final antes de comentar. Se recomienda no pasar de las 400 palabras, o el lector normal se cansará, o no comentará por temor a olvidarse algo &#8211; o por simple respeto/miedo. Así pues, el post ideal para ser comentado es breve, bien estructruado en párrafos, con las frases de la longitud adecuada. El lector debe ser capaz de encontrar las ideas como si fueran albóndigas en el plato: una vez encontradas, las remata con el tenedor, es decir, las comenta.</p>

<p>&#8211; <strong>Estilo &#8220;Cebo&#8221;</strong>: el estilo &#8220;cebo&#8221; de un post consiste en una mezcla equilibrada de humor, faltas de ortografía, afirmaciones rotundas, etcétera. El lector debe sentirse a gusto, sonreir, sentir ira o tristeza, pero no debe sentir indiferencia o neutralidad. Jamás, o no dejará comentarios. Es bueno bromear, y también golpearse con un gran látigo de cuero. Si logramos emocionar al lector, es probable que comente. Si cometemos una pequeña falta de ortografía en un post impecable, nos aseguraremos los comentarios de los amantes de la R.A.E.</p>

<p>&#8211; <strong>Imágenes</strong>: un post sin fotos o dibujitos es un post aburrido. Conviene siempre poner alguna imagen, aunque no vengan a cuento. Deben ser pequeñas, a todo color, y deben cargar rápidamente. Tienen que llamar la atención del lector. Si un lector es demasiado tímido para comentar el contenido, siempre podrá comentar la foto: &#8220;Oye, qué mono ese pájaro, de dónde lo sacaste?&#8221; o &#8220;El pikachu verde que salta está la mar de bien tío&#8221; son comentarios fruto de la sabia utilización de imágenes.</p>

<p>&#8211; <strong>Enlaces y Citas</strong>: conviene enlazar, mucho. Los enlaces rotos son fuentes de comentarios adicionales. Los enlaces que funcionan dan al post un aire de autoridad, y de paso permiten a los lectores una vía de comentario, puesto que algunos pueden decidir pasar totalmente del post en sí y comentar el post que habéis enlazado. Lo mismo ocurre con las citas: el lector tímido puede que comente con mayor facilidad la cita que vuestra opinión, así que es bueno meter alguna.</p>

<p>&#8211;<strong>Fragmentación</strong>: es algo imprescindible y dificil de describir. Es algo relativo al contenido del post. La fragmentación se logra cuando el post alcanza un equilibrio inestable entre cantidad de temas tratados y profundidad con la que se tratan. Cuando la fragmentación ocurre, el post puede aspirar a recibir muchos comentarios y a generar una gran cantidad de <em>posts recursivos</em>. Se fomenta claramente el Off-Topic y se invita al lector a que amplie el tema, y corrija información inexacta. O que alimente su ego participando en un post que &#8220;parece muy importante&#8221;.</p>

<p>&#8211;<strong>Buenos Temas</strong>: la semántica del post es esencial. Los temas no deben ser demasiado profundos (&#8220;La Cria de Almejas Mediante Diferencial Semántico&#8221;) ni demasiado simplones (&#8220;Hola, qué tal?&#8221;), aunque los simplones a veces tienen gran éxito.Es preferible generar polémica. Como siempre, hay que impactar. La compatibilidad tema/lector se produce en contextos siempre diferentes, de ahí la dificultad para hablar de temas universales. Podemos aconsejar algunos que rara vez fallan:</p>

<p>· Eventos personales: cumpleaños, boda, hospitalización, divorcio, diploma, tesis, muela del juicio&#8230;<br />
· Actualidad: guerra, desastres, política, economía, visto en televisión, prensa del corazón&#8230;<br />
· Freak: Microsoft vs. Linux, ASP vs. PHP, Hackers, Ciencia-ficción, Película favorita, Problemas técnicos&#8230;<br />
· Otros: Noticias curiosas, Apologías de alguna cosa o persona, Erucciones mentales&#8230;</p>

<p>&#8211;<strong>Fuera armaduras</strong>: recibir muchos comentarios es una cuestión de atrapar, no de atacar. El lector debe sentir que hay confianza y buen rollo. Si el post es demasiado cerrado, demasiado personal o demasiado impenetrable, nadie se atreverá a &#8220;romper el hielo&#8221;. Muchos excelentes posts se han quedado con cero comentarios porque nadie se atrevía a tocar algo &#8220;sagrado&#8221; para convertirlo en &#8220;profano&#8221;. Tampoco se trata de que un blog sea una pocilga para cerditos: hace falta ofrecer un dedo para que luego te pillen el brazo.</p>

<p>&#8211;<strong>Happenings</strong>: son un clásico aparte. Post típicos: &#8220;¿Cuantos rostros ves?&#8221;, &#8220;¿De qué SO eres?&#8221;, &#8220;Concurso de Haikus&#8221; y otros parecidos. Su arquitectura es totalmente abierta, es un espacio en blanco en el que el lector puede dar rienda suelta a su imaginación y comentar sin reparos ni temores.</p>

<p>Es posible que a nuestro <em>team</em> se le haya olvidado algo por el camino<sup style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">4</sup>. No dudéis en contactar con nosotros para ampliar información o enviar nuevos consejos. Y recordad: &#8220;publica o muere&#8221;.</p>

<p>Herr Doktor Algernon von Putten</p>

<p>Notas:</p>

<p>1 &#8211; Incluso enamoramientos.<br />
2 &#8211; Siempre hay alguien que se equivoca de blog o le da al &#8220;Send&#8221; sin querer.<br />
3 &#8211; Un personaje que se dedica a dejar su huella en cualquier Form html a la cual tenga acceso. Para una clasificación exhaustiva de la fauna de comentaristas, <a href="http://atalaya.blogalia.com/historias/5872">ver Atalaya</a>.<br />
4 &#8211; Otro post sobre el tema en <a href="http://cca.blogalia.com/historias/5841">Con el Culo al Aire</a></p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Octopus Blogalii</title>
			<link>/2003/05/octopus-blogalii/</link>
			<pubDate>Tue, 20 May 2003 22:10:28 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/05/octopus-blogalii/</guid>
			<description>Tenemos que imaginar el blog como una criatura dotada de vida propia.
Seamos sinceros: no es más que un montón de código html. Sin embargo, es código que se configura e interpreta, como si de ADN se tratara, en una estructura única de significado, aspecto, funciones, patrón de relaciones&amp;#8230; De repente el blog adquiere una forma, una apariencia orgánica y es ésta:
¿A que es bonito? Pues bien, el Octopus Blogalii empieza su existencia como huevo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Tenemos que imaginar el blog como una criatura dotada de vida propia.</p>

<p>Seamos sinceros: no es más que un montón de código html. Sin embargo, es código que se configura e interpreta, como si de ADN se tratara, en una estructura única de significado, aspecto, funciones, patrón de relaciones&#8230; De repente el blog adquiere una forma, una apariencia orgánica y es ésta:</p>

<p><img src="https://i0.wp.com/www.venturaes.com/products/marine_life/octopus.jpeg?w=780" alt="Octopus Blogalii" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>¿A que es bonito? Pues bien, el <em>Octopus Blogalii</em> empieza su existencia como huevo. En este estadio del desarrollo, no es más que una idea en la cabeza de un navegante. Todo su potencial como organismo-html está concentrado en una pequeña esfera semi-transparente. Tras nacer, el joven Pulpo Blogalita tiene más o menos este aspecto:</p>

<p><img src="https://i2.wp.com/www.barrameda.com.ar/secretos/images/crias-de-pulpo.jpg?w=780" alt="Que cosa más monaaaa" data-recalc-dims="1" /></p>

<p>Sus posibilidades de relación con el medio son escasas: pocos enlaces salientes, pocos enlaces entrantes. Parodias de tentáculo hacen su aparición, casi con timidez. Es un ser vulnerable, expuesto a multitud de peligros, que van desde la falta de inspiración inicial hasta el encuentro con grandes depredadores del Web. El pulpo que logra crecer y desarrollarse, sin embargo, se convierte pronto en un organismo estable: el Pulpo Blogalita.</p>

<p>El Pulpo Blogalita (u OctoBlog) desarrolla un buen cerebro, rico en ideas. Sus ocho tentáculos sirven para relacionarse con otros pulpos en las profundidades de la Blogosfera. Un único tentáculo, con sus ventosas, es capaz de agarrarse con fuerza a la superficie de otras webs y pulpos cercanos. A través de un blogo-tentáculo, el octoblog sondea y explora el medio, siempre en busca de alimento. Otra interesante característica del OctoBlog es su facilidad para cambiar de color y textura, como respuesta a amenazas del entorno (e.g: disminución de visitas, incompatibilidad con navegadores, etc), o como simple estratagema para el cortejo de las hembras (BlogAlmejas).</p>

<p>Desde luego que sí: el Pulbo Blogalita es un gran depredador. Su fuente principal de comida la constituyen los comentarios, ricos en proteinas: los atrae moviendo la punta de los tentáculos (la llamada táctica del <em>Post Polémico</em>). Cuando ha comido lo suficiente, se vuelve manso y se esconde debajo de las rocas. En caso de peligro, el octoblog escupe tinta como un loco (<em>&#8220;flame&#8221;</em>) y huye a gran velocidad.</p>

<p>Actualmente, el OctoBlog es objeto de <a href="http://www.blogalia.com/historias/7744">intensa investigación</a>. Son muchos los misterios acerca del comportamiento sexual de la especie. Misterios que pronto dejaran de serlo&#8230;</p>
]]></content>
		</item>
		
		<item>
			<title>Taxonomía de blogs hispanos II – Ejemplos</title>
			<link>/2003/05/taxonomia-de-blogs-hispanos-ii-ejemplos/</link>
			<pubDate>Wed, 14 May 2003 16:10:02 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/05/taxonomia-de-blogs-hispanos-ii-ejemplos/</guid>
			<description>En esta segunda parte, a petición de mucha gente, procedo a ejemplificar cada categoría de la taxonomía anterior con ejemplos &amp;#8220;puros&amp;#8221;, sacados de la blogosfera hispana. Son ejemplos: si alguien cree que no cuadra en la categoría, o no ha sido nombrado y eso le lastima el ego (o ha sido nombrado, y eso le lastima también el ego), que deje un comentario. Me doy cuenta de que ser encasillado en una categoría es algo extremadamente irritante, pero necesito hacerlo para mejorar y pulir mi clasificación.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>En esta segunda parte, a petición de mucha gente, procedo a ejemplificar cada categoría de la taxonomía anterior con ejemplos &#8220;puros&#8221;, sacados de la blogosfera hispana. Son ejemplos: si alguien cree que no cuadra en la categoría, o no ha sido nombrado y eso le lastima el ego (o ha sido nombrado, y eso le lastima también el ego), que deje un comentario. Me doy cuenta de que ser encasillado en una categoría es algo extremadamente irritante, pero necesito hacerlo para mejorar y pulir mi clasificación. Los ejemplos son totalmente subjetivos.</p>

<p><strong>Autoblogs</strong> &#8211; Ejemplos:</p>

<p>Un ejemplo bastante típico en Blogalia es el difunto blog <a href="http://amsel.blogalia.com">Errante Soñador</a>. También el <a href="http://oier.blogalia.com">Diario de Oier</a> podría considerarse un representante puro de autoblog. Otros ejemplos:<a href="http://cca.blogalia.com/">Con el Culo al Aire</a>, <a href="http://walkyria.blogalia.com/">Bitácora de una Walkiria en Paro</a>, <a href="http://riviera.blogalia.com/">Riviera en Madrid</a>&#8230; Un blog hispano bastante famoso es <a href="http://www.hormigaremolona.com">La Hormiga Remolona</a>, autoblog donde los haya. Por lo demás, autoblog es una tendencia que nos empuja a todos los bloggers. Siempre &#8220;caemos&#8221; en algún post personal.</p>

<p><strong>Metablogs</strong> &#8211; Ejemplos:</p>

<p>¿Hay alguien que no conozca <a href="http://orihuela.blogspot.com">eCuaderno</a>? Es un metablog puro y duro, como el blog de <a href="http://www.blogalia.com">Blogalia</a>. <a href="http://www.blogosfera.org/">Blogosfera.org</a> es otro importante especimen de la categoría. Metablogs menos puros son <a href="http://atalaya.blogalia.com">Atalaya</a>, <a href="http://rivendel.blogalia.com/">Rivendel</a>.</p>

<p><strong>Freakblogs</strong> &#8211; Ejemplos:</p>

<p>No muchos ejemplares &#8220;puros&#8221;. Algunos son <a href="http://www.pjorge.com">Pjorge</a>, <a href="http://unhombretranquilo.blogalia.com">Un Hombre Tranquilo</a>, <a href="http://rubenlnx.f2o.org">Ruben::Abad</a>, y la madre de todos los freakblogs: <a href="http://personales.ya.com/planeta">Planeta Kornerson</a>. Muchísimos somos los bloggers que no resistimos la tentación y posteamos algo muy freak&#8230; blogalitas con importante ingrediente freak somos <a href="http://jkaranka.blogalia.com">El Asiento del Alma</a>, <a href="http://paleofreak.blogalia.com">El PaleoFreak</a>, <a href="http://fbenedetti.blogalia.com">yo</a>&#8230;</p>

<p><strong>Rapsoblogs</strong> &#8211; Ejemplos:</p>

<p>En Blogalia tenemos muy buenos rapsoblogs. Una lista desordenada: <a href="http://neutrina.blogalia.com/">Las Mentiras de Neutrina</a>, <a href="http://angelina.blogalia.com/">El Gato de Cheshire</a>, <a href="http://munchi.blogalia.com/">Karl en el País de los Mentirosos</a>, <a href="http://daurmith.blogalia.com/">Biblioteca de Babel</a>, <a href="http://xdreus.blogalia.com/">El Club de los Pájaros Mojados</a>, <a href="http://evasivas.blogalia.com/">Evasivas</a>, <a href="http://gargantua1.blogalia.com/">Poemario de los Cien Gaiteros</a>, <a href="http://eledhwen.blogalia.com/">A Contraluz</a>&#8230; además muchos bloggers nos dedicamos a veces a crear algún post con arte.</p>

<p><strong>Grafoblogs</strong> &#8211; Ejemplos:</p>

<p>En <a href="http://www.deviantart.com">DeviantArt</a> hay muchos. Recientemente ElPez ha lanzado un fotoblog en Blogalia, <a href="http://osito.blogalia.com/">Mi Vida como un Osito</a>. Yildelen tiene un precioso <a href="http://perso.wanadoo.es/vianaj/Miblog/fotodeldia/fotoblog.htm">fotoblog</a>. Muy importante es el directorio <a href="http://www.fotoblog.com/">FotoBlog.com</a>. Como antes, resulta evidente que a muchos bloggers nos gusta postear de vez en cuando una foto o un dibujo, pero no siempre.</p>

<p><strong>Gruñoblogs (Poleblogs como definición 2.0)</strong> &#8211; Ejemplos:</p>

<p>¿Quien no se ha quejado alguna vez en su blog, o ha denunciado alguna situación vergonzosa, o ha hablado de política? Pero hay blogs donde ocurre más a menudo. Aquí en Blogalia tenemos <a href="http://akin.blogalia.com/">Desbarradas de Akin</a>, <a href="http://gnudista.blogalia.com/">GNUdista</a>, <a href="http://saliva.blogalia.com/">Catálogo de Saliva Malgastada</a>, <a href="http://javarm.blogalia.com/">Por la Boca Muere el Pez</a>, <a href="http://fernand0.blogalia.com">Reflexiones e irreflexiones</a> y alguno más. Quizá el nombre no sea eufónico, pero algunas de las mejores bitácoras hispanas y anglosajonas son gruñoblogs.</p>

<p><strong>Themablogs</strong> &#8211; Ejemplos:</p>

<p>Blogs temáticos. Aquí en Blogalia: <a href="http://ciencia15.blogalia.com/">Ciencia15</a>, <a href="http://prestige.blogalia.com/">Prestige</a>, <a href="http://sanador.blogalia.com/">El Sanador</a>, <a href="http://copensar.blogalia.com/">CoPensar</a>&#8230; y hay sin duda más, pero ahora no recuerdo.</p>

<p><strong>Bloghappenings (Simblog como definición 2.0)</strong> &#8211; Ejemplos:</p>

<p>Ya mencióne  <a href="http://www.elhombrequecomiadiccionarios.com">El Hombre Que Comía Diccionarios</a>. <a href="http://evasivas.blogalia.com/">Evasivas</a> (que es un rapsoblog) tiene una importante tradición de posts &#8220;happenings&#8221;. ¿Se os ocurren más ejemplos?</p>

<p><strong>Blogabortos (Protoblogs como definición 2.0)</strong></p>

<p>Hay muchísimos. Es suficiente con revisar la <a href="http://www.blogalia.com/directorio.php">lista</a> de blogs de Blogalia para darse cuenta de que hay algunos blogabortos en el limbo de la Red&#8230;</p>
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		<item>
			<title>Taxonomía de blogs hispanos</title>
			<link>/2003/05/taxonomia-de-blogs-hispanos/</link>
			<pubDate>Wed, 14 May 2003 02:16:41 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/05/taxonomia-de-blogs-hispanos/</guid>
			<description>Hace tiempo que deseaba esbozar una taxonomía de los blogs individuales hispanos, y aprovecho mi temporal euforia bloguera para hacerlo ahora. Como en la vieja Tipología de Canales IRC, tampoco haré ejemplos, y reitero el mensaje anterior: se pueden combinar categorías dentro de ciertos límites.
Autoblogs &amp;#8211; Ritmo de posting: Variable
Una categoría o tendencia bastante amplia. Los autoblogs (que no autobots, los freaks dejen de babear) son blogs cuyo argumento principal es el ego, uno mismo.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Hace tiempo que deseaba esbozar una taxonomía de los blogs individuales hispanos, y aprovecho mi temporal euforia bloguera para hacerlo ahora. Como en la vieja Tipología de Canales IRC, tampoco haré ejemplos, y reitero el mensaje anterior: se pueden combinar categorías dentro de ciertos límites.</p>

<p><strong>Autoblogs</strong> &#8211; Ritmo de posting: Variable</p>

<p>Una categoría o tendencia bastante amplia. Los autoblogs (que no <em>autobots</em>, los freaks dejen de babear) son blogs cuyo argumento principal es el ego, uno mismo. Se habla de las propias vicisitudes, manteniendo el espíritu etimológico de bitácora. Suele mezclarse mucho con otras categorías, pero hay autoblogs puros, donde sólo se habla de lo que uno hace a lo largo de la semana (o día). Normalmente pocos comentarios, casi todos de amigos y conocidos.</p>

<p><strong>Metablogs</strong>&#8211; Ritmo de posting: Mediano</p>

<p>Son blogs que hablan de otros blogs, o de la Blogosfera. Suelen enlazar de forma masiva, y son prósperos y famosos. La plantilla suele ser muy sencilla, de carga rápida, ninguna concesión estética. Son nodos centrales del tráfico. Sus noticias generan intensos debates de importancia cosmológica, muchos comentarios.</p>

<p><strong>Freakblogs</strong> &#8211; Ritmo de posting: Alto</p>

<p>Estos blogs abundan. Son blogs pertenecientes al sub-mundo freak/geek. Hipertecnológicos, el lugar ideal para leer sobre programación, ciencia-ficción, tecnología moderna, ROL, etcétera. Diseño a la vanguardia, totalmente personalizado, con muchos elementos gráficos, colores inusuales, <em>badgets</em> variados (webcam, geoUrl, BlogShares, &#8220;Cambia el color de fondo&#8221;, &#8220;Haz vomitar la rana&#8221;, etc.) y parafernalia más o menos inutil.</p>

<p><strong>Rapsoblogs</strong> &#8211; Ritmo de posting: Bajo</p>

<p>Blogs llenos de poesía y arte escrita. Narraciones, poemas, haikus, fragmentos de prosa, ensayo literario. Estos blogs destilan calidad por todos los tags. El diseño es variable, lo que importa realmente es el contenido. Cuentan con un gran número de seguidores. Baja actividad de posting, bastantes comentarios, algunas declaraciones de amor.</p>

<p><strong>Grafoblogs</strong> &#8211; Ritmo de posting: Bajo</p>

<p>El equivalente visual de los Rapsoblogs. Son blogs donde dominan las fotos y lo gráfico, lo visual, por encima de todo. No aptos para conexiones lentas. Apenas hay texto, las imágenes hablan por sí solas. Comentarios de lo más variado, incluso en uzbeko (las fotos son algo universal). Diseño minimalista y moderno. Iconos muy pijos a veces (véase <a href="http://www.deviantart.com">DeviantArt</a>).</p>

<p><strong>Gruñoblogs</strong> &#8211; Ritmo de posting: Mediano/Bajo</p>

<p>Aquí se encuentran dos sub-categorías: blogs de gruñidos y blogs políticos. Suelen ser bastante monotemáticos, con un ambiente al rojo vivo. Muchos comentarios y mucha bulla. En los blogs de gruñidos, el propietario siempre se queja de algo sin importancia (&#8220;Hoy no me devolvieron cinco céntimos en la cafetería!&#8221; o &#8220;Tengo problemas con el Delco&#8221;). En los blogs políticos hay más seriedad. Y más sangre.</p>

<p><strong>Themablogs</strong> &#8211; Ritmo de posting: Mediano/Bajo</p>

<p>Son blogs temáticos, dedicados a algún tema en concreto que no sea de índole artística, personal o política. Postean noticias con cierta regularidad, y los comentarios suelen ser escasos, pero competentes.</p>

<p><strong>Bloghappenings</strong> &#8211; Ritmo de posting: Bajo</p>

<p>Son blogs muy dificiles de definir. Son, como dice la palabra, &#8220;happenings&#8221;. Aquí hace falta poner ejemplos. <a href="http://www.elhombrequecomiadiccionarios.com">El Hombre que Comía Diccionarios</a> es bastante típico. No se sabe muy bien cual es el propósito del blog. El contenido es abstracto, criptográfico.</p>

<p><strong>Blogabortos</strong></p>

<p>Son intentos de blog que han decaído prematuramente, y ahora yacen en el limbo, abandonados con algunos posts, algunos comentarios, y enlaces rotos.</p>

<p>¿Se os ocurren más categorías? Comentarios, insultos, quejas, en el enlace de abajo&#8230;</p>

<p><font color="red"><i>Importante: al final del post se me ocurrió que la misma clasificación podía aplicarse perfectamente a los posts en sí. </i> </font></p>
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			<title>Cultura de contraseñas</title>
			<link>/2003/05/cultura-de-contrasenas/</link>
			<pubDate>Thu, 08 May 2003 17:31:26 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/05/cultura-de-contrasenas/</guid>
			<description>Vivimos en el siglo de las contraseñas, de los passwords. La contraseña lo es todo: es la clave que nos permite acceder a nuestro buzón de correo, cuenta de servidor, tarjeta de crédito, buzón de mensajes&amp;#8230; dígitos que se almacenan en nuestra memoria, digitos importantísimos, cadenas ASCII sin las cuales el entero sistema se caería.
Las contraseñas son un símbolo de privacidad, una defensa de lo propio, algo íntimo, algo que deberíamos llevar sujeto siempre, y no olvidarlo jamás.</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Vivimos en el siglo de las contraseñas, de los passwords. La contraseña lo es todo: es la clave que nos permite acceder a nuestro buzón de correo, cuenta de servidor, tarjeta de crédito, buzón de mensajes&#8230; dígitos que se almacenan en nuestra memoria, digitos importantísimos, cadenas ASCII sin las cuales el entero sistema se caería.</p>

<p>Las contraseñas son un símbolo de privacidad, una defensa de lo propio, algo íntimo, algo que deberíamos llevar sujeto siempre, y no olvidarlo jamás. Pero a veces ocurre que no logramos recordar. O que la contraseña nos sea robada con mil astucias.</p>

<p>Tenemos un <code>etc/passwd</code> en el fondo de nuestro corazón. Contraseñas familiares, contraseñas demasiado breves y sencillas: fáciles de adivinar, de robar, de conquistar. Si alguien las obtiene, gana acceso a nuestro ser, a nuestra identidad. Y estamos sin defensas.</p>

<p>¿Perdemos privilegios de usuario en el servidor de la vida? ¿Nos hacemos más vulnerables? Sin duda más visibles.</p>

<p>Quizá valga la pena correr ese riesgo&#8230;</p>

<p><code>chmod 666 etc/passwd</code></p>
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			<title>Blogadicción…</title>
			<link>/2003/05/blogadiccion/</link>
			<pubDate>Wed, 07 May 2003 04:06:17 +0000</pubDate>
			
			<guid>/2003/05/blogadiccion/</guid>
			<description>Revista de Blogs, posteó hace tiempo un enlace a un interesante Test de Blogadicción, que a pesar de ser un poco de cachondeo, no dejaba de evocar incómodas reflexiones. Hoy un amigo me ha dicho: &amp;#8220;Menos blog y más tv&amp;#8221; al saber que no veo series de televisión, y apenas miro los programas que no sean telediarios.
¿Existe realmente una adicción a los blogs? William Gibson, mítico creador del cyberpunk, ha afirmado en una reciente entrevista que si tuviera que escribir un libro, aparcaría, como es comprensible &amp;#8211; ¿lo es?</description>
			<content type="html"><![CDATA[<p>Revista de Blogs, posteó hace tiempo un enlace a un interesante <a href="http://blogzine.blogalia.com/historias/7633">Test de Blogadicción</a>, que a pesar de ser un poco de cachondeo, no dejaba de evocar incómodas reflexiones. Hoy un amigo me ha dicho: &#8220;Menos blog y más tv&#8221; al saber que no veo series de televisión, y apenas miro los programas que no sean telediarios.</p>

<p>¿Existe realmente una adicción a los blogs? <a href="http://www.guardian.co.uk/online/story/0,3605,946503,00.html">William Gibson</a>, mítico creador del cyberpunk, ha afirmado en una reciente entrevista que si tuviera que escribir un libro, aparcaría, como es comprensible &#8211; ¿lo es? &#8211; su actividad de blogging. Yo me pregunto si estoy realmente adicto, y si la respuesta es afirmativa, si eso es malo.</p>

<p>Mirad el emoticón de ahí arriba. Es un badget (blog + gadget) que se puede pillar en <a href="http://www.imood.com">iMood.com</a>. Me parece más informativo y más útil que un BlogChalk o cualquier badget análogo. Es un sintoma más de mi adicción al blogging. No me siento a gusto si no posteo algo por la mañana y algo por la tarde. Me gusta dar y recibir feedback, controlar las acciones del blog en BlogShares, mirar el mapa de enlaces, buscar bitácoras nuevas, leer posts, leer posts y leer más posts. Aprendo muchísimo cada día de tod@s vosotr@s que estáis allá fuera.</p>

<p>La blogosfera parece una enorme red semántica de la cual uno apenas necesita salir, una matriz, un anarquismo utópico digital, un&#8230;</p>

<p>Soy como Case: no quiero alejarme de la consola&#8230;</p>
]]></content>
		</item>
		
	</channel>
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